Denuncias y testimonios de violencia de género, violencia machista y violencia estructural
Tras denunciar por violencia de género a su expareja, un mosso d’esquadra, el documento de 48 páginas se ha "evaporado" y no ha llegado debidamente al circuito judicial, dejando sus derechos en un limbo absoluto. Esta parálisis institucional culmina con una orden de desahucio que ignora su condición de víctima de género, su vulnerabilidad económica y que tiene una hija menor de edad a cargo. Mientras su denuncia se pierde ella pierde su hogar, víctima de un sistema que cierra filas para proteger a los suyos y revictimiza a quien pasando por el temor a represalias se atreve a denunciar.
Publicado: 2026-01-23 09:51:00
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Sometida a supuestas humillaciones, acoso, agresión física, sexual, y una manipulación psicológica que explotaba sus traumas infantiles, Susana denuncia haber vivido un infierno a manos de su expareja, un mosso d’esquadra. A ello se suma una violencia institucional que podría haber hecho desaparecer su denuncia del circuito judicial. Sin protección y con su rastro legal borrado, Susana enfrenta un castigo final: este 28 de enero será desahuciada junto a su hija menor de edad, ignorando la justicia su condición administrativa de víctima de violencia de género y su vulnerabilidad económica.
«Tuvimos una discusión en el cuarto de baño se acercó a mí le dije que no que no, que no se acercase, y con todas sus fuerzas, es un hombre muy alto, muy fuerte, deportista; me cogió con todas sus fuerzas, quise soltarme llorando, pataleando, y él nada. No me soltaba hasta que al final me tiró contra la cama. Tengo una enfermedad crónica, fibromialgia y fátiga crónica, estuve tres días que no me pude mover de la cama, destrozada. Al tercer día cuando pude hablar le pregunté por qué me había hecho eso y me dijo que era para ver si superaba el trauma del abuso de mi infancia».
Así relata Susana Jiménez uno de los episodios de maltrato que denuncia haber sufrido por parte de su expareja, un mosso d'esquadra, un policía catalán, a quien denunció el 28 de junio de 2025 por acoso, denuncia que fue archivada, también le fueron denegadas las medidas de protección que solicitó, a pesar de que el denunciado porta arma. El archivo de esta causa ha sido apelado ante la Audiencia Provinicial de Barcelona.
El 31 de julio Susana volvió a denunciar a su expareja por 21 hechos de violencia de género, detallados en un documento de 48 páginas, sin embargo, al 4 de noviembre de 2025, ese denunciano había llegado al juzgado de violencia de género correspondiente. A pesar de ello, según le han notificado, ambos atestados han sido unificados.
El caso de Susana pone de manifiesto un agravante sistémico en la violencia de género: el abuso de poder derivado de la profesión y de la posición del denunciado. Al ser un agente de la autoridad, el desequilibrio no es solo físico o emocional, sino jerárquico frente al Estado. Su posición como policía no solo le otorga acceso a armas y tácticas de control, sino que genera una barrera de "espíritu de cuerpo" que puede intimidar a la víctima y a sus posibles testigos. Esta asimetría de poder facilita la violencia institucional, pues el agresor conoce los resortes del sistema para, presuntamente, manipular la trazabilidad de los documentos y dilatar los procesos, dejando a la mujer en una vulnerabilidad extrema donde quien debe protegerla es, precisamente, quien la vulnera. A esto se suma la violencia institucional que en la mayoría de casos es cooperadora necesaria para el mayor sufrimiento de las víctimas.
El 13 de noviembre el Juzgado Instrucción 6 Vilanova i la Geltrú de Violencia sobre la mujer, notificaba la unificación de las dos denuncias presentadas por Susana indicando que según la letrada de administración de justicia de ese juzgado, «el sistema informático TEMIS vincula el atestado de la denuncia del 31 de julio a las actuaciones ya iniciadas ante este Juzgado, sin constar dicho atestado». Es decir, unificaban la apelación del archivo de la denuncia por acoso presentada el 28 de junio, con la denuncia de violencia de género presentada el 31 de julio y resolvían que el caso quedaba pendiente de la resolución de la apelación presentada ante la Audiencia Provinicial de Barcelona. La pregunta es: ¿cómo se unifican dos denuncias sin tener el atestado de una?
El 28 de junio de 2025 Susana presentó denuncia por acoso contra su expareja porque tras separarse él seguía enviándole mensajes, mails y comentarios en sus redes: incluso le había dicho que pasaba por su casa para vigilar sus movimientos: «A partir de que me dijo eso comencé a vivir con las persianas y las cortinas cerradas, tenía mucho miedo. Un día fui a dejar a mi hija al instituto acompañada de una amiga y mientras esperaba que entrasen, él se acercó a la ventanilla y la tocó pidiendo que la bajara, intenté hacerle una foto para tener puebas que demostrasen el acoso -tal y como me recomendó mi abogado- pero se disparó el flash y se fue corriendo»
El 30 de junio se celebró un juicio rápido en el que se archivo la denuncia y le denegaron medidas de protección, sin tomar en cuenta que el denunciado era un agente de policía que porta arma y que en 2020 otro mosso d'esquadra cometió feminicidio al asesinar a su pareja precisamente con su arma reglamentaria. El archivo tuvo lugar a pesar de las pruebas presentadas por la denunciante: «No tuvieron en cuenta ni los exámenes médicos que acreditan mi afectación psicológica por el acoso y la violencia que he vivido, incluso he llegado a tener ideas letales e intrusivas. También aporté una lista de testigos, pero de nada sirvió, el caso fue archivado».
En su apelación la defensa de Susana esgrimió indefensión porque el juzgado no aceptó transformar el juicio rápido en una audiencia de diligencias previas donde se examinasen las pruebas y se interrogase a los testigos señalados. La apelación -presentada el 6 de julio y aún pendiente de resolución- invoca el artículo 24.1 de la Constitución que garantiza el que toda persona pueda reclamar sus derechos ante un juez, presentar pruebas y recurrir si está disconforme con su proceso: «Todas las personas tienen derecho a obtener la tutela efectiva de los jueces y tribunales en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos sin que, en ningún caso, pueda producirse indefensión».
El 31 de julio de 2025, Susana, tras haber estado recibiendo terapia durante algún tiempo, se reconoció como víctima de violencia de género y presentó otra denuncia ante los mismos Mossos d'Esquadra, según manifiesta, el policía fue la atendió fue reació a registrarla: «El caporal no quería aceptar mi denuncia, aceptó hacerlo ante la insistencia de mi abogada pero decía que se trataba de una ampliación de la denuncia de acoso; ella le dijo que no y que de ser así era un juez quien tenía que decidirlo, no él».
En la denuncia de 48 páginas Susana refiere supuesto condicionamiento de su pareja para tener prácticas sexuales con otras personas, ella asegura nunca quiso hacerlo, pero que cedió ante su insistencia y su manipulación: «Él se inscribió en una página de intercambio de parejas y siempre me proponía personas con las cuales relacionarnos sexualmente, incluse compañeros y compañeras suyas de trabajo, también insistía en que lo hiciéramos con una amiga mía a la que llegó a tocar sin su consentimiento. Ella no lo denunció porque siendo un mosso d'esquadra temía ser revitimizada. Yo le reclamé pero le dio la vuelta a la situación, manipulándome y culpándome de lo ocurrido..
En octubre de 2025 al no haber sido llamada para ninguna diligencia, Susana fue a los Mossos d'Esquadra para indagar qué había pasado con su denuncia, le dijeron que la habían enviado al juzgado de violencia de género, pero al ir al juzgado se dio con la sorpresa de que no la tenían: «La jueza y sus funcionarios buscaron la denuncia tanto física como digitalmente y no la encontraron, tanto así que la propia jueza me pidió que le déjase una copia. Estoy segura que la perdida de mi denuncia tiene que ver con que el trabaja en la OAC y siempre me decía que por él pasaban todas las denuncias antes de ser envíadas al juzgado y en este caso, mi denuncia no tenía que haber pasado por sus manos, aquí ha habido un trato de favor, espíritu de cuerpo, corrupción».
Aconsejada por la propia jueza de violencia de género Susana fue a la Guardia Civil de otra ciudad para denunciar la supuesta desaparición de su denuncia: «Ante la Guardia Civil manifesté que los mossos me dijeron que habían pasado mi denuncia al juzgado de violencia de género, pero el número que me dieron de la diligencia fue el del juicio rápido por la denuncia de acoso del 28 de junio de 2025, donde me denegaron las medidas de protección».
Todo se enreda mucho más cuando la resolución también señala: «El 30 de octubre de 2025, se presenta ante este Juzgado una denuncia interpuesta ante la Guardia Civil por Susana Jiménez contra su expareja. En dicha denuncia se hace referencia a la denuncia del 28 de junio de 2025 y a la denuncia de 31 de julio de 2025». Pero la denuncia interpuesta ante la Guardia Civil, es contra los Mossos d'Esquadra por la perdida de la denuncia. «Atendiendo al estado del procedimiento, examinadas las denuncias presentadas y tener en cuenta que son los mismos hechos, únase la denuncia presentada al procedimiento y procede estarse a lo acordado en el auto de sobreseimiento provisional dictado por este Juzgado el 30 de junio de 2025 y recurrido a la Audiencia Provincial de Barcelona a través del recurso de apelación».
España acaba de ser condenada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) por no realizar una investigación adecuada en el caso de dos mujeres que denunciaron haber sido violadas por sumisión química. Uno de los acusados era cuñado de un agente a cargo de la investigación y fue en ese proceso que se perdieron y/o manipularon pruebas clave.
Según el TEDH, esto constituye una vulneración del proceso y de «la prohibición de tratos inhumanos y degradantes y del derecho a la vida privada de las demandantes, protegidos por los artículos 3 y 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos»
.Mientras la denuncia penal permanece bloqueada, Susana está a punto de ser lanzada a la calle con su hija menor de edad. La justicia, ha fallado en su contra y ha ordenado su desalojo para este 28 de enero por incumplimiento del pago del alquiler, tomándola a ella como única deudora a pesar de que el contrato está a nombre de los dos: «Él ha presentado ante el juzgado una sentencia de separación que yo no he firmado y con eso ha logrado que me condenen a mí a pagar todo yo sola, y lo hace para hacerme más daño porque sabe que no tengo trabajo, quiere acabar conmigo», asegura Susana.
Según el Real Decreto-ley 16/2025, del 23 de diciembre de 2025, se prorrogan determinadas medidas para hacer frente a situaciones de vulnerabilidad social, y se adoptan medidas urgentes en materia tributaria y de Seguridad Social. En el cápitulo uno de esta norma se aprueba: «[...] la extensión de la suspensión de los desahucios en situaciones de vulnerabilidad, en un contexto en el que es necesario salvaguardar la protección de los hogares más vulnerables por un periodo adicional hasta el 31 de diciembre de 2026 para garantizar la referida protección social».
«El desahucio es otra de las manifestaciones de violencia que estoy viviendo, mi salud ha colapsado, pero no sólo la mía.Tras varios episodios donde mi hija presenció violencia, fue diagnósticada con ansiedad y depresión y desde entonces lleva terapia. Sólo puedo soportar todo esto gracias al apoyo que estoy recibiendo en terapia, pero estoy desesperada, no sé qué voy a hacer, tengo también el certificado de familia numerosa pero no puedo cobrar esa ayuda porque como sigo casada con él, en Hacienda me están pidiendo su firma, sin ser él padre de ningunos de mis hijos. Esto es de locos, por un lado la justicia me condena a pagar toda la deuda del alquiler porque según él, presentando documentos falsos, estamos divociados, y Hacienda no me da lo que me corresponde porque estoy casada. Él y el sistema están acabando conmigo», afirma Susana.
Susana quiere saber la trazabilidad de su denuncia: «Haberme atrevido a contar mi historia de maltrato y abusos contra mi ex pareja, un mosso d'esquadra no ha sido fácil, pero necesito justicia, son demasiadas las violencias ejercidas en mi contra, por él y por el sistema». Cuando las víctimas son desprotegidas por las instituciones creadas para su protección, es en ese momento cuando encuentran en el periodismo con enfoque de género y de DD. HH. el vehículo para explicar su verdad. Mira a continuación la entrevista completa a Susana Jiménez y ponle rostro y voz a una mujer que se atrevió a denunciar a un efectivo policial y cuya denuncia no ha llegado a destino.

Vídeo entrevista a Susana Jiménez
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Número de ayuda a las víctimas de violencia de género
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Categoría:
Violencia de Género
Etiquetas:
Denuncias y testimonios de violencia de género, violencia machista y violencia estructural