Psicólogo seduce, manipula, viola y hace abortar a varias mujeres contra su voluntad

César Sparrow abusa de las mujeres con las que entabla relación amorosa y para ello las busca frágiles, con algún problema mental o emocional. Él ha sido denunciado y según la policía “existen indicios razonables” para señalarlo como presunto autor de delito contra la vida el cuerpo y la salud

«Después de tener sexo descansamos un momento, luego de unos minutos me empezó a doler el vientre, comencé a sangrar; me asusté, pregunté qué me pasaba, me puse muy ansiosa. Él me confeso que me había metido pastillas de misoprostol en la vagina para que abortara, pero yo no quería. Me pidió perdón, se arrodilló y utilizó sus conocimientos de psicólogo, para manipularme y convencerme de que lo había hecho porque era lo mejor para mí».

Valeria Quispe López es la mujer detrás de estas palabras, ella habló con teleoLeo.com para explicar su historia, la de su ‘primer amor’, la de su violación y la de su aborto no deseado; y para todo señala a un responsable: César Sparrow. 

Valeria no es la única mujer a la que Sparrow le ha provocado un aborto en contra de su voluntad,por eso la investigación policial que hace unos días ha pasado a la Fiscalía concluye que: «Existen indicios razonables que vinculan a César Martín Sparrow Leiva, como presunto autor de la comisión del delito contra la vida, el cuerpo y la salud – Aborto no consentido en agravio de Valeria Quispe López al introducir pastillas de misoprostol al interior de la vagina de la víctima sin que esta tenga conocimiento alguno […]».

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De enero a agosto de este año los 323 Centros de Emergencia Mujer (CEM) del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) han atendido 83.902 casos de violencia contra la mujer, 35,311 más que en el mismo periodo del año pasado. Si tenemos en cuenta las denuncias de mujeres comprendidas entre los 18 y los 59 años de edad, encontramos que 26,635 denunciaron ser víctimas de violencia psicológica, mientras que 23.244 fueron atacadas físicamente y 2,216 fueron violadas. Valeria es una de estas mujeres, ella, según narra, fue violada, le indujeron un aborto y además según la policía fue manipulada psicológicamente.

César Sparrow, psicólogo de profesión

Catedrático de la Universidad Mayor de San Marcos y de ESAN, profesor de inglés en el Centro de Idiomas de la Universidad Villarreal, César Sparrow también tiene una consulta privada donde atiende a niños, jóvenes y adultos, según manifiesta Valeria. En su Linkedin, el psicólogo, además, añade otras ‘aptitudes’.

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Sparrow también es socio fundador del Centro de Desarrollo Humano Suyay en el que, según su página de Facebook, se realizan «programas especializados para niños con indicadores tempranos de trastornos de espectro autista, programas de formación socio emocional, programas de estimulación cognitiva y programas de atención y concentración», entre otros.

Cargos

Valeria, ha denunciado a César Sparrow por haberle inducido un aborto no deseado, no lo ha hecho por violación, aunque asegura haber sido abusada por él, por lo menos, en dos oportunidades: «No tengo nada con lo que probar que me violó, siempre le perdoné todo lo que me hizo». La historia entre esta joven de 22 años y el psicólogo de 43, que le dijo tener 36, comenzó en ‘Tinder’, la red social de citas para encontrar pareja.

CSTINDER

Manipulación

« A los 21 años sufrí una gran depresión y tuve que recibir tratamiento, tiempo después volví a salir, hasta quise tener pareja, pero como no tenía muchos amigos  me inscribí en Tinder; allí conocí a César. Su perfil me gustó, se presentaba como psicólogo con estudios en la PUCP y era reconocido por otros colegas y páginas de psicología, también ponía que era músico y algunas páginas importantes de música lo etiquetaban en sus posts», dice Valeria.

Y la relación comenzó. Se escribieron diariamente durante un mes, luego intercambiaron Whatsapps.  “Para ese entonces, César ya se había ganado mi confianza, lo primero que hizo fue enviarme una canción compuesta por él, con eso me cautivó aún más, además, en su Facebook vi que había ayudado en el desastre del Niño de 2017, que pertenecía a un grupo preocupado por la adopción y cuidado de animales abandonados y que sus amigos lo apreciaban mucho» —dice Valeria.

Luego César la invitó a salir, ella pensó que irían a almorzar pero él la llevó a un bar. «Tomamos una cerveza y él intentó besarme varias veces, primero no lo dejé, luego logró robarme un beso, mi primer beso en la boca; me dijo que le había encantado que quería que fuese su enamorada, le dije que se precipitaba, pero me dijo que nunca le había pasado esto con otra mujer».

Luego del discurso César le propuso a Valeria ir a un lugar más tranquilo, ella: virgen e inexperta, pensó que se trataba de ir a comer y de seguir conversando, pero no. «Pensé que iríamos a un restaurante, accedí, pero mientras caminábamos me di cuenta que me estaba haciendo entrar a un hotel, me molesté, le dije que quién pensaba que era yo; me pidió perdón y me acompañó a mi casa. En el camino me siguió pidiendo perdón», asegura Valeria. 

Tras la primera cita César llamó y envió mensajes a Valeria, pero ella dejó de hablarle durante un mes, sin embargo, era su primera ilusión, su primer beso y eso le impedía olvidar, además, lo admiraba por todo lo que veía de él en Facebook así que un día no pudo más, le envió un mensaje y le dijo que aceptaba ser su enamorada —eso fue en noviembre de 2017—confiesa. Lo que la muchacha no sabía era que estaba abriéndose a un posible ‘depredador sexual’. 

Contra su voluntad y contra natura

«La primera vez que estuvimos juntos íntimamente, César me llevó a un hotel, allí me dijo su verdadera edad, 43 años. Yo le dije que sólo nos tocaríamos y besaríamos porque yo no quería hacer nada más, no estaba segura, no quería correr con la relación, pero a él eso no le importó, una vez estuvimos juntos, él me violó pues sin mi consentimiento me penetró analmente, pero lo perdoné porque lo quería». 

Valeria dice que tuvo relaciones sexuales con César Sparrow por lo menos 12 veces, al principio fueron contra natura, «yo no quería dejar de ser virgen» —sin embargo, su confianza volvió a ser traicionada—. «Una vez me estaba penetrando analmente y sin avisar me introdujo el pene en la vagina» —manifiesta Valeria con rabia, porque Sparrow hizo una vez más lo que quiso y, además, le causó una grave infección vaginal acompañada de una infección urinaria, «cosa que yo nunca había tenido» —agrega.

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Regla ausente

La relación continuó, «siempre que nos veíamos teníamos sexo, él casi siempre acudía a la cita con una botella de vino» —dice Valeria. En febrero de este año, Valeria tuvo una falta, no le venía la regla y comenzó a sospechar que estaba embarazada, habló con César, esperaron unos días, pero la regla no llegó, así que por decisión de la joven fueron a un centro médico para hacerse una prueba de embarazo.

«El examen dio positivo, después de enterarnos hablamos, César me dijo que quería saber lo que pensaba hacer, le dije que tendría que enfrentarme a mi familia y a mis amigos, que sería difícil, pero que mi familia me apoyaría; sin embargo, él insistía, decía que lo mejor era abortar, que yo era joven , que estaba estudiando, que tenía un futuro por delante. Yo no quería hacerlo porque sabía que no me lo perdonaría».

César le dijo a Valeria que tenía una amiga francesa que le había pasado información de cómo abortar con misoprostol. «”Es una manera segura” —me dijo— “la OMS garantiza la efectividad del método y no tiene riesgos”, yo me sentí muy decepcionada con sus palabras, me sentí tan sola, luego mencionó que no tenía mucho dinero, pero que si quería seguir con el embarazo me apoyaría; también me pidió que no se lo dijese a nadie, “es una cosa sólo nuestra” —dijo».

A pesar del supuesto compromiso asumido con el estado de Valeria, Sparrow seguía insistiendo con el aborto. «Me pasó información sobre el aborto con misoprostol por WhatsApp, pero sentía que todo era muy contradictorio, porque también me decía que apoyaría mi decisión. A finales de febrero, a insistencia mía, nos volvimos a ver, yo le dije que estaba muy triste, que quería que estuviésemos juntos, quedamos para el día siguiente a las 8 de la mañana».

Aborto no deseado

Y se vieron; y —como siempre— se dirigieron al hotel; y —como siempre— mantuvieron relaciones sexuales. «Minutos después de acabar» —dice Valeria— «me empezó a doler el vientre, comencé a sangrar, me asusté mucho, le pregunté qué me estaba pasando, él me confeso que me había metido pastillas de misoprostol en la vagina, yo no podía creerlo, me hacía abortar sin mi consentimiento”

Tras lo sucedido el psicólogo pidió perdón —dice Valeria. «Se arrodillo, me dijo que era lo mejor por mi edad y con sus conocimientos profesionales me manipuló, supo cómo manejar la situación, me tranquilizó, me dijo que me iba a apoyar con el problema postraumático, que me llevaría a doctores, psicólogos y psiquiatras. Yo en mi condición de vulnerabilidad no me pronuncie en el momento, además, me sentía culpable y estaba enamorada, cegada».

Los días pasaron y César Sparrow no cumplía con su palabra, Valeria le reclamaba la ayuda profesional y económica que le prometió, pero él nada. «Solo me daba excusas, me decía que no tenía dinero ni tiempo para ayudarme pues estaba comenzando a trabajar en su Centro de Desarrollo Humano y había invertido mucho dinero, pero me seguía prometiendo cosas y yo le seguía creyendo».

Y Valeria espero y espero, y las promesas nunca se cumplieron. «César ni me preguntaba cómo estaba, durante un mes no le dije nada a nadie, hasta que no pude más y le expliqué todo lo ocurrido al psicólogo de mi Universidad (UNALM) y a mi hermana». A causa del aborto Valeria contrajo una fuerte anemia pues sangró durante 15 días, recibió un tratamiento a base de fierro, y también volvió a caer en una gran depresión, tuvieron que medicarla.

Los días y  meses fueron pasando y Sparrow seguía sin ayudar económicamente a Valeria, él le dio largas hasta que ella no pudo más y terminó con la relación. «Le dije que era un poco hombre, le pedí que no se acercará nunca más a mí, que no me volviese a hablar y él cumplió, me bloqueó en Facebook y Whatsapp; eso me dolió, pero me hizo darme cuenta que él nunca me había querido, que sólo me había usado para tener sexo, es en ese momento que decido denunciarlo», afirma Valeria.

Después de unos días de romper, Valeria, enamorada aún, le envió un mensaje a César. «Le dije que no quería ir a tribunales, que lo quería de verdad y le pedía que me dijera qué había sido para él, pero no me contestó. Luego me enteré por Facebook que otra mujer, JQ, lo había denunciado por haberla hecho abortar. Le había hecho lo mismo que a mí, también le había introducido misoprostol a la vagina, así que me puse en contacto con ella».

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Pero JQ sí fue a un médico legista en cuanto Sparrow le provocó el aborto. Ambas mujeres hablaron, quedaron en verse y descubrieron que César Sparrow las había enamorado,  a las dos, de la misma manera; que las había llevado a los mismos hoteles,  con las mismas botellas de vino, con la misma música, con los mismos poemas; y hasta con los mismos mensajes de buenos días y buenas noches.

«Gracias a la denuncia de JQ fue que me atreví a denunciar a César Sparrow por delito contra la vida el cuerpo y la salud – Aborto» —afirma Valeria— En el atestado policial producto de la denuncia de la joven, JQ figura como testimonio, asegurando que Sparrow la hizo abortar del mismo modo que a ella. Otra mujer, que igualmente prefiere mantenerse en el anonimato, también está citada en el documento, ella afirma que Sparrow le habló del uso de misoprostol para abortar.

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Esta tercera mujer explicó su caso a la policía para colaborar en la denuncia de Valeria.

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Por su parte, JQ denunció a César Sparrow en las redes, Valeria también lo hizo, ambas recibieron mensajes de varias mujeres con las que el psicólogo había mantenido relaciones y les repetían la misma historia.

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También manifestaban tener problemas emocionales y sentían haber sido manipuladas por el psicólogo.

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«Incluso Cielo Sparrow, hermana de César, se comunicó con JQ y le dijo esperaba que obtuviese justicia. Un amigo de César también habló con una de las exparejas de César y le dijo que la madre de uno de sus hijos opinaba que debería de estar preso por todo lo que le hacía a las mujeres con las que salía » —asegura Valeria.

Algunas de las mujeres que se comunicaron con Valeria le manifestaron que también habían sufrido infecciones vaginales. Sparrow nunca quiso utilizar preservativo y además era promiscuo. En la época en la que estuvo con Valeria y JQ —según afirma Valeria— también salía con otras.

«Luego de hablar conmigo JQ había quedado para verse con César, él le pidió que retire su denuncia de Facebook, ella le dijo que no lo haría, además, le comunicó que ya había hablado conmigo y le reclamó que la hubiese hecho abortar como a mí. Él le propuso llegar a un acuerdo, pero como ella no aceptó se fue, ella lo siguió, él comenzó a gritar “me está atacando”, la gente que había en el lugar lo detuvo, un señor le quitó el celular y se lo dió a JQ y allí pudo ver que César salía con varias mujeres al mismo tiempo» —dice Valeria.

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«Con mi post en Facebook, quería advertir a otras mujeres sobre el comportamiento de César y ver la posibilidad de que alguna otra quisiera sumarse a mi denuncia y funcionó, logré que por lo menos una más lo quisiera denunciar» —dice Valeria. Sin embargo, hubo otras que sólo aceptaron contaron contarle su historia. Una de las mujeres que contactó con la joven le explicó que, hace algunos años, ella también había quedado embarazada de Sparrow, sin embargo en su caso él procedió de manera diferente, la llevó a un médico que la durmió y la hizo abortar sin su consentimiento .

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Ante toda esta evidencia, el atestado policial además de concluir que «existen indicios razonables que vinculan a César Martín Sparrow Leiva, como presunto autor de la comisión del delito contra la vida, el cuerpo y la salud – Aborto no consentido en agravio de Valeria Quispe López […]» también afirma que: César Sparrow «en su condición de psicólogo se aprovecha de mujeres  y gracias a sus conocimientos profesionales logra manipularlas». También señala que el estado mental de Valeria responde al de una persona abusada.

MANIPULACIÓNABUSOPSICOLOGICORespecto a estas denuncias, Sparrow ha dicho que todo son mentiras, que quienes lo denuncian son mujeres con problemas mentales, también ha manifestado que ha interpuesto una denuncia en contra de lo que ha llamado «acoso y difamación» […] «pero las autoridades son muy lentas».

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Sin embargo, como hemos visto en el atestado policial, el psicólogo no ha acudido a declarar ante la policía cuando ha sido requerido. «César Sparrow Leiva no se presentó a la presente investigación», señala el documento.

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Ahora sólo queda esperar que el Ministerio Público haga bien su trabajo y no dilate las actuaciones respecto a este caso porque Sparrow, en su calidad de docente universitario y de psicólogo, tiene contacto con mujeres inexpertas, en mucho casos, y «emocionalmente débiles», en otros, lo cual las convierte en potenciales víctimas de este ‘depredador sexual’, al que todo señala como responsable de la inducción de varios abortos no deseados y de la manipulación de mujeres con problemas para satisfacer su voraz apetito sexual.

Este reportaje sobre violación, manipulación y delito contra la vida, el cuerpo y la salud, ha sido originalmente publicado en teleoLeo.lamula.pe

Sorprendente defensa del acoso callejero en el diario oficial El Peruano

El piropo lanzado al paso de las mujeres es una mala costumbre que no respeta nuestro derecho a caminar tranquilas por las calles; que esta práctica sea defendida desde el diario estatal es algo que no debería de ser pasado por alto

“Halagar es resaltar una cualidad o la belleza femenina usando frases elegantes que lindan con los versos de un poema; en cambio, acosar sugiere perseguir, incomodar a una dama y, evidentemente, expresa una actitud negativa. El piropo es circunstancial, fugaz, en cambio, el acoso es duradero y sugiere una serie de acciones en el tiempo”.

En marzo de este año, el diario “El Peruano”, el diario del Estado, el que se supone expresa la opinión oficial, publicó un artículo titulado, “Un halago no puede ser acoso” autoría del historiador Luis Lagos.

O sea, mujer, si un desconocido te dice algo, no te molestes, no quieras denunciar porque como te lo ha dicho sólo una vez no pasa nada.

En la nota se enarbolaba la defensa del “piropo”, que según la Real Academia de la Lengua (RAE) es el «dicho breve con el que se pondera alguna cualidad de alguien, especialmente la belleza de una mujer», pero también sabemos que para la RAE una zorra es una prostituta y un zorro, un hombre taimado y astuto.

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Sin embargo, qué pasa si a mí como mujer no me interesa que ningún extraño “pondere” ninguna de mis cualidades físicas, qué pasa si no me interesa que un extraño me “halague” ni diga nada sobre mi aspecto. ¿Puedo yo, “halagada”, responder el piropo como me salga de los ovarios? Ah no, porque si lo hago contenta soy una ‘facilona’; si me enfado y contestó con ira, una amargada; y si lo hago con una palabrota, una vulgar.

Según una encuesta sobre Acoso Sexual Callejero realizada a finales de 2012 por el Instituto de Opinión Pública de la Pontificia Universidad Católica del Perú, 7 de cada 10 mujeres de entre 18 y 29 años manifestaban haber sido víctimas de acoso callejero y ante la pregunta «cree que mientras un hombre no toque a una mujer desconocida puede lanzarles miradas persistentes o incómodas», el 28.9% de mujeres dijo que sí , frente al 41.1% de hombres que dijo lo mismo.

La Ley 30314, para prevenir y sancionar el acoso sexual en espacios públicos, señala que «este se evidencia en comentarios e insinuaciones de carácter sexual, gestos obscenos que resulten insoportables, hostiles, humillantes u ofensivos, tocamientos indebidos, roces corporales, frotamientos contra el cuerpo o masturbación en el transporte o en otros lugares públicos, exhibicionismo o mostrar los genitales, y otros actos de naturaleza sexual, verbal o gestual». Así que sí, los piropos son acoso.

Así mismo, el artículo 151-A del Código Penal también podría ilustrar a Luis Lagos. Y dice así: «el que, de forma reiterada, continua o habitual, y por cualquier medio, vigila, persigue, hostiga, asedia o busca establecer contacto o cercanía con una persona sin su consentimiento, de modo que pueda alterar el normal desarrollo de su vida cotidiana, será reprimido con pena privativa de la libertad no menor de uno ni mayor de cuatro años […]». Así que me reafirmo: los piropos sí son acoso.

«Amplios reportajes de televisión con el tema del acoso callejero se han impuesto frente a la intención de los hombres ‘cirios’ (piropeador en jerga), que tendrán que dudar si quieren soltar piropos como: “Me gustaría ser papel para envolver ese bombón”; “Si la belleza fuese un instante, tú serías la eternidad”; “Me gustaría ser helado para derretirme en tu boca”». dice el historiador.

Y qué pasa si a mi no me interesa que nadie me envuelva, ni que me vea como una medida de tiempo, ¿qué pasa? Por qué los hombres se creen con el derecho de tener que decirnos algo cuando nos ven pasar. Siempre he pensado, además, que es un esfuerzo efímeramente ridículo decirle algo a alguien que no sabes si volverás a ver; como cuando vivía en Perú y veía a los cobradores de los autobuses “halagar” a las transeúntes y reía, y pensaba, ¿que no ves que se va, que no ves que ni se ha quedado con tu cara?

“Halagar”, “piropear”, “ciriar”, son todos sinónimos de acoso, y ahora viene cuando alguien grita — “feminazi”, y yo digo sí. Si es por no normalizar conductas machistas que hostigan y vejan a la mujer, pues sí, feminazi soy; si es por no tolerar que algún hombre me califique sin habérselo pedido, pues sí, feminazi soy; aunque a los que pronuncian la palabreja les recomiendo buscar ambos significados en un diccionario y vean que la contracción es imposible, no hay nada más alejado del fascismo que el feminismo.

Cuando tenía 14 años, iba con el uniforme del colegio, falda bajo la rodilla, medias tocando la falda, la camisa sólo con el primer botón abierto y una trenza desordenada; salía del colegio y a unos metros un anciano se sacó el pene y me dijo todo lo que me iba a hacer; la plante cara y le dije que se fuera a la mierda, — “mocosa malcriada, me contestó”. O sea, era una mocosa para contestarle, pero no para enseñarme su miembro nada viril y darme a conocer sus pervertidos pensamientos.

Por todo lo antes dicho, el artículo publicado en El Peruano es, por lo menos, inapropiado, sobre todo cuando en el país desde 2015 hay una ley que legisla y pena estas acciones; y sobre todo en un país como el nuestro donde las mujeres seguimos siendo consideradas decorativos objetos creados para ser fuente de placer de los hombres, receptáculos sumisos de su simiente y sus cuidadoras por siempre jamás. También debemos estar siempre arregladitas, calladitas, dispuestistas y agradeciditas por los “halagos” que nos lanzan por doquier.

Me gustaría preguntarle a Luis Lagos si cuando sale a la calle piensa en todas las cosas que le dirán a su paso y si eso hace que se detenga un rato frente al armario decidiendo qué ponerse para no ser objeto de frases no buscadas ni de miradas lascivas.

Me gustaría en este punto, explicarle al historiador que durante toda mi juventud en Lima siempre me preocupé por llevar prendas para ocultar mi trasero, desde muy joven fui víctima de asquerosos “halagos” que me lanzaban debido a su prominencia, no sé si Lagos también ha tenido que ocultar alguna parte de su cuerpo para evitar sentirse avergonzado y hasta asqueado a su paso por las calles.

Por último, para escribir sobre lo que sentimos las mujeres, aconsejo dos cosas: ser mujer o ser muy, pero que muy empático con las experiencias de vejación, abordaje, ninguneo y maltrato que vivimos las mujeres a diario, tanto en la calle, como en los centros de estudio y trabajo; y también en la red, que hoy más que nunca es el lugar donde hombres sin escrúpulos escondidos tras sus pantallas se han lanzado en una cruzada contra todo lo que significa un proceso de cambio hacia la igualdad de trato y el respeto a la mujer.

Por cierto, 24 horas después de que alguien descubriese este artículo del diario oficial y después que la página de Facebook de este medio, recibiese mensajes de crítica a la defensa del mal llamado “halago o piropo”, el diario retiró el artículo de la red y borró todos los comentarios que le hicieron llegar.

«En fin, acosar definitivamente es una falta grave que roza con el delito, pero regalarnos frases hermosas, aun cuando seamos desconocidos, creo que a cualquiera le cae bien, sobre todo cuando vivimos en una sociedad presa del caos y la desesperación». (Luis Lagos dixit)

 

Este blog sobre acoso sexual callejero y “piropos” también ha sido publicado en teleoleo.lamula.pe

 

[Audio] De agredida a agresora

«Mi hermana está detenida en uno de los baños de la comisaría luego de denunciar una agresión de su ex pareja, no entiendo cómo puede ser esto posible, ya lleva más de 24 horas allí». 

Dayana está desesperada, según manifestó a teleoLeo.com, este viernes por la mañana, mientras su hermana, María Laura Carranza Malca; y su expareja, José Enrique Granados La Torre; llevaban a dos de sus hijas al colegio, él la mordió y golpeó para quitarle las tarjetas del banco y el celular.

En el momento de la agresión pasaba un patrullero, Laura lo llamó para que la ayuden, así lo hicieron, pero una vez en la 8va comisaría de San Martín de Porres ella pasó de agredida a agresora. «No sé en que momento cambió todo, al llegar a la comisaría luego de tomarle la denuncia a mi hermana, la encerraron porque su ex decía que él también había sido agredido».

Según Dayana, esta no es la primera vez que José Granados ataca a su hermana. «Mi hermana y él no tenían una buena relación, ella le ha puesto varias denuncias por maltrato y al final lo dejó porque además le era infiel, no entiendo como la policía toma en cuenta eso y además tampoco entiendo porque el caso no está en el área de familia, pues lo han pasado a delitos comunes».

Dayana también se queja de la atención del Centro de Emergencia Mujer (CEM) de la comisaría 8va de San Martín de Porres. «Yo no llamé a ningún abogado primero porque mi hermana no ha hecho nada y porque en la comisaría hay un CEM, así que hablé con ello pero sólo me tomaron mis datos y me dijeron que llame al número 100, pero no dijeron, ni hicieron nada más».

TeleoLeo.com hablo con Dayana, a continuación la entrevista

Dayana dice que sospecha que la policía no está actuando como debiera en el caso de su hermana, ella no acusa a nadie pero sospecha que hay un trato de favor hacia José Granados, «su hermano y su primo son policías», además tampoco confía en que su abogado actúe de manera muy «legal».

José Luis Mariño Lazaro, es el nombre del abogado. En 2015, Mariño que se desempeñaba como secretario judicial del cuadragésimo juzgado especializado en lo penal de la Corte Superior de Justicia de Lima, fue destituido —según el Órgano de Control— por «un acto de corrupción reprochable» […] “Una falta muy grave”.

Mariño fue apartado del cargo por ‘solicitar’ dinero a una de las partes para la aceleración de los trámites de un juicio. Al ser encontrado infraganti por la policía, Mariño intentó huir y el verse atrapado sacó un arma de fuego, así señala la resolución del diario el Peruano que da cuenta de su destitución.

Esperemos, sobre todo, por el bien de las niñas que están en medio de esta historia, que todo se aclare.

Este blog sobre violencia de género también ha sido publicado en teleoLeo.lamula.pe

 

 

 

 

Seduce a una niña y pide que no lo denuncien porque no la violó

Un hombre de 28 años utilizó las redes sociales para comunicarse con una menor de 12 años y mantener una relación sentimental. Facebook y Whatsapp pueden ser muy peligrosos cuando hay menores de por medio

«Salí de mi casa desesperada a buscar a mi hija, no llegaba y pensé que le había pasado algo, que la habían secuestrado, y casi llegando al colegio, en un parque, la encontré arrinconada a la pared con un tipo que la besaba y la abrazaba. Me acerqué y cuando me vió, me miró asustada, el tipo se tapó la cara y se fue corriendo; sabía que si lo veía lo reconocería».

Esta es la historia de G.X.S.CH contada por su madre y su maestra a teleoLeo.com. G.X.S.CH sólo tiene 12 años de edad y fue seducida por Juan Daniel Paiva Rivera, un hombre de 28 años, hijo de los pastores de la iglesia a la que iban sus padres. Aprovechando esta relación y un encargo de trabajo hecho al padre de la niña, Paiva pudo acercarse a ella y seducirla sin importarle ni la diferencia de edad, ni que se trataba de una menor de edad.

Seducción

«Eres mi bebe… Tú eres diferente… Te voy a comprar un terreno para que vivamos juntos», según ha explicado la menor a sus padres, estas eran algunas de las frases que Paiva le decía en sus mensajes, también le enviaba poemas y canciones, sin embargo, no hay prueba de ello, Paiva le exigía a la niña que borrase todo lo que hablaban para que no lo vieran sus padres.

Paiva sabía que comunicarse con G.X.S.CH no estaba bien, además de pedirle borrar las conversaciones que mantenían, le dió a la niña una frase clave para comenzar cada comunicación, así él podía confirmar que era ella quien le estaba hablando.  Además, según le dijo Paiva a la niña, ella no es la primera menor a la que seduce, pues le confesó que ya había estado con una adolescente de 15 años.

«Este hombre vino a mi casa hasta 4 veces con el pretexto de encargarle a mi esposo, que hace joyas, unos anillos para el aniversario de matrimonio de sus padres. Siempre que vino vio a mi hija y nos decía que estaba grande. Una de las veces le preguntó a mi esposo si mi hija tenía facebook, luego le pidió amistad y su número de teléfono y así comenzó todo» —explica la madre.

Infraganti

«El día 12 de septiembre estaba preocupada, mi hija (G.X.S.CH) no volvía a casa del colegio, ella sale a las 6.20 de la tarde pero ya eran casi las 8:30 de la noche y no llegaba, pensé que talvez había tenido clases de refuerzo, pero igual ya debía haber vuelto, esas clases acaban a las 8:05 y del colegio a la casa demora sólo 10 minutos». Desesperada la madre de la niña llamó a la profesora y esta le dijo que su hija había salido del colegio a las 6:20.

También llamó por teléfono a la madre de una amiga del colegio, quería saber si las niñas estaban juntas, pero no. «La amiga me dijo que había dejado a mi hija en el colegio así que salí a la calle a buscarla, pensando que le había pasado algo o que la habían raptado, no sé, todo lo malo me pasaba por la cabeza»—dice la madre; y sus pensamientos no iban mal encaminados.

«Fui caminando» —dice la madre— «haciendo la ruta que hace mi hija para volver del colegio y la encontré, estaba en el parque con ese hombre, arrinconada contra la pared, la besaba y la abrazaba; me desesperé, le di dos cachetadas y sólo le decía “por qué me has hecho esto, yo que siempre te he dado confianza”. No podía entenderlo. En cuanto el tipo me vio se dio media vuelta y se fue corriendo, no quería que lo viera»

La madre le preguntó a la niña quién era el hombre, pero ella sólo lloraba, así que la cogió de la mano y fueron tras él. «Por qué no me das la cara cobarde», como no se giraba lo pateó, «cuando se volvió lo reconocí y lo cachetee, era el hijo de los pastores de la iglesia a la que mi esposo y yo íbamos, sus padres siempre nos ayudaron cuando tuvimos problemas, no podía creer que su hijo nos hiciera esto».

«Me dolió mucho ver a mi hija de 12 años, con un tipo tan grande para ella. Él le ha robado su primer beso, la ilusión de toda adolescente; me gustaría que todo eso lo hubiese tenido con alguien de su edad».

Luego de verse descubierto Juan Daniel Paiva siguió a la mujer y a su hija hasta su casa, le decía que no había pasado nada, que no le dijera nada a sus padres. «Calmese y prométame por favor que no dirá nada —me decía, yo le tiraba patadas, “vete de acá cobarde” le gritaba, pero él nada, me asusté; en cuanto llegué a donde vivo subí rápido las escaleras para encerrarme con mi hija en mi cuarto» —explica la madre.

A buen recaudo

Ya dentro de su vivienda, la madre habló con su hija, esta le explicó cómo y de qué manera se comunicaba con Paiva, le reveló la frase de contacto, la exigencia del borrado de mensajes, pero,  igualmente, la madre revisó su celular. «No había nada, ni un solo mensaje. Yo le compré el teléfono para poder comunicarme con ella, porque yo trabajo todo el día y mi marido también trabaja, se lo compré para cuidarla y va y pasa esto».

Al día siguiente, la mujer, sin saber cómo actuar fue a ver a la maestra de la niña y habló con ella, quería denunciar lo ocurrido pero no sabía cómo hacerlo. “No sabía qué hacer, no sabía siquiera si podía denunciar, pensaba que cobraban para hacerlo, no sabía nada». La maestra de la menor le informó que podía hacer y la acompañó a la comisaría a sentar la denuncia.

Revictimización

«Llegamos a la comisaría y en la misma puerta nos preguntaron a qué íbamos» —dice la profesora de la menor— «A denunciar un caso de acoso les dije, una vez dentro, más de 3 policías interrogaron a la niña hasta que me enojé, no podían revictimizarla de esa manera, haciéndola repetir la historia una y otra vez sin siquiera tomar nota; en ese momento un policía de mayor rango intervino y ordenó que redactarán la denuncia».

Según las respuestas de la niña, Paiva se comunicaba con ella desde el mes de julio, «me decía que era bonita, me mandaba poemas, canciones románticas» […] «sólo salimos una vez, habíamos quedado dos veces antes, pero como se demoraba en llegar y se hacía tarde lo llamé y le dije que no podía esperar más; recién nos vimos la tercera vez que quedamos».

Además de la revictimización de la niña a la que refiere la maestra, la actitud de los policías también le pareció reprobable. «Nos decían, “un beso y un abrazo no es nada, no tipifica como delito” o cosas como, “la niña por qué aceptó que ese hombre se le acerque, eso depende de la crianza, de lo que ve en casa”, además la miraban como si ella fuese la culpable» —agrega la maestra.

Luego la revisó el médico legista quien confirmó que la niña no había sido desflorada. «Después de 5 días la policía nos volvió a citar y le volvieron a hacer preguntas a mi hija y tuvo que volver a repetir toda la historia, como si no la tuviesen escrita desde el primer día que hicimos la denuncia, no entiendo porque tienen que preguntarle tantas veces lo mismo» —dice la madre.

Paiva’s conection

«Aunque el examen médico diga que no la ha violado, yo no estoy tranquila, mi hija tiene sólo 12 años y ese tipo puede volver a buscarla, y seguir llenándole la cabeza de ideas, por eso también le revisé el celular para saber cuál era el teléfono de ese tipo y encontré que Paiva tiene 2 números, “pero sólo en uno sale su foto y aparece como ‘El poético’. También lo busqué en su Facebook y ponía: “si tienes whatsapp me puedes agregar, trabajo como el poético”»

De madre a hija

«He hablado varias veces con mi hija, “por qué te metiste con ese hombre, qué te hizo, porque él ya tiene experiencia”; le pregunté todo, ella me dijo que le gustaba las cosas que le decía, que era muy bueno con ella, pero que ahora sabía que no estaba bien haber salido con él y que sólo quería hablarle por última vez para decirle que habían terminado» —dice la madre.

La madre de G.X.S.CH se siente culpable de lo ocurrido, siente que talvez no ha cuidado lo suficiente a su hija y eso pasa porque siempre cuando se habla de abuso, maltrato, violaciones y feminicidio, una de las primeras frases que aparece es «qué habrá hecho pues» y en el caso de que nuestras hijas sean violentadas, el peso de la culpa recae siempre sobre la madre: «cómo habrás educado a tu hija».

Desde lo ocurrido, la niña ya no va ni vuelve sola del colegio, dice la maestra, «su padre la trae a la escuela y su la recoge». Ambos han alterado sus horarios de trabajo y de actividades, y todo porque un hombre de 28 años, amigo de la familia, no se supo contener, no supo ubicarse y entender que una menor de edad no está a su alcance por eso mismo, porque es una niña y no tiene edad, ni formación suficiente para consentir o para no hacerlo.

Los que tampoco han entendido muy bien la situación han sido los padres de Paiva, los pastores, pues sólo se han comunicado con el padre de la menor para pedirle que retire la denuncia, «”si no han habido relaciones sexuales no ha pasado nada, van a acabar con la vida de mi hijo”, le ha dicho la madre de Paiva a mi esposo y la vida de mi hija qué, ellos no comprenden que no está bien que un hombre que le dobla la edad se haya acercado a ella» —dice la madre.

Un futuro por delante

Ha pasado casi un mes desde que G.X.S.CH fue encontrada en aquel parque por su madre y recién hoy 17 de octubre le realizarán la prueba psicológica para ver cómo la efecto lo ocurrido el 22 de septiembre pasado. La justicia que tarda no es justicia y esta tardanza es más perversa cuando hay menores de por medio. Según la maestra de G.X.S.CH ella está tranquila, esperando olvidarse del ‘Poeta’.

«Mi hija es una niña inteligente, siempre me he sentido orgullosa de ella, la profesora me felicitó por ser el segundo puesto de su  clase, siempre la he visto haciendo sus deberes, trae buenas notas, yo siempre la felicitó y no es justo que este tipo venga a dañarla, eso me quita el sueño, ella está para que siga estudiando no para que esté pensando otras cosas, por eso ahora ya no confió y ya no va ni viene sola del colegio».

TeleoLeo.com intentó obtener la versión de Juan Daniel Paiva Rivera, le envié un mensaje a su cuenta de Facebook. «Hola, mi nombre es Leonor Pérez-Durand soy periodista, le escribo por la denuncia que tiene por seducir a una menor de edad, me gustaría saber su versión. Muchas gracias». «Su solicitud de mensaje ha sido aceptada» me comunicó la red de inmediato, sin embargo, la respuesta de Paiva nunca llegó; horas después su cuenta fue desactivada.

Este blog sobre abuso de menores y acoso también ha sido publicado en teleoLeo.lamula.pe

[Audio] Ciberacoso fuera de la pantalla, nadie está libre

Enma Huaman, víctima de acoso en las redes, ha decidido secarse las lágrimas y enfrentar a los que la han hostigado estos días, ahora necesita que la justicia haga lo mismo

Luego que este martes, teleoLeo.com entrevistase a Enma Huaman, mujer ciberacosada, su caso salió de las redes y, hasta el momento, ha sido rebotado en diarios como en La República, Ojo y programas de televisión como Buenos días Perú . Recordemos que Enma fue acosada en las redes por haber criticado que Guillermo Castañeda, el actor con un juicio pendiente por una denuncia de violación, pudiese dar un curso de teatro.

Leer más: Acosada y vejada en la red

La visibilización del acoso, hostigamiento, uso de su imagen, divulgación de información personal, e incluso el envío de alimentos para perros a su casa, ha ayudado a Enma para que el Ministerio de la Mujer atienda su caso y la asesore en los pasos a seguir. Ella está dispuesta a llegar hasta el final porque no quiere que otras mujeres pasen por lo mismo.

Ahora bien, denunciar no es un camino de rosas, además de voluntad, se necesita una red de apoyo y sobre todo el compromiso de las autoridades competentes; en este caso el Ministerio de la Mujer —que ya la está asesorando—; la Policía Informática de Perú (DIVINDAT), que es la llamada a investigar desde dónde se conectan los acosadores; y el Ministerio Público. Porque la denuncia sólo es el primer paso.

Lamentablemente en nuestro país, no todas las mujeres tienen la tribuna que, por ejemplo, desde teleoLeo.com se brindó a Enma en un primer momento para hacerse oír. Lamentablemente, a diario, en nuestro país muchas mujeres sufren en silencio, acoso, maltrato, violaciones y hasta feminicidios.

SolidaridadconacosodeACOSADa

Luego del revuelo mediático, Enma ha vuelto a ser acosada, esta vez en Twitter.

 

 

Y también ha sido amenazada por mencionar a Humberto Negrón como parte del grupo de presuntos acosadores y por señalarlo como infiltrado en un grupo cerrado de Facebook donde participan personas con Trastorno de la Personalidad (TLP).

AmenzaAmigoHumbertoNegrón

En Twitter, además, algunos de los que han hostigado a Enma, siguen acusando a Víctor Caballero, responsable del Diario de Curwen, como instigador de los despreciables mensajes. Curwen ha mostrado su indignación por lo ocurrido a Enma y también vía Twitter ha revelado el nombre de quien, según él, creó una cuenta falsa para difamarlo.

 

 

También ha señalado a dos personas más, como responsables de actos de acoso mediático. Uno de ellos incluso lo ha amenazado: «Te voy a volver loco ‘webón’, a ver si me denuncias por acoso».

 

 

Según asegura Víctor Caballero, otro de los que también se dedica a acosar por la red es Franco Alfredo Parizaca Yarlequé.

CURWENIDENTIFICAACOSADOR

En el Perú ya tenemos una ley contra el acoso, hoy mismo Edwar Álex Parizaca Puma, de 22 años de edad se ha convertido en el primer condenado por acoso sexual al utilizar una cuenta falsa de Facebook para intentar tener relaciones sexuales con una menor de 15 años, en Madre de Dios.

El gobierno se comprometió el 28 de julio pasado en la lucha por la igualdad y el bienestar de las mujeres y parece que hay voluntad de cumplir, por lo menos en la lucha contra el acoso evidente como es el de la condena mencionada, sin embargo, es necesaria una reglamentación y un protocolo exacto de actuación respecto a esta ley en todas las denuncias de acoso.

Hoy teleoLeo.com habló con Enma para saber cómo está afrontando la situación

 

Viola a su hija, la embaraza y amenaza con matar a madre de la menor por denunciarlo

No importa si el Código Penal peruano incrementa las penas por delitos de violencia de género, si la policía no hace bien su trabajo los violadores entran por una puerta y salen por la otra. Esto fue lo que ocurrió hace unos días en una comisaría de la provincia de Maynas. (Entrevista de audio al final del blog)

“Lo que pasó, ya pasó”. Eso dijo Alberto Arirama Guabloche, ante la policía, cuando rendía declaración por la violación de su hija X.A.S de 11 años de edad. ¿Y qué pasó luego?, pues que la policía lo dejó en libertad siendo un violador confeso.

La nota sobre la denuncia publicada este viernes 28 de septiembre de 2018 en teleoLeo.com: 

Confiesa haber violado a su hija y la policía lo deja en libertad

Alberto Arirama
Alberto Arirama Guabloche

Este jueves 27 de septiembre M.S, acompañada de su cuñado, L.M.L, se presentó en la comisaría de Tamshiyacu, pequeña localidad del distrito de Fernando Lores en la provincia de Maynas, para denunciar la violación de su hija. El responsable: el padre de la menor que confesó su crimen “con total descaro”, según dijo para teleoLeo.com el tío de la niña identificado como L.M.L.

La policía  —siguiendo el procedimiento— se comunicó con la Fiscalía y, según afirma L.M.L recibió la orden de retener a Arirama Guabloche mientras hacían las investigaciones pertinentes, sin embargo, luego de 4 horas lo dejaron ir, es decir, dejaron en libertad a un hombre que se había declarado culpable de la violación de su hija de 11 años de edad. O sea, ¿como confesó, lo liberaron.

Código Penal, Artículo 173.- Violación sexual de menor de edad

El que tiene acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal o realiza cualquier otro acto análogo con la introducción de un objeto o parte del cuerpo por alguna de las dos primeras vías, con un menor de catorce años, será reprimido con pena de cadena perpetua.

“En la comisaría ni siquiera estaba el comisario, sólo dos suboficiales”, ademas, dice L.M.L, uno de los suboficiales responde al nombre de Carlos Lozano.  Él y su compañero les dijeron que no podían hacer nada más y que las cosas debían seguir su curso en el Ministerio Público.

X.A.S producto de la violación está embarazada y su familia sólo quiere que continúe con su vida de niña. Ellas sólo llora, está triste, no le queremos preguntar nada para no revictimizarla, ya declarará en la fiscalía y ya sabremos más; por ahora juega, le hacemos la comida que le gusta, pero tiene los malestares propios de su estado” —dice L.M.L.

La madre, M.S, y sus hijos se han trasladado a Iquitos, ella ya no quiere seguir en Tamshiyacu. “La gente en el mercado rumorea que su marido ha dicho que no parara hasta matarla por haberlo denunciado, la familia de él también está muy enfadada por la denuncia” —dice L.M.L

A continuación el audio de la entrevista realizado por teleoLeo.com a L.M.L, tío de la menor violada.

Confiesa haber violado a su hija y la policía lo deja en libertad

Una vez más, la policía peruana demuestra no estar a la altura para tratar las denuncias de violencia de género. Dejar en libertad al violador confeso de una menor es poco menos que una aberración

Alberto Arirama Guabloche viola a su hija de 11 años, la deja embarazada, el delito es denunciado en comisaría, él se confiesa culpable y la policía lo deja en libertad. “Espere en su casa que lo llamen de la fiscalía” —le dicen.

Pero esperar a qué, por qué alguien que ha violado a una menor de 13 años, delito condenado con cadena perpetua en Perú, está hoy libre, en posibilidades de ir a donde le dé la gana y de seguir dando rienda suelta a su brutalidad.

Código Penal, Artículo 173.- Violación sexual de menor de edad

El que tiene acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal o realiza cualquier otro acto análogo con la introducción de un objeto o parte del cuerpo por alguna de las dos primeras vías, con un menor de catorce años, será reprimido con pena de cadena perpetua.

Los hechos ocurrieron en Tamshiyacu, pequeña localidad del distrito de Fernando Lores en la provincia de Maynas. Este 27 de septiembre M.S llevó a su hija a la posta médica, la niña empezó a menstruar hace poco y tuvo una falta, su madre se preocupó y la llevó para que la revisaran.

Resultado: la menor identificada como X.A.S está embarazada. En ese momento la doctora preguntó qué había pasado y la niña lo dijo todo. Dijo que desde hace dos meses su padre la viola y que no le había dicho nada a su madre ni a nadie porque él, Alberto Arirama Guabloche, la tenía amenazada.

La madre de X.A.S salía a trabajar cada día tranquila dejando a sus tres hijos (2 niñas y un niño) al cuidado de su esposo y eso le permitía e Arirama hacer lo que le daba la gana con su hija. Él mismo ha confesado haber violado a la menor.

En cuanto la madre y los familiares de la niña supieron lo que ocurría, presentaron la denuncia ante la comisaría de la localidad y allí, pese a la confesión de Arirama, la respuesta fue: “Como los hechos han ocurrido hace dos meses, no hay flagrancia, entonces vaya a su casa y espere que se inicie el proceso en la fiscalía”.

Así que, ayer mismo, según los familiares, luego de pasar unas horas Arirama terminó cenando con su hermana como si nada hubiese pasado.

La denuncia la dio a conocer Cynthia Bobadilla, empleadora de la abuela de X.A.S, teleoLeo.com habló con ella y, entre otras cosas, manifestó su rabia y el sentir de la abuela de la menor: “La abuela está destrozada. He hablado con la madre, ella quiere justicia y a ese hombre lejos del alcance de sus hijos, por eso y ante la inacción policial también han presentado denuncia ante el Ministerio Público”.

Esta noticia me deja varias interrogantes:

-¿Cómo la policía deja libre a Alberto Arirama Guabloche después de confesar ser culpable de una violación sexual?

-¿Por qué la policía peruana reacciona de manera benevolente con el culpable de la violación de una persona?

-¿No sabe la policía peruana que todo delito de violación tiene pena de cárcel y que cuando se trata de una menor de 14 años la pena es cadena perpetua?

-¿Cómo la policía no detiene a Alberto Arirama Guabloche y lo pone a disposición del Ministerio Público para que sea la justicia la que decida lo que se hace con él, habida cuenta que ya se declaró culpable de la violación de su hija?

Esperemos que se haga justicia para X.A.S y que esta incluya la condena de su violador y la sanción correspondiente a los malos policías que atendieron su caso.

Este blog sobre la violación de una menor por parte de su padre también ha sido  publicado en teleoLeo.laMula.pe

Tras varios intentos de feminicidio, denuncia y la policía no le hace caso

Le dijo que la mataría, la intentó ahorcar más de una vez, la estampaba contra el piso; y cuando denuncia le dicen que su caso no es grave porque no tiene hijos. En pleno siglo XXI las mujeres seguimos valiendo por la producción de nuestro útero. 

“Una vez le intentó pegar y yo, de 7 años, me puse enfrente. Me pegó a mí tan fuerte que terminé estampada contra la pared”. Ella se juró que cuando fuese grande no aceptaría que ningún hombre la maltratase, como su padre había hecho tantas veces con su madre. Sin embargo, no pudo cumplir la promesa. Durante 3 años estuvo presa en una relación de abusos y maltratos.

“Nadie te va a querer —me decía, y yo le creía”. María, así la llamaré, siente que sólo perdió el tiempo permaneciendo al lado de quien la humillaba y golpeaba. Haber aguantado tanto la hace sentirse culpable. “No entiendo como habiendo crecido en un hogar donde mi padre maltrataba a mi madre no supe ver las señales y alejarme. No entiendo cómo dejé que mi expareja me hiciera todo lo que me hizo”.

Sin embargo, la culpa de haber sido una mujer maltratada no es de ella, es del maltratador. No es ella la que permitió ser golpeada, no es ella la que dio motivos para ser insultada. La culpa siempre es del agresor.

Relación tortuosa

“Dormíamos en cuartos separados porque él así lo quería. Yo le pedía dormir juntos pero él se negaba. Me decía que se la pasaba toda la noche bebiendo alcohol y viendo películas y luego dormía casi toda la mañana. Su horario de trabajo se lo permitía, era profesor universitario y enseñaba algunas tardes”. Así describe María al hombre con el que tuvo una tortuosa relación.

Ella conoció a su expareja por un amigo común, poco tiempo después se fueron a vivir juntos. María dice que en ese momento sabía que él fumaba marihuana regularmente, “pero, ahora, creo que me mantuvo engañada y que en verdad consumía substancias más fuertes porque siempre lo veía exaltado, agitado y no dormía”.

Al inicio de la relación ella tuvo serios problemas médicos, intentó un método para evitar quedar embarazada y eso afectó su salud. “Cuando comenzamos me puse un implante anticonceptivo que me produjo sangrados por mucho tiempo y eso me generó una infección terrible. Me quité el implante, pero estuve 2 meses hospitalizada”. 

María dice que a pesar de las causas de su estado y de vivir cerca al hospital su pareja no la visitaba muy contento. “Vivíamos frente al hospital, pero él venía a visitarme todo fastidiado y siempre por muy poco tiempo; le molestaba incluso tener que traerme ropa o tener que cuidar a mis mascotas”.

La infección fue curada, pero a ella le quedó de ‘regalo’ una afección llamada “dolor crónico pélvico” lo cual le generaba y le genera terribles episodios de dolor, que se pueden prolongar durante meses. ” Todo esto pasó los primeros meses de nuestra relación y él comenzó a decirme que por mi estado ya nadie me querría”.

María dice que esto la deprimió mucho y eso la hizo ser presa fácil de la manipulación del ‘profesor’. “Mi autoestima estaba por el piso, él la había debilitado y eso hizo que me quedase a su lado tanto tiempo, porque le creí cuando me decía que nadie más me  querría como él y que nadie me aceptaría con mi dolencia”.

USB revelador

En una de las visitas ‘forzadas’ al hospital, ‘el profesor’ le dejó a María un USB con películas pero en el dispositivo había más. “En el USB encontré fotos de sus ex novias desnudas, me molesté, pero no le dije nada. Cuando salí del hospital comenzó a ponerse violento, cuando le pedía que me traiga una pastilla me decía que no era mi empleado”.

Y así, entre maltratos y discusiones un día María no pudo más. “Le dije que no estaba bien que tenga fotos de sus ex desnudas y que encima me las dé, me contestó que yo era “una celosa de mierda”; pero él sólo se comportaba así en privado, cuando había más gente era muy cariñoso y amoroso”.

“Mis problemas de salud continuaron, el dolor pélvico crónico, me hacía sentir muy mal, física y emocionalmente y él siguió aprovechándose de eso para seguir humillandome cada día más y más”.

Maltrato físico

María dice que el maltrato físico comenzó cuando él le pidió que le escondiera “su hierba” porque quería dejar de fumar durante la semana. “Pero cuando la quería me destrozaba el cuarto buscándola, me tiraba de la cama para que le dé el estuche donde la guardaba, me tiraba contra el piso, me golpeaba la cabeza y me insultaba”.

“Incluso los vecinos gritaban que me suelte cuando lo escuchaban gritar y a mi pedir auxilio”. Los vecinos gritaban pero nunca nadie llamó a la policía —dice María. Lamentablemente nadie se quiso comer el pleito, al parecer les molestaba el ruido, pero no que una mujer estuviese siendo maltratada. ¿Algo habrá hecho, no?

María también recibía golpe porque según su expareja era demasiado celosa. “Varias veces intentó ahorcarme y luego me pedía perdón, me decía que yo lo provocaba por ser tan celosa, porque le reclamaba que se amaneciera hablando con sus exnovias y con otras chicas o creándose cuentas falsas en Facebook”.

Luego María confirmó sus sospechas, él mantenía otras relaciones, “pero me hacía sentir  que yo estaba loca, decía que mis celos tenían la culpa de todo”. Ella se evadió de la situación como pudo. “Me volqué en los estudios, el trabajo, en mis animales; traté de bloquearlo de mi mente pero los insultos y las agresiones físicas seguían”.

María dice que su baja autoestima le impedía acabar con la relación. “Sentía que no tenía escapatoria, sólo le conté a mi madre, ella vivía fuera de Perú, se había vuelto cristiana y me llenó de malos consejos. Me dijo que como ya vivía con él, era como si estuviésemos casados, así que debía perdonarlo y seguir a su lado”.

La madre de María había ‘”perdonado” cuando era maltratada por su marido. Muchas mujeres debido a convicciones religiosas, a la desinformación y a la falta de una educación que propugne la igualdad acaban normalizando el maltrato.

Pero María no podía más, ya no podía ni estudiar tranquila, él la gritaba, la insultaba y hasta llegó a romper la puerta de su habitación. Entonces algo cambió.  “Durante los estudios de la maestría comencé a llevar cursos de feminismo y eso me daba fuerzas para defenderme, aunque todavía no tenía la entereza suficiente para salir de la relación, sin embargo, empecé a responder sus ataques y eso lo sorprendió”.

María se fue empoderando y aprendió a defenderse. “Una vez mientras me ahorcaba le arañé la cara, me dijo que por mi culpa perdería el trabajo, que por mi culpa no iba a poder dictar clases, que por mi culpa la gente iba a hablar. Como siempre yo era la víctima, pero todo era mi culpa. Me hacía la vida imposible”.

No contento con intentar ahorcarla en diferentes oportunidades, un día que ella intentó defenderse también le torció el brazo. “Yo ya le tenía mucho miedo, tanto que comencé a vivir sin salir de mi habitación, le pedí que se vaya pero me dijo que no lo haría hasta que le pagase lo que le debía, en ese momento no podía hacerlo, así que me tocó seguir aguantando”.

María encontró un nuevo trabajo y con la liquidación del anterior comenzó a ir a terapia y se siguió armando de valor. “A los pocos meses la situación se volvió insoportable y tuve las agallas de ir a la comisaría a contar mi historia, pero todo fue muy difícil, el policía tomaba nota mientras veía un partido de fútbol y poco le importaba lo que yo tenía que decir”.

El efectivo que la atendió sólo intentó desanimarla de continuar el trámite. “A pesar que le dije que había amenazado con matarme contestó que como no teníamos hijos no contaba como un caso de agresión grave. Además, como él no tenía un arma de fuego no se trataba de un caso urgente. Yo le dije que después de intentar ahorcarme varias veces podría haberme matado con sus propias manos”.

Luego de la denuncia llegó el vía crucis. “Fui al médico legista, a la psicóloga y luego ya no seguí con el proceso, era demasiado difícil ir otra vez para que un grupo de policías te trate como que lo que pasaste no fue nada, como que no importas, incluso me dijeron que la denuncia no sería tomada en cuenta porque no había pruebas de las agresiones”. 

En la mayoría de los casos, la revictimización, al hacer que repitan una y otra vez lo ocurrido; la falta de profesionalismo de los efectivos policiales al momento de la recepción de las denuncias y el machismo, hace que muchas incidencias sean retiradas o abandonadas por las víctimas  que, además,  sólo quieren olvidar lo ocurrido y poder seguir con sus vidas.

Presentada la denuncia, María le contó al resto de su familia lo que vivía a diario y ellos fueron un gran apoyo. “Gracias a la ayuda de mi padre, mi hermano y un primo lo saqué de casa. Le pagué su plata y lo boté pues el alquiler de la casa estaba a mi nombre; y si antes no me había ido también fue por mis mascotas, porque no encontraba departamento donde me permitieran conservarlas”.

María no ha vuelto a ver al ‘profesor’, bloqueó a sus amigos y familia en sus redes sociales y sólo habla del tema cuando surge. “No oculto lo que me pasó, creo que contando mi historia talvez ayude a alguien que pasa por lo mismo, sin embargo, siempre es difícil recordar los malos ratos y los 3 años que perdí con alguien que sólo me humilló y maltrató. A veces pienso que si lo vuelvo a ver entraría en pánico”.

Antecedentes

María conoció el maltrato desde pequeña, su padre maltrataba a su madre frecuentemente, tanto, que ella se metía en medio de los golpes para defenderla. “Mi papá se iba a tomar con sus amigos y cuando volvía le pegaba a mi mamá”. La madre de María también era insultada. “Mi papá le decía a mi mamá y a nosotros que ella era satanás, que era una idiota, una mierda”.

Un día la madre de María no aguantó más y denunció. “Mi hermano y yo fuimos al médico legista y le dijimos todo al psicólogo, mi papá dijo que mi madre quería que perdiera su trabajo y que por su culpa no podría mantenernos” —afirma María.

María también dice que siempre defendió a su madre porque era la hija mayor, pero luego la violencia de su padre fue dirigida hacia su hermano.Con el tiempo, la madre de María encontró otra persona, “mi padre ya la había engañado antes, mi hermano y yo ya estábamos grandes, así que se divorciaron, luego mi padre dejó de ser violento y también nos dejó de insultar”.

Sanación

“La terapia me ayudo a mejorar mi autoestima, a convencerme de que valgo. También me ayudó a ver los patrones que estaba siguiendo de todo lo que viví de niña, porque yo me acuerdo todo lo que pasó en mi niñez. Ahora mi papá es mayor y cambió totalmente. Ya no es violento y en mi mente yo pensaba que ‘mi ex’ también iba a cambiar como mi papá” —dice María.

Culpa indebida

María se siente muy culpable con ella misma, le molesta no haber cumplido su compromiso de no relacionarse con un hombre violento, “incluso pensaba que mi mamá había sido tonta por aguantar a mi padre, y mírame, yo acabé casi como ella. Ahora miro atrás pienso que ella lo tenía mucho más complicado siendo madre de dos niños”.

María también siente que se traicionó al no cumplir la promesa de no aguantar como lo hizo su madre. “Me siento una completa idiota. No debí aceptar ni insultos, ni maltratos desde el inicio. Pero él acababa conmigo, me desarmaba cada vez que me decía “nadie mas te va a querer”Ya pasaron 2 años y aún siento cólera conmigo misma, por el tiempo perdido”, asegura María.

Este blog sobre feminicidio y violencia de género también ha sido publicado en teleoLeo.lamula.pe

Si no “te metes”, la pueden matar

La discusión violenta de una pareja en un espacio público no puede seguir siendo considerada un acto íntimo. No cuando a las mujeres nos están quemando, violando y matando. No cuando nos degüellan a vista y paciencia de todo mundo. Comerse el pleito puede salvar una vida

En Lima, Perú, el martes 4 de septiembre de 2018 una mujer fue degollada y, si bien es cierto, los testigos intervinieron para ayudar en la captura del feminicida, me pregunto: ¿por qué no lo hicieron antes de ver sangre?

El miedo a nuestra integridad no puede ni debe paralizarnos para socorrer a alguien en peligro, no es fácil, pero siempre hay algo que podemos hacer.

“Algo no va bien contigo, nunca, nadie me ha tratado como lo haces tú”. Era un lunes por la noche y volvía de unas lindas vacaciones con mi marido. En el vuelo, detrás nuestro, venía una pareja joven, reían y se lanzaban frases hirientes. No más de 30 años les calculé. Aterrizamos y la cosa se puso peor.

“Te has puesto de esa manera sólo para mirarla” —le increpó ella a él. Al parecer su chico había mirado con ojos de deseo a otra mujer. —“No he hecho eso, estás loca”, contestó él; y siguieron hablando y riendo hasta que ella un poco más seria le dijo: “Cuando madures lo entenderás”. Él rió socarronamente.

Subimos todos al autobús que nos llevaría del avión a la sala de desembarque, ya no se hablaban, él lo intentaba pero ella le giraba la cara. Al descender del autobús él espero que no hubiese mucha gente y la cogió de los antebrazos por detrás, atrayéndola hacia sí, ella se quedó inmóvil y yo me puse alerta.

No avance, no quería hacerlo, en esa zona del aeropuerto y siendo ya casi medianoche no había nadie más; le dije a mi marido lo que pasaba y fuimos retrasando nuestro paso para no dejarla sola.

Comenzaron a caminar, ella quería adelantarlo, él le cerraba el paso con la maleta, le metía la cara para obligarla a hablar. Ella le rehuía, se la veía contrariada. Él le cogió la maleta y la retuvo, mi marido y yo pasamos delante de ellos, los miramos para que supieran que estábamos allí.

Mi marido se adelantó en busca de ayuda por si pasaba algo, yo me quede como a 10 o 20 metros de ellos, los veía discutir, ella se llevaba las manos a la cara, parecía secarse las lágrimas y movía la cabeza en señal de negación.

Pasaron por delante de ellos un grupo de sobrecargos, 4 hombres y dos mujeres. Les comenté la situación y me dijeron que no se podían meter, pero, “no se preocupe, en todo el aeropuerto hay cámaras”, agregaron.

Y pensé, qué importarán las cámaras cuando él la haya golpeado o matado, claro, sirven para hacer la denuncia, pero el daño ya está hecho, por qué no actuar antes de que ocurra algo lamentable; por qué no podían simplemente acercarse y preguntar si todo iba bien.

No podían porque nadie quiere comerse el pleito de otro y es esta falta de solidaridad la que nos lleva a tener cada día más mujeres maltratadas, quemadas, violadas y asesinadas.

Seguí en mi sitio de guardia, esperaba que todo se calmase y me daba yo misma valor para intervenir, no es la primera vez que lo hago, pero siempre tengo algo de temor. Ambos comenzaron a caminar hacia mi, me hice la que esperaba algo, miré mi reloj, él entró al lavabo, yo aproveché ese momento y me acerqué a ella que lo esperaba fuera.

Estás bien” —le pregunté. “Sí todo está bien” —contestó. Me ofrecí a llevarla a su casa para que pudiese deshacerse de él, pero me dijo que no, que muchas gracias, los ojos le brillaban. Insistí en ayudarla, se volvió a negar. —”Estoy bien, ya te vi que mirabas y me cuidabas, gracias, pero ya estoy bien”, dijo.

Espero, en verdad, que todo se haya arreglado y no me refiero a que ahora estén felices comiendo perdices —luego de ver el trato dominante de él, no creo que haya nada saludable entre ellos— me refiero sólo a que ella esté a salvo en su casa.

Rescato el haber actuado, el haber superado mi temor, el haber sido solidaria y haberle hecho ver que no estaba sola, eso también empodera a quienes están pasando por una situación difícil, les hace saber que hay gente que está dispuesta a hacer algo.

Me enfada y asusta mucho que la gente pase al lado de una pareja que está discutiendo fuertemente y nadie haga algo, sólo una mujer se los quedó mirando, pero siguió su camino.

Me enfada y asusta mucho que, incluso, el grupo de trabajadores de una línea aérea, que pasaron al lado de la pareja no hayan querido intervenir; ni siquiera las dos mujeres que iban con ellos y que ellas mismas afirmasen: “Nada podemos hacer”.

Si no nos ayudamos, cómo podemos seguir adelante. Si no nos solidarizamos con los que sufren violencia o acoso cómo podemos exigir una sociedad más justa, cómo podemos volver a casa con nuestras familias y sentirnos tranquilos o tranquilas.

La violencia no desaparecerá como por arte de magia y, en particular, la violencia contra la mujer tampoco lo hará si no nos comprometemos a intervenir , a ayudar, si no nos comemos un poquito el pleito e intentamos frenar desenlaces terribles.

“Hay cámaras de seguridad”, es la frase de los sobrecargos que me quedó grabada y mientras pensaba, por ejemplo, en Arlette Contreras, mujer peruana a la que su expareja arrastró por el pasillo de un hotel para volver a meterla en la habitación donde la estaba maltratando.

Saber que podía estar siendo grabado por las cámaras del hotel no detuvo al abusador de Arlette y lo registrado tampoco han servido para condenarlo por el repudiable hecho.

Y me pregunto, si a un hombre no le importa retener por la fuerza a su pareja en un espacio público, si a un hombre no le importa sujetarla con violencia y cerrarle el paso en un lugar donde sabe que puede estar siendo grabado: ¿le importarán las cámaras de seguridad para hacer lo que le quiera?

Así que la próxima vez que veas un acto de violencia contra una mujer —o contra otra persona— piensa dos veces antes de seguir tu camino, mírate en aquel que está siendo violentado y piensa si no te gustaría que alguien pudiese ayudarte.

Un día el sujeto de violencia puedes ser tú y ahí quiero ver como se te atraganta el “no me puedo meter”.

Este blog sobre violencia de género también ha sido publicado en: teleLeolamula.pe

Baldo Olivares, rector de la UNAC, decidirá si suspende alumno denunciado por violar a una compañera de estudios

El Tribunal de Honor de la Universidad del Callao ha dictaminado la separación de José Eduardo Pachas, el alumno denunciado, ahora la oficina de Asesoría Legal que depende del rectorado deberá pronunciarse

Escribe: Leonor Pérez-Durand

teleoLeo.com

“Siento que mi universidad me ha fallado, no me ha protegido. Me violó un compañero y después de 6 meses de haber solicitado una orden de alejamiento, aún no toman una decisión definitiva. El nuevo ciclo de estudios ya ha comenzado y yo sigo sin poder ir a clases porque no puedo estar en la misma aula de quien me violó. Yo soy la víctima y soy la que ha tenido que encerrarse a estudiar desde casa mientras él hace vida normal. Eso no es justo”. 

La orden de alejamiento no priva al denunciado de seguir sus estudios. De aprobarse, José Eduardo Pachas, continuaría sus cursos desde su casa y acudiría a la universidad para presentar trabajos y rendir exámenes, tal y como hizo la joven abusada el ciclo pasado.

Lezly Carrasco, intentó seguir sus estudios luego de haber sido violada por un compañero de clase pero no pudo, temblaba y sentía pánico en cuanto veía a José Eduardo Pachas, su abusador. No soportaba la idea de tener que compartir aula con él, no podía, recordaba como se había quedado dormida luego que le diera a beber un vaso de vino; recordaba cómo despertó en su cama con él encima penetrándola por donde le dio la gana; recordaba como le había mordido el cuello hasta dejarla adolorida y con un moretón enorme. Ella recordaba todo al verlo y no podía ni respirar.

Hace unas semanas Lezly contactó conmigo y me explicó su historia que publiqué en teleoLeo.com: “¡No es no! Pero, la justicia tampoco lo entiende

En un intento de continuar con sus estudios, Lezly pidió una orden de alejamiento para su agresor, la Oficina de la Secretaría General a nombre del rector, Baldo Andrés Olivares Choque,  le dijo que no, porque el acto no había ocurrido dentro de la universidad, porque los hechos aún se estaban investigando y porque “ni la Constitución ni otros instrumentos legales de carácter internacional lo permitían”.

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Sin embargo, no es cierto que “los instrumentos internacionales” no permiten la suspensión del abusador. Diferentes protocolos internacionales en contra de la violencia sexual dentro de la comunidad universitaria contemplan la suspensión del denunciado. Ejemplo de ello son: el Protocolo de acoso moral, sexual y por razón de sexo de la Universidad Autónoma de Madrid; y  la Guía de Prevención y Atención  la Violencia de Género en las Universidades, elaborada también en España.

Tribunal de Honor en acción

Luego de la respuesta del Rectorado, el caso pasó al Tribunal de Honor de la UNAC, que luego de las declaraciones de Lezly y de Pachas se ha decantado por la suspensión del denunciado. Y ahora se está a la espera de la decisión final, la de la oficina de asesoría legal del Rectorado, la que en un primer momento dijo que la suspensión no procedía. 

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Sin embargo, este ente en sus actuaciones cometió un atropello flagrante contra Lezly, pues mientras ella fue citada para declarar de manera presencial, al abusador le enviaron las preguntas a su casa para que responda con toda calma y ‘alevosía’.

A principios de agosto compareció Lezly, ella acudió a la cita con mucho miedo por revivir lo ocurrido; su abogado pidió a los integrantes del tribunal que no la revictimizasen con sus preguntas porque ella estaba aún muy frágil. El abogado de la joven es su hermano y sabe de primera mano que debido a la violación Lezly intentó suicidarse dos veces y que aún está en tratamiento psiquiátrico.

Sin embargo, zurrándose en todas las advertencias el Tribunal de Honor, presidido por Alfredo Guerrero Roldán, quiso conocer cada detalle de lo ocurrido. “Queremos saber el orden en que ocurrieron los hechos ese día, queremos saberlo todo para hacernos una idea”. Así que procedieron a hacer lo que el abogado de Lezly había pedido que no hicieran: revictimizaron a la joven y la auscultaron con lupa.

Le preguntaron si Pachas la había “pretendido públicamente”; “de quién fue idea de ir a su casa y porque fueron”; “si acostumbraba a tomar licor”; “qué hicieron toda la tarde juntos”. Lezly contestó a cada una de las preguntas, dijo que no, que Pachas nunca la había pretendido; que la idea de ir a su casa había sido de él porque quería mostrarle un proyecto de negocio. También dijo que sí, que habían bebido pero que no acostumbra a tomar tanto licor; y que hablaron y bailaron porque ella es profesora de danza. —¿Qué bailaron? — le preguntaron;  —marinera  —respondió.

Hasta ahora no entiendo la razón de esta última pregunta. Será que los integrantes del Tribunal de Honor creen que hay bailes que incitan a la violencia sexual. O sea, ahora, ya no es sólo debemos de cuidarnos de no “exhibirnos” en minifalda, ni de usar escotes de “infarto”, o de no consumir alcohol, también debemos de tener muy en cuenta que bailamos porque nos exponemos a ser sujeto del deseo irracional de los machos que nos rodean y los incentivamos a que nos violen. ¡Plop y replop!

Antecedentes del interrogatorio vejatorio

Cuando Pachas violó a Lezly, cerró con llave la puerta del cuarto donde vive, ella sólo pudo salir de allí porque se encerró en el baño con su teléfono y llamó a un amigo. Los catedráticos le preguntaron si en el pasado “había tenido una relación sentimental con ese amigo”, le preguntaron “por qué durmió en su casa y por qué no había vuelto directamente con su familia, con quién y cómo fue a hacer la denuncia […] por qué le hicieron el dosaje etílico y de drogas a las 18 horas de la violación.”

Ante el Tribunal de Honor, Lezly respondió que había sí había tenido una relación sentimental con su amigo para evitar ser juzgada porque luego de la violación tuvo relaciones sexuales con él. Pero en verdad nunca estuvieron ligados sentimentalmente.

La joven también manifestó que había dormido en casa de su amigo porque no quería que su madre, acabada de operar, y su padre, de duelo por la muerte de su abuelo, la vieran con las marcas que le había dejado Pachas en el cuello; dijo que cuando despertó hizo que su amigo la llevará a casa de su mejor amiga, le preguntaron —incluso— la dirección de su amiga. La joven también dijo que fue a presentar la denuncia acompañada de ellos la mañana siguiente a la violación y que fue la policía la que retrasó el dosaje etílico y la prueba de drogas.

Lezly en su declaración de los hechos ante la psicologa del Ministerio Público manifestó que horas después de la violación tuvo relaciones sexuales con el amigo que la rescató y esto se ha convertido en motivo para juzgar su conducta y no la de su agresor. Pero, el Tribunal de Honor y posiblemente la Fiscalía no tengan en cuenta que en su denuncia ella declaró que se quedó dormida inmediatamente después que Pachas le dió a beber un vaso de vino de una botella que sacó de su nevera. Ambos habían estado bebiendo durante la tarde y él siempre había ido a comprar el vino a la bodega del barrio.

Este punto es importante, porque si Pachas le suministró alguna de las llamadas “drogas de la violación”, estas pueden producir desinhibición y consecuentes conductas promiscuas en las víctimas. Sin embargo, eso no lo sabremos por la negligencia policial. En la realización del exámen toxicológico, la policía no hizo los exámenes específicos para cada tipo de sustancia que Pachas le podría haber suministrado y cuando lo detuvieron en su casa, a pesar que encontraron el sostén de ella, no buscaron pruebas que pudiesen corroborar la denuncia de la joven.

“Pero el hecho de que una persona dé negativo en los análisis toxicológicos no descarta la agresión sexual. La demora que se produce hasta que la víctima acude al hospital es fundamental, y una de las causas de que muchos resultados toxicológicos salgan negativos […] Y añade que el agresor suele elegir una droga que tenga efectos de sedación y amnésicos, y a veces también se utilizan sustancias que producen desinhibición para facilitar la agresión sexual.”

“La hipersexualidad es un efecto secundario común de un trauma sexual (al igual que evitar tener relaciones sexuales de cualquier tipo) […] Mi lógica era muy simple: si soy capaz de acostarme con personas aleatorias significa que estoy bien. Significa que mi trauma no me afecta.”

De una vez por todas debemos entender que NO es NOSuecia la tiene clara, allá si en medio de una relación consentida, alguna de las partes se retracta, el acto se detiene, se acabó, finish, finito. Metámonos en la cabeza que la voluntad de una mujer cuenta, porque si no, las prostitutas no podrían ser víctimas de una violación o de una agresión por parte de sus clientes o de quién sea y eso no es así. A las pruebas me remito: “La Audiencia de Zaragoza ha impuesto penas que totalizan 19 años y 2 meses de cárcel a Iñaki Gómez Floría como autor de la violación de una prostituta, de sendas agresiones sexuales a otras dos mujeres, de un delito de robo y de dos faltas de lesiones”.

Publicidad ingrata

Luego vendría la pregunta definitiva: “¿Considera que la publicidad de su caso en las redes sociales afecta a la imagen institucional de la universidad? […] “¿Como miembro de la UNAC cómo le afecta hacer público su caso  y haberse convertido en juez de la universidad?” Esta pregunta y repregunta se deben a que Lezly publicó en Facebook la desidia de la universidad en su caso, denunció que siendo ella la víctima había tenido que recluirse y estudiar en casa, mientras que su violador había continuado yendo a clase como si nada.

Días antes de la presencia de Lezly en el Tribunal de Honor sus publicaciones en sus redes sociales respecto al comportamiento de la UNAC encendió los ánimos. La vicerrectora de investigación de la UNAC, Ana León, llegó a intervenir en el muro de Lezly negando la inacción de la universidad en su caso, aseguró que la universidad la había protegido y que el Tribunal de Honor se estaba encargando de su solicitud. Lezly le contestó que quería saber si su caso sería enviado a la SUNEDU, que ha pedido a las universidades le presenten todas las denuncias de abusos sexuales que tienen.

La vicerrectora no contestó a la pregunta de Lezly, tampoco respondió cuando se la hice yo, es más, me dijo que yo no era periodista y que era otra mentirosa.

La calificación a mi trabajo vino luego de una conversación telefónico que sostuve con la que tuve con la vicerrectora, en la que mostrando un total desconocimiento del caso de Lezly me afirmó que el Poder Judicial había archivado su denuncia, sin embargo, esto es falso,  el caso aún está siendo evaluado por el Ministerio Público para saber si aceptan juzgarlo o no. León también me aseguró que Lezly y Pachas era pareja: “Pachas declaró ante el Poder Judicial que ellos eran pareja, que estaban en su cuarto y que ella le pidió de tomar”

—¿Pero eso tampoco no justifica una violación? —le dije

—No pues, pero el Poder Judicial lo ha dejado libre, ese expediente ya está cerrado, siguió afirmando la vicerrectora.

Sin embargo, Pachas nunca ha dicho que él y la joven fuesen novios, al contrario, ante la policía manifestó que él tenía novia y que Lezly era sólo una amiga.

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León también afirmó que no tenía ningún expediente en el que Lezly hubiese pedido una orden de alejamiento dentro de la universidad para Pachas. “Lo peor es ella publica cosas en las redes, le hacen caso y nosotros no tenemos tiempo para ver lo que publica, ella miente, miente y miente.” Sin embargo eso tampoco es cierto, es debido a la presentación de su caso a la UNAC que desde la oficina de Asesoría Legal le responden con un “no” a su pedido (tal y como hemos visto en el primer documento adjuntado en este blog). Entonces me pregunto yo: ¿quién miente?

Rector no habido

Intente también hablar con el rector de la UNAC, Baldo Olivares, le dejé varios mensajes en su celular y sé que los vio, whatsapp me mostraba el doble check, pero nunca me contestó, supongo que como la vicerrectora dice que no soy periodista y que soy una mentirosa, pues no le pareció “oportuno” contéstarme un par de preguntas:

—¿Por qué desde su oficina se negaron a ordenar la orden de alejamiento del estudiante acusado de violación?,

—¿Porque dijeron que no había normas internacionales al respecto, y si el caso de Lezly será enviado a la SUNEDU?

Alegato

Recientemente la Subprefectura de la Gobernación ha otorgado medidas de protección ordenando que José Eduardo Pachas se mantenga a una distancia prudencial de Lezly, así lo aseguró su abogado durante el interrogatorio del Tribunal de Honor, “esto les va permitir a ustedes tomar cartas en el asunto, nosotros solicitamos una medida para que se resguarde a mi hermana dentro de la universidad, ambos tienen derecho a estudiar pero debido a la agresión son los derechos de mi hermana los que deberían de ser tutelados porque ella es la víctima” —concluyó. 

Así que ahora todo vuelve a estar en manos del rector, y por eso mismo Lezly no está contenta, la oficina que ahora tiene que decidir es la misma que hace unos meses le dijo que no podían suspender de clases a su agresor, además, en unos días se cumple la fecha límite para que la Fiscalía se pronuncie sobre su caso y si es desestimado eso será un factor para que se deniegue la suspensión de Pachas, lo cual la volvería a obligar hacer el último ciclo de su carrera encerrada en casa, como si fuese ella la culpable de haberse ‘dejado’ violar.