Denuncias y testimonios de violencia de género, violencia machista y violencia estructural
Janaina es una madre, brasileña en España, víctima de violencia de género que lucha contra un sistema que falla: su agresor utiliza el Convenio de La Haya como arma de violencia vicaria, mientras la justicia dilata los procesos con suspensiones que desgastan a una madre migrante, que cría sola a un hijo con dependencia reconocida. La sentencia española ya declaró lícita la residencia del niño en España, al lado de su madre, quien lo ha cuidado siempre. Pero el lawfare continúa en Italia, país del padre, donde un Tribunal de Apelación decidirá el 17 de septiembre de 2026 si confirma la falta de jurisdicción italiana sobre el niño o si, por el contrario, perpetúa la pesadilla.
Publicado: 2026-09-08 18:16:00
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🕵️♀️ Reportaje de investigación: Gianluigi Bellano, pareja de Janaina, condenado por violencia de género, está en busca y captura desde marzo de 2026. Sin embargo, sigue libre, hostigándola desde Italia y utilizando los tribunales para denunciarla falsamente por la sustracción internacional de su hijo, un niño de 5 años de edad con discapacidad y dependencia reconocida. Este reportaje es el resultado de un análisis minucioso de 36 documentos judiciales, policiales, médicos y administrativos, además de una entrevista en profundidad con Janaina, y expone cómo el sistema judicial, sanitario y de protección a la infancia falla a las madres migrantes víctimas de violencia de género cuando no aplica la perspectiva de género, de infancias y de DD.HH. Para facilitar la lectura, hemos organizado el contenido con un índice que permite navegar por cada una de las claves del caso. Al final, encontrarás una caja de herramientas con recursos prácticos, la legislación aplicable en casos similares y los recursos de apoyo, que bien aplicados evitan la revictimización y dan acompañamiento.
La hoja cuando yo he visto sustracción de menores yo no... yo no me lo podía creer. Te lo juro, yo dejé de ir al trabajo una semana porque no podía imaginarme sin mi hijo.
Estas son las palabras de Janaina, madre brasileña, es decir, migrante en España, al descubrir que su expareja, Gianluigi Bellano, un hombre italiano condenado por violencia de género y en busca y captura, la había denunciado falsamente por sustracción internacional de menores. Con esta denuncia, su agresor pretendía asestar el golpe más cruel que se puede dar a una madre: arrebatarle a su hijo.
El caso de Janaina no es un conflicto de custodia. Es un caso flagrante de violencia vicaria, esa forma de violencia de género que se ejerce sobre los hijos e hijas para dañar a la madre. Se manifiesta de múltiples formas: desde hablar mal de ella a los hijos, pasando por la sustracción de menores, hasta —en los casos más extremos— el asesinato de las criaturas para causar un daño irreparable a la mujer que ha decidido romper la relación de poder.
El caso de Janaina es un ejemplo de lo que la Relatora Especial de la ONU sobre violencia contra las mujeres y las niñas, Reem Alsalem, describe en su informe de junio de 2026: «[...] los hijos pueden convertirse en instrumentos de control y castigo contra las madres». La violencia vicaria, esa forma de violencia de género que se ejerce a través de los hijos para dañar a la madre, ha sido reconocida por el máximo organismo internacional en derechos humanos. Y Janaina la sufre en carne propia. Bellano no busca justicia, busca daño. Y para ello, utiliza a Matteo como su principal herramienta.
La lucha de Janaina no es solo contra un agresor, sino contra un entramado de omisiones y acciones que perpetúan su situación de desamparo. Su experiencia se inscribe en lo que la doctrina y el derecho internacional definen como violencia institucional machista: aquella que ocurre cuando una mujer —o una niña, niño o adolescente— acude a las instituciones del Estado y se encuentra con prácticas u omisiones que obstaculizan el ejercicio de sus derechos humanos. En España, el marco normativo es progresista y avanzado, pero la ley no se cumple sola. Y cuando el sistema judicial dilata, suspende y permite que un agresor en busca y captura siga libre, la ley se convierte en papel mojado.
Como bien señala la guía del Observatorio de Violencias Institucionales Machistas, estas «son una forma o manifestación de la violencia machista que se da en distintos ámbitos, por ejemplo, en los juzgados, comisarías, centros sanitarios u oficinas administrativas» y puede ejercerse «tanto por acción como por omisión de quienes, estando al servicio público, discriminan, dilatan, obstaculizan o impiden el goce y ejercicio de los derechos humanos de las mujeres, niñas, niños y adolescentes». En España, tener un marco normativo progresista y avanzado no garantiza que las y los más vulnerables vean protegidos sus derechos dentro del sistema de justicia.
«Yo tengo miedo que si él tuviera el poder, él haría daño al niño. Sí, porque él escribió a mi familia: 'ustedes van a ver lo que voy a hacer con ella'».
El 28 de diciembre de 2023, tras una denuncia de Janaina por violencia de género, el Juzgado de Violencia sobre la Mujer nº 1 de Arona, en Tenerife, dictó sentencia condenatoria contra Gianluigi Bellano, por los delitos de amenazas leves y vejaciones, estos delitos fueron cometidos en presencia del hijo de la pareja. La condena incluyó una orden de protección que prohibía a Bellano acercarse y comunicarse con Janaina, orden que Bellano incumplió reiteradamente, tal como se desprende de la lectura de la documentación del caso. Según la sentencia, los hechos probados son contundentes y Bellano prestó conformidad con esos hechos, aceptando la pena solicitada:
«Gianluigi Bellano, con ánimo de menoscabar la libertad y la dignidad de Janaina, le profirió expresiones tales como: [...] quita ese niño de aquí, tú no te metas conmigo, ahora soy peligroso'».
Casi dos años después, el 22 de diciembre de 2025, el mismo juzgado dictó una nueva orden de protección con riesgo calificado como «ALTO». La medida responde a una nueva denuncia presentada por Janaina debido a mensajes amenazantes que Bellano envió a su hermana. En el razonamiento jurídico del auto, la jueza cita uno de los mensajes textualmente:
«El investigado, el día 18 de diciembre de 2025, envió mensajes a la hermana de la denunciante [...] en los que le profiere amenazas en relación con la denunciante, tales como: 'todos ustedes se quedarán preocupados por toda la mierda que su hermana ha hecho y muy pronto todos ustedes van a entender lo que puedo respecto de todos. Ahora tienes que cuidar de la familia porque es bueno estar en tranquilidad, estoy feliz de que estén tranquilos pero el día va a llegar muy pronto. Estate tranquila [...], existen en este mundo abogados y no tiene problema que mierda de gente, me quedo sin palabras, me quedo pensando que tal vez ustedes tienen que reflexionar la mierda pura de tu hermana hija de una gran perra'».
Este mensaje se incluye para demostrar como Bellano amenaza hacerle daño a Janaina a través de su familia. Y en ese hacerle daño a ella está incluido su hijo. Esta es la esencia de la violencia vicaria: utilizar a los seres queridos de la víctima, incluyendo a sus hijos, como instrumentos para dañarla.
Ante la incomparecencia de Bellano para notificarle las medidas de protección emitidas en su contra, el 4 de marzo de 2026 el juzgado decretó su búsqueda, captura, detención y presentación, medida que está vigente hasta 2031. Sin embargo, a pesar de todo, Bellano sigue libre y utilizando el sistema judicial como un arma más de violencia contra Janaina y su hijo. Eso, como veremos, es lo que se conoce como lawfare de género.
Cuando Bellano vio que la justicia española protegía a Janaina y a su hijo, cambió de estrategia. En lugar de comparecer y asumir las consecuencias, presentó un recurso ante el Tribunal de Apelación de Potenza (Italia) acusando a Janaina de sustracción internacional de menores.
Su argumento: Matteo nació en Italia, es ciudadano italiano y, según él, su residencia habitual estaría allí. Pero la realidad documental y los hechos desmienten su narrativa. La familia vivía en Tenerife desde 2017. Matteo nació en Italia en marzo de 2021 porque se encontraban allí durante la pandemia, pero con dos meses de vida ya estaba de vuelta en Tenerife, donde ha residido de forma continuada, ha estado empadronado, ha ido al colegio y ha recibido atención pediátrica y terapias.
Janaina lo explica en la entrevista concedida a teleoLeo.com:
«Nosotros vivíamos en Tenerife desde 2017. Matteo nació en Italia porque estábamos allí durante la pandemia. Cuando pudimos volvimos a España, pero el padre comenzó a tener problemas con el alcohol y las drogas. Yo pensaba que estaba deprimido porque había estado mucho tiempo sin trabajar —trabaja en cruceros—, y como no quería que mi hijo creciera viendo a su padre así, nos fuimos un par de años a Brasil. De todo ese tiempo él solo fue a visitarnos un mes. Luego, en 2023, volvimos con la esperanza de que él habría cambiado, pero las cosas fueron a peor y su violencia hizo la convivencia insoportable. Hasta que no pude más y lo denuncié, me dieron las primeras medidas de protección, él se fue de la casa y estuvo año y medio sin siquiera intentar ver al niño».
Tras esa denuncia, Janaina inició los trámites de divorcio. Se dictó el convenio regulador, es decir, las medidas de tenencia y custodia del niño, pero el padre no lo ratificó, al día de hoy el proceso sigue sin concluir y Janaina quedó a cargo de la custodia de su hijo.
El traslado a Italia fue temporal y con una finalidad concreta. Antes de que Matteo cumpliera tres años, y ante la imposibilidad de renovar su documentación italiana en el Consulado —porque, según Janaina, su padre nunca quiso inscribirlo—, ella decidió irse con el niño a Italia para realizar el trámite, pero la burocracia hizo que la estancia se alargase más de lo que hubiese querido.
«En Italia la documentación demora, así que estuvimos varios meses allá, tiempo en el cual Matteo fue a la escuela e hizo sus terapias, porque entre otras cosas tiene retraso en el habla y selectividad alimentaria severa. Toda esa documentación él la recabó para intentar demostrar que mi hijo vivía en Italia y denunciarme de sustraerlo cuando volvimos a España».
Cuando Janaina y Matteo regresaron a España, Bellano —que hasta entonces había estado residiendo en Tenerife— se trasladó a Italia y desde allí presentó la denuncia por sustracción internacional de menores exigiendo que el niño fuese devuelto a Italia. Sin embargo, la justicia española desestimó esta demanda porque Janaina logró demostrar que su traslado a Italia había sido eventual y con una finalidad concreta: la renovación de la documentación de su hijo. Además, afirma Janaina:
«Él estuvo viviendo en España mientras yo estaba con mi hijo en Italia, mi abogado demostró que mientras yo estaba fuera él se presentó en mi casa haciendo escándalo y que durante ese tiempo tuvo un siniestro».
El 23 de junio de 2026, la magistrada Emilia Salto Menéndez, de la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Santa Cruz de Tenerife, dictó sentencia desestimando la demanda de restitución de Bellano y declarando que la residencia de Matteo se encontraba en España.
Según la sentencia, el niño no debía ser devuelto a Italia en base al artículo 13.b del Convenio de Sustracción Internacional de Menores de La Haya, que establece que no se puede devolver a un menor de edad a un lugar donde su integridad física o psicológica pueda peligrar:
«No obstante lo dispuesto en el artículo precedente, la autoridad judicial o administrativa del Estado requerido no está obligada a ordenar la restitución del menor si la persona, institución u otro organismo que se opone a su restitución demuestra que: b) existe un grave riesgo de que la restitución del menor lo exponga a un peligro físico o psíquico o que de cualquier otra manera ponga al menor en una situación intolerable».
Pero la jueza también podría haber fundamentado su decisión en el inciso a del mismo artículo, que se refiere a que no se puede devolver a un niño si se demuestra que quien lo reclama no ostentaba su custodia:
«a) la persona, institución u organismo que se hubiera hecho cargo de la persona del menor no ejercía de modo efectivo el derecho de custodia en el momento en que fue trasladado o retenido o había consentido o posteriormente aceptado el traslado o retención».
Desde diciembre de 2023 Janaina ejercía la guarda y custodia del niño, así lo ratifica la sentencia de Jurisdicción voluntaria, de septiembre de 2025, en la que se le da a ella la potestad de decidir en qué escuela matricular a su hijo:
«El menor ha estado residiendo con su madre desde diciembre de 2023 en el que se otorgó a ella la guarda y custodia, siendo ella, por tanto, quien más directamente se ha venido ocupando de las necesidades del mismo, y no consta que lo haya hecho de forma no satisfactoria para el superior interés del mismo, con el que el padre no ha tenido contacto, desde hace año y medio».
En la sentencia la jueza también respalda su decisión en base a las siguientes razones:
Todo esto hizo que la jueza estimara que la restitución del niño a Italia supondría un grave riesgo para su bienestar. Para Janaina, además, el riesgo de que Matteo regrese a Italia es que allí ella dejaría de ser considerada una víctima de violencia de género. Sin la orden de protección que la ampara en España, sin el seguimiento de VioGén, sin su red de apoyo, quedaría expuesta a un agresor que ya ha sido condenado, que ha incumplido todas las medidas cautelares y que está en busca y captura:
«El riesgo sería que yo no sería ahí considerada una víctima de violencia de género. Imagínate yo ahí en Italia sin la protección que tengo aquí. Y sin mí, quién cuidaría de las necesidades de mi hijo».
Alegando que Janaina se encontraba con el niño en Italia, Bellano se dirigió a la justicia y, a través de un procedimiento denominado Jurisdicción Voluntaria, solicitó poder matricular a su hijo porque se encontraba con su madre en Italia y quería que a su vuelta a España tuviera un centro donde asistir. El fallo de este procedimiento fue emitido en septiembre de 2025, antes de la denuncia por sustracción (marzo de 2026). Y desmiente la narrativa de Bellano: si él mismo solicitaba matricular a su hijo en un colegio español para su regreso, reconocía que la residencia del niño era España y que Janaina no lo había sustraído.
Mientras Bellano insistía en que Matteo residía en Italia, su propia madre intentó manipular el padrón municipal de Tenerife para darlo de baja. El 16 de junio de 2026, la Policía Local de Arona emitió un informe tras investigar una solicitud de la madre de Bellano, que pedía la baja del padrón de Matteo por un supuesto «traslado a Italia de forma permanente con fecha 1 de octubre de 2024». El agente se acercó al domicilio y concluyó que lo solicitado no era cierto. El informe es contundente:
«Que el menor siempre ha residido y vivido permanentemente en España concretamente en la dirección indicada, [...], excepto unos meses después de nacer y a mediados del año 2025 volvieron a Italia para actualizar la documentación del menor».
Este informe confirma punto por punto la versión de Janaina:
Janaina solicitó acceso a este informe y el Ayuntamiento de Arona se lo autorizó el 12 de agosto de 2026, expidiéndole una copia.
En Italia, el Tribunal de Menores de Potenza declaró la falta de jurisdicción italiana respecto a la demanda de sustracción, reconociendo que el caso debía ser resuelto en España. La Fiscalía italiana se pronunció a favor de Janaina, apoyando la decisión de que el procedimiento debía cerrarse. Sin embargo, Bellano ha recurrido esta decisión. El Tribunal de Apelación de Potenza ha fijado una vista para el próximo 17 de septiembre de 2026. Si los tribunales italianos confirman la falta de jurisdicción, Bellano habrá perdido su última batalla en Italia. Pero si le dan la razón, cosa que sería altamente arbitraria vistas todas las pruebas, el conflicto se recrudecerá y Janaina, como casi todas las madres víctimas de violencia vicaria, seguirá sufriendo lo que se conoce como lawfare de género.
En el ámbito de la violencia de género, el lawfare se manifiesta cuando el sistema judicial es instrumentalizado por el agresor para seguir ejerciendo violencia sobre la mujer que ha decidido romper la relación de poder. No es un concepto abstracto. Es lo que Bellano está haciendo: hilar procesos legales basados en mentiras, recurrir a todos los mecanismos para dilatar, utilizar a su hijo como herramienta de daño y aprovechar la diferencia de recursos económicos para desgastar a Janaina hasta que no pueda más. Janaina es víctima de lawfare de género, así lo demuestran los procesos abiertos en base a falsedades como el denunciarla por sustracción internacional de menores, cuando todas las pruebas —incluido el informe policial que desmiente a la madre de Bellano— ubican la residencia de Janaina y de su hijo en España.
El lawfare de género no es solo la denuncia falsa. Es también la utilización de todos los mecanismos procesales para dilatar, desgastar y empobrecer a la víctima. El procedimiento de divorcio de Janaina se ha suspendido en cuatro ocasiones por la «actitud obstaculizadora» del padre. El juicio por quebrantamiento ha sido aplazado en al menos seis ocasiones —la última de ellas, señalada para el 28 de septiembre de 2026, después de que la vista del 22 de junio de 2026 fuera suspendida por problemas de citación del acusado—. En Italia, donde Bellano ha recurrido la decisión que declaró la falta de jurisdicción para decidir sobre la residencia habitual del hijo de ambos, el Tribunal de Apelación de Potenza ha fijado para el 17 de septiembre de 2026 la vista. Cada suspensión, cada aplazamiento han significado un desgaste económico y emocional para Janaina y para su hijo. Ella no solo lucha contra su agresor: lucha contra un sistema que, permitiendo estas dilaciones, se convierte en cómplice de su violencia.
Matteo no es un «objeto» de disputa. Es un niño de 4 años con necesidades especiales. Tiene reconocido un Grado I de dependencia por el Gobierno de Canarias. Su diagnóstico incluye retraso significativo del lenguaje, fenotipo peculiar y selectividad alimentaria severa. Necesita logopedia, terapia ocupacional, neuropediatría y, sobre todo, cuidados y estabilidad. Y su padre, el que ahora pide su «retorno inmediato a Italia», según ha podido demostrar Janaina, no ha estado en ninguna de sus terapias ni a lo largo de su crecimiento.
«Él nunca se interesó en ver el niño. Nunca ha estado con el niño a solas ni tan solo una hora, porque no tiene paciencia y Matteo es un niño que siempre ha sido intranquilo y ha tenido problemas de sueño. Cuando envió mensajes a mi familia, en ningún momento preguntó 'cómo está el niño'».
Janaina ilustra su soledad en la crianza con una metáfora muy ilustrativa:
«Tengo personas que me dicen que Matteo es como si fuera un fuego en mi mano y yo en medio del mar, intentando no apagarlo».
Janaina no solo ha luchado contra su agresor. Además ha tenido que enfrentar el hecho de ser una mujer migrante indocumentada y sin recursos económicos para su sustento y el de su hijo, situación que Bellano ha utilizado en los juzgados para intentar demostrar que ella no tiene medios:
«Cuando lo denuncié en 2023 yo no tenía ni el NIE para trabajar. Él me había dejado sin documentación en España porque estuve en Brasil, cuando regresé mi NIE ya estaba caducado».
Y aunque el art. 31 bis de la Ley de Extranjería reconoce el derecho de las mujeres víctimas de violencia de género a obtener una autorización de residencia por circunstancias excepcionales, el trámite no es inmediato:
«Tardaron 4 meses en darme el NIE, hasta ese momento no pude trabajar, sobrevivimos gracias a la ayuda de mi hija mayor que trabaja, de una señora que ayuda a las mujeres en necesidad aquí en Tenerife y de la red de apoyo que he tenido todo este tiempo. Y a pesar de que mi exmarido tiene un sueldo de 6 mil euros al mes, yo me he tenido que hacer cargo sola de proveer todo lo que necesita mi hijo, de su alimentación, su ropa, sus terapias. A Matteo nunca le ha faltado nada».
Ahora Janaina cuenta con la ayuda de sus padres que desde Brasil se han desplazado para ayudarla en el cuidado de su hijo para que ella pueda trabajar. Sin embargo, su dolor de cabeza ahora es la vivienda, pues pende sobre ella una orden de desahucio, suspendida por su situación de vulnerabilidad. La orden en cuestión ha sido emitida porque la madre de Bellano figura ahora como propietaria del inmueble, sin embargo, Janaina denuncia un posible fraude:
«La casa estaba a nombre de él, pero ahora han presentado documentos donde dicen que la casa es de su madre y han presentado recibos de como ella le dio el dinero para comprarla, pero el dinero era de él, porque él le envíaba su sueldo a ella. Sin embargo, yo no me quiero quedar con su casa, lo que necesito es que firme el divorcio para tener todos los papeles en orden y para poder mudarme a una ciudad con más oferta de vivienda y a precios asequibles».
El desahucio fue suspendido, pero solo por dos meses, que ya se han cumplido ampliamente y eso genera gran angustia a esta madre. La causa de la suspensión fue porque Janaina cuenta con un informe de vulnerabilidad de los servicios sociales de su ayuntamiento por su condición de víctima de violencia de género, de persona sin recursos y a eso se le debe sumar su condición de mujer migrante, con un hijo con discapacidad. Todas estas características hacen de Janaina una mujer vulnerable entre las vulnerables, lo cual según el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana la haría merecedora de ayuda. Sin embargo, aquí se intersecta el problema de la vivienda en una zona tensionada como Tenerife, donde el turismo hace inaccesible soluciones habitacionales para los propios vecinos de la isla y es por eso que ella aspira a tener todo en regla para poder mudarse.

Ayuda en vivienda para víctimas de VIOGEN
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«Yo estoy aquí para poder contar mi situación porque lo que me ayudó mucho en todo eso fue ver otras mujeres que pasan por lo mismo. Tenemos que intentar estar tranquilas por los niños porque ellos entienden y sienten todo. Es muy complicado, pero no tenemos que dejar de luchar nunca».
El caso de Janaina y Matteo no es un hecho aislado. Es el reflejo de un sistema que, a pesar de contar con leyes avanzadas, sigue fallando a las mujeres que más lo necesitan, especialmente cuando se trata de mujeres migrantes, madres solteras y en situaciones que agregan penurias a su situación de vulnerabilidad.
La violencia vicaria no se detiene con una orden de protección. La violencia institucional no se resuelve con una sentencia favorable. Mientras los tribunales sigan permitiendo dilaciones, suspensiones y estrategias de desgaste, los agresores seguirán utilizando la justicia como un arma más de violencia contras mujeres e infancias por parte de sus agresores. Mientras la violencia institucional siga revictimizando a las denunciantes y a sus hijos, la violencia de género seguirá impune y en franco crecimiento.
El informe de la ONU sobre violencia contra las madres, de junio de 2026, reconoce que «ser madre puede convertirse, en sí mismo, en un factor de discriminación». Janaina ha sido discriminada por su condición de madre migrante: sin empleo, sin vivienda estable, sin un sistema que la proteja a ella y a su hijo. La violencia contra las madres, dice el informe, puede provenir «tanto del entorno más cercano como de actores institucionales: tribunales de familia que ignoran la seguridad de las madres en los litigios de custodia». El caso de Janaina es la prueba de que esta violencia existe, de que tiene nombre y de que debe ser combatida.
Janaina lo sabe. Matteo lo sufre. Y nosotras, como sociedad, tenemos el deber de nombrar la violencia vicaria, de denunciar el lawfare de género y de exigir un sistema judicial que no tarde en proteger a quienes más lo necesitan. Porque justicia que tarda no es justicia. Y porque la violencia contra las madres y sus hijos no es un conflicto privado: es una emergencia social, es una violación de derechos humanos que nos interpela a todas y todos.
Mientras tanto, mientras la justicia despierta, Janaina sigue en medio del mar, con el fuego de Matteo en sus manos, intentando no apagarlo.
📹 Testimonio de Janaina para teleoLeo.com: Janaina explica su historia, atravesada de dolor y de indignación por la falta de escucha y de protección tanto a ella como a su hijo. Ella, como tantas otras madres que, en su lucha por una vida libre de violencia, han tenido que enfrentarse a un sistema que no las protege, solo pide ser escuchada, que su hijo sea escuchado y que se valoren todas las pruebas aportadas en pro de acceder a justicia y reparación, sobre todo para el pequeño Matteo.
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Vídeo entrevista a Janaina, ofrecida en exclusiva a teleoLeo.com
(Pulsa la imagen para acceder al contenido)
Para madres que, como Janaina, que sufren lawfare de género y cuyas hijas e hijos siguen en riesgo
1. Documenta todo 📌 Prueba clave
2. El viaje temporal no es sustracción ✈️ Documenta tu intención de regreso
3. La custodia previa es clave ⚖️ Exige su reconocimiento
4. La violencia de género es una excepción 🛡️ Artículo 13.b
5. El lawfare de género existe y tiene nombre 📋 Documenta cada dilación
6. No firmes nada sin asesoría legal 📄 Busca abogado especializado
Instrumentos legales que amparan a las víctimas y obligan a los Estados a protegerlas
🌍 Naciones Unidas — Convención sobre los Derechos del Niño (1989)
🌍 Convención de Belém do Pará (1994)
🇪🇸 Convenio de La Haya de 1980 sobre Sustracción Internacional de Menores
🇪🇺 Reglamento Bruselas II-ter (UE 2019/1111)
🇪🇸 Ley Orgánica 1/2004 — Violencia de Género
🇪🇸 Ley Orgánica 8/2021 (LOPIVI) — Protección integral a la infancia frente a la violencia
🇪🇸 Ley 4/2015 — Estatuto de la Víctima del Delito
Nota de la redacción: Este reportaje se basa en el testimonio de Janaina y en la documentación que ha aportado, incluyendo 36 documentos judiciales, policiales, médicos y administrativos. Las identidades de las víctimas han sido protegidas conforme a la LOPIVI y la Ley de Violencia de Género, aunque Janaina ha decidido dar la cara por su hijo.
Categoría:
Violencia Vicaria
Etiquetas:
Denuncias y testimonios de violencia de género, violencia machista y violencia estructural