“Lo amaba por eso aguanté”.

Su pareja casi la asesina, ella denunció hasta en 3 oportunidades, pero la policía sólo la ayudó cuando ya tenía dos disparos y múltiples quemaduras en todo el cuerpo
Me acabo de topar con un testimonio terrible y brutal de cómo la violencia machista puede llegar destrozar la vida de las mujeres. No nos quejamos por locas. Nos quejamos y nos manifestamos porque nos están haciendo lo que les da la gana y el orden mundial lo está permitiendo. No hay rincón del mundo donde una mujer no haya sido asesinada por su pareja o expareja. No hay rincón del mundo donde no hayamos sido manoseadas, violadas o torturadas. Para las mujeres no hay lugar del mundo donde podamos vivir libres de todo tipo de violencias. 
 
El siglo XXI no ha traído avance en todos los campos, en el de la violencia machista, incluso, ha involucionado. Bien es cierto que hoy en día tenemos la posibilidad de conocer más casos de violencia machista alrededor del mundo por la inmediatez y proximidad que nos proporcionan las comunicaciones globales, sin embargo, la proliferación de grupos políticos y religiosos intolerantes con la igualdad entre mujeres y hombres e intolerantes con la difusión y enseñanza de políticas de género validan la violencia en contra nuestra.
 
Ahí tenemos a Jair Bolsonaro y su flamante equipo de gobierno integrado por militares e integristas religiosos que ya han comenzado a separar a hombres y mujeres por colores. 
También tenemos a Vox en España, el grupo de ultraderecha que va escalando posiciones y que en su programa de gobierno tiene como objetivos: “derogar la ley de violencia de género, el aborto libre y gratuito y las listas paritarias de los partidos”, además, pide la supresión de “organismos feministas radicales subvencionados”.
Y en Perú tenemos al movimiento ‘Con mis hijos no te metas’ (CMHNTM) que acaba de lanzarse de lleno a la arena política con la creación del partido denominado Acción Cristiana que en su ideario afirma ser un proyecto constituido “en defensa de los derechos y libertades de toda persona”, sin embargo, en las marchas de CMHNTM hemos sido testigos de como denigran a las integrantes del colectivo LGTBI y como han luchado contra la enseñanza de igualdad de género en las escuelas. 
No son buenos tiempos para las mujeres, no son buenos tiempos para la comunidad LFTBI, no son buenos tiempos para los niños y niñas abusados por sacerdotes pederastas y padres o familiares, no son buenos tiempos para ningún integrante de ningún colectivo que no pertenezca a la supremacía patriarcal que nos domina. Por eso no podemos claudicar y no podemos dejar pasar por alto ni una sola de las violencias o microviolencias a las que estamos expuestas cada día

Dentro vídeo

Volviendo al testimonio que origina este blog, la presentación del mismo por parte de los periodistas en estudio me parece morobosa y detesto la apelación al “…también viene”, cortando el video y volviendo a la presentadora para que nos haga un preámbulo sobre las torturas sufridas por la víctima, sin embargo, el contenido del reportaje es importante para seguir tomando conciencia de hasta dónde puede llegar el machismo en su denigración y abuso de la mujer y hasta dónde hacen daño los agentes de policía y la justicia cuando no atienden como es debido las denuncias que reciben.

 

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