Denuncias y testimonios de violencia de género, violencia machista y violencia estructural
Félix vive hace 20 años en las calles de Barcelona y se niega a que lo vean como a un mendigo. Dueño de un pasado delictivo y enfermo de VIH afronta con dignidad y mucho carácter la vida y la soledad.
Publicado: 2017-07-11 14:20:40
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"Algún día lo tengo que entrevistar", es una frase que por años me repetía y le repetía a mi familia, cuando en nuestras visitas a Barcelona pasábamos por la autopista B-10 a la altura de Sant Adrià del Besós -ciudad del área urbana de Barcelona- y veía un hombre al lado de la vía, viviendo en un auto viejo, rodeado por pequeñas estanterías llenas de libros, cacerolas, botellas, latas de cerveza y un pequeño y vetusto sofá.
Más de 5 años pasaron hasta que un día decidí hablar con ese hombre misterioso que verano e invierno estaba allí, al lado de la autopista, leyendo o cocinando o simplemente relajado mirando la vida y los autos pasar. "¿Podemos hablar?" - le pregunté; "sí claro" -contestó. "No eres la primera que me entrevista, hace tiempo estuvo por aquí un holandés y también me grabó porque yo no tengo problemas para hablar".Y la conversación fluyó durante más de un hora. Félix habló de su vida, de Francisco Franco -el dictador que sumió a España en uno de los periodos más oscuros de su historia- y hasta de la conquista de América y también de los americanos del norte. Félix es verborreico, expresivo, grita cuando se enfada y cuando no, también; y NO, no es un mendigo. Según dice, en sus más de 20 años en la calle nunca le ha pedido nada a nadie: "antes robo", afirma.Félix -una de las 900 personas que viven en la calle en Barcelona (Cifra Arrels Fundació)- no quiere techo, ir a un albergue ni se lo plantea, no quiere que lo controlen, ni que lo traten como a un desvalido. Félix tiene SIDA y cuando llegue el momento confiesa que la eutanasia será la solución. Ahora, cuando paso por la autopista B-10 ya no le veo. "Mamá el señor del coche ya no está y sus cosas tampoco", dice mi hija desde el asiento trasero, y no sé si su momento ya llegó o simplemente se ha mudado.Félix también podría estar en Andalucía, allí tenía a Cristina, una amiga a la que quería conocer para intimar como les apeteciera. Prefiero esta opción. Félix fue muy generoso conmigo, habló y habló, se vació y siguió hablando, talvez yo era la primera persona del día con la que hablaba o talvez porque explicar sus batallas -ciertas o inventadas- le hacía sentir vivo. Tan vivo como lo pueden ver y escuchar ustedes mismos.[youtube https://www.youtube.com/watch?v=1iC_88Gg6ls&w=560&h=315]Antes de escribir esta nota hice una búsqueda en Google del apellido de Félix pues no me sonaba de nada, y efectivamente no lo encontré -lo cual me resultó bastante extraño porque Google "todo lo sabe"- sin embargo, lo acepte como válido porque fue él mismo quien me lo dijo. Pocas horas después de publicar este blog, el apellido Labinarrería ya existe para Google.Categoría:
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