¡No es no! Pero, la justicia tampoco lo entiende

“Cuando desperté, mi cuerpo no reaccionaba, estaba en su cama, no sabía qué había pasado, él me estaba penetrando la vagina y sólo pude decirle —suéltame, no quiero; pero no me hizo caso y continuó. Me penetró en el ano, y grité…” Esta es la historia de una violación, la de Lezly Carrasco de 24…

Otra niña violada por sus primos. Los abusos sexuales dentro del seno familiar parecen ser moneda corriente

Tantas veces algunos de los hombres de su familia le dijeron que manosearla y violarla “era normal”, que ella se lo creyó. Aina no tuvo a nadie a su alrededor que le dijese que ella merecía respeto, que no debía avergonzarse si le hacían algo que no le agradaba. Amar a nuestros hijos también es darles confianza para que hablen con nosotros de todo, incluso -o sobre todo- de sexo y de respeto. La educación sexual, aquella de la que no quieren hablar los del colectivo #conmishijosnotemetas es vital para cortar con la cadena de abusos.