¡No es no! Pero, la justicia tampoco lo entiende

“Cuando desperté, mi cuerpo no reaccionaba, estaba en su cama, no sabía qué había pasado, él me estaba penetrando la vagina y sólo pude decirle —suéltame, no quiero; pero no me hizo caso y continuó. Me penetró en el ano, y grité…” Esta es la historia de una violación, la de Lezly Carrasco de 24…