Caperucita empoderada

Mi hija tiene 11 años y gracias al universo y los que la queremos, crece libre, feliz y además feminista. Esta tarde, luego de reclamar más tiempo con su madre, pensábamos en qué podíamos hacer juntas, me mencionó varias de esas manualidades de tutoriales de youtube que se ven tan fantásticas y fáciles de hacer, pero que cuando tú lo intentas acabas frustrada y cabreada porque nada queda como se ve en el vídeo, así que aunque la amo más que a nada le dije NO.

Pensando estábamos cuando se me ocurrió que podríamos hacer un dibujo juntas, la idea le encantó, ella adora dibujar, es más, dice que será dibujante de Pixar y quiere hace mangas. Ya ha ganado un concurso de dibujo en nuestro bucólico pueblito de 7 mil habitantes, acaba de ganar otro concurso del colegio para hacer la carátula de la revista que publican una vez al año, y a pesar de ser dormilona como su madre, se pone el despertador a las 7 de la mañana para dibujar un rato antes de ir a la escuela.

Así que dibujar sería la actividad que haríamos juntas, ahora faltaba definir el tema, “un dragón” dijo ella, “pero no un dragón cualquiera mamá, haremos EL DRAGÓN”, yo en broma sugerí a la Caperucita Roja y ella dijo, “bueno podría ser”; y sin que yo me diese cuenta se fue a su habitación, 15 minutos después me llamó, “mamá mira” y no pude maś que quedar gratamente sorprendida, mi hija había recreado a la Caperucita más feminista que he visto salir de la cabeza de una niña.

caperucitaempoderada

“Es la Caperucita, pero qué se supone que representa” -le pregunté. “Es la Caperucita que la ha quitado la cabeza al lobo para hacerse una máscara con ella” -contestó. “¿Y cómo se la ha quitado”; “pues lo ha matado mamá, por eso el dibujo es todo rojo del color de la sangre”. Me quedé absorta en la imágen, “me encanta, has matado al miedo” -le dije. Mi hija de 11 años no entendió qué quería decirle, pero yo seguía delante de la imagen feliz porque me encanta que sea tan libre como para matar al lobo.

Le expliqué que este es uno de los cuentos en los que se fomenta el miedo a las mujeres a ir solas por la calle porque podrían ser atacadas por un desconocido. No le explique que este cuento no siempre fue tan inocente porque era el relato de un asesinato, de una abuso sexual y además de canibalismo porque originalmente el lobo se comía a la abuela, cuando la caperucita llegaba a casa el lobo le daba de comer, la decía que se desnudase y se metiera a la cama con él y luego de violarla se la comía.

Y ya sé que la libertad física y mental de las mujeres es un terreno en el que aún nos falta mucho por conquistar, y como yo tuve y tengo una Caperucita dentro -a pesar de que vivimos en un lugar tranquilo- me muero de miedo cuando mi hija va sola por la calle, porque no puedo evitar el temor de que le pueda ocurrir algo, porque a mi me criaron temiendo, y a pesar de todo eso, ella a sus 11 años ya cuestiona, deconstruye y desmonta los mitos que la rodean, eso me hace muy feliz.

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