Dos pasitos pa’ lante y uno para atrás

Luego que el president Carles Puigdemont diese “un paso al lado”, el independentismo catalán podría no ponerse de acuerdo en quien le reemplaza en el cargo. La unión del bloque independentista estaría en riesgo (foto: elEconomista.es)

“Haz todo lo que tengas que hacer para salir de prisión”, este fue uno de los primeros mensajes que recibió Jordi Sánchez en prisión. Él es uno de “los Jordis”, expresidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) una de las asociaciones catalanas impulsora del proceso independentista. El mensaje se lo enviaba su hija y él le hizo caso.

Sánchez ante el juez del Tribunal Supremo que investiga el procés, el magistrado Pablo Llarena, rechazó la unilateralidad de la declaración de independencia y aceptó regirse por el marco constitucional, pero NONES, el juez mantuvo la prisión provisional. Reclusión que se cuenta ya en 4 meses.

Así que ahora, que ha sido propuesto por el expresident Carles Puigdemont como candidato a ser investido President de Catalunya y sabiendo que nada contenta a la justicia española, Sánchez no arruga, acepta el reto y dice en un tuit:

“Es un gran honor y una enorme responsabilidad poder representar al pueblo de Catalunya. El president Carles Puigdemont, el vicepresident Oriol Junqueras junto con todos los consellers destituidos por el 155 son el verdadero Govern legítimo de Catalunya. ¡Siempre con ustedes!”

Jordi Sánchez, número dos en la lista de Carles Puigdemont, fue elegido diputado el 21 de diciembre, en las elecciones catalanas convocadas por el gobierno español bajo el paraguas del artículo 155, mismo que al no haber sido desarrollado en la Constitución española -y al ser la primera vez que se aplica- es plastilina en manos de M.Rajoy.

Mea culpa

Este viernes en una entrevista a una radio catalana, Carles Puigdemont ha manifestado que haber hecho de la declaración de independencia un ‘coitos interruptus’ fue un error. “Escuche a muchísima gente que hablaba directamente con el gobierno español y este aseguraba y prometía que si no votábamos efectivamente la declaración de independencia, que si la dejábamos en suspenso se abría una ventana al diálogo”.

Puigdemont lamenta haber dado oído a esas afirmaciones. “Creí que habían entendido el mensaje del 1 de octubre – dos millones de votos a favor del procés- ahora veo que es evidente que el estado español nunca cumple sus promesas, por eso admito que ME EQUIVOQUÉ, habría sido mejor implementar la República en ese momento”.

También ha dicho que Jordi Sánchez, como diputado, tiene todo el derecho de ser elegido president de Catalunya, “por lo tanto quien ponga trabas a sus acciones estaría cometiendo un grave error y probablemente algún delito”. Puigdemont además ha afirmado, que si el Estado no acepta que Catalunya elija el president que desee, estaría forzando al Parlament a convocar nuevas elecciones.

“Si el gobierno español no acepta el nombramiento de Jordi Sánchez colapsaría el sistema institucional, pues sería la demostración palpable de que el Estado español no acepta el resultado de unas elecciones convocadas por el mismo”. (Carles Puigdemont)

24 horas antes…

Este jueves, el Parlament catalán convocó su primer Pleno, la idea era votar una serie de pactos de los grupos independentistas para investir president a Carles Puigdemont, uno de los puntos conflictivos y que llevaría derechito a la cárcel al president del Parlament, Roger Torrent, era el que exigía la CUP, el partido de izquierda radical catalán.

La CUP -manteniéndose fiel a su electorado- a cambio de su apoyo a la investidura de Puigdemont exigía que se aprobase la declaración de independencia del 10 de Octubre, suspendida en favor del diálogo con el gobierno español, y que el presente gobierno iniciará la implementación de la República.

La demanda de la CUP respecto a que la declaración de independencia fuese reconocida no prosperó, el president del Parlament ni siquiera la propuso a votación, todo en pro de no tener un preso político más. Luego de encarnizado debate entre independentistas y unionistas, se aprobó que Carles Puigdemont continuase siendo el único candidato válido para ser investido president de la Generalitat de Catalunya.

Y España brinco, de inmediato, Mariano Rajoy dijo que ‘de eso nada monada’ y que tampoco aceptaría que fuese investido ninguno de los políticos catalanes en prisión. La afirmación de M. Rajoy, quien en uno de sus famosos lapsus dijo primero que cualquiera que estuviese en prisión podría ser president, no le correspondía a él, ni a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, que fue de la misma opinión.

Pronunciarse sobre la viabilidad de la candidatura de Jordi Sánchez le corresponde al president del Parlament catalán y, en todo caso, sería la justicia española la que tendría que pronunciarse sobre si Sánchez podrá asistir a la sesión de investidura para exponer y defender su plan de gobierno delante del pleno del Parlament.

Sin embargo, el juez supremo Pablo Llarena podría no estar por la labor. A mediados de enero NO permitió que los presos políticos elegidos diputados pudiesen acudir a la constitución del Parlament, sólo les concedió la posibilidad de delegar su voto para participar en la elección del President de la cámara catalana.

¿Y en todo este movimiento, dónde queda Carles Puigdemont?

El expresident, luego de que el bloque independentista del Parlament votó en favor de su investidura y sabiendo que esta no será posible porque la justicia española no permite que se haga vía telemática, porque dice que así no se hacen las cosas; y le exige que la misa, perdón, la investidura se haga de cuerpo presente, pues ha decidido dar un paso al lado, pero “no renunció”.

Puigdemont sabe que en cuanto pusiese un pie en territorio español lo detendrían, lo esposarían y lo llevarán directo a una de las prisiones donde se encuentran los otros presos políticos. La semana pasada, un actor vestido de Carles Puigdemont fue intervenido por la policía. Un vecino les llamó afirmando que el expresidente estaba paseando por su pueblo con una cámara de televisión. El ridículo fue importante.

Por eso este jueves Puigdemont, como en su momento lo hizo Artur Mas, ha decidido dar un paso al lado y proponer a Jordi Sánchez como candidato a la presidencia de Catalunya, según el expresident, el camino será largo y lleno de dificultades, pero al final los catalanes tendrán la victoria que esperan.

“Ahora Madrid no tendrá ninguna excusa para continuar con su política de ocupación de nuestras instituciones o para ignorar nuestra voz o no aceptar nuestras decisiones, obviamente esto no garantiza la restauración de nuestra autonomía avasallada por el autoritarismo del Estado, pero nos dará la libertad de emprender la próxima fase del camino hacia la independencia y el desplegamiento de la República catalana desde espacios más libres y democráticos que el actual estado español, y el actual sistema institucional que se encuentra bajo libertad vigilada.

Que lo tengan claro, NO claudicaré, No renunciaré, Ni me retiraré ante la actuación ilegítima de los que han perdido en las urnas, ni delante la arbitrariedad de los que están dispuestos, dicen, a pagar el precio de abandonar el Estado de derecho para garantizar la unidad de la patria. Tengo plena confianza de que ganaremos y de que un día -espero que pronto- pueda volver a Catalunya como un hombre libre y que nuestras instituciones tengan también la libertad de investir president al candidato o candidata que la mayoría considere. Continuaremos nuestra lucha legal y política hasta el final”. (extracto del mensaje de Carles Puigdemont emitido desde Bélgica este jueves)

Pistoletazo de salida

Y para iniciar sus actuaciones en el exterior, Puigdemont ha anunciado que presentará ante la ONU una querella contra el Reino de España. Este viernes ha sido su abogado, el británico Ben Emmerson, especialista en derecho internacional y derechos humanos, quien en conferencia de prensa ha informado que la querella ha sido presentada ante el Comité de Derechos Humanos de la organización internacional, por violación de la Declaración de los Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos del cual España es firmante.

Emmerson también ha anunciado, que cada mes presentarán denuncias ante organismos internacionales. Según el abogado, esta demanda y la ya presentada ante el Grupo de Trabajo contra la Detención Arbitraria de la ONU, por el encarcelamiento de los cuatro presos políticos -Oriol Junqueras, Joaquim Forn, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart- “son sólo el principio”, y ha manifestado que “el tercer paso importante llegará durante este mes”, aunque ha preferido no revelar detalles al respecto.

Las anunciadas denuncias serán presentadas “hasta que el gobierno español acepte iniciar negociaciones para encontrar una solución a la crisis catalana”. El abogado también ha subrayado que un requisito para detener el rosario de denuncias es la liberación de los presos políticos y que “el diálogo sea real e inclusivo”, es decir, que España acepte negociar de igual a igual con Catalunya.

Emmerson también manifiesta que si bien la ONU decidiría en un mes si acepta a trámite la demanda, tendría hasta dos años para resolverla. Para algunos juristas el dictamen de la ONU no sería vinculante, sin embargo, el abogado cree que sí. El Comité de Derechos Humanos se pronunciará sobre si España ha vulnerado derechos fundamentales de Carles Puigdemont al impedir su investidura como president de Catalunya.

La querella acusa a España de “la violación de tres artículos del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos que reconocen el derecho a presentarse a elecciones, la libertad de asociación política y el derecho a defender ideas que son impopulares con el Gobierno”.

Según la defensa de Puigdemont, el Estado español también deberá demostrar que en todo el procés catalán ha actuado con proporcionalidad en pro de un objetivo legítimo y que las medidas tomadas “eran realmente necesarias en una sociedad democrática”. Entre las actuaciones cuestionadas estarían las cargas policiales del de 1 octubre, consideradas como desproporcionadas por Human Rights Watch y Amnistía Internacional, pues según ellos las fuerzas del orden españolas ejercieron violencia innecesaria en contra de ciudadanos que sólo querían votar.

Reacción a la española

Inmediatamente después de que  Carles Puigdemont anunció que daba “un paso al lado”, el PP, el Partido del gobierno español, en su página oficial, al más puro estilo de las fuerzas del Reino aplastando a sus lacayos publicó en su cuenta oficial de Twitter  lo satisfechos que se sentían de haber logrado vencer al independentismo, sin embargo, Puigdemont desde el exterior, anunciando que emprende “la próxima fase del camino hacia la independencia y el desplegamiento de la República catalana”, se erige oficialmente en el mayor grano en las partes nobles del régimen estatal.

Por su parte, el ministro Portavoz español, Iñigo Méndez de Vigo, y el ministro de Justicia, Rafael Catalán, luego del Consejo de Ministros de este viernes, comparecieron en rueda de prensa para enmendarse la plana y decir que como gobierno no tenían nada que decir sobre el paso al lado de Carles Puigdemont, ni sobre la candidatura de Jordi Sánchez.

Según el ministro de Justicia, “La Abogacía del Estado ya tiene el caso en su manos y son ellos los que se pronunciaran sobre las acciones a tomar, o sobre si tendremos que recurrir nuevamente al Tribunal Constitucional. Nosotros no tenemos nada que decir, ahora bien si proponen a alguien que tiene problemas con la justicia quien dirá algo será el juez que deberá pronunciarse sobre la libertad de esa persona”.

Carrera de obstáculos

Pero la propuesta de Puigdemont respecto a que sea Jordi Sánchez quien le reemplace en el cargo se enfrenta no sólo con la oposición del gobierno central, sino además con reticencias dentro del propio bloque independentista. Este viernes el portavoz de ERC, Sergi Sabrià, manifestaba que si Puigdemont da “un paso al lado” el candidato natural era Oriol Junqueras, exvicepresident del gobierno de Puigdemont.

Sin embargo, este sábado, el mismo Sabrià ha matizado sus palabras y ha dicho que aceptarán la candidatura de Jordi Sánchez, “hoy el nombre de Junqueras no está sobre la mesa y si la CUP está de acuerdo aceptaremos a Sánchez”. Ahora habrá que esperar lo que diga la CUP pues ellos podrían no ver con buenos ojos al expresidente de la ANC.

Enemigos ¿íntimos?

Luego de las elecciones de 2015, cuando el independentismo también obtuvo la mayoría parlamentaria, Artur Mas era el candidato a investir, sin embargo, los casos de corrupción de su partido -Convergència i Unio- eran un problema. La CUP no quería ‘complicaciones’ en el camino hacia la República, así que condicionó su apoyo a la investidura a cambio de que Mas no fuese el candidato.

Encallado el nombramiento presidendial, Sánchez pidió disculpas a los socios de la ANC por haber pedido el voto para la CUP en esas elecciones. Es por esto que ahora la CUP ve a Sánchez como una persona próxima a Mas y eso podría seguir sieindo para ellos un escollo insalvable. Lo sabremos este mismo sábado luego de la reunión de Consejo Político.

“Todo se mueve”

El subtítulo es el nombre de un programa de la televisión catalana y hoy es más cierto que nunca, este viernes la jornada se cerraba con un estira y afloja entre JxCat, el partido de Puigdemont y ERC el partido de Oriol Junqueras, sobre el candidato a la presidencia. Luego de las primeras declaraciones del portavoz de ERC, Puigdemont manifestó su extrañeza. “Yo quería que fuesemos como un sólo grupo parlamentario a las elecciones, pero fuímos por separado, ahora no es lógico que quieran hacer ver que estamos unidos”. 

Por su parte, luego de una larga reunión entre las agrupaciones independentistas, la CUP manifestaba que la única lógica es que los grandes se pongan de acuerdo y que les den a conocer qué piensan hacer, cómo y a quién quieren poner al frente del ‘kiosko’, si le dan su apoyo a Sánchez -con todo lo que eso conlleva para ellos- o el elegido es ¿otro?

Así esta la ‘cosa’

La ‘cosa’ está complicada, en el último minuto el independentismo no cierra filas y ya no se sabe si esto es parte de una estrategia que supera hasta el más ducho jugador de póker, o si es es cierto que los socios mayores se están apuñalando por la espalda tal como lo gráfico en su última edición “el Polonia”, el programa de humor político catalán, indispensable para entender la realidad en este pequeño territorio.

Otra de las estrategias y esta sería únicamente de Puigdemont, podría ser forzar unas nuevas elecciones y hacer que la balanza se decante a favor de su partido -que ya goza del favor ciudadano- y de la CUP, que siempre han dicho que quieren un gobierno que implemente la República. En algunas de las tertulias políticas, muchos de los mensajes de los televidentes decían que en caso de que se produjeran unas nuevas elecciones, esta vez votarían por la CUP.

En ese sentido podría haber sido hecho el mea culpa de Puigdemont, pues hoy ha sido la primera vez que dice haberse equivocado por no llegar hasta el final y no haber hecho efectiva la independencia, cosa que reclama la CUP fervientemente.

Así que talvez, sólo talvez, Puigdemont podría estar jugando a esta carta: ir a un nuevo proceso electoral en el que la CUP aumentase su número de diputados de forma tal que fuese más determinante que ERC en la toma de las decisiones del bloque independentista. Pero esta es una idea descabellada mía fruto de tantos pasitos pa’ lante y pasitos para atrás.

Negociando andamos

Así que las negociaciones continúan y podrían continuar durante el fin de semana. Ahora la pelota está en el campo de la CUP. A partir de la semana que viene, el president del Parlament comenzaría la rueda de contacto con los grupos parlamentarios para la proposición de un nuevo candidato que sin duda será el que elija el bloque independentista, es el que tiene mayoría parlamentaria. Falta saber si el nombre es el de Sánchez o es otro o ¿ninguna de las anteriores?

Mientras tanto desde el gobierno español no saben cómo actuar, ¿denuncian, no denuncian, presentan queja ante algún tribunal afín, mueven ficha, patean el tablero, se inventan más sanciones, reprimen más, sacan el catalán de las escuelas? Lo único que dicen desde Madrid es que no puede ser candidato alguien que -aunque aún no se le ha juzgado- tiene problemas con la ley.

Una vez más se demuestra que en el proceso catalán, la única estructura de Estado preparada es el pueblo. El pueblo que el 1 de octubre salió a votar y no se asustó con las cargas policiales. El pueblo que desde el 2012 se manifiesta pacíficamente luchando por la independencia. El pueblo que unido a través de los Comités de Defensa de la República se sigue organizando para realizar acciones de protesta en contra de lo que consideran los abusos del gobierno español. Los próximos días son decisivos para Catalunya sin Ñ.

(Este blog también ha sido publicado en LaMula.pe)

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