En Perú unas elecciones polarizadas han hecho aflorar lo peor de quienes proclaman defender libertad, democracia y familia

Hay los que han votado por convicción, los que han votado para “no ser Venezuela” y quienes confesándose no fujimoristas vituperan contra los que no han podido hacer a un lado su dignidad y votar por Keiko Fujimori en aras de evitar que el “comunismo” rojo muy rojo y “terrorista” gobierne el Perú

Escrito por: Leonor Pérez-Durand

De ocupación candidata, especialidad: denunciante de fraudes. Keiko Fujimori ha postulado 3 veces a la presidencia del Perú, ha perdido dos y en unas horas o pocos días podría confirmarse si ha vuelto a perder. Estudio una carrera pagada con el dinero de los peruanos en USA, pero no se le conocen méritos por la misma, ella es la eterna candidata y la eterna obstruccionista, pues cada vez que ha perdido su bancada, bajo su batuta, se ha dedicado a impedir el avance de políticas progresistas y protectoras de lxs más vulnerables del país.

Apoyada por los grupos económicos y religiosos de poder, la Fujimori es digna hija de su padre, condenado por los crímenes de La Cantuta y Barrios Altos y actualmente con posibilidades de ser acusado por las esterilizaciones forzadas realizadas durante su mandato a más de 300 mil mujeres y 22 mil hombres. En el último suspiro del recuento de actas y con la superioridad que mantiene Pedro Castillo, KF convoca hoy una conferencia de prensa y sus seguidores un plantón por el “no al fraude electoral” adueñándose de los símbolos patrios, lo hicieron primero con la camiseta de la selección y ahora con el escudo.

Conocida, además, es la iniciativa de diversos abogados de unirse en pool para desde los tribunales ganar lo que hasta el momento no habría ganado en las urnas. Y es que para luchar por “la libertad, la democracia y la familia” todo vale, incluso hacer memes donde se le reclama a la candidata que ya que se votó por ella, sabiendo de sus fechorías, se ‘haga una’ y revierta el resultado electoral. También he leído, con pena, que hay quien cree que dignidad y moral son conceptos maleables que pueden ser obviados en favor siempre de “la libertad, la democracia y la familia”.

Sin embargo, elegir un gobierno es sobre todo un acto de coherencia moral y ética. La persona que gobierna, además de identificarse con una ideología -derecha, centro, izquierda, o el centro de ambos extremos- debe ser alguien en quien podamos confiar de manera integral porque llevar las riendas de un país requiere de gente decente, no alguien acusada por graves delitos, no alguien que nunca las reconocido las torturas practicadas a su madre o que dice que las esterilizaciones forzadas fueron una política de planificación familiar.

Quienes dicen haber votado por la libertad, no respetan el voto de los que no votan cómo ellos, ¿de que libertad hablamos entonces?, ¿de la que mantiene mis privilegios? Quienes dicen haber votado por la democracia -gobierno del pueblo escogido por el pueblo- no aceptando un resultado desfavorable, al gritar fraude, atentan el concepto de gobierno que afirman defender. Quienes dicen haber votado por la familia no entienden que no pueden machacar a sus hijes con ser decentes si al final reconocen haber votado por una corrupta y le piden que lo siga siendo para ganar.

Según Ernesto Garzón Valdés, filósofo contemporáneo argentino: «Predicar la humanidad de un individuo implica en sí predicar su dignidad. Así, adscribirle dignidad al ser humano viviente es algo así como colocarle una etiqueta de valor no negociable, irrenunciable, ineliminable e inviolable que veda todo intento de autodeshumanización» […] «Es el punto de partida para toda reflexión acerca de las reglas de convivencia humana que pretendan tener alguna justificación moral».

Sigue Valdés: «La dignidad es el umbral mínimo a partir del cual pueden diseñarse diversas regulaciones para la adjudicación y/o distribución de bienes en una sociedad»[…] «El concepto contemporáneo de dignidad humana se entiende por tanto como un valor inherente a todos los seres humanos (igual dignidad) que justificaría la consolidación y el desarrollo de los derechos fundamentales, tanto en las distintas esferas nacionales como en el ámbito internacional».

Para que quede claro, «la dignidad es un valor irrenunciable, no negociable», lo cual quiere decir que no deberíamos dejarla a un lado por conveniencia, lo cual quiere decir que no hay razón para cometer un acto indigno, porque eso es dejar de lado un valor fundamental de todo ser humano, ergo: dejar de lado la dignidad es deshumanizarse, es embrutecerse, es deslegitimarse. Cualquier acto que nos exija dejar nuestra dignidad de lado es por lógica indigno, turbio, repugnante en si mismo.

Así que si para votar por Keiko Fujimori es necesario “morderse o tragarse la dignidad”, como he leído en por ahí, habría que cuestionarse que entendemos por moral, por decencia, por honestidad, por libertad y por democracia. En las próximas horas o días sabremos el resultado oficial de estas elecciones que deja graves heridas en nuestra sociedad, esperemos que pasado el temporal nos revisemos y nos demos cuenta el daño que hace nuestro clasismo, racismo y discriminación, y como algunos lo validan revistiéndolo de defensa de valores supuestamente en peligro por la elección de un “terruco” sin denuncias ni investigaciones en su contra.

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