El ex jefe de la policía catalana desmonta acusaciones de rebelión y sedición

Josep Lluis Trapero ha dejado claro que los Mossos d’Esquadra no eran, ni son la policía del independentismo, mucho menos su “brazo armado” (Foto: Diario 16)

“El 27 de octubre, el día de la declaración ‘esa’, llamé al presidente del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya y al fiscal en jefe poniendo a su disposición el cuerpo de los Mossos d’Esquadra para hacer lo que indicasen, así fuese detener al expresident y a los consellers  en cuanto dieran la orden […] 48 horas antes,  ya teníamos un dispositivo preparado para hacerlo”. (Josep Lluis Trapero dixit).

Hoy, si la justicia española es justa y los poderes del Estado independientes, tal como proclaman por calles y plazas, las acusaciones de rebelión, sedición, dedo en el ojo y demás imputaciones de violencia, cocinadas contra el independentismo catalán habrían quedado desmontadas de arriba a abajo, el encargado de tumbarlas ha sido el ex jefe de los Mossos d’Esquadra, el major Josep Lluis Trapero.

Hoy, ante el Tribunal Supremo, Trapero ha tirado por tierra lo dicho por la Fiscalía: “La declaración de independencia no era meramente simbólica, las autoridades de la Generalitat tenían preparado -para su aprobación inmediata- un paquete de normas que desarrollaban el marco jurídico de la República, el despliegue de estructuras administrativas […] y un plan para garantizar que los Mossos d’Esquadra asumiesen la seguridad de las infraestructuras y el control efectivo de todo el territorio”.

“Los Mossos d’Esquadra le advertimos al president y al conseller d’Interior que respetaríamos la Constitución y la legalidad, y que teníamos el mandato judicial de impedir el referéndum, el president me dijo que actué como creyese conveniente y, en ningún momento,  ni él, ni el conseller me impusieron nada, y tampoco les habría hecho caso” (Josep Luis Trapero dixit).

Con lo dicho, Trapero también ha desmentido otra afirmación de la Fiscalía: que “los Mossos d’Esquadra eran el brazo armado para doblegar al Estado español”, lo cual, además, es risible, tan sólo por número: los mossos son 16.973 efectivos y España cuenta con la Policía Nacional, 74.763; la Guardia Civil, 77.928; y las Fuerzas Armadas 131.911 efectivos en activo y 4.770 reservistas. Además, España tienen armamento de guerra e incluso submarinos que no se hunden. Pero ese es otro tema innecesario tocar por vergüenza ajena.

Trapero, que hoy intervino como testigo en el Tribunal Supremo, con su declaración ha dejado más que evidente que en Catalunya no se ha cometido ninguna rebelión, ni alzamiento, primero porque desde el lado catalán nadie ha actuado con violencia y segundo porque una rebelión, incluso según el código penal español, se hace a través de un “levantamiento armado”, y por aquí como máximo, lo único que hay en algunas casas de pueblo es un rifle de caza y todos están debidamente ‘identificados’.

Por otro lado, Trapero, que también está acusado de rebelión y sedición por la Audiencia Nacional -corte creada para casos de terrorismo-, con sus respuestas también ha dejado más que claro que él tampoco merece esa acusación, pues, para asombro de pocos, ha confirmado el rumor de que él y sus efectivos estaban preparados para detener al president Carles Puigdemont y a sus consellers luego de la declaración de independencia. La “declaración esa” -como dice el ex major- realizada el 27 de octubre de 2017.

Lo que no se entiende es por qué Trapero es uno de los acusados en esta causa, si había comunicado a la justicia su disposición para apresar al president y a todo el govern. ¿Será que no le perdonan haber sido el jefe policial que en una semana acabó con la célula terrorista que atentó en Barcelona y Cambrils en agosto de 2017? ¿O lo que no le perdonan es que haya descubierto que el Centro Nacional de Inteligencia español tenía contacto con el jefe de la célula terrorista responsable del atentado?

Exhaustiva declaración

Durante las más de 6 horas que ha durado el interrogatorio y ante las preguntas ‘reproche’ de la Fiscalía, la Abogacía del Estado y de VOX, constituidos en Acusación Particular, que le cuestionaban no haber impedido el referéndum, Trapero ha dicho que el ‘1O’, él y los Mossos sí cumplieron con el mandato judicial de intentar impedir la cita siguiendo las recomendaciones que la jueza dio a todos los cuerpos de seguridad: “Actúen con paciencia, contención y garantizando en todo momento la paz social”.

Argumentos versus evasivas

A diferencia del ex presidente Mariano Rajoy y de la ex vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, que cuando fueron interrogados, hace un par de semanas, no se acordaban de nada, no sabían decir quién había dado la orden de cargar contra los ciudadanos que se dieron cita para votar y no recordaban si antes de aplicar el 155 habían verificado que la declaración de independencia no tenía valor jurídico, Trapero ha declarado con firmeza y conocimiento a todas las preguntas que le han formulado.

Hasta ahora, luego de 5 semanas de juicio, ya han desfilado acusados y testimonios políticos, el presidente de la sala del Supremo no quería que sus intervenciones se solaparán con la campaña electoral para las elecciones generales de abril próximo y todos con sus declaraciones, silencios y contradicciones no han hecho más que desmontar la farsa de la rebelión y sedición de un pueblo que sólo quería votar pacífica, cívica y festivamente.

¿Rebelión?, ¿malversación?, dame algo por favor

Y si no caen por rebeldes caerán por haber usado dinero público en el “referéndum ilegal”, esta es la nueva consigna a la que se ha subido la Fiscalía, la Abogacía del Estado y VOX, y en ese afán, esta semana, ha tocado declarar a publicistas, informáticos, funcionarios de la Generalitat y todo aquel que pudiese demostrar la hipótesis, sin embargo, lo tienen crudo, pues mientras que los funcionarios decían no haber pagado nada, los demás citados han dicho que no han cobrado ni un euro.

Piolines cantores

La próxima semana toca declarar a los cuerpos de seguridad, aquellos que montados en buses con destino a Catalunya cantaban henchidos de orgullo patrio “a por ellos oe” y una vez en tierras mediterráneas hacinados en camarotes y convertidos en “los Piolines” –el Ministerio del Interior no encontró mejor lugar para alojarlos que en un crucero infantil con la cara de Piolín- le pedían a sus comandos gritando cual hooligans : “Déjennos actuar”.

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Una imagen vale más que mil palabras

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