¡No es no! Pero, la justicia tampoco lo entiende

“Cuando desperté, mi cuerpo no reaccionaba, estaba en su cama, no sabía qué había pasado, él me estaba penetrando la vagina y sólo pude decirle —suéltame, no quiero; pero no me hizo caso y continuó. Me penetró en el ano, y grité…”

Esta es la historia de una violación, la de Lezly Carrasco de 24 años de edad. Ella fue ultrajada por un compañero de la Universidad del Callao, donde ambos estudian. Según explica la joven, so pretexto de proponerle un proyecto de trabajo, José Eduardo Pachas Quispe, la citó y la llevó a su departamento, donde le dio a beber alcohol y, probablemente, la drogó para hacer poder someterla.

“Mi nombre es Lezly Carrasco Solis, el día 6 de febrero del 2018, me reuní cerca a la universidad con José Eduardo Pachas Quispe, me propuso un proyecto de trabajo  y acepté. Almorzamos juntos, luego fuimos a su departamento donde iba a enseñarme las muestras del producto a elaborar”.

A las 4 de la tarde Lezly quiso irse a la universidad, tenía clases. Pachas la convenció para seguir conversando, “me ofreció tomar vino, y yo acepté”. Según la joven, Pachas salió a comprar y volvió con dos botellas. “A las 7 de la noche le dije que me iba, pero me invitó a comer, acepté y volvió a salir a comprar”. Pachas volvió con 2 botellas más y algo para picar.

¿Sumisión química?

“A las 9 de la noche, él sacó otra botella de vino, pero esta vez de su refrigeradora, me sirvió un vaso, tome un poco y me quede dormida, antes comencé a ver todo borroso, no sentía las palmas de mis manos, ni mi cuerpo; perdí la conciencia”. La joven dice que cuando despertó se sentía desorientada, “veía lo que pasaba pero no podía hacer nada”, afirma. 

Lezly despertó en la cama de Pachas. “Él estaba encima mío, desnudo sujetando mis piernas con sus hombros, me había bajado el pantalón y la truza hasta las rodillas, tenía la camiseta subida hasta el cuello y no tenía mi sostén. Él estaba penetrando mi vagina, no podía moverme, mi cuerpo no respondía, —suéltame, no quiero —le dije; pero no hizo caso, continuó. Me penetro en el ano, y grité”, manifiesta la joven.

“Luego se echó en la cama y me jaló hacia él, yo sentía que me caía. Él sujetó mis manos y me mordió en el cuello muy fuerte, me hizo daño. Yo grité y le volví a decir —suéltame, no quiero; me dio dos cachetadas. —Dí mi nombre —me dijo. —¿Cómo me llamo?; y comencé a llorar.”

José Eduardo Pachas Quispe en su declaración ante la policía ha dicho: “Ella sabía que ambos queríamos tener sexo.” Con esta afirmación, hecha ante la Policía, Pachas, asume que penetró vaginal y analmente a Lezly Carrasco, sin mediar consentimiento expreso. Porque “ella sabía”, no es lo mismo que: ella dijo sí.

Lezly dice que sólo pudo ponerse de pie cuando él la soltó. “Mi mente se apagaba por momentos, vomité, comencé a llorar; estaba desorientada. Vi mi celular, lo cogí, caminé como pude al baño, me encerré; volví a vomitar. Lloraba, temblaba, veía todo borroso, sólo quería estar a salvo”. Lezly dice que le envió un mensaje a una amiga, pidiendo ayuda , pero no le contestó.

Un amigo va al rescate

Lezly logró comunicarse con un amigo, que fue a buscarla; la encontró sentada en el suelo: “Al verlo me aferré a sus pies y empecé a llorar a gritos, no podía hablar bien, ni siquiera podía contarle lo que me había pasado, sólo lloraba, sentía mucho miedo, estaba desorientada, adolorida, devastada. Había pasado por el momento más horrible de mi vida; subimos en un taxi y me volví a quedar dormida”, afirma la joven.

Esa noche, Lezly durmió en casa de su amigo: “Estaba en shock, no quería hablar con nadie, cuando logré contarle lo que había pasado, le pedí que durmiera conmigo, no quería sentirme desprotegida. Horas después desperté y le pedí que me hiciera el amor, no sé ni por qué lo hice, yo no soy así; sólo quería borrar lo que me había pasado, quería acabar con esa sensación de asco, de haber sido utilizada”.

¿Sexo después de una violación?

Decir la verdad ha hecho que la pericia psicológica del Ministerio Público ponga en duda la violación de Lezly: “Es muy extraño que una mujer violada sostenga relaciones sexuales luego de unas horas.” Sin embargo, según diversos estudios psicológicos no hay un patrón y cada mujer reacciona de manera diferente al abuso.

Este es el ejemplo de una mujer que mantuvo relaciones sexuales luego de haber sido violada. El caso de Lezly, no es el único: “El proceso de Sandy, de 41 años, quien fue violada por un amigo, fue muy distinto. Tras el suceso, empezó a tener sexo con todos los hombres que podía”.

Dos intentos de suicidio

Luego de la violación, Lezly se encerró en su habitación, es donde se sentía y, aún ahora, siente segura, pero también es donde intentó suicidarse dos veces. Desde febrero está en tratamiento psiquiátrico, tiene revisiones periódicas y le han prescrito varios antidepresivos.

“Sólo con las pastillas estoy mejor, pero el dolor no pasa, por eso me encierro en mi habitación. Ni siquiera puedo ir a la universidad, él sigue yendo y cuando lo veo tiemblo, lloro…”.

Inacción de la universidad

Lezly informó de lo ocurrido a la Universidad del Callao, pidiendo el alejamiento o suspensión de Pachas; el rector, Baldo Andrés Olivares Choque, con el visto bueno de la oficina de Asesoría Jurídica del centro, le contestó que no podía hacer nada, “de conformidad con la Constitución Política del Perú y otros instrumentos legales de carácter internacional”.

Sin embargo, la universidad miente. He buscado párrafo, artículo, título o frase, de la Constitución Política del Perú respecto a este tema y no he encontrado nada. Lo que sí he encontrado es que cada vez hay más universidades, a nivel mundial, que toman medidas respecto al abuso sexual cometido por personas de su comunidad.

Si el rector Olivares “googlea” encontrará sin problemas diversos “instrumentos legales de carácter internacional” de los que él y sus abogados dicen que no existen. Por aquí le dejo uno, de tantos: el protocolo elaborado por el Ministerio de Educación de Chile para separar a los integrantes de su comunidad denunciados por abuso sexual.

Sin embargo, hace unos días, el Tribunal de Honor Universitario, le ha comunicado a Lezly  que interpondrán en proceso administrativo para ver si procede, o no sanción administrativa contra Pachas. Pero, esto, la asusta: “tengo miedo, de cómo hagan ahora las cosas, el tribunal podría citarme a declarar, incluso delante de Pachas. Me expondrán, me harán revivir todo y lo más probable es que me vuelvan a juzgar”.

(Hasta aquí la historia de Lezly, la segunda parte de este blog contiene los documentos que la joven me hizo llegar y que demostrarían que —hasta el momento— la investigación de su caso no ha sido bien realizada)

Investigación policial deficiente y errada

Todo el proceso de denuncia y verificación de pruebas ha sido realizado con poca profesionalidad. Los documentos que adjunto a continuación, así como,  el informe de un perito particular lo demuestran.

Denuncia policial
Al día siguiente, de la violación, Lezly presentó denuncia en la comisaría de La Perla-Callao, a las 10:45 de la mañana

DENUNCIA POLICIAL1

Exámenes

Médico legista: lesiones vaginales y anales, marcas de succión en el cuello y rozaduras en las rodillas

Toxicológico

No encuentran restos de alcohol ni drogas 

Errores del examen toxicológico

Según el ex Perito Forense del Laboratorio de Criminalística de la PNP, Domingo Santiago Figueroa, el examen toxicológico está plagado de errores:

1-. Demoraron 7 horas en obtener la muestra de orina (la denuncia fue presentada a las 10:45 de la mañana y el examen fue realizado a las 18:10 de la tarde).

2.- Se basa sólo en una prueba de orina para descartar la presencia de alcohol. Según estipula criminalística, tenían que haberle hecho una prueba de sangre

3.- No se respetó la cadena de custodia en la manipulación y conservación de la orina

4.- El examen da negativo para drogas, pero no dice para cuáles, a pesar que el  examen de cada droga requiere una prueba específica

5.-El análisis de drogas mal hecho —perjudica a Lezly— impide saber si le dieron alguna sustancia para someterla

6.- El examen del sarro ungueal (restos bajo las uñas) tampoco es preciso. Para el perito es NULO

7.- Tras la denuncia José Pachas fue tenido. En la lavadora de su casa se encontró el sostén de Lezly, pero, la policía no buscó pruebas, como las botellas de alcohol —que habían bebido— o los medicamentos con los podría haberla dormido

Pericia Psicológica

A todos los errores e ineficiencia de la investigación policial, se suman los prejuicios de la pericia psicológica del Ministerio Público, realizada por la doctora Rosa Vega Miranda. 

1.- Según la psicóloga, Lezly no está psicológicamente afectada por la violación

Sin embargo, tras DOS INTENTOS DE SUICIDIO, la psiquiatra particular que la le diagnostica depresión y la medica. 

2.-La psicologa del Ministerio Público afirma que Lezly no sufre daño psicológico, porque luego de haber sido violada tuvo sexo con un amigo.

Sin embargo, la OMS, en su informe, “Comprender y abordar la violencia contra las mujeres”, señala que tras una violación, cada mujer tiene reacciones diferentes: “algunas se exponen a conductas sexuales de riesgo y hasta intentan suicidarse”

Otra cosa que podría explicar la conducta sexual de Lezly, luego de haber sido violada, podría ser “la sumisión química”, en la que normalmente se utilizan “benzodiazepinas (valium, orfidal, tranxilium, diezepan), escopolamina(conocida comúnmente como burundanga), éxtasis líquido o rohypnol. Sustancias que provocan somnolencia o desinhibición del comportamiento…”.

3.- La pericia psicológica dice —alegremente— que Lezly muestra sentimientos de culpa

La psicologa del Ministerio Público desconoce que las mujeres violadas, siempre se sienten culpables. Según una investigación de la Universidad de Málaga- España, las víctimas de violencia sexual experimentan culpa debido a la “cultura del honor”basada en la fidelidad femenina y en la importancia de una buena reputación.

4.- La psicologa cuestiona la madurez sexual y emocional de la joven porque sale a beber con amigos, y porque no usa protección ni métodos anticonceptivos

Y, me pregunto, ¿qué tiene que ver todo eso con haber sido violada? ¿O sea, si sales, bebes con amigos, no usas métodos de prevención, ni pastillas y te fuerzan a tener sexo: estás pidiendo a gritos que te violen?… ¡Plop y replop!

Ineptitud y falta de preparación

Después de la violación y de la estigmatización que ha sufrido Lezly por explicar su verdad sin tapujos, una vez más, ha quedado claro, que:

1.- Los operadores de justicia del Perú no están preparados para atender a una mujer víctima de violencia machista. Continúan mirándola como la que “provocó”la situación de peligro. Aún no les entra en la cabeza que NO es NO.

Deberíamos aprender de Suecia, donde sólo sirve el consentimiento positivo de una mujer para mantener una relación sexual, donde, si a la mitad del acto, la mujer dice que no y el hombre continúa esto ya es una violación. Por eso, si Suecia tiene una de las tasas más altas de violencia sexual, no es porque violen más, sino porque la justicia de ese país protege la integridad de las mujeres.
Julian Assange está acusado de violación en Suecia, él tuvo una relación consentida con una mujer pero luego tuvo sexo con ella mientras estaba dormida.

2.- En Perú aún no hay un protocolo oficial para atender las denuncias contra los delitos de violencia de género, no lo tiene la policía, ni lo tiene el Ministerio Público. Una fuente del Ministerio de la Mujer así me lo confirmó, además, me dijo:  —”por más que hagamos cursos a los policías estos siempre son cambiados de destino y así nunca hay efectivos verdaderamente formados y con experiencia para atender estos casos”.

Todo esto es muy grave, porque si una mujer no va acompañada de un abogado o de alguien que sepa sobre el tema, la pasará lo que a Lezly, le harán lo exámenes mal y a destiempo; y así estos delitos machistas siempre quedarán impunes.

Este blog también ha sido publicado en: teleoleo.lamula.pe

#EspañapaísdeVioladores

La falta de contundencia en las sentencias en contra de las violaciones sexuales, podría hacer que España acompañe a Perú en la vergüenza

#EspañapaísdeVioladores este podría ser un nuevo hashtag, por lo menos así lo piensa uno de los presentadores más conocidos en el Estado español. Así lo acabo de descubrir mientras busco información sobre una nueva Manada española.

Mientras escribía este blog, se daba a conocer que uno de los violadores de “La Manada”Antonio Manuel Guerrero, el guardia civil del ‘grupo’, intentó este lunes obtener un pasaporte. Este es uno de los documentos consignados ante la justicia al momento de su liberación provisional para evitar su huída del país.

El presentador, Risto Mejide es su nombre, ha sido crucificado por decir que España es un país de violadores.  Luego de la laxa sentencia en contra de “La Manada”, y antes de su liberación, dijo que ahora los turistas podían venir a España a violar mujeres porque aquí podían actuar con total impunidad.

Un bloguero ibérico lo refutó indignado, tan indignado y asqueado como los machirulos de Perú a los que #PerúpaísdeVioladores les arde. El bloguero intenta rebatir la afirmación de Mejide, escudándose en las estadísticas de los países nórdicos, cuyas tasas de denuncia de de violaciones sexuales son mucho más altas que las de España.

Sin embargo, la afirmación tiene truco. Si tomamos a Suecia como referente, la tasa de violaciones es mucho más alta que la de España, porque la legislación respecto a los abusos y violaciones sexuales es más contundente que la española.

Primero, los suecos sí que llaman a las cosas por su nombre y una violación es una violación, no una agresión como la considera el Código Penal español. Además consideran como tal: cualquier acto sexual realizado sin consentimiento expreso.

Es más, en Suecia se bromea con el hecho de que para tener sexo es mejor firmar un contrato, pues, aunque se trate de un acto consentido, si en algún momento alguna de las partes duda o se arrepiente y lo expresa, se considera violación si la otra parte no respeta el cambio de decisión y continúa con el acto.

Es por eso que Julian Assange está acusado de violación en Suecia, él tuvo una relación consentida con una mujer pero luego tuvo sexo con ella mientras estaba dormida.

Así que hay que ponderar mucho al defender a España o Perú, porque no todo vale para intentar quitarles el ‘maldito’ hashtag de encima. Para saber si en verdad en Suecia violan más, tanto España como Perú tendrían que tener leyes más contundentes respecto a la violencia machista.

Al día de hoy lo único que podemos afirmar es que en Suecia las leyes protegen más a la mujer y allá sólo el SÍ es el que valida una relación sexual. Así que si un país con una legislación garantista para las mujeres registra más denuncias por violación, no quiere decir que en ese lugar violen más, quiere decir que las mujeres acuden a denunciar más, porque saben que sus casos serán atendidos.

Al otro lado de este razonamiento, si un país con una legislación poco garantista para las mujeres, como los son España o Perú, registra una tasa menor, no quiere decir que en estos territorios se viole menos, sólo quiere decir que las mujeres no nos sentimos lo suficientemente protegidas y que muchas no denuncian porque saben que serán revictimizadas y los culpables no recibirán un castigo justo.

Las semejanzas en el desprecio por la mujer tanto en España como en Perú tiene factores comunes que podrían explicarla. En ambos países la religión aún tiene demasiada influencia, ambas culturas creen que cuando una mujer dice que no, no siempre dice que no.

Otra de las cosas que nos une en el tema de violencia de género es que, en ambos países, la educación sexual brilla por su ausencia en las escuelas. Por otro lado, si bien es cierto, en España, el #EnfoquedeGénero es un tema del que se habla y se han dictado algunas leyes para reflejarlo en la vida cotidiana, en Perú este tema aún es caca, pedo, pipi.

Por eso, este viernes, en Perú, volvemos con el tuitazo #EnfoquedeGénero . Por un país con mayor justicia para las mujeres, por un país donde podamos vivir y desarrollarnos tranquilas y en igualdad, por un país mejor para nosotras y para las que están por venir y por un país en el que el gobierno no osé decirnos cuándo y cómo vivimos nuestra sexualidad, tuiteemos este viernes #EnfoquedeGénero de 12:00 a 15:00 horas.

Acoso Mundial

Las mujeres no estamos seguras en ningún ámbito de la vida social. Incluso en el deportivo somos víctimas del acoso de los depredadores (Este blog está siendo actualizado con todas las ofensas machistas producidas por la testosterona acumulada en las calles de Rusia con motivo de la cita futbolística)

Este fin de semana nos hemos escandalizado con un vídeo en el que un hincha peruano, aprovecha sus ‘ratos libres’ para grabar vídeos con mujeres rusas a las que les dice y les hace repetir frases obscenas. El peruano no ha sido el único faltoso. El problema es que en todo el mundo, el machismo se sabe protegido.

Las redes se han llenado de mensajes a favor y en contra de la actitud de este hombre identificado como Antolín Jimmy Fernández Chacón, de quien además se ha publicado una captura de pantalla con su foto y sus datos personales publicados en su Facebook.

AntolinenRusia

Una joven que se identifica como su novia, se ha indignado y ha amenazado con denunciar a algunas de las personas que han publicado la captura de pantalla. Ella dice que su novio no es un acosador, ni un violador. Según ella, él sólo quiso hacer una broma y está arrepentido de lo ocurrido.

Sin embargo, “la broma” se ha repetido, el novio ha publicado un segundo vídeo en el que hace que dos chicas danesas repitan “la broma”. Y ahora ya no me queda claro de cuál vídeo se arrepiente el novio, y por cuál broma lo defiende la novia. Algunos amigos de Fernández también han dicho que él es una buena persona.

En una carta publicada en Facebook, Fernández dice que hizo mal al grabar el vídeo, pero se excusa en que fue una broma para un grupo de amigos. También dice que irá contra los que han publicado sus datos privados y contra los que afirman que él aparece en el vídeo con las chicas danesas.

Fernández afirma que el del segundo vídeo no es él y que tomará acciones legales en contra de quienes lo difaman publicándolo. Afirma que el Diario La República ya ha rectificado esta información, sin embargo, yo no he podido encontrar la rectificación que menciona.

Pero el peruano no ha sido el único en hacer estas “bromas”. En la red se han publicado más vídeos de acoso. En uno de ellos, unos brasileños -también aprovechando el desconocimiento de su idioma- hacen que varias mujeres rusas repitan frases como: “yo quiero darte mi vulva rubia”.

En otro vídeo, otros brasileños gritan y hacen gritar a otra mujer, “vulva rubia”. Uno de los protagonistas, según lo ha identificado “Mete a Colher”, red de apoyo y ayuda a mujeres víctimas de violencia doméstica- es el exsecretario de Turismo de Pernambuco, Diego Valença Jorobá.

Los mexicanos tampoco se han quedado atrás, ellos también han hecho un vídeo en el que acosan a otra mujer.

Los colombianos también han dado muestras de su machismo. En el siguiente vídeo vemos a uno de ellos, haciendo repetir a un par de chicas japonesas: “yo soy bien perra, más puta pa donde”.

Argentina también dice presente y esta vez el macho feliz utiliza a una joven, que por su rostro podría ser incluso menor de edad. A ella le hace repetir: “hola argentinos vengan para acá, quiero chupar pija”

Todo esto ocurre porque el machismo es transversal, porque el patriarcado no tiene fronteras y se sabe protegido. Y es que, si alguna de estas mujeres fuese consciente de lo que está pasando y quisiera denunciarlo, nadie, absolutamente nadie, la escucharía. En Rusia no existe una ley que proteja a las mujeres del acoso machista.

Rusia no protege a sus mujeres

En 2017, Rusia aprobó una ley que despenalizaba algunas formas de violencia familiar. Según Amnistía Internacional (AI), “la legislación rusa debe ser reformada para cumplir las normas internacionales de derechos humanos y combatir la violencia sexual, incluido el acoso, la agresión sexual en el trabajo, hogar y otros ámbitos”.

Perú tampoco es que haya hecho muchos progresos en este sentido. Aunque nosotros sí que tenemos una ley en contra del acoso sexual, que nos debería de proteger tanto en el ámbito laboral como en el educativo y en cualquier otro lugar, esto no ocurre.

La mayoría de veces que una mujer peruana presenta una denuncia relacionada con la violencia machista, antes se le pregunta qué es lo que habrá hecho para que le digan lo que le van a hacer y por dónde se lo van a hacer.

Acoso callejero Perú

Según la ley 30364 creada para “Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las mujeres y los Integrantes del Grupo Familiar”, el acoso es uno de los tipos de violencia que se ejercen en contra de la mujer, pero, al no estar considerado un delito dentro del Código Penal, sólo se sanciona con multas.

El Congreso también aprobó el proyecto de ley 3539/2015 que previene y sanciona con una pena de prisión efectiva de hasta 12 años el delito de acoso sexual callejero si este causa daño físico o emocional en la víctima.

..Pero, ¿se cumple o no se cumple?

Según la ley todos los gobiernos regionales y municipios peruanos debían emitir ordenanzas contra el acoso sexual en espacios públicos, sin embargo, según la Defensoría del Pueblo, a junio de este año, y tomando a Lima como referencia: sólo 14 de sus 43 municipios han emitido ordenanzas para combatir el acoso sexual callejero.

Por otro lado -aunque la ley lo contemplaba- tampoco existe un registro actualizado de estas víctimas por parte del Ministerio del Interior.  Según el Ministerio de la Mujer, desde que se promulgó la ley en 2015, hasta abril este año sólo ha tenido conocimiento de 69 casos de acoso sexual en el país.

Después de 36 años Perú se ha metido en el mundial, pero aún le falta mucho para la deconstrucción y destrucción del macho depredador. Y los hombre peruanos no son los únicos malos del ‘barrio’.

Según informes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de la ONU, (CEPAL) y AI, América Latina es el continente más peligroso para las mujeres. Cada día mueren en promedio al menos 12 latinoamericanas y caribeñas por el solo hecho de ser mujer”.

Tu acosas, ellos acosan…

Pero no sólo están siendo acosadas las mujeres rusas, una periodista colombiana también fue víctima de acoso mientras hacía una transmisión en directo, y, por lo menos, dos periodistas peruanos también han dejado ver su machismo en comentarios ‘al aire’ y en las redes sociales.

Uno de ellos fue Juan Palacios Casas, periodista de Latina, que luego del triunfo de México contra Alemania hizo una pregunta de connotación sexual a los hinchas mexicanos. Y el otro ha sido Paco Flores, periodista de Panamericana Televisión, en su cuenta de twitter.

PERIODISTAPANAMERICANAMACHISTA

Por todo esto es imprescindible desarrollar una educación donde sean reconocidas las capacidades de cada persona sin importar sexo, identidad o género, y donde rompamos los estereotipos para acabar con la desigualdad en la formación. Sólo así acabaremos con actos tan deleznables como los que comenta este blog.

Laia tenía 13 años. Su ‘depredador’ la violó, acuchilló y asfixió

En España, de enero a junio de 2018, se han registrado 39 feminicidios. En Perú, 43. No importa en qué latitud vivamos, a las mujeres nos están matando sólo por ser mujeres (foto: El Español.com)

“Si hice algo malo, que me maten o entreguen a esa familia”. No recuerda nada, no sabe nada, él nunca haría eso. Pero pide perdón a la familia porque no actuó bien. “Sólo recuerdo que estaba delante de la niña intentando reanimarla”.

Joan Francesc López violó, acuchilló y asfixió a Laia Alsina López, una niña de 13 años con autismo leve. Laia fue encontrada en casa de su ‘depredador’ semidesnuda y oculta bajo una cama. El hombre ya se encuentra en prisión provisional sin fianza.

Los que le conocen, dicen desde hace un tiempo Joan Francesc sufre de brotes psicóticos, que escucha voces, que dice que lo persiguen. Por su parte él se justifica y dice que no se acuerda de nada porque estaba bebido y drogado. Todo esto ha hecho que el juez ordene recluirlo en el pabellón psiquiátrico de la cárcel.

Según ha declarado el acusado -de asesinato u homicidio y de agresión sexual- él salió de la ducha y se encontró a la niña dentro de su casa. Sin embargo, todo hace suponer que fue él quien la hizo entrar a la fuerza.

Este lunes, como cada día, Laia pasaba la tarde en casa de sus abuelos. A las 7, como cada día, su padre le envió un mensaje y le dijo que baje al portal del edificio, que estaba llegando a recogerla. El martes ella marchaba de viaje de fin de curso y había que ir a casa a hacer la maleta.

Cuando el padre llegó a la puerta, la niña no estaba, temiendo que se hubiese entretenido, subió a buscarla, los abuelos le dijeron que ya había bajado. El padre fue caminando hasta su casa pensando encontrar a Laia por el camino. No la encontró.

Dos horas después de buscarla infructuosamente por las calles de Vilanova y la Geltrú, ciudad de la provincia de Barcelona donde ocurrieron los hechos, la policía concluyó que Laia nunca salió del edificio. La buscan dentro del bloque. Los vecinos dicen que no la han visto. Un hombre del primer piso acabado de salir de la ducha dice que no, que tampoco la ha visto.

La policía acompañada de los tíos de la niña sigue tocando puertas. A uno de ellos el estómago, o la intuición, le dice que el hombre miente. Vuelven a tocar su puerta. No abre. Lo amenazan con tirarla abajo. Abre. Entran, “yo no he hecho nada” grita Joan. “Laia” gritan los que buscan a la niña. Silencio.

A pesar de no obtener respuesta la siguen llamando, la casa está desordenada, parece que ha habido un forcejeo. Debajo de una cama aparece Laia, acuchillada, muerta. Según los forenses también había sido asfixiada y encuentran  indicios de una posible agresión sexual.

Acción judicial

El juez que instruye el caso,  ha ordenado pruebas de ADN para confirmar los indicios de agresión sexual. Según la defensa de López, este podría haber atacado a Laia a causa de un brote psicótico originado porque consume en exceso y de forma habitual cocaína y alcohol.

La defensa del detenido también intenta presentar como atenuante que él no tuvo intención de cometer el crimen porque no conocía a la niña, además hace hincapié en que no recordaba nada de lo ocurrido y que hubo un intento de reparar el daño al socorrer a la víctima intentando reanimarla.

Pero, un gran pero: cuando el cuerpo de Laia fue encontrado, Joan acababa de ducharse y de limpiar el departamento, lo cual indica intención de ocultar el crimen.  Y limpió tanto, que los peritos han tenido que utilizar substancias especiales para la recuperación de pruebas, tales como manchas de sangre.

Perfil del ‘depredador’ de Laia

Joan Francesc López, 42 años, cocinero de profesión, tiene una hija de 13 años, igual que Laia y, según algunas informaciones, está obsesionado con China, incluso su última novia era de ese país. Laia también era una niña china adoptada por padres catalanes. 

Joan Francesc López, desde hace pocos meses vive en casa de sus padres. Según los vecinos tenía fuertes discusiones con su madre. Su padre dice que quería echarlo de casa, pero esperaba que su esposa estuviese bien.

La madre del asesino se encontraba ingresada en un hospital por una enfermedad cardíaca, la noche del martes, 24 horas luego del crimen, la mujer murió.

Pena

El asesino de Laia podría enfrentarse a la “prisión permanente revisable”, pena contemplada en el Código Penal español desde 2015 y por la cual, la prisión es por tiempo indefinido sujeta a revisiones periódicas a fin de establecer si el reo se ha rehabilitado.

La prisión permanente revisable sólo puede aplicarse por asesinatos con determinados agravantes, y uno de ellos es que la víctima sea menor de 16 años de edad, o se trate de una persona especialmente vulnerable. Laia cumple estos condicionantes, pues tenía 13 años y sufría de autismo leve.

Stop FEMINICIDIOS

Desde que conocí esta terrible noticia, no pude evitar pensar en mi hija que tiene 12 años, uno menos que Laia, y no puedo ni imaginarme el dolor de perderla y menos de una manera tan cruenta.

Y todo pasa porque en todo el mundo, a las mujeres nos están , maltratando, violando, quemando. Somos simples objetos de satisfacción y si nos oponemos, si decimos que no, nos matan.

En lo que va de 2018 en España ya se cuentan en 39 los feminicidios. De ese total, según Feminicidio. Net, 4 ha sido feminicidios infantiles:

1.- 16/01/2018. Recién nacida (neonata). Alhendín (Granada, Andalucía). Feminicidio infantil. Asesinada por su abuelo (también fue detenida la madre de la bebé, ambos acusados de homicidio). Cifra no oficial.

2.- 20/03/2018. Marina Gálvez, 8 años. Getafe (Comunidad de Madrid). Feminicidio infantil. Asesinada por su padre. Cifra no oficial.

3.- 27/05/2018. Nombre y apellidos no conocidos, 5 mesesLa Matanza de Acentejo (Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias). Feminicidio infantil. Asesinada por la pareja de la madre. Cifra no oficial.

4.- 04/06/2018. Laia, 13 años. Vilanova i la Geltrú (Barcelona, Catalunya).

…Y mientras tanto en América Latina y el Caribe….

América Latina y el Caribe es la región más peligrosa del mundo para la mujer, según se desprende del último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) de 2017.

A finales de 2016, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ya había dicho que al menos 12 mujeres son asesinadas a diario en la región “por el simple hecho de ser mujeres”.

…Y en Perú qué…

Según el Ministerio de la mujer y Poblaciones Vulnerable de Perú, entre enero y abril de 2018 se han registrado 43 feminicidios. Y entre el 2009 y lo que va del 2018, se han registrado 1.046.

Así que sí, amigo, amiga, que en todo el mundo te llenas la boca en decir que las muertes son todas iguales, pues no, a ver si te enteras de una buena vez, que a las mujeres -en su mayoría- nos matan por ser mujeres.

Leer más: 

Matar a una mujer que dijo NO, es un feminicidio no un designio #PerúPaísdeVioladores

teleoLeo.wordpress.com

teleoLeo.laMula.pe

Matar a una mujer que dijo NO, es un feminicidio no un designio #PerúPaísdeVioladores

Perú no dejará de ser un país de violadores, abusadores y asesinos si el presidente del país cree que cuando nos matan se cumple algún tipo de voluntad inevitable (foto: #todassomos.mariana)

Este viernes murió una mujer en Perú. Tenía 22 años, y un acosador que no soportó su desdén le prendió fuego en un autobús. Según Carlos Javier Hualpa Vacas, el asesino de Eyvi, él sólo quería rociarle gasolina en la cara porque a pesar de las ‘atenciones’ que le prodigaba, ella no quería nada con él. ¿Y? Querer a alguien y no ser correspondido no da derecho a querer desfigurarla.

Nada, absolutamente nada, justifica que te sigan, te persigan, te encuentren, te tiren gasolina y te prenda fuego.

Eyvi, la víctima, podría haber sido la peor mujer del mundo, puta o santa, no lo sé y no me interesa. No me importa lo que hacía, ni cómo se comportaba, ni cómo vestía, ni si calentó y dió esperanzas a su victimario. Nada de eso me importa, ni debe importarle a nadie. Lo único que debe importarnos es que no hay, ni nunca habrá una razón para haberla matado, ni para que nos maten.

La muerte de Eyvi se ha producido luego de largos días de dolor y de sufrimiento, no sólo por el daño físico. Eyvi también fue revictimizada por su asesino cuando dijo que la había agredido porque ella no le hacía caso a pesar de haberle hecho regalos, o sea, el feminicida se llena de razones y cree que aquello de “lo que boquita come, culito paga” es ley, y como Eyvi no pagó pues la quemó y la mató.

Otro de los daños sufridos por Eyvi, el último, ha sido postmortem cuando el presidente del Perú, Martín Vizcarra, quiso ser profundo y dijo que la muerte de la joven era producto de “los designios de la vida”. O sea, según Vizcarra, uno de los riesgos de nacer mujer en Perú es que un hombre nos queme y nos mate.

Según RAE, designio significa: pensamiento, o propósito del entendimiento, aceptado por la voluntad. Entonces, según el presidente, la muerte de Eyvi es el cumplimiento de una voluntad: ¿la divina?

Perú es un país eminentemente religioso y esto del o de los “designios” es un concepto vinculado a la religión, pues normalmente se utiliza en relación a cuestiones ‘divinas’. Afirmar que un feminicidio está relacionado con “los designios de la vida”, es como decir que la muerte de Eyvi ha sido voluntad de dios o de una fuerza superior. Y no, no fue dios, ni una fuerza superior, ni siquiera el azar, el que guió el odio, la mano y el machismo de Carlos Javier Hualpa Vacas para atentar contra Eyvi.

Otra de las frases criticables del presidente es que la noticia de este feminicidio le generaba “sentimientos encontrados”. Y uno se pregunta cuáles pueden ser los sentimientos encontrados del presidente, cuando lo único que se puede sentir por este y por cualquier otro crimen es indignación, dolor y una infinita rabia porque el machismo campa acabando con nosotras.

Leyendo hasta el final las declaraciones d Vizcarra descubó que sus “sentimientos encontrados” se deben a que cuando recibe la noticia, estaba inaugurando una obra de gobierno lo cual era motivo de alegría y de orgullo para él, y va esta chica y se muere en ese mismo momento. O sea, la queman, aguanta más de un mes hospitalizada y va y se muere ‘inoportunamente’ cuando el presidente quiere todo el protagonismo para la obra inaugurada.

Y el presidente tenía razón, desde el momento en que supimos de la muerte de Eyvi, la noticia acaparó y acapara portadas de diarios, páginas de facebook, mensajes de twitter y reportajes de televisión, y de la obra inaugurada poco se habla. Y es así como tiene que ser. Ojalá no olvidemos a Eyvi. Pronto, viene el mundial, los peruanos han perdido la cordura con el tema y corremos el riesgo de dejar este feminicidio de lado por hablar sólo de pelotas y partidos amistosos.

Así que mujeres, compañeras, hermanas, madres, abuelas, amigas, hijas, salgamos todas, protestemos tanto como podamos, hagamos caceroladas que metan bulla por toda la ciudad y el país. Vayamos al Congreso a exigir que los compradores de rosas, turrones, super computadoras y ipads y los de la oposición, hagan leyes para prevenir el feminicidio, proteger nuestros derechos y garantizar la igualdad entre mujeres y hombres.

Comámonos el pleito cuando veamos o sepamos de alguna situación de peligro en la que se encuentre alguna de nosotras. No permitamos que nos digan nada en las calles, ni que nos critiquen por cómo vestimos o por cómo vivimos. No bajemos la cabeza, enfrentemos a nuestros demonios, juntas somos fuertes. Yo desde mi posición me comprometo a seguir escribiendo las historias que me llegan sobre abusos, maltratos y violaciones, pero además les propongo una campaña.

Armemonos con pitos y en cuanto seamos víctimas de cualquier agresión machista toquemos tan fuerte como podamos y las que estén cerca respondan haciendo lo mismo. Si por el contrario es otra la víctima, acerquémonos a ella y preguntémosle si está bien, es muy probable que ante nuestra presencia el maltratador o abusador desista de continuar con ‘lo suyo’, de no ser así toquemos otra vez tan fuerte como nuestros pulmones nos lo permitan.

Tomemos las riendas de nuestra defensa, y ojo que no hablo de ataque ni de violencia, hablo de defensa, de ser solidarias de luchar juntas visibilizando lo que nos ocurre, habló de dejarle claro al machismo que no estamos dispuestas a seguir siendo víctimas, hablo de dejarle claro a los abusadores que no nos dejaremos más porque aunque caminemos solas por alguna calle, en verdad somos legión y que juntas los enfrentaremos porque unidas somos poderosas.

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Abusada, violada y maltratada por su pareja. Ella denunció y contuvo a su agresor #PerúPaísdeVioladores

De enero a abril de 2018, más de cuarenta mil denuncias de maltrato y abuso han sido registradas por el MIMP, y a través de ellas sólo se confirma lo que ya sabemos: en Perú, ser mujer o niño es factor de riesgo 

“Esta es mi historia. Conviví apróximadamente 3 años con el padre de mi hija, todo ocurrió muy rápido, yo era bastante inexperta y tenía la autoestima muy baja…” Así comienza el relato de otra mujer que decidió abrirse y explicarme su historia de abuso.

“Me dejé impresionar por todas las obras sociales y animalistas que él realizaba. Al principio admiraba su buen corazón, pero con el tiempo me di cuenta que sólo lo hacía para impresionar a los demás. Rescatamos a muchos perros y los curábamos y dábamos en adopción. Realmente era una relación muy humana, había cumplido con mi sueño de encontrar alguien así”.

Adriana, que así llamaremos a esta mujer, nunca sospechó que el hombre tan ‘humano’ con el que había tenido la suerte de tropezar, se convertiría en su maltratador. “Al poco tiempo de estar juntos quedé embarazada, y comenzamos a discutir mucho, la causa, él permitía que sus mejores amigos me faltasen al respeto”.

‘Cachuda’

Ella tuvo que escuchar comentarios como: “bueno tú no conoces a tu maridito, pregúntale qué hace cuando va a los masajes; todos reían, incluído él y cambiaba el tema claro. Yo era la tarada que no sabía nada. También hacían comentarios como: por qué mejor no le preguntas a tu esposito que sabe muy bien como son las putas”.

Ante estas frases Adriana reaccionó. “Empecé a decirle que él aceptaba que sus amigos me falten el respeto y que yo quedase como la ‘cachuda’, pero él decía que eran sólo bromas”. Luego la cosa empeoró. “Él comenzó a desautorizarme delante de los demás, me decía, no opines de ese tema, si no tienes un título es mejor que te calles porque me haces quedar mal”.

Embarazada como estaba, Adriana comenzó a subir de peso y él no se lo perdonó, se había unido a una mujer guapa y esbelta y no quería perder eso. “Me decía no quiero tirar contigo, estás gorda, me da asco tu trasero gordo. Yo lloraba o le decía eres un imbécil”, y cada vez era más hiriente, no le importaba que yo fuese la madre de su hija y que por eso mi cuerpo estuviese cambiando”.

Abandono

Al poco tiempo él ‘animalista’ viajó al extranjero, inició allí una relación paralela y dejó a Adriana sola durante 2 meses, coincidiendo con la etapa final de su embarazo. “Cuando regresó ni tocó mi barriga, me ignoraba todo el tiempo, a los pocos días me enteré de tenía otra mujer; muerta de celos le hice un escándalo, le dije que lo dejaba, que ésto no funcionaba” –pero él no reaccionó bien- “me empujó tan fuerte que me sentó en el suelo”.

Adriana estaba de 8 meses de embarazo y la agresión de su pareja le provocó fuertes dolores, ella temía por la vida de su hija. “Al mes nació mi bebé. Tuvieron que operarme, el postoperatorio fue muy doloroso, pero a él no le importó y eso fue el detonante para sufrir una depresión postparto, que me llevó directa a la consulta del psiquiatra. Tuve que ser medicada”.

Ella no quería atender a su hija, quería morir, se sentía sola, no amada, no respetada, “sentía que era un cero a la izquierda como persona, como profesional, me sentía fea, una escoria. Luego de ir alpsiquiatra y tras casi un mes de tratamiento tome las riendas de mi hogar, empecé a atender a mi hija, empecé a cuidarme, hice dieta y ejercicios, pero ya él ni me tocaba”.

Indiferencia

Adriana tuvo que vivir con la indiferencia total del padre de su hija, él ya ni siquiera le hablaba. “Mi hija cumplió 1 año y él seguía sin tocarme, siempre llegaba tarde a casa con la excusa del trabajo, yo lo buscaba para tener relaciones, pero él me rechazaba. Sentía que nada de lo que yo hacía servía. Sentía que no era lo suficientemente hermosa o inteligente para él”.

Ante el rechazo constante, Adriana hizo un último intento, darle a su pareja donde más le podía doler. Atacó su hombría. “Seguro te has vuelto gay y no lo quieres aceptar, dime la verdad, sal del closet” -le dijo- pero eso sólo desató la furia del macho herido. “Enfurecido me empujo, me jaló, me cacheteo, me arrastró, rompió mi ropa y me obligó a tener sexo con él”.

Violación

Adriana evita decir me violó, le cuesta repetir la palabra. “Eyaculo en mí, cosa que yo nunca permití, sólo cuando tuvimos a nuestra hija. Yo le decía llorando que no, que parara, pero él seguía y me decía, esto es para que veas que de gay no tengo nada y dejes de joderme. Cuando terminó lo pateé y me encerré en el baño a llorar toda la noche. Me sentía sucia, que no valía nada. Él tocaba la puerta pidiendo perdón, pero le dije que se largará que no lo quería ver”.

Al día siguiente Adriana le pidió a su pareja que se cambiara de habitación y le dijo que ella se iría con su hija. “Pasaron unos meses yo vivía con mi hija en otro lugar, él pagaba el alquiler y me dijo que no podía recibir recibir visitas, yo le dije que no le haría caso, entonces me cogió por el cabello y me arrastró por el piso, no le importó que tuviese a nuestra hija -que ya tenía 2 años- dormida en mis brazos. Ella se despertó llorando y se orino del susto”.

Denuncia

Ese día Adriana no pudo más y tomó medidas en contra del hombre ‘tan humano’ que un día conoció. “Ver lo que fue capaz de hacerme delante de mi hija me dió la fuerza para denunciarlo, eso fue lo mejor que pude hacer, desde ese día, el salvaje no ha vuelto a ponerme la mano encima. Con el tiempo he podido curarme, a pesar que él sigue torturándome psicológicamente cuando le apetece”.

Según Adriana, el pagaba el lugar donde ella y su hija vivían porque así lo habían convenido en el ‘acta de conciliación de mutuo acuerdo’, sin embargo, al poco tiempo tuvo que dejar el apartamento. “Él no cumplió con pagar el alquiler, me iban a desalojar y yo no quería que mi pequeña pasara por eso. De todo lo que firmamos -aunque él tiene mucho dinero- sólo cumple con pagar el colegio y el seguro médico de mi hija”.

A diferencia de otras mujeres que se quejan del trato recibido en comisaría -al momento de presentar la denuncia en contra de su pareja- Adriana dice que fue tratada bien, sin embargo, “cuando mi ex fue a dar su descargo le ‘bajó’ dinero al suboficial que tomó mi denuncia y el suboficial no envió mi expediente a la fiscalía. Me enteré porque un tío mío es Coronel y obligó al suboficial a presentar mi denuncia”.

Debido a la denuncia de agresión presentada por Adriana su pareja fue conminada a ir a terapia psicológica. “El juez obviamente le prohibía volver a agredirme. Además le hice una ejecución del acta de conciliación para que el juez lo obligase a cumplir con todo lo que habíamos acordado so pena de cárcel, aunque, como ya te he dicho, no cumple con todo”.

Desamparo

Adriana también se queja de sus padres. “Cuando le conté a mi madre que él me había forzado, me dijo: no es lo mismo que te viole un desconocido, él era tu marido. Cuando discuto con él por teléfono y mi madre está presente me dice: pobrecito, por qué lo gritas. Tampoco he tenido el apoyo de mi padre, supongo que porque él también maltrataba a mi madre”.

Adriana recuerda que en su casa los golpes y los insultos hacia su madre no faltaban. “Mis padres están enfermos, mi madre por aguantar y mi padre por abusador e infiel. Mi madre siempre lo soportó todo, las únicas que me han apoyado han sido mis hermanas, ellas han sido las únicas de mi familia que me han entendido”.

Adriana separándose y denunciado ha roto el círculo de dolor. Muchas de las víctimas de violencia machista provienen de hogares en los que el abuso ha sido normalizado, por eso es tan importante estar alertas a las señales, huir tan rápido como sea posible de toda situación de maltrato y abuso, y sobre todo educar a los niños y niñas en una cultura de igualdad, respeto y tolerancia.

Cifras

Según estadísticas del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), de enero a abril de 2018, han atendido 40.212 denuncias de “personas afectadas por hechos de violencia contra la mujer, los integrantes del grupo familiar y personas afectadas por violencia sexual en los CEM a nivel nacional”. Del total de denuncias, 34.063 (el 85%) han sido presentadas por mujeres y 6.149 (el 15%) por hombres.

De todas las denuncias registradas por el MIMP, 20.485 eran por violencia psicológica, 15.974 por violencia física y 3.532 por violencia sexual, y lo más terrible es que la mayor cantidad de denuncias por delito sexual, 1.528, es por abusos sexuales cometidos contra menores entre 12 y 17 años.

A ver ahora quién se atreve a seguir diciendo que la violencia de género no existe, que la violencia machista no existe. A ver quién se atreve a seguir diciendo que el feminicidio no existe, que el Perú no es un país de violadores, y que las mujeres y los niños no son los seres más vulnerables de nuestra sociedad. A ver quién es el valiente que reta las cifras oficiales y sigue negando la verdad que se le estampa contra la cara.

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Psicólogos, sociólogos coinciden que en el caso de “La Manada”, el fallo por abuso sexual es insuficiente y que si ella no dijo que no, es porque no pudo, tal y como señala la sentencia de más de 300 páginas

La ONU y la Unión Europea se han pronunciado posicionándose en contra del fallo judicial en el caso de “La Manada”. La ONU dice que la sentencia subestima la gravedad del delito de violación y desde el parlamento europeo, la comisaria de Justicia ha dicho que no quiere criticar la justicia española, pero que espera que cuando la sentencia sea recurrida a los tribunales superiores, se haga justicia de manera justa y rápida.

En el debate realizado en el parlamento europeo, la conclusión ha sido que España debe de retocar su Código Penal en lo referente a los delitos sexuales, y que debe de equipararlo al Convenio de Estambul, en el que se estipula que si no hay consentimiento explícito, una agresión sexual es una violación. Los parlamentarios han concluído que la justicia española da muy mal ejemplo con esta sentencia. 

Por su parte, mil ochocientos psicólogos y psiquiatras de todo el Estado español han enviado una carta abierta al ministerio de Justicia rechazando la sentencia y manifestando que aunque la joven no opusiera resistencia, eso no significa que estuviese de acuerdo con lo que ocurría. “La paralización es la reacción normal delante de una agresión, amenaza de muerte o violación sexual”, y por lo tanto, “no tiene sentido plantear la cuestión del consentimiento o resistencia de la víctima, como tampoco ayuda preguntarle por su reacción posterior porque eso la revictimiza”.

Desde la indigna sentencia por el caso “La Manada”, España se ha puesto de pie. Miles de personas han salido a las calles a protestar por el fallo en que los jueces sólo ven abusos y no una violación colectiva en el caso de la joven atacada por 5 depredadores en la fiesta de los sanfermines de 2016. Estos depredadores son sólo una parte de los integrantes del grupo autodenominado “La Manada”que, según se deduce por su grupo de whatsapp, “The Manada”, cuenta con 21 integrantes.

En dicho grupo,  todos los “lobos”, que es así como se hacen llamar los integrantes, comparten tácticas para violar chicas, hablan de las drogas que utilizan para despojarlas de voluntad y hacer con ellas lo que quieran. También comentan sobre los lugares y las actividades que realizan para ‘divertirse’ y pasárselo bien a costa del dolor y del daño que infligen. Los que violaron a la chica en los sanfermines además tenían un grupo particular denominado “veranito”.

En los chats de “La Manada”, no se habla de relaciones consentidas, se habla de forzar, de drogar y de someter, también hay referencias a robos y a armas. Cuatro de los 5 “lobos” de los sanfermines tienen antecedentes penales por robo, lesiones, riñas tumultuarias y desorden público. Sin embargo, estas conversaciones no fueron tomadas en cuenta por los jueces durante la investigación del caso.

Para muestra, unas frases de los chats: “Quillo, en verdad follarnos a una gorda entre los cinco en San Fermín sería apoteósico” […]“Estas vacaciones son la prueba de fuego para ser un lobo” […]“¿llevamos burundanga?” […] “tengo reinoles tiraditas de precio. Para las violaciones” (reinoles, es el nombre del Flunitrazepam, un fármaco hipnótico), “hay que empezar a buscar el cloroformo, los reinoles, las cuerdas… para no cogernos los dedos porque después queremos violar todos”, “violaría una rusa que vea despistada y palizón a un niño de 12 años inglés. 2-0 y pa casa”.

Indignación absoluta

La indignación por la sentencia ha sido tal, que este 1 de mayo, las manifestaciones no sólo han reivindicado los derechos laborales de los trabajadores, la marea lila también tomó las calles poniendo de manifiesto la demanda feminista de igualdad entre mujeres y hombres. Durante el fin de semana también se organizaron lecturas públicas y colectivas de la sentencia de más de 300 páginas.

Yo también he leído toda la sentencia y he quedado petrificada y sorprendida por lo que explica, por cómo está redactada y por cómo -a pesar de todo lo que señala- dos de los tres magistrados a cargo del caso -entre ellos una mujer- sólo han reconocido la existencia de abusos sexuales pero no de una violación, y el tercero no ve delito, para él todos estaban en una orgía, a continuación uno de los párrafos del voto particular que califica como relato pornográfico.

“La denunciante entró en compañía de los 5 acusados al portal y tras atravesar una puerta llegó, junto con aquellos, a una especie de rellano que da acceso a los cuartos de servicio de agua y electricidad donde mantuvieron una serie de relaciones sexuales consistentes en felaciones a todos los varones, penetraciones vaginales realizadas por José Ángel Prenda, Alfonso Jesús Cabezuelo y Jesús Escudero quien también la penetró analmente; asimismo José Ángel Prenda practicó un “beso negro” a la denunciante y esta otro a él, sin que dicha denunciante les expresase ni de palabra ni con gestos, ni de ninguna otra manera, su disconformidad, creyendo en todo momento, los dichos cinco acusados, que ella estaba conforme con los actos sexuales que entre ellos mantuvieron, ni, por lo demás, conste acreditado que la denunciante durante las referidas relaciones sexuales se encontrase en una situación de shock o bloqueo que le hubiese impedido comunicar a los cinco acusados, si así lo hubiere querido, que su deseo no era el de mantenerlas”. (extracto del voto particular)

Y el juez continúa, y con sus palabras sigue negando que la joven de 18 años, penetrada por vía anal y vaginal 11 veces -y sin preservativo- por 5 hombres que le doblaban la edad haya sufrido una violación. “No aprecio en ninguno de los vídeos y fotografías signo alguno de violencia, fuerza, o brusquedad ejercida por parte de los varones sobre la mujer. No puedo interpretar en sus gestos, ni en sus palabras (en lo que me han resultado audibles) intención de burla, desprecio, humillación, mofa o jactancia de ninguna clase. Sí de una desinhibición total y explícitos actos sexuales en un ambiente de jolgorio y regocijo en todos ellos, y, ciertamente, menor actividad y expresividad en la denunciante” […] “los gestos, expresiones y sonidos de la víctima que apreciamos en el vídeo, sugieren excitación sexual”.

Sin embargo, luego del “jolgorio y regocijo” que señala el magistrado, a la joven, a la que no pudo decir que no, porque 5 hombres que la doblaban en tamaño y edad la acorralaron en una habitación pequeña, a la que tuvo que sentir como 10 manos enormes y no deseadas la desnudaban, la manoseaban y la obligaban a meterse sus penes en la boca, a la que según el infame juez disfruto de una “desinhibida sesión sexual”, fue luego víctima de un robo por sus ‘compañeros de orgía’.

Y es que según los cánones machistas, si una mujer o una joven salen de fiesta, beben o consumen alguna sustancia, lo que quiere es que las arrastren 5 desconocidos, o 6, o 10, dentro de un portal y le cojan por la mandíbula y se la acerquen a sus penes, y quiere que entre los 5 -sin que ella diga nada-  la penetren por delante y por detrás una y otra vez, y que luego la dejen tirada cual despojo.

Además, esa misma puta libidinosa sabe que lo normal después del “jolgorio y regocijo”, es que le roben el teléfono móvil y le quiten las tarjetas para evitar su identificación. Porque, todos sabemos que cuando se tiene sexo consentido, y se disfruta de una “desinhibida sesión sexual” lo normal es robarle el teléfono al, o a la que consintió disfrutar contigo.

-¿Mamá los que violaron a esa chica estaban borrachos o drogados?

Esta mañana, mientras desayunábamos, zumo de naranja, avena y noticias, mi hija de 12 años vio en el telediario una de las muchas notas emitidas sobre la sentencia de “La Manada”, y lo primero que me preguntó fue si los cinco hombres que violaron a la joven de los Sanfermines, estaban bajo los efectos de alguna sustancia. Mi hija no entendía que alguien pudiese hacerle mal a otra persona de esa manera, sino lo hacía enajenado.

“No sé si estaban borrachos o drogados, sólo sé que eran cinco hombres y por más alcohol o drogas que hubiesen consumido, si fuesen buenas personas, en algún momento del acto, alguno de ellos tendría que haberse dado cuenta del daño que le estaban haciendo a esa chica”, le contesté, “pero eso no pasó porque algunos hombres creen que tienen derecho de hacer lo que quieren con las mujeres”, le respondí.

-Ah son machistas, contestó mi hija. Ella son sólo 12 años ya sabe en el mundo en el que vive

Pero no sólo el voto particular es una ignominia para las mujeres, porque la chica de los Sanfermines somos todas. Ninguna de nosotras, ni nuestras hijas o amigas o demás mujeres, ninguna estamos a salvo, no sólo por los peligros a los que estamos expuestas, maltrato, abuso, violaciones, asesinatos, sino que también estamos expuestas a la injusticia de la justicia.

Hechos probados

En el apartado de “hechos probados” de la sentencia, los magistrados que votaron a favor del “abuso sexual continuado” señalan: “…al encontrarse en esta situación, en el lugar recóndito y angosto descrito, con una sola salida, rodeada por cinco varones, de edades muy superiores y fuerte complexión […] ‘la denunciante’ se sintió impresionada y sin capacidad de reacción” […] “en ese momento notó como le desabrochaban la riñonera que la llevaba cruzada, como le quitaban el sujetador sin tirantes abriendo un clip y le desabrochaban el jersey que tenía atado a la cintura; desde lo que experimentó la sensación de angustia, incrementada cuando uno de los procesados acercó la mandíbula de la denunciante para que le hiciera una felación y en esa situación, notó como otro de los procesados le cogía de la cadera y le bajaba los leggins y el tanga”. Y yo me pregunto: ¿No es esta la narración de una violación?

Y aquí debemos de reconocer que estos jueces ganarían en un concurso de funambulismo, pues hacen impensables equilibrios verbales para no mencionar la palabra intimidación en la redacción de la sentencia. Hablan de “angustia”, afirman que “la denunciante se sintió impresionada y sin capacidad de reacción” pero en el indignante fallo nunca mencionan la palabra prohibida: “intimidación”.

Y la intimidación la evitan para justificar el fallo por abuso, pues para que se produzca una condena por agresión sexual o violación, el Código Penal español exige el uso de la “violencia y la intimidación”. Pero siendo mujer estoy segura que delante de 5 “lobos” que me tienen acorralada no podría sentirme más que intimidada y asustada, a tal punto que no sabría cómo reaccionar. Además dos de los “lobos” son un guardia civil y un militar, es decir,  individuos con el entrenamiento y la fuerza necesarias para someter a una persona.

En otra parte del fallo mayoritario a partir de las declaraciones de los peritos los jueces señalan, “la denunciante reaccionó de modo intuitivo, la situación en que se hallaba y los estímulos que percibió , provocaron un embotamiento de sus facultades de raciocinio y desencadenaron una reacción de desconexión y disociación de la realidad, que le hizo adoptar una actitud de sometimiento y pasividad , determinándole a hacer lo que los procesados le decían que hiciera , manteniendo, como hemos comprobado los ojos cerrados en todas las grabaciones ; quedando ocultos por los glúteos del procesado en las dos fotos.” A pesar de esto, para los magistrados no hay ni intimidación, ni violencia, ni violación.

Según Amparo Díaz, abogada especialista en violencia machista, “la mayoría de mujeres cuando sufren una agresión sexual colaboran con el agresor para evitar mayores daños físicos y para evitar poner en peligro su vida, por tanto no podemos confundir un video donde no se ve una violencia física con un video en el que hay un consentimiento de una práctica sexual”.

Así las cosas, que no se vea violencia física en el vídeo grabado por los violadores, no quiere decir que la víctima hubiese dado su consentimiento, ni que partícipase del acto de manera voluntaria. Simplemente, la chica de los Sanfermines, no dijo que no, no luchó, no arañó, ni pateó, ni siquiera gritó, pero no porque estuviese participando de una orgía, sino porque no podía, porque quedó en shock, y como ella misma ha declarado a los jueces, “sólo quería que todo acabase rápido”.

No es no, pero sobre todo: no decir no, no es decir sí

Y esto lo han entendido muy bien en Suecia, donde algunos hacen bromas y dicen que, para tener relaciones sexuales es mejor firmar un documento conforme son relaciones consentidas. A finales de 2017, el primer ministro de ese país declaró que, “el sexo no consentido es ilegal y punible”[…]”el sexo debe ser voluntario”, estas afirmaciones fueron la antesala del proyecto de ley firmado luego por el ministro de justicia, según el cual el delito de violación no requiere violencia y es simplemente el “sexo sin consentimiento”. Para Suecia, sólo sí quiere decir sí.

No sólo los suecos han comenzado a considerar el “consentimiento activo” en los actos sexuales, en algunos estados de Estados Unidos se han establecido reglas similares para evitar abusos y violaciones en los campus universitarios.

Y algunos dirán, que Suecia es uno de los países con más denuncias de violaciones sexuales, y sí, lo es, pero eso ocurre no porque en Suecia se viole más, sino por su legislación. En ese país, incluso con el consentimiento de las partes, si en medio de una relación sexual uno de los dos se arrepiente, dice no, y el otro continúa, eso da orígen a una denuncia por delitos sexuales.

Por otro lado, si una mujer es violada reiteradamente por su pareja, cada acto es contado como una denuncia. “Cuando una mujer va a la policía y dice que su esposo o novio la violó casi todos los días durante el último año, la policía registra cada uno de esos actos, lo que supondría más de 300 denuncias. En muchos otros países eso sería sólo un registro”, dice la socióloga Klara Selin, del Consejo Nacional para la Prevención del Delito de Estocolmo. Es por esto que en Suecia violan más.

Según la socióloga, “en Suecia hay una intención explícita de registrar todos los casos de violencia sexual por separado, para que sea visible en las estadísticas”, esto -según Selin- ha generado  “el debate público sobre este tipo de delito durante las últimas dos décadas y ha tenido el efecto de despertar la conciencia y alentar a las mujeres a acudir a la policía si sufren un ataque”.

El alto índice de denuncias en Suecia, también se debe a que en 2005 modificó las leyes de delitos sexuales y amplió su definición. Entre los cambios también se tipificó como violación el tener relaciones sexuales con una persona dormida, inconsciente, o bajo el efecto de cualquier sustancia que pudiese alterar sus sentidos. Estos condicionantes también lo contemplan otros códigos penales como el peruano, pero no el español. Para este último si una mujer está dormida o inconsciente seguiríamos hablando de abuso sexual, más no de agresión sexual, ergo, de violación.

Uno de los acusados al amparo de los cambios de la ley sueca es Julian Assange, quien en agosto de 2010 tuvo relaciones sexuales con dos mujeres, que luego lo denunciaron por sendas relaciones sexuales que de consentidas, pasaron a no serlo. Assange está denunciado en Suecia por “coerción ilegal” al haber sujetado a una mujer, “acoso sexual” por no aceptar usar un condón, “acoso deliberado” y “violación” de una de las mujeres, pues mantuvo sexo con ella mientras dormía y lo hizo sin utilizar preservativo.

Según un abogado sueco, si el sexo no es consentido se trata de una violación, por ello, la violencia no es requisito indispensable para ser acusado de este delito, “eso es lo que la gente suele pensar, pero en la práctica si uno fuerza a alguien a tener sexo sin consentimiento no se necesita usar violencia del todo. El que comete el crimen puede estarse aprovechando de una difícil situación de la mujer en cuestión”.

Y es que la violación en Suecia tiene tres grados, la más seria incluye violencia directa, la violación regular que incluye violencia más suave y la coerción ilegal que considera una violación a una relación sexual basada en presionar emocionalmente a una persona para aprovecharse de ella. Las tres categorías son condenadas con prisión, de diez, seis y cuatros años respectivamente.

Alrededor de las 03:25 horas, los acusados se vistieron y fueron abandonando el portal de forma escalonada, dejando en él a la denunciante, sola y medio desnuda. Antes de abandonar el lugar, Antonio Manuel Guerrero Escudero se apoderó, en su propio beneficio, del teléfono móvil Samsung Galaxy con IMEI , valorado en 199,19€, que la denunciante portaba en su riñonera, para lo que solo tuvo que abrirla, quitándole la funda y extrayendo del terminal la tarjeta SIM y la tarjeta de memoria, que arrojó al suelo antes de marcharse. La denunciante tuvo conocimiento de este hecho después de que todos los acusados abandonaran el portal”.

Según la fiscalía este caso amerita una condena por agresión sexual, según los jueces no. Según la opinión pública la violación es un hecho, por todo eso el ministro de Justicia ha anunciado una reforma del código penal para una correcta tipificación y castigo de los delitos sexuales, sin embargo, en la sentencia de “La Manada” el problema no es el código penal sino la interpretación del mismo, pero el gobierno sale raudo a anunciar una reforma, la marea del 8 de marzo con cientos de miles de mujeres en las calles exigiendo igualdad y respeto así lo exige, ellas podrían decantar la balanza en las próximas y, posiblemente, no lejanas elecciones.

A propósito, para evitar confusiones en cuanto al consentimiento o no consentimiento de una relación sexual, Holanda ha creado una app mediante la cual antes de la cita, las partes involucradas dejan constancia de su consentimiento para el encuentro sexual.

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Millones de mujeres de más de 170 países paran el mundo en contra de todas las desigualdades

Mientras este 8M todas en huelga EXIGÍAMOS la “plena igualdad de derechos y condiciones de vida”, en Lima el alcalde regalaba a sus conciudadanas sesiones de belleza. Iniciativas édiles como esta, sólo demuestran que hacen falta MÁS educación y MÁS protesta.

-¿Mamá por qué aún no puedo tener facebook ni instagram?

-Porque tienes 11 años y a tu edad no es conveniente que tengas redes sociales en las que cualquier persona que no conozcamos pueda contactarte.

-No, yo sólo tendría de amigos a la gente que conozco, eso te pasa a ti que fu facebook es público y como te maquillas y te vistes sexy pues cualquier tipo te pide amistad y te dice cosas. 

Estas frases son parte de una conversación que tuve como mi hija hace unos días. Varios de sus amigos de la escuela ya tienen redes sociales y ese es un riesgo que yo no deseo correr. Si escribo esto, no es para tirarme flores y decir que soy buena madre porque, en ese sentido, mi única pretensión es vivir el día a día e ir creciendo con mi hija.

Comparto esta experiencia porque me quedé boquiabierta y patidifusa, cuando mi hija, que en casa es educada en valores de igualdad y de respeto, mi hija que asiste a un escuela en la que los roles se comparten y en la que la línea que separa y segrega por rosa y azul NO existe, mi hija que odia el reggaeton porque sus letras la asquean por MACHISTAS; mi hija, me dice que la razón para que algunos hombres me envíen mensajes inapropiados por facebook es por como luzco.

Inmediatamente pensé, hay algo que como sociedad debemos estar haciendo muy mal para que una niña que se declara feminista piense igual que aquellos que dicen ‘¿qué habrás hecho pues?’, cuando una mujer denuncia haber sido víctima de acoso o abuso, o de una violación. Incluso en casos de feminicidio la preguntita horrorosa sube por el estómago y salta a la boca de alguien.

Por eso, porque queremos y debemos corregir el machismo y los micromachismos que aún son taras presentes en nuestro día a día, es que este 8 de marzo las mujeres de más de 170 países salen a las calles a protestar por la DESIGUALDAD y en contra de todas las actitudes que nos ningunean, nos menosprecian, nos irrespetan y nos tratan como mulas de carga que deben atender super diligentemente el trabajo, la casa y los hijos. Y además estar guapas.

En este sentido, la Municipalidad de Lima y su ‘preclaro’ alcalde, ofrecen hoy a sus conciudadanas “un día para engreírse” y les ‘regala’ -entre otras- sesiones de peluquería, maquillaje, manicure, pedicure y baile, porque una mujer ha de estar bonita, no ha de tener callos y ha de saber moverse. También les ofrece sesiones de couching por si después del tarrajeo y arreglo no se sienten suficientemente bien. A Castañeda le faltó entre los “engreimientos”, el curso de charming y buenas maneras.

Volviendo a cosas serias, al final de la jornada millones de mujeres, alrededor del mundo, habrán salido a las calles para visibilizar la discriminación laboral y social y reivindicar su derecho a la igualdad. Millones de hombres también habrán sido diligentes maridos, compañeros, amigos, hermanos, tíos, abuelos y habrán COLABORADO con ellas para que pudiesen salir a protestar, porque hoy les toca a ellos estar al pie de TODOS los cañones en los que estamos CADA DÍA nosotras.

Todo comenzó en Latinoamérica

Y que el mundo se movilice hoy es una iniciativa que nació en Argentina y se extendió como reguero de pólvora por otros países de Latinoamérica entre ellos el Perú. “Ni una menos” el movimiento feminista creado para protestar por la violencia en contra de la mujer nacido en Argentina. En junio de 2015, en ochenta ciudades de ese país, las mujeres salieron a protestar cansadas de los múltiples feminicidios sufridos.

El detonante para la protesta fue el hallazgo del cuerpo de Daiana García. Semidesnuda, dentro de una bolsa de basura, con un calcetín en la boca, así fue encontrada Daiana y sus 19 años de edad. En 2014 en Argentina -según estadísticas no oficiales- 277 mujeres fueron asesinadas, o sea, 1 de cada 30 y en 2015 la cifra seguía igual.

Encontrar a Daiana fue el punto de quiebre para que las mujeres argentinas, hartas de ser ‘víctimas propicias‘, se organizaran. En junio de 2015 llenaron las plazas de ochenta ciudades de su país para protestar en contra de la violencia machista bajo el lema “Ni Una Menos, Vivas Nos Queremos”. En octubre de 2016 volvieron a salir, las seguían matando.

Lamentablemente en Argentina, los feminicidios NO han descendido. En 2017, cada 18 horas una mujer fue asesinada. Por eso la protesta No cesa. Desde las primeras manifestaciones las mujeres de otros países latinoamericanos también han salido una y otra vez a reclamar y a gritar consignas reivindicativas. Las peruanas, víctimas de una alta tasa de criminalidad, también han protestado bajo el mismo grito: “Ni Una Menos, Vivas Nos Queremos”. 

En Perú según el Observatorio de la Criminalidad del Ministerio Público, entre enero de 2009 y julio 2016 se registraron 881 feminicidios (89,9% de mujeres fueron asesinadas por su pareja sentimental y el 10,1% por un conocido o desconocido). Según el mismo registro, entre 2013 y 2015 el Ministerio Público registró 441, 741 denuncias por violencia familiar.

“Ni una menos, ni una muerta más” es la frase original alrededor de la cual se ha gestado uno de los movimiento feministas más potentes de las últimas décadas. La frase pertenece a Susana Chávez Castillo, poeta y activista mexicana ASESINADA en 2011 por denunciar los crímenes contra las mujeres en México.

Por Susana, por Daiana, por todas las mujeres asesinadas, maltratadas, humilladas, por las que trabajan en condiciones precarias; por todas las que van con la lengua afuera todo el día repartiendo las horas entre el trabajo, los hijos y la casa, por las que no han querido tener hijos, Por las que creemos firmemente que NO hemos venido al mundo a ser la Mujer Maravilla, ni la madre perfecta, sino a ser lo que queramos ser. Por todas nosotras, reflexionemos hoy más que nunca sobre lo qué podemos hacer para revolucionar las cosas y salir de los roles y estereotipos que nos encorsetan y nos asfixian a todas y a todos.

Este blog también ha sido publicado en LaMula.pe

Casi 500 niños son violados y abusados cada mes en el Perú #PerúPaísdeVioladores

Esta es la historia de Juana, otra niña abusada por un familiar que nunca pagó ni pagará su crimen

Hace unas semanas que publicó testimonios de mujeres que de niñas fueron víctimas de abusos sexuales. Las historias han ido llegando a mi y lo que más me llama la atención es que en todas ellas el culpable siempre es un familiar y su delito ha quedado impune, bien por la bendita prescripción del delito, o porque al ser alguien cercano, la familia o la víctima prefieren no denunciar para no romper el vínculo.

“Siempre fui muy insegura” dice la pequeña que ahora es una mujer y madre de dos hijos, y luego, como si quisiera marcarlo a fuego confiesa que ama a su madre pero que la descuidó cuando más la necesitaba, cuando era más vulnerable. Al convertirse en una joven, su madre no la dejaba salir para cuidarla. Un día cansada de tanta prohibición, Juana -que así llamaremos a este nuevo testimonio- explotó.

“Me cuidas ahora que ya sé cuidarme, pero no lo hiciste cuando era pequeña”, la madre de Juana no sabía de qué hablaba y le preguntó, y ella se lo contó y me lo contó. “Tenía 5 años, estaba con mis 2 hermanos en casa de mis abuelos y mi tío, el hermano de mi madre que tendría 16 años metió su pene en mi boca y se masturbó y eyaculó y no había nadie allí para cuidarme”.

Juana sigue, “recuerdo el semen como una gelatina blanca y caliente en mi boca, supongo que de alguna manera eso cambió mi vida, siempre tuve miedo a todo, y sé que soy cobarde porque no quise denunciar, pero es que no quiero hacer sufrir a mi madre. Además ahora tengo problemas personales y de salud, me detectaron fibromialgia y debo dedicarme a mi y a mis hijos”. Juana dice que por amor prefiere llevar la procesión por dentro.

Sin embargo el abuso sufrido y el silencio siempre pasan factura y salen a la luz. Coincidiendo con el primer testimonio sobre niñas violadas que escribí, Juana sufre fibromialgia, esto me causo mucha curiosidad, así que busqué información y encontré diversos estudios que apuntan al abuso sexual como uno de los desencadenantes de este síndrome causante de dolor en músculos y en el tejido fibroso.

Según algunas investigaciones sobre los factores psicosociales que podrían influir en la aparición de la fibromialgia, se ha llegado a establecer que en las pacientes con este síndrome, existe una mayor prevalencia de abusos sexuales, físicos y psicológicos. Uno de ellos señaló que el 57% de las mujeres que padecían fibromialgia referían historias de abuso sexual y/o físico.

Juana me cuenta que tiene dos niños, uno con leucemia y otro con autismo, y que se muere de miedo por ellos, “puede que sea exagerada pero no los dejo solos para nada, mientras no estoy, están con mis padres, y nunca juegan en casa ajena porque en cualquier momento puede ocurrir una desgracia”. Juana se muere de miedo que alguien pueda abusar de sus hijos como abusaron de ella.

“Siempre les digo a mis hijos que nadie los debe tocar y aunque sé que mis padres los cuidan bien, igual soy muy explícita al respecto”.

Juana es la última de 3 hermanos, y en su casa todos saben lo ocurrido. “Tendría 17 años cuando dije lo que me había pasado. Lo grite y fue una conmoción. Mis padres y mis hermanos se quedaron helados. Mi padre comenzó a gritar a mi mamá, ella se sentó y sólo lloraba agachada. Mi padre y mi madre discutieron, se sacaban cosas en cara, mi madre le echaba la culpa a mi padre, y mi padre a ella”.

Las culpas cruzadas tienen orígen en una infidelidad, el padre de Juana tenía una amante y su madre, que sospechaba del asunto, comenzó a dejar a Juana y a sus hermanos en casa de sus padres para seguir a su esposo y encontrarlo con las manos en la masa. Juana era pequeña y en casa de sus abuelos estaban sus otros tíos que 11 y 12 años y con sus hermanos, el tío que abuso de ella también vivía allí y tenía 15 o 16 años.

“Mis abuelos tenían una chacra, cerca había un río, por las mañanas todos se iban a trabajar y los niños nos quedábamos solos. Un día mis hermanos y mis tíos se fueron a jugar al río, cuando me di cuenta quise seguirlos, pero no lo hice porque me dió miedo cruzar sola por entre las vacas, en la casa nos quedamos mi tío el de 16 años y yo, no había nadie más y fue en ese momento  cuando aprovechó para masturbarse en mi boca”. 

Juana dice que su tío volvió a intentar hacerlo, “pero sólo recuerdo que pasará una vez porque luego nunca me volví a quedar a solas con él”. Juana era pequeña pero sabía que lo ocurrido no estaba bien y dice que sólo entendió todo a medida que fue creciendo. “No recuerdo nada solo tengo grabado que mi tío me hacía agarrar su pene y lo metia en mi boca, y luego la sensación asqueante de gelatina caliente en mi boca”.

El miedo a estar sola no ha salido del cuerpo de Juana. “No me gusta estar sola, y de noche es peor, me muero de miedo sola de noche en la calle, hoy tengo 45 años y no disfrute de la vida como cualquier chica joven lo hacía porque crecí y viví y vivo con miedo”.  Y no es para menos a Juana como miles de niñas y niños de nuestro país aprendió de muy pequeña que no podía confiar ni en aquellos que debían cuidarla.

Según los centros de Emergencia Mujer, del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables del Perú, sólo entre enero y septiembre del 2017 habían atendido 6118 denuncias por abusos sexuales, de estas, 4462 correspondían a abusos cometidos contra niños y niñas: 356 niños de entre 0 y 5 años de edad; 1420 entre 6 y 11; y 2686 entre 12 y 17 años.

Cuando Juana reveló a sus padres lo que su tío le había hecho, ellos le propusieron presentar denuncia, pero ella no quiso, “tenía miedo y no quería romper la familia” -dice. “Mi mamá me contó que ella encaró a mi tío, y que él le pidió perdón llorando, le dijo que era joven y que no sabía lo que hacía”.  Sin embargo esta afirmación es falsa, pues él espero que no hubiese nadie en casa para abusar de la pequeña.

“Donde vivíamos el terrorismo era fuerte” -explica Juana- “eso hizo que nos mudasemos a Lima, y dejase de estar al alcance de mi tío, años después, cuando yo tenía 20, lo volví a ver en el entierro de otro tío, él vino a casa a avisarle a mi mamá, al verlo me sentí incómoda, lo salude y me encerré en mi cuarto, para ese entonces ya habían pasado 3 años de mi ataque de sinceridad con mis padres”.

Hace 5 años Juana volvió a ver a su tío, “mi mamá hizo una pollada para ayudarme con el tratamiento de mi hijo que tiene leucemia, pero nunca hemos hablado de lo ocurrido, sé que él ha dañado mi autoestima de por vida, pero siempre he temido que si hablaba, si denunciaba, aparecería en una bolsa plástica o en una maleta, muerta, él nunca me amenazó, pero son mis miedos”.

Juana es ahora una mujer adulta y sigue guardándose el dolor para ella, “de qué me serviría denunciar ahora, él ya tiene 70 años y está mal del corazón, además yo amo a mi familia y no quiero destrozarla, quiero demasiado, sus hermanas, mis tías y eso sería un disgusto muy grande para ella, además mi madre también tiene 70 años ya, de qué serviría removerlo todo”. 

Juana dice que el abuso que ha sufrido, no es tan grave como lo que sufren otras niñas abusadas, pero su dolor es igual de profundo. “Lo que me ocurrió me afectó y me afecta, pero soy consciente que por amor a mis padres quedará ahí, además ahora tengo muchos problemas personales como para dedicar tiempo y dinero a denunciar nada, ya aprendí a vivir con esto y ahora voy a terapia para sanarme”.

Recuerdos

¿Cómo fue tu juventud, te fue fácil entablar relaciones de amigos, de pareja?

-“Como ya te dije yo era bastante insegura, siempre cuide de no estar sola, mis hermanos eran amigos de mis amigos y eso era bueno , salíamos en un grupo grande, en mis tiempos íbamos más a fiestas en casas que a discotecas.

-Use minifaldas y escotes, me enamore a los 17 de mi esposo, solo tuve dos parejas y siempre fueron temporas largas. Te cuento que deje a mi esposo después de mi primera vez, por miedo a quedar embarazada, tenía miedo de tener niños y no poder cuidarlos.

-En mi época universitaria me la pase casi todo el tiempo sola, estuve año y medio con un chico con el que nunca paso nada, me gustaba pero nada más. A mi segunda pareja la conocí trabajando y cuando se puso muy insistente con la idea de matrimonio también lo deje también.

-En el 99 volví a reencontrar a mi primer novio, nos casamos y ya no nos separamos, pero nunca me perdonó que lo hubiese dejado, ahora estamos separados pero seguimos juntos.

-Cuando nacieron mis mellizos pensé que me quedaría en casa a criarlos, pero a uno de mis gorditos le autismo y en menos de un año a mi otro gordito leucemia, fue duro así que apenas pude, tuve que dejarlos para ir a trabajar y ahora se quedan con mis padres que siempre están pendientes de ellos”.

“Esta es la tercera vez que hablo de todo esto y la verdad ahora me pregunto tantas cosas y me entiendo por tantas cosas, creo que recordar y contarte fue bueno”.

Espero que estos testimonios nos sirvan para entender que una persona abusada o violada no es culpable de nada. Que ni la ropa, ni la actitud, ni la hora, ni la fiesta, ni el alcohol hacen a un violador, porque al abusador no le importa nada, una niña o un niño de 5 años no se ponen en un escaparate como alguna vez dijo el Obispo de Lima, e igualmente cae en las garras de violadores.

Otra cosa que sería importante es que todos tomásemos en nuestras manos la responsabilidad de las criaturas que nos rodean, primero los padres, estando pendiente de lo que les pasa, educándolos para que sepan que su cuerpo es su dominio y nadie tiene porque tocarlos, amándolos para que sepan que siempre pueden contar con nosotros y como comunidad estando pendiente para denunciar ante cualquier sospecha.

Testimonios anteriores: 

Otra niña violada por sus primos. Los abusos sexuales dentro del seno familiar parecen ser moneda corriente

Una niña es violada por tres primos y sus padres callan para evitar el “qué dirán”

Una niña es violada por tres primos y sus padres callan para evitar el “qué dirán” #PeruPaísdeVioladoresdeNiñ@s

Hasta septiembre de este año se han registrado 4462 denuncias por abusos sexuales en contra de niños y niñas. La cifra corresponde al 70% del total de las denuncias de este tipo

“Chicas, tengo algo que me carcome y no sé qué hacer. Conozco a dos familiares que han sido violadas. Ambas siendo niñas, jamás denunciaron y no desean hacerlo. Por otro lado, yo conozco a los tipos porque son familia de ellas. ¿Podría hacer algo o solo quedarme con la impotencia de saber que son violadores?”

Hace unos días me tope con este post en un muro feminista de facebook, una joven sabía que dos chicas de su familia habían sido violadas y a pesar de conocer a los responsables no sabía cómo afrontar que no quisieran denunciarlos. Ella se sentía impotente, no sabía qué hacer y pedía ayuda.

En el hilo de la conversación la gente aportaba ideas, a mi lo único que se me ocurrió es explicar su historia, así que le envié un mensaje por inbox, me presente: “soy periodista y me gustaría escribir la historia que te preocupa”. Una historia sin nombres, sin lugares, una historia para denunciar que una violación no se debería callar ni por vergüenza, ni por miedo, ni por presión familiar.

Según un reporte de Unicef sobre violencia contra la infancia -que incluye la información de 190 países- “120 millones de chicas por debajo de los 20 ha sufrido una violación u otra forma de abuso sexual. Es decir, una de cada diez niñas en todo el mundo ha sido alguna vez víctima de violencia sexual.

Respuesta

Una rato después recibí la respuesta de María, porque las mujeres anónimas casi siempre son María. “Te voy a explicar la historia de mis primas, una de ellas fue abusada desde los 5 años de edad por 3 de sus primos: uno de 16, el otro comenzó a abusar de ella cuando ambos tenían 8 años, porque son de la misma edad, y el tercero no sé qué edad tenía porque no lo conozco, no son primos míos”.

Los tres primos de la niña son hermanos y sometieron a la pequeña durante 6 años de forma continuada. María se siente culpable por no haberse percatado de lo que pasaba, “éramos muy unidas, yo iba mucho a su casa, me quedaba a dormir allá, no entiendo como nunca sospeché nada”, pero, María y su prima sólo se llevan un año de edad -María tiene ahora 26 años y su prima 25-. “Cómo podría haberla protegido si eran igual de pequeñas”.

A María nunca intentaron violarla. “¿Por qué crees que a ti nunca te tocaron?” -le pregunto. María cree que ellos abusaron de su prima porque siempre fue muy tímida, y sí, los abusadores siempre se aprovechan de aquellos a los que pueden someter e intimidar, porque la violación no la cometen ‘enfermos’; como dijo hace poco la antropóloga -especialista en temas de género- Rita Segato en una entrevista“la violación es un acto de poder y de dominación”.

Según los centros de Emergencia Mujer, del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables del Perú, sólo entre enero y septiembre del 2017 habían atendido 6118 denuncias por abusos sexuales, de estas, 4462 correspondían a abusos cometidos contra niños y niñas: 356 niños de entre 0 y 5 años de edad; 1420 entre 6 y 11; y 2686 entre 12 y 17 años.

A los primos se sumó un tío

Los abusos acabaron a los 11 años. “Un tío de mi prima también intentó violarla, ella se defendió, su padre se dió cuenta, lo golpeó y allí se terminó todo”. Pero eso no es cierto, se acabaron las violaciones continuadas pero la procesión siguió por dentro. Según María su prima comenzó a aislarse, “se vestía sólo con ropa deportiva muy holgada, no salía de casa y siempre estaba con sus padres”.

Todo esto hizo que las niñas se alejarán, “volvimos a hablar cuando teníamos 19 años– dice María. “A ella le detectaron fibromialgia, comenzamos a salir al cine, al parque, o cosas por el estilo y ella se enfermaba. Luego de uno de sus ataques me dijo que había sido abusada y que había lugares, imágenes u olores que le hacían recordar y que cuando eso pasaba recaía, y cada vez se encontraba peor”.

Al saber de lo ocurrido María y su madre intentaron ayudar, hablaron con la joven, con su madre y buscaron asesoría legal. “Consultamos con un abogado” – dice María- “nos dijo que sería difícil procesar a los menores, pero que con el mayor de edad se podía proceder, cuando se lo dijimos a mi prima, ella y sus padres se opusieron a denunciar, no querían que nadie se enterase, y ella tenía miedo de que su novio lo supiera, ‘comenzará a verme como una mujer sucia’, me dijo”.

María y su madre dejaron de insistir, la prima comenzó a ir a terapia psicológica pero sus ataques de fibromialgia aumentaron. María preocupada por el estado de salud de la joven volvió a hablar del tema con ella y con sus padres, pero le volvieron a decir que no, que dejase las cosas como estaban, que ellos no iban a denunciar a nadie; que olvidase el tema y que no se metiera en sus asuntos.

Hace un año que María no ve a su prima, pero sufre porque la joven convive con sus abusadores. “Los violadores y mi prima viven juntos, en una casa dividida en varios departamentos ocupados por la familia de su padre, o sea, casi comparte vivienda con sus violadores y con el tío que también intentó violarla. Además ellos frecuentan su casa, los hermanos de mi prima les hablan de lo más normal”. 

Lo peor es que en la familia de la prima de Maria la violación no es un hecho aislado. “Mi prima me dijo que eso ya había sucedido antes en la familia de su padre, que sus primos también habían sido abusados, además uno de los que la violó ahora tiene pareja y la golpea. Es todo muy enfermizo y siento que si ella no los denuncia ellos continuarán igual, no cambiarán nunca y habrá más víctimas”. 

En el relato de María se percibe su sentimiento de culpa, su dolor, su impotencia, pero le pregunto: “cómo podrías haberla protegido si eran igual de pequeñas”. Lo terrible de esta historia no sólo es el cúmulo de veces que esa pobre niña tuvo que enfrentarse a tres chicos que la tocaban, y que al hacerlo la dañaron tanto que ha somatizado el mal hasta convertirlo en la fibromialgia que padece y que cada día la tiene peor.

Otra de las cosas terribles es ver como los prejuicios, la vergüenza y el qué dirán pueden acallar aberraciones como estas. La prima de María es una más de las víctimas del machismo, del poder ejercido sobre el más débil, pero a ella no sólo la han violado y maltratado sus primos, también lo hacen cada día sus padres con su negativa a denunciar, “porque son familia y porque a ellos también les ha pasado”. Según María los abusos sexuales han ocurrido por generaciones en la familia del padre de su prima.

En un informe publicado en abril último por el Observatorio de Seguridad Ciudadana de la Organización de Estados Americanos (OEA) , el Perú con más de 8800 denuncias anuales es el segundo país Latinoamericano con mayor cantidad de violaciones sexuales.

Soy madre y no me imagino no llevar ante la justicia a quien toque uno sólo de los cabellos de mi hija. No puedo entender que el adulto que tiene a una criatura a su cargo no la defienda con uñas y dientes, no me cabe en la cabeza que el ‘qué dirán’ pese más que la tranquilidad y la salud mental y física de mi hija, así que María tú no tienes ninguna culpa, tú eras otra niña cuando todo ocurrió. La culpa es de los violadores y de los padres que no mueven un dedo por el bienestar de su hija.

“Me siento culpable” – dice María, “porque no supe ver nada de lo que le pasaba a mi prima, porque no supe entender sus cambios y como los adultos creí que su rebeldía tenía que ver con la edad, por eso ahora intento cuidar más a la niñas que me rodean, esperando esta vez poder evitar que les pase algo, para que no sufran lo que han pasado mis primas”. 

Otra niña rota

Y María dice bien al decir “mis primas”, porque como decía en el post tiene otra que también fue violada, esta a los 7 años de edad y su caso también quedará impune. Esta prima vive fuera del Perú, su familia acogió a otro primo de 25 años que viajó por trabajo, y él cuando vió la oportunidad la violó; y antes de que nadie supiera nada volvió corriendo a Perú. Ahora está preso por robo”.

Según María, los padres de su prima se enteraron de lo ocurrido porque la niña se bloqueó y dejo de hablar, enfermó de una supuesta infección vaginal y la llevaron al médico, “al revisarla descubrieron que tenía una enfermedad venérea,  fue un proceso muy feo, mis tíos casi pierden la custodia de mi prima, les hicieron pruebas de sangre y semén a cada uno de los hombres de la casa, pero todos dieron negativo”.

Luego de los resultado todos confirmaron sus sospechas sobre quién era el culpable: el primo de Lima, al que habían tenido en casa durante casi medio año y que justo una semana antes de que la niña enfermará había vuelto de improviso a Perú. Él también quedará impune, no lo denunciarán porque la niña ahora una adolescente de 15 años tendría que presentar la denuncia en Lima y presentarse a declarar, y no quiere enfrentarse a todo lo que pasó y le quitó hasta el habla.

“Ahora ella está bien, ha estado y está en terapia, ha ido hablando poco a poco de lo que pasó, pero su mente ha bloqueado muchos detalles de lo ocurrido, su psiquiatra dice que esto es normal porque era pequeña cuando todo ocurrió. Lo malo es que en este caso el culpable tampoco no pagará”, afirma María quien también padece de depresión, entre otras cosas, por todo lo que ha visto a su alrededor y no puede solucionar, pero una vez maś le digo que ella NO es responsable de nada y que ha sido muy íntegra y solidaria al intentar ayudar. Ojalá pudiésemos hacer maś. Gracias María.

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