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Denuncias y testimonios de violencia de género, violencia machista y violencia estructural

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«Mi hijo intentó tirarse por la ventana»: la Xunta de Galicia tutela a un niño peruano tras un error de medicación [VÍDEO]

«Mi hijo intentó tirarse por la ventana»: la Xunta de Galicia tutela a un niño peruano tras un error de medicación [VÍDEO]

Un niño peruano de 9 años con autismo fue tutelado por la Xunta de Galicia tras un error de medicación de su madre. Dentro del centro ha intentado suicidarse, ha sido castigado en condiciones de maltrato y sufre la separación forzosa de su familia. Milagros, su madre, mujer migrante y víctima de violencia de género, denuncia que hace tres meses no ve a su hijo y que, aunque el psiquiatra que lo atendió tras atentar contra su vida recomendó el contacto con su familia, la administración no cumple con regularidad ni siquiera con las videollamadas que señala la resolución de desamparo.

Publicado: 2026-03-16 10:23:00

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Leonor Pérez Durand/ Periodista
@teleoLeo.com

«Mi hijo el día jueves que le llamé me dijo que le habían castigado por no comer y por portarse mal. Me dijo que lo habían encerrado en una habitación a oscuras y que había ratas. Era como un calabozo. Estaba temblando, temeroso, llorando». A Milagros Hernández la voz le cambia cuando explica que su hijo le contó como lo habían castigado. Hace tres meses que no ve a Giovanni, un niño de nueve años con trastorno del espectro autista (TEA) y TDAH, tutelado por la Xunta de Galicia.

Un error de medicación, una vida destrozada

El 27 de noviembre de 2025, la Xunta de Galicia decretó la tutela del niño, el detonante: un error en la administración de la medicación que Giovanni tiene pautada para el TEA y el TDAH. Según afirmó Milagros a teleoLeo.com, le dijo a una de sus hijas que le dé 0.25 ml de Risperdal, esta se equivocó y le dio 0.5 ml.

El Risperdal es un medicamento antipsicótico controversial que en un principio se recetaba a pacientes con esquizofrenia y que en la actualidad se prescribe a niños con agresividad extrema o comportamiento peligroso, especialmente en casos de autismo, TDAH o trastorno negativista desafiante. Los efectos secundarios incluyen cambios metabólicos, neurológicos y hormonales que pueden ser dañinos, así como un aumento considerable de peso que puede provocar diabetes o enfermedades cardíacas.

A los especialistas del Child Mind Institute les preocupa que haya niños a los que se administra este medicamento en lugar de otro tipo de tratamiento, «incluido el tratamiento conductual, que podría ser efectivo sin el riesgo de estos efectos secundarios». El Child Mind Institute es un centro que según señala en su página web, impulsan «avances en la salud mental infantil a través de una atención clínica sensible, un enfoque revolucionario de la ciencia y una educación pública de amplio alcance».

Al día siguiente en el colegio el niño se desmayó, debido a la sobredosis: «Me llamaron del colegio y cuando fui me dijeron que Giovanni no estaba bien, lo llevé al hospital, le hicieron pruebas y todo salió normal, los médicos me dijeron que estaba bien, que nos fuéramos a casa y que le siga dando el mismo medicamento». En el alta dice que el niño está bien y que se debe supervisar la administración del medicamento en casa.

Días después, Giovanni fue arrancado de su familia. Y lo que ha vivido desde entonces, según el relato de su madre y los documentos del expediente, al que ha tenido acceso teleoLeo.com, es una pesadilla de violencia institucional que llevó al niño a intentar suicidarse lanzándose por una ventana del centro donde ha sido recluido y a ser encerrado en condiciones que, según lo que él mismo ha explicado a su madre, podrían constituir maltrato.

Una madre que huyó de la extorsión y encontró más violencia

Milagros tenía un restaurante en Perú y en 2023 llegó a España, huyendo de las extorsiones que recibía por su negocio, por esta razón ella y su familia obtuvieron asilo político. Aquí sufrió violencia de género por parte de su expareja, que marchó a Perú tras la denuncia, él en el juicio rápido declaró que se fue porque la denuncia le causó mucho dolor; mientras tanto ella se quedo aquí con sus tres hijos, que en ese momento tenían: una, 16 años de edad; otra, 13; y el pequeño Giovanni, 7. La denuncia fue archivada porque a pesar de que según la resolución, el relato de Milagros fue reiterado, no tenía parte de lesiones. Su hija mayor declaró haber sido testigo de la agresión y su madre dijo que había visto a Milagros con el rostro sangrando, pero que no había estado en el momento de la agresión, por todo esto según la justicia no había «suficientes pruebas periféricas» para condenar y archivaron la denuncia que quedo sujeta a apelación.

La madre de Milagros reside en España desde hace algunos años, incluso tiene la nacionalidad española, tiene trabajo y casa y eso ha permitido que esta mujer tenga vivienda y ayuda con sus hijos para la crianza, lamentablemente nada de esto ha sido tomado en cuenta por la administración, para evitar separar al niño de su familia, cuando según las leyes gallegas y nacionales la obligaban a hacerlo.

El peregrinar de Milagros dentro del sistema de protección de menores de edad días después del error en la medicación de su hijo: «El 18 de noviembre fue cuando mi hija le dio mal el medicamento a Giovanni, al día siguiente, en la escuela, sufrió un desmayo, me avisaron y lo llevé al hospital. Le hicieron análisis y una placa y le dieron el alta ese mismo día. Me dijeron que no pasaba nada, que estaba todo normal».

Una semana después, la pediatra la citó para hablar «sobre el medicamento» y ordenó el ingreso del niño en el hospital: «Ingresé con mi hijo, lo revisó el psiquiatra y la pediatra y me dijeron: 'Todo está bien, Giovanni se puede ir ya, todo normal', pero el asistente social del hospital llamó a protección de menores y tutelaron a mi hijo por 'negligencia'».

«Mamá, ¿dónde estoy?»: la llamada de un niño aterrado

El 1 de diciembre, el niño fue trasladado a un centro: «Mi hijo no quería ir con ellos, una doctora intentó dormirlo con una inyección a mí me dijeron que no haga bulla, que no haga escándalo, 'compórtese o llamaremos a la policía y la sacaremos' y yo por no dejar a mi hijo, les hice caso, pero ellos mintieron porque me dijeron que yo iría al centro con mi hijo y no, se lo llevaron sólo a él».

Desde ese día Milagros no ha vuelto a abrazar a su hijo, sólo ha tenido unas cuantas vídeollamadas, la primera, la noche del 1 de diciembre: «Me llamó llorando, preguntando mamá, ¿dónde estoy?, estaba con un educador». Luego hubo alguna otra llamada, sin embargo, durante casi una semana, Milagros no pudo hablar con su hijo y la razón para ello era que el niño había intentado suicidarse y se encontraba ingresado en el hospital.

El grito silenciado: Giovanni intenta lanzarse por una ventana

«Yo y mis hijas llamamos cada día para preguntar por mi hijo, para ver si nos dejan hablar con él, el primer sábado que estaba allí llamamos y la que me contestó me dijo, le voy a decir la verdad, ha pasado algo que se ha escapado de nuestras manos, Giovanni ha intentado lanzarse por el balcón, se ha querido suicidar. Me fui corriendo al hospital, me dijeron que estaba en UCI, pero no me dejaron verlo ni me quisieron informar sobre su estado», explica Milagros.

El testimonio del niño coincide con lo que Milagros ha podido reconstruir a través del expediente administrativo al que ha tenido acceso teleoLeo.com. En los documentos de la Xunta se reconoce que Giovanni «llora constantemente», «tiene ataques de llanto», «episodios de llanto» y que «quiere volver con su madre». También consta que el psiquiatra que lo evaluó tras el intento de suicidio, recomendó mantener el contacto familiar; sin embargo, ese contacto, esos abrazos, besos y risas familiares, aún están impedidos.

«Mi hijo ya no es el mismo»

En el expediente, la Xunta señala que el niño tiene videollamadas con su madre y hermanas «cada vez que lo pide». Pero Milagros desmiente esa versión: «Al principio tuvimos algunas vídeollamadas, pero desde el 5 de diciembre, un día después de que mi hijo intentase suicidarse, dejamos de tener comunicación con él y ahora sólo hablamos cuando ellos quieren. Yo he denunciado esto, espero que sea tomado en cuenta para que vean que mi hijo no está bien en el centro donde lo tienen».

«Yo llamo todos los días con mi hija, pero mi hijo ya no es el mismo ni siquiera se acuerda de las cosas, cada vez que le pregunto qué ha hecho o qué ha comido, contesta 'no me acuerdo'». Según asegura Milagros, la psicóloga del centro le ha dicho que esto se debe a que lo medican para dormir y para que esté tranquilo: «Le dan medicación por la mañana y por la noche, me ha dicho la psicóloga».

Desde el 5 de diciembre, Milagros volvió a tener llamadas con su hijo el día 25, es decir, en Navidad: «Ese día mi hija estuvo muy mal, tuvo un ataque de ansiedad por no estar con su hermano y fue ingresada en urgencias, y justo nos llamó mi hijo. Me dijo: 'Mamá, estoy bien, les extraño mucho, les echo de menos'».

Pero el flujo en la comunicación se volvió a cortar a partir de un reclamo de una de las hijas de Milagros a una educadora: «En tres llamadas seguidas mi hijo salía con la misma ropa y mi hija le dijo a la educadora que quería llevarle ropa a su hermano porque siempre salía con la misma ropa, le contestó que no, que donde estaba nadie podía ir a verlo». Según Milagros desde ese día se volvieron a cortar las llamadas, hasta hace unos días.

«Me han encerrado en una habitación a oscuras con ratas, me dijo mi hijo»

El relato más estremecedor llegó hace unos días, cuando Giovanni contó a su madre por teléfono lo que estaba viviendo en el centro: «Me dijo que le habían castigado por no comer y por portarse mal, encerrándolo en una habitación a oscuras, donde había ratas. Según lo que me dijo era como un calabozo. Estaba temblando, temeroso, llorando».

El sistema de protección de menores en España enfrenta en 2025 un alto nivel de crítica, con denuncias constantes de maltrato físico, psicológico y abuso sexual, sobreocupación y falta de recursos, lo que ha llevado al Gobierno a intentar una reforma normativa del sistema a través de un Real Decreto del Ministerio de Juventud e Infancia, pero mientras ese decreto no llega niñas, niños y adolescentes siguen refiriendo episodios de violencia al interior de un lugar donde han sido depositados en nombre de una supuesta "protección".

El niño dice que no va a la escuela: la resolución de desamparo dice que sí

El niño también le ha contado a su madre que ahora está en una habitación sólo porque el chico de 13 años de edad con el que compartía dormitorio, le pegaba y le ahorcaba: «Desde entonces, está solo. Y no estudia». La orden de desamparo dice que Giovanni asiste a una academia, pero él se lo ha desmentido a su madre: «No voy al colegio, no hago nada, no me dan tarea, solo hago unos collarcitos».

Y esto ocurre a pesar de que un informe del Defensor del Pueblo de 2015 sobre los centros de protección de menores con trastornos de conducta y en situación de dificultad social que señala en sus conclusiones:

  • 30. La escolarización en la red educativa ordinaria y la formación orientada a la incorporación laboral son claves para la normalización de los menores que presentan dificultades de integración.

Cuando Milagros reclamó a su abogada, la respuesta fue un golpe más: «Me dijo que mi hijo cuando estaba conmigo tampoco iba al colegio y eso no es verdad, mi hijo ha hecho aquí 2do, 3ro y 4to grado, pero sufría bullying, llegaba golpeado, lloraba por no ir». Ella dice que pidió ayuda que solicitó un psicólogo, que reclamó a la directora que abriera un protocolo de acoso y lo abrieron, «pero archivaron todo porque mi hijo pasó a estar tutelado y lo siguieron enviando al mismo colegio un par de días».

Y aquí nuevamente se culpabiliza a la madre cuando se sabe que el bullying escolar es la verdadera causa de ausentismo escolar. Quienes cubrimos estas historias conocemos bien el patrón. Una adolescente, por ejemplo, acumuló 129 faltas en un curso porque era víctima de acoso desde primaria. Ni el colegio ni el instituto abrieron nunca un protocolo, tampoco separaron a las acosadoras de la víctima ni recibieron sanción alguna por sus actos, y todo el tiempo desde los centros se habló de "conflicto entre chicas". A la madre de la víctima le decían que su hija tenía un carácter muy rígido y que le faltaba amor y atención en casa. No es un caso, es una metodología: desacreditar a la víctima y a su familia para no intervenir. Y, muchas veces, cuando intervienen, hablan con servicios sociales y los menores perjudicados pasan a ser tutelados.

La poca importancia que se da al acoso escolar dentro de las propias escuelas es escalofriante, son las familias las que se ven obligadas a presionar para que abran protocolos para atender el tema y esto es mucho más preocupante si se toma en cuenta las cifras. Según el Iceberg del Bullying, grupo de familias que luchan contra el maltrato institucional que se sufre al pedir ayuda para parar la violencia escolar, desde 2004 hasta 2025, han podido documentar 38 suicidios de menores de edad por acoso escolar.

Madre, migrante, víctima, señalada

Milagros es el perfil exacto de mujer a la que el sistema suele castigar. Migrante, con tarjeta roja por asilo político, víctima de violencia de género, con un hijo neurodivergente y recursos justos. Vive en casa de su madre con sus hijos, trabaja para mantenerlos y estudia para titularse como auxiliar de enfermería y así poder ganar más.

Su condición de víctima y de asilada política no ha servido para que reciba el apoyo y las ayudas inherentes a su condición y a la incapacidad de su hijo. Cuando pidió un centro de día para Giovanni para poder trabajar, la asistente social le respondió con desprecio. Cuando solicitó ayuda psicológica para ella y sus hijas, la respuesta nunca llegó. Hoy, Milagros y sus dos hijas pagan un psicólogo particular porque la sanidad pública las mantiene en lista de espera.

Milagros también habría sido estigmatizada por la administración: «Yo fui a la defensora del pueblo a pedir ayuda por la tutela de mi hijo y ella delante mío llamó a servicios sociales y le contestaron: 'No le haga caso, está mal de la cabeza', tengo pruebas de lo que digo, por eso también voy al psicólogo, porque yo no voy a permitir que me difamen para quedarse con mi hijo». Milagros asegura que tiene informes que acreditan su buen estado de salud mental.

Lo que la ley gallega, nacional y los convenios internacionales obligan, y la Xunta incumple

El caso de Milagros y Giovanni no es solo una historia desgarradora. Es un compendio de vulneraciones legales por parte de la Xunta de Galicia. La Ley 3/2011, de 30 de junio, de apoyo a la familia y a la convivencia de Galicia, establece principios que la administración ha ignorado sistemáticamente:

  • 1. Vulneración del principio de intervención mínima y proporcionalidad (artículo 56) La medida más gravosa (la tutela) solo debe aplicarse si no existen otras alternativas. Un error puntual de medicación, que no tuvo consecuencias graves, no es causa para decretar "negligencia" en el cuidado de un niño; menos a una madre que ha demostrado su capacidad cuidando a otras dos hijas.
  • Artículo 56.1. Principios de intervención mínima y proporcionalidad. -En las situaciones de desprotección social de las o los menores, la actuación de la Xunta de Galicia estará guiada por el principio de intervención mínima, conforme a lo que se otorgará siempre prioridad a la actuación en el entorno familiar del niño, niña o adolescente, para evitar, siempre y cuando sea posible, que sea separado del mismo.
  • 2. Vulneración del derecho al apoyo a la familia (artículos 59 y 60) La ley obliga a la administración a implementar medidas de apoyo para evitar la separación o procurar el retorno: asesoramiento, programas de intervención, centros de día, ayudas económicas. Milagros pidió un centro de día para Giovanni y se lo negaron. Solicitó programas de apoyo y psicólogos, y tampoco se los concedieron. La Xunta no aplicó ninguna medida de apoyo y ante un error de la familia optó directamente por la tutela.
  • Artículo 59 1. El apoyo a la familia tiene como objetivo proveer las ayudas económicas, materiales, sociales, educativas y terapéuticas que permitan la mejora del medio familiar y la atención de las necesidades del niño, niña o adolescente para evitar la separación familiar o procurar, en su caso, el retorno a la misma. En el caso de Milagros y su hijo, ante un error, la administración gallega optó por la medida más traumática: la separación del niño del lado de su familia.
  • Artículo 60 El apoyo a la familia comprende, entre otras, las actuaciones siguientes: c) Los programas de intervención para la preservación o reunificación de la familia y para la normalización de la convivencia en la misma. g) La ayuda a domicilio para permitir la permanencia en el mismo del niño, niña o adolescente y favorecer su cuidado y atención.
  • 3. Vulneración de los derechos por la condición de discapacidad del menor Giovanni tiene TEA y TDAH, lo cual lo hace doblemente vulnerable, además su familia cumple con varias características de lo que la ley gallega considera como familias de «especial consideración», lo que debería implicar una acción protectora preferente. Encerrar a un niño con autismo en una habitación oscura, como castigo, según afirma el niño, no solo sería un error, de ser cierta esta afirmación, estaríamos ante una forma de tortura que contradice cualquier protocolo de intervención con personas neurodivergentes.
      Artículo 9. Grupos de familias de especial consideración:
    • b) Las familias monoparentales
    • e) Las familias con personas con discapacidad a cargo
    • g) Las familias en situación de especial vulnerabilidad económica
    • g) Las familias en situación de especial vulnerabilidad económica
    • h) Las familias víctimas de violencia de género: Según contempla la Ley Gallega Ley 11/2007 para la prevención y el tratamiento integral de la violencia de género, «las situaciones de violencia sobre las mujeres afectan también a las y los menores que se encuentran en el entorno familiar, víctimas indirectas de esta violencia».
  • 4. Vulneración del derecho a la unidad familiar y contacto El propio expediente de la Xunta reconoce que el psiquiatra recomendaba mantener el contacto familiar. Sin embargo, esto ha sido limitado a videollamadas esporádicas y le han negado a Milagros el derecho a ver a su hijo.

También incumple la Ley Orgánica 8/2021, de 4 de junio, de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia:

Artículo 29. Situación de violencia de género en el ámbito familiar.
  • 1. Las administraciones públicas deberán prestar especial atención a la protección del interés superior de los niños, niñas y adolescentes que conviven en entornos familiares marcados por la violencia de género, garantizando la detección de estos casos y su respuesta específica, que garantice la plena protección de sus derechos.
  • 2. Las actuaciones de las administraciones públicas deben producirse de una forma integral, contemplando conjuntamente la recuperación de la persona menor de edad y de la madre, ambas víctimas de la violencia de género. Concretamente, se garantizará el apoyo necesario para que las niñas, niños y adolescentes, de cara a su protección, atención especializada y recuperación, permanezcan con la mujer, salvo si ello es contrario a su interés superior.

Y la Ley de Protección del Menor de 2015 al no haber comunicado la tutela del niño al consulado peruano, pues en su preámbulo dice:

  • El artículo 39 de la Constitución establece la obligación de los poderes públicos de asegurar la protección social, económica y jurídica de la familia, en especial de los menores de edad, de conformidad con los acuerdos internacionales que velan por sus derechos.

La tutela de Giovanni tampoco toma en cuenta la Convención de los Derechos del Niño (CDN) que señala que separar a un niño, niña o adolescente de su hogar debe de ser la última medida.

Artículo 9
  • 1. Los Estados Partes velarán por que el niño no sea separado de sus padres contra la voluntad de éstos, excepto cuando, a reserva de revisión judicial, las autoridades competentes determinen, de conformidad con la ley y los procedimientos aplicables, que tal separación es necesaria en el interés superior del niño. Tal determinación puede ser necesaria en casos particulares, por ejemplo, en los casos en que el niño sea objeto de maltrato o descuido [...].
El error de un día en la administración de la medicación al hijo de Milagros, es decir, un error puntual que además no ha comportado un desenlace fatal o que haya dejado consecuencias en la salud del niño, no puede constituir descuido, ni negligencia tal como señala la orden de desamparo por la cual la Xunta tutela al niño.

Una madre que cumple, un sistema que castiga

Milagros ha hecho todo lo que le pidieron. Renunció a la RISBA (Renta de Integración Social de Galicia) cuando se lo exigieron. Buscó trabajo. Tiene vivienda. Está formándose. Pidió ayuda para su hijo y para ella. Y aun así, la separación se mantiene.

Milagros afirma que una de las educadoras que vigila las escasas vídeollamadas con su hijo le recriminó que le hiciera preguntas sobre su estado en el centro: «Usted no puede estar preguntándole cosas a su hijo, no puede alterarlo, yo le dije que le pregunto sobre cómo está, cómo se encuentra, si duerme bien, si ha comido; entonces, ¿qué cosas le puedo preguntar a mi hijo? No entiendo».

Un clamor que no puede ser ignorado

Milagros ha acudido al Consulado de Perú. Su hijo es peruano, ella es peruana. Se trata de una tutela internacional de menores que debería activar los mecanismos de colaboración entre la autoridad central peruana (el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables) y la Xunta de Galicia. teleoLeo.com se ha puesto en contacto con el cónsul peruano en Galicia y le ha informado de las vulneraciones de derecho a esta familia y el papel que le compete en cumplimiento de sus funciones como protector de sus conciudadanos en el extranjero, estamos a la espera de su respuesta.

«Yo quiero volver a ver a mi hijo. Quiero tener a mi hijo. Que se arregle todo, que pase toda esta pesadilla ya, y que mi hijo vuelva a casa», clama Milagros. Mientras tanto, Giovanni sigue solo, medicado para dormir, sin escuela, con miedo, recordando un cuarto oscuro con ratas y preguntándose por qué su mamá no va a buscarlo, ella lleva tres meses intentándolo pero la Xunta ni siquiera le permite verlo.

🎬 LA VOZ DE MILAGROS EN VIDEO

Lo que has leído hasta ahora es solo una parte de esta historia. Para conocer todos los detalles en primera persona, teleoLeo.com recogió el testimonio de Milagros, en video. 16 minutos en los que narra, sin filtros, el calvario que vive su familia desde que la Xunta separó a su hijo Giovanni de ella.

Testimonio de MIlagros Hernández sobre la tutela de su hijo
Testimonio de MIlagros Hernández sobre la tutela de su hijo
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Categoría:
Violencia Institucional

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