La dopó, la violó y la grabó en vídeo. Y no sería la única mujer agredida, por lo menos, habría 4 más

Escrito por: Leonor Pérez-Durand

Que la violencia de género existe, todos lo sabemos. Que hay quien dice que si la minifalda y hasta la ropa interior tienen la culpa, también. Desde pequeñas a las mujeres nos enseñan que tengamos cuidado por la calle, que no hablemos con extraños. Pero no, la pandemia ha confirmado que el hogar es zona insegura para muches; y allí, la pareja, el padre, el tío, el primo y hasta el hermano son depredadores a los cuales temer

«No sabía que cuando te dopaban al día siguiente ni te acordabas ni sentías nada, en mi caso fue así y si no hubiese encontrado esos vídeos no sabría lo que me hizo; ni a mí, ni a otras. No soy la única de la que ha abusado en estado de inconsciencia». Luego de casi 5 meses de convivencia esta mujer ha descubierto que el hombre con el que mantenía una relación la había grabado en vídeo mientras la realizaba tocamientos y hasta la violaba, asegura.

«Hace unas semanas encontré en el parabrisas de mi auto una nota en la que me pedían 5.000 mil soles para no publicar unas fotos mías, y lo único en lo que pensé fue en que esas fotos sólo podían ser parte de lo que él me hizo abusando de mí. Sólo podía ser él quien me amenazaba». Él, es Renato Pazos Niño de Guzmán, el hombre al que conoció en el Cuzco en marzo de 2020, cuando la pandemia comenzó a atentar contra nuestra salud.

Ella conoció a Pazos por recomendación de un amigo. «A primeros de marzo llegué al Cuzco para ir a un curso de yoga, un amigo me recomendó el hostel Chinchay Wasi porque allí vivía Renato, quien era su amigo, y así tendría a alguien que me ayudase allá en caso de problemas. Cuando comenzó el curso justo comenzó el confinamiento y eso no me permitió volver a Lima al terminarlo. Así que con el tiempo y el trato, mi amistad con Renato se estrechó».

Ellos mantuvieron una relación de convivencia y por eso, dice ella, él utilizaba su ordenador y su el teléfono móvil«”son mejores que los míos” ─me decía». Un día, por casualidad, ella descubrió fotos y vídeos de mujeres inconscientes que eran tocadas y violadas sin saber siquiera lo que les estaba pasando. Y entre esas mujeres estaba ella, pero no podía recordar nada de lo que veía, no encontraba en su memoria nada relacionado con esas imágenes.

«Un día dejó su cuenta de messenger de Facebook abierta en mi teléfono, bajo al primer piso del hostel, llegó una notificación y pensando que era un mensaje para mí lo abrí. Era un mensaje que él se reenvió. Era la foto de una mujer desnuda, me asusté mucho y comencé a subir y bajar en la conversación, había un montón de vídeos de mujeres desnudas, cuando volvió, le pregunté: “¿Quién es la pobre mujer del mensaje?”, “esa pobre mujer eres tú; la voy a borrar”, dijo».

En esa misma conversación dice que él le aseguró haber tenido sexo con ella en ese estado. Ella no se acordaba. «Me puse a llorar le reclamé, le dije que cuándo me había tomado esa foto, que no me acordaba; me dijo que él había tenido relaciones sexuales varias veces conmigo y que yo había estado dormida. Eso ocurrió 2 semanas antes de que volviese a Lima. A partir de ese momento la convivencia se torno complicada».

Artículo 172.- Violación de persona en incapacidad de dar su libre consentimiento

El que tiene acceso carnal con una persona por vía vaginal, anal o bucal o realiza cualquier otro acto análogo con la introducción de un objeto o parte del cuerpo por alguna de las dos primeras vías, conociendo que está impedida de dar su libre consentimiento por sufrir de anomalía psíquica, grave alteración de la conciencia, retardo mental o que se encuentra en incapacidad de resistir, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de veinte ni mayor de veintiséis años.

Código penal

Todo cambió

Desde que vio su foto, ella le reclamaba haberla fotografiado inconsciente y tocándola sin su consentimiento. «Exagerada», le decía él. «Me decía que sólo me había tomado una foto, que ya se había disculpado, que me olvidará. Le pregunté si las mujeres de los vídeos tampoco no habían consentido, me dijo que sí, que ellas sí sabían lo que pasaba. “Pero ellas estaban igual de inconscientes que yo” ─le dije. “Antes de dormirlas aceptaron” ─contestó».

El 16 de julio, un día después de que se levantasen las restricciones de movilidad ambos volvieron a Lima, primero tenían como plan volver juntos al Cuzco en agosto, asegura ella, sin embargo, antes de eso dejaron lo que tenían por diferencias en el tipo de relación que cada uno quería. Él intentó comunicarse algunas veces con ella, pero ella dice que quería sanar, que quería alejarse para un día retomar la amistad. Hasta que encontró los vídeos en su computadora.

«En el Cuzco, a parte de la foto mía en su chat de Facebook, encontré también un mail en el que ponía “trade” que significa intercambio y no lo abrí, le pregunté si eso tenía algo que ver con mi foto y dijo que no. En Lima recordé eso y como él siempre dejaba sus redes y su cuenta de mail abierta en mi computadora intenté verlo, pero ya lo había borrado, sin embargo, en la papelera de reciclaje encontré 12 vídeos de mujeres desnudas inconscientes».

En los vídeos, según asegura, todas las mujeres se encontraban inconscientes y estaban siendo tocadas por él y por otro hombre. En ese momento descubrió que ella también había sido grabada. «En los vídeos parecemos muertas, a algunas les abren los ojos para que se vea que no hay actividad en sus pupilas, les tocan las plantas de los pies para demostrar que están dormidas. Y también estaba yo, y él hacía lo que quería conmigo».

Semanas después ella recibió la nota en la que la extorsionaban y supo el nombre y apellido del chantajista. «En la nota que me dejaron en el parabrisas de mi auto, me exigían el dinero a cambio de no mostrar imágenes mías, no estaba su nombre, pero el número de teléfono al cual debía comunicarme era el suyo». Luego de hablar con sus amigas más cercanas y su familia ─según declaró en cámara Gesell─ ella decidió que lo mejor era denunciar, y lo hizo por 8 delitos.

Delitos por los cuales ha sido denunciado Renato Pazos Niño de Guzmán

  • Extorsión
  • Chantaje
  • Violación a persona en estado de inconsciencia o en incapacidad de resistir
  • Tocamientos, actos de connotación sexual o actos libidinosos sin consentimiento
  • Violación a la intimidad
  • Difusión de imágenes y materiales audiovisuales o audios de contenido sexual: ella cree que él puede pertenecer a una red que vende material de contenido sexual obtenido indebidamente.
  • Agresiones contra las mujeres o integrantes del grupo familiar
  • Inducción o instigación al consumo de drogas: según ella, él la introdujo en el consumo de sustancias que le dijo: eran para alcanzar otro nivel espiritual.

TeleoLeo.com obtuvo el testimonio de esta mujer que ahora lucha por rehacer su vida, por renacer del mal sueño que le significó confiar en una persona que la sabía vulnerable, pues estaba sola en una ciudad que no era la suya y sin poder volver a casa debido a las restricciones de movilidad impuestas por el confinamiento por la pandemia que aún no nos abandona. «No entiendo cómo me pudo hacer esto. Yo lo cuidé, fui super cariñosa, confié en él».

Testimonio de la denunciante quien dice que, a pesar del tiempo transcurrido, tiene pesadillas recurrentes con todo lo que ─asegura─ vivió al lado de Renato Pazos Niño de Guzmán. El denunciado, dice ella: «Ha aceptado, ante la fiscalía, haber participado en algunos de los vídeos que encontró en su ordenador».

Procedimiento legal

El 3 de septiembre pasado, luego de la extorsión, ella presentó denuncia ante la DIVINCRI, en contra Renato Pazos Niño de Guzmán. «Han tomado el caso con bastante interés porque creen que podría tratarse de una red de intercambio de material de contenido sexual obtenido de manera indebida». Según la denunciante, ella es la única que lo ha denunciado: «De todos los vídeos sólo pude reconocer a una expareja suya, pero ella no quiere denunciarlo».

Según asegura, en la Fiscalía las cosas han sido diferentes, pues a pesar de haber pedido que el denunciado no sea notificado hasta realizar el allanamiento del hostel, en previsión de encontrar más material y hasta las drogas con las que sospecha que fue dopada, no le han hecho caso. «Hemos pedido el allanamiento hasta en 3 oportunidades y nos lo han negado porque: “posiblemente ya no vive allí”. Encima lo notificaron antes de la denuncia y del inicio de investigaciones».

La fiscal Martha Dietrich Junco, de la quinta fiscalía provincial transitoria de Lima, especializada en violencia contra la mujer y y los integrantes del grupo familiar a cargo de , fue la que denegó el allanamiento del hostel. Recién mes y medio después de interpuesta la denuncia se realizó una inspección policial. «Pero ya todo estaba cambiado», asegura ella, «hasta la cama de la habitación que ocupó durante 2 años. Se perdió una oportunidad de esclarecer la verdad».

Mientras ella ya ha pasado por la cámara Gesell, él aún no declara porque aún están pendientes algunas diligencias, sin embargo, en la visualización de los vídeos, realizada a mediados de diciembre, ella afirma que él aceptó haber participado en los vídeos. «Ante la pregunta de la fiscal de si él era el hombre que se veía en las imágenes, él dijo que sí. Yo también lo reconocí porque en un vídeo se le ve de cuerpo entero y en otros, sus tatuajes y pulseras».

Según asegura la denunciante, Renato Pazos Niño de Guzmán vivió en el hostel Chinchay Wasi durante dos años y cree que pueden haber sido muchas más las mujeres que talvez hayan sufrido los mismos abusos por los que ella lo denuncia. La atormenta además, el no poder recordar nada lo ocurrido, el no saber si alguien más pudo abusar de ella estando dopada, como asegura haber estado.

«Si no hubiese encontrado esos vídeos en mi laptop, no hubiese sabido nunca lo que me hizo y lo que le ha hecho a otras mujeres, él dice que ellas sabían lo que les hacía, pero ellas se veían igual de inertes que yo. Todos los años que ha vivido en ese hostel le debe haber hecho lo mismo a muchas chicas más, porque en su chat de Facebook tenía un montón de vídeos de mujeres desnudas inconscientes».

TeleoLeo.com ha intentado hablar con Renato Pazos Niño de Guzmán para poder tener su versión sobre las denuncias de las que es objeto. El 16 de enero se le envío un mensaje de whatssap, al parecer, lo habría visto, pero luego de una semana no ha respondido.

Sindemia

Según ONU Mujeres, antes de la pandemia, en el mundo, 1 de cada 3 mujeres sufría violencia sexual o física por parte de su pareja, desde el inicio de la pandemia y el confinamiento total decretado durante meses en muchos países, esa violencia, asegura, se vio incrementada porque las mujeres se vieron encerradas todo el día con su depredador y muchas de ellas sin poder pedir ayuda. A pesar de ello, las llamadas a las líneas de atención se incrementaron.

Según la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo del gobierno de España, en Perú, durante el confinamiento estricto ─de marzo a junio de 2020─ la Línea 100, servicio que atiende a las víctimas de violencia de género, recibió más de 12.000 llamadas al mes. Tras el confinamiento las llamadas aumentaron hasta en un 43,2%.

La mujer de esta nota sería una de estas mujeres abusadas por alguien de su entorno íntimo durante la pandemia, las secuelas que eso acarrea en su salud física y mental pueden incluso ser más graves que las que sufren las mujeres violentadas por extraños. Las mujeres agredidas por alguien de su entorno íntimo al dolor de la vejación suman la desconfianza en quienes se supone las quieren y las valoran.

La violencia de género no sólo deja huellas físicas, no sólo son los feminicidios que se comenten día sí y día también, y sobre los cuales a menudo ponemos el foco, en lugar de prevenirlos ocupándonos de modificar la violencia estructural que nos oprime. La violencia de género son todas las violencias ejercidas sobre los cuerpos de mujeres y diversidades en demostración del poder del macho y es usada también para castigar a aquelles que deciden desafiarlo.

Según las cifras de la violencia contra las mujeres durante la pandemia, «ONU Mujeres revela que, en el último año, antes de la pandemia, 243 millones de mujeres y niñas del mundo sufrieron violencia física o sexual por parte de la pareja o de miembros de su familia. La mayoría de estos casos se dieron en relación a la violencia doméstica».

En Perú, según los registros de los Equipos Itinerantes de Urgencia (EIU) del MIMP ─grupos formados para atender a las víctimas de violencia durante el confinamiento domiciliario obligatorio─: entre el 17 de marzo y el 31 de agosto se atendieron alrededor de 14.583 casos de violencia contra la mujer.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunque los efectos de la violencia pueden verse condicionados por el entorno de las víctimas: pobreza, educación, acceso a servicios gratuitos de salud y jurídicos, y aunque «la prevalencia y las formas de violencia contra la mujer en los países de ingresos bajos y medianos pueden ser diferentes de las observadas en países de ingresos más altos: las consecuencias para la salud parecen ser similares».

Así tenemos que todas las mujeres violentadas son candidatas perfectas para problemas mentales como depresión: ansiedad, trastornos alimentarios y del sueño, estres, ansiedad, entre otros. Físicos: enfermedades relacionadas con el dolor crónico, autoagresión e intento de suicidio, embarazos no deseados, infecciones vaginales y enfermedades venéreas. Conductuales: exceso del alcohol y otras sustancias, promiscuidad y hasta volver a elegir parejas abusivas.

Actualmente ya no vivimos una pandemia, vivimos una sindemia. Según la RAE, este neologismo alude a una situación en la que «varias epidemias coexisten en el tiempo y se potencian mutuamente». A diferencia del COVID que vive entre nosotres desde hace casi un año, con la violencia estructural y la violencia de género convivimos desde siempre. Lamentablemente como estas violencias se inscriben en los cuerpos de niñes, mujeres y diversidades la búsqueda de la ‘vacuna’ que nos proteja no es prioridad.

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