Leoncio Daza Tejada, único sospechoso del feminicidio en Tarapoto [Vídeos]

El 27 de diciembre de 2019, una mujer más moría en Perú, supuestamente, a manos de su pareja. La sospecha se fundamenta en que la víctima habría sido rociada con gasolina mientras dormía. Según el investigado él no la mató porque la ama. La hija y familiares de la víctima aseguran que esta sería la tercera vez que intentaba asesinarla

«Abuela querendona», según su hija. Madre de 3 hijos, uno menor de 14 años que dice no poder vivir sin sus «abrazos de oso». María Alvarado Cruz se llamaba, 45 años tenía y entre sus planes próximos el más importante era celebrar el cumpleaños de su nieta. Todo quedó trunco la madrugada del 26 de diciembre de 2019, cuando Leoncio Daza Tejada, su conviviente, la habría quemado rociándole gasolina para luego prenderle fuego con su encendedor.

«Yo no me siento responsable, yo no he querido que pasará eso, yo siempre he amado y amo a mi pareja […] fue una situación inesperada», dijo Daza en la audiencia, cuando 3 días después la policía logró capturarlo.

«Yo la amaba y la amo»

La justicia ha impuesto 9 meses de prisión preventiva para Leoncio Daza Tejada, quien en la audiencia negó haber provocado la muerte de su pareja escudándose en el gran amor que dice sentir por ella. La fiscalía solicitó la reclusión de Daza por haber intentado fugar, por no tener trabajo, lo cual demostraría que no tiene arraigo y porque la pena que se le impondría sería de más de 4 años. De ser condenado por feminicidio agravado ─por haber quemado a la víctima─ Daza sería condenado a 25 años de prisión.

Doña Mari

María Alvarado era ‘doña Mari’ para algunos, pero para su nieta era “la abeita”. La pequeña que no entiende por qué desde hace un par de semanas no puede hablar con su abuela, le pide a su madre cada día y todo el día, que la llame; ella, con la tristeza en el alma, inventa respuestas. «Llama a ‘la abeita’, me dice mi hijita, y ella misma coge el teléfono y la llama, yo le digo que no le contesta porque está en el cielo, ella mira hacia arriba y lanza besos volados».

Leer: TeleoLeo/Feminicidio

Idaly Fernández Alvarado es la hija de María y para ella no hay más culpable de lo ocurrido que la pareja de su madre, Leoncio Daza Tejada. «Daza tiene la culpa, él la quemó, él la ha matado, no tengo ninguna duda». Mientras, Daza dice que todo fue un accidente, que él subió al segundo piso a dormir y como no había luz se iluminó con el encendedor, saltó una chispa y explosionó un bidón de gasolina que tenía bajo la cama incendiándose el colchón donde dormía su pareja.

«Leoncio Daza Tejada mató a mi madre»

Pero para Idaly y sus hermanos Daza miente. «Él la mató. Él le roció gasolina y la quemó, no explotó nada porque lo único que se quemó en la habitación fue la cama de mi madre»

«Si hubiese explotado el bidón que dice, él habría explotado porque según dijo tenía el encendedor en la mano; pero, cuando lo detuvo la policía sólo tenía quemaduras leves en las manos». La versión de Idaly Fernández es confirmada por el informe médico que señala que el cuerpo de Alvarado olía a gasolina.

Además, en el acta de inspección criminalística se afirma que al revisar el lugar de los hechos se encontró una botella sospechosa. «En la escena se encontró una botella plástica […] conteniendo líquido color oro con características de olor a hidrocarburos»

«Mi madre no»

«No nos hacemos a la idea de que mi madre ya no esté, esperábamos eso de mi padre, pues tiene una enfermedad terminal, pero no de ella. Mi madre no». Fue una de las dolorosas frases que Idaly declaró a teleoLeo.com. Idaly agradece al MIMP que le estén dando tratamiento psicológico a su hermano menor, pero se queja de no haber recibido la ayuda legal adecuada y necesaria a pesar de su precaria situación económica.

Navidad triste navidad

María Alvarado sufrió quemaduras de segundo grado en el 73% de su cuerpo. Horas antes, durante la tarde del 25 de diciembre, ella había estado celebrando Navidad con Leoncio Daza en el Centro Turístico la Granja, luego habrían ido a su casa, según los vecinos habrían discutido fuertemente, luego ella se habría ido a dormir; unas horas después despertaba gritando y llorando por el dolor de las quemaduras. Ella misma declaró lo que recordaba a la policía que la interrogó en el hospital.

Luego ella, María, aún con fuego en el cuerpo, habría salido envuelta en una toalla a la puerta de su casa y estando allí, sentada, llorando, se acercaron algunos vecinos, uno de ellos terminó de apagarla y luego la condujo en su mototaxi al hospital; otro de los vecinos habría extinguido el fuego de la habitación para evitar males mayores.

Como dijo la hija de María Alvarado en la entrevista concedida a teleoLeo.com, la relación entre su madre y Leoncio Daza no era buena y así lo confirman las hermanas de la víctima en declaraciones a la fiscalía. Daza habría intentado atentar contra su pareja en dos oportunidades anteriores, una vez intentó acuchillarla mientras dormía y la otra pusó un bidón de gasolina en medio de la sala, cuando ella le preguntó por qué estaba el combustible allí, él le dijo que ese era su sitio y allí se quedaba.

Herencia en riesgo

Idaly Fernández teme no poder obtener justicia para su madre porque el abogado defensor de Daza, José Antonio Alvarado Lobatón, es familia de un fiscal penal en Moyobamba; pero, también teme por la casa de su madre. «Yo creo que este hombre quiere apoderarse de la casa de mi mamá, porque antes de morir ella le dijo a mi prima que teníamos que sacar de la casa el título de propiedad y no lo hemos hecho porque la fiscalía, se supone que por las investigaciones, no nos deja entrar», afirma Idaly.

Con amigos así…

Leoncio Daza, antes de ser pareja de María Alvarado, fue amigo de su esposo y maestro de escuela de la propia Idaly. «Él era amigo de mi padre, y también era mi profesor en el colegio Santo Toribio, como maestro era déspota y además fue inhabilitado para volver a dar clases porque estaba siendo investigado por la justicia. Este hombre trató tan mal a mi hermanito que prefirió irse a vivir con mi padre. Ese hombre nos robó todo y encima ha matado a mi madre».

Leoncio Daza Tejada no se ha acogido a la confesión sincera, razón por la cual, de ser condenado, no podría acogerse a beneficios como la reducción de la pena; por otro lado, el no ponerse a derecho lo pone en una situación más complicada, porque ya sabemos aquello de “quien no la debe no la teme”. Además, según el examen médico, el cuerpo de María Alvarado habría sido rociado con gasolina; si a eso le sumamos que Daza acepta que él encendió fuego para iluminarse pues: 2 más 2, nos dan 4.

Deseos para el nuevo año

Esperemos que este 2020, luego de un nefasto 2019, con 175 feminicidios, la justicia peruana optimice sus procesos y no volvamos a encontrarnos con prisiones preventivas que deben ser ampliadas porque, a pesar de la conclusión de la investigación fiscal, la fecha del juicio oral se alarga más que un chiclet. La justicia que tarda no es justicia y menos cuando todo apunta a un responsable. Las familias de las víctimas no tendrían que implorar justicia, la merecen perse.

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