Un like más no es motivo para alardear de una violación sexual

La cultura de la violación permite que cierto personajillo salga a confesar un delito tan grave pensando que han hecho una broma y que quienes lo escuchan le rían la «gracia» y no lo denuncien en el acto

«Yo tengo que decir que de todo esto lo que está generando señores es la puta fama. Que me investiguen, que me investiguen ‘pe’, no van a encontrar nada malo, la policía la fiscalía, lo de la Mujer. Todo es una broma gentita linda. Obviamente que yo respeto a las mujeres son muy lindas todas, muy bellas, hermosas».

Hace unos días un influencer peruano confesó en el programa del boxeador Jonathan Maicelo, haber participado en la violación grupal de una compañera de colegio cuando él tenía 15 años de edad, dijo que ese fue su debut sexual y que aunque la chica no quería: «Era una pendeja».

Ante la «confesión», el conductor del programa inquirió sobre los detalles de lo ocurrido, haciendo preguntas morbosas sobre el acto y sin condenar abiertamente el relato de su convidado; por esta actitud Maicelo también debería de ser investigado, pues su anuencia ante confesión de tal calibre no es muy normal que digamos.

Cómplices

El programa no fue en vivo, por lo tanto, en todo este asunto tenemos a varios implicados: el influencer dizque «violador», el conductor y quienes participan en la elaboración de ese espacio, pues ante la confesión del influencer no denunciaron el hecho ni a la policía ni la fiscalía para que inicie la investigación pertinente y emitieron el programa sin ningún tipo de reparo.

A la complicidad mencionada se sumó la anuencia y agrado de amigos del influencer que, en otro espacio online, celebraron su repugnante relato. Todos, sin lugar a dudas, son «sanos» hijos del patriarcado que tiene como uno de sus pilares a la cultura de la violación: forma machuna de demostración de poder, de potencia y de liderazgo.

¿Verdad o broma?

Luego del escándalo, el influencer, ha salido a pedir perdón, a decir que todo fue una broma armada, que todo es mentira, ha llorado porque él ha tenido una infancia difícil y nadie lo ayudó. Pero, tras el teatro barato ha salido a vanagloriarse de que ha sido entrevistado en el programa de una conocida presentadora y ha agradecido que ya tiene la fama que quería.

Este caso, que ya está siendo investigado, debe terminar con la condena de este señor pues de ser cierta su confesión, debe ser condenado por la violación sexual de una menor de edad y de no ser cierta, por apología de un delito. No se puede permitir que nadie salga a explicar que cometió una violación para hacerse famoso, tal y como ha reconocido este personajillo en su cuenta de tiktok.

Artículo 316. Apología

El que públicamente exalta, justifica o enaltece un delito o a la persona condenada por sentencia firme como autor o partícipe, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de un año ni mayor de cuatro años.

Código Penal peruano

Violencia sexual: dominio, potencia, validación

La violencia sexual es una de las maneras que tiene el patriarcado para imponerse sobre el cuerpo de mujeres y niñas. Tomar sexualmente por la fuerza a alguien no es consecuencia de una pulsión sexual. Se violenta sexualmente para demostrar poder y las violaciones grupales tienen como objetivo la validación como macho potente frente al grupo.

Espectáculo en la noticia

El relato de este personaje no sólo tiene que ver con la cultura de la violación arraigada en los machos del mundo mundial, tiene que ver ademas con el espectáculo que se hace al tratarse la violencia de género en diversos medios de comunicación, donde feminicidios y violaciones sexuales se sigue publicando en la sección de sucesos y a los feminicidas y violadores se les sigue llamando «monstruos».

Por eso, para escribir o publicar denuncias sobre violencia de género es importante hacerlo con enfoque de género, es decir, explicando lo ocurrido sin adornos, sin adjetivos y, sobre todo, explicando en nuestras piezas que lo que se denuncia es un delito que atenta contra los derechos humanos de mujeres y niñas y afecta el desarrollo de sus proyectos de vida condenándolas a sufrimiento emocional e incluso a dolencias físicas relacionadas con el dolor crónico pues somatizan el dolor vivido.

Es necesario entonces, explicar lo ocurrido dejando el morbo fuera; explicar las consecuencias del hecho, tanto a nivel legal, como social; explicar cómo afecta a las personas victimizadas, así como, contextualizar la información; señalar los canales de ayuda a los que la violentadas deben recurrir y seguir el caso hasta el final, para mostrar que hay sanción y si no la hay, denunciarlo y exigir subsanación.

Mujeres y niñas no somos culpables de ser violentadas

Las mujeres no tenemos que escoger bien, las mujeres no tenemos que vestirnos recatadamente; las mujeres no tenemos que quedarnos en casa, las mujeres no tenemos que cuidar nuestro vaso de bebida en una discoteca, las mujeres no tenemos que dejar de perrear, tampoco tenemos que dejar de llevar ropa interior de encaje o de color rojo; porque las mujeres no somos responsables de que nos hagan daño.

Es necesario dejar sentado por todos los medios y a través de todas y todos, sobre todo, de quienes tienen en sus manos el poder estatal para la defensa de las víctimas, como lo es la ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Nancy Tolentino, que los únicos culpables de la violencia contra mujeres y niñas son quienes las violentan, quienes las dañan, las violan y las queman hasta matarlas.

La ministra de la Mujer, Nancy Tolentino, dice que ha recibido amenazas de muerte tras solicitar la investigación de la confesión del influencer y no dudo que la ministra ya cuenta con las medidas de protección del caso; mientras que muchas mujeres no corren la misma suerte pues tras denunciar, las medidas de protección tardan en ser emitidas y luego sirven de poco porque no hay suficientes efectivos policiales para cumplirlas.

Culpable

Einer Gilber Alva León no puede quedar impune. No se puede bromear con un tema que al año afecta a miles de mujeres y niñas de nuestro país. No hay atenuantes ni diagnóstico que justifiquen su conducta ni para la de sus cómplices en esta historia, porque quien le ríe las gracias y quien al escuchar su relato no lo condena y lo denuncia, también tiene culpa. Ni siquiera un delito manifestado en secreto de confesión debe ser callado.

La vida y bienestar de mujeres y infancias es un valor a defender por todas y todos, no hay justificación para lo que hemos visto, sobre todo, cuando luego el presunto violador confiesa que lo hizo por fama y que está feliz porque ha logrado su cometido.

No se puede normalizar el discurso de la violencia, no se puede normalizar que para hacer bromas se puede decir cualquier cosa, no se puede normalizar la violencia ni la estupidez, de hacerlo el mensaje que se transmitiría a los seguidores de este personajillo -que en general son jóvenes y niños- es que todo vale para ganar audiencias y likes. Y no, no todo vale.

¿Mentira, broma?

En las últimas horas se ha conocido un audio en el que acosaría a una jovencita de 16 años con frases obscenas y cuando ella le dice su edad, él influencer en cuestión contesta que no le importa que sea menor de edad; otra joven también ha denunciado que él y otro influencer la llevaron a un hotel para tener sexo sin que ella hubiera consentido. Todo esto debe ser investigado a fondo y sancionado severamente.

También leer: Violencia sexual en teleoLeo.com

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