Bye, bye M. Rajoy

“El resultado de la votación ha sido el siguiente: 350 votos emitidos, a favor 180, votos en contra 169, abstenciones una. Al haber alcanzado el voto favorable de la mayoría absoluta de la cámara queda aprobada la moción de censura”. 

Con estas palabras y conteniendo la tristeza, que luego desató en llanto, la presidenta del Congreso español, Ana Pastor, diputada del PP,  ha anunciado la derrota de M. Rajoy quien esta mañana ha dejado de ser el presidente de España. Antes del anuncio,  M. Rajoy se ha dirigido a los 350 parlamentarios, resignado, adusto, aceptando la derrota pero dando la estocada final.

“A la vista de lo que todos sabemos y podemos presumir la moción de censura saldrá adelante y el señor Pedro Sánchez será el nuevo presidente del país, y yo quiero ser el primero en felicitarle. Será esta cámara quien tome la decisión y a todos nos corresponde acatar el mandato de la soberanía popular aquí representada. Aceptaré como demócrata el resultado de la votación, pero como bien saben no puedo compartir lo que aquí se ha hecho”, decía M. Rajoy.

“Ha sido un honor -no lo hay mayor- que el haber sido presidente del gobierno de España y ha sido un honor dejar una España  mejor de la que encontré”, seguía el presidente. Pero los jubilados que en las últimas semanas han llenado calles y plazas protestando por sus miserables pensiones, los catalanes que han visto recortados sus derechos debido a la imposición del 155 y los miles de trabajadores en el paro, creo que no piensan que la  España que nos deja M. Rajoy sea mejor.

“Ojalá mi sustituto pueda decir lo mismo en su día – que deja un país mejor- se lo deseo por el bien de España. Creo que he cumplido con el mandato fundamental de la política, que es mejorar la vida de las personas”, continuaba. Y sí, M. Rajoy ha mejorado vidas, pero las de sus ‘amigotes’, de los que con él ha sido cómplices de la trama Gürtel y de otros casos de corrupción que tiene imputados a 900 integrantes de la cúpula del PP.

“A quien se haya sentido, fuera o dentro de esta cámara, ofendido o perjudicado, le pido disculpas. Gracias a todos y de manera muy especial a mi partido sin el cual nada hubiera sido posible”, concluía el perdedor. Esta frase de disculpas a modo de corolario podría ser producto de lo que se le ha reclamado estos días al presidente, a sus ministros y a sus diputados, que alguno asumiera culpas y hiciese un acto de contrición. Aunque el gesto llega tarde, el delito ha pasado factura y M. Rajoy ya ha sido puesto de patitas en la calle.

El triunfo de la moción de censura de Pedro Sánchez es el inicio de un camino por un túnel oscuro, incierto y posiblemente solitario. A partir de ahora, el nuevo presidente solo cuenta con los 84 votos de los diputados de su partido y 1 voto de Nueva Canarias, partido que siempre vota con el PSOE. Alcanzar la mayoría para futuros acuerdos le costará al gobierno negociar, negociar y volver a negociar. Sánchez sólo puede aspirar a contar con el apoyo de tal o cual partido en determinados momentos.

Sánchez es un superviviente, fue echado de su partido por una facción que en el pasado le reprochaba su voluntad de hablar con los catalanes. Lo vimos irse con su Peugeot familiar de la sede de su partido, luego de que anunciará que con su vehículo recorrería el país haciendo campaña. Volvió al cargo de secretario general del PSOE porque las bases lo repescaron, y con la lección aprendida se convirtió en el socio necesario para que M.Rajoy pudiese intervenir el gobierno catalán.

Como el que más, y para no seguir perdiendo fuerza delante de un Ciudadanos defensor de la unidad de España, Sánchez se mostró partidario a ajustar más y más las tuercas a Catalunya. Estaba dispuesto a alargar el 155 y a la reforma del Código Penal para “adaptar el delito de rebelión a los nuevos tiempos”, insultó al nuevo president de la Generalitat, llamándole supremacista, racista y xenófobo, y lo hizo tanto o más que Ciudadanos y el PP, pero ahora todo eso ha quedado en el pasado. Sánchez ha dicho que dialogará y que quiere una convivencia pacífica con Catalunya y el País Vasco. Y por eso le han votado.

Por eso, porque sabe de su debilidad, Pedro Sánchez -antes de la votación- ha coqueteado con el PP y le dicho que espera contar con sus votos y su confianza para todo lo que suponga la defensa del Estado, el cumplimiento de la Constitución y el mantenimiento del sistema de las comunidades. Pedro Sánchez sabe que comienza su gobierno con una oposición fuerte, la del PP con sus 134 diputados y la de Ciudadanos, cuyos 32 parlamentarios también han votado en contra de la moción de censura.

En cuanto ha acabado la votación, un desencajado Albert Rivera -líder de Ciudadanos- ha declarado que “a pesar del espectaculo bochornoso que hemos visto entre el bipartidismo este día (PP, PSOE), a pesar de los que presentaron una moción de manera irresponsable (el PSOE), de la irresponsabilidad de los que no han querido convoar unas nuevas elecciones (PP) y de la irresponsabilidad del gobierno saliente que ayer no estuvo en el debate, esta España del bipartidismo está dando los últimos coletazos”.

Y sí pues, el mejor escenario para Albert Rivera, el amigo de Mario Vargas Llosa -a quien el mes pasado tentó para que formará parte de un posible gobierno suyo- era la convocatoria a unas nuevas elecciones. En ese terreno Rivera juega con ventaja, su radical posición en contra de la independencia de Catalunya le ha permitido ganar más adeptos, y en caso de comicios -según algunas encuestas de las últimas semanas- lo más probable sería verlo a él en la Moncloa. Por eso como ayer dijo un diputado de Esquerra Republicana de Catalunya “votaré sí porque voto no”. Y este ha sido el espíritu de los partidos que han votado al lado del PSOE, han votado sí para decirle no a M.Rajoy.

En los despachos del gobierno saliente y en los del PP, las trituradoras de documentos y cualquier instrumento contundente capaz de destruir discos duros deben estar trabajando a máximo rendimiento. Pensar esto no es descabellado, ni una mera especulación de esta servidora, sólo es producto de recordar el pasado. Cuando se descubrió que el extesorero del PP, Luis Bárcenas, había ‘administrado’ una caja B con la cual se pagaron millonarias campañas electorales y sobresueldos a los dirigentes del partido, el jefe de sistemas del PP borró 35 veces los discos duros del ordenador del extesorero -condenado hoy a 33 años de prisión- luego los rompió y los tiró a la basura. Es que el PP no tiene nada que esconder, ni lo volverá a hacer.

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