Madres migrantes maltratadas en Perú

Natalia Breso, es una de esas madres, ella es argentina, se fue del Perú con su hija, pero la niña fue reclamada por su padre, el periodista Gerardo Cárdenas. Ahora, aunque Natalia tiene la custodia y un fallo a su favor, Nina, su hija, sigue con su padre, quien ya no permite que la vea

«Sólo puedo ver a mi hija dos horas los fines de semana. Le he pedido a su padre verla más, pero me dice que no, que la nena tiene actividades extracurriculares. La última vez que la vi, le pregunté qué actividades hacía y no sabía de qué le hablaba, porque no tiene ninguna actividad. Le dije que me parecía que su padre me mentía para que no la vea, él comenzó a gritarme y discutimos muy fuerte, tan fuerte que mi hija nos pedía que callemos. Él me jaloneo y me sacó de su casa a la fuerza”.

Natalia Breso sigue en problemas con Gerardo Cárdenas, periodista de RPP. Natalia es la madre de Nina, la niña que hace 8 años tuvo con Cárdenas. Natalia es argentina y luego de salir un tiempo con Gerardo, en Perú, y de quedar embarazada regresó a su país; según  afirma ella: «Él no quería hacerse cargo de la niña y yo decidí tener a mi hija sola, así que preferí volver a Argentina parar tener a mi hija al lado de mi familia».

Meses después Gerardo fue Argentina y le pidió a Natalia que volviesen a Perú para intentar formar una familia, ella aceptó y volvió a Perú con su hija en brazos. Natalia y Gerardo convivieron en Perú desde 2011 hasta el 2013, año en que ella decidió dejarlo por ser víctima de «maltrato físico y psicológico» […] «Yo lo denuncié pero el caso se archivó porque me programaron la prueba del médico legista para después de 6 meses y yo tuve que irme antes a Argentina, mi padre estaba muy enfermo».

En diciembre del año pasado, teleoLeo.com publicó la historia de Natalia y Nina, una historia relacionada con el Convenio de La Haya para la Sustracción Internacional de Menores, y es que Natalia, ejecutando el ‘acta de conciliación’ firmada con Cárdenas, cuando se separaron —en la cual el periodista le otorgaba la custodia completa de su hija— abandonó el Perú para ir a Argentina al lado de su padre enfermo. Luego de unos meses le comunicó a Cárdenas que se iba a vivir a Bélgica con su hija, pero él no estuvo de acuerdo.

Audio de entrevista realizada a Natalia Breso en diciembre de 2018 y nada ha cambiado.

 

En diciembre de 2018 intenté ponerme en contacto con Gerardo Cárdenas para que pudiese dar su versión a teleoLeo.com, sin embargo, no obtuve respuesta. Hace una semana volví a intentarlo, pero, esta vez, tampoco he tenido suerte .

De Bélgica a Lima vía convenio de La Haya

Ante su negativa a que Nina viviese en Bélgica, Gerardo Cárdenas invocó el ‘Convenio de La Haya para la Restitución Internacional de Menores‘ del cual Perú es uno de los 99 países firmantes. El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), que es la autoridad encargada de aplicar el Convenio en Perú, no analizó la situación de la niña antes de solicitar su devolución a Bélgica. El MIMP no tomó en cuenta que al momento de salir del país, Nina vivía sola con su madre desde 2013 y que era ella quien tenía su custodia efectiva.

Que el menor sustraído conviva con la madre o el padre que lo reclama es requisito básico para que se aplique del convenio de La Haya, así que el MIMP actuó de forma fraudulenta en este caso, pues a sabiendas de que esta condición no se cumplía envió la solicitud de restitución a Bélgica, y allá tampoco hicieron su trabajo.

La justicia belga no tomó en cuenta que Nina no vivía con su padre al momento de la supuesta ‘sustracción’ y devolvieron a la niña a Perú. Natalia regresó al Perú para recuperar a su hija y para ejercer su custodia, ya que, el convenio de la Haya devuelve a los niños al domicilio del que fueron “sustraídos” —entrecomillo sustraído porque Nina no fue sustraída, ella, como ya dije antes, antes de salir de Perú ya no vivía con su padre— pero no retira la custodia al progenitor que la ostenta. Estamos a febrero de 2019 y Natalia sigue sin recuperar a su hija.

En agosto de 2018, el 20º Juzgado de Familia de Lima emitió una orden de ‘Ejecución del acta de conciliación’ en la dice que Nina debe ser entregada a su madre, pero esta orden no se ha cumplido.

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¿Por qué no se cumple la sentencia?

1- El Convenio de La Haya invocado en este caso no tiene un ente fiscalizador de su cumplimiento, así que cada país lo aplica como mejor le parece y el que sufre sus fallos y consecuencias no tiene una oficina de La Haya donde explicar sus penas.

2- ‘Al parecer’ la justicia peruana no protege a las madres inmigrantes que tienen hijos con ciudadanos peruanos. Pero tampoco protege a las madres peruanas. Esta semana hemos conocido el caso de María Grazia Gonzalez, a la que su expareja le ha quitado a sus hijos y no hay justicia que se los devuelva. Pero hay más mujeres sufriendo por lo mismo y sobre las cuales les iré explicando en próximas notas.

En conclusión, la justicia peruana no protege a las madres, porque tampoco protege a las mujeres —y de eso tenemos sobrados ejemplos, el más espeluznante es el audio del juez Hinostroza negociando la libertad del violador de una niña en la medida de si la penetró, o no— y no importa si son mujeres pobres, o no; con instrucción, o no; el maltrato de la justicia peruana hacia la mujer es absolutamente general y transversal.

Denuncia penal por sustracción ilegal

Al mismo tiempo que Cárdenas invocó el convenio de La Haya, denunció a Natalia por sustracción de menores en Perú y le abrieron un proceso penal, sin embargo, este proceso debería ser archivado pues en cuanto se pone en marcha el convenio de La Haya para la Sustracción Internacional de Menores, cualquier otro proceso en relación al menor se paraliza.

El 14 de enero de 2019 se celebró una vista del proceso penal por sustracción de menores, en esa ocasión, la Defensoría del Pueblo presentó una carta explicando todas las irregularidades cometidas con Natalia Breso, señalando, además, que no podía haber un proceso penal en su contra porque su caso se había resuelto a través del convenio de La Haya. Pero el proceso ¡ay! siguió viviendo. Natalia se encuentra ahora a la espera de la resolución del Poder Judicial. El fiscal pide para ella 8 meses de prisión efectiva.

Madre sin hija

Natalia está desesperada,  no tiene a su hija consigo, y todo por una serie de irregularidades tanto del MIMP como de la justicia belga, pero, además, tampoco la puede ver de manera regular, sólo los sábados y domingos que le van bien a Gerardo Cárdenas. Cuando Natalia logra ver a Nina, tiene que hacerlo en presencia de Cárdenas, con lo cual, no se respeta la orden de alejamiento que Natalia pusó en su contra y madre e hija no pueden hablar con libertad. Natalia asegura que su hija no se comporta igual que antes, cuando mantenían una relación de madre e hija sin condicionantes.

Cuando Natalia denunció la última agresión sufrida en casa de Cárdenas y se quejó ante la policía de la presencia de Cárdenas durante las visitas a su hija, la policía le dijo que era ella la que no debía ir a casa del periodista, porque sino incumplía la orden de alejamiento —Cárdenas debe mantener una distancia de 300 metros— así que, como el periodista se niega a que Natalia vea a su hija fuera de su casa y la justicia no hace su trabajo, Natalia no puede ver a su hija.

“Las visitas son totalmente arbitrarias es horrible, sólo veo a Nina los sábados y domingos, 2 horas, en la casa de los abuelos con el padre presente y el abuelo filmandonos, él me obliga a tener que ver a mi hija en su presencia, a pesar que tiene una orden de alejamiento, y ahora la policia me dice que la que viola esa medida soy yo por ir a su casa. Yo sólo quiero estar con mi hija y aunque tengo una sentencia que dice que me la tiene que devolver, nadie me hace caso”, dice Natalia.

Desde el 2 de febrero Natalia no puede ver a Nina, y Gerardo Cárdenas, obviando que ella tiene la custodia, pasando por encima del fallo del juzgado de familia que ordena que Nina sea devuelta a su madre, le contesta a su abogada que las visitas se harán como y cuando él quiera…

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…o sino, ya se verán en un juzgado.

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El bien mayor: ¿el menor sustraído?

Y lo que le pasa a Natalia, como ya apunté antes, le pasa por la aplicación del Convenio de la Haya para la Sustracción Internacional de Menores. En Perú y el mundo, la aplicación de este convenio está dejando mucho que desear. Hace un mes publiqué el caso de Joanna, una mujer polaca que tuvo una hija con un peruano, ella salió del Perú con su hija y decidió no volver por diferencias con el padre de la niña.

El padre solicitó la aplicación del convenio de La Haya al Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) —autoridad designada para estos casos— que presentó documentos falsos ante la justicia en Inglaterra, donde vivía Joanna con su hija. La justicia inglesa le sugirió a Joanna llegar a un acuerdo porque sino ellos, devolverían a la niña en 60 días, «así lo exige el convenio», le dijeron.

Joanna, al igual que Natalia firmó un ‘acta de conciliación’ por la cual el padre aceptaba que la niña continuase viviendo en Inglaterra, dentro de la conciliación se estableció un régimen de visitas y una pensión alimenticia para la menor, pero a la hora de la verdad, ni el acta de conciliación, ni las sentencias judiciales sirven porque por arte de magia, en Perú, los padres lo tienen más fácil y Joanna ha tenido que pasar por mil y una denuncias y problemas para poder conservar a su hija.

Natalia y Joanna no han encontrado justicia en el convenio de La Haya, pero ellas no son las únicas. Hay muchísimas madres separadas de sus hijos debido a la aplicación de este documento que, como ya dije, no tiene mecanismos de fiscalización, con lo cual, cada país lo aplica lo hace como quiere, o como le conviene.

Intervención de la Defensoría del Pueblo

Pero el convenio de La Haya no es el único mecanismo que despoja a los niños de sus madres, en Perú esto es muy recurrente, sobre todo, entre las madres migrantes, por eso, ellas se han visto obligados a agruparse para protestar. Hace unos días presentaron un documento ante la Defensoría del Pueblo reclamando la ayuda que necesitan, allí desde la oficina de Derechos Humanos se está viendo el caso de Natalia y de otras madres migrantes a las que les han quitado a sus hijos.

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El caso de la otra mujer incluida en la carta la justicia peruana tampoco ha actuado correctamente. Muchas de las madres inmigrantes que viven en Perú y que han tenido hijos con ciudadanos peruanos, se encuentran indefensas, pues a la situación irregular de algunas, se suma violencia física y psicológica, así como el incumplimiento del pago de la pensión alimenticia por parte de sus exparejas y encima, en el ‘clímax’ de todos los males, les arrebatan a sus hijos y la justicia las desampara con su falta de atención.

Arte por lágrimas

Por todo esto, el colectivo de Madres Migrantes Maltratadas Perú hace unos días, realizó una muestra de arte itinerante frente a la Superintendencia de Migraciones y el Ministerio de la Mujer. El objetivo: evidenciar la falta de apoyo de estas instituciones que no atiende de manera adecuada a las mujeres inmigrantes maltratadas y despojadas de sus hijos por sus parejas peruanas. 

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La muestra se sirvió de la representación de la maternidad en la pintura y la escultura. 

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