Denuncias y testimonios de violencia de género, violencia machista y violencia estructural
Doce menores de edad tutelados fallecieron durante 2024 bajo la guarda del Estado. Sus muertes figuran en los nuevos epígrafes que el Ministerio de Juventud e Infancia ha creado para desglosar la opaca categoría de 'otras causas', pero el intento de transparencia ha quedado a medias: 8 comunidades autónomas no han reportado sus motivos de baja. Esta opacidad infecta también los ingresos de 5.201 menores en centros y los 17.683 casos 'en estudio' que permanecen en el limbo administrativo. Este es el relato de un silencio institucional tras el cual se esconden racismo, discriminación, aporofobia y machismo. Es el relato de una falta de claridad que ejerce violencia institucional contra las familias, porque impide desarrollar políticas públicas para la protección real de las y los menores de edad
Publicado: 2026-05-02 09:52:00
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En septiembre de 2024, la Dirección General de Derechos de la Infancia y de la Adolescencia (DGDIA) afirmó a teleoLeo.com que trabajaba para acabar con la opacidad de las bajas de menores de edad, del sistema de protección consignado en el epígrafe "otras causas", del Boletín de datos estadísticos de medidas de protección a la infancia y la adolescencia.
Aunque la DGDIA prometió luz, el Boletín n.º 27, con cifras de 2024 es un mapa de sombras:Lo prometido era deuda. En septiembre de 2024, la DGDIA respondió a teleoLeo.com que trabajaba con las comunidades autónomas (CC.AA.) para reducir la enorme casuística que se escondía en las bajas de menores tutelados, bajo el epígrafe "otras causas". El Boletín número 27, con datos de 2024, ha cumplido parcialmente. Si bien es cierto, ha desglosado ese cajón de sastre en cuatro nuevos epígrafes: adopción o guarda con finas de adopción, ausencia voluntaria, traslado a otra comunidad autónoma y fallecimiento; el resultado no otorga auténtica transparencia. Porque las cifras no cuadran. Y si no cuadran, eso es grave porque hablamos del destino de niñas, niños y adolescentes separados de sus familias biológicas con el objetivo declarado de protegerlos.
En el Boletín nº 26, elaborado con cifras de 2023, el sistema registró 8.781 bajas por "otras causas": 6.692 procedían de centros residenciales y 1.819 de familias de acogida. Un año después, en el Boletín nº 27, con datos de 2024, esa cifra se desploma a 2.223 bajas por "otras causas": 1.601 de centros residenciales y 622 de familias de acogida.
Sobre el papel, la reducción de bajas por "otras causas" es del 70%, pero la realidad es tozuda: esa reducción se produce sin la información de 8 de las 17 comunidades autónomas de todo el país. Los niños no han dejado de salir del sistema sin razón justificable, lo que ha ocurrido es que han dejado de contarse las bajas por "otras causas" de casi medio país y esto incumpliría la Ley de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno que en su preámbulo dice:
Si se revisa el desglose por CC.AA., la primera explicación a este desplome aparece clara: las ocho comunidades que no han proporcionado cifras sobre las bajas de menores en 2024 son: Canarias, Cantabria, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia, Murcia y La Rioja. Entre todas ellas, en 2023, en el apartado de "otras causas", sumaron 3.790 bajas. El silencio de estos territorios convierte la anunciada mejora en un agujero informativo.
Si el desglose de las bajas ya resultaba insuficiente, el problema se agrava al mirar los ingresos. En 2024, 5.201 menores de edad ingresaron en centros de protección por "otras causas". Es decir, el sistema asume su tutela o su guarda sin especificar por qué motivo. No hay desglose. No hay categorías. Solo otro cajón de sastre que engulle el 25% del total de ingresos del año: 20.165 menores de edad. Y aquí otra pregunta: ¿por qué la información oficial no trasparenta las causas de la tutela de más de 5 mil menores de edad?
Pero hay más. El propio Boletín 27, en un pie de página, deja escapar una confesión reveladora. Refiriéndose a Andalucía, se afirma textualmente:
Es decir: la propia comunidad autónoma admite que faltan por contabilizar 1.434 bajas que no aparecen en los nuevos epígrafes ni en ninguna otra parte. Esas bajas, simplemente, han desaparecido de las estadísticas. No es un error, es una confesión. Si el sistema permite que un territorio ofrezca cifras distorsionadas, ¿qué crédito tiene el total nacional?
Si tomamos como referencia las cifras de 2023 para intentar aproximarnos a un dato más certero y sumamos lo que se ha contado, lo que no se ha contado y lo que falta contabilizar, el resultado de 2024 de las bajas "por otras causas" no sería muy diferente:
Se han cambiado las etiquetas, pero no se ha resuelto el problema de fondo. La opacidad no ha desaparecido: se ha fragmentado y, en ocho comunidades, se ha convertido directamente en silencio. Mientras tanto, miles de niños, niñas y adolescentes siguen siendo dados de baja del sistema de protección sin que sepamos por qué, sin que sepamos a dónde. Y eso, tratándose del cuidado del Estado hacia las infancias, deja de ser un grave fallo técnico para convertirse en una decisión política. Una decisión que se ha mantenido durante años y que al parecer se comenzó a cambiar cuando teleoLeo.com puso el foco en la falta de información, pues ya lo habían advertido en 2014 y el cambio no se habia producido. Además: el problema no se limita a las bajas. La misma lógica se reproduce en la puerta de entrada del sistema.
La opacidad se repite en el cuadro comparativo de menores de edad atendidos por el sistema de protección durante 2024, donde el epígrafe "otras causas" sigue apareciendo sin ningún desgloce y, en ese caso, son 17.683 niños, niñas y adolescentes atendidos y cuyos casos están en estudio sin especificarse el porqué.
Estos 17.683 menores de edad no tienen una tutela "ex lege", es decir, una tutela administrativa, ni una guarda formalizada. No se encuentran en familia extensa ni en acogimiento familiar. Están en un limbo administrativo y jurídico. Están bajo la atenta mirada del sistema, pero el sistema no dice por qué.
Y lo más grave: el Ministerio de Juventud e Infancia, creado espercíficamente para la protección de las y los menores de edad, no ha advertido la importancia de también desglosar esta categoría. No hay epígrafes específicos. No hay desagregación por motivos. No hay plazos. No hay nada.
En septiembre de 2024, antes de la publicación del boletín 27, cuando teleoLeo.com preguntó a la DGDIA por la escandalosa cifra de 6.992 menores dados de baja de los centros residenciales por "otras causas" (los datos aún eran de 2023). La respuesta fue:
La DGDIA reconocía entonces el problema de la "enorme casuística" sin explicación. Prometía soluciones para las bajas y las cumplió, pero parcialmente: se crearon nuevos epígrafes, sin embargo, sin la información de casi la mitad del país la realidad no queda reflejada. Además no se ha trabajado para desaparecer el epígrafe "otras causas" del resto de la información y sigue apareciendo en los casos atendidos y en los casos de estudio de medidas a tomar. El boletín de 2024 sigue padeciendo de falta de información.
Lo más grave es que la desinformación no responde a la protección del interés superior de niñas, niños y adolescentes. Tenerlos dentro de epígrafes opacos es violencia institucional.
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Tras el anonimato de las "otras causas" o el limbo de los menores "en estudio", se escondería una realidad que en teleoLeo.comhemos denunciado de forma sistemática: la criminalización de las madres más vulnerables. El sistema de protección, lejos de actuar como un soporte, a menudo opera como un tribunal que castiga a las mujeres por origen, salud, precariedad económica e incluso por haber sido víctimas de violencia de género.
La falta de desglose estadístico permite que la violencia institucional sea invisible. Si no sabemos cuántas madres pierden a sus hijos por causas estrictamente vinculadas a la falta de recursos o a enfermedades crónicas, o a su situación administrativa, familiar y socioeconómica, no se pueden plantear políticas que protejan eficazmente a la infancia. Y mientras tanto de desmatelan familias que solo necesitaban apoyo, no castigo ni tampoco la mirada prejuiciosa de un sistema que aplica sesgos racistas, xenófobos y aporófobicos en sus decisiones.

Entrevista a Melani sobre la tutela de sus hijos
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Se ha intentado dar muestras de un avance hacia la transparencia en los datos del sistema de protección de menores de edad, sin embargo, esto no se logra porque la opacidad en la información continúa. Se han creado nuevos epígrafes para las bajas, sí; pero al no tener los datos de bajas de todas las comunidades, al mantener las "otras causas" en el ingreso de niñas, niños y adolescentes a centros residenciales, y la falta de informació sobre la causa por la cual se estudia las medidas a tomar sobre 17.683 menores de edad y, sobre todo -por ser gravemente irreparable- al no señalar la causa de la muerte de 12 menores de edad, estamos ante una foto muy borrosa de la situación.
Y esto es sumamente grave porque hablamos de la vida de miles de niñas, niños y adolescentes supuestamente cobijados y amparados por la administración porque sus familias son malas, malísimas y, al final, resulta que quienes los habían de proteger les pierden la pista y no pasa nada. Además, la opacidad en los motivos para la atención de miles de menores de edad en el sistema de protección tampoco ayuda a la prevención.
El sistema ha cambiado las etiquetas, pero ha mantenido las jaulas de cristal. Dejar de contar no es un fallo técnico de un técnico de comunidad autónoma frente a un ordenador; es una decisión política de mantener la invisibilidad de las madres y las infancias más vulnerables. Mientras el Ministerio de Juventud e Infancia no fiscalice y exija el desglose total, por parte de las CC.AA. cada cifra en blanco significa una niña, niño y adolescente desprotegido por quien tiene el compromiso institucional de cuidarlo.
Categoría:
Violencia Institucional
Etiquetas:
Denuncias y testimonios de violencia de género, violencia machista y violencia estructural