«Puta de mierda, te pego, te violo, te mato. Te amo» [Video y audio]

L.P

Ella es una de las víctimas de la violencia machista. L.P es una sobreviviente de los maltratos y amenazas de su ex pareja, Víctor Manuel Cruz Chunga, el hombre que durante 2 años dañó su autoestima, la manipuló, la hirió, la violó y la amenazó de muerte.

«Si me dejas te mato» —le dijo, y lo dejó para que no la matará. «Si te veo con otro hombre te mato» […] «Si te veo aunque sea con un primo tuyo te mato». L.P vivió atrapada en una relación tóxica con un hombre para el cual sólo era un objeto bonito para lucir y usar.

«Siempre me pegaba, pero no me dejaba marcas, me arañaba debajo de los senos, me arrastraba de los cabellos, me daba golpes secos en la nuca con el canto de la mano, me violaba porque decía que yo era su mujer, una vez me lo hizo teniendo yo una herida abierta y sangrante en la pierna».

teleoLeo.com habló con L.P, a continuación la entrevista

Maltratada y abusada desde niña

Y L.P se mantuvo en esta relación tortuosa porque a ella, de niña, le enseñaron que el amor viene con dolor, con vergüenza, con sufrimiento. «Una noche, yo tenía 6 años, mis padres se fueron a una fiesta y me dejaron sola, dormía y desperté sintiendo el peso de alguien encima mío, era el mejor amigo de mi padre; no sé cómo entró a casa».

Lo que sigue es la historia del primer abuso. «Él me comenzó a decir palabras bonitas, me dijo que era una niña bonita, poco a poco me sacó la ropa, él también se la sacó, me puso de espaldas y frotó su miembro contra mi todo el tiempo que quiso; yo sólo temblaba, tenía mucho miedo, sólo quería que acabe».

Al terminar el ‘mejor amigo’ del padre de L.P le dió un beso en la frente, «me cambió la ropa, se vistió y me dijo “no le digas nada a tu padre porque si le dices me mata”, al día de hoy aún no le dicho nada a mi papá, cuando volví a ver a ese hombre él ni siquiera se inmutaba. Ambos siguen siendo amigos»

Al poco tiempo los padres de L.P se divorciaron y ella fue enviada a vivir con su abuela a Piura, sus padres vivían en Lima. El cambio de casa y de ciudad fue terrible para la pequeña, pues comenzó a ser víctima de maltrato físico por parte de su abuela y sus tíos; y también de más abusos sexuales. 

Infancia ‘horribilis’

Su abuela queriendo hacer de ella ‘una mujer de bien’, como le decía, la maltrataba físicamente. «Mi abuela me castigaba por todo, me pegaba con la manguera, con látigo, era aterrador, a ella no le importaba que sólo era una niña. Mi infancia fue horrible» —dice L.P. 

A los 8 años L.P volvió a ver a su madre, le explicó los maltratos de su abuela, pero no le creyó, también se los explicó a su padre, él tampoco hizo nada. Y así siguió creciendo L.P, maltratada y sin defensa. Desde los 6 hasta los 18 años ella sólo vió a su madre 2 veces y a su padre 4.

‘Hombre respetable’ que abusa

A los 13 años de edad L.P volvió a ser abusada, este vez fue un vecino de su abuela, un hombre que ahora está en primera línea del quehacer político de Piura. Ella no quiere revelar el nombre, «quién me creería, si ni mi abuela me creyó, “mientes, ese es un señor respetable” —me dijo»

El “hombre respetable” la daba a su abuela comida para un cerdo que ella tenía y L.P era la que iba a recoger los desperdicios para el animal; un día el “hombre respetable” envió a su hijo a decirle a la niña que tenían mucha comida para el cerdo y que fuera a recogerla. 

«Fuí a casa del vecino, me abrió la puerta desnudo envuelto en una toalla que sólo le cubría los genitales, entré con miedo, saqué el cubo de comida, él se paró en la puerta de la cocina y cuando quise salir comenzó a hablarme, me dijo que era bonita y me beso, yo me deje, sólo quería que acabará para irme, me paralice; no pude hacer nada» (L.P). 

L.P al volver a su casa se echó a llorar, le contó a su abuela lo ocurrido y le dijo que no quería ir más a casa del vecino, «”el sr. X no te puede haber hecho nada, él y su familia son gente respetable, seguro que fuíste tú la que le peló las muelas” —me dijo mi abuela; pero yo sólo tenía 13 años, sólo era una niña, cómo iba a hacer eso». 

Cuando convino, la abuela volvió a enviar a la niña a buscar comida para el cerdo. «Fuí a casa del señor X con mi balde rojo, como siempre, a buscar los desperdicios y él estaba allí sentado a la mesa con su familia, cuando volví a casa mi abuela me dijo —”a ver enséñame dónde te ha violado, donde te ha comido que tanto dices”».

Culpas del mal

L.P ha vivido muchos años culpandose por no haberse defendido, por haber permitido que le hicieran lo que le hicieron, sin embargo, L.P comenzó a sufrir de malos tratos y de abuso sexual cuando sólo era una niña, por eso en su vida adulta aceptó una relación en la que el amor venía con dolor, con sufrimiento, con castigo. 

L.P está ahora con tratamiento psicológico, debido al maltrato físico y psicológico sufrido por parte de Víctor Manuel Cruz Chunga. Ella no ha vuelto a dormir bien, tiene trastorno del sueño, también sufre de dolores esporádicos de las articulaciones, así como, de gastritis. 

Resiliencia de mujer

Y mientras espera justicia, L.P se dedica a su hijo y a ayudar a otras mujeres a salir de relaciones tóxicas, ha leído mucho sobre el tema para poder entender su propia situación, sus reacciones y ahora lo comprende todo. Ahora sabe que ella nunca tuvo culpa de nada y eso la ayuda a seguir. 

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