Muere trabajador de limpieza del hospital regional de huacho ante la inacción del personal médico

Quien tiene como profesión el cuidado de la salud de las personas, está para atender a todos por igual y cuando sea necesario, porque estudian y se preparan para salvar vidas, no para ver como muere alguien, ante sus ojos, sin hacer nada

Un vídeo ha indignado a la población de Huacho en Perú. En el mismo se ve a un hombre deambulando de un lado a otro de las instalaciones del Hospital Regional de Huacho, delante del personal de salud. Se puede ver que le falta el aire, pero nadie lo ayuda, nadie se acerca a ver cómo está hasta después de un rato y ni siquiera le dan el auxilio que necesita. A consecuencia de la negligencia médica, que se debe investigar, él hombre muere. Su nombre: Fernando Bernal Cordero, trabajador de limpieza pública de ese nosocomio.

«Nadie se ha acercado, nadie me ha explicado nada, el director sabe que estoy aquí desde ayer y no salido ni a darme el pésame, ni ha venido a decirme nada. Ahí se ve el trato que tienen con los trabajadores de limpieza pública. Nos están tratando mal, pero esto no se va a quedar así, ya le va a llegar su papel la próxima semana» ─declaraba indignado Fernando Bernal ─hijo del fallecido─ a ETP Huacho, cuando salía en la carroza fúnebre acompañando el cuerpo de su padre. En la puerta del hospital lo esperaban los compañeros de padre.

Fernando Bernal tenía 37 años y según sus compañeros estaba sano, su último turno fue este miércoles 10 de junio. «Sabemos que no se puede velar un enfermo de COVID-19 o a un sospechoso, pero el director del hospital ─estando allí─ ni siquiera ha salido a despedir el cuerpo del trabajador, ni unas palabras lamentando lo sucedido, nada. ¿Será porque se trata de un trabajador de limpieza? No es justo» ─dijo a teleoLeo.com una doctora que este viernes tuvo que acercarse el Hospital Regional de Huacho.

Derecho al trabajo y a la salud

«Estamos aquí para protestar por la muerte de nuestro compañero, porque lo que se ha cometido con él es una injusticia y una negligencia, él necesitaba oxígeno y no lo conectaron habiendo 4 máquinas nuevas para hacerlo. Lo peor es que estaba delante de personal médico que lo conocen porque como yo llevaba trabajando aquí 20 años, ¿qué somos nosotros?, ¿por qué le han hecho esto?» ─declaraba a ETP Huacho, dolido e indignado uno de los trabajadores que participaba en la protesta.

Otro de los trabajadores denunciaba, además, las precarias y peligrosas condiciones en las que laboran. «Todos nosotros estamos en contacto con el virus cada día, de nuestro trabajo bien hecho depende su contención, porque este es un hospital COVID, aquí el virus está por todos lados y nosotros cada día lo tocamos sin equipos de protección adecuados, sólo una máscara de tela, unos guantes y un mandil para todo el día, si algo de eso se rompe, igual tenemos que seguir trabajando».

También se quejan de no haberles hecho pruebas para descarte del COVID-19 hasta horas después de la muerte de Bernal Cordero. «Cuando pedimos que nos hicieran análisis de sangre y pruebas rápidas nos dijeron que nos las harían por turnos y nunca hicieron nada. Este jueves, horas después de la muerte de nuestro compañero, no pincharon a todos». Uno de los trabajadores que no fue a trabajar ese día se quejaba de que 24 horas después, al ir al hospital, había pedido que le hicieran la prueba y le dijeron que ya no había.

Los trabajadores también denunciaban trabajar sin contrato y por un sueldo exiguo. «Sin contrato, cada fin de mes nos hacen firmar una declaración jurada donde consignan nuestros nombres, dirección y que no trabajamos en otro lugar. Y todo por 850 soles, por 150 horas al mes y encima nos pagan cada 4 meses. Si queremos ganar más, tenemos que hacer maś de 30 turnos» […] «En una reunión el director del hospital nos dijo que si no nos gustaba como nos pagaban que podíamos irnos, que más gente que quería trabajar».

48 son los trabajadores de limpieza del Hospital Regional de Huacho: 30 tienen contrato y ganan 2500 soles, 18 son autónomos y ganan 850 soles; y todos se exponen cada día al contagio y a la muerte por COVID-19, sin embargo, el peligro más grande que enfrentan es la desatención, la indiferencia del personal médico: el fallecimiento de Fernando Bernal lo demuestra. Ellos también están en primera línea de batalla contra el virus porque, como ellos mismos dicen, ese es un hospital COVID. «Todos nos exponemos, no se entiende la diferencia».

Los trabajadores también se quejan de no haber recibido el bono dado por el Estado para los trabajadores de salud. «El director nos dijo que no nos tocaba porque nosotros no somos médicos, ni enfermeros y no tocamos pacientes directamente; pero nosotros, igual que ellos, estamos expuestos al contagio, estamos expuestos cada día al virus y encima mal equipados. Además, el gobierno dijo que el bono era para todo el personal del sector salud, deben de contarnos a nosotros también».

Otra de las quejas sorprendente, por la negligencia que demuestra, es la falta de capacitación del personal de limpieza para enfrentar la pandemia. «A nosotros no nos ha capacitado para hacer nuestro trabajo en este nueva etapa, no nos han dicho qué medidas seguir, ni cómo protegernos. En la prueba que nos han hecho este jueves, 3 han dado positivo y nada nos dicen. Un compañero se pinchó en UCI, lo mandaron a su casa sin seguimiento, le dieron medicinas y le dijeron que él sólo se inyecte: ¿Qué somos nosotros?»

Fiscal al rescate

Todas estas denuncias fueron expresadas por los trabajadores delante del Fiscal de Prevención del Delito de Huaura, José Carlos Bautista Rubio, quien en diálogo con ellos, comenzó lamentando la muerte de Bernal Cordero, pero les informó que el posible delito de negligencia médica por su fallecimiento era competencia de la fiscalía penal, que luego de la denuncia deberá comenzar el trabajo de investigación junto con la policía. Sin embargo, ya que había comparecido ante su llamado les propuso una solución.

«Veo que además de la denuncia por la muerte de su compañero, ustedes reclaman sus derechos laborales y la falta de equipos de protección, todo eso debería verlo SUNAFIL, pero estamos en un momento en el que debemos actuar rápido y les propongo tender puentes, así que acompañaré a una comisión elegida por ustedes para hablar con el director y las autoridades del hospital para ver cómo se pueden atender su reclamos, porque su trabajo es tan importante como el del personal de salud» ─dijo el fiscal.

Los trabajadores aceptaron, no sin antes manifestar su escepticismo de que algo bueno salga de la reunión, pues dicen que ni el director ni sus jefes directos les hacen caso. Esperemos que la muerte de Fernando Bernal Cordero no sea una muerte inútil, que los responsables directos sean sancionados y que la dirección del Hospital Regional de Huacho haga bien su trabajo, sin discriminación de ningún tipo, y protegiendo, y pagando a tiempo de manera justa a todos sus trabajadores.

A teleoLeo.com también llegó otra denuncia sobre el Hospital Regional de Huacho, esta vez por la falta de atención de una paciente. «Hace una semana una señora de bajos recursos fue allí y aunque tenía SIS (Seguro Integral de Salud) no la atendieron, ni siquiera le abrieron una historia clínica. Porque claro si dejan morir a un trabajador y no pasa nada, pues se da carta carta blanca al hospital para actuar con desidia ante cualquier paciente» ¿Será este el único caso, o talvez haya más personas y personal desatendidos en este hospital?

Hasta el cierre de esta nota, ni el director ejecutivo del hospital, Juan Carlos Nicho Virú; ni el subdirector, Hugo Segami Salazar; ni la directora administrativa, Nelly Loza Samanamud; se habían dirigido a la familia, ni para presentarles sus condolencias, menos aún para explicarles lo ocurrido. Así lo manifestó Fernando Bernal, hijo, cuando salía del hospital acompañando el cuerpo de su padre.

Mutilación genital femenina: la extirpación del clítoris como arma de control y tortura

Sudán acaba de prohibir cualquier tipo de ablación genital en su territorio y castigará hasta con 3 años de cárcel a quien la realice, incluso en el ámbito hospitalario. Según la ONU, en Sudán el 90% de mujeres ha sufrido algún tipo de ablación genital. En América Latina hay cierta evidencia anecdótica de esta práctica

“La mutilación no sólo extirpa el sexo de la mujer, sino también una parte del cerebro convirtiéndola así en una mujer sumisa, porque cuando una niña es mutilada se están vulnerando sus derechos y eso la acompaña a lo largo de toda su vida.” (Presidenta de la Red Europea contra las Mutilaciones Sexuales)

Hace algún tiempo realicé un amplio reportaje sobre este tema con testimonios obtenidos de mujeres africanas que fueron mutiladas, incluso habiendo nacido en Europa. A continuación el resultado de semanas de entrevistas con estas mujeres y de recopilación de datos. Lo más duro fue escuchar a una ellas decir, que no sólo le habían cortado el clítoris y cerrado la vagina, también la habían cerrado a una vida plena.

¿Qué es la mutilación genital femenina?

La mutilación genital femenina (MGF) es el seccionamiento total o parcial de los genitales femeninos. El procedimiento comprende: cortar el clítoris y coser los labios vaginales dejando un pequeño orificio para la orina. La ‘intervención’, que no tiene motivos médicos ni justificación ninguna, es reconocida internacionalmente como una manera de maltrato y como la violación de los derechos humanos de mujeres y niñas.

La MGF se practica en 30 países de África Oriente Medio y según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “refleja una desigualdad entre los sexos muy arraigada, además, constituye una forma extrema de discriminación de la mujer, constituye una violación de los derechos del niño, viola los derechos a la salud, la seguridad y la integridad física, el derecho a no ser sometido a torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes, y el derecho a la vida en los casos en que el procedimiento acaba produciendo la muerte”.

Cifras de la barbarie

Según el último informe  de Unicef Female Genital Mutilation/Cutting: A Global Concern Concern (La mutilación genital femenina: una preocupación mundial publicado en febrero del 2016), la cifra de mujeres y niñas mutiladas asciende al menos a 200 millones. Este informe revela que la mitad de niñas y mujeres mutiladas radican en tres países: Egipto, Etiopía e Indonesia; y según Unicef,“hay pruebas anécdoticas de que la mutilación genital femenina es un problema mundial de derechos humanos que afecta a las niñas y mujeres en todas las regiones del mundo”.

Según los datos consignados en el informe, 44 millones de niñas de 14 años de edad y menos han sufrido la mutilación de sus genitales. En los países donde se realiza esta práctica, la mayoría fueron mutiladas antes de los 5 años. “La mayor incidencia entre las niñas de esta edad se produce en Gambia con un 56%, en Mauritania con un 54%, y en Indonesia donde alrededor de la mitad de las niñas de 11 años y menos han sido sometidas a la MGF. Los países con mayor prevalencia entre niñas y mujeres de 15 a 49 años son Somalia, con un 98%, Guinea con un 97%, y Djibouti con un 93%”.

En 2013 UNICEF cifró entre 120 y 140 millones las niñas y mujeres víctimas de este atropello.  Según este organismo, el aumento actual se debe al incremento de la población en algunos países y a los datos recopilados por el gobierno de Indonesia. “A medida que se dispone de más información sobre el alcance de la MGF, aumenta la estimación del número total de niñas y mujeres que la han sufrido”. Desde 2016, UNICEF dispone de los datos representativos de 30 países, antes sólo contaba con los de 29.

¿Por qué nos mutilan?

Razones culturales y religiosas son esgrimidas para la práctica de la MGF, que desde sus orígenes sólo tuvo como objetivo principal controlar la sexualidad femenina y hacer de nosotras, seres cuya única finalidad es mantener la virginidad y la castidad. En algunas etnias, la MGF representa la purificación, otras creen que las mujeres nacen endemoniadas y les cortan el clítoris para extirparles ‘el mal’.

También están las comunidades que afirman que si al nacer una criatura toca el clítoris de la madre, morirá en el acto. Quienes practican la MGF también creen que las mujeres que no están mutiladas son sucias y se les prohíbe manipular el agua y los alimentos de la comunidad. Esta práctica también tiene motivos estéticos, en algunos de los países donde se practica los genitales femeninos son considerados voluminosos y carentes de belleza.

Según la OMS, la MGF también “está asociada a ideales de femineidad y modestia, así como a la noción de que las niñas están limpias y bellas después de la resección de partes del cuerpo consideradas masculinas o sucias; aunque no hay escritos religiosos que prescriban la práctica, quienes la llevan a cabo suelen creer que tiene un respaldo religioso”. Demás está decir que en los países donde la MGF se realiza, la mujer solo tiene valor en tanto que cuidadora del hogar y reproductora.

Quiero ver tus genitales

Esta frase no es de una película triple X, es el requerimiento que muchas víctimas de MGF hacen a otras mujeres. Su viaje en busca de un futuro mejor -en continentes donde la publicidad promete una vida feliz y una sexualidad desinhibida- les ha hecho saber que aunque comparten sexo y género con las nativas, son diferentes. Ellas, por desgracia, nacieron en lugares donde las mujeres son sólo objetos y están expuestas a toda clase de abusos y atropellos.

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¿Cuándo y cómo?

La MGF se practica desde los primeros días de vida hasta la adolescencia. Siempre marca el paso ritual de una etapa a otra de la vida. A las recién nacidas se les practica como parte del rito del bautizo y cuando son adolescentes representa el paso de niña a mujer apta ya para casarse, esto es, entre los 13 y 15 años de edad.

En el último caso las niñas son aisladas de su comunidad y les cortan el cabello así, cuando vuelven a sus casas, sus familiares y amigos saben que son nuevas personas. Luego son preparadas para la ceremonia especial: ‘la mutilación’. “Yo estudié en un internado en Kenia hasta los 14 años, el día que volví a casa en mi comunidad celebraban una fiesta, la gente cantaba, bailaba, bebía y comía por las calles. Le pregunté a mi madre qué pasaba y me dijo: celebran que vas a convertirte en mujer.”

Para Agnes, la vuelta a casa iniciada con ilusión acabó de forma brutal en menos de 24 horas. “Crecí odiando la mutilación. El dolor es inimaginable y no se cura al cicatrizar la herida”. A la niña que volvía del internado la bañaron al amanecer entre dos mujeres, la cogieron una por cada pierna mientras le aplastaban el vientre para inmovilizarla. Luego, sin anestesia, la matrona cogió su cuchilla y le cortó el clítoris y los labios menores. Le dijeron que la sangre que manó de su cuerpo era impura. La limpiaron con su propia orina y la cosieron.Mutilacion2

Formas de mutilarnos

  1. Amputación parcial o total del clítoris, es la más leve de todas.
  2. Amputación parcial o total del clítoris y extirpación de los labios menores
  3. La infibulación, es la MGF más radical, comporta la extirpación del clítoris, labios menores y mayores y parte del útero. La obertura vaginal es cosida con fibras vegetales, alambre o hilo de pescar, dejando únicamente un orificio para que salga la sangre menstrual; la uretra también queda tapada por la costura.
  4. El cuarto tipo es bastante inusual, consiste en la punción, perforación o incisión del clítoris y/o de los labios vaginales, estiramiento del clítoris y/o de los labios, cauterización del clítoris y del tejido circundante o corte de la vagina e introducción de sustancias y de hierbas corrosivas para causar el sangrado con la finalidad de empequeñecer el canal vaginal.

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Infografía: plataformadeinfancia.or

Consecuencias

Las mujeres mutiladas sufren de constantes infecciones vaginales. Al tener obstruida la uretra, orinan por segunda intención, quedándoles siempre sedimentos que les ocasionan continuos problemas de hongos. Si estas infecciones prosperan y llegan al útero, son causa de infertilidad irremediable. Recientes estadísticas clínicas demuestran que la MGF causa otros daños irreparables, como el contagio del VIH-sida, o la hepatitis.

Según un estudio de la OMS, la MGF también está asociada a una mayor probabilidad de problemas durante el parto y a la pérdida del bebé. Las mujeres mutiladas normalmente dan a luz vía cesárea, al haber tenido los genitales cerrados, tienen vaginas poco flexibles y sufren más episiotomías y hemorragias. La episiotomía es la incisión quirúrgica que amplía la abertura vaginal para facilitar el parto.

La tasa de mortalidad de neonatos hijos de mujeres mutiladas es mucho mayor, y el nivel de complicación y mortalidad aumenta según la extensión y la gravedad de la mutilación. En el continente africano la MGF ocasiona entre 10 y 20 muertes más de bebés por cada 1.000 partos.

Antes que Sudán, Nigeria

En 2016, la mutilación genital femenina (MGF) fue declarada ilegal en Nigeria. Después de más de 12 años de debate, la ley de Prohibición de Violencia Contra las Personas, fue promulgada -el 29 de mayo de 2016- por el presidente saliente Jonathan Goodluck. Nigeria, con poco más de 189 millones de habitantes, es  el país africano más poblado y vecinos como Somalia y Djibouti podrían ‘contagiarse’ y adoptar la iniciativa.

Nada justifica la mutilación de una mujer y Nigeria, donde se estima que casi 20 millones de niñas y mujeres han sido mutiladas, así lo ha entendido y ahora la castiga. “Quienes practiquen o promuevan la mutilación, podrían enfrentar hasta cuatro años de prisión y una multa de mil dólares”. Según PreciosMundi, en Nigeria el salario promedio es de  539,51 $, la multa costaría tan sólo dos sueldos, cifra en extremo exigua para el dolor que se causa y las consecuencias que acarrea una invasión tan lesiva al cuerpo de una mujer.

Lamentablemente la medida tomada en Sudán o Nigeria podría no ser del todo efectiva. En otros países donde se ha prohibido la MGF, esta se sigue realizando de forma clandestina, porque se cree que es la única manera de mantener la tradición, la dignidad y la higiene de sus mujeres. La MGF sólo dejará de existir, cuando quienes la practican estén convencidos que es lo mejor para ellos y para eso, además de crear leyes que protejan a  las mujeres, se ha de informar, educar y sensibilizar.

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Activista indignada

“Cuando supe cómo estaba, no pude entender por qué a mí. Cuando dejé mi país y comencé a compararme con otras mujeres, sentí rabia, indignación”. Esta es la voz de una mujer africana, que vive en Catalunya, y que a pesar de ser  activista en contra de la MGF, no quiere ser identificada. Se avergüenza de ser y de sentirse: “una mujer incompleta”.

En las zonas donde se practica la MGF se aducen razones religiosas. La mayoría de países que la realizan son musulmanes, sin embargo, no se ha encontrado ningún texto del Corán en donde se hable de la mutilación; lo que sí se ha hallado son momias egipcias del siglo II a.c. mutiladas, lo cual también hace dudar del origen religioso de la práctica dado el escenario politeísta de esta cultura.

Mutilar para controlar

Según manifiesta nuestra activista, se mutila por razones más terrenales: “Nos mutilan por pura ignorancia y machismo. Según los mayores, esta práctica se comenzó a realizar cuando los hombres se iban a la guerra y hacían cortar el clítoris de sus esposas y cerrarles la vagina para evitar infidelidades.”

Actualmente, la MGF es realizada -normalmente- por mujeres de la comunidad que mutilan y cosen la vagina de niñas y adolescentes para garantizar su virginidad hasta que sean dadas en matrimonio. En la noche de bodas, otra de estas mujeres, o el propio marido, abrirá a la mujer con un cuchillo y será penetrada en el acto para evitar que el orificio se vuelva a cerrar. En todo este proceso la anestesia y la asepsia brillan por su ausencia.

Por su parte, para UNICEF, “la mutilación genital femenina (MGF) es una forma de violación de los derechos humanos” y está dirigida a controlar o mitigar la sexualidad femenina, como rito de iniciación de las niñas a la edad adulta o como forma de lograr la integración y el mantenimiento de la cohesión social.

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UNICEF afirma que la MGF no sólo se realiza en países del continente africano, si no también en varios de Asia —como la India, Indonesia, Iraq e Israel— y entre algunos inmigrantes de estos países en Europa, América del Norte y Australia. En menor medida, también en Latinoamérica, entre algunas tribus amazónicas de Colombia y el Perú.

Latinoamérica no está exenta

Según el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), en América Latina el único lugar donde la práctica de la MGF ha sido detectada es en la comunidad Emberá Chamí, uno de los 102 pueblos indígenas reconocidos por Colombia. Sin embargo, según un artículo de la BBC, esta práctica también se estaría realizando entre los Nasa, pueblo indígena que habita el departamento del Cauca en la zona andina del suroccidente de Colombia.

Según un artículo del UNFPA, recientemente se han reportado dos casos de niñas emberá en el departamento de Valle del Cauca que presentaban infecciones generadas por mutilación. “En América Latina hay cierta evidencia anecdótica de la práctica en grupos indígenas desde Brasil y Ecuador hasta México e incluso algunos afro, aunque se cree que en la mayoría ha sido erradicada o ha desaparecido”.Indigenas

En el 2007 dos niñas de la tribu de los Emberá chamí murieron al ser mutiladas, la falta de asepsia fue la causa. En ese momento, organismos del Estado y entidades internacionales comenzaron a trabajar para enfrentar el problema, incluso se pensó en quitar la custodia de sus hijas a las familias que las hubiesen mutilado, pero eso podría haber cerrado en sí misma a la comunidad y la práctica se hubiese seguido realizando con sigilo y silencio.

En 2010 y con la firma de un compromiso por parte de los Emberá Chamí, la asesora de género y derechos del UNFPA, Esmeralda Ruiz, declaró que “luego de años de trabajo, los Emberá Chamí habían entendido que la mutilación violaba los derechos a la vida, la integridad y la salud de las mujeres y que dejarían de practicarla”. Sin embargo, en febrero del 2016 el UNFPA reconoció que se sigue realizando entre los miembros de esa tribu.

Hasta el 2010 cada año morían tres o cuatro niñas emberá debido a la MGF. Según Patricia Tobón Yagarí, abogada de este pueblo, “si bien no se dispone de cifras exactas, es una práctica extendida entre los aproximadamente 250.000 miembros de esta comunidad” […], además, agrega que para erradicar la práctica, “el Gobierno y las instituciones deben involucrarse en acciones concretas para fortalecer las capacidades de las comunidades indígenas para seguir progresando”.

Según Jorge Parra, representante de la UNFPA en Colombia, “el principal desafío es que la MGF es una práctica tradicional”; sin embargo, según el historiador Víctor Zuluaga Gómez hay 3 versiones sobre el origen de la práctica, “por un lado está la idea de que se trata de una práctica ancestral, por el otro, que fue introducida por un grupo de monjas a principios del siglo XX y, finalmente, que fue algo que los indígenas adoptaron de esclavos negros musulmanes provenientes de Malí en torno al siglo XVIII”.

Por otro lado, entre los emberá y los nasa también se practica la MGF porque creen que el clítoris puede crecer y convertirse en un pene, pero fundamentalmente se cree que así se limita el deseo de la mujer de estar con otros hombres que no sean su marido. “Por eso anteriormente cortaban esa cosita, porque así la mujer no tiene deseo, pero pura mentira, hasta cuando tiene eso cortado también busca otro marido”, explica a la BBC, Irene Guasiruma, una anciana del resguardo Wasiruma, en Valle del Cauca.

En la legislación colombiana la muerte a consecuencia de la MGF está contemplada dentro de ley de feminicidio del 2015, pero mientras las comunidades indígenas crean que la práctica es parte intrínseca de su historia, las mutilaciones se sucederán.

Pediatra catalana en pie de lucha

“Hace más de 20 años comencé a toparme con niñas africanas que venían a mi consulta con infecciones de orina. La primera que examiné tenía los genitales cosidos. Le pregunté a la madre qué le había pasado y me dijo que le habían cortado el clítoris y los labios menores, y que en su país hacían eso a las niñas para purificarlas, que era como circuncidarlas”.

Desde ese momento la pediatra catalana Inma Sau ha hecho un largo camino en el tema de la mutilación y sabe perfectamente que no se trata de una circuncisión: “La MGF amputa parte de un órgano, la circuncisión corta un trozo de piel. En el primer caso la mujer pierde sensibilidad, su vida física y sexual se ven afectadas; en el segundo, el hombre no pierde nada”.

A partir del primer caso la doctora Sau, prestó más atención al colectivo africano. Cuando les preguntaba a las madres por qué mutilaban, decían que eso lo decidían los hombres y ellos decían que era cosa de mujeres. En los años 90, debido a la gran cantidad de inmigrantes africanos en Catalunya, los jefes religiosos musulmanes trasladaron a una mujer que recorrió todas las provincias de la comunidad mutilando a las niñas de familias africanas nacidas en territorio español.

Según la doctora Sau, en esos años, dos niñas fueron ingresadas en los servicios de urgencias porque se desangraban profusamente. “Los padres dijeron que las había mutilado una mujer que había venido de su país, esta fue identificada pero huyó antes de que la pudieran capturar. El mal que hizo fue terrible, pero también nos empujó a trabajar por lograr una legislación que, por lo menos, protegiese a las posibles víctimas que viven en nuestro país ”.54d60f46af61f_1420_!

Delito de lesiones 

Desde el año 2003 Cataluña es la primera comunidad en España y Europa en la que el tema de la MGF es abordado mediante un protocolo de trabajo conjunto entre varios sectores (Salud, Educación y Justicia), el objetivo es evitar que se mutile a las niñas africanas residentes en territorio español. Desde el 2005 se ha logrado que la práctica sea perseguida extraterritorialmente. En cuanto alguna niña se encuentra en peligro potencial, los padres son citados e informados de las nefastas secuelas de la MGF y de las consecuencias legales que sufrirán si sus hijas son mutiladas.

La MGF está considerada en Cataluña como un delito de lesiones, “es un ataque contra la integridad física de la persona” y se castiga con penas que van de 6 a 12 años de prisión. Esta condena también puede ir acompañada de 10 años de inhabilitación de la potestad, la tutela o la guarda de la menor. En Europa se han producido importantes cambios en los últimos años, entre ellos, la aprobación del Convenio del Consejo de Europa para prevenir y combatir la violencia contra la mujer que incorpora como “tipo específico de violencia, el de la Mutilación Genital Femenina”.

Así mismo, algunos países como España, han incorporado la MGF específicamente en la legislación. En noviembre del 2011 la Audiencia de Barcelona condenó a 12 años de prisión a un matrimonio de Gambia, “por haber practicado o permitido la extirpación del clítoris de sus dos hijas menores de edad”. Esta pareja fue la primera en ser condenada por esta práctica, si bien es cierto, hay denuncias realizadas en la década de los 90, hasta ese momento ningún progenitor había sido condenado por MGF pues se trataba de familias acabadas de inmigrar y aducían que al ser una práctica arraigada en sus países no sabían el mal que infligían a sus hijas.

En abril del 2013, la Audiencia Nacional de España, condenó a una madre senegalesa a dos años de cárcel, por mutilar a su hija en su país. El hecho fue detectado en una revisión médica en Cataluña, cuando la mujer y sus hijas llegaron a España en 2010, para reencontrarse con el marido. La Audiencia de Teruel también ha condenado a otra pareja de Gambia por mutilar a su hija de 8 meses de edad dentro de territorio español. Y los casos suman y siguen.

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Mujeres rotas

Tiene 46 años de edad, se llama Aisa y es de Senegal. La mutiló su abuela a los 7 días de nacida, el día de su bautizo. Es la segunda de 8 hermanas, 4 de las cuales están mutiladas. Las más pequeñas se salvaron porque sus padres se informaron sobre el tema y se dieron cuenta de que eso no era bueno para sus hijas.

“Hace 20 años que la mutilación no se practica oficialmente en mi país. Hay solo dos clases de personas que la continúan realizando: las personas más ignorantes y las mujeres que siempre se han ganado la vida de esa manera y siguen asustando a las familias con el demonio para que los padres continúen mutilando a sus hijas y no quedarse, ellas, sin trabajo.”

Aisa no era consciente de que ella hubiera sido mutilada. “Un día fui a visitar a una amiga y en su casa hacían una fiesta. Yo no sabía por qué. Cuando le pregunté qué celebraban, me dijo que la habían mutilado. Sentí mucha pena y lloré por ella. Aún no sabía que yo estaba igual.”

Cuando llegó a la adolescencia, Aisa comenzó a descubrir que algo no iba bien: “Una compañera del colegio me dijo que le picaban los labios de la vagina, y yo pensaba qué labios, de qué habla. Y fue así como comencé a investigar por mi cuenta; busqué respuestas en los libros de Anatomía y me reconocí diferente”.

Los padres de Aisa nunca le explicaron lo que le habían hecho de pequeña. “Yo no he hablado nunca de esto con nadie de mi familia. El tema del sexo en África es tabú y más con la familia”. A los 14 años Aisa tuvo su primer periodo menstrual y comenzó a sufrir infecciones de orina. “Fui a la ginecóloga y ella confirmó mis sospechas. Fue un periodo muy duro y me di por vencida, no luché porque vi que las demás mujeres estaban igual y sobrevivían”.

Con 31 años de edad, Aisa abandonó Senegal en busca de nuevos horizontes. Llegó a Madrid y allí tuvo que ir al médico por otra de sus constantes infecciones de orina. Cuando la ginecóloga la vio, llamó a otra doctora: “Ambas se pusieron a cuchichear mientras me miraban los genitales y yo me sentía como un monstruo”.

Cuando comenzó a tener una vida sexual activa, Aisa sentía vergüenza: “Lo hacía a oscuras. No quería que me vieran. Y como me habían mutilado de muy pequeña, el daño era casi imperceptible. A veces disfrutaba y a veces fingía, pero, sobre todo, quería que me percibieran como una mujer normal”.

Según Aisa, los hombres tienen relaciones sexuales placenteras con una mujer mutilada, “las encuentran más cerradas, pero muchas son absolutamente insensibles y cada vez que tenemos sexo sufrimos dolor, así que a la larga ellos se van con una que no está mutilada, porque llegan a aburrirse de alguien que no siente ni expresa nada”.

Hace 8 años Aisa se trasladó a vivir a Barcelona y tuvo otra infección de orina. En la consulta del ginecólogo se desmontó, explicó su necesidad de ser ‘normal’, de sentirse ‘completa’, y dijo que estaba a punto de viajar a Francia para ver si la podían operar para hacerse una reconstrucción vaginal.

El ginecólogo le informó que, en Barcelona, un médico de la clínica universitaria Dexeus realizaba reconstrucciones de clítoris. “Me dieron el número de teléfono de la primera mujer que se había sometido a la intervención. Ella me explicó que sus genitales habían quedado como si no hubiera pasado por la mutilación, y que funcionalmente sentía como una mujer ‘normal’”.

Después de un mes Aisa fue operada y, según sus propias palabras, ahora es una mujer feliz. “He recuperado toda la sensibilidad. Disfruto plenamente del sexo, soy una persona normal, completa. Ahora me siento absolutamente segura como mujer”. Sin embargo, hay mujeres que luego de la operación manifiestan que aunque sus genitales han recuperado su apariencia ellas, están igual que antes.

Hay mujeres que a pesar de la reconstrucción de sus genitales, no recuperan la sensibilidad y son incapaces de sentir placer. “A esas mujeres no solo les cerraron la vagina; les han cortado las alas, les han mutilado las ilusiones, les han cerrado la libido” ─dice Aisa.

Siempre hay esperanza 

Ablación-sonrisas

Reconstruir la vida de una mujer mutilada no es tarea fácil, por eso el responsable del Programa de Reconstrucción Genital Post Mutilación de la Fundación Dexeus (Barcelona), el doctor Pere Barri Soldevilla, el primero en realizar estas intervenciones en España, dice que ésta es una tarea que no acaba con la cirugía.

Hasta el momento, 73 mujeres han sido reconstruidas. “Se trata de una cirugía reconstructiva del clítoris consistente en una intervención de unos 45 minutos y un día de hospitalización y el coste de cada intervención lo asume la Fundación Dexeus Salud de la Mujer”.

En el 90% de los casos los genitales femeninos recobran su aspecto original. “Luego de confrontarse con la mujer occidental, la mujer africana sometida a la mutilación sufre un golpe letal en su autoestima. La recuperación de sus genitales las ayuda a recuperarla”.

“La cirugía es una técnica adaptada de la que se aplica para el alargamiento del pene. El clítoris es un órgano de unos 10 cm de largo, la mayor parte de los cuales se encuentran en el interior de la vagina. Lo que hacemos es coger lo que queda del clítoris y desinsertarlo del ligamento que se ancla al hueso y dejarlo lo más externamente posible” ─explica el doctor Barri.

La reconstrucción del clítoris, además de recuperar el aspecto estético, ayuda a que la mujer recupere la funcionalidad sexual en un porcentaje muy elevado. Según las cifras del equipo médico comandado por el doctor Barri, luego de operadas, el 75% de las mujeres recuperan la capacidad objetiva de excitarse; de éstas, el 40% llega a tener orgasmos siempre que quiere y un 30% los tiene parcialmente, es decir, no siempre que lo desea.

Lamentablemente, esta técnica aún es irrealizable allí donde más se necesita, en los países donde se practica la MGF. Los cirujanos que se han arriesgado a desplazarse para realizar estas intervenciones, han visto sus vidas amenazadas; además la mayoría de mujeres que se han sometido a la reconstrucción han sido rechazadas por sus familias y por la comunidad.

Desde el 2015, el Departamento de Salud catalán también ofrece la reconstrucción del clítoris a través de la sanidad pública. Según el Mapa de la MGF elaborado por el Departamento de Antropología Social y Cultural de la Universitat Autónoma de Barcelona y la ONG Wassu Gambia Kafo, “57.000 mujeres mutiladas viven en España y el número de niñas residentes en riesgo de sufrir esta práctica ha aumentado más de un 60% desde 2008”.

En España, las mujeres en riesgo son menores de 14 años que proceden de los países subsaharianos donde persiste la MGF. Según la antropóloga Adriana Kaplan, directora de la Fundación Wassu-UAB, el protocolo establecido en Catalunya si bien es cierto es bueno, se ha pervertido, pues no se respetan los niveles de actuación: prevención, detección y atención. “Se saltan el primero y directamente interviene la policía, con lo cual, los padres mandan a las niñas de vuelta a sus países y allá quedan expuestas a la mutilación”.

La ONU contraataca

Desde Naciones Unidas se ponen severos y en el caso de la MGF apuestan por una regulación específica, consideran insuficiente tipificarla sólo un delito de lesiones. “Es necesario que se tipifique el supuesto específico de Mutilación Genital Femenina”, por ello da una serie de pautas innovadoras, entre ellas: la necesidad de adoptar planes y estrategias nacionales, así como el establecimiento de preámbulos legislativos con una postura contraria a la violencia contra la mujer.

También propone definiciones claras y precisas sobre la MGF y la tipificación de delito del acto así como la colaboración en el mismo, es decir, “serían responsables penales, quienes lleven a una niña o mujer hasta la persona que le practique la MGF y quienes soliciten la MGF, ayuden, asesoren o busquen apoyo;  o quienes ordenen o inciten a otras personas a someter a una mujer o niña a la MGF. Y quienes no denuncien el riesgo o el acto de MGF”.

Así mismo la ONU, considera importante que “se incluya explícitamente a los progenitores y los miembros de la familia de la víctima entre las personas sujetas a responsabilidad penal” […] “Además, la legislación debería establecer que ninguna forma de atenuante estará permitida como circunstancia eximente de la MGF, debiendo prohibirse expresamente la excusa de cultura, honor o religión. Tampoco el consentimiento constituirá una circunstancia eximente”.

La ONU también contempla castigar la MGF extraterritorialmente, prohibiendo el traslado de niñas de un país donde la práctica es ilegal, a un país donde esté permitida. “En caso de que las personas que cometan MGF o inciten, ayuden o aconsejen a otra para que cometa MGF fuera de las fronteras de su país serán perseguidas, enjuiciadas y castigadas”[…] “no debería ser necesario que la MGF sea delito en el país donde se cometió para enjuiciar a una persona por conductas relacionadas con este hecho”.

A fin de salvaguardar los derechos de las víctimas, la ONU propone que debe “reconocerse el acceso gratuito a los servicios sanitarios y atención a largo plazo, incluidas reparaciones médicas gratuitas. Acceso a servicios jurídicos y servicios psicológicos y de formación profesional gratuitos, así como órdenes de protección para las víctimas reales o potenciales e indemnizaciones, y la posibilidad de presentar demandas civiles contra los perpetradores y los responsables gubernamentales, o no, que no hayan ejercido la diligencia debida para prevenir, investigar o castigar la MGF”.

Además debe permitirse que las supervivientes/denunciantes presenten demandas civiles basadas en leyes contra la discriminación y disposiciones de derechos humanos. También es necesaria una declaración clara de las funciones y responsabilidades de los actores gubernamentales y comunitarios y de las políticas coordinadas más generales que incluya una respuesta comunitaria coordinada: educación pública y capacitación. Estas son sólo algunas de las recomendaciones que se plantean desde ONU Mujeres.

Europa también mutilaba

En Europa, en los siglos XVIII y XIX, se practicó la cliterodectomía, o lo que es lo mismo, la extirpación del clítoris, el objetivo: ‘curar’ la histeria y la epilepsia en las mujeres. Desde el principio de los tiempos, el dominio sobre las féminas se ha ejercido de diferentes maneras, unas han sido más brutales que otras. Lo que nadie sabe a ciencia cierta es: ¿desde cuándo mutilar a las mujeres se convirtió en una costumbre normalizada por algunas sociedades?

Bebé con posible cianosis no es atendido en el Instituto Nacional de Salud del Niño de Perú

«Mi hijo se pone todo morado, su piel helada, le pongo varios pares de medias en pies y manos y aunque lo abrigo mucho sigue helado. Para dormir lo arropó con plásticos y cartón, y vigilo su sueño porque le incomodan. El podría tener cianosis, pero no lo sé porque en el Hospital del Niño no lo atienden».

Adrián, es un niño de apenas quince meses de edad y según su madre podría sufrir cianosis, una enfermedad rara que pone la piel de color azul o lívida, es decir de un tono morado, como cuando la piel se congela o recibe un golpe. Esta enfermedad es causada por una deficiente oxigenación de la sangre o debido anomalías cardíacas y/o problemas respiratorios. Pero ella en verdad no sabe que tiene su hijo porque, por más que lo ha intentado, no ha recibido atención médica.

Sin atención médica

«El invierno pasado llevé a mi hijito a la posta médica, mi padre vio que comenzaba a ponerse todo morado y helado. Allí no quisieron referirme al hospital del niño y me enviaron a un policlínico. Yo fui directamente a urgencias del hospital y no me atendieron, me dijeron que debía volver con una referencia de mi posta, así que fui al policlínico, pero me dieron cita para un mes después y justo ya era verano y mi hijo mejoró» ─dijo la madre de Adrián a teleoLeo.com.

La posta médica que no ‘refirió’ a Adrián para que fuese atendido en el Instituto Nacional de Salud del Niño fue el “Centro de salud Cerro la Regla”, de San Martín de Porres. El policlínico que a pesar de la coloración morada y la piel fría del niño le dio cita para después de un mes, es el policlinico Juan Pablo II del distrito de Los Olivos.

Antes de que llegase el verano Sheyla Villanueva, la madre del niño, lo llevó una segunda vez al Instituto Nacional de Salud del Niño (Hospital del Niño). El pequeño tenía fiebre y dolor de garganta. «La enfermera lo atendió, le dio algo para la fiebre y cuando le insistí en que lo viera un doctor por la piel morada, me dijo, otra vez, que tenían que referirme mi posta médica porque si no, no podían atenderlo».

Padre ausente

Sheyla tiene 24 años y dos hijos pequeños a los que mantiene ella sola, con la venta de gelatinas en San Martín de Porres ─distrito en el que vive─, pero desde que en Perú se decretó el estado de emergencia por el COVID-19, no puede salir a vender. «No tengo dinero para nada, no me han dado el bono del estado, ni la canasta familiar de la municipalidad, estoy desesperada. Hace unos días le pedí dinero al padre de mis hijos y tuve que denunciarlo porque me tiró una cachetada».

Así duerme Adrían cuando hace frío: «En invierno pasado le tuve que poner gorro de lana, dos chompas y debajo trozos de cartón; en sus manos le pongo medias, bolsitas, cartón y otras medias más gruesas encima. Para sus piernas le pongo primero un pantalón y medias, encima otro pantalón con otras medias, bolsitas y otras medias gruesas. En sus pies también le pongo cartón».

TeleoLeo.com hablo con Sheyla Villanueva para que nos explique el estado de su bebé, quien también nació con «dos ganglios, uno detrás de una de las orejas y otro en la nuca; y le han crecido» ─dice. Ella de pequeña también sufrió de mala circulación y tuvo que ser internada, así que cree que su pequeño a heredado su enfermedad.

Ayuda urgente

A Sheyla le gustaría que un pediatra pudiese ver a su hijo, porque tiene miedo de ir a un hospital por el COVID-19, aunque sabe que lo mejor sería que pudiesen atender a su hijo en el Instituto Nacional de Salud del Niño. Además, esta joven madre también necesita víveres y ropa para sus dos pequeños. Cualquier colaboración por favor llamar al número 959793953. En caso de donación económica a la cuenta del BCP número: 19294133785029.

Toda ayuda es bienvenida.

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Cae de segundo piso, queda inconsciente y al llevarlo a emergencia descubren que ya no tiene SIS

El COVID-19 ha saturado los servicios de salud en Perú, al punto que una grave caída no es considerada una emergencia. Si antes de la pandemia la atención sanitaria pública era deficiente, ahora es más que lamentable

Un hombre en Lima cae de un segundo piso y se encuentra inconsciente desde el momento de la caída. Su esposa lo lleva al hospital de emergencias José Casimiro Ulloa y allí se encuentra con la sorpresa que debe de pagar por todos los procedimientos porque le han retirado el SIS, Seguro Integral de Salud.

En Perú el SIS se otorga a personas sin empleo y en condiciones de vulnerabilidad económica o social. El hombre accidentado, César Raúl Torres, es una persona desempleada, sin embargo, sin saber por qué, ya no goza de este beneficio. «Me han hecho pagar por todo y me dicen que hay que hacerle más pruebas que también debo pagar, pero no tengo más dinero», manifestó impotente a teleoLeo.com, Nelly Gutiérrez, la esposa.

«Yo podría reactivar el SIS ahora mismo tengo todos los documentos para eso, pero me dicen que no puedo hacerlo porque ahora sólo lo reactivan por emergencias. Mi esposo se ha caído y está inconsciente desde la caída, eso no es una emergencia».

Mientras teleoLeo.com recogía el testimonio de esta mujer, una empleada del hospital José Casimiro Ulloa, le dijo que su queja no correspondía porque su esposo estaba siendo atendido, «ya, pero me hacen pagar todo y no tengo dinero, estoy haciendo ahora la denuncia por teléfono» ─contestó la esposa; ─«pase por aquí señora» ─respondió la trabajadora.

Quien no llora, no mama

Al cierre de esta nota Nelly Gutiérrez explicó a teleoLeo.com que había tenido que hacer un escándalo para que su esposo pudiese seguir siendo atendido y que, para ello, la habían hecho firmar un pagaré comprometiéndose a pagar el costo del tratamiento, además se han comprometido a reactivar el SIS de su esposo este viernes.

«Mi esposo no despierta, ya lleva más de 5 horas inconsciente, se ha dado un golpe muy fuerte en la cabeza y me han dicho que talvez lo deban operar, esto es muy fuerte. La semana pasada se murió mi padre del corazón y nunca recibió la atención del Padomi a la cual tenía derecho y ahora nos pasa esto, no es justo. El Estado no nos puede desproteger tanto, para qué pagamos impuestos».

La falta de protocolo policial de para atender los intentos de suicidio y dejar un arma a su alcance, habría permitido que Patricia Villafuerte se quitase la vida [VÍDEOS]

La falta de un procedimiento coordinado entre la policía y el sistema de salud, así como la negligencia policial al dejar sola dentro de un patrullero y con un fusil AKM, a Patricia Villafuerte, quien horas antes había intentado suicidarse, serían los factores que permitieron que finalmente se quitase la vida.

Este sábado 7 de septiembre ella intentó suicidarse tirándose de un puente en la Costa Verde de Lima, cerca al Parque del Amor. Un serenazgo la detuvo y comunicó el incidente a la policía del distrito, ellos la llevaron a comisaría para identificarla y luego intentaron conducirla en un auto policial a su casa, sin embargo, por atender una trifulca en la vía, la dejaron sola en el vehículo con un arma en el interior y se mató.

Al acabar esta nota el novio de Patricia ha vuelto a comunicarse con teleoLeo.com para explicar que la herida de bala de Patricia es en la parte posterior del cráneo. «Es muy raro, cómo pudo dispararse por detrás, su familia y yo no entendemos nada».

Nota informativa de la policía de Miraflores

TeleoLeo.com habló con el novio de la joven que se pregunta por qué luego de ocurridos los hechos, los policías que trasladaban a Patricia la llevan a la clínica Anglo Americana, habiendo hospitales o clínicas más cercanos a donde ocurrieron los hechos.

Sin protocolo y sin criterio

Lo ocurrido con Patricia es a causa de una falta de protocolo de actuación en casos como estos, según Maritza Ortíz Arica, médica del área de Atención Prehospitalaria del Ministerio de Salud. «Un intento de suicidio es una emergencia médica y como tal, si una persona intenta acabar con su vida debería de ser inmediatamente ingresada en un hospital».

Ortíz Arica habló con teleoLeo.com de las negligencias cometidas en el caso de Patricia y de la falta de un servicio de salud mental adecuado y oportuno en un país como el Perú donde un gran porcentaje de mujeres ha sido víctima de violencia psicológica, física y hasta abusada sexualmente.

En la entrevista la médica también afirma que la noche del sábado 7 de septiembre el servicio de Atención Prehospitalaria no recibió ninguna llamada de la policía de Miraflores comunicando el intento de suicidio de Patricia. «En otras ocasiones sí que nos han llamado. El año pasado pudimos salvar la vida de una chica porque trabajamos coordinados».

Hay preguntas que se han de responder en este caso, sobre todo:

  • Cómo es que dos policías dejan sola con un arma a una potencial suicida.
  • Cómo pudo Patricia sacar el seguro del arma, o es que, además de dejar un fusil AKM a su alcance, los policías lo dejaron sin seguro.

Enfoque de género institucional YA

No pueden haber más Patricias. El Estado peruano tiene que entender que debe haber enfoque de género en todas sus instituciones y que los servidores públicos deben estar capacitados para atender todo tipo de emergencias. Esta no era la primera vez que Patricia intentaba suicidarse, es cierto, pero esta vez lo logró porque quienes la atendieron no trataron su caso con la gravedad que requería porque no tenía heridas visibles.

Negligencias varias

Además de la negligencia policial de la cual ha sido víctima Patricia, ella también fue víctima de la falta de atención oportuna cuando a principios de año intentó suicidarse y quedó con la rodilla fracturada. Ella se pasó más de medio año esperando que la operaran y hasta la semana pasada, en la que hubo una nueva junta médica para ver su caso, algunos médicos se negaban a operarla porque era una paciente que había intentado suicidarse.

TeleoLeo.com publicó una nota al respecto a principios de agosto de este año y hoy ha sido republicada para señalar que Patricia ha sido víctima de varias negligencias: HOSPITAL DOS DE MAYO NIEGA ATENCIÓN A UNA PACIENTE POR ESTAR “COLAPSADO”[VIDEO]

Hospital Dos de Mayo niega atención a una paciente por estar “colapsado”

“Regrese al Hipólito Unanue, aquí no la podemos atender. No estamos atendiendo a los pacientes de otros hospitales”. Así le dijeron en el hospital Dos de Mayo a la madre una joven, referida a ese nosocomio para ser operada de la rodilla.

Esta nota fue publicada originalmente el 4 de agosto de 2019, hoy ha sido republicada porque Patricia, la madrugada de este domingo, salvada de un nuevo intento de suicidio por un aviso del serenazgo de Miraflores; al parecer, por una negligencia policial, cumplió con su cometido: suicidarse. Los hechos, según la propia policía, se están investigando. Esperemos que se esclarezcan porque aquí algo no se hizo bien.

La joven se llama Patricia y sufre de trastorno límite de la personalidad . El 16 de abril pasado, ingirió una sobredosis de su medicación y alcohol, cuando se dio cuenta de lo que había hecho acudió al servicio de emergencia del hospital Víctor Larco Herrera, especializado en salud mental, allí le dijeron que no podían atenderla y que fuera a algún hospital a hacerse un lavado gástrico.

Días antes, ella había anunciado en sus redes sociales que quería desaparecer, sus amigos intentaron disuadirla, pero un día no contestó más mensajes y cerró su perfil de Facebook. Las alarmas se encendieron, comenzaron a buscarla, pero nada. Lo próximo que supieron de ella es que estaba ingresada en el hospital José Casimiro Ulloa, con graves heridas, por haberse lanzado desde un acantilado de La Costa Verde, en Miraflores.

Patricia, que había ido sola, en busca de ayuda, al hospital Larco Herrera, intoxicada como estaba, no fue a hacerse ningún lavado gástrico, no estaba en sus cabales para eso. En un momento de lucidez ella había ido a pedir ayuda a una institución médica y no la tuvo. Luego se tiró por el acantilado.

La caída fue frenada por una malla metálica, pero ella sufrió un fuerte traumatismo craneal, la desviación de la pierna derecha y un pulmón llenó de sangre. Patricia fue operada de la cabeza, el pulmón y le enyesaron la pierna. Superada la emergencia fue dada de alta y le dijeron que para más atención acudiese al Hospital Hipólito Unanue, que era donde le correspondía según su seguro social.

En este hospital un médico intentó ponerle la rodilla en su sitio, pero no pudo, así que fue enviada otro traumatólogo que ordenó una resonancia para conocer el alcance de la lesión. Patricia tuvo que hacer una colecta para hacerse este examen a fin de acelerar el proceso de curación. Con el resultado en la mano y luego del estudio del mismo la refirieron al hospital Dos de Mayo.

Pero la odisea continuó, pues en el Dos de Mayo, le han dicho que no la pueden atender porque están colapsados. Sin embargo, esta negativa es bastante singular, por no decir irregular, pues en el reverso de la hoja de referencia este nosocomio sólo escribe a mano y sin ningún tipo de sello: “Denegado”.

Irregularidades

TeleoLeo.com solicito la opinión de una médica de la sanidad pública de Perú sobre si esta negativa tan ‘campechana’ del Dos de Mayo, era adecuada y su respuesta fue: “No. Escribir a secas: denegado, en el reverso de la hoja de referencia, no es la manera oficial, ni adecuada de proceder en estos casos”.

Y es que al “denegado” la faltan detallitos:

  • No tiene sello de la oficina de referencia,
  • No indican el motivo por el que rechazan atenderla
  • No se identifica el personal que deniega la atención o ingreso.
  • No le informan donde podrían atenderla

“Mi mamá dice que quien escribió “denegado”, le dijo verbalmente que el hospital Dos de Mayo no está recibiendo pacientes de otros hospitales porque están colapsados, y que le dijo lo mismo a otras personas que también intentaban atenderse”. Pero que un hospital esté colapsado o no, no es problema de los asegurados; un paciente es una persona que tiene derecho a la atención sanitaria, negársela es inhumano.

Por todo esto y por ser un derecho que le corresponde, esta semana, Patricia ha presentado una queja a SUSALUD (Superintendecia Nacional de Salud) y espera pronta respuesta, pues no puede caminar y cuanto más tarde en ser atendida más complicada será su recuperación.

Patricia, siguiendo el ‘consejo’ dado en el Hospital Dos de Mayo ha vuelto a pedir cita en el Hipólito Unanue, donde tiene hora para este 15 de agosto. Esperemos que esta vez sí encuentre un traumatólogo que le pueda dar solución a su problema.

En Perú, una emergencia médica no es sinónimo de atención prioritaria [Audio]

Si no tiene seguro sanitario, publico ni privado, y tampoco tiene unos ahorritos, no enferme, no sufra un accidente, pues para ser atendidx deberá acreditar su afiliación al sistema o dejar su tarjeta bancaria

“El paciente estaba en muy mal estado, pero no sé si la demora en atenderlo contribuyó a su fallecimiento”. Violencia sanitaria, es así como se debería de llamar a la falta de atención adecuada, oportuna y rápida de un paciente que entra a un servicio de emergencia de un hospital, sin embargo, en Perú, en muchos nosocomios estas consideraciones se olvidan.

Algunos médicos tampoco recuerdan que tienen el compromiso profesional y ético de salvar vidas, y parecen más preparados para dirigir una empresa que para atender el dolor y el sufrimiento de quien lo necesite, pues antes de ingresar a un paciente para la atención de una emergencia las preguntas recurrentes son: ¿tiene seguro?, ¿quién pagará?

Y esto es perverso en un país donde más del 70% de personas con empleo son trabajadores informales, por lo tanto, sin derecho a la sanidad pública. Pero incluso perteneciendo al grupo de privilegiados que tienen derecho a la atención en la red de hospitales de la seguridad social, esto no garantiza tenerla cuando la necesiten.

Según el INEI el empleo informal es de 72,6%, mientras que el empleo formal es de 27,4% a nivel nacional. Es decir, sólo el 27,4% de trabajadores peruano tiene derecho a la atención sanitaria pública.

TeleoLeo.com hablo con la médica general Maritza Ortíz Arica, quien trabaja para el Ministerio de Salud en el área de Atención Prehospitalaria, ella explicó varias de sus experiencias que tienen que ver con la falta de empatía de sus colegas al momento de atender a los pacientes en los servicios de emergencia.

La frase que da inicio a esta nota es de la médica Ortíz Arica, esta y otras ‘perlas’ son las que nos explica a lo largo de esta entrevista en la que pueden escuchar de primera mano ‘anécdotas’ que nunca debieron ocurrir en ningún lugar donde la prioridad es cuidar y mantener con vida a las personas.

Ni la falta de recursos de la sanidad pública, ni el estrés del trabajo justifican que un paciente sea maltratado. Como dice Ortiz Arica, si esta nota y esta entrevista sirven para que los médicos se cuestionen su forma de atender a los pacientes ya habrá servido de algo. ¡Que el universo confabule!