Denuncias y testimonios de violencia de género, violencia machista y violencia estructural
Marco Antonio Capcha Ríos fue condenado en 2021 por abuso sexual a una de sus nietas y apeló. En julio de 2023 quedó confirmada la sentencia, pero no está preso porque ni siquiera se ha emitido la orden de captura en su contra. Ahora es reo contumaz porque no se ha presentado al inicio del juicio oral por denuncia similar presentada, en su contra, por otra de sus nietas. Lo \"remarcable\", por infame, es que ambos juicios han estado y están a cargo de los mismos jueces de la Corte Superior de Justicia del Callao. teleoLeo. com ha seguido el caso desde que el colegio de las niñas denunció a Capcha Ríos.
Publicado: 2023-08-18 22:25:57
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El acusado es Marco Antonio Capcha Ríos, abuelo denunciado por dos de sus nietas, hermanas entre sí, por abuso sexual y esta frase es parte de la sentencia que en primera instancia lo condenó a 10 años de prisión y al pago de 10 mil soles de reparación civil por los abusos cometidos contra la menor de ellas.
Esta sentencia fue emitida en diciembre de 2021 por el Juzgado Penal Colegiado Subespecializado en delitos de violencia contra la mujer de la corte superior de justicia del Callao a cargo de los jueces: Miguel García FLores, John Oré Juárez y Edson Rosales Márquez. Capcha Ríos tenía derecho a apelar y apeló, al aceptarse la apelación se ratificó que el condenado podía esperar esta nueva sentencia en libertad.
El 7 de julio de 2023 la condena fue ratificada, a día 15 de agosto, un mes y una semana después, según ha informado la abogada del CEM del Callao a la madre de la niña, la orden de captura aún no ha sido expedida, por lo que Capcha Ríos sigue en libertad y ahora, además, no habido, es decir, en paradero desconocido, por lo menos para justicia y es que justamente, este 15 de agosto se dio inicio al proceso por la denuncia de su otra nieta y él no acudió a la cita.

Así que la audiencia será reprogramada y a él se le ha declarado reo contumaz. En la audiencia del 15 de agosto, la madre de las agraviadas informó que Capcha Ríos ya tenía una condena pendiente y adivinen qué, la sala conformada por los mismos jueces que lo condenaron en primera instancia, tomó nota de esta información, es decir, un hombre es juzgado dos veces por la misma corte, por el mismo delito y los jueces, al parecer, no sabían de quién se trataba.
Y ahora de quién es la culpa de que Capcha Ríos no esté en prisión pagando por el delito cometido y de que no haya acudido a responder por el segundo juicio.
La justicia peruana es una coladera en la cual los condenados por delitos de violencia de género, incluso ya condenados se libran de las rejas. Desde la pandemia las audiencias son virtuales, incluso, las audiencias de lectura de condena, con lo cual, el acusado puede estar escuchando los años de prisión que le dan desde las Bahamas, si le da la gana.
De los casos tratados en teleoLeo.com recuerdo uno en que un abogado de uno de los Centros de Emergencia Mujer del Cercado de Lima fue condenado en 2020 a cadena perpetúa por la violación sexual de su hijastra y aún sigue en libertad y con otra causa abierta por el mismo delito contra otra de las hijas de otra expareja.
Pero volviendo a Capcha Ríos, el que continúe en libertad no es el único error cometido por la justicia peruana, que no haya sido condenado por la violación sexual de la menor de sus nietas es otro. Y es que el examen médico legista revela desfloración antigua, pero no fue incluído en la acusación fiscal porque según la fiscal, Silvia Segura Ramírez, de la 2ª Fiscalía especializada en Violencia contra la mujer y los integrantes del grupo familiar del Callao, a cargo de la investigación del caso, sólo presentó denuncia por abuso sexual en su modalidad de tocamientos indebidos porque la niña en cámara Gesell sólo dijo que su abuelo la tocaba, no tomó en cuenta que la niña también dijo que había cosas que no recordaba muy bien.

Extraña, además, que la misma fiscal Segura Ramírez, en un proceso anterior, donde una niña de 8 denunció a su tío, también, sólo por tocamientos, sí utilizó el examen médico legista donde se demostraba que en verdad había sido violada y el delito se le atribuyó al tío porque tanto en Cámara Gesell como en la pericia psicológica la niña sólo señaló al tío como su agresor -tal y como la nieta de Capcha Ríos únicamente lo señaló a él-.
Y por qué Segura Ramírez sí usó el examen médico legista en un caso y en otro no, esa es la pregunta que teleoLeo.com le formuló en su momento pero la fiscal no contestó, y la pregunta es totalmente pertinente máximo, si el Código Procesal Penal en su «Guía de actuación fiscal» indica textualmente: la investigación fiscal «en su estrategia es creativa, promueve el trabajo en equipo y se retroalimenta con la información obtenida para fundar lo que será su teoría del caso».

Todos estos errores y omisiones suman violencia institucional a la violencia de género sufrida y revictimizan una y otra vez a las denunciantes, tengan la edad que tengan. El sistema de justicia peruano tiene que ser más empático con las víctimas, tiene que entender que parte de la reparación y de la sanación es saber que se ha hecho justicia, es saber que el Estado las cuida.
Y mientras todos estos "errores" se acumulan, las niñas siguen siendo violadas y abusadas en Perú, según declaró la viceministra de Poblaciones Vulnerables del Ministerio de la Mujer, Elba Espinoza, a Infobae, hasta julio de este año tienen registradas más 20 mil denuncias por agresión sexual de las cuales 8.000 son por violaciones y abusos contra menores de edad.

Si eres víctima de violencia de género, tengas la edad que tengas, llama a la línea 100 del ministerio de la Mujer y pide ayuda y ojalá que la obtengas, oportuna y adecuadamente no sólo por parte de esta institución, sino también por parte de los operadores policiales y de justicia.


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