81% de niñas, niños y adolescentes peruanos dice necesitar apoyo psicológico [VIDEO]

“Nuestros derechos importan: niñas y adolescentes luchando en el contexto del COVID 19”, es la investigación elaborada por Girl Gov Perú en Acción, donde los adultos pueden leer cómo afecta la pandemia y el confinamiento a este sector del país: «No confiamos en la policía» es una de las conclusiones del estudio

«A falta de acción por parte del Estado, las adolescentes de esta colectiva hemos realizado un arduo proceso de investigación, de 4 meses aproximadamente con más de 150 horas invertidas. Ante la crítica situación, que nos ha afectado directamente durante el proceso de ejecución de medidas tomadas por el Estado frente al COVID 19, nos vemos en la urgencia de tomar acción por nuestros propios medios».

Veintitrés adolescentes peruanas que se reconocen como privilegiadas por tener acceso a internet y a educación en el Perú, han invertido 4 meses de su vida para investigar cómo la pandemia ha afectado a niñas, niños y adolescentes. Ellas son jóvenes que participaron del programa Girl Gov Perú, programa de empoderamiento y liderazgo político para niñas y adolescentes entre 13 y 17 años de edad, que cursan estudios secundarios.

«Nosotras somos parte de la primera promoción de Girl Gov y durante la pandemia nos reunimos de virtualmente para hacer algo. Llegamos a la conclusión que debíamos visibilizar nuestra situación durante la pandemia». Para analizar cómo les afectaba el confinamiento reconocieron que su experiencia no era la única, que las y los chicos del interior del país vivían una realidad completamente diferente y su voz también debía oírse.

Así que se pusieron manos a la obra, identificaron los problemas que más les afectan: educación, salud mental, violencia sexual y necesidades básicas; y elaboraron un cuestionario que han respondido 259 niñas, niños y adolescentes ─entre 12 y 18 años de edad─ de 25 regiones del país. Luego procesaron los datos y elaboraron el informe  “Nuestros derechos importan: niñas y adolescentes luchando en el contexto del COVID 19”.

En esta investigación, las Girl Gov Perú en Acción han identificado que durante el confinamiento por la pandemia, el 35% de los jóvenes participantes decía haber tenido problemas de ansiedad; más del 25% denunció haber sido maltratado física y psicológicamente y la mayoría de dijo: «No confiamos en la policía porque no nos cuidan». Además el 81% manifestó que necesitaba apoyo psicológico.

Ellas también hablan de cómo la pandemia ha afectado a la educación y cuáles han sido las carencias que las niñas, niños y adolescentes de todo el Perú han enfrentado durante este tiempo. Además sugieren que la plataforma “Yo aprendo en Casa” sea un vehículo para difundir las vías a través de las cuales lxs menores pueden denunciar si están siendo víctimas de cualquier situación de violencia.

TeleoLeo.com tuvo el privilegio de conversar con parte de las Girl Gov en Acción: Marcela, Rosalyn, Jimena, Alejandra, Andrea, Milene, Sandra y Mia; y fue realmente grato poder escucharlas, poder aprender de ellas, poder entender parte de la problemática de nuestros jóvenes y poder compartir sus reflexiones, de manera tan distendida que en algún momento la broma no faltó, ‘mea culpa’.

Ojalá, las autoridades que han recibido la investigación elaborada por Girl Gov en Acción, tomen en cuenta su inquietudes y necesidades y, sobre todo, tome en cuenta a este importante sector de la población al momento de elaborar políticas en su beneficio. Como dijo Andrea: «Dicen vamos a trabajar por los adolescentes y se reúnen señores de 45 años que hace tiempo que no lo son y ni siquiera saben lo que es ser adolescente hoy».

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«MIS HIJOS TIENEN HAMBRE, LLORAN, AYER NO COMIERON NADA. HOY ME HAN DONADO ALGO Y PODRÁN COMER»

Tiene 24 años, es madre soltera con dos niños pequeños, uno muy enfermo y sin atención médica porque por ahora sólo atienden COVID-19. Ella es cabeza de familia de uno de los más de 200 mil hogares en pobreza y extrema pobreza, que no han recibido el bono del gobierno peruano otorgado por la pandemia

«Por favor ayúdeme. Aún no me llega el bono ni nada. No sé qué hacer Con mis bebés, el pequeño se congela, hace demasiado frío y por las noches se pone casi azul». A poco maś de un mes de iniciado el estado de emergencia en Perú, teleoLeo.com escribió el testimonio de una joven madre con dos niños pequeños, el menor de ellos un bebé de 15 meses con posible cianosis y una probable enfermedad cardíaca.

«Mi hijo se pone todo morado, su piel helada, le pongo varios pares de medias en pies y manos y aunque lo abrigo mucho sigue helado. Para dormir lo arropó con plásticos y cartón, y vigilo su sueño porque le incomodan. El podría tener cianosis, pero no lo sé porque en el Hospital del Niño no lo atienden» ─decía Sheyla, la madre, el pasado 26 de abril a teleoLeo.com.

Ella pedía atención para su hijo, con la publicación y debido a la pandemia sólo consiguió que le hicieran análisis. «En el Hospital del Niño sólo atendían cirugías y COVID-19, me dijeron que pida cita cuando acabe la pandemia, pero no acaba y mi hijo está mal, deben examinarle el cerebro y el corazón, porque dicen que uno de esos órganos no funciona bien. Me dijeron que sólo vaya de emergencia si se ahogaba».

Cuatro meses después, a las necesidades médicas del pequeño se suman el hambre y el húmedo invierno limeño, que vuelve a amoratar la piel de Adrián. «Donde vivimos hace mucho frío, la poca ropa que tiendo ni seca, hay mucha humedad, por eso mi bebé está peor cada día. No tengo con que abrigarlo, además, su corazón late demasiado rápido. Yo sufrí del corazón de pequeña y tengo miedo» ─dice Sheyla angustiada.

Sin bono ni ayuda de su municipalidad

«Desde que despierto pienso qué comerán mis hijos, a veces sólo tengo para arroz con huevo, otras sólo pan y anís y otras, para nada. Me mandaron hierro para mi hijo, pero no puedo comprarle. Mi padre antes me ayudaba, pero con el estado de emergencia se quedó sin trabajo. Yo no he recibido ningún bono del gobierno, nada y no entiendo por qué. Estoy desesperada».

Según la Contraloría General del perú, 214.758 hogares en pobreza o pobreza extrema ─por error─ no han recibido ninguno de los dos bonos de 380 soles para paliar la falta de ingresos por el confinamiento debido al COVID-19. La familia de Sheyla es una de estas familias. La Contraloría dio a conocer esta cifra a principios de julio, un mes ha pasado y para Sheyla todo sigue igual.

Caramelos y gelatinas

Antes de la pandemia Sheyla se dedicaba a vender gelatinas y caramelos en las calles, salía con sus hijos porque no los podía dejar solos en su casa, pero cuando comenzó todo dejó de salir porque un día la policía la paró. «No sé qué hacer, no puedo trabajar y ellos lloran de hambre, y yo me desespero. He escrito al MIDIS para reclamar el bono pero no me contestan».

Según afirma Sheyla su municipio tampoco la ha ayudado. «Yo vivo en San Martín de Porres, de la municipalidad vinieron a empadronar casa por casa, pero nunca nos trajeron nada, cuando hicieron la entrega, a mi vecino le dieron y a mí nada, a pesar de que soy madre soltera, que mi padre está sin trabajo y que tengo dos niños pequeños y uno de ellos muy enfermo».

Sheyla también necesita pañales y ropa de abrigo para ella y sus niños pues dice que no tienen casi nada. «Mi hija es talla 6 de ropa y 27 de zapatos, mi hijo talla 4 y 22 en zapatos. El frío es intenso, corre viento helado en las noches, me duelen hasta los huesos. Mi casa es de adobe y el piso de tierra, mis hijos se ensucian mucho y no los puedo bañar, no tengo dinero para gas y no puedo gastarlo calentando agua, sino, no cocino».

Sheyla necesita toda la ayuda que se le pueda brindar, lo que no necesita es que la llamen para recibir proposiciones indecentes. «La primera vez que pedí ayuda como di mi número de teléfono me llamaron hombres de la edad de mi padre diciéndome que tenían dinero, que me podían dar de todo, criar a mis hijos. Yo Lloraba, porque realmente necesitaba la ayuda, nunca accedí y opte por bloquear mi número».

Se agradece toda ayuda que puedan hacerle llegar a esta joven madre

Nombre: Sheyla Villanueva

DNI: 76204652

Cuenta BCP: 19294133785029

Código Interbancario: 002-19219413378502935

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«Si no pago el alquiler del cuarto me botan el lunes y no tengo donde ir»

En el Perú pandémico, a pesar que el presidente ha prohibido los desalojos por el estado de emergencia, los que han perdido toda fuente de ingresos se encuentran en esta situación. Esta historia es mucho más dramática cuando se trata de inmigrantes, pues no tienen una red familiar que los acoja, y se agrava cuando se trata de mujeres cabeza de familia

Dayana necesita de nosotros. Ella es una inmigrante venezolana en Perú que, como muchos, debido a la pandemia quedó sin empleo. Ella también es una enfermera especializada en niños autistas que trabajaba en una casa limpiando y cuidando a dos niños. En cuanto se decretó el estado de emergencia sus empleadores la echaron.

Para sobrevivir durante estos meses ella ha tenido que salir a pedir, tocando puerta a puerta. En el camino fue conociendo otras mujeres venezolanas con sus mismas carencias y logró organizarlas para pedir juntas y repartirse lo que obtenían a fin de no morir de hambre.

Dayana es hija de una peruana que emigró a Venezuela hace 30 años y que ha tenido que hacer el camino de vuelta debido a la crisis que vive ese país en estos momentos. Por eso, con lo que consigue en las calles, ella también ha ayudado a varias vecinas peruanas de Villa Maria del Triunfo, distrito donde vive.

S.O.S

Ahora es Dayana la que necesita ayuda urgente, con lo que conseguía ella sólo ha podido comprar alimentos, las medicinas del corazón de su madre y las que ella misma debe tomar por su diabetes, pero no ha podido pagar el alquiler del cuarto donde vive con su madre y su sobrina que acaba de tener un hijo.

Dayana debe 2 meses y medio (650 soles) y la dueña de la casa le ha dicho que si el lunes no paga tendrían que irse, pero según manifestó la Defensoría del Pueblo a teleoLeo.com, «por la situación de emergencia debería hablar con el arrendador y fraccionar la deuda o firmar un compromiso de pago».

Los arrendadores no siempre pueden asumir la falta de pago de quienes han quedado sin ingresos por la pandemia, es el Estado el que debe hacerse cargo de esto, subvencionando a los más vulnerables, ampliando los bonos del MIDIS u otorgándoles una pensión hasta que encuentren un empleo, o demuestren ingresos.

La Defensoría también señala que sacar a alguien de una vivienda, aunque sea por falta de pago hay requisitos que cumplir: «La ejecución de desalojos sólo pueden realizarse mediante orden judicial o notarial. Las prácticas arbitrarias o abusivas pueden ser sancionadas».

Cortes de servicios por impago

Mientras Dayana no puede pagar, su arrendador le corta la luz de manera intermitente. Durante la pandemia, teleoLeo.com ha publicado el testimonio de mujeres en pobreza extrema y todas dicen que sus arrendadores les cortan luz y agua cuando no les pueden pagar.

Al respecto, la Defensoría afirma: «El corte de servicios de energía eléctrica y agua no son medios válidos para desalojar a una persona de un inmueble, y por el contrario constituye un acto vulneratorio de su dignidad. De suceder este hecho, puede presentarse una denuncia en la Comisaría».

Arrendador con familiar policía

Pero aquí se presenta el problema: «Yo fui a la comisaría» ─dice Dayana─ «pero como el dueño de las habitaciones tiene familiares policías, pues ellos sacan a la gente sin problemas y a mí me sacarán si no pago o les doy algo. A mi hermana con sus dos hijos también la quieren desalojar, no sé qué vamos a hacer ».

Arroz con huevo

Dayana busca trabajo, pero no lo encuentra. Estos días ha salido con su termo bajo el brazo a vender café y bizcochos. «Lo más que hice un día con mi sobrina fueron 8 soles y con eso sólo pudimos comprar algo de arroz, huevos y alguna cosita más para comer; mi sobrina tiene un recién nacido y debe alimentarse».

«Una de las niñas, que vive en un cuarto de la casa donde vive Dayana, tiene 11 años, está super delgada y no quiere desayunar, sólo come dos veces a día para ahorrar, dice» ─explica a teleoLeo.com una migrante chilena, amiga de Dayana, quien durante todo este tiempo la ha apoyado para conseguir ayuda.

Este viernes mientras escribía otra nota, hable con Dayana sobre su situación; en la conversación salió el tema de una joven madre peruana desesperada por comida y atención médica para sus hijos, uno de ellos un bebé cianótico y con una afección al corazón, cuya condición se ve agravada con el invierno limeño.

La respuesta inmediata de Dayana fue: «Dame su dirección, veré como consigo dinero para el pasaje y le llevo algo de comida y ropita, tengo una frazada que es mía, pero se la daré porque ese niño necesita ropa de abrigo».

Estas son las condiciones en las que viven Dayana y su familia

Pedido

La situación de Dayana es insostenible en estos momentos, ella necesita trabajo y dinero para poder pagar el cuarto donde vive con su madre enferma. Necesita lo que podamos brindarle. Dejo por aquí la cuenta bancaria de su madre para los que puedan solidarizarse con ella.

  • Titular de la cuenta: Juana Velázquez (madre de Dayana)
  • Número de cuenta BCP: 194 92515560058

Ojalá, así como Dayana, a pesar de sus carencias comparte lo poco que consigue caminando todos los días las calles de Lima, quienes lean esta nota se compadezcan de ella y la ayuden con la misma voluntad y presteza que ella ha ayudado y ayuda a otras mujeres, venezolanas y peruanas, que sufren el mismo estado de vulnerabilidad que ella.

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DISCRIMINACIÓN, HAMBRE Y FRÍO: TESTIMONIOS DE MUJERES VENEZOLANAS EN EL PERÚ DE LA PANDEMIA

#NoSomosLibres [VÍDEO]

A un año del bicentenario de la independencia del Perú, seguimos tan colonizados como siempre. El patriarcado instaurado en nuestras tierras por el opresor europeo sigue dominando nuestra vida social, familiar e institucional. No hay resquicio ni espacio, privado ni público, donde la mujer peruana goce de equidad y de dignidad para su desarrollo integral.

(Ilustración: @EmmayYo)

La pandemia desatada por el maldito COVID-19, en una sociedad tan frágil, informal, inestable, racista, caótica y tumbada completamente a la derecha, como la peruana, no ha hecho más que exacerbar las diferencias y opresiones. Los pobres han salido más pobres del confinamiento, los ricos, más ricos; y las mujeres, niñas, niños y adolescentes más abusados y maltratados.

Este 28 de julio, el presidente Martín Vizcarra en su mensaje a la nación ha mencionado los 572 millones de soles destinados a la lucha contra la violencia de género durante este periodo, pero no ha dicho si este dinero se mantendrá, aumentará o disminuirá; el único aumento que ha señalado es la instalación de 20 CEM más, con lo cual estarán presentes en 416 comisarías de todo el Perú.

Vizcarra también ha manifestado que desde el primer día de confinamiento se dio adecuada atención a mujeres, niñas, niños y adolescentes. Según él, esto se refleja en la recepción de 75500 llamadas en la línea 100, destinada para denuncias de violencia de género y violencia intrafamiliar. Sin embargo, recibir una llamada no quiere decir darle la atención que corresponde a cada caso.

Por otro lado el presidente también ha anunciado 3 políticas a cumplir en lo que le queda de mandato: la política nacional para niños y adolescente, la política nacional para discapacitados y la política nacional para el desarrollo, habrá que estar pendientes de estas ‘promesas’, pues son temas vitales para el bienestar de las y los más vulnerables.

En el discurso del presidente sin embargo han faltado las cifras del dolor registradas durante la pandemia. Las de los muertos, que aún contamos, siendo durísimas por irreversibles, no son las únicas:

  • Feminicidios 34
  • Violación sexual 900, de ellas: 640 a niñas y adolescentes; y 40 a niños y adolescentes.
  • Según el MIMP, desde el 16 de marzo hasta el 15 de julio la línea 100 registró 5.546 denuncias de maltrato físico y 4.223 psicológico.
  • Según la Defensoría del Pueblo, durante la cuarentena han desaparecido 915 mujeres, de ellas el presidente Vizcarra no dijo nada.

Mujeres, niñas, niños y adolescentes han sido los más afectados por la pandemia. El confinamiento ha rubricado que los mayores delitos en su contra se cometen en el hogar y que los maltratadores, abusadores y asesinos tienen ‘cargo’ familiar. Mujeres, niñas, niños y adolescentes durante casi 4 meses han sido víctimas propicias del poder desquiciado de quienes dicen quererlos.

Por todo este dolor y abuso invisibilizado en las cifras del discurso presidencial, la “Red Brujas de Los Andes”, grupo de mujeres feministas, realizó un vídeo para mostrar en nuestros cuerpos las violencias que nos atraviesan, que nos hartan, y que nos hacen vivir en permanente estado de autodefensa, pues a pesar que nuestro himno lo diga, las mujeres en Perú, #NoSomosLibres.

Hospital de EsSalud Moquegua hace que pacientes con COVID vayan a recoger sus medicinas

Utilizar mascarilla, lavarse constantemente las manos y no salir de casa, en caso de estar contagiada o contagiado, son las recomendaciones para prevenir la propagación del mortal virus. En Perú, a pesar que el presidente repite esto constantemente, por lo menos, un hospital de la red de la seguridad social no estaría cumpliendo estas directrices

«Este lunes fuimos al hospital de EsSalud de Moquegua a recoger mis medicinas porque estoy con COVID-19. Fui con mi esposa para que le hagan la prueba porque cuando vinieron de EsSalud a hacerme la segunda prueba a casa, a pesar, de que ella tenía síntomas y de que es diabética, hipertensa y sufre de la hipertiroidismo, no quisieron hacérsela, nos dijeron que habían venido por mí y que a ella le harían la prueba otro día».

Hace 15 días, él, José Luis Pino, comenzó a sentir dolor en todo el cuerpo, fiebre y dificultad para respirar, le hicieron la prueba para el COVID-19: salió negativo, días después perdió el olfato y del gusto. El miércoles 15 de julio, le hicieron la segunda prueba en casa, positivo fue el resultado, pero a su esposa, Maria Elena Corrales, la mujer que come, duerme y vive con él no le quisieron hacer la prueba porque la orden era hacérsela a él y no a ella.

José Luis y Maria Elena viven en la región Moquegua, en Perú, el paraíso del aguacate, pero, al parecer, no de la atención médica; en general, ningún lugar del Perú lo fue, ni lo es ahora, pues si no puedes pagar por atención médica adecuada, lo más probable es que no la tengas. El COVID-19 ha hecho que años de corrupción revienten en la cara al actual gobierno evidenciando, aún más, las carencias asistenciales, incluso, de quienes, con descuentos salariales, han pagado el seguro médico estatal.

El personal de EsSalud que fue a casa de esta pareja les dijo que entre viernes o sábado del fin de semana pasado, les llevarían los medicamentos para tratar a José Luis, sin embargo, no lo hicieron. Él se comunicó con el hospital para saber qué pasaba y, según explicó a teleoLeo.com, aún sabiendo que es un paciente positivo, le dijeron que debía ir al hospital a recogerlos, porque nadie se lo podía llevar.

«El lunes fui al hospital con mi esposa, ella no podía ir sola porque también está mal, además, sus enfermedades previas la hacen paciente de riesgo y teniendo síntomas, no puede estar sin tratamiento, así que fui con ella para que le hicieran la prueba. Tanto hemos pagado toda la vida a EsSalud, para que ahora nos traten con esta dejadez. Dicen que los contagiados deben quedarse en casa y a mí me hacen ir al hospital».

Este lunes 20 de julio, José Luis y su esposa fueron al hospital hicieron cola para que los atiendan desde las 10 de la mañana hasta las 7.30 de la noche. «Había 2 consultorios y en cada uno había como 100 personas, nos han tenido allí todo el día, sin distancia social, esperando a que nos den medicinas y nos vean. Ahora hay demasiados pacientes, además, mientras esperábamos los llamaban para atender a personas ingresadas. Mientras estuvimos allí murieron 4 pacientes».

José Luis logró que a su esposa le hicieron la prueba y que le diesen los medicamentos para tratarse. «Yo le dije a la doctora que sí que le debían hacer la prueba, pero le pedí que de una vez la medicasen porque ella ya ha perdido el olfato y el sentido del gusto, menos mal, que fue amable y nos dio todo. Sin embargo, nos dijeron que nos llamarían para monitorearnos y no lo han hecho, recién el jueves vinieron a vernos a casa, no entendemos con no hacen lo que dicen».

Según José Luis, él y su esposa ya están mejor, sin embargo, a María Elena aún no se le va el dolor del pecho y las dificultades para respirar. «Aquí en Moquegua hay demasiada gente contagiada, pero EsSalud debería cumplir con el protocolo de atención que tanto publicitan, sólo queremos que nos llamen, que vean cómo estamos tal y como se comprometieron, pero no, repito, tantos años pagando seguro y ahora ante esta emergencia nos sentimos desprotegidos».

Además de estar enfermos, María Elena y José Luis atraviesan otro problema, que es el de muchas y muchos peruanos, la pérdida del empleo debido al estado de emergencia decretado en el país y que significó el paro de actividades durante casi 4 meses. Sin ingresos, han tenido que acabar de echar mano del dinero de la AFP de José Luis, retirado el año pasado: «14 mil soles que ya se acabaron, mi esposa recibió el bono de 700 soles por ser trabajadora independiente, pero ya no tenemos nada».

Hasta este 24 de julio Perú contaba con 371.096 casos y 17.654 muertos, muchos están muriendo en las calles y sin atención y estas muertes no son sólo responsabilidad del COVID-19. La codicia de quienes hacen su ‘agosto’ maś perverso con el incremento estratosférico del precio de medicamentos y del oxígeno también han colaborado. Pero, sobre todo, los muertos del Perú también se deben a años de corrupción y a la falta de planificación de un país “peruanofriendly” por parte de los diferentes gobiernos.

Esperemos que este maldito virus cambie las cosas, que la solidaridad y la honestidad sean ley. Esperemos que gente como Maria Elena y José Luis, contagiados y focos de infección, no tengan que volver a salir a la calle para recibir la atención y los medicamentos que merecen. Esperemos que los propios protocolos dictados por el gobierno se cumplan, porque quedan lindos en vídeo y sobre el papel, pero si no se cumplen no existen. Son papel mojado y gasto innecesario.

A la xenofobia peruana contra los venezolanos, una venezolana responde con solidaridad [vídeo]

El confinamiento por la pandemia ha agudizado la pobreza extrema en Perú. Entre los colectivos más afectados: los más de 800 mil venezolanos que llegaron allí en busca de refugio. Una de ellos es Dayana, quien siendo víctima de la discriminación institucional, social y hasta los medios de comunicación y, a pesar de sus carencias, no ha dudado en ayudar a familias peruanas que sufren igual miseria

«Se te viene una avalancha en el país, se abren ya los aeropuertos, los cielos, se abren peruanos y luego se abren los cielos internacionales […] ¿qué vas a hacer con la delincuencia de todos los venezolanos?, no todos, no te olvides que soy un defensor de los venezolanos, he estado en la cárcel de Venezuela porque Maduro me metió preso por defender a los venezolanos. ¿Qué se va a hacer con los venezolanos que ya salieron de frente a matar? ¿Qué vas a hacer tú con esto?»

Hace un par de semanas Andrés Hurtado, entrevistaba a la jefa de la Oficina de Migraciones de Perú y en la cita Hurtado se hacía eco de la xenofobia contra los venezolanos que han recalado en Perú huyendo de la crisis económica y de gestión de su país: «¿Qué vas hacer con la delincuencia de todos los venezolanos?» ─decía y en el acto rectificaba, afirmando que él fue detenido en la Venezuela de Maduro por defenderlos.

Y sí, a mediados de diciembre de 2017 el presentador de televisión fue detenido en el aeropuerto venezolano de Maiquetía cuando intentaba salir con 252 niños rumbo a Perú, eran los hijos que muchos venezolanos dejaron al cuidado de familiares mientras ellos se abrían paso en un nuevo país. Lo que me preguntó es qué pasó desde ese episodio para 3 años después decir: «¿Qué se va a hacer con los venezolanos que ya salieron de frente a matar?»

Generalizar siempre es mala práctica

Dayana es una venezolana que contradice las afirmaciones de Hurtado. Durante la pandemia ella ha ayudado a 34 mujeres y sus familias, 16 de las cuales, peruanas; todas vecinas de Villa María del Triunfo, lugar donde muchas y muchos viven al día, lugar donde hay gente que se debate entre morir de hambre o morir de COVID. Y esto ocurre al lado de La Molina, distrito con una de las rentas per cápita más altas de la ciudad, distrito donde con un gran muro apartan la pobreza de su campo visual.

Cuando Dayana llegó a Perú trabajó en lo que pudo y también como empleada doméstica, la pandemia la encontró en una casa cuidando niños y limpiando, pero fue despedida. Sin ingresos y sin papeles ─los estaba tramitando, pero eso ha quedado detenido por la pandemia y por la falta de dinero─ ella salió a las calles a pedir ayuda. Y en cada salida fue conociendo otras mujeres venezolanas que estaban en su misma situación y fue compartiendo con ellas lo poco o mucho que conseguía.

Comenzaron a pedir juntas, cocinaron y cocinan juntas para poder alimentarse y alimentar a sus hijos, todos menores de edad, consiguieron techo para una de ellas, pues dormía en la calle con sus dos niños y su pareja. En las calles Dayana también vio a sus vecinas peruanas pasando las mismas necesidades y también comenzó a compartir con ellas. «Mi madre es peruana, yo soy mitad peruana, aunque amo la tierra en la que nací, tenía que ayudarlas también porque también son mi gente».

TeleoLeo.com publicó los testimonios de Dayana y sus compañeras, a finales de junio y, según afirman, recibieron donaciones que les permitió no sólo tener lo que necesitaban para ellas sino, además, llevar corralitos, coches de bebe, alimentos y medicinas a las mujeres peruanas que ayudan.

«Me gustaría ayudar con más, pero también me cansó, ya no quiero seguir saliendo cada día a la calle a tocar puertas para poder comer, estoy contenta porque he podido ayudar a otras, pero también estoy cansada y me gustaría volver a trabajar, me gustaría que todas volviésemos a trabajar. Además, porque necesito pagar el alquiler del cuarto donde vivo con mi madre, enferma del corazón. Tengo miedo de que nos quedemos en la calle y que ella empeore» ─dice Dayana.

Cerrando el círculo migratorio

Dayana llegó a Perú en 2018, hija de peruana, ha hecho la migración inversa a la que hizo su madre hace 40 años y a la que hicieron muchos peruanos cuando Venezuela era el paraíso del petróleo y de las miss universo. «Llegamos por tierra, mi madre, mis hermanos, mi cuñada, mi sobrina y yo, en mi país había perdido mi trabajo y ya no conseguía los medicamentos de mi madre, tampoco conseguía medicamentos para mi, así que teniendo raíces en Perú, el destino no podía ser otro».

Dayana sufre de diabetes y, como todos sabemos, la insulina se ha convertido en artículo de lujo en la actual Venezuela, también sufre de tiroides. Su madre sufre del corazón y sus medicinas también comenzaron a escasear, ella lleva 3 infartos a cuestas, además, de una operación al estómago.

Dayana tiene 36 años, de profesión enfermera, perdió su puesto en el hospital donde trabajaba por culpa del ‘Firmazo’, recolección de firmas, realizada en 2016, para hacer un referéndum revocatorio del presidente Nicolás Maduro. «Dejaron en la calle a los que firmamos, luego hice un curso para atender niños con capacidades especiales, he trabajado con niños autistas; también sé de peluquería y decoración para eventos infantiles. Fui trabajando en lo que pude, hasta que pude y ahora sólo pido poder volver a trabajar».

Buscando refugio encontraron xenofobia

Según un comunicado de Acnur y de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), de finales de 2019, alrededor de 4,6 millones de venezolanos habían abandonado su país de ellos, casi el 80% se encuentra en América Latina y el Caribe, sin perspectivas de retorno a corto o mediano plazo. A finales de 2020 esta cifra podría alcanzar los 6,5 millones de personas. De ellos, 1,5 millones se encuentran en Colombia, 860.000 en Perú, 371.000 en Chile y 330.000 en Ecuador. 

La presencia de esta gran cantidad de venezolanos en Perú ha sido motivo de conflicto y de xenofobia. La falta de políticas y de servicios públicos para la población nativa ha exacerbado hasta el infinito la situación, pues muchos peruanos pobres creen que los venezolanos son causa de su desempleo y del aumento de la delincuencia, lo cual, además, no es cierto. En Perú, antes de la migración masiva de venezolanos, se secuestraba y mataba por encargo, y se robaba y se roba en las calles a mansalva.

Los venezolanos son sólo el 3.1%

Según un informe del Instituto Nacional Penitenciario del 2018, los venezolanos, no son los extranjeros con mayor población en prisión, pues ellos sólo representaban el 3,1%, mientras que los colombianos eran el 29,4% y los mexicanos el 15,3%; y contra ellos la xenofobia no es manifiesta, ni en las calles, ni en los medios de comunicación. Por otro lado, los peruanos parecen no recordar cuando migraban en masa huyendo del terrorismo y de la situación económica.

Así que antes de decir: «¿Qué vas hacer con la delincuencia de todos los venezolanos?» […] «¿Qué se va a hacer con los venezolanos que ya salieron de frente a matar?», antes siquiera de atribuirle a un grupo la inseguridad del país, pensemos que durante décadas hemos sido los peruanos lo que hemos emigrado en busca de una vida mejor, pensemos en la famosa “Banda de los Peruanos” en Europa y en como afectaba a los migrantes decentes de nuestro país, el ser señalados como delincuentes.

Por otro lado, la xenofobia contra los venezolanos se ceba en contra de sus mujeres. Muchas son madres solteras o abandonadas por sus parejas y, en un país extraño y hostil, sin redes familiares, ni sociales, ellas son candidatas a ser victimizadas doblemente por una sociedad machista para la cual sus propias mujeres son meros objetos de deseo y satisfacción. Si a eso le añadimos la idealización de la mujer venezolana, debido a los concursos de belleza ganados otrora, tenemos el cocktail perfecto.

Pedido

La situación de Dayana es insostenible en estos momentos, ella necesita trabajo y dinero para poder pagar el cuarto donde vive con su madre enferma. Necesita lo que podamos brindarle. Dejo por aquí la cuenta bancaria de su madre para los que puedan solidarizarse con esta mujer venezolana, que también ha ayudado a mujeres de nuestro país en momentos en los que el gobierno se ha mostrado incapaz de repartir la ayuda que necesitan todos los ciudadanos y todas las personas que se encuentran en el país.

  • Titular de la cuenta: Juana Velázquez (madre de Dayana)
  • Número de cuenta BCP: 194 92515560058

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Las feministas en Perú protestan por los feminicidios y abusos registrados durante la pandemia

#SeguimosEnPieDeLucha porque HARTAS ESTAMOS de sufrir la violencia machista y la violencia estructural. Si tu también estás HARTA, súmate, hazte una foto y cuéntalo, hoy es el día. Inundemos las redes con nuestra indignación. Hoy gritamos desde nuestros cuerpos por las violentadas y por las que ya no están. Gritamos por las que han permanecido y permanecen en casa aterrorizadas 24 horas al día, porque viven con sus agresores

Hoy jueves 25 de junio, las mujeres y diversidades en el Perú han vuelto a decir basta a la violencia y bajo la frase “Hartas de…” sobre sus cuerpos, han querido visibilizar el maltrato sufrido durante los más de 3 meses de confinamiento forzado. Lamentablemente a las muertas y muertos por la pandemia hay que sumarle las 21 mujeres asesinadas por su parejas o exparejas, quienes las tuvieron más a mano y más desvalidas que nunca, ante la orden de no salir de casa dada desde el Estado.

Y es que al virus que sigue matando gente, alrededor del mundo, se le combate con aislamiento, pero a la violencia machista se la combate justo con lo contrario. Las mujeres en relaciones tóxicas necesitan de las redes que puedan tejer para salir de la opresión de sus victimarios y, mientras que esas redes se han seguido tejiendo desde las colectivas feministas, desde el Estado no porque, antes y durante la pandemia, ha seguido enfrentando la violencia machista sin enfoque de género.

ACCIÓN VIRTUAL FEMINISTA #SEGUIMOSENPIEDELUCHA

Hartas de que nos maten, nos violen, nos manoseen, nos acosen, nos maltraten, y hartas de que todo ocurra en la mayor impunidad, las mujeres y diversidades seguimos en pie de lucha. La cuarentena sigue, pero la movilización en defensa de nuestros derechos no se detiene.


Sigue la acción con el hashtag #SeguimosEnPieDeLucha


De esta manera levantaremos nuestros gritos de protesta contra los feminicidios, contra el acoso, contra las violaciones agresiones sexuales, contra las violaciones a menores, contra las desapariciones y contra todo tipo de violencia machista.
Según el MIMP, del 1 de enero al 30 de abril de este año, 46 mujeres fueron asesinadas por sus parejas o exparejas.


Y durante el confinamiento la violencia de género ha continuado, demostrando fehacientemente que el hogar no es refugio seguro para todas y todes. Según el MIMP del 16 de marzo al 8 de junio 21 mujeres fueron asesinadas a manos de parejas o exparejas, y se registraron 522 casos de violación sexual: 369 de ellos en contra de menores de edad.


Además, según la Defensoría del Pueblo 557 mujeres han sido reportadas como desaparecidas. Porque ellas y elles no son sólo cifras gritamos que estamos hartas de tanto dolor. Y por ellas, por todas y todes, #SeguimosEnPieDeLucha.
Ayúdanos a difundir esta acción. Sube tu foto, indignate con nosotr@s

Trabajadores de limpieza de Hospital Regional de Huacho denuncian discriminación y abuso [videos]

Hospital Regional de Huacho investigado por negligencia médica por no ofrecer asistencia adecuada a un trabajador de limpieza contagiado de COVID-19. La muerte de Fernando Bernal ha sido, además, el caldo de cultivo para que los trabajadores salgan a protestar por las condiciones en las que trabajan: sin protección adecuada y muchos de ellos jugándose la vida por menos del sueldo mínimo

Desde las 8 de esta mañana, los trabajadores de limpieza del Hospital Regional de Huacho protestan por lo que lo ellos llama discriminación y abusos. Cada día enfrentan a la muerte, trabajando directamente con el virus porque, aunque no son personal médico, cada día tocan el COVID-19 con sus manos. De su trabajo depende mantener a raya el contagio, pero no cuentan con los equipos de protección adecuados, tampoco han sido capacitados para esta labor y hacen todo por intuición. El 10 de junio, ante la vista impertérrita del personal médico, murió un trabajador, Fernando Bernal, y con él murió el silencio.

El día de la muerte de Bernal, uno de sus compañeros se sentía mal y no quería exponerse a ir a trabajar porque desde que comenzó la pandemia el hospital se negaba a hacerles pruebas rápidas o moleculares, «nos decían que no tenían». Sin embargo, horas después de la trágica muerte, las pruebas rápidas aparecieron y se las hicieron a todos los trabajadores, como resultado, otra de las trabajadoras de limpieza dio positivo, ella ha sido enviada a hacer la cuarentena a casa y los compañeros que han estado en contacto con ella continúan trabajando.

«Ustedes tienen toda la protección, las botas, el casco […] ¿No vas a trabajar? […] Tenemos que cumplir […] Lamentablemente tú eres autónomo, tú tienes que venir a cumplir con tus labores, tú no eres estable, ni siquiera puedes decir voy a denunciarlos, tú estaś haciendo abandono de trabajo […] Necesitamos que continúe la limpieza, todo eso está contaminado, va a ir un personal a limpiar pero estamos abandonando los servicios de piso[…] Tendremos que poner que no tomar algunas acciones y tu no eres ni nombrado para decirme falto, a ti se te ha contratado para realizar un función».

Con estas palabras, Nelly Loza Samanamud, directora administrativa del Hospital Regional de Huacho, increpaba a un trabajador de limpieza, que la llamó para decirle que no se sentía bien y que no podía ir a trabajar. Él, que prefiere no dar su nombre por temor a represalias, es uno de los trabajadores autónomos, del Hospital Regional de Huacho, es decir no tiene contrato, ni seguridad social y cobra 840 soles por 150 horas al mes. Este trabajador, además, es de limpieza de planta, no ha sido contratado para el área COVID, sin embargo, asegura, que cuando toca limpiar en COVID y no hay nadie más, pues también tiene que hacerlo.

Aquí el audio completo enviado a teleoLeo.com por el propio trabajador

COVID o no COVID

El hospital contrató personal específico para la limpieza del área donde se trata a los pacientes contagiados de COVID-19 con un sueldo de 2500 soles, sin embargo, según los trabajadores de limpieza de planta, el hospital se ha convertido en hospital 100% COVID y esta distinción ya no cabría. «En todo el hospital hay pacientes contagiados y mueren en todo sitios, la situación se ha desbordado y por eso todos deberíamos cobrar lo mismo, además a todos nos manda a limpiar todo» ─aseguró a teleoLeo.com Cristian Díaz, otro trabajador de esa área.

La muerte, la semana pasada de un trabajador de limpieza, Fernando Bernal Cordero, ‘Chingolo’ para los amigos, delante del personal médico sin recibir la atención médica debida, tal y como quedó registrado en un vídeo, ha desatado la indignación de los trabajadores del hospital que luego de despedir el féretro de ‘Chingolo’, protestaron a las puertas del mismo exigiendo mejores condiciones de trabajo, un contrato laboral, seguridad social, un salario acorde con el riesgo que corren y equipos de protección adecuados.

También leer: MUERE TRABAJADOR DE LIMPIEZA DEL HOSPITAL REGIONAL DE HUACHO ANTE LA INACCIÓN DEL PERSONAL MÉDICO

A la protesta acudió el fiscal de Prevención del Delito de Huaura, José Carlos Bautista, él los acompañó a hablar con el director del hospital, Juan Carlos Nicho Virú, para ─según dijo Bautista─ «tender puentes y encontrar soluciones»; pero, nada lograron. «El director dijo que no podía hacer nada porque el gobierno no da dinero y que si todo sigue así, él renunciaría. Pero aquí alguien miente porque el gobierno y el premier dicen que ya dieron dinero para la atención del COVID en los hospitales» ─aseguró a teleoLeo.com Cristian Díaz.

Veinticuatro horas después de la protesta, el Hospital Regional de Huacho entregó nuevos equipos de protección a los trabajadores. «Una burla fue lo que nos dieron, mandil y gorro casi de papel, mascarilla delgada y guantes quirúrgicos, si algo se rompe nos las tenemos que ingeniar para acabar la jornada, porque no nos reponen nada hasta el día siguiente. Para limpiar usamos trapos con lejía y trapeadores que no se esterilizan, ni desinfectan, de manera especial, además ni siquiera nos han capacitado para hacer este trabajo».

Pero los trabajadores de limpieza no son los únicos que carecen de equipos de protección adecuados

No a la discriminación laboral

Por eso este miércoles 17 de junio, ante la visita del premier Vicente Zeballos quien acude al Hospital Regional de Huacho para inaugurar una carpa con 100 camas totalmente equipadas para pacientes COVID, los trabajadores del nosocomio están protestando para hacer llegar sus demandas y contrastar lo dicho por el director Juan Carlos Nicho Virú respecto a que no puede hacer caso a ninguna de sus demandas porque no tiene el tan ansiado dinero prometido por el Estado.

Los trabajadores de limpieza de este nosocomio demanda a saber:

  • Contrato CAS para los autónomos, así pasarían a tener seguridad social, AFP y horas extras, entre otros beneficios.
  • Equipos de protección adecuados para la limpieza en área COVID.
  • Equiparación de salarios entre todos los trabajadores de limpieza del hospital porque consideran que todas las instalaciones son ya área COVID-19.
  • Bono y seguro de vida del gobierno para los trabajadores del área de salud que ahora les es negado porque según el director del hospital, sólo corresponde a quienes tratan a los pacientes.

Entrevista completa a Cristian Díaz

«Si no nos hacen caso, nos iremos con todo, porque no puede ser que abusen de esta manera de nosotros, la discriminación por el trabajo que hacemos debe parar, también somos personas, tenemos familia y merecemos trabajar en buenas condiciones y sabiendo que el hospital nos protege, cómo es posible que haya trabajadores que permanecer como autónomos luego de 7 años o más de trabajo en el hospital, ojalá que el ministro Zeballos nos escuche» Todo esto y más manifestó Cristian Díaz en entrevista concedida a teleoLeo.com

Resulta increíble es que el Estado peruano tenga trabajadores informales bajo su mando, es decir, ¿cómo puede un gobierno tener personal desempeñándose en dependencias públicas sin un contrato formal, cobrando por recibo por honorarios cuando tienen una jornada de 150 horas al mes, sin tener un seguro social que los cubra en caso de enfermedad. Y cómo puede ocurrir esto justamente con trabajadores que están en primera línea de lucha contra el COVID-19?

Estado calamitoso del hospital Regional de Huacho: ventanas sin vidrios cubiertas por cartones, ascensores malogrados que obligan a que en el mismo ascensores transporte a todos los pacientes, incluídos los contagiados con COVID-19 y cañerías al descubierto que gotean agua dentro de los pasillos del hospital

Sala de descanso de trabajadores de limpieza. Ventanas tapadas con cartón y con un único sofá roto

900 trabajadoras y trabajadores de limpieza pública de la municipalidad de Lima podrían quedar en la calle [audio]

La mayoría son mujeres con historias de vida complicadas. Han estado en primera línea de batalla contra el COVID-19. Salen cada día, al alba, a recoger las inmundicias de la ciudad y ahora, el alcalde de Lima, Jorge Muñoz, realiza una licitación para contratar una nueva empresa de limpieza para la ciudad

«Somos trabajadores que luchamos contra el COVID-19, realizamos un trabajo esencial. El 70% somos mujeres viudas o madres solteras jefas de hogar y no recibimos el bono de gratificación que da el gobierno a los trabajadores que combaten el virus en primera línea. Nadie ve que en estos momentos estamos el doble de expuestos pues tratamos con los residuos sólidos de todos: de los sanos y de los enfermos. Y encima podemos quedar en la calle».

En entrevista con teleoLeo.com Isabel Cortez, presidenta del Comité de Lucha del Sindicato de Trabajadores de Limpieza Pública de la Municipalidad de Lima, SITOBUR, dijo, además, que la licitación de la municipalidad está amañada porque los requisitos del concurso sólo los cumple una empresa. «Piden 3 rellenos sanitarios y la única que los tiene es la que casi monopoliza la limpieza de los distritos de la ciudad, usted investigue y verá. Le da servicio a San Isidro y Miraflores».

Revisando las bases del concurso de la municipalidad de Lima teleoLeo.com ha encontrado el requisito de poseer relleno sanitario, sin embargo, no especifica la cantidad

Y la empresa a la que se refiere Cortez sería Petramás que da servicio a 20 de los 43 distritos de Lima, entre ellos, San Isidro y Miraflores. Y La Perla en el Callao.

Petramás

¿Negocios son negocios?, pero ¿para quién?

«Y lo peor es que cada empresa nueva cobra más caro, pero cada alcalde viene con su empresa y los que sufrimos somos los trabajadores a los que despiden. Nosotros lo único que pedimos al alcalde Jorge Muñoz es que haga cumplir la sentencia de 2018 y que en el contrato que haga ponga una cláusula que obligue a la nueva empresa a garantizar la estabilidad y el respeto de los derechos adquiridos de los trabajadores actuales» ─dijo Cortez a teleoLeo.com.

La sentencia a la que se refiere Isabel Cortez fue emitida en 2018 por la Corte Suprema de Justicia y les reconocía a 709 trabajadores de limpieza pública, integrantes del Sindicato de Trabajadores de la empresa Innova Ambiental S.A., SITOBUR, el derecho a estar en la planilla de la municipalidad de Lima Metropolitana, pues aunque hubiesen sido contratados por una empresa privada realizaban labores que deben estar garantizadas por todo municipio.

«La existencia de una relación laboral a tiempo indeterminado entre los setecientos nueve trabajadores que son representados por el Sindicato de Trabajadores de la Empresa Innova Ambiental S.A.- SITOBUR con la Municipalidad Metropolitana de Lima desde el nueve de enero de dos mil dos, debiendo esta parte registrar a los actores en su libro de planillas, bajo esta condición jurídica, luego de considerar: b) los servicios de ayudante de mecánica, ayudante de recolección, barrendero, chofer de unidades mayores, chofer de unidades intermedias, jardinero, lavador, viverista, podador, regador, maquinista, soldador, fumigador y operario, constituyen funciones primordiales, permanentes y necesarias para el complemento de los servicios básicos (…) d) por lo que, en aplicación del principio de primacía de la realidad, es de concluir que existe una relación laboral entre los trabajadores y la Municipalidad Metropolitana de Lima, y por tanto los contratos de naturaleza laboral celebrados entre los trabajadores e Innova Ambiental S.A. (antes Relima Ambiental S.A.) devienen en ineficaces, desde su celebración».

¿Desacato?

Sin embargo, desde 2018 la sentencia no ha sido acatada. «El alcalde Luis Castañeda no lo hizo y el nuevo alcalde, Jorge Muñoz, recién en enero de este año, nos pidió nuestros documentos para ponernos en planilla, en febrero terminamos de entregárselos. Luego llegó la pandemia y todo se paralizó, además, sólo pasaríamos a planilla los que estamos ahora en el sindicato, 500 trabajadores; los 400 restantes, no» ─asegura Cortez.

La sentencia de la Corte Suprema sólo protege a los trabajadores de SITOBUR que reclamaron entrar en la planilla de la municipalidad, los demás están desprotegidos, tal como señala la dirigenta sindical. «Por eso pedimos que en el contrato con la nueva empresa, la municipalidad ponga una cláusula que garantice la permanencia y el respeto a los derechos laborales de todos, porque todos hemos estado en primera línea luchando contra el COVID-19».

Entrevista a Isabel Cortez, dirigenta sindical de SITOBUR

Historia de una sentencia histórica

La sentencia de 2018 nace el 2015. Ante un despido masivo de trabajadores de limpieza de la municipalidad de San Isidro, los trabajadores afiliados a SITOBUR presentaron una demanda en contra de la municipalidad de Lima y de la propia Innova Ambiental S.A. ─empresa que los contrata─ exigiendo ser puestos en la planilla de la municipalidad y así evitar la vulnerabilidad de sus puestos de trabajo cada vez que una nueva administración cambia de empresa de limpieza.

El fallo de la 4ta. Sala Laboral fue a favor de los trabajadores de SITOBUR. La municipalidad de Lima debía ponerlos en planilla porque según la ley de municipalidades, la limpieza de la ciudad es un servicio básico que el consistorio debe garantizar. El gobierno municipal al mando de Luis Castañeda Lossio e Innova Ambiental S.A., empresa que continúa dando el servicio de limpieza pública a la ciudad, no estuvieron de acuerdo con el fallo e interpusieron recurso de casación.

En un fallo histórico, la Segunda Sala de Derecho Constitucional y Social Transitoria de la Corte Suprema volvió a fallar a favor de los trabajadores. En las siguientes elecciones municipales, Jorge Muñoz, alcalde de Miraflores, fue elegido alcalde de Lima y cuando ni siquiera había calentado el asiento ─mientras su administración conversaba con los trabajadores de SITOBUR para acatar la sentencia─ presentó un recurso de amparo en contra de la decisión de los magistrados de la Segunda Sala.

Días después, a mediados de enero de 2019, erre con erre, la Primera Sala de Derecho Constitucional y Social Transitoria de la Corte Suprema de Justicia volvía a fallar a favor de los trabajadores, sin embargo, no es hasta enero de 2020 cuando por fin la municipalidad de Lima dio muestras de acatar la sentencia y comenzó a pedir a los trabajadores de SITOBUR su documentación para incluirlos dentro de la plantilla municipal. Este proceso culminó en febrero.

Con la contratación detenida por la paralización de labores debido al COVID-19, los puestos de estas trabajadoras y trabajadores siguen pendiendo de un hilo, sin embargo, es ‘curioso’ ver como la pandemia ha detenido el proceso de contratación de 900 personas que han estado al pie del cañón exponiéndose al contagio, más no las ganas de licitaciones. ¿Quién se beneficia con esto?: ¿la ciudad? ¿la alcaldía? o ¿Petramás?, posible ganadora, pues es la única empresa de limpieza con los 3 rellenos sanitarios que exige la licitación.

Muere trabajador de limpieza del hospital regional de huacho ante la inacción del personal médico

Quien tiene como profesión el cuidado de la salud de las personas, está para atender a todos por igual y cuando sea necesario, porque estudian y se preparan para salvar vidas, no para ver como muere alguien, ante sus ojos, sin hacer nada

Un vídeo ha indignado a la población de Huacho en Perú. En el mismo se ve a un hombre deambulando de un lado a otro de las instalaciones del Hospital Regional de Huacho, delante del personal de salud. Se puede ver que le falta el aire, pero nadie lo ayuda, nadie se acerca a ver cómo está hasta después de un rato y ni siquiera le dan el auxilio que necesita. A consecuencia de la negligencia médica, que se debe investigar, él hombre muere. Su nombre: Fernando Bernal Cordero, trabajador de limpieza pública de ese nosocomio.

«Nadie se ha acercado, nadie me ha explicado nada, el director sabe que estoy aquí desde ayer y no salido ni a darme el pésame, ni ha venido a decirme nada. Ahí se ve el trato que tienen con los trabajadores de limpieza pública. Nos están tratando mal, pero esto no se va a quedar así, ya le va a llegar su papel la próxima semana» ─declaraba indignado Fernando Bernal ─hijo del fallecido─ a ETP Huacho, cuando salía en la carroza fúnebre acompañando el cuerpo de su padre. En la puerta del hospital lo esperaban los compañeros de padre.

Fernando Bernal tenía 37 años y según sus compañeros estaba sano, su último turno fue este miércoles 10 de junio. «Sabemos que no se puede velar un enfermo de COVID-19 o a un sospechoso, pero el director del hospital ─estando allí─ ni siquiera ha salido a despedir el cuerpo del trabajador, ni unas palabras lamentando lo sucedido, nada. ¿Será porque se trata de un trabajador de limpieza? No es justo» ─dijo a teleoLeo.com una doctora que este viernes tuvo que acercarse el Hospital Regional de Huacho.

Derecho al trabajo y a la salud

«Estamos aquí para protestar por la muerte de nuestro compañero, porque lo que se ha cometido con él es una injusticia y una negligencia, él necesitaba oxígeno y no lo conectaron habiendo 4 máquinas nuevas para hacerlo. Lo peor es que estaba delante de personal médico que lo conocen porque como yo llevaba trabajando aquí 20 años, ¿qué somos nosotros?, ¿por qué le han hecho esto?» ─declaraba a ETP Huacho, dolido e indignado uno de los trabajadores que participaba en la protesta.

Otro de los trabajadores denunciaba, además, las precarias y peligrosas condiciones en las que laboran. «Todos nosotros estamos en contacto con el virus cada día, de nuestro trabajo bien hecho depende su contención, porque este es un hospital COVID, aquí el virus está por todos lados y nosotros cada día lo tocamos sin equipos de protección adecuados, sólo una máscara de tela, unos guantes y un mandil para todo el día, si algo de eso se rompe, igual tenemos que seguir trabajando».

También se quejan de no haberles hecho pruebas para descarte del COVID-19 hasta horas después de la muerte de Bernal Cordero. «Cuando pedimos que nos hicieran análisis de sangre y pruebas rápidas nos dijeron que nos las harían por turnos y nunca hicieron nada. Este jueves, horas después de la muerte de nuestro compañero, no pincharon a todos». Uno de los trabajadores que no fue a trabajar ese día se quejaba de que 24 horas después, al ir al hospital, había pedido que le hicieran la prueba y le dijeron que ya no había.

Los trabajadores también denunciaban trabajar sin contrato y por un sueldo exiguo. «Sin contrato, cada fin de mes nos hacen firmar una declaración jurada donde consignan nuestros nombres, dirección y que no trabajamos en otro lugar. Y todo por 850 soles, por 150 horas al mes y encima nos pagan cada 4 meses. Si queremos ganar más, tenemos que hacer maś de 30 turnos» […] «En una reunión el director del hospital nos dijo que si no nos gustaba como nos pagaban que podíamos irnos, que más gente que quería trabajar».

48 son los trabajadores de limpieza del Hospital Regional de Huacho: 30 tienen contrato y ganan 2500 soles, 18 son autónomos y ganan 850 soles; y todos se exponen cada día al contagio y a la muerte por COVID-19, sin embargo, el peligro más grande que enfrentan es la desatención, la indiferencia del personal médico: el fallecimiento de Fernando Bernal lo demuestra. Ellos también están en primera línea de batalla contra el virus porque, como ellos mismos dicen, ese es un hospital COVID. «Todos nos exponemos, no se entiende la diferencia».

Los trabajadores también se quejan de no haber recibido el bono dado por el Estado para los trabajadores de salud. «El director nos dijo que no nos tocaba porque nosotros no somos médicos, ni enfermeros y no tocamos pacientes directamente; pero nosotros, igual que ellos, estamos expuestos al contagio, estamos expuestos cada día al virus y encima mal equipados. Además, el gobierno dijo que el bono era para todo el personal del sector salud, deben de contarnos a nosotros también».

Otra de las quejas sorprendente, por la negligencia que demuestra, es la falta de capacitación del personal de limpieza para enfrentar la pandemia. «A nosotros no nos ha capacitado para hacer nuestro trabajo en este nueva etapa, no nos han dicho qué medidas seguir, ni cómo protegernos. En la prueba que nos han hecho este jueves, 3 han dado positivo y nada nos dicen. Un compañero se pinchó en UCI, lo mandaron a su casa sin seguimiento, le dieron medicinas y le dijeron que él sólo se inyecte: ¿Qué somos nosotros?»

Fiscal al rescate

Todas estas denuncias fueron expresadas por los trabajadores delante del Fiscal de Prevención del Delito de Huaura, José Carlos Bautista Rubio, quien en diálogo con ellos, comenzó lamentando la muerte de Bernal Cordero, pero les informó que el posible delito de negligencia médica por su fallecimiento era competencia de la fiscalía penal, que luego de la denuncia deberá comenzar el trabajo de investigación junto con la policía. Sin embargo, ya que había comparecido ante su llamado les propuso una solución.

«Veo que además de la denuncia por la muerte de su compañero, ustedes reclaman sus derechos laborales y la falta de equipos de protección, todo eso debería verlo SUNAFIL, pero estamos en un momento en el que debemos actuar rápido y les propongo tender puentes, así que acompañaré a una comisión elegida por ustedes para hablar con el director y las autoridades del hospital para ver cómo se pueden atender su reclamos, porque su trabajo es tan importante como el del personal de salud» ─dijo el fiscal.

Los trabajadores aceptaron, no sin antes manifestar su escepticismo de que algo bueno salga de la reunión, pues dicen que ni el director ni sus jefes directos les hacen caso. Esperemos que la muerte de Fernando Bernal Cordero no sea una muerte inútil, que los responsables directos sean sancionados y que la dirección del Hospital Regional de Huacho haga bien su trabajo, sin discriminación de ningún tipo, y protegiendo, y pagando a tiempo de manera justa a todos sus trabajadores.

A teleoLeo.com también llegó otra denuncia sobre el Hospital Regional de Huacho, esta vez por la falta de atención de una paciente. «Hace una semana una señora de bajos recursos fue allí y aunque tenía SIS (Seguro Integral de Salud) no la atendieron, ni siquiera le abrieron una historia clínica. Porque claro si dejan morir a un trabajador y no pasa nada, pues se da carta carta blanca al hospital para actuar con desidia ante cualquier paciente» ¿Será este el único caso, o talvez haya más personas y personal desatendidos en este hospital?

Hasta el cierre de esta nota, ni el director ejecutivo del hospital, Juan Carlos Nicho Virú; ni el subdirector, Hugo Segami Salazar; ni la directora administrativa, Nelly Loza Samanamud; se habían dirigido a la familia, ni para presentarles sus condolencias, menos aún para explicarles lo ocurrido. Así lo manifestó Fernando Bernal, hijo, cuando salía del hospital acompañando el cuerpo de su padre.