Murió el neonato de la niña de 13 años a la que le negaron el aborto terapéutico #NiñasNoMadres

Más de 48 horas de contracciones y un parto pretérmino no son experiencias para una niña. ¿Hasta cuándo la salud pública peruana seguirá eludiendo el aborto terapéutico en estos casos, cuando por ley está permitido? (Foto: Red Social de Política ConCiencia)

Código Penal Peruano: Aborto terapéutico
Artículo 119°.- No es punible el aborto practicado por un médico con el consentimiento de la mujer embarazada o de su representante legal, si lo tuviere, cuando es el único medio para salvar la vida de la gestante o para evitar en su salud un mal grave y permanente.

El neonato de la niña de 13 años, violada por un ex vecino, ha muerto. A las 4 de la mañana de este miércoles 20 de marzo, los médicos le dijeron a la madre de N.G.R.H que su hija se había puesto de parto. A las 5 de la mañana tuvo al neonato en un parto pretérmino. A las 6 de la mañana el neonato falleció.

“Acompañé a mi hija durante todo el proceso, ella sufrió mucho, yo me quería morir, tenía mucho miedo de que le pase algo, ella es todo para mí”, declaró Virginia Huangal a teleoLeo.com

A N.G.R.H no le hicieron una cesárea porque, aunque algunos médicos dicen que actualmente conlleva menos riesgos para las niñas embarazadas, según dice la madre, los médicos del  Hospital Edgardo Rebagliati le comunicaron que podría ser “peligroso realizar ese procedimiento porque en el futuro podría no tener más hijos”.

Según Susana Chávez, directora ejecutiva de Promsex: “Una cesárea antes de las 32 semanas tiene un impacto en el futuro reproductivo, dado que le habrían tenido que hacer una cesárea corporal, es decir, le cortarían el cuerpo del útero y no el cuello que es lo normal”. 

Recuperación

Todo el día miércoles N.G.R.H estuvo en la sala de observaciones, su madre dice que no la vio bien el proceso, pero los médicos le han dicho que está mejorando. “Yo solo quiero que mi hija se recupere porque es mi niña y no quiero que sufra ni que le pase nada malo”.

Este jueves en conversación con teleoLeo.com la madre dice que está más tranquila: “Me han dejado ver a mi hija, está mejor, pero no quiere hablar, no me contesta, sólo se tapa la cara y llora, está muy triste”. Y es normal, N.G.R.H ha pasado por demasiado maltrato y dolor, ahora debe sanar tanto física como emocionalmente.

Se busca

Recordemos que N.G.R.H fue violada el año pasado, hasta en 3 oportunidades, ella señala como culpable a Javier Obenses Enríquez Aguirre, de 23 años de edad, para quien el juzgado de Familia de Villa el Salvador dictó prisión provisional de 9 meses este martes 19 de marzo. Durante la investigación del caso Enríquez nunca se ha presentado a declarar.

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Javier Obenses Enríquez Aguirre

Duelo

Ahora Virginia Huangal necesita ayuda, desde que supo que su hija estaba embarazada tuvo que dejar de trabajar porque la niña comenzó a sufrir de fuertes dolores de vientre, infecciones urinarias y hasta un desgarro, todo esto hizo que tuviese que ingresar en 4 oportunidades a los servicios de emergencia del hospital Edgardo Rebagliati.

Virginia, además, es madre y padre para sus hijos, su ex pareja no paga la pensión desde diciembre y ella ha tenido que sacar de donde no tiene para alimentar a su otro hijo. Hace una semana Virginia recibió ayuda económica de varias mujeres feministas y con eso pudo pagar el cuarto donde vive, pero el dinero se acaba y ahora necesita dinero para el entierro.

Acongojada y al borde del llanto, Virginia Huangal pide ayuda. “Tengo que ir a RENIEC, a hacer la inscripción, pero no sé cómo haré, no tengo dinero para darle sepultura, y en el hospital me han dicho que me lo entregarán. No sé qué haré. Necesito mucha ayuda por favor, porque además mi hija también necesitará ayuda psicológica”.

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Cualquier ayuda por favor consignarla en la cuenta bancaria de la ilustración.

 

 

 

“Lo amaba por eso aguanté”.

Su pareja casi la asesina, ella denunció hasta en 3 oportunidades, pero la policía sólo la ayudó cuando ya tenía dos disparos y múltiples quemaduras en todo el cuerpo
Me acabo de topar con un testimonio terrible y brutal de cómo la violencia machista puede llegar destrozar la vida de las mujeres. No nos quejamos por locas. Nos quejamos y nos manifestamos porque nos están haciendo lo que les da la gana y el orden mundial lo está permitiendo. No hay rincón del mundo donde una mujer no haya sido asesinada por su pareja o expareja. No hay rincón del mundo donde no hayamos sido manoseadas, violadas o torturadas. Para las mujeres no hay lugar del mundo donde podamos vivir libres de todo tipo de violencias. 
 
El siglo XXI no ha traído avance en todos los campos, en el de la violencia machista, incluso, ha involucionado. Bien es cierto que hoy en día tenemos la posibilidad de conocer más casos de violencia machista alrededor del mundo por la inmediatez y proximidad que nos proporcionan las comunicaciones globales, sin embargo, la proliferación de grupos políticos y religiosos intolerantes con la igualdad entre mujeres y hombres e intolerantes con la difusión y enseñanza de políticas de género validan la violencia en contra nuestra.
 
Ahí tenemos a Jair Bolsonaro y su flamante equipo de gobierno integrado por militares e integristas religiosos que ya han comenzado a separar a hombres y mujeres por colores. 
También tenemos a Vox en España, el grupo de ultraderecha que va escalando posiciones y que en su programa de gobierno tiene como objetivos: “derogar la ley de violencia de género, el aborto libre y gratuito y las listas paritarias de los partidos”, además, pide la supresión de “organismos feministas radicales subvencionados”.
Y en Perú tenemos al movimiento ‘Con mis hijos no te metas’ (CMHNTM) que acaba de lanzarse de lleno a la arena política con la creación del partido denominado Acción Cristiana que en su ideario afirma ser un proyecto constituido “en defensa de los derechos y libertades de toda persona”, sin embargo, en las marchas de CMHNTM hemos sido testigos de como denigran a las integrantes del colectivo LGTBI y como han luchado contra la enseñanza de igualdad de género en las escuelas. 
No son buenos tiempos para las mujeres, no son buenos tiempos para la comunidad LFTBI, no son buenos tiempos para los niños y niñas abusados por sacerdotes pederastas y padres o familiares, no son buenos tiempos para ningún integrante de ningún colectivo que no pertenezca a la supremacía patriarcal que nos domina. Por eso no podemos claudicar y no podemos dejar pasar por alto ni una sola de las violencias o microviolencias a las que estamos expuestas cada día

Dentro vídeo

Volviendo al testimonio que origina este blog, la presentación del mismo por parte de los periodistas en estudio me parece morobosa y detesto la apelación al “…también viene”, cortando el video y volviendo a la presentadora para que nos haga un preámbulo sobre las torturas sufridas por la víctima, sin embargo, el contenido del reportaje es importante para seguir tomando conciencia de hasta dónde puede llegar el machismo en su denigración y abuso de la mujer y hasta dónde hacen daño los agentes de policía y la justicia cuando no atienden como es debido las denuncias que reciben.

 

“…Si no hubiera estudiado en la PUCP mi mamá no hubiera tenido que trabajar tanto, yo me habría quedado en casa con mi hermana y nadie la habría hecho daño”

Una estudiante de la Universidad Católica se siente culpable, su madre tuvo que trabajar a toda hora para pagar sus estudios, esto originó que su hermana pequeña estuviese demasiadas horas sola en casa, lo cual fue aprovechado por dos individuos para violarla

Que la Pontificia Universidad Católica olvidando sus valores humanistas y de formación hizo caja chica o más bien grande cobrando moras excesivas a los alumnos es algo que ya es de dominio público, que el vicerrector dando muestra de mayor dignidad renunció horas antes que el rector, también; y que el servicio de asistencia social de la universidad trata mal a los estudiantes con problemas económicos es algo que con estupor hemos comprobado. 

Este martes Utero.pe publicó un artículo en el que daba cuenta de todo esto y publicaba algunos testimonios sacados, según señalaron- de un hilo de twitter. Se trataba de las respuestas recibidas por los estudiantes que habían intentado recategorizar su escala de pago debido a contrariedades familiares: padres fallecidos o desempleados, abuelos o hermanos enfermos a cargo de los padres, en suma, carga y problemas familiares que hacía imposible el pago de sus pensiones; y en todos los casos las respuestas fueron absolutamente humillantes e inhumanas.

TeleoLeo.com habló con el administrador de una página de Facebook llamada: “Me lo dijo una asistenta de la PUCP”, y él me proporcionó un testimonio desgarrador, el de una joven que dejó su ciudad natal para ir a Lima a estudiar a una de las mejores universidades del país, pero, a la que todo parece indicar, que lo único que le importa es ganar dinero. Así se desprende de las respuestas de que dan sus servicios sociales a los alumnos y sus padres que tienen dificultades para pagar las pensiones.

El testimonio es el de una joven que a punto de acabar su carrera sufre por lo que eso ha significado para su familia: la violación de su hermana de 13 años de edad.

Ella ingresó a la universidad pagando por crédito lo que corresponde a la categoría 2 —los pagos en la PUCP se establecen de acuerdo a los ingresos familiares y van de la categoría 1 a la 5; siendo la 1 la más baja y la 5 la más alta—. El final del primer ciclo la subieron a categoría 3, pero su madre —separada— policía que ya se dedicaba a hacer trabajos como agente de seguridad en sus horas libres, no podía asumir esta alza. 

La joven le explicó la situación a una de las asistentas sociales de la universidad y la respuesta fue que sacasen a su hermana pequeña del colegio particular en el que estaba y que dejase de tomar clases de inglés y de deporte para que su madre pudiese pagarle la carrera, además, le decían que su padre tenía un buen trabajo y que podía pagar, sin embargo, no tomaban en cuenta que el padre sólo pasaba una pensión de 500 soles por sus dos hijas y que con eso no tenían suficiente. 

Poco tiempo después el padre perdió el trabajo y dejó de darles dinero, así que la madre tuvo que trabajar más, incluso puso a su hija pequeña a vender sándwiches en los conciertos en los que ella estaba como personal de seguridad. La necesidad de conseguir más dinero también hizo que la madre tuviese que estar fuera del hogar durante jornadas enteras y eso fue aprovechado por unos delincuentes.  

Un día que la madre salió a trabajar un amigo de la niña de 13 años y otro chico llamaron a la puerta pidiendo prestado el baño, la niña los dejó pasar y una vez dentro, la violaron. «Sé que posiblemente no es culpa de la asistenta, pero siento que a partir de que me subieron la pensión y encima mi padre perdió el trabajo, todo concluyó como quería la asistenta, sacrificando la educación de mi hermana y su bienestar para que yo pueda estudiar»

Pero este maltrato de los estudiantes viene de antiguo, según otro testimonio recogido y verificado por “Me lo dijo una asistenta de la PUCP”, esta práctica tiene por lo menos 20 años de antigüedad, pues una mujer se ha dirigido esta página para relatar que a una amiga suya hace dos décadas solicitó la recategorización porque su padre había fallecido, los servicios sociales de la universidad de esa época le dijeron que ahora tenían una boca menos y podrían pagar. 

Y según le dijeron en esa época a su amiga no podían rebajarle la pensión porque había que mantener los jardines de la universidad. Esta mujer también afirma que todos los testimonios que se han dado a conocer le recuerdan a los que ella conoció en su época de estudiante, allá por los años 90. 

Un padre también explica lo que  vivió el año pasado a raíz del ingreso de su hijo a la PUCP. Él había perdido su empleo unos meses antes y habló en los servicios sociales para exponer su caso y poder pagar menos, su hijo además había ingresado con muy buen puesto, pero la respuesta fue negativa. «Ahora mi hijo se va becado a una universidad francesa», donde por cierto, las pensiones universitarias junto con Bélgica son unas de las más baratas de Europa.

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Otro caso es el de una estudiante a la que en 2009 una asistenta social le dijo: que su madre en lugar de dedicarse a cuidar a su abuela y a otros dos ancianos de la familia debía enviarlos a un asilo, superar su trombosis —que deteriora su calidad de vida— y salir a buscar trabajo, además, que su padre debía trabajar más y así le podrían pagar la universidad.  «Eso me dolió porque en ese momento mi padre tenía 3 trabajos» —dice la joven.abusoASISTENTAS2009new

Una universidad no es un centro de negocios aunque se trate de un centro privado, menos debería serlo una universidad que hasta hace poco mantenía fuertes vínculos con la iglesia católica. Una universidad es fuente de conocimiento y si establece categorías es para que los jóvenes de cualquier condición social que superan las pruebas de acceso puedan estudiar, sin que eso signifique sacrificios familiares como esperar que uno de los padres muera o tener que vender la casa, tal y como se lo han expresado las asistentas sociales a los estudiantes que han solicitado ayudas. 

Sin embargo, la vara de medir no es igual para todo mundo, según un tuit de otra página que denuncia el maltrato de los servicios sociales de la PUCP, llamada “Asistenta de la PUCP”, un estudiante consiguió pagar menos de lo que le correspondía sólo porque «su madre era super amiga de una de las asistentas sociales».

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Durante el reciente conflicto en el que Juan Luis Cipriani, el arzobispo para el que los derechos humanos «son una cojudez», intentaba tener mayor presencia en la junta universitaria, Marcial Rubio, a estas horas exrector de la universidad, declaró para la BBC: «La universidad respalda a la Iglesia, pero respeta la diversidad. Tenemos una teología más social, y esto en los sectores más conservadores no gusta». Sin embargo, eso de «más social» no se circunscribe al trato a los estudiantes ni la atención a su problemática.

De los pobres será el reino de los cielos, pero la PUCP, no.   

Awqa Warmi, colectiva feminista puneña, acusa a una de sus exintegrantes de faltar a las normas y a la ética del grupo [Audio]

El grupo de activistas publica un comunicado expulsando a una de sus integrantes, pero no sustenta sus acusaciones. En un momento en que la violencia se ceba con las mujeres peruanas, estas actitudes no suman al feminismo, sólo restan. 

«La peor enemiga de una mujer es otra mujer» es una frase que no me agrada, pero lamentablemente a veces resulta cierta. Yaneth Mendoza, abogada de profesión y activista feminista de vocación. está viviendo un momento complicado por el desprestigio del cual asegura estar siendo víctima.

A principios de octubre de este año conocí a Yaneth, ella me presentó el caso de una niña de Puno a la que su madre había quemado al sentarla sobre ladrillos calientes porque se orinaba la cama por las noches, la pequeña además presentaba un cuadro muy grave porque la madre nunca la llevó al médico para que le curasen las heridas.

Yaneth preocupada por la pequeña Lu, se encargó de los trámites ante la fiscalía para denunciar a la madre, se movió para que la menor tuviese la atención médica que necesitaba y organizó una actividad pro fondos para pagar todo lo que la menor necesitase.

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Yaneth Mendoza acompañada de algunos de los grupos que participaron para ayudar a Lu

Por su labor, el pasado mes de julio, Yaneth Mendoza recibió el premio de ‘Mujer puneña del año’ y eso, según afirma, comenzó a ahondar las fricciones al interior de la colectiva feminista, que ella y otra 5 mujeres crearon a partir de la marcha del #25N del pasado año. Un mes después, en agosto, la abogada decide dejar de formar parte del grupo. «No eran feministas sino hembristas y eso no va conmigo», afirma.

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Awqa Warmi es el nombre que Yaneth y dos mujeres del grupo escogieron para el grupo. Awqa Warmi significa ‘Mujer Guerrera’ o ‘Mujer Enemiga’ y, al parecer, ahora, la asociación tiene más del segundo significado que del primero. Esta semana las que aún integran el grupo publicaron un comunicado oficial en el que anunciaban a la opinión pública que la abogada ya no formaba parte del grupo «por faltar a las normas de conducta y de ética de nuestra colectiva».

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Sin embargo, aún nadie le ha comunicado a la abogada de qué la acusan. TeleoLeo.com supo que entre las acciones que la doctora Mendoza a tomado ha estado el envío de una carta notarial a Awqa Warmi para que le expliquen el motivo exacto de sus acusaciones.

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TeleoLeo.com ha intentado comunicarse con la colectiva, sin embargo ninguna de sus integrantes ha contestado, a ver si aquí también se cumplirá aquello de «quien calla, otorga». 

Les dejo algunos de los comentarios de personas que indignadas defienden a Yaneth Mendoza en la página de Facebook de Awqa Warmi.

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Esperemos que Awqa Warmi responda el porqué de sus acusaciones contra la abogada Mendoza. Decir que faltó a las normas de conducta y ética se puede interpretar de muchas maneras, sin embargo, para acusar a alguien, y más, para hacerlo ante la opinión pública se deben presentar pruebas y Awqa Warmi aún no lo ha hecho.

Muere Esther Chávez, actriz negra peruana, y un diario ilustra la nota con actores blancos de las telenovelas en las que trabajó

El racismo, esa lacra que arrastramos en el Perú, está enquistado en nuestras entrañas. Sigue vivo en las calles y contamina los medios de comunicación. 

Crecí viendo a Esther Chávez en la pantalla, era una actriz negra a la que encasillaron en papeles de negra, o sea, ama de crianza, empleada cama adentro o cocinera. En mi casa, a mi madre no le gustaba mucho porque, además, le daban papeles estereotipados que correspondían a lo que se dice de los negros o afrodescendientes, que gritan, que hacen aspavientos por todo, y mi madre mujer negra, discreta y pequeña empresaria, detestaba que las negras sólo fuésemos vistas como escandalosas; buenas para el voley, el baile, el canto y la cocina.

Esther Chávez acaba de morir, hace mucho que no sabía nada de ella, de hecho desde que dejé el Perú no volví a saber de ella, como de muchos otros actores con los que crecí viendo en pantalla, y hoy, hace un momento, mientras me preparaba para dejar de trabajar, revisando mis redes, encontré la noticia de su muerte en un diario, en la edición digital del diario peruano La República, y no he podido más que indignarme. No entiendo, cuál es la causa, motivo, razón o circunstancia para que informen de la muerte de esta actriz negra poniendo fotos de actores blancos de las telenovelas en las que trabajó.

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‘Inocentemente’ he pensado, lo que pasa es que seguro no tienen fotos de ella, pero «oh sorpresa, oh tres veces oh», como decía el cómico Tulio Loza, me encuentro con que diarios como Perú 21, El Trome y El Comercio han informado del deceso de Chávez con sendas fotos de la actriz. Y, entonces, la rabia me crece desde la boca del estómago y salta al teclado y me hace escribir que me jode sobremanera, que una mujer como ella, con toda una trayectoria sea tratada de así. No entiendo, ¿el diario de marras no puede poner una negra en sus páginas?

Qué clase de medios de comunicación tenemos en el Perú que una actriz reconocida por todos es anulada de esta manera. ¿Racismo?, ¿falta de criterio?, ¿alguien fue a trabajar con alguna copa de más u otra substancia encima y no sabía lo que hacía? Sea como fuere, el diario La República es una publicación que en el proceso de edición y de digitalización pasa por varias manos y por varios ojos, ¿nadie fue capaz de ver la aberración que estaban haciendo?

O sea, que ahora, las mujeres negras ya no servimos ni para envolver pescado, que es lo que se hacía con los diarios pasados en el pasado. Hace poco asistimos a la publicidad de una marca de colchones en la que la amiga negra era la sucia y desordenada, y se criticó hasta el cansancio el racismo en la publicidad; ahora asistimos a algo mucho más surrealista y grave pues al parecer, para algunos medios, una negra no merece ni que se ponga su foto en la noticia que nos informa de su muerte.

Indignación

Estamos bien jodidos. Hasta cuando mi país seguirá negreando y choleando, supongo que eso acabará el día en que no haya ningún político peruano que defienda ser descendiente de los que expoliaron el país y mataron a su gente. Supongo que eso acabará el día en que no haya ningún político peruano al que se le ocurra decir que la guerra por la independencia del yugo español fue una guerra entre hermanos.

Veinticuatro horas después…

Luego de publicada esta nota y de la indignación suscitada, el diario La República cambió la foto con la que reseñaba la muerte de la actriz en la edición digital. Ahora han puesto a Esther Chávez —como tuvo que ser desde el principio— como foto principal y una galería de fotos en la que aún podemos ver a los actores blancos que en un primer momento fueron los protagonistas de su obituario.

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Las siguientes capturas de pantalla dejan patente el cambio. Google que todo lo ve, todo lo sabe y todo lo registra nos permite apreciarlo. La nota fue publicada hace un día, por eso la foto que la ilustraba dice: “hace un día”; y en la segunda imagen, donde apreciamos la foto de la actriz en primer plano dice “hace 12 horas”.

…Pero, Ojo, ojito

La República no ha sido el único medio que ha ‘blanqueado’ la noticia de la muerte de Chávez, el diario Ojo ha hecho lo propio, pero entre actriz y actor blanco ha puesto un circulo pequeño con la foto de Chávez, para que no se diga que ellos también son racistas.

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De negra a negra, descansa en paz Esther Chávez!

[Audio] Costumbre brutal causa quemaduras de 3er grado a una niña de 6 años en Puno

La salvaje costumbre de sentar a niños sobre ladrillos calientes o de quemarle los genitales para evitar que orinen la cama forma parte de la violencia que se ejerce sobre los menores en Perú y otros países latinoamericanos. 

“La niña fue sentada sobre ladrillos calientes por su madre y por su tía a punta de chicotazos, esto ocurrió a mediados de septiembre, pero recién ha sido atendida el 10 de octubre por quemaduras de tercer grado y una infección generalizada a consecuencia de la falta de cuidado médico”. 

TeleoLeo.com habló con Janneth Mendoza, abogada y vocera de #NiUnaMenos Puno, grupo que ha asumido la defensa Lurdes (6 años de edad), la menor agredida, quien además presenta signos de desnutrición. «Es muy luchadora y alegre, y sufre mucho con la curación de sus heridas que están en tan mal estado que ni siquiera han podido ser atendidas en el hospital de Puno y por eso la han trasladado a Arequipa» —explica la abogada.

Mari Luz es el nombre de la madre y al parecer no se arrepiente de lo que ha hecho a su hija —afirma indignada Mendoza. «Le preguntamos por qué quemó a la niña y nos dijo que se lo habían aconsejado para que no se orine la cama, también dijo que no la había llevado al hospital por miedo y cada vez que hablamos con ella, lo único que le interesa saber es si irá a la cárcel»

La Fiscalía ya le ha quitado a Mari Luz la custodia de Lurdes, sin embargo, esta mujer tiene otra hija, una pequeña de año y medio que también presenta síntomas de desnutrición y también podría estar en peligro. «El caso de Lurdes la Fiscalía ya emitió una orden de alejamiento en contra de la madre, nosotros nos apersonaremos para pedir medidas en salvaguarda de la otra niña».

TeleoLeo.com entrevistó a la abogada Janneth Mendoza del colectivo #NiUnaMenosPuno

Según el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), entre enero y junio de 2018 fueron denunciados 19.175 casos de violencia y maltrato contra menores de edad, 46% más que los registrados en el mismo periodo de 2017 (13.122 casos). La mayoría de atenciones, el 79%, fueron por maltrato físico y psicológico; un 90% de las víctimas menores de 5 años sufren estos maltratos de parte de sus padres. El 21% restante de ha sido víctima de agresiones sexuales.

Lurdes es parte de esta estadística y lamentablemente no es la única niña quemada por orinarse la cama. Esta práctica, lamentablemente, se realiza en nuestro país entre la población andina, creen que los niños que tienen micciones nocturnas están «pasados de frío» y se les cura sentándolos sobre ladrillos calientes.

A principios de septiembre de este año, días antes que Lurdes fuese quemada, en Arequipa, otra niña sufría la misma «terapia», pero haciendo una búsqueda rápida en internet, también he encontrado casos de niños quemados por esta razón en diversos países latinoamericanos, a continuación algunos de ellos:

  • República Dominicana (2018) una niña de 2 años sufrió quemaduras en la vulva porque sus padres le pusieron carbón caliente.
  • Argentina (2018) una niña de 5 años sufrió quemaduras en la vulva porque su padrastro le puso una botella de agua hirviendo.
  • Paraguay (2016) un niño sufrió quemaduras de 1er grado en los testículos por su padrastro
  • Bolivia (2010) un niño de 10 años sufrió quemaduras en genitales o posaderas porque su madre lo sentó sobre ladrillos calientes

Como dice la abogada en la entrevista, Lurdes ya está siendo atendida de sus heridas, pero necesita analgésicos, vendas y otros medicamentos para su recuperación, por eso les dejo el número de cuenta que se ha habilitado para todos aquellos que puedan colaborar con lo que puedan. Toda ayuda será bienvenida.

Cuenta del BCP

Número: 495-92069173-0-41

Titular de la cuenta: Silvia Mercedes Calatayud Suárez (persona a cargo de Lurdes luego de que la fiscalía le quitase la custodia a su madre)

Este blog sobre maltrato infantil también ha sido publicado en teleoLeo.lamula.pe

Viola a su hija, la embaraza y amenaza con matar a madre de la menor por denunciarlo

No importa si el Código Penal peruano incrementa las penas por delitos de violencia de género, si la policía no hace bien su trabajo los violadores entran por una puerta y salen por la otra. Esto fue lo que ocurrió hace unos días en una comisaría de la provincia de Maynas. (Entrevista de audio al final del blog)

“Lo que pasó, ya pasó”. Eso dijo Alberto Arirama Guabloche, ante la policía, cuando rendía declaración por la violación de su hija X.A.S de 11 años de edad. ¿Y qué pasó luego?, pues que la policía lo dejó en libertad siendo un violador confeso.

La nota sobre la denuncia publicada este viernes 28 de septiembre de 2018 en teleoLeo.com: 

Confiesa haber violado a su hija y la policía lo deja en libertad

Alberto Arirama
Alberto Arirama Guabloche

Este jueves 27 de septiembre M.S, acompañada de su cuñado, L.M.L, se presentó en la comisaría de Tamshiyacu, pequeña localidad del distrito de Fernando Lores en la provincia de Maynas, para denunciar la violación de su hija. El responsable: el padre de la menor que confesó su crimen “con total descaro”, según dijo para teleoLeo.com el tío de la niña identificado como L.M.L.

La policía  —siguiendo el procedimiento— se comunicó con la Fiscalía y, según afirma L.M.L recibió la orden de retener a Arirama Guabloche mientras hacían las investigaciones pertinentes, sin embargo, luego de 4 horas lo dejaron ir, es decir, dejaron en libertad a un hombre que se había declarado culpable de la violación de su hija de 11 años de edad. O sea, ¿como confesó, lo liberaron.

Código Penal, Artículo 173.- Violación sexual de menor de edad

El que tiene acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal o realiza cualquier otro acto análogo con la introducción de un objeto o parte del cuerpo por alguna de las dos primeras vías, con un menor de catorce años, será reprimido con pena de cadena perpetua.

“En la comisaría ni siquiera estaba el comisario, sólo dos suboficiales”, ademas, dice L.M.L, uno de los suboficiales responde al nombre de Carlos Lozano.  Él y su compañero les dijeron que no podían hacer nada más y que las cosas debían seguir su curso en el Ministerio Público.

X.A.S producto de la violación está embarazada y su familia sólo quiere que continúe con su vida de niña. Ellas sólo llora, está triste, no le queremos preguntar nada para no revictimizarla, ya declarará en la fiscalía y ya sabremos más; por ahora juega, le hacemos la comida que le gusta, pero tiene los malestares propios de su estado” —dice L.M.L.

La madre, M.S, y sus hijos se han trasladado a Iquitos, ella ya no quiere seguir en Tamshiyacu. “La gente en el mercado rumorea que su marido ha dicho que no parara hasta matarla por haberlo denunciado, la familia de él también está muy enfadada por la denuncia” —dice L.M.L

A continuación el audio de la entrevista realizado por teleoLeo.com a L.M.L, tío de la menor violada.

Carmen, raptada al año de edad, violada a los 7, lisiada a los 13, abusada por su pareja desde los 31; a pesar de todo, aún ve la vida con esperanza

Según esta gran mujer todos tenemos un propósito en la vida y eso la ayuda a seguir adelante, a pesar de los delitos que contra ella se cometieron: pederastia, secuestro y maltrato; entre otros

Esta es la historia de una mujer separada de su madre al año de edad, violada a los 7 por su tío y maltratada hasta los 21. Ella es Carmen, es mexicana, y producto de una gran golpiza dice que murió una vez. A los 13 años sus hermanastros le jugaron una “broma”, cayó y se fracturó el fémur, pasaron casi 15 días antes de que recibiera atención médica, llegó al hospital con la pierna hinchada y morada, por eso ahora no camina bien y tiene una prótesis en la cadera.

A Carmen le encargaron las labores de la casa desde los 6 años de edad, le daban de comer poco y mal, por eso siempre estuvo anémica y se desmayaba todo el tiempo. Vestía harapos. Nunca le compraron un cepillo de dientes así que ha perdido varias piezas. Cuando tenía la regla le daban trapos y, a pesar de todo, o posiblemente porque el dolor no logró deshumanizarla, ella perdonó a una de las personas que más daño le hizo. Hoy educa a sus dos hijos rompiendo el círculo del dolor.

La historia de Carmen es terrible, no tuvo infancia, ni amor, ni protección a la edad que más lo necesitaba, y está tan cargada de tragedia que su vida parece casi un guión de telenovela.

Érase una vez una niña….

“Un día ese hombre me quitó la ropa interior y me violó, mientras lo hacía yo lloraba y le decía que no. Él me cubrió la boca y siguió haciéndolo”.

Carmen sólo tenía 7 años cuando fue abusada y el hombre que la ultrajó fue su tío. Carmen ahora tiene 52 años y contó su historia a teleoLeo.com porque quería exorcisar el pasado para poder seguir adelante.

“Mis padres se divorciaron cuando yo tenía un año. Mi papá se peleo con mi mamá y un día que ella no estaba en casa  me raptó. Me llevó a casa de mi abuela, su madre, que vivía en la ciudad de Puebla, nosotros vivíamos en México capital. Mi madre fue a buscarme, entró a casa de mi abuela para sacarme de allí, pero la denunciaron por allanamiento de morada, estuvo detenida 3 días; eso me explicó fue lo que me explicó mi madre años más tarde”. Así comienza la historia de Carmen.

Al salir de la cárcel, la madre de Carmen desistió de recuperarla, en la capital la esperaban 5 niños más. “Mi mamá jamás volvió a buscarme y me dejó en el peor lugar que me podía dejar, donde, desde que tengo uso de razón, sólo fui la sirvienta”. (Carmen)

La tía Ester= El amor

En sus primeros años de vida Carmen fue criada por una de las hijas de su abuela, de ella recibió cuidados y amor; luego todo cambió.

Hasta los 6 años Carmen fue criada por su tía Ester, una de los 7 hijos de su abuela, ella fue la única que le dio cariño, pero un día se casó y en casa sólo quedaron su abuela y 5 tíos de sus tíos; en ese momento las cosas comenzaron a ir mal. “En cuanto mi tía se fue de casa mi abuela me llevó a cortar el cabello como a un niño, me dejo ‘pelona’; los niños se burlaban de mí, me decían que parecía hombre” —dice Carmen.

Pero las cosas podían empeorar y empeoraron. “Mi abuela me puso a hacer los quehaceres y cuando los hacía mal me pegaba con la escoba. Una vez me pegó con una olla por no lavarla bien; otro día se me cayeron unos platos, mi abuela se enfadó y le dijo a uno de sus hijos que me pegara, él se sacó el cinturón y me azotó muchas veces; yo gritaba, pero nadie me ayudó”.  Cuando el tío terminó de pegarle, la abuela también le pegó: “Para que aprendas” —le dijo.

“Cuando me pegaban, que era casi siempre, yo los veía como gigantes. La última vez que los vi se me hicieron pequeños, viejos, débiles”. (Carmen)

Violación

Cuando Carmen tenía sólo 7 años el tío que la golpeaba también la violó

“Un día de buenas a primeras ese hombre me encerró en su cuarto y me pego con el cinturón, me quitó la ropa interior y me violó, mientras lo hacía yo lloraba, le decía que no, pero él no paró. Era chiquita y sentía como un gigante me golpeaba y me hacía algo que yo no quería, me hacía sentir sucia, avergonzada, culpable. Cuando acabó me dijo que si decía algo me golpearía más fuerte. Yo vivía todo el tiempo con miedo” —explica Carmen.

Palizas

Cualquier pretexto era bueno para golpear a Carmen hasta la extenuación. Ella cree que murió unos minutos para renacer luego en el mismo infierno

La abuela de Carmen heredó una casa y se mudaron, y allí fue aún más infeliz. “Cuando nos mudamos el hijo de mi abuela comenzó a pegarme a diario, él se iba a trabajar y cuando volvía mi abuela le decía lo que yo no había hecho bien, él se sacaba el cinturón y me pegaba, yo gritaba mucho y aunque mis otros tíos estaban presentes, nunca nadie me ayudó” —explica Carmen.

Carmen dice que iba mal calzada con zapatos de plástico y con las medias llenas de huecos, eso fue motivo de otra golpiza. “Un día, yo ya tenía 10 años, estaba en la puerta de casa y pasó un señor que vendía medias, al ver las mías me regaló un par; en eso llegó mi tío y botó al hombre, me agarró del cabello me arrastró y me pateó mucho. Yo rodaba con  cada patada hasta que caí en un hueco del patio y perdí el conocimiento”. 

La niña perdió unos minutos de su vida, no sentía, no sufría. “Sólo recuerdo que caí en un agujero y tuve un sueño, iba por camino como de arena y una mano bajaba de lo alto y me empujaba. Desperté al tercer empujón, en ese momento sentí como si volviese a respirar, estaba en la cama, me senté y vomité sangre; y escuché que alguien hablaba con mi abuela por la ventana”.

Dos vecinas le preguntaban a la abuela de Carmen qué había pasado, le decían que habían escuchado los gritos de una niña. “Ella contestó que era yo, que me había portado muy mal y me habían pegado porque me lo merecía”. Las mujeres le dijeron que llamarían a la policía, la abuela les pidió que no lo hicieran: “Hablaré con mi hijo para que no le vuelva a pegar —dijo mi abuela”.

La brutal paliza le dejó a la niña moretones en todo el cuerpo, dolor de mandíbula y costillas, además mucha dificultad para caminar. “No me llevaron al doctor, ni siquiera mi abuela me curó, era una piedra, no sentía nada por mi, me miraba con odio y siempre me decía que merecía todo lo que me pasaba”. Sin embargo, el ‘aviso’ de las vecinas sirvió, el tío de Carmen no volvió a golpearla, por lo menos por un tiempo.

¿Por qué tanto odio?

Los maltratos de los que Carmen fue víctima podrían deberse a una mentira dicha por su madre

Carmen cree que su abuela la maltrataba porque cuando sus padres se separaron su madre le dijo que ella no era su hija. “Mi abuela siempre me decía “inútil, no sirves para nada” y me repetía constantemente que mi madre me había abandonado porque no me quería. Crecer así, sabiendo que no le importas a nadie, pero sobre todo, escuchando cada día que tu madre no te quiere es muy duro”. 

Años más tarde su madre le confesó que había mentido para evitar que él se la llevará, sin embargo, cuando eso ocurrió y él se la llevó, no dijo la verdad.

Abandono

La niña creció como una animal. A parte de maltratarla no la alimentaban bien, ni la vestían, incluso descuidaron los aspectos más básicos de su higiene

“Mi tío dejó de pegarme porque se casó con una buena mujer, entonces volvió a hacerlo mi abuela y aunque mi padre le daba dinero para mi, me vestía con harapos, me compraba zapatos plásticos y cuando me crecía el pie les tenía que cortar la punta y les ponía lazos para que se vieran bonitos” —dice Carmen.

Una anemia perniciosa hacía que se desmayara continuamente. “Mi abuela no me alimentaba, me daba a comer huesos con una pizca de carne y a sus hijos un buen trozo; yo tomaba café y sus hijos leche. Por las noches me levantaba a robar comida de la nevera. Era tan flaca que una de mis tías le decía a mi abuela que me diera de comer más”.

Carmen también recuerda que nunca le compraron un cepillo de dientes, pero eso la hizo conocer a la única persona que la ayudó cuando vivía con su abuela. “Yo ya tenía 17 años y un dolor insoportable en una muela, tenía que ir al dentista, pero no tenía para pagar así que todas las mañanas salía a buscar cascarones de huevos y con ellos hacía manualidades que luego vendía en las calles del centro”.

La chica junto algo de dinero y se fue en busca de un dentista, todos lo que encontraba eran hombres y eso le daba miedo, así que entró a la consulta de la primera dentista mujer que encontró. “Le dije que tenía dolor de muela pero que no podía pagarle mucho, ella me dijo que no me preocupe, me sacó la muela y al acabar me preguntó que tenía en la cajita que llevaba en las manos”. 

Carmen abrió la cajita y le enseñó las figuras que hacía para vender y tener algo de dinero. “La doctora me dijo que estaban bonitas y me recomendó con su vecino que tenía una tienda de regalos, luego me recomendó para trabajar en una fábrica. En ese tiempo ya no hablaba con mi abuela ni con nadie de la casa, sólo llegaba a dormir”. 

Carmen explica que a causa de la mala higiene dental perdió muchas piezas que sólo pudo reponer cuando fue adulta y las pudo pagar. “Estaba llena de caries, mi boca daba pena, no podía ni sonreír”. La menstruación fue otro tema. “Cuando tuve mi primera regla me pegaron, mi abuela me dijo “qué has hecho”. No me compraba toallas higiénicas, sólo me daba trapos”.

A la niña le desarrollo el busto y ese fue otro problema. “Mi abuela nunca me compró un sostén; un dia, una de mis tías vino a quedarse con sus hijas, todas usaban sostén, por la noche cuando dormían les cogí uno y me lo puse para saber qué se sentía y me dormí con el. A la mañana siguiente mi tía me lo quitó muy groseramente, me dijo que no cogiera las cosas de sus hijas” —explica Carmen.

El Señor Diputado

El padre de Carmen fue diputado del PRI de México, Arturo Ávila Marín se llamaba y nunca cuido de ella, sólo enviaba dinero. Para él su carrera política y la familia que estableció eran más importante

Carmen dice que cuando era pequeña su padre iba a visitarla, “pero cuando iba mi abuela y mi tío se cuidaban de que no hablase con él, además yo era muy tímida, miedosa y en las pocas oportunidades que pude, nunca me atreví a decirle todo lo que me hacían, nunca le conté como me pegaban, ni que mi tío me había violado”.

Cuando Carmen tuvo 13 años, su padre la llevó a vivir con él. “Él ya era todo un diputado, llegó un domingo a casa de mi abuela con su esposa, estaba casado hacía algunos años y tenía 3 hijos; me dijo que viviría con él, que me compraría una bicicleta y que iría a una escuela bonita. Se acabó mi martirio, fue lo primero que pensé; pero no”.

Las esperanzas de Carmen se disiparon en 24 horas. Cuando el lunes despertó en casa de su padre, su madrastra le dijo que se iban a trabajar y que ella se ocuparía de la casa: limpiar, poner la ropa a lavar y cuidar a sus hijos, todos entre 5 y 7 años. Carmen acostumbrada a los quehaceres no vio nada raro en el pedido, sin embargo, la cosa no fue bien.

“Mis hermanastros tiraron agua con detergente de la manguera de la lavadora en el piso de la cocina, cuando entré me caí, sentí un dolor indescriptible y no pude ponerme en pie”. Los niños, al ver la gravedad del asunto, llamaron a un vecino para que pedir ayuda y luego le avisaron a su madre.

“Ella y mi padre volvieron a casa, él quería llamar una ambulancia, pero su mujer le dijo que no, que por su cargo eso sería un escándalo porque vendría la prensa.  Así que trajeron a una curandera que me agarraba la pierna la subía y la bajaba, me puso cebollas calientes; yo gritaba de dolor y ella decía que era por el golpe, que no tenía nada roto” —explica Carmen.

La niña lloró de dolor toda la noche, al día siguiente su padre la devolvió a casa de su abuela. “Yo ya no sabía donde estaría peor. A mi abuela le dijeron que me había caído, que solo tenía un golpe y que yo quería regresar con ella”. Allí tampoco la llevaron a el doctor. “Pasaron los días y mi pierna estaba hinchada y morada así que me llevaron a otro curandero, él dijo que tenía una fractura”. 

Carmen tenía el fémur fracturado, 15 días después la operaron, le pusieron pesas porque se le había encogido el tendón, también le pusieron clavos. “Mi fémur y cadera se juntaron por estar fuera de lugar mucho tiempo, no podía ni doblar la pierna, caminaba como un robot. Ya no podía volver a correr. Alguna vez había soñado con ser deportista o bailarina, pero ahora ya no podría”.

“En una oportunidad” —dice Carmen, “mi padre le dio a mi abuela 30.000 pesos, mucho dinero para la época, yo pensé que me compraría zapatos y ropa, pero no fue así, uno de sus hijos iba a construirse su casa y ella le dio ese dinero para los cimientos; mientras, yo seguía igual: con anemia, con la boca llena de caries, mal vestida y mal calzada”.

Carmen también dice que su padre era “hostil” con ella, que nunca se preocupó por cómo estaba e incluso le molestaba que lo llamase. “Mi padre nunca más intentó llevarme con él. Cuando cumplí 15 años le pedí que fuera a verme, fue con su esposa y me llevaron a comprarme un par de vestidos, luego de regreso a casa de mi abuela me dijo que no le estuviera llamando para celebrar cumpleaños”.

Rebelión

La violencia de la que fue víctima Carmen engendró violencia y estuvo a punto de acuchillar a su tío. 

Según dice Carmen, luego del problema con su pierna los maltratos por parte de su abuela cesaron, sin embargo, dos años después, cuando la mujer de su tío lo dejó, los golpes y regaños -por parte del tío- volvieron. “Él se quedó con sus dos hijos pequeños y me dijo que yo tenía que cocinarles y lavar su ropa y la de él; mi abuela estuvo de acuerdo”.

Un día el tío de Carmen la mandó a bañar a sus hijos, ella fue al pozo a buscar agua y al intentar sacar la cubeta quedó colgando de la cuerda. “Grité, pedí ayuda, el pozo tenía 22 metros de profundidad y si no pedía auxilio hubiese podido morir. Cuando me sacaron mi tío me volvió a dar una paliza con su cinturón”.

Cansada de tanto maltrato Carmen se rebeló. “Un día, yo tenía 17 años, hablaba con una amiga y le dije: —Voy a hacer la comida a los chamacos, mi tío escuchó, me cogió del cabello y me gritó que a sus hijos no los llame así. Sentí un calor que me recorría todo el cuerpo, cogí un cuchillo que tenía a mano, me sentí poderosa, se lo iba a clavar, pero me detuvieron mis tías y sus hermanos”. 

Carmen se fue a llorar a su habitación, una tía la siguió y le preguntó qué había pasado. “No pude más y le dije todo, le dije que ese desgraciado me había violado y mi tía, que estaba harta de que me golpeara lloró conmigo. Luego hicieron una reunión para que dijera lo que me había hecho, pero mi abuela lo defendió, dijo que yo mentía”. Mi padre no estuvo presente, tampoco la tía que me cuidó de pequeña. 

La reunión tenía como fin desenmascarar al abusador y maltratador, sin embargo, eso no era necesario, todos en casa de la abuela sabían lo que pasaba. “Mis otros tíos hombres sabían todo y nunca hicieron nada. Es más cuando tenía entre 18 y 20 años me espiaban mientras me duchaba; era espantoso pensaba que un día también me violarían, menos mal que nunca lo hicieron”.

Según Carmen, de niña, en el único lugar en el que era feliz era la escuela, pero sólo estudió primaria, según su padre: siendo mujer no era necesario más. “Cuando iba al colegio era libre por eso nunca le dije a nadie lo que sufría. Era tan feliz saliendo de esa casa que no quería hablar del tormento que vivía para no manchar el momento ni el lugar”. 

La madre que no supo serlo

Con 20 años cumplidos Carmen le exigió a su padre que le dijera dónde estaba su madre, él lo hizo y ella fue feliz, recuperó la ilusión, iba a conocer al ser que más amor había de darle, pero el encuentro no fue grato

Cuando cumplió 20 años Carmen volvió a ver a su padre y le pidió que le dijera dónde estaban su madre y sus hermanos. “En ese momento mi abuela le dijo que me dijera que no era su hija, mi padre le pidió que callara. También me enteré que mi abuela había sabido todo el tiempo el paradero de mi madre y nunca me lo dijo, cuando le preguntaba sólo decía que ella no me quería, que por eso me había abandonado”. 

El padre de Carmen le dijo donde encontrar a su madre y a sus hermanos. “Cuando conocí a mis hermanos, me abrazaron, yo era la más pequeña de los 6 hijos que tuvieron mis padres (4 mujeres y 2 hombres). Mis hermanos me contaron que siempre preguntaban por mí y que mi padre les decía que estaba bien. Mis hermanos me pidieron irme a vivir con ellos, sin pensarlo fui a por mis cosas”. 

La madre de Carmen vivía en Estados Unidos desde hacía varios años así que su hermano mayor le arregló sus papeles para que fuese a su encuentro. “Fui muy ilusionada a conocer a mi mamá, pero no fue lo que esperaba, ella ya no sabía quererme, fue fría. Yo deseaba un abrazo que me hiciera sentir que a su lado todo iba a estar bien, que no sufriría nunca más; pero no fue así”. 

Carmen dice que su madre no la apoyó y que aunque la vio enferma le dijo que se buscase un trabajo. “Yo quería estudiar pero, sobre todo, necesitaba operarme. Nunca quedé bien de la rotura de fémur, sufría mucho dolor y tenía una pierna más corta, pero a ella no le importó. Así que busqué y encontré trabajo como servicio doméstico, después trabajé como dependienta en algunas tiendas”.

“En 1998 me operaron y me pusieron una prótesis en la cadera para poder caminar mejor y sin dolor y todo fue posible gracias a unas personas que conocí. Ellos, a diferencia de mi madre, me ayudaron mucho” —señala Carmen

Carmen le preguntó a su madre si alguna vez la buscó, ella le explicó la denuncia, los 3 días en la cárcel y le dijo que no volvió porque tenía 5 bocas más que alimentar y pensó que estaría bien. “Pero no, le dije que no estuve bien, le conté todo lo que me habían hecho y me dijo que quizás me gustaba vivir así porque nunca me escapé; le dije que yo era una niña, que tenía mucho miedo; qué quería que hiciera, no entiendo”.

Relación tóxica

La falta de cariño de su madre y todos los maltratos recibidos durante la infancia hicieron que Carmen buscase cariño en la persona equivocada y volviera a ser víctima de maltrato y de abuso sexual.

“En 1999, con 31 años, conocí al padre de mis hijos (una niña y un niño). Él era muy vivido, yo muy tímida y tonta, se aprovechaba de mi, me quitaba el dinero y también era un abusador. Me pegaba, yo le tenía miedo no sabía defenderme y además estaba acomplejada por mi pierna; creía que nadie más se fijaría en mí” —dice Carmen.

La pareja de Carmen era un hombre dominante.“Cuando llegaba borracho abusaba sexualmente de mí; lo denuncié varias veces, pero retiraba la denuncia porque él amenazaba con golpearme y llevarse a mis hijos. Aguante hasta que me deportaron: No pude ir a la cita en migraciones, él se llevó el auto, yo no tenía ni para un taxi; un día me detuvieron y me enviaron a México con mis hijos”.

“Cuando me deportaron me quería suicidar” —dice Carmen. Ella lo había perdido todo: su trabajo, su fuente de manutención, sus cosas; pero volver a su país le permitió cerrar heridas. “Fui a ver a mi abuela, le reclamé el daño que me había hecho, me dijo que me quería como a una hija; pero no ella siempre me trató como un animal y permitió que su hijo me dañara”.

A pesar de todo el daño que sufrió Carmen perdonó a su abuela. ” A los 8 días de verla, murió, pero yo ya la había perdonando. Mi padre había muerto mientras yo vivía fuera, lloré su muerte de rabia, pero no de dolor. Lloré porque ya nunca me diría por qué se vengó de mi madre jodiéndome la vida”. 

Presente

Carmen se encuentra postrada pero con ánimos, está a la espera de una operación por la lesión que sufrió en el fémur, ahora sólo quiere recuperarse física y emocionalmente para poder seguir adelante por sus hijos

“Ahora estoy en cama, mi prótesis se movió y me la tienen que cambiar, espero que me operen pronto, tengo que mantener a mis hijos”. Desde que volvió a México ella se dedicó a hacer joyería y a pintar cerámica. “Puse un bazar donde vendo lo que hago, pero lo he cerrado hasta estar bien; por ahora mi hermano mayor me ayuda con los gastos”.

El problema es que, a pesar de la ayuda de su hermano, Carmen no tiene todo el dinero para pagar la prótesis y sus hermanastros, los responsables de su estado, ya son adultos pero no tiene buena relación con ellos y ni piensan en ayudarla. “Ellos están enfadados conmigo porque dicen que mi padre era bueno, que los cuidó, les dio amor, educación y todo lo que necesitaban; y yo pienso: bien por ellos, pero a mi me abandonó y me desgració la vida”.

Carmen dice que ha acudido a grupos de apoyo en busca de sanación, pero lo único que he sacado en claro es que hay un propósito para ella, “lo estoy buscando, no puedo haber sufrido tanto por nada, por eso he ayudado a niños maltratados, hablo con sus madres, los defiendo; también ayudo ‘animalitos’ abandonados, todo eso me hace sentir bien, todo eso me ha hecho ser la persona que soy ahora”.

“Recordar como fui maltratada de pequeña, como fui tratada por mis padres y por el padre de mis hijos me da mucha tristeza. Ahora estoy sola, pero me siento segura y luchó por ser una buena madre; mis hermanos me apoyan y sé que mis hijos tendrán una historia diferente, yo los abrazo y les digo cuanto los amo, no repito historia. Rompo las cadenas”.

Carmen desde el dolor

  • “Sólo las que hemos vivido tanto dolor sabemos de lo que se trata y lo duro que es abrirse a explicarlo, pero ahora que lo he hecho reconozco que es sanador, porque lo sacas de dentro y de eso se trata. Es muy difícil salir adelante con semejantes recuerdos enterrados en la memoria”.
  • “Me hubiera gustado escribir un libro, ver si explicando lo que viví podía ayudar a alguien, por eso agradezco que cuentes mi historia, la de una niña a la que su padre le cambió el destino sólo por venganza y por despecho. Es muy doloroso que los padres al separarse utilicen a sus hijos como armas, eso hizo mi padre conmigo y me destrozó la vida física y emocionalmente”. 

Fibromialgia del mal

Ahora Carmen, como muchas mujeres abusadas y violadas durante la infancia padece de fibromialgia y de hipertensión. Según varios estudios, entre ellos un trabajo monográfico llamado: Fibromialgia e Histeria, un camino de incertidumbre : “Las mujeres que padecen fibromialgia han sufrido durante la infancia hechos de violencia tanto física, como sexual y-o psíquica”.

En el 99.9% de mujeres abusadas, violadas y maltratadas que he entrevistado para teleoLeo.com padecen de fibromialgia, fatiga crónica o hipertensión. Algunas como Carmen sufren más de una dolencia.

En otros estudios, los investigadores han encontrado que: “[…] las mujeres (y algunos hombres) que han denunciado el abuso infantil (sexual o físico ) tienen el 65 por ciento de probabilidades de tener fibromialgia y el doble de probabilidades de tener síndrome de fatiga crónica”.

Así que sí, la violencia física y psicológica dejan marca imborrable en la esencia de las víctimas, las modifica y las convierte —en la mayoría de los casos— en sus propios verdugos pues sus cuerpos somatizan el dolor hasta convertirlo en enfermedad, en autocastigo por no haber podido evitar la agresión.

La satisfacción del agresor es inmediata y pasajera. El agresor disfruta cuando castiga, cuando viola, cuando ejerce su poder sobre la víctima, y lo hace con alevosía porque la sabe débil. El sufrimiento de la víctima, en cambio, es permanente al punto que como ya he comprobado, en varios testimonios, puede transformarse en enfermedad.

Gracias por tu generosidad Carmen

Cifras escalofriantes

Según un informe de la OCDE (Organización para la Cooperación Económica y Desarrollo económico) de 2017, México ocupa el primer lugar en abuso sexual, violencia física y homicidio de niños que aún no han cumplido los 14 años de edad. La organización dice que 4,5 millones de menores son víctimas de actos de violencia y que sólo se denuncian un 2% de estas agresiones.

Este blog sobre pederastia, abuso, maltrato y violencia de género también ha sido publicado en teleoLeo.lamula.pe