Denuncias y testimonios de violencia de género, violencia machista y violencia estructural
Publicado: 2023-09-02 13:45:33
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La guerra continúa en Ucrania y a las bajas por los ataques y contraataques, se suman, en su mayoría, millones de mujeres y niños que desde el inicio de la guerra han abandonado y abandonan su país en busca de paz y en pro de la estabilidad que durante algún tiempo no tienen ni tendrán en su patria.
Pero con la huida, muchas veces no acaban las tribulaciones, pues miles de los menores de edad, en Europa, han quedado expuestos a la supuesta "protección" de los sistemas de bienestar familiar y digo supuesta, porque en muchos casos eso ha significado la separación de los menores de edad del lado de sus madres y familias, sin una razón contundente.
O llegó a Alemania con S, su hijo de 10 años de edad, en marzo de 2022, el niño tenía problemas estomacales que venían siendo tratados en Ucrania, los mismos que por posible estrés y cambio de alimentación, se vieron agravados. Debido a los ataques de dolor O acudió en reiteradas oportunidades a los servicios de salud alemanes en busca de ayuda para su hijo.
Según el Jugendamt (servicio alemán de asistencia social a la juventud y a la infancia) de Padernborn, la ciudad donde residían O y su hijo, ella se había presentado a los centros de salud diciendo que el niño se encontraba gravemente enfermo y según los médicos la gravedad no era tal y, por ello, la madre podría estar ejerciendo Munchausen por poder sobre él.
El síndrome de Munchausen por poder (MSBP, por sus siglas en inglés) es un problema de salud mental en el que un cuidador se inventa o provoca una enfermedad o lesión en una persona bajo su cuidado
Y para justificar esta afirmación, en la solicitud de retirada de responsabilidad parental se afirma que «según los médicos tratantes, no se puede descartar el síndrome de Munchausen por poder en la madre del niño» y por eso recomiendan que su tutela y guarda esté en manos de la administración y que S fuese apartado de su madre y trasladado a un centro residencial.
Sin embargo, en el examen psiquiátrico y neurológico de la madre se lee que no sólo no se puede determinar que la madre sufra MSBP sino que para determinarlo tendrían que analizarla en su interacción con el niño y no tienen espacio adecuado para hacerlo, es decir, separan a O de su hijo por una hipótesis no confirmada. Además la conclusión final de estos exámenes es que O «no padece ninguna enfermedad mental grave».
Así que el pretexto o causa del Jugendamt para separar a O de su hijo carece de contundencia, máxime, a la vista de la conclusión de su examen psiquiátrico. Lo que habría hecho el Jugendamt de Paderborn, separando a O de su hijo, fue ejercer violencia institucional sobre ellos, tal y como se hace en todos los casos de tutelas injustificadas y por lo tanto injustas.
El Jugendamt de Paderborn ante la justicia minimizó y hasta negó la enfermedad de S pues dijo que, habían llevado al niño a un terapeuta del dolor infantil y que este señaló que S, sufría trastorno de dolor somatomorfo. Este trastorno señala que una persona, sin padecer enfermedad, experimenta síntomas orgánicos crónicos acompañados de gran angustia y preocupación que le impiden funcionar en su día a día.
teleoLeo.com ha tenido acceso a los exámenes médicos que revelan que S sí tenía una enfermedad estomacal, cuyo diagnóstico era: «esofagitis por reflujo: gastroduodenitis erosiva crónica asociada a helicobacter pylori en periodo de exacerbación. Síndrome del intestino irritable con estreñimiento».
Según la web de la prestigiosa Clínica Mayo, la esofagitis es la inflamación del esófago que es el conducto muscular que transporta los alimentos de la boca al estómago: «la esofagitis puede hacer que tragar sea difícil y doloroso, además, de provocar dolor de pecho, de ser así se debe recibir tratamiento urgente».
La web de la clínica señala que la esofagitis puede deberse a diferentes motivos, tales como, frecuente retorno del ácido del estómago al esófago, una infección, la administración de medicamentos por vía oral y las alergias. Entre las infecciones menciona las producidas por la bacteria helicobapter pylori.
En algunos exámenes médicos señalan que S podría sufrir esta afección por analgésicos suministrados por su madre. «No se han podido realizar hallazgos patológicos que expliquen los síntomas descritos [...]. Más bien, se puede suponer que los hallazgos son resultado o un agravamiento por la administración incorrecta de la medicación por parte de la madre».
En el expediente el Jugendamt también se señala que «el 13 de diciembre de 2022 se realizó una llamada telefónica al médico tratante del hospital infantil, que informó que el niño tenía dolor abdominal funcional subjetivo, pero que estaba orgánicamente sano, aparte de la mínima úlcera gástrica».
Sin embargo desde junio de 2022, los médicos ya habían dado nombre al padecimiento de S y el Jugendamt lo sabía: «gastroduodenitis erosiva crónica asociada a helicobacter pylori». La helicobacter es una bacteria que es fulminada con antibióticos. Además, según la Clínica Mayo, «cerca del 1% de los pacientes desarrolla cáncer gástrico, mientras que un 10-15% de los infectados sufre úlceras sintomáticas».
Así que sí, S estaba enfermo y sus dolores no eran psicosomáticos, él sufría los dolores propios de una úlcera estomacal y en el centro donde lo recluyeron, según explicó el niño a sus padres, sólo le dieron tisanas y bolsas de agua caliente para aliviar sus dolores, con lo cual, S habría recibido un trato descuidado y negligente.
Cuando el Jugendamt de Paderborn tuteló a S, tenía toda la información respecto a su estado de salud, sobre todo, porque desde los servicios médicos se sugirió el traslado del niño a una clínica para hacerle un estudio completo de lo que le ocurría y fue en ese momento cuando esa administración dictaminó su tutela.
Cómo desde un país europeo, que se supone cumple con los estándares más altos aplicación y respeto de los DD. HH. se separa a un niño de su madre, porque está es un riesgo para él y se actúa así dizque en supuesta protección de su interés superior y no se le da el tratamiento médico que requería para su estado de salud, ni los cuidados necesarios para su bienestar.
El descuido o trato negligente está contemplado como una vulneración de derechos en la Convención de los Derechos del Niño. Según el análisis jurídico de su artículo 19, publicado en la Observación general Nº 13 (2011), se entiende por descuido o trato negligente «no atender las necesidades [...] del niño [...] no proporcionarle servicios médicos, [...] cuando las personas responsables de su atención tienen los medios, el conocimiento y el acceso a los servicios necesarios para ello».

Para intentar recuperar a su hijo O tuvo varios abogados y ninguno logró su cometido, porque ninguno exigió la aplicación de las normas internacionales de protección a las y los menores de edad. Fue recién mediante la intervención de la activista por los derechos de la infancia y experta en derecho internacional, Joanna Pachwicewicz, que S pudo volver al lado de los suyos.
Pachwicewicz, informada por O de que el padre de su hijo era un hombre belga suizo, hizo que él padre reclamase al niño y en cuanto él se hizo parte del proceso, la justicia alemana no tardó en devolver al pequeño a su familia, con lo cual, quedaría demostrado el título de esta nota: que una ciudadana ucraniana refugiada vale menos que un ciudadano belga suizo.
Cuando el padre de S pidió ayuda al Defensor del Pueblo ucraniano su respuesta fue que estaban saturados, que en esos momentos tenían una mujer ucraniana que estaba intentando suicidarse en Finlandia y que él, o sea, el padre de S, cómo podía ayudarlos con eso; además le dijo que en Alemania tenía 240 casos de menores de edad tutelados cuyas familias le habían acudido ayuda para recuperarlos.
Desde el momento en el que O fue separada de su hijo se comunicó con el cónsul de Ucrania en Düsseldorf, Maxim Onischtschenko, en busca de la protección que le debían haber ofrecido por ser una ciudadana no sólo ucraniana sino, además, por ser ella y su hijo refugiados de guerra.
Según dijo Joanna Pachwicewicz a teleoLeo.com, «el cónsul no ejerció el papel de fiscal que debe ejercer cuando está en riesgo un ciudadano suyo, sobre todo, un menor de edad, y permitió que los servicios sociales alemanes torturasen a este niño durante meses, pues no le dieron el tratamiento médico que necesitaba; y que lucrasen tutelándolo porque por cada día en el centro residencial, la administración de Padernborn cobra alrededor de 200 euros por niña o niño».
El padre de S, a día de hoy, no ha logrado obtener el expediente del caso de su hijo, lo ha solicitado en reiteradas oportunidades a través del defensor del pueblo de Ucrania y le han contestado que no se lo proporcionan porque son documentos privados de la madre. Él ha intentado hacer valer sus derechos de padre, pero no le han hecho caso. Messens sólo ha podido acceder a la información administrativa y judicial del caso de su hijo por los documentos que ha ido recolectando la madre, pues a ella tampoco le han entregado el expediente completo.
Y a la vista de los documentos reunidos por O, se deduce que la tutela de S fue absolutamente desproporcionada, injusta y revictimizante, porque fueron vulnerados los derechos de un niño refugiado y de su madre. También se colige que los servicios de bienestar familiar europeo, cuando deciden la tutela de menores de edad, no siempre se ciñen estricta y rigurosamente a la verdad.
Actos como los del Jugendamt o como los de las oficinas de bienestar familiar de los países europeos nos confirman que la 'expropiación' de hijos es negocio rentable al que todos se suman. Y digo 'expropiación', porque en Europa las y los menores de edad se han convertido en fuente de ingresos, pues los servicios sociales de las demarcaciones territoriales reciben fondos de sus Estados y de la UE para la manutención de cada una o uno de los que tutela.
Algunos medios de comunicación de la ciudad de Paderborn dijeron que el caso de S era propaganda prorrusa para difundir el falso mensaje de que occidente rompe la familia tradicional y de que los menores ucranianos están siendo apartados de sus familias en Europa, sin embargo, el abuso cometido contra O y su hijo, al separarlos, está perfectamente demostrado en los documentos del caso que ha podido reunir O.

La arbitrareidad cometida con esta madre y su hijo, además, queda patente en las declaraciones que hace la directora de la oficina de bienestar juvenil de la ciudad de Paderborn, Petra Erger, cuando en la misma nota de Radio Hochstift afirma: «Tutelar a alguien es siempre el último recurso. Se trata siempre de una medida en la que debe haber una situación de riesgo grave para el niño, por ejemplo, abuso sexual o negligencia grave».
Que los niños ucranianos refugiados están siendo separados de sus familias y de las instituciones que ostentan su tutela y patria potestad -cuando se trata de niños huérfanos- es algo que, además, ya hemos informado en teleoLeo.com desde junio de 2022. En España, por ejemplo, la comunidad de Castilla y León, en abril de 2022, tuteló a todo un orfanato que había sido invitado por una ONG a pasar un año lejos de la guerra.
La ONG que invitaba a los niños era Coprodeli, con sede en Perú, sin embargo, Milagros del Corazón.org, denominada antes, Angel's Face, ONG que opera en Estados Unidos y Latinoamérica, agradeció en su página web a Coprodeli por ayudarlos en su primera misión de sacar niños huérfanos de Ucrania. Esta organización se dedica a mediar en adopciones de menores de edad ucranianos y se trataría de adopciones cuasi exprés, pues Angel's Face en su página decía que todo el proceso tardaba sólo entre 4 y 5 meses, y que los padres adoptivos no necesitaban viajar al país de las criaturas.

teleoLeo.com publicó en julio de 2022 la tutela irregular de estos 85 menores de edad del orfanato ucraniano, por parte de la administración de Castilla y León, y es irregular pues desconoció a la tutora legal con la llegaron estos menores de edad a España e, incluso, desconoció que la tutela de estos niños es del propio gobierno de Ucrania, pues se trata de menores de edad huérfanos.
En enero de 2022 Milagros del Corazón en su página de Facebook también, bajo su proyecto denominado "Save the Children", solicitaba familias voluntarias en USA y Latinoamérica para acoger niñas y niños procedentes de orfanatos ucranianos, señalaba que no se trataba de adopciones, porque claro, legalmente, en tiempo de guerra no se puede adoptar niños refugiados, pero sí de acogimientos extensos.
El caso de Yuri, de 7 años de edad, es el de otro niño ucraniano que llegó a España con sus padres y fue separado de ellos, porque según la resolución de desamparo: «[...] la madre realiza amenazas verbales y gestos intimidatorios[…]». «La barrera idiomática dificulta conocer el contenido del mensaje, no obstante es perceptible la repercusión que tiene sobre el menor». O sea, denuncian a la madre por "amenazas verbales" y luego dicen que no saben qué dice por "la barrera idiomática".
A Antonina, mujer ucraniana de 23 años de edad, la administración valenciana, en España, la convenció de firmar una guarda voluntaria de su hija y terminaron tutelando a la niña y a su bebé recién nacido. Huyendo de la guerra que se avizoraba Antonina llegó a Valencia embarazada de 33 semanas y allí perdió la tutela de su hija de 2 años y la de su bebé por nacer, la causa: «la precaria situación económica de la madre y estar en situación de calle». La nota sobre este caso se publicó en abril de 2022 en el diario Levante de la Comunitat Valenciana

Así que sí, las y los menores de edad ucranianos separados de sus padres por las administraciones o la justicia de los Estados que lo han "acogido"' existen y, debido a esa separación, son víctimas de violencia institucional, porque se trata de refugiados y el país que los "acoge" no puede tomar medidas definitivas sobre su tutela; darles la protección que necesitan no está supeditado a que el país de acogida tengan derechos legales sobre ellos, así como, notificar que estas situaciones irregulares se están produciendo no es hacer propaganda prorrusa.
Decir, como dije en una nota, que si denunciaban a Vladimir Putin ante la Corte Penal Internacional por haberse llevado niños ucranianos a Rusia, debían hacer lo propio con los demás presidentes europeos por permitir que en sus países, en época de paz, se dictaminen tutelas sin aplicar las normas de protección internacional cuando corresponde, tampoco es hacer propaganda prorrusa, es simplemente exigir que se vele por el famoso interés superior de la infancia y que la vara de medir sea la misma.
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