«Si hablas mato a tu hermano, me decía mi primo». Hace unas semanas sufrió otro ataque sexual y no pudo callar más

Texto y vídeoentrevista: Leonor Pérez-Durand

Entre enero y agosto de 2021, en Perú, los Centro de Emergencia Mujer (CEM) han atendido 33.821 casos en los que niñas, niños y adolescentes han sido víctimas de violencia. De estas denuncias, 9.933 eran por violencia sexual. Como la joven de esta nota, quienes sufren violencia sexual a temprana edad, acusan luego: trastornos mentales, físicos y/o desarrollan alguna adicción. Y todo por el abuso de poder de un adulto narcisista antisocial

«Él en las reuniones familiares me saludaba, me hablaba delante de todos, así que yo creía que los primos hacían eso, que era normal». Ella ahora tiene 21 años y sabe que el sexo no consentido no es «normal» y menos si se trata de un adulto con una niña, por eso ya no guarda más «el secreto» y denuncia Luis Javier Tiburcio Valverde, su primo, por violación, tocamientos indebidos y exposición a contenido pornográfico de los 11 a los 13 años de edad.

«Él es hijo de la hermana de mi mamá y nosotros les alquilábamos el primer piso de la casa, él se aprovechó de que yo pasaba mucho tiempo sola porque mis hermanos estudiaban y mi madre debía trabajar mucho pues era padre y madre. Yo tenía casi 11 años y un día que volví del colegio él me dijo para subir al segundo piso -donde vivía con mi familia- para ver vídeos, yo le dije que sí; sólo dijo vídeos y lo que puso fueron vídeos pornográficos y me preguntó si quería hacer lo que veía».

La denunciante afirma que le dijo que no quería hacer nada de lo que había visto y se fue a su cuarto, asegura que su primo la siguió y la obligó a masturbarlo, desde ese día, como refiere en su denuncia policial él la violó y tocó, por lo menos, una vez a la semana. «Era muy amigo de mi hermano y también subía a mi casa cuando él estaba y le daba de tomar alcohol. Mi hermano tenía 18 años y él 24, mi hermano se dormía y él aprovechaba para enseñarme sus genitales y hacerme lo que quería»

Ella dice, además, que Luis Javier Tiburcio Valverde no sólo habría abusado de ella, que ella fue testigo de como tocó contra su voluntad a otra adolescente, no revela su identidad porque ha sido amenazada por los padres de la joven con demandarla si lo hace. «Yo nunca dije lo que mi primo me hacía porque me decía que eran cosas que pasaban y que si yo decía algo le haría daño a mi hermano. Hablo ahora porque hace poco intentaron violarme en un taxi y eso hizo que lo recordará todo».

Consecuencias del abuso

Depresión y ansiedad son las afecciones que ella sufre y por las cuales está medicada. «Me diagnosticaron todo luego de los abusos. En el entierro de mi hermano quien murió hace poco de COVID, la madre de mi primo, que sospecho sabe lo que su hijo me hizo, me dijo -antes de que yo le hubiese explicado los abusos a mi familia- que no me preocupe que toda la tristeza por lo que me han hecho me la curará Dios». La joven también tuvo un intento de suicidio a los 15 años.

TeleoLeo.com obtuvo el testimonio de esta denunciante que, como otras, hace publico su caso debido a las falencias y revictimización en la atención de los operadores policiales y de justicia. Hablar de lo ocurrido también es sanador para ellas, porque se liberan del secreto y de la culpa que muchas veces sienten porque nadie les ha explicado que #LasNiñasNoSeTocan

Denuncia no registrada no es denuncia

La denunciante y su hermana presentaron denuncia el día 1 de octubre a la comisaría de Playa Rímac, en el Callao, allí las atendió el suboficial Brenet Huamán Gutierrez, sin embargo la denuncia aparece en el sistema a partir del día 6 de octubre, es decir, Huamán registra la denuncia 5 días después y por insistencia de las jóvenes. En los casos de violencia de género los «retrasos» revictimizan a las denunciantes pues les impide, por ejemplo, obtener sus medidas de protección en el plazo de ley: 72 horas.

Esta falta del suboficial Huamán fue justificada, en primera instancia, diciendo a la hermana de la denunciante que la comisaría había estado varios días sin luz, sin embargo, cuando ellas presentaron la denuncia había fluido eléctrico en el lugar. Es recién cuando la hermana de víctima se informa de sus derechos y pide el libro de reclamaciones, cuando el propio Huamán la llama por teléfono y le vuelve a repetir la historia de la falta de luz y subsana la falta.

La comisaría de Playa Rímac ha abierto proceso administrativo contra Huamán Gutierrez para investigar la causa del retraso que puso en peligro a la denunciante. Y Huamán lo sabía pues al momento de presentar su denuncia la joven lo manifestó. «Vivo sola con mi hijito de 2 años y tengo miedo de que me pase algo, incluso, de no volver a casa. Desde que conté todo recibo mensajes amenazantes, la mamá de mi primo está presionando a mi mamá para que deje la denuncia y le dije todo al policía porque tengo miedo. Mi primo tiene amigos peligrosos».

Recién el 6 de octubre la denunciante obtuvo las medidas de protección que impiden a su supuesto agresor acercarse a menos de 300 metros de ella y además le impiden cualquier tipo de comunicación, so pena de cárcel si incumple con lo estipulado por el Séptimo Juzgado de Familia de la Corte Superior de Justicia del Callao. «Ya me han instalado el botón del pánico, un patrullero pasa por casa seguido y ya me han dado hora para la atención psicológica, por ese lado me siento un poco más tranquila».

Denunciado no habla

TeleoLeo.com intentó comunicarse con Luis Javier Tiburcio Valverde, obtuvimos un número de teléfono, enviamos un mensaje, la persona que contestó se identificó como el denunciado y cuando le preguntamos por el caso y le preguntamos por los hechos denunciados en su contra borró su respuesta.

De comprobarse las denuncias de esta joven, Luis Javier Tiburcio Valverde sería condenado a cadena perpetua porque, según el Código Penal peruano, la violación sexual y abusos cometidos contra una persona menor de 14 años se pagan con esa pena.

Artículo 173.- Violación sexual de menor de edad

El que tiene acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal o realiza cualquier otro acto análogo con la introducción de un objeto o parte del cuerpo por alguna de las dos primeras vías, con un menor de catorce años, será reprimido con pena de cadena perpetua.

Y la pena va en correspondencia al daño infligido. No son pocos los perjuicios que se causan a una niña, niño o adolescente expuesta a la invasión de su cuerpo, pues comprometen su desarrollo físico, mental, emocional, social. Por ello es vital las tareas de prevención y de educación con enfoque de género desde la escuela para que las mujeres dejemos de ser el trofeo de narcisistas antisociales.

Secuelas de la violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes

«Teniendo en cuenta que un 60% de las víctimas nunca pedirá ayuda, es importante destacar que las consecuencias del abuso sexual infantil suelen perdurar a lo largo de toda la vida. Por esta razón, es habitual encontrar en el ámbito de la salud mental a personas adultas que fueron víctimas de abuso sexual durante la infancia y que presentan secuelas importantes relacionadas directamente con los abusos. En 2018, el 70% de las personas atendidas por la Fundación, Vicky Bernadet eran personas ya adultas que habían sufrido los abusos durante su infancia».

Fundación Vicky Bernadet, es una institución española, dedicada a la atención integral, prevención y sensibilización de los abusos sexuales a menores cometidos en el ámbito familiar y el entorno de confianza del niño o niña.

También leer: Notas sobre abuso sexual infantil en teleoLeo.com

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