SrBurns despide a Miguel Rodríguez, su gerente, por denuncias de acoso sexual

Denunciar sí sirve. Cuando se deja en evidencia al acosador o abusador se le quita poder.  Esto es lo que ha pasado con Miguel Rodríguez, gerente de SrBurns —agencia de publicidad española con sede en Lima— denunciado por acoso sexual y discriminación por un grupo de extrabajadoras. Ellas hablaron conmigo desde el anonimato, tienen miedo de ser estigmatizadas por este caso y que eso repercuta en su futuro laboral. Luego de publicar sus denuncias en teleoLeo SrBurns se ha visto obligada a despedir a Miguel Rodríguez.

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El día 2 de agosto, publiqué los testimonios de mujeres que habían sufrido o habían sido testigos del acoso y discriminación ejercidos por Miguel Rodríguez desde su posición de poder.

CEO comunicándose

Cuarenta y ocho horas después de publicado el artículo, la CEO de la agencia en Madrid, Marta Gutiérrez, me envió un mail comunicándome que separaban a Miguel Rodríguez de la empresa: “Tras las investigaciones internas, que era necesario realizar, llegamos a la convicción de que Miguel Rodríguez había incurrido en conductas inaceptables en SrBurns”.

Y la CEO continuaba: “Como comprenderás, es una situación tan lamentable que la empresa ha entrado en un proceso de trabajo para que situaciones como las ocurridas jamás vuelvan a repetirse” […] “todo esto tomará un tiempo ya que el día a día de la empresa no puede afectarse, sería muy nocivo para el centenar de personas que dependen laboralmente”.

¿Lavado de cara o limpieza general?

Sin embargo, aunque, Miguel Rodríguez —la causa del problema según las denunciantes— ha sido despedido; Verónica Caravedo, directora de la filial de Perú, de la que las extrabajadoras afirman que “sabía lo que ocurría y no hizo nada para detenerlo”, ha recibido la confianza de la empresa. “En lo que respecta a Vanessa, ella cuenta con nuestro pleno respaldo. Ha atendido y actuado ante todas las quejas y denuncias que le han llegado”,  afirma Marta Gutiérrez.

En su descargo, la directora de Perú también me dijo: “Por supuesto que lamento y rechazo lo que tuvieron que pasar las personas afectadas. En mi caso, no tuve conocimiento de los alcances que estos lamentables hechos, los  mismos que recién pude corroborar luego de las investigaciones realizadas”.

Caravedo, al igual que Gutiérrez, afirma, que a raíz de las situaciones de acoso y discriminación denunciados, “Sr Burns ha entrado en un proceso de reorganización interno orientado a evitar que situaciones como la ocurrida se vuelvan a repetir”. Y en su comunicación, también al igual que la CEO,  se refiere al centenar de familias que dependen de la empresa. La directora de Perú también afirma: “No se tolerará ninguna práctica de acoso o discriminación, lo sucedido nos obliga a ser extremadamente estrictos en estos temas”.

Y, todo apunta a que el cambio era necesario. Según me escribió por Facebook Gabriel Li, el Jefe del Área de Diseño,  mencionado también por las extrabajadoras: “No estuve de acuerdo con muchas de las cosas que sucedieron, me parece que no se le tomó la importancia debida en su momento y que lo que se hizo estuvo mal”.

Justicia que tarda no es justicia

Gabriel Li también afirma que tampoco estuvo de acuerdo con “ciertas medidas que tomó la agencia” y asegura que si sigue en SrBurns es para “apoyar a la gente, porque tengo amigos y un equipo que está sufriendo las consecuencias de una agencia que empezó a perder clientes y a crear un ambiente de inestabilidad”.

Li también dice: “No comparto las actitudes de ciertas personas que llevaron a estas denuncias, ni la postura que tuvo la agencia. La primera reunión para hablar sobre estos temas fue hace menos de 2 meses”. Sin embargo, según revelaron las extrabajadoras en el anterior artículo, en 2016, algunas de ellas se reunieron con Joana Orozco, de Recursos Humanos, para denunciar el acoso de Rodríguez. “A raíz de eso, Eduardo García, el director de esa época, habló con Rodríguez y este se tranquilizó, pero sólo por un tiempo”, afirmaban las denunciantes.

No sabía lo que hacía, si lo hacía, ¿qué era lo que hacía?

Según los testimonios recogidos, Gabriel Li, hacía comentarios misóginos, compartía pornografía en el grupo interno de la agencia e hizo recomendaciones negativas sobre las extrabajadoras cuando estas buscaban otro empleo. Li, por su parte,  rechaza todas estas acusaciones: “Nadie se acercó para decirme que tenía algún problema conmigo, la agencia tampoco me informó de ninguna queja”.

Además agrega, “estoy comunicándome con las chicas que hicieron estas denuncias para saber qué pasó conmigo, qué hice, cómo llegaron a tener esa percepción de mí, no quiero juzgar, ni señalar, solo quiero entender por qué se me acusa de algo que no soy y que nunca hice”. Y yo me pregunto, ¿es justo que las extrabajadoras reciban la llamada de un hombre al que han denunciado por participar de actos que las ‘incomodaban’, eso no es revictimizarlas?

Li también asegura que luego de las denuncias ha recibido el apoyo de mucha gente con la que trabaja, “de chicas de mi propio equipo y puedo darte sus nombre para que lo sepas de primera mano, hablemos por favor”, concluía. Atendiendo a su pedido, le envié un mail con algunas preguntas y también le pedí contactar con algunas trabajadoras. Él me respondió con una pregunta, quería pruebas de lo que las denunciantes afirmaban sobre él antes de responderme. Le comenté todo lo que tenía y luego me escribió.

Teléfono malogrado

En su respuesta, Gabriel Li no contestó a mis preguntas, tampoco me pusó en contacto con las trabajadoras que le había solicitado y me respondió con un mail casi institucional en el que aseguraba: “He contribuido en todo para que esas investigaciones se hayan realizado con la mayor transparencia, incluyendo mi propio testimonio y apreciación sobre situaciones que me requirieron”.

Además me pidió comprensión por no entrar en “detalles específicos sobre las situaciones que relatas que por supuesto no son nada gratas”. Y terminó pidiendo disculpas: “Si alguna acción mía ha sido malinterpretada o permitido formarse algún concepto equivocado respecto a mí, no tengo ningún inconveniente en ofrecer las disculpas del caso.” Pedir disculpas es el primer paso. El segundo y los subsiguientes tienen que ver con la implantación de políticas en las que ningún jefe ejerza su poder de manera lesiva  sobre las y los trabajadores.

Meter Reja

Lo ocurrido en SrBurns es producto de una cultura machista que cree que hacer bromas subidas de tono no es faltar el respeto sino divertirse. Ejemplo de esto es “Meter Reja”, un juego en el que anotaban en una pizarra a las personas con las que querían tener sexo y con las que no lo tendrían; esto, además, de hacer público un acto propio de la intimidad, hacía sentir mal a los ‘no escogidos’,  pues no resultaban atractivos a los demás. De esto también era parte Miguel Rodríguez.

Cero Objetividad

En SrBurns, se han permitido conductas impropias de un trato poco respetuoso con los trabajadores y trabajadoras, y todo ha sido posible porque como sociedad hemos normalizado conductas vejatorias en contra de la mujer y discriminatorias en general. Tan perversa es esta normalización, que una de las víctimas del acoso de Rodríguez, la trabajadora a la que le jalo el elástico del tanga que le sobresalía, me escribió para decirme que mi artículo tenía “cero objetividad”.

Y no lo pude creer, ella, justamente ella, la mujer a la que Rodríguez le había faltado el respeto delante de todos, me escribía diciéndome que lo que había publicado no era objetivo, le pregunté si las denunciantes mentían y me dijo: “Yo no puedo poner las manos al fuego por nadie. Pero cuando alguien lee tu nota, siente que SrBurns es un lugar horrible en el que no puedes estar segura, y no es así” […] “puedo decir que considero a muchos de ellos como mi segunda familia.” Y yo me pregunto, la familia, por serlo, ¿puede acosarnos y humillarnos?

Picando piedra

“!Ah! desgraciadamente, hombres humanos, hay, hermanos, muchísimo que hacer…”, decía César Vallejo, en Los nueve monstruos. Sin embargo, también, habría que tomar en cuenta a las hermanas y comenzar a trabajar para lograr que el enfoque de género lo invada todo y acabe con anomalías como las evidenciadas en esta agencia de publicidad. Además, según algunas denuncias publicadas, no es la única donde ocurren este y otro tipo de actos que van desde el acoso sexual hasta el impago por el trabajo realizado y la falta de beneficios sociales.

Si conoces algún caso de acoso, abuso o maltrato y quieres hacerlo público, incluso de manera anónima, puedes escribirme en la sección mensajes, son absolutamente privados.

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