Denuncias y testimonios de violencia de género, violencia machista y violencia estructural
«No es desgarro, es escotadura congénita», o sea, la niña nació así. «No fue violación, porque no sangró». «La vagina de una niña de 9 años, no puede ser penetrada por el pene de un adulto». Todas estas afirmaciones han sido vertidas por el perito legista aportado por la defensa de Gengir Morales Calderón, en el juicio que se le sigue por la supuesta violación sexual de su hijastra. El perito psicológico no se ha quedado atrás en hacer afirmaciones revictimizantes y hasta falaces.
Publicado: 2024-05-04 22:50:46
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«No es desgarro, es escotadura congénita», o sea, la niña nació así. «No fue violación, porque no sangró». «La vagina de una niña de 9 años, no puede ser penetrada por el pene de un adulto». Todas estas afirmaciones han sido vertidas por el perito legista aportado por la defensa de Gengir Morales Calderón, en el juicio que se le sigue por la supuesta violación sexual de su hijastra. El perito psicólogo no se ha quedado atrás en hacer afirmaciones revictimizantes y hasta falaces.
Y esto ocurre en Perú, donde según cifras preliminares del Programa Aurora del MIMP, sólo entre enero y marzo de 2024 ha atendido 4.634 denuncias de violencia sexual contra menores de edad: en el 91,38% las víctimas son niñas y adolescentes mujeres; y en el 43.38%, el agresor ha sido un familiar.
Gengir Morales Calderón fue denunciado en 2019 por su hijastra que en ese momento tenía 9 años de edad, según la niña, un día, entre agosto y noviembre de 2018, su uniforme de educación física estaba mojado y su padrastro, quien debía llevarla a la escuela, porque su madre estaba trabajando, le dijo que se quede en casa y que verían películas. Según la niña, esa tarde, Morales la habría violado.
La madre se enteró de lo ocurrido, meses después, a través de un vídeo de tiktok en el que la niña le explicaba a un amigo lo que le había ocurrido, y presentó denuncia. Tras 5 años de investigaciones, en estos momentos se está desarrollando el juicio oral. De ser hallado culpable Gengir Morales Calderón sería condenado por la violación sexual de menor de 14 años de edad y condenado a cadena perpetua, tal como lo estipula el artículo 173 del Código Penal.
Es necesario decir que Gengir Morales Calderón, sigue el juicio en libertad, desde una ubicación desconocida y sin revelar su número de teléfono, evadiendo así la prisión preventiva y la requisitoria que pende sobre su cabeza desde 2020. De ser condenado, lo más probable es que continúe prófugo. Y esto es posible porque en Perú, acabada la pandemia y contra toda lógica, los juicios continúan realizándose de manera telemática, aunque se trate de casos penales.
teleoLeo.com ha publicado varios casos en los que los condenados por agresión y/o violación sexual siguen libres, porque el Poder Judicial no toma ninguna precaución para ubicarlos y retenerlos antes de emitir sentencia. Es el caso, por ejemplo, de Marco Antonio Capcha Ríos, abuelo condenado en 2021 por tocamientos indebidos a una de sus nietas y declarado reo contumaz, porque no se ha presentado al segundo juicio, por el mismo delito, en contra de otra de sus nietas.
La defensa de Gengir Morales Calderón está a cargo del abogado del Ministerio de Justicia, Miguel Mamani Laura. Todas y todos tenemos derecho a defendernos en un proceso judicial, sin embargo, si la protección de las infancias es una obligación contraída por el Estado, sus trabajadores y funcionarios no deben revictimizar ni verter inexactitudes y falacias en busca de la absolución del supuesto agresor.
La protección del Estado a las infancias está consignada no sólo en la Constitución, sino además y expresamente, en el Código de los Niños y de los Adolescentes que en su artículo 38 señala: «El Estado garantiza el respeto de los derechos de la víctima en todos los procedimientos policiales y judiciales».
Además, el reglamento de la Ley 30466, "Ley que Establece los Parámetros y Garantías Procesales para la Consideración Primordial del Interés Superior del Niño", establece la no revictimización durante los procesos que involucren menores de edad y también establece la debida diligencia.
La debida diligencia, significa que estos procesos deben resolverse sin dilación, para disminuir las afectaciones en la salud mental y desarrollo de niñas, niños y adolescentes; sin embargo, según el "Análisis de Atención de Casos de Violencia de Género y Sexual Contra Niñas, Niños y Adolescentes" elaborado en 2021 por UNICEF y el MIMP: en Perú, un proceso por violación o abuso sexual contra las infancias tarda hasta 8 años en resolverse.
José Saúl Díaz Bendivel es el nombre del médico forense que afirma que la niña no ha sido violada, y dice esto basándose en su libre interpretación del examen legista del Instituto de Medicina Legal que dio como resultado: «desgarro incompleto».
Díaz Bendivel, criticó, además, que al realizar la pericia oficial, las médicas forenses no tomaron fotos ni utilizaron las herramientas adecuadas para hacer el examen físico de la niña, también critica que no hayan consignado ni su peso ni su talla, pero no dice nada respecto a que no él no tomó las medidas del pene del acusado para afirmar que no pudo penetrarla.
Según el Registro de Nacidos Vivos del Ministerio de Salud del Perú, en 2020, veintidós niñas de 10 años y menos, fueron madres, y hasta donde tenemos 'evidencia' un embarazo se produce vía penetración vaginal y en estos casos siempre hablamos de un adulto violando a una niña, porque en nuestro país, tener sexo con una niña de 14 años o menos es delito y se paga con cadena perpetua.
El forense legista también puso en duda la denuncia, porque la niña no recuerda en qué fecha ocurrieron los hechos, y otra vez desde este portal repetimos que la Corte Suprema del Perú, por lo menos en dos sentencias, ya ha dicho que no se puede exigir que una niña o niño recuerde detalles demasiado específicos, como fecha y hora.
En una sentencia donde la víctima de violación sexual es un niño que no recuerda exactamente la fecha ni el lugar exacto donde fue violado por su entrenador, la Corte Suprema peruana basándose en la suficiencia probatoria falló: «Que menor no indique lugar ni fecha de la agresión sexual es irrelevante si no afecta el núcleo de la imputación [RN 2198-2015, Ica]».
Otra sentencia de la Corte Suprema, la Nº 1349-2017/Puno abunda en que no se le pueden pedir a una adolescente el detalle exacto de la forma en la que fue agredida porque es un «requerimiento impropio». Y si no se le pueden pedir detalles a una adolescente, menos a una niña.

La psicólogo de parte no ha sido menos revictimizante, pues comenzó diciendo que «el 50% de menores de edad abusados presentan sintomatología y el otro 50%, no»; para luego desacreditar la denuncia de la niña diciendo que carecía de «coherencia ideo-afectiva», es decir, que su relato no se correspondía a las emociones que el psicólogo que la examinó consignó en su examen.
El nombre de este perito es Augusto Valdivia Palomino, y afirma que aunque la pericia oficial concluya que la niña está afectada, no lo está. Según ha dicho en el juicio oral, el psicólogo que entrevistó a la niña no contextualió ni analizó bien sus respuestas, puso palabras en su boca y, según afirmó Valdivia, varias veces, sólo actuó como «digitador».
Valdivia Palomino, también señaló: «El perito oficial dice que la niña está afectada, pero en cámara Gesell ella dijo ahora me sacó mejores notas y tengo más amigos, eso revela que no está afectada y que su vida ha mejorado». Sin embargo, en cámara Gesell, la niña sí dijo que se sentía triste y deprimida, y que en el colegio su profesor lo había notado.

Valdivia, además dijo que a la niña no se le preguntó si tenía prácticas onanistas, es decir, si se masturbaba. O sea, una niña de tan sólo 9 años, denuncia haber sido violada y la consecuencia 'lógica' es, ¿preguntarle si se masturba?
Esto de las prácticas onanistas ya lo mencionó la defensa de Morales Calderón, en la primera audiencia, diciendo que había fotos de la niña en «actitudes onanistas». Y, según la madre, las fotos habrían sido tomadas por Morales Calderón: «Es él quien ha entregado esas fotos y si mi hija sale en esas poses es porque él la hizo ponerse así, yo ni sabía que existían».
El psicólogo también ha acusado a la madre de negligencia en la crianza, porque la niña en cámara Gesell dijo que a veces la cuida la vecina; lo que no explica el perito es la niña también dice que su madre ha tenido hasta dos trabajos a la vez, porque es madre soltera y mantiene a 4 hijos.
El psicólogo también dice que la madre no supervisa las redes de la niña, porque seguía a una persona de «dudosa catadura moral» por tik tok. Cuando la defensa de la niña le preguntó a Valdivia si también había analizado a Morales Calderón, tanto como a la madre y a la niña, el perito contestó que le había dedicado tan sólo 40 líneas de todo su informe.
A Valdivia también le sorprende que, inmediatamente después de la agresión denunciada ni la madre ni los hermanos de la pequeña, se percataran de algún cambio de ánimo, de comportamiento o, incluso, dice, de «la forma de caminar de la niña».
Y en el colmo de la revictimización, Valdivia dijo que en cámara Gesell la niña no manifestó que sus sentimientos hacia Morales Calderón hubiesen cambiado tras la supuesta agresión ni que sintiese aversión hacia él y eso es falso, pues en esa entrevista, la niña sí dijo que antes de lo ocurrido lo quería y que después intentó convencer a su madre de que lo bote de casa.


Valdivia también habla de una posible psicopatología ansiosa de la madre, que la llevaría a hacer una «alegación falsa», es decir, a contar mentiras, pues dice que cuando una niña o niño son violados las madres se preocupan del bienestar de sus hijos, y cuando la «alegación es falsa pretenden con tenacidad el castigo del denunciado».
Valdivia no entiende que cuando se produce un hecho delictivo contra la integridad de alguien para alcanzar un mínimo de reparación y sanación es indispensable, no sólo cuidar de su estado emocional sino también obtener justicia; y si para eso, como madre, hay que luchar tenazmente, se lucha tenazmente.
Durante los 5 años que dura este proceso la madre de la supuesta víctima ha sido tildada de loca, inestable y hasta de tener la costumbre de presentar denuncias contra hombres. También se revictimiza a la niña al poner en duda su testimonio, sobre todo, cuando las pruebas aportadas por la fiscalía afirman que la niña ha sido violentada sexualmente.
El proceso contra Gengir Morales Calderón por la presunta violación de su hijastra lleva ya 5 años, la niña es ahora una adolescente, y una parte de sus emociones y de su vida se han quedado paralizadas en un hecho traumático y no puede avanzar de manera integral en su desarrollo, es por ello que repetimos por millonésima vez: justicia que tarda no es justicia y más cuando de por medio está la estabilidad de una menor de edad.
Tras la presentación de las pericias de parte y la revisión de los documentos presentados sólo de manera digital por la defensa del acusado, este lunes 6 de mayo a pedido del abogado de Morales, el letrado Miguel Mamani Laura, se realizará la visualización de la entrevista de la niña en Cámara Gesell y luego sólo quedará la declaración del denunciado. teleoLeo.com continuará pendiente de este caso.
Toda niña, niño y adolescente tiene derecho a la indemnidad sexual, es decir a desarrollar su sexualidad sin interferencias que pudiesen pervertir, corromper o impedir dicho proceso, y una violación o agresión sexual hace todo eso. Las y los menores de edad tienen derecho a una vida plena y a que el Estado les garantice debida protección y justicia.
Según cifras preliminares del Programa Aurora del MIMP, sólo entre enero y marzo de 2024 ha atendido:

En este cuadro también podemos ver que hasta los 14 años de edad niñas y niños están expuestos a mayor peligro dentro de casa, pues es en esas edades donde la mayoría de agresores es un familiar.
Estas cifras constatan que el PL 07579 presentado recientemente por la congresista pastora, María de los Milagros Jáuregui, del partido Renovación Popular, para que los padres de familia decidan sobre la educación sexual de sus hijos, perpetúa la cultura de la violación, porque se estaría dejando la información y prevención de este delito contra los DD. HH. de las y los menores de edad, en manos de sus potenciales agresores.

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