Carles Puigdemont retorna a Bruselas: la República vuelve a cabalgar

“Tal vez tarde 20 años en pisar suelo español, pero no tardaré 20 años en pisar suelo catalán, sólo que sería de la parte francesa”.  Esta ha sido una de las frases más contundentes que ha dicho esta mañana, en Berlín, el expresident catalán Carles Puigdemont. Él participó como convidado en una conferencia de prensa del Bundespressekonferenz en la cual agradeció el trato recibido en Alemania.

Catalunya tiene territorio en Francia, conocido como la Catalunya Norte, el mismo que le fue arrebatado luego de la guerra entre Borbones y Austrias por la sucesión al trono español.

Tras un mes de silencio, el president, Carles Puigdemont, ha dicho que este sábado volverá a Bélgica, a la Casa de la República —en Waterloo— a donde  retornaba desde Finlandia cuando fue detenido en Alemania el pasado 26 de marzo. Ya nada la impide moverse por todo Europa, la euroorden en su contra fue retirada y las autoridades alemanas le han devuelto el pasaporte.

Al único sitio al que aún no puede volver, ni él, ni ninguno de los exiliados, es a España, el único país que ve rebelión en una declaración de independencia que no fue violenta y que no fue publicada en el diario oficial de Catalunya.  Sin embargo, y aunque, Puigdemont reconoce que con Pedro Sánchez “el clima político en España es otro y que las relaciones se han destensado”, afirma: “el presidente debe dar pasos para la liberación de los presos y el retorno de los exiliados”.

Puigdemont, por su parte, reitera la voluntad de diálogo del gobierno catalán. “Siempre hemos estado dispuestos a hablar, lo estuvimos y lo seguimos estando ahora, lo que siempre nos ha extrañado es que en el pasado el gobierno español haya sido capaz de hablar con la banda terrorista ETA y no lo haya querido hacer con los demócratas independentistas, que nunca ha actuado con violencia”.

Luego de todo lo vivido, Puigdemont continúa firme hablando de la independencia. “Si hay una restitución democrática tal como exigen los votantes, esto permitiría a todos una restitución de nuestra normalidad; si esto no es así, la voluntad del pueblo catalán de constituirse en república independiente es un hecho”.

Crida Nacional per la República

Esta afirmación iría en consonancia con el anuncio de la creación de Crida Nacional per la República (Llamado Nacional para la República), movimiento encabezado por el propio Puigdemont, el president Joaquím Torra y el líder soberanista Jordi Sànchez. Según dijo Puigdemont, hace unos días, en la presentación de la agrupación, esta será un gran para paraguas para albergar a todos los movimientos independentistas.

Preguntado sobre si el PDCAT, la agrupación política con la que fue a las últimas elecciones, le retirará su votos a Pedro Sánchez, orillándolo a una convocatoria a elecciones, el expresident dijo que él poco tenía que ver con ese tipo de decisiones, sin embargo, no se abstuvo de pedir reciprocidad: “En política un gesto debe ser correspondido con otro”.

Y en este punto Puigdemont peca de ‘humilde’, su fuerza dentro del PDCAT existe y quedó patente este fin de semana cuando la Coordinadora General del partido, Marta Pascal, renunció a su cargo porque ya no cuento con la confianza de Carles Puigdemont”—declaró. En su reemplazo ha entrado un hombre que sí ha aceptado hacer confluir los intereses del PDCAT con los de Crida Per la República.

El gesto al que se refiere Puigdemont fue dar a Pedro Sánchez el voto de los parlamentarios independentistas para sacar a M.Rajoy del cargo, así que cuando habla de correspondencia, le dice a Sánchez, que mantenerse en el sillón también depende de ellos y ellos sólo le seguirán apoyando dependiendo de los resultados del diálogo entre España y Catalunya.

Gobernabilidad en la cuerda floja

Esta es la sombra que planea sobre la testa del presidente español que llegó a la Moncloa en hombros de Podemos y de los independentistas catalanes —que en el Parlamento español, siendo pocos para decidir, tienen mucha fuerza para vetar—. El presidente tiene que asumir de una buena vez que los independentistas son una fuerza importante y que más le vale tomarlos en cuenta si quiere conservar el cargo. Rajoy no lo hizo y hoy ya es historia.

Si el PDCAT le quita su apoyo a Pedro Sánchez, la legislatura se le vuelve ingobernable y unas nuevas elecciones podrían ser convocadas antes del 2020 —año en el que se supone debería acabar el actual gobierno—. Así que el socialista ya sabe que el único camino es negociar, negociar y negociar.

Verborreico ministro de Exteriores español

Esta mañana, Puigdemont, sabiendo de su fuerza también afirmaba: “Ahora tiene que venir el tiempo de los hechos, ahora hay que abordar lo esencial, las relaciones entre Catalunya y España”; y es aquí donde la cosa puede estar encallada porque aunque el gobierno del Estado haya cambiado de manos, el pensamiento fuerza es el mismo.

“La integridad territorial del Estado español es el objetivo número uno, indeclinable de cualquier gobierno español”. Así lo señalaba el ministro de Relaciones Exteriores de España, Josep Borrell, mientras —al mismo tiempo— Puigdemont hablaba de diálogo y de hechos en pro de alcanzar una solución. Borrell no es otro que el político que un día dijo que “antes de coser las heridas había que desinfectar Catalunya”.   

Otro obstáculo para llegar a una solución que agrade a Catalunya es que el ministro, Borrell, verborreico y chulesco él, también dijo: “A ver si el sr. Torra se entera de una vez, que el derecho a la autodeterminación no está reconocido internacionalmente en ninguna parte”, y eso pasa cuando se habla para una platea desinformada, porque me niego a creer que el ministro de exteriores de un país europeo no sabe que la ONU —aunque a él no le guste— avala el derecho a la libre determinación de todos los pueblos.

Además, la propia Constitución española en su artículo 93 dice: “[…] Corresponde a las Cortes Generales o al Gobierno, según los casos, la garantía del cumplimiento de estos tratados y de las resoluciones emanadas de los organismos internacionales o supranacionales titulares de la cesión”. Así que, ser subscriptor de los tratados de la ONU y no cumplirlos es incumplir también la Constitución por la cual el PSOE, el PP y Ciudadanos se rasgan las vestiduras.

El conflicto entre Catalunya y España no ha acabado, ni mucho menos, las fichas se mueven en más de un sentido, se trata de una verdadera partida de ajedrez que se juega a nivel europeo y hasta ahora el gran perdedor es España. Si bien es cierto, los independentistas aún no han logrado sus objetivos, siguen luchando; y en el camino la democracia y la justicia españolas están siendo duramente cuestionadas y descalificadas.

Este blog también ha sido publicado en: teleoleo.lamula.pe

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