«No pasó nada de lo que nosotros hacemos», respondió Dany Maraví Aranciaga cuando su pareja le reclamó haber violado a su hija

En Perú se viven dos epidemias, la del COVID-19 y la de la violencia contra mujeres, niñas y niños. Desde el inicio del estado de emergencia, se han registrado más de una treintena de feminicidios y más de 600 niñas, niños y adolescentes han sido violados sexualmente. Y todo ha ocurrido dentro de casa, donde el depredador tiene a su víctima, a su merced, 24 horas al día. La hija de Rosa es una de esas niñas [VÍDEO]

«Soy una mala chica mamita, discúlpame, he tenido relaciones con mi ‘dady’ ─así llamaba ella a mi pareja─. Mamita perdóname, por favor, soy una chica mala. Le dicho a mi ‘dady’ para contarte, pero él decía que no, que quería seguir. Me decía para hacerlo y yo ya no quería. Me dijo que no te podía contar porque tu lo botarías de la casa y yo no quería que se vaya porque tú lo quieres. Hoy le he dicho de nuevo para contarte pero me ha dicho que lo botarás y lo matarás».

Rosa quedó lívida cuando, la noche del 31 de julio de este año, su hija de 11 años de edad le reveló que durante más de dos años había sido abusada sexualmente, en reiteradas oportunidades, por su pareja. Después de 6 años de relación Rosa se enteraba que Dany Alfredo Maraví Aranciaga de 44 años, abogado de profesión, penalista de especialidad y “Héroe del Cenepa” ─por su participación en la guerra entre Perú y Ecuador de 1995─ le había realizado tocamientos y actos de índole sexual a su pequeña.

En 2019, veintisiete miembros del Ejército fueron investigados por sustracción de combustible, ellos eran conocidos como ‘Los capos del diésel’. Veinte de ellos fueron detenidos por el robo sistemático de combustible el Ejército peruano. El delito que se produjo entre 2013 y 2018, generó perjuicios al Estado por más de 3.5 millones de soles. Dany Maraví Aranciaga fue uno de los investigados, estuvo con orden de detención por 10 días, los mismos que no cumplió porque, según dice Rosa, estuvo escondido.

«Le pregunté a mi hija desde cuándo había abusado de ella y me dijo que desde que él trajo a casa un hijo que tuvo mientras estábamos juntos, la madre lo había abandonado y yo se lo críe como si fuese un mío y eso hace dos años, así que él ha estado abusando de mi hija desde que ella tenía 9 añitos. Ella dice que todo comenzó cuando jugaba con el bebé en la bañera, ella se ponía su ropa de baño para jugar y dice que Dany la tocaba, que ella lo miraba asustada, pero que él seguía».

Luego de lo dicho por la pequeña, Rosa increpó a Maraví. «El me dijo, “no es como tu crees”, le pregunté si mi hija mentía, si era mentira todo lo que me había explicado que él la había obligado a hacerle y lo que él le había hecho. Él repetía, “no es como tu crees, no es como piensas”». Eso mismo repitió Maraví Aranciaga en un mensaje de whatsapp luego que Rosa lo botase de casa. Nótese que no niega que haya abusado de la menor sólo dice: «Entiende que no pasó nada de lo que nosotros hacemos».

Y decir «[…] no pasó nada de lo que nosotros hacemos», no significa que no hubo abuso, puede significar que no hubo penetración, pues aunque según Rosa, su hija le dijo que lo que Maraví le hacía algunas veces le dolía, según el examen del médico legista no habría pruebas de un acto sexual completo.

En entrevista con teleoLeo.com, Rosa manifiesta que Maraví Aranciaga está muy tranquilo con las conclusiones del examen ─«no hay signos de desfloración himeneal, ni signo de actos contra natura»─ pues según el artículo 173 del Código Penal se considera violación sexual «al acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal o cualquier otro acto análogo con la introducción de un objeto por alguna de las dos primeras vías». La pena para quien viola a alguien menor de 14 años es cadena perpetua.

Maraví Aranciaga es abogado penalista y conoce estos ‘detalles’ que hacen la diferencia entre la cadena perpetua y la condena por tocamientos, actos de connotación sexual o actos libidinosos en agravio de menores contemplado en el artículo 176-A del Código Penal: «[…] si alguien realiza sobre un menor de catorce años u obliga a este a efectuar sobre sí mismo, sobre el agente o tercero, tocamientos indebidos en sus partes íntimas, actos de connotación sexual […] o actos libidinosos».

El delito de tocamientos, actos de connotación sexual o actos libidinosos en agravio de menores se condena con entre 9 y 15 años de prisión, sin embargo, si Maraví Aranciaga fuese hallado culpable, debido a que era la pareja de la madre de la menor y, por tanto, «ejercía particular autoridad sobre la víctima o la impulsa a depositar su confianza en él», la pena se incrementaría en 5 años, es decir, podría ser condenado hasta a 20 años de prisión si le otorgan el rango máximo de la condena.

Suspicacias

Pero Rosa teme que nada de esto ocurra y que Maraví Aranciaga pueda, incluso, fugarse pues desde el día en que realizó la denuncia ─el 1 de agosto─ no se ha tomado ninguna medida que impida su salida del país. «Eso me preocupa porque él tiene familia fuera, su hermana siempre le dice que tiene todo a punto para que llevárselo cuando él quiera y temo que ahora, con esto, se vaya». Por otro lado ella también teme que su expareja pueda intentar salvarse haciendo uso de sus ‘amistades’.

«Yo presenté la denuncia en fin de semana en la comisaría de Barboncitos, que es la que está cerca a mi casa, cuando pedí copia de la misma y del examen del médico legista que le practicaron a mi hija en ese momento, me dijeron que debía volver el lunes. Así que el lunes, como yo trabajo normalmente por miraflores y barranco, solicite allí los documentos, me dieron la denuncia, pero la prueba del médico me dijeron que debían dármela donde había denunciado».

Rosa cuenta que la tía de su hija fue a la comisaría de Barboncitos a recoger el examen, pero le dijeron que debía ir la madre. «Fui al día siguiente y no me la dieron porque el policía que había registrado la denuncia estaba de vacaciones, volví al otro día para hablar con el comisario y me dijo lo mismo, así que tuve que decirle que mi hermano era militar, en ese momento llamó al policía y le pidió el número de carpeta fiscal».

En todo ese proceso, a pesar, de haber un CEM en la comisaría de Barboncitos, ninguno de los policías que atendió a Rosa le comunicó que podría dirigirse allí para una atención integral, ¿o será talvez, que por la pandemia ese CEM, como el de otras comisarías tampoco funcionaba? Como Rosa no sabía bien qué hacer, una amiga la puso en contacto con la Defensoría del Pueblo y gracias a la intervención de la doctora Marlene Berrocal comenzó a ver la luz.

«La doctora Berrocal me llamó el 16 de agosto y me dijo que una abogada me llamaría, y al día siguiente me llamó, y me informó que no encontraban el expediente de mi hija, que en su traslado a Chorrillos se había traspapelado ──la niña fue abusada por última vez por Maraví Aranciaga en su domicilio en Chorrillos─. Así que debía conseguirle copia de la denuncia y del examen del médico legista, la primera la tenía y para el examen fui otra vez a la comisaría de Barboncitos».

Nuevamente le dijeron que no podían darle nada porque el policía que le tomó la denuncia seguía de vacaciones. «Como tenía el teléfono del policía lo llamé y me dijo que en Mesa de Partes habría una copia, pero allí no había nada, faltaba justo el archivo de la denuncia de mi hija y me dijeron que no serviría de nada que solicite una copia porque ellos no la tenían, le dije al comisario y me dijo que ellos ya no tenían nada que hacer, que fuera a fiscalía y le dije que acudiría a Inspectoría».

Pero, ‘rarezas’ del destino, una horas después, el policía que registró su denuncia envió un whatsapp a Rosa remitiéndole los documentos por encargo del comisario.

Justicia, justicia y justicia

Como madre de una niña abusada ella sólo pide un proceso limpio y justo. «Mi temor es por todo esto. Yo he vivido varios años con él y sé que tiene amigos en las comisarías y también amigos militares por ser un Héroe del Cenepa. Él es egresado de la promoción 105 de la Escuela militar de Chorrillos. Él asesora particularmente a varios amigos militares, ademaś forma parte del Comité Consultivo del partido de Antauro Humala que se presentará en las próximas elecciones».

Otra de las cosas que hace sospechar a Rosa es que luego de haberse traspapelado el examen del médico legista, el resultado consignado en el mismo sea que su hija no tienen ningún daño, cuando la pequeña le ha referido todas las prácticas a las Maraví Aranciaga la habría sometido. «La abogada me ha dicho que no me preocupe, que la verdad saldrá en la cámara Gesell y espero que así sea porque ninguna niña se merece pasar por esto y que el responsable no pague».

Violencia no confinada

La hija de Rosa es una de las 600 niñas y adolescentes que han sido víctimas de violencia sexual durante el confinamiento. TeleoLeo.com obtuvo el testimonio de Rosa, donde cuenta con un poco más de detalle todo lo sufrido por su hija y lo que están viviendo con esta denuncia que parece no avanzar por el estado de emergencia en el que se mantiene Perú debido a la pandemia.

TeleoLeo.com también habló con Dany Maraví Aranciaga. Él negó haber abusado de la menor, acusó a la madre a someterla al morbo de la prensa y señaló que no decía nada más porque el caso ya estaba siendo judicializado y no podía entorpecer la labor de la justicia peruana. «Es lamentable todo lo que la señora viene haciendo con la pequeña, a la que crié desde que tenía 5 años». Esgrimió en su defensa el examen del médico legista: «Pídale que le envíen la pericia del médico Legal de la menor».

Medidas de protección

Debido a la denuncia, Rosa y su hija cuentan ahora con medidas de protección por riesgo grave. Maraví Aranciaga no se les puede acercar a menos de 100 metros, ni comunicarse con ellas y debe ser sometido a terapia psicológica, igual que la menor que ya ha comenzado tratamiento. «Aparentemente mi hija está bien, pero a veces la sorprendo con la mirada pérdida. Los primeros días me pedía perdón y yo le decía que no tenía culpa de nada, ahora me abraza y me pregunta si la quiero».

Espacio personal vital

La pequeña también escribió una carta para un trabajo del colegio, el tema era el espacio personal. En la carta explica como la violación del espacio personas puede incomodar a las y los niños, y dice que hay personas que lo hacen a propósito y que estas personas pueden ir a prisión por el daño que causan a niños y adolescentes. «Y lo peor es que las personas dañadas pueden quitarse la vida» […] «Por eso debemos de tratar de no hacer daño a nadie».

81% de niñas, niños y adolescentes peruanos dice necesitar apoyo psicológico [VIDEO]

“Nuestros derechos importan: niñas y adolescentes luchando en el contexto del COVID 19”, es la investigación elaborada por Girl Gov Perú en Acción, donde los adultos pueden leer cómo afecta la pandemia y el confinamiento a este sector del país: «No confiamos en la policía» es una de las conclusiones del estudio

«A falta de acción por parte del Estado, las adolescentes de esta colectiva hemos realizado un arduo proceso de investigación, de 4 meses aproximadamente con más de 150 horas invertidas. Ante la crítica situación, que nos ha afectado directamente durante el proceso de ejecución de medidas tomadas por el Estado frente al COVID 19, nos vemos en la urgencia de tomar acción por nuestros propios medios».

Veintitrés adolescentes peruanas que se reconocen como privilegiadas por tener acceso a internet y a educación en el Perú, han invertido 4 meses de su vida para investigar cómo la pandemia ha afectado a niñas, niños y adolescentes. Ellas son jóvenes que participaron del programa Girl Gov Perú, programa de empoderamiento y liderazgo político para niñas y adolescentes entre 13 y 17 años de edad, que cursan estudios secundarios.

«Nosotras somos parte de la primera promoción de Girl Gov y durante la pandemia nos reunimos de virtualmente para hacer algo. Llegamos a la conclusión que debíamos visibilizar nuestra situación durante la pandemia». Para analizar cómo les afectaba el confinamiento reconocieron que su experiencia no era la única, que las y los chicos del interior del país vivían una realidad completamente diferente y su voz también debía oírse.

Así que se pusieron manos a la obra, identificaron los problemas que más les afectan: educación, salud mental, violencia sexual y necesidades básicas; y elaboraron un cuestionario que han respondido 259 niñas, niños y adolescentes ─entre 12 y 18 años de edad─ de 25 regiones del país. Luego procesaron los datos y elaboraron el informe  “Nuestros derechos importan: niñas y adolescentes luchando en el contexto del COVID 19”.

En esta investigación, las Girl Gov Perú en Acción han identificado que durante el confinamiento por la pandemia, el 35% de los jóvenes participantes decía haber tenido problemas de ansiedad; más del 25% denunció haber sido maltratado física y psicológicamente y la mayoría de dijo: «No confiamos en la policía porque no nos cuidan». Además el 81% manifestó que necesitaba apoyo psicológico.

Ellas también hablan de cómo la pandemia ha afectado a la educación y cuáles han sido las carencias que las niñas, niños y adolescentes de todo el Perú han enfrentado durante este tiempo. Además sugieren que la plataforma “Yo aprendo en Casa” sea un vehículo para difundir las vías a través de las cuales lxs menores pueden denunciar si están siendo víctimas de cualquier situación de violencia.

TeleoLeo.com tuvo el privilegio de conversar con parte de las Girl Gov en Acción: Marcela, Rosalyn, Jimena, Alejandra, Andrea, Milene, Sandra y Mia; y fue realmente grato poder escucharlas, poder aprender de ellas, poder entender parte de la problemática de nuestros jóvenes y poder compartir sus reflexiones, de manera tan distendida que en algún momento la broma no faltó, ‘mea culpa’.

Ojalá, las autoridades que han recibido la investigación elaborada por Girl Gov en Acción, tomen en cuenta su inquietudes y necesidades y, sobre todo, tome en cuenta a este importante sector de la población al momento de elaborar políticas en su beneficio. Como dijo Andrea: «Dicen vamos a trabajar por los adolescentes y se reúnen señores de 45 años que hace tiempo que no lo son y ni siquiera saben lo que es ser adolescente hoy».

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«MIS HIJOS TIENEN HAMBRE, LLORAN, AYER NO COMIERON NADA. HOY ME HAN DONADO ALGO Y PODRÁN COMER»

Tiene 24 años, es madre soltera con dos niños pequeños, uno muy enfermo y sin atención médica porque por ahora sólo atienden COVID-19. Ella es cabeza de familia de uno de los más de 200 mil hogares en pobreza y extrema pobreza, que no han recibido el bono del gobierno peruano otorgado por la pandemia

«Por favor ayúdeme. Aún no me llega el bono ni nada. No sé qué hacer Con mis bebés, el pequeño se congela, hace demasiado frío y por las noches se pone casi azul». A poco maś de un mes de iniciado el estado de emergencia en Perú, teleoLeo.com escribió el testimonio de una joven madre con dos niños pequeños, el menor de ellos un bebé de 15 meses con posible cianosis y una probable enfermedad cardíaca.

«Mi hijo se pone todo morado, su piel helada, le pongo varios pares de medias en pies y manos y aunque lo abrigo mucho sigue helado. Para dormir lo arropó con plásticos y cartón, y vigilo su sueño porque le incomodan. El podría tener cianosis, pero no lo sé porque en el Hospital del Niño no lo atienden» ─decía Sheyla, la madre, el pasado 26 de abril a teleoLeo.com.

Ella pedía atención para su hijo, con la publicación y debido a la pandemia sólo consiguió que le hicieran análisis. «En el Hospital del Niño sólo atendían cirugías y COVID-19, me dijeron que pida cita cuando acabe la pandemia, pero no acaba y mi hijo está mal, deben examinarle el cerebro y el corazón, porque dicen que uno de esos órganos no funciona bien. Me dijeron que sólo vaya de emergencia si se ahogaba».

Cuatro meses después, a las necesidades médicas del pequeño se suman el hambre y el húmedo invierno limeño, que vuelve a amoratar la piel de Adrián. «Donde vivimos hace mucho frío, la poca ropa que tiendo ni seca, hay mucha humedad, por eso mi bebé está peor cada día. No tengo con que abrigarlo, además, su corazón late demasiado rápido. Yo sufrí del corazón de pequeña y tengo miedo» ─dice Sheyla angustiada.

Sin bono ni ayuda de su municipalidad

«Desde que despierto pienso qué comerán mis hijos, a veces sólo tengo para arroz con huevo, otras sólo pan y anís y otras, para nada. Me mandaron hierro para mi hijo, pero no puedo comprarle. Mi padre antes me ayudaba, pero con el estado de emergencia se quedó sin trabajo. Yo no he recibido ningún bono del gobierno, nada y no entiendo por qué. Estoy desesperada».

Según la Contraloría General del perú, 214.758 hogares en pobreza o pobreza extrema ─por error─ no han recibido ninguno de los dos bonos de 380 soles para paliar la falta de ingresos por el confinamiento debido al COVID-19. La familia de Sheyla es una de estas familias. La Contraloría dio a conocer esta cifra a principios de julio, un mes ha pasado y para Sheyla todo sigue igual.

Caramelos y gelatinas

Antes de la pandemia Sheyla se dedicaba a vender gelatinas y caramelos en las calles, salía con sus hijos porque no los podía dejar solos en su casa, pero cuando comenzó todo dejó de salir porque un día la policía la paró. «No sé qué hacer, no puedo trabajar y ellos lloran de hambre, y yo me desespero. He escrito al MIDIS para reclamar el bono pero no me contestan».

Según afirma Sheyla su municipio tampoco la ha ayudado. «Yo vivo en San Martín de Porres, de la municipalidad vinieron a empadronar casa por casa, pero nunca nos trajeron nada, cuando hicieron la entrega, a mi vecino le dieron y a mí nada, a pesar de que soy madre soltera, que mi padre está sin trabajo y que tengo dos niños pequeños y uno de ellos muy enfermo».

Sheyla también necesita pañales y ropa de abrigo para ella y sus niños pues dice que no tienen casi nada. «Mi hija es talla 6 de ropa y 27 de zapatos, mi hijo talla 4 y 22 en zapatos. El frío es intenso, corre viento helado en las noches, me duelen hasta los huesos. Mi casa es de adobe y el piso de tierra, mis hijos se ensucian mucho y no los puedo bañar, no tengo dinero para gas y no puedo gastarlo calentando agua, sino, no cocino».

Sheyla necesita toda la ayuda que se le pueda brindar, lo que no necesita es que la llamen para recibir proposiciones indecentes. «La primera vez que pedí ayuda como di mi número de teléfono me llamaron hombres de la edad de mi padre diciéndome que tenían dinero, que me podían dar de todo, criar a mis hijos. Yo Lloraba, porque realmente necesitaba la ayuda, nunca accedí y opte por bloquear mi número».

Se agradece toda ayuda que puedan hacerle llegar a esta joven madre

Nombre: Sheyla Villanueva

DNI: 76204652

Cuenta BCP: 19294133785029

Código Interbancario: 002-19219413378502935

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«Si no pago el alquiler del cuarto me botan el lunes y no tengo donde ir»

En el Perú pandémico, a pesar que el presidente ha prohibido los desalojos por el estado de emergencia, los que han perdido toda fuente de ingresos se encuentran en esta situación. Esta historia es mucho más dramática cuando se trata de inmigrantes, pues no tienen una red familiar que los acoja, y se agrava cuando se trata de mujeres cabeza de familia

Dayana necesita de nosotros. Ella es una inmigrante venezolana en Perú que, como muchos, debido a la pandemia quedó sin empleo. Ella también es una enfermera especializada en niños autistas que trabajaba en una casa limpiando y cuidando a dos niños. En cuanto se decretó el estado de emergencia sus empleadores la echaron.

Para sobrevivir durante estos meses ella ha tenido que salir a pedir, tocando puerta a puerta. En el camino fue conociendo otras mujeres venezolanas con sus mismas carencias y logró organizarlas para pedir juntas y repartirse lo que obtenían a fin de no morir de hambre.

Dayana es hija de una peruana que emigró a Venezuela hace 30 años y que ha tenido que hacer el camino de vuelta debido a la crisis que vive ese país en estos momentos. Por eso, con lo que consigue en las calles, ella también ha ayudado a varias vecinas peruanas de Villa Maria del Triunfo, distrito donde vive.

S.O.S

Ahora es Dayana la que necesita ayuda urgente, con lo que conseguía ella sólo ha podido comprar alimentos, las medicinas del corazón de su madre y las que ella misma debe tomar por su diabetes, pero no ha podido pagar el alquiler del cuarto donde vive con su madre y su sobrina que acaba de tener un hijo.

Dayana debe 2 meses y medio (650 soles) y la dueña de la casa le ha dicho que si el lunes no paga tendrían que irse, pero según manifestó la Defensoría del Pueblo a teleoLeo.com, «por la situación de emergencia debería hablar con el arrendador y fraccionar la deuda o firmar un compromiso de pago».

Los arrendadores no siempre pueden asumir la falta de pago de quienes han quedado sin ingresos por la pandemia, es el Estado el que debe hacerse cargo de esto, subvencionando a los más vulnerables, ampliando los bonos del MIDIS u otorgándoles una pensión hasta que encuentren un empleo, o demuestren ingresos.

La Defensoría también señala que sacar a alguien de una vivienda, aunque sea por falta de pago hay requisitos que cumplir: «La ejecución de desalojos sólo pueden realizarse mediante orden judicial o notarial. Las prácticas arbitrarias o abusivas pueden ser sancionadas».

Cortes de servicios por impago

Mientras Dayana no puede pagar, su arrendador le corta la luz de manera intermitente. Durante la pandemia, teleoLeo.com ha publicado el testimonio de mujeres en pobreza extrema y todas dicen que sus arrendadores les cortan luz y agua cuando no les pueden pagar.

Al respecto, la Defensoría afirma: «El corte de servicios de energía eléctrica y agua no son medios válidos para desalojar a una persona de un inmueble, y por el contrario constituye un acto vulneratorio de su dignidad. De suceder este hecho, puede presentarse una denuncia en la Comisaría».

Arrendador con familiar policía

Pero aquí se presenta el problema: «Yo fui a la comisaría» ─dice Dayana─ «pero como el dueño de las habitaciones tiene familiares policías, pues ellos sacan a la gente sin problemas y a mí me sacarán si no pago o les doy algo. A mi hermana con sus dos hijos también la quieren desalojar, no sé qué vamos a hacer ».

Arroz con huevo

Dayana busca trabajo, pero no lo encuentra. Estos días ha salido con su termo bajo el brazo a vender café y bizcochos. «Lo más que hice un día con mi sobrina fueron 8 soles y con eso sólo pudimos comprar algo de arroz, huevos y alguna cosita más para comer; mi sobrina tiene un recién nacido y debe alimentarse».

«Una de las niñas, que vive en un cuarto de la casa donde vive Dayana, tiene 11 años, está super delgada y no quiere desayunar, sólo come dos veces a día para ahorrar, dice» ─explica a teleoLeo.com una migrante chilena, amiga de Dayana, quien durante todo este tiempo la ha apoyado para conseguir ayuda.

Este viernes mientras escribía otra nota, hable con Dayana sobre su situación; en la conversación salió el tema de una joven madre peruana desesperada por comida y atención médica para sus hijos, uno de ellos un bebé cianótico y con una afección al corazón, cuya condición se ve agravada con el invierno limeño.

La respuesta inmediata de Dayana fue: «Dame su dirección, veré como consigo dinero para el pasaje y le llevo algo de comida y ropita, tengo una frazada que es mía, pero se la daré porque ese niño necesita ropa de abrigo».

Estas son las condiciones en las que viven Dayana y su familia

Pedido

La situación de Dayana es insostenible en estos momentos, ella necesita trabajo y dinero para poder pagar el cuarto donde vive con su madre enferma. Necesita lo que podamos brindarle. Dejo por aquí la cuenta bancaria de su madre para los que puedan solidarizarse con ella.

  • Titular de la cuenta: Juana Velázquez (madre de Dayana)
  • Número de cuenta BCP: 194 92515560058

Ojalá, así como Dayana, a pesar de sus carencias comparte lo poco que consigue caminando todos los días las calles de Lima, quienes lean esta nota se compadezcan de ella y la ayuden con la misma voluntad y presteza que ella ha ayudado y ayuda a otras mujeres, venezolanas y peruanas, que sufren el mismo estado de vulnerabilidad que ella.

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DISCRIMINACIÓN, HAMBRE Y FRÍO: TESTIMONIOS DE MUJERES VENEZOLANAS EN EL PERÚ DE LA PANDEMIA

“La justicia no se mendiga, se exige en las calles”, dijo ella y el presidente cambió de gabinete

Harta estoy de que la educación en Perú no sea un derecho real. Por los temas de los que se ocupa teleoLeo.com me toca conocer a mujeres de todos los estratos, normalmente todas tienen historias de vida terribles, sin embargo, es mucho más difícil ayudar a las más humildes porque, aunque naturalmente, muchas son muy inteligentes, la falta de una educación horizontal no les proporciona las herramientas para expresarse, tampoco les permite tener el conocimiento necesario, ni el acceso a tecnología básica para utilizarla en su beneficio.


Una de ellas hace muy poco me dijo: “La justicia no se mendiga, se exige en las calles”. Esta frase, dicha por una madre que busca justicia por el feminicidio de su hija, me pareció tan combativa como conmovedora, porque ella con sus pocos recursos me demostraba con esa afirmación la vasta inteligencia y el potencial de liderazgo que posee, sin embargo, todo eso se ve reprimido y opacado por las cadenas clasistas de un país donde si no tienes dinero, no recibes educación o la que recibes es absolutamente deficiente. ¿Cuántas mujeres nos estamos perdiendo?

En estos momentos y debido a las críticas recibidas por el manejo de la crisis del COVID-19, el presidente Martín Vizcarra ha juramentado un nuevo gabinete de ministros, sin embargo: ¿será que esta vez acierta? o será que esta acción es sólo un lavado de cara para que la la ciudadanía se ilusione con el cambio, cuando lo que tienen que cambiar no son sólo las caras si no las políticas de Estado. Será que este es sólo un cambio estético para olvidar que el Perú es el quinto país con las peores cifras de la pandemia.

El día que el Perú abandone el neoliberalismo, que los medios de comunicación no estén en manos de unos cuantos, el día en que todos puedan acceder a educación y salud de calidad, el día en el que el transporte sea público y no se tercerizen servicios básicos como el de la limpieza de la ciudad, el día en que los operadores policiales y de justicia actúen con enfoque de género; ese día estaremos hablando de un cambio, antes, siguiendo la recomendación del presidente, sólo nos estamos lavando bien las manos.

Discriminación, hambre y frío: Testimonios de mujeres venezolanas en el Perú de la pandemia

Sufrir la muerte de miles de personas podría haber sido un punto de inflexión en esta loca carrera por abrazar al neoliberalismo, aunque en el camino queden muchos, pero no. Perú sigue siendo un país en el que la pobreza humana se perpetúa permitiendo la miseria de sus ciudadanos más pobres y de las y los más de 800 mil venezolanos que se refugiaron allí. Esta es la historia de 9 mujeres venezolanas y de 15 niños que deben pedir en las calles de Lima para poder comer y tener un techo sobre sus cabezas

«Sólo comemos una vez al día, estoy sola con mis hijos de dos y 1 año de edad, el más pequeño nació con síndrome de down, tiene problemas cardíacos, nació con neumonía y a los 3 días de nacido fue operado de páncreas y duodeno; debe tomar medicamentos, cada 8 días se le acaban y no tengo dinero para comprarle. El padre se fue a trabajar al interior y desde hace 3 meses no envía dinero, nuestra relación acabó y lo único que hace ahora es llamar, nada más».

Desde el inicio del estado de emergencia en Perú, esta mujer de 23 años de edad cuida sola a sus hijos. El padre de sus hijos se fue a trabajar hace varios meses a Chimbote, iba y volvía a Lima regularmente, pero antes del estado de emergencia la relación se acabó y él se ha desatendido de la manutención de sus hijos. Ella dice que salía a vender agua, café y bizcochos, para mantenerse, pero en cuanto llegó la pandemia tuvo que dejar hacerlo porque la policía casi la multa.

«Cada día dejo un poco de comida del almuerzo para poder darle a mi hijo más pequeño algo para la noche ─tiene casi un año pero parece de 6 meses─. Para ir a dormir les doy a los dos un vaso de leche, a veces, cuando no tengo ni para leche, les doy agua con maizena. Luego nos vamos a dormir. Dormimos en el piso con un colchoncito, el más pequeño siempre se me tapa, debido a la neumonía con la que nació».

A la lamentable situación económica de esta mujer, debemos agregar que es extranjera, así que no tiene una red familiar que la sostenga. Ella es venezolana y eso agrega gravedad a su situación, debido a la gran cantidad de venezolanos llegados ─a Perú a raíz del éxodo masivo de su país─ lo peruanos no los tienen en mucha estima, porque como siempre, cuando una oleada migratoria arriba a un lugar, se le echa la culpa de todos los males y carencias, incluso de los endémicos.

«Llegué a Perú en 2018, venía con mi pareja, mi hijo de 1 año en brazos y otro que traía en la panza y no lo sabía. Mi bebé nació con síndrome de down, lo operaron a los dos meses del corazón. Cuando rompí con el padre de mis hijos justo llegó la pandemia y él dejó de enviarnos dinero porque también se quedó sin trabajo y me dijo que ya le era imposible hacerlo». Ahora ella carga sola con el peso de sacar adelante su familia en un momento de gran incertidumbre.

«Cuando mi pareja se fue yo trabajaba de noche, una amiga me ayudaba con mis hijos, así cuando ella volvía, yo me iba a vender café, vendía tres o 4 termos al día y con eso pagaba alquiler y comida, luego me mudé y tengo una vecina que me ha ayudado con leche para los niños y nos ayuda con lo que puede. A comienzo de la pandemia, Aldeas infantiles nos trajó alimentos, pero ahorita no tenemos nada» ─dice afligida a teleoLeo.com

Y para mayor drama, su hijo de dos año sufrió un accidente doméstico que no ha podido tratar como corresponde porque no ha tenido dinero para toda la medicación. «Mi hijito de 2 años se quemó el brazo y la pierna, fue horrible y los únicos que me ayudaron fueron mis compatriotas venezolanos, los peruanos no. El médico le recetó antibióticos y una crema y sólo pude comprar la crema».

Lo único que ella quiere es que el COVID-19 desaparezca. «Que se acabe la pandemia ya. Mis hijos me gritan desesperados que tienen hambre y yo sin poder salir a vender nada, están desnutridos porque sólo les puedo dar una comida al día, no puedo ni pagar el alquiler. Además la dueña nos corta el agua y la luz, sólo las pone una hora al día y eso hizo un mes nos llenamos de sarna porque no podemos ni lavarnos».

Las mujeres se organizan

Pero ella no es la única madre soltera venezolana pasando penurias en Perú. TeleoLeo.com ha contactado con un grupo de mujeres que piden comida en las calles, piden ropa, piden todo lo que les puedan dar para poder repartirse o hacer olla y así alimentarse y alimentar a sus hijos, todos pequeños. Tener un lugar donde dormir, una comida caliente, medicinas y ropa de abrigo; en una Lima que va entrando al invierno, son las prioridades.

Dayana, Génesis, Stefany, kleydis, son algunos de los nombres de estas 9 mujeres que juntas tienen 15 menores a su cargo. Dayana vive hace dos años en Perú y es quien comenzó con la recolección y repartición de víveres, ropa y hasta medicinas, ella trabajaba en una casa cuidando niños y limpiando, las otras también trabajaban y se iban manteniendo en un país que ahora pide más requisitos que Europa para regularizar la situación de los inmigrantes.

Kleydis es una de esas mujeres, ella tiene 3 niños y además está embarazada

«En respuesta a la inadecuada protección prestada por Perú a los derechos humanos de las personas refugiadas procedentes de Venezuela, y dada la urgencia que impone la pandemia de COVID-19, que ha afectado a Perú de forma especialmente fuerte, las autoridades peruanas deben regularizar la situación migratoria de la totalidad de mujeres, hombres, niñas y niños de Venezuela que se encuentran en el país».

Amnistía Internacional, junio 2020

Sin trabajo y sin ayudas

Al inicio de la pandemia Dayana fue despedida del trabajo y viéndose sin recursos, conoció un día a un señor, el padre de Kleymar, que le recomendó salir a la calle a pedir, que algo le darían. «Yo me inicié en esto por ese señor y así también fui conociendo a más mujeres venezolanas, como yo, que se habían quedado sin trabajo y sin dinero para mantenerse y comencé a pedir, ya no sólo, para mí y mi familia, si no también para ellas y sus hijos».

El padre de Kleimar murió por el COVID-19 el 12 de junio en el hospital María Auxiliadora y aunque le dieron el SIS el hospital no lo crema. «Nosotras no podemos hacernos cargo del cuerpo porque no tenemos dinero, estamos esperando que el hospital lo creme, como corresponde, pero nada, han incinerado a otros pacientes que han fallecido después, pero a él no». Este es el espeluznante nivel de miseria y desatención que viven estas y otras mujeres y madres migrantes en Perú.

Madres

«Stefany tiene 2 niños; Kleydis, 3, todos pequeños y está embarazada; . Ellas también salen a pedir a la calle con sus hijos. Stefany se pone debajo el puente de Atocongo, así llueva ella está allí con ellos porque si no, no comen. Tengo a mi hermana, ella era ayudante de cocina en un restaurante, también se ha quedado sin trabajo, y sale a pedir con sus dos hijos» ─dice Dayana. Y no les queda otra salida, porque a pesar de su fragilidad económica y social, al no ser peruanas no reciben ninguna ayuda estatal.

Así que cada día, Dayana y las compatriotas con las que se ha organizado, salen a buscarse el sustento como pueden. «La calle es muy dura. Venecos, vayan a trabajar, vayanse a su país, nos gritan, y nosotros no estamos aquí por gusto, estamos porque hemos tenido que huír de nuestro país por la situación política y económica». De eso los peruanos saben mucho, pero parecen haber olvidado que en los años 80 miles migraron por los mismos motivos y Venezuela fue uno de los destinos elegidos por aquellos que no podían acceder a USA o Europa.

Francia tiene 2 niñas, una en Venezuela y otra de 1 mes en Perú, adonde llegó caminando en busca de un futuro mejor, pero la pandemia le torció la suerte

La salud no es para pobres

En el Perú de las diferencias, no todos los peruanos tienen atención sanitaria garantizada, incluso durante la pandemia, menos las migrantes sin recursos; como es el caso de Dayana y su grupo. Y el sistema de salud está tan colapsado que ni siquiera tienen preferencia las parturientas. En algunos casos, además del sistema, los profesionales de la salud también son un problema. «A mi sobrina Génesis le dieron el SIS, pero la doctora que le tocó la atendía mientras jugaba al Candy Crush. Ah tu eres venezolana ─la decía, ah llena esa hoja; mi sobrina le preguntaba sobre su estado y las ecografías y ella le contestaba mal».

Para la última ecografía que Génesis debía hacerse tenía que pagar 80 soles, si no pagaba no se la hacían, así que ella y las demás mujeres del grupo juntaron el dinero pidiendo en una calle sí y en la otra también, la ecografía fue hecha, pero las adversidades continuaron. Cuando llegó el día del parto, ella dio a luz en casa, pues cuando las contracciones se manifestaron acudió al hospital, pero no la ingresaron por estar poco dilatada y la mandaron a casa, sabiendo que podría ponerse de parto a partir del toque de queda y que sería muy complicado, trasladarla.

«El día que mi sobrina se puso de parto fue al hospital, la mandaron a la posta y de la posta la mandaron a casa y allí parió por la noche. La ayudamos, pero no sabíamos ni cómo cortarle el cordón. Mientras ella paría, mi mamá y las vecinas fueron a la policía, a los bomberos, para poder llevarla al hospital, y nos decían que no tenían unidades para llevarla, al final fuimos en moto taxi y al bebé le tuvieron que poner antibióticos porque como le tuvimos que cortar el cordón, se infectó» ─explica Dayana.

Otra mujer venezolana no fue atendida a tiempo en el parto y ahora su bebé tiene granitos en la cara por posible aspiración de meconio ─primeras heces de los bebés─. «No la querían atender porque no tenía contracciones, aunque estaba en la semana 42 y, además, porque era venezolana. Fuimos con una amiga peruana que se pusó fuerte y dijo que era su sobrina. Sólo por eso le hicieron la cesárea, ahora tiene dolores y no le dan nada, además, está muy preocupada porque su bebé tiene erupciones en la cara, unos amigos médicos de mi país me han dicho puede ser por sus propias heces» ─explica Dayana.

Sin techo

También está la historia de Jessica, ella es la única del grupo que tiene pareja y estuvieron durmiendo 15 días en la calle, algunos de los cuales con sus dos hijos pequeños. «A ellos los echaron de su cuarto porque no podían pagar el alquiler, yo los conocí pidiendo» ─dice Dayana─ «así que les buscamos ayuda, me llevé a sus dos niños conmigo para que no durmieran en la calle, a ella y a su pareja no porque vivo en un cuartito pequeño con mi familia, pero ya les hemos conseguido a donde mudarse y esta semana volverán a estar los 4 juntos. Es así como nos ayudamos porque si no, no lo hace nadie».

Yusmeli es otra de estas mujeres sin techo. Madre de 7 hijos, vive con 2 Perú, antes de la pandemia se ganaba la vida con su trabajo, ahora se encuentra en la calle pues al no poder pagar el cuarto se ha quedado sin un lugar donde guarecerse ella ni sus hijos

TeleoLeo.com recogió el testimonio de este grupo de mujeres a través de Dayana

Comparten sin mirar a quien

Dayana y su grupo, no sólo se cuidan entre ellas, también intentan cuidar a más mujeres necesitadas; las donaciones que ellas consiguen las comparten con vecinas peruanas que también están pasando hambre y miseria porque durante toda la pandemia no han podido trabajar. Ojalá ellas encontrasen la misma solidaridad como país. Ojalá dejasen de ser discriminadas por ser venezolanas. Muchas llegaron al Perú caminando, con la esperanza de una vida mejor y se han topado con la xenofobia de un pueblo que ha migrado tantas veces como ha podido, por los mismos motivos que ellas.

Aquí vemos a Dayana llevando alimentos a vecinas peruanas que, como ella y sus compañeras, carecen de todo por no haber podido trabajar durante la pandemia

S.O.S

En medio de las voces que se alzan contra los venezolanos en Perú, también los que se rebelan y ayudan en lo que pueden. Paula Lizama es una de ellas, ella es amiga de Génesis y cuando ella y su familia se vieron sin trabajo por la pandemia, Paula pidió entre conocidos, amigos y en las redes, toda la ayuda que le pudieran brindar para llevárselas y en ese trabajo continúa, dando su tiempo y colaborando con la organización de las donaciones que recibe y que espera seguir recibiendo porque la calle seguirá muy dura para estas mujeres. Para muchas peruanas también.

Se acepta la voluntad

Quien pueda ayudar a Dayana y su grupo de mujeres y niños pueden realizar donaciones en la cuenta Yape a nombre de Paula Lizama: +51977735881

También pueden llamar a ese mismo número para donar ropa de abrigo, mantas, alimentos, leche para bebés y medicamentos. Toda ayuda será bien recibida y mejor utilizada.

Según Fernanda Doz Costa, directora adjunta para las Américas de Amnistía Internacional (AI): «Perú no ha querido o no ha podido proteger adecuadamente los derechos y la dignidad de las personas de Venezuela que huyen de las violaciones de derechos humanos masivas cometidas en su país de origen». Y esto es muy preocupante pues, según datos oficiales, Perú es el país que a nivel mundial concentra el mayor número de solicitantes de asilo de nacionalidad venezolana: más de 482.000 y acoge a 830.000 personas venezolanas en total.

#SINJUSTICIAENCHONTALÍ. Las mujeres peruanas se autoconvocan para protestar delante del Ministerio Público

Contra la falta de justicia y la revictimización de las mujeres que sufren violencia de género, y que la han padecido y la padecen 24 horas al día por el estado de emergencia debido al COVID-19, las peruanas con las mascarillas bien puestas vuelven a las calles este sábado

Hartas de que nos maten, nos violen, nos toquen y hartas de que todo ocurra en la mayor impunidad, las mujeres peruanas vuelven a las calles. Este sábado 20 de junio a las 11 de la mañana, desde la indignación y la rabia, las mujeres se ha autoconvocado para protestar delante del Ministerio público. El caso del violador de Jaén, José Felizardo Zoriano Arias, con 8 violaciones en su haber y los intentos de violación y feminicidio de su hija de 13 años de edad ─publicados por Wayka─ han sido la gota que ha colmado la paciencia.

Y no sólo ha colmado la paciencia por la cantidad de mujeres violentadas, también por la brutalidad de los actos en contra de su hija, a la cual ató los brazos al techo con cinta de embalaje para violarla. La indignación, además, se ha visto acrecentada porque el Poder Judicial obviando que este depredador sexual fue detenido en flagrancia por los tíos de la niña, pues lo capturaron cuando intentaba huir, ni siquiera ordenó que sea puesto en prisión preventiva y le ‘impone’ libertad con comparecencia restringida, cuando lo que correspondía era el inicio del juicio.

FLAGRANCIA

En este caso, el juicio debía haberse iniciado inmediatamente y Zoriano no tenía que haber sido puesto en libertad luego de su detención

La segunda detención de Zoriano, cuando intentó quemar a su hija también ha sido en flagrancia.

Víctima en peligro por malos jueces

Luego de ser liberado, por los jueces superiores de la Sala Mixta Desentralizada y de Apelaciones de Jaén, Leonardo Cipriano Purihuamán, Emiliano Sánchez Bances y Harold Ortiz Carrasco; Zoriano intentó matar a su hija quemándola viva. El depredador se encuentra en estos momentos detenido, pero podría volver a ser puesto en libertad si la justicia no le revoca la medida de comparecencia y lo juzga de inmediato, pues también en el intento de asesinar a su hija fue detenido en flagrancia.

La justicia de Chontalí con sus deficiencias revictimiza a la menor una y otra vez. En la reconstrucción de los hechos, ocurrida este jueves 18 de junio, se la hizo participar al lado de su agresor y sin permitir la presencia de su madre.

#LaPolicíaNoMeCuida

Esta semana teleoLeo.com también publicó el testimonio de una menor que denunciaba al suboficial de la Policía Nacional del Perú, Carlos Cruz Díaz, por acoso. Este efectivo policial ya está siendo investigado por tocamientos indebidos a otra menor de 14 años de edad y lo único que han hecho con él hasta el momento, a pesar de las pruebas presentadas, es suspenderlo de funciones, nada más. Así que sí por todo esto las mujeres estamos hartas y volvemos a las calles este sábado.

El 30 de junio se supone que se acaba el estado de emergencia en Perú, casi 100 días mujeres, niñas y niños habrían estado expuestos al mayor de los peligros, el del machismo. Sus hogares han sido y seguirán siendo por unos días más su cárcel, el lugar de sus peores pesadillas de donde ni siquiera han podido escapar unas horas, para ir al trabajo o a la escuela, a respirar ratitos de tranquilidad. Para otras, la casa donde se protegían del virus ha sido su tumba.

Cifras para la indignación

Según el Centro de Monitoreo y Alerta del Ministerio Público del Perú, del 16 de marzo al 31 de mayo, 12 mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas o exparejas, 8 de estos crímenes fueron cometidos dentro del domicilio. También se han registrado 25 intentos de feminicidio y, además, investigan 42 posibles intentos de feminicidio.

A principios de mayo el Ministerio Público también registraba más de 3763 detenidos por agresiones dentro del grupo familiar

Además, según la Defensoría del Pueblo, sólo entre abril y mayo de este año, 500 mujeres fueron reportadas como desaparecidas, según esta institución durante el estado de emergencia, cada 3 horas una mujer ha sido reportada como desaparecida.

Justicia queremos, empatía por nuestro dolor, respeto por nuestras vidas, igualdad de trato y equidad; y sobre todo, necesitamos que los operadores de justicia y los poderes del Estado se instruyan y actúen con enfoque de género. No puede ser que una niña sea violada y el violador esté libre, no puede ser que un policía valiéndose de las denuncias que recibe de menores, aproveche y contacte con ellas para acosarlas y manosearlas.

¡El hartazgo es mayúsculo!

Trabajadores de limpieza de Hospital Regional de Huacho denuncian discriminación y abuso [videos]

Hospital Regional de Huacho investigado por negligencia médica por no ofrecer asistencia adecuada a un trabajador de limpieza contagiado de COVID-19. La muerte de Fernando Bernal ha sido, además, el caldo de cultivo para que los trabajadores salgan a protestar por las condiciones en las que trabajan: sin protección adecuada y muchos de ellos jugándose la vida por menos del sueldo mínimo

Desde las 8 de esta mañana, los trabajadores de limpieza del Hospital Regional de Huacho protestan por lo que lo ellos llama discriminación y abusos. Cada día enfrentan a la muerte, trabajando directamente con el virus porque, aunque no son personal médico, cada día tocan el COVID-19 con sus manos. De su trabajo depende mantener a raya el contagio, pero no cuentan con los equipos de protección adecuados, tampoco han sido capacitados para esta labor y hacen todo por intuición. El 10 de junio, ante la vista impertérrita del personal médico, murió un trabajador, Fernando Bernal, y con él murió el silencio.

El día de la muerte de Bernal, uno de sus compañeros se sentía mal y no quería exponerse a ir a trabajar porque desde que comenzó la pandemia el hospital se negaba a hacerles pruebas rápidas o moleculares, «nos decían que no tenían». Sin embargo, horas después de la trágica muerte, las pruebas rápidas aparecieron y se las hicieron a todos los trabajadores, como resultado, otra de las trabajadoras de limpieza dio positivo, ella ha sido enviada a hacer la cuarentena a casa y los compañeros que han estado en contacto con ella continúan trabajando.

«Ustedes tienen toda la protección, las botas, el casco […] ¿No vas a trabajar? […] Tenemos que cumplir […] Lamentablemente tú eres autónomo, tú tienes que venir a cumplir con tus labores, tú no eres estable, ni siquiera puedes decir voy a denunciarlos, tú estaś haciendo abandono de trabajo […] Necesitamos que continúe la limpieza, todo eso está contaminado, va a ir un personal a limpiar pero estamos abandonando los servicios de piso[…] Tendremos que poner que no tomar algunas acciones y tu no eres ni nombrado para decirme falto, a ti se te ha contratado para realizar un función».

Con estas palabras, Nelly Loza Samanamud, directora administrativa del Hospital Regional de Huacho, increpaba a un trabajador de limpieza, que la llamó para decirle que no se sentía bien y que no podía ir a trabajar. Él, que prefiere no dar su nombre por temor a represalias, es uno de los trabajadores autónomos, del Hospital Regional de Huacho, es decir no tiene contrato, ni seguridad social y cobra 840 soles por 150 horas al mes. Este trabajador, además, es de limpieza de planta, no ha sido contratado para el área COVID, sin embargo, asegura, que cuando toca limpiar en COVID y no hay nadie más, pues también tiene que hacerlo.

Aquí el audio completo enviado a teleoLeo.com por el propio trabajador

COVID o no COVID

El hospital contrató personal específico para la limpieza del área donde se trata a los pacientes contagiados de COVID-19 con un sueldo de 2500 soles, sin embargo, según los trabajadores de limpieza de planta, el hospital se ha convertido en hospital 100% COVID y esta distinción ya no cabría. «En todo el hospital hay pacientes contagiados y mueren en todo sitios, la situación se ha desbordado y por eso todos deberíamos cobrar lo mismo, además a todos nos manda a limpiar todo» ─aseguró a teleoLeo.com Cristian Díaz, otro trabajador de esa área.

La muerte, la semana pasada de un trabajador de limpieza, Fernando Bernal Cordero, ‘Chingolo’ para los amigos, delante del personal médico sin recibir la atención médica debida, tal y como quedó registrado en un vídeo, ha desatado la indignación de los trabajadores del hospital que luego de despedir el féretro de ‘Chingolo’, protestaron a las puertas del mismo exigiendo mejores condiciones de trabajo, un contrato laboral, seguridad social, un salario acorde con el riesgo que corren y equipos de protección adecuados.

También leer: MUERE TRABAJADOR DE LIMPIEZA DEL HOSPITAL REGIONAL DE HUACHO ANTE LA INACCIÓN DEL PERSONAL MÉDICO

A la protesta acudió el fiscal de Prevención del Delito de Huaura, José Carlos Bautista, él los acompañó a hablar con el director del hospital, Juan Carlos Nicho Virú, para ─según dijo Bautista─ «tender puentes y encontrar soluciones»; pero, nada lograron. «El director dijo que no podía hacer nada porque el gobierno no da dinero y que si todo sigue así, él renunciaría. Pero aquí alguien miente porque el gobierno y el premier dicen que ya dieron dinero para la atención del COVID en los hospitales» ─aseguró a teleoLeo.com Cristian Díaz.

Veinticuatro horas después de la protesta, el Hospital Regional de Huacho entregó nuevos equipos de protección a los trabajadores. «Una burla fue lo que nos dieron, mandil y gorro casi de papel, mascarilla delgada y guantes quirúrgicos, si algo se rompe nos las tenemos que ingeniar para acabar la jornada, porque no nos reponen nada hasta el día siguiente. Para limpiar usamos trapos con lejía y trapeadores que no se esterilizan, ni desinfectan, de manera especial, además ni siquiera nos han capacitado para hacer este trabajo».

Pero los trabajadores de limpieza no son los únicos que carecen de equipos de protección adecuados

No a la discriminación laboral

Por eso este miércoles 17 de junio, ante la visita del premier Vicente Zeballos quien acude al Hospital Regional de Huacho para inaugurar una carpa con 100 camas totalmente equipadas para pacientes COVID, los trabajadores del nosocomio están protestando para hacer llegar sus demandas y contrastar lo dicho por el director Juan Carlos Nicho Virú respecto a que no puede hacer caso a ninguna de sus demandas porque no tiene el tan ansiado dinero prometido por el Estado.

Los trabajadores de limpieza de este nosocomio demanda a saber:

  • Contrato CAS para los autónomos, así pasarían a tener seguridad social, AFP y horas extras, entre otros beneficios.
  • Equipos de protección adecuados para la limpieza en área COVID.
  • Equiparación de salarios entre todos los trabajadores de limpieza del hospital porque consideran que todas las instalaciones son ya área COVID-19.
  • Bono y seguro de vida del gobierno para los trabajadores del área de salud que ahora les es negado porque según el director del hospital, sólo corresponde a quienes tratan a los pacientes.

Entrevista completa a Cristian Díaz

«Si no nos hacen caso, nos iremos con todo, porque no puede ser que abusen de esta manera de nosotros, la discriminación por el trabajo que hacemos debe parar, también somos personas, tenemos familia y merecemos trabajar en buenas condiciones y sabiendo que el hospital nos protege, cómo es posible que haya trabajadores que permanecer como autónomos luego de 7 años o más de trabajo en el hospital, ojalá que el ministro Zeballos nos escuche» Todo esto y más manifestó Cristian Díaz en entrevista concedida a teleoLeo.com

Resulta increíble es que el Estado peruano tenga trabajadores informales bajo su mando, es decir, ¿cómo puede un gobierno tener personal desempeñándose en dependencias públicas sin un contrato formal, cobrando por recibo por honorarios cuando tienen una jornada de 150 horas al mes, sin tener un seguro social que los cubra en caso de enfermedad. Y cómo puede ocurrir esto justamente con trabajadores que están en primera línea de lucha contra el COVID-19?

Estado calamitoso del hospital Regional de Huacho: ventanas sin vidrios cubiertas por cartones, ascensores malogrados que obligan a que en el mismo ascensores transporte a todos los pacientes, incluídos los contagiados con COVID-19 y cañerías al descubierto que gotean agua dentro de los pasillos del hospital

Sala de descanso de trabajadores de limpieza. Ventanas tapadas con cartón y con un único sofá roto

Muere trabajador de limpieza del hospital regional de huacho ante la inacción del personal médico

Quien tiene como profesión el cuidado de la salud de las personas, está para atender a todos por igual y cuando sea necesario, porque estudian y se preparan para salvar vidas, no para ver como muere alguien, ante sus ojos, sin hacer nada

Un vídeo ha indignado a la población de Huacho en Perú. En el mismo se ve a un hombre deambulando de un lado a otro de las instalaciones del Hospital Regional de Huacho, delante del personal de salud. Se puede ver que le falta el aire, pero nadie lo ayuda, nadie se acerca a ver cómo está hasta después de un rato y ni siquiera le dan el auxilio que necesita. A consecuencia de la negligencia médica, que se debe investigar, él hombre muere. Su nombre: Fernando Bernal Cordero, trabajador de limpieza pública de ese nosocomio.

«Nadie se ha acercado, nadie me ha explicado nada, el director sabe que estoy aquí desde ayer y no salido ni a darme el pésame, ni ha venido a decirme nada. Ahí se ve el trato que tienen con los trabajadores de limpieza pública. Nos están tratando mal, pero esto no se va a quedar así, ya le va a llegar su papel la próxima semana» ─declaraba indignado Fernando Bernal ─hijo del fallecido─ a ETP Huacho, cuando salía en la carroza fúnebre acompañando el cuerpo de su padre. En la puerta del hospital lo esperaban los compañeros de padre.

Fernando Bernal tenía 37 años y según sus compañeros estaba sano, su último turno fue este miércoles 10 de junio. «Sabemos que no se puede velar un enfermo de COVID-19 o a un sospechoso, pero el director del hospital ─estando allí─ ni siquiera ha salido a despedir el cuerpo del trabajador, ni unas palabras lamentando lo sucedido, nada. ¿Será porque se trata de un trabajador de limpieza? No es justo» ─dijo a teleoLeo.com una doctora que este viernes tuvo que acercarse el Hospital Regional de Huacho.

Derecho al trabajo y a la salud

«Estamos aquí para protestar por la muerte de nuestro compañero, porque lo que se ha cometido con él es una injusticia y una negligencia, él necesitaba oxígeno y no lo conectaron habiendo 4 máquinas nuevas para hacerlo. Lo peor es que estaba delante de personal médico que lo conocen porque como yo llevaba trabajando aquí 20 años, ¿qué somos nosotros?, ¿por qué le han hecho esto?» ─declaraba a ETP Huacho, dolido e indignado uno de los trabajadores que participaba en la protesta.

Otro de los trabajadores denunciaba, además, las precarias y peligrosas condiciones en las que laboran. «Todos nosotros estamos en contacto con el virus cada día, de nuestro trabajo bien hecho depende su contención, porque este es un hospital COVID, aquí el virus está por todos lados y nosotros cada día lo tocamos sin equipos de protección adecuados, sólo una máscara de tela, unos guantes y un mandil para todo el día, si algo de eso se rompe, igual tenemos que seguir trabajando».

También se quejan de no haberles hecho pruebas para descarte del COVID-19 hasta horas después de la muerte de Bernal Cordero. «Cuando pedimos que nos hicieran análisis de sangre y pruebas rápidas nos dijeron que nos las harían por turnos y nunca hicieron nada. Este jueves, horas después de la muerte de nuestro compañero, no pincharon a todos». Uno de los trabajadores que no fue a trabajar ese día se quejaba de que 24 horas después, al ir al hospital, había pedido que le hicieran la prueba y le dijeron que ya no había.

Los trabajadores también denunciaban trabajar sin contrato y por un sueldo exiguo. «Sin contrato, cada fin de mes nos hacen firmar una declaración jurada donde consignan nuestros nombres, dirección y que no trabajamos en otro lugar. Y todo por 850 soles, por 150 horas al mes y encima nos pagan cada 4 meses. Si queremos ganar más, tenemos que hacer maś de 30 turnos» […] «En una reunión el director del hospital nos dijo que si no nos gustaba como nos pagaban que podíamos irnos, que más gente que quería trabajar».

48 son los trabajadores de limpieza del Hospital Regional de Huacho: 30 tienen contrato y ganan 2500 soles, 18 son autónomos y ganan 850 soles; y todos se exponen cada día al contagio y a la muerte por COVID-19, sin embargo, el peligro más grande que enfrentan es la desatención, la indiferencia del personal médico: el fallecimiento de Fernando Bernal lo demuestra. Ellos también están en primera línea de batalla contra el virus porque, como ellos mismos dicen, ese es un hospital COVID. «Todos nos exponemos, no se entiende la diferencia».

Los trabajadores también se quejan de no haber recibido el bono dado por el Estado para los trabajadores de salud. «El director nos dijo que no nos tocaba porque nosotros no somos médicos, ni enfermeros y no tocamos pacientes directamente; pero nosotros, igual que ellos, estamos expuestos al contagio, estamos expuestos cada día al virus y encima mal equipados. Además, el gobierno dijo que el bono era para todo el personal del sector salud, deben de contarnos a nosotros también».

Otra de las quejas sorprendente, por la negligencia que demuestra, es la falta de capacitación del personal de limpieza para enfrentar la pandemia. «A nosotros no nos ha capacitado para hacer nuestro trabajo en este nueva etapa, no nos han dicho qué medidas seguir, ni cómo protegernos. En la prueba que nos han hecho este jueves, 3 han dado positivo y nada nos dicen. Un compañero se pinchó en UCI, lo mandaron a su casa sin seguimiento, le dieron medicinas y le dijeron que él sólo se inyecte: ¿Qué somos nosotros?»

Fiscal al rescate

Todas estas denuncias fueron expresadas por los trabajadores delante del Fiscal de Prevención del Delito de Huaura, José Carlos Bautista Rubio, quien en diálogo con ellos, comenzó lamentando la muerte de Bernal Cordero, pero les informó que el posible delito de negligencia médica por su fallecimiento era competencia de la fiscalía penal, que luego de la denuncia deberá comenzar el trabajo de investigación junto con la policía. Sin embargo, ya que había comparecido ante su llamado les propuso una solución.

«Veo que además de la denuncia por la muerte de su compañero, ustedes reclaman sus derechos laborales y la falta de equipos de protección, todo eso debería verlo SUNAFIL, pero estamos en un momento en el que debemos actuar rápido y les propongo tender puentes, así que acompañaré a una comisión elegida por ustedes para hablar con el director y las autoridades del hospital para ver cómo se pueden atender su reclamos, porque su trabajo es tan importante como el del personal de salud» ─dijo el fiscal.

Los trabajadores aceptaron, no sin antes manifestar su escepticismo de que algo bueno salga de la reunión, pues dicen que ni el director ni sus jefes directos les hacen caso. Esperemos que la muerte de Fernando Bernal Cordero no sea una muerte inútil, que los responsables directos sean sancionados y que la dirección del Hospital Regional de Huacho haga bien su trabajo, sin discriminación de ningún tipo, y protegiendo, y pagando a tiempo de manera justa a todos sus trabajadores.

A teleoLeo.com también llegó otra denuncia sobre el Hospital Regional de Huacho, esta vez por la falta de atención de una paciente. «Hace una semana una señora de bajos recursos fue allí y aunque tenía SIS (Seguro Integral de Salud) no la atendieron, ni siquiera le abrieron una historia clínica. Porque claro si dejan morir a un trabajador y no pasa nada, pues se da carta carta blanca al hospital para actuar con desidia ante cualquier paciente» ¿Será este el único caso, o talvez haya más personas y personal desatendidos en este hospital?

Hasta el cierre de esta nota, ni el director ejecutivo del hospital, Juan Carlos Nicho Virú; ni el subdirector, Hugo Segami Salazar; ni la directora administrativa, Nelly Loza Samanamud; se habían dirigido a la familia, ni para presentarles sus condolencias, menos aún para explicarles lo ocurrido. Así lo manifestó Fernando Bernal, hijo, cuando salía del hospital acompañando el cuerpo de su padre.

Según el MIDIS, 1971 peruanos están recluidos en centros a las afueras de Lima. Llevan más de un mes en cuarentena por COVID-19 y nadie les dice cuándo saldrán

Este miércoles 27 de mayo, 200 piuranos recluidos ─desde finales de abrilen uno de esos centros, han sido trasladados a su ciudad. Sin embargo, el viaje parece más un castigo por la protesta organizada este lunes. Desde que embarcaron, hace ya 24 horas, no les han dado nada de comer y entre ellos también hay niños pequeños

¿Qué tienen en común Huampaní, Ñaña, Punta Hermosa, Lurín y Ricardo Palma? Además de ser todas, poblaciones donde los limeños que pueden huyen del mundanal ruido, todas albergan centros recreacionales del Comité de Administración del Fondo de Asistencia y Estímulo de los Trabajadores del Sector Educación (CAFAE-SE), que durante la pandemia por el COVID-19 se han convertido en quasi prisiones donde se ha recluido a “los caminantes”.

«Por fin estamos en el bus que se supone nos lleva a Piura, sólo nos han dado el desayuno, nos están metiendo aquí a todos juntos, sin distancia de seguridad, pero por fin nos llevan a casa, hemos estado en Huampaní desde los primeros días de mayo, mal alimentados, encerrados como presos. Los militares que nos cuidaban nos hacían meter a las habitaciones cuando nos veían fuera, ni 10 minutos nos dejaban salir a estirar las piernas».

A partir de la nota exclusiva de teleoLeo.com, sobre las 1000 personas recluidas en el CAFAE-ES de Huampaní, fuentes del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS) entregaron a esta página, la relación de todos los ingresados en estos 5 centros de los trabajadores del sector Educación. Desde ese momento, teleoLeo.com ha venido recopilando algunos testimonios de estas personas. Muchos de ellos afirman que fueron llevados a esos lugares con engaños.

Hasta el fin de semana pasado había 1971 personas ingresadas en estos lugares de las cuales nadie dijo nada, ni el presidente Martín Vizcarra ─en su habitual rueda de prensa diaria─, hasta que varios de ellos protestaron en los jardines del Centro Recreacional Huampaní . ¿Es así como funcionan las cosas?

Según el MIDIS, la mayoría de ingresados en los centros del CAFAE-SE, son de la región San Martín, 590; le sigue la región Loreto, 507; Huánuco 156; Piura, 148 ─220 según las personas de esta región─; Tumbes 119; Cuzco, 83; Huancavelica, 60; Tacna, 55; Ica, 37; Apurímac 36; Puno, 35; Madre de Dios, 22; Ayacucho, 18; Pasco, 14; Lambayeque,13; Arequipa 11 ─en su mayoría estudiantes repatriados de Estados Unidos─; Moquegua, 7 y Junín, 4.

Hartos

«Este lunes, salimos de las habitaciones con nuestras cosas exigiendo irnos, pero nada, los militares no nos dejaron ni acercarnos a las puertas, así que nos quedamos en los jardínes porque ya no aguantamos más aquí. Vino la prensa y por eso es que nos están llevando a Piura». ¿Pero una pandemia se maneja de así? ¿Por qué estas personas han estado encerradas tantos días sin que nadie hiciera nada y se ha esperado a que las cámaras los pusieran en foco para reaccionar?

En ruta

Este miércoles 27 de mayo, desde horas de la mañana 5 buses llegaron hasta Huampaní para trasladar a todos los de la región Piura a su departamento. «Si no nos ponemos fuertes y protestamos aún nos tendrían encerrados, como presos, cuando lo único que queríamos era volver a nuestras casas, algunos porque estaban de paso en Lima y otros porque por el virus nos ha dejado sin trabajo y ya no teníamos ni que comer».

El engaño

Con la declaración de pandemia y el decreto del estado de emergencia en el Perú, este hombre, al que llamaremos Juan, perdió su trabajo, el cuartito en el que vivía ya no podía pagarlo, así que se inscribió en la lista de su gobierno regional para poder volver a casa. «Un día me llamaron y me dijeron que íbamos a viajar y que fuésemos a la Plaza Manco Cápac de la Victoria, allí nos tuvieron 15 días durmiendo en carpas. El 2 de mayo gente del Ejército nos fue a hacer la prueba, para volver a Piura».

Luego de la prueba y ante el resultado negativo les hicieron firmar un documento según el cual harían la cuarentena en su región. «Firmamos porque nos dijeron que nos llevarían a Piura y que allá haríamos la caurentena en un hotel o en un cuartel, luego de firmar nos dijeron que no había autobuses para viajar y que nos llevarían a pasar la noche a un campamento al norte y de allí nos recogerían para llevarnos a nuestra ciudad».

Pero el destino no era Piura, ni ninguna lugar del norte del Perú. «Nosotros contentos, subimos confiados en lo que nos dijo el comandante y nos quedamos dormidos, estábamos cansados y hambrientos, no nos habían dado de cenar nada. A las 5:30 de la mañana el chofer nos dijo que ya habíamos llegado ─¿a dónde? ─le preguntamos? ─A Huampaní, ─contestó. Y nos pareció raro, Huampaní no está hacia el norte. “Aquí los recogerán y los llevarán a Piura” ─nos dijo y nos quedamos nomás».

Los bajaron de los buses y los hicieron sentarse sobre el pasto húmedo hasta las 9 de la mañana que llegó el administrador del lugar. «Él nos dijo que allí haríamos la cuarentena y no en Piura, como nos habían dicho, que tendríamos habitaciones con baño propio, elementos de limpieza y televisión para no aburrirnos, pero mentira, nunca nos dieron nada para desinfectar los cuartos, ni para asearnos. A veces ni agua teníamos y lo de la televisión también fue mentira».

Este joven se queja también de la falta de medicinas y de la comida«En Huampaní hay bebés, niños, mujeres embarazadas, personas operadas, y no los atienden. Meten gente a la que no le han hecho la prueba y a contagiados también, y por más de nos obligaban a estar en las habitaciones encerrados, al recoger la comida nos juntábamos todos. Además, a los militares de aquí hace 2 días les hicieron la prueba y como 30 han dado positivo y nosotros teníamos contacto con ellos».

Más mentiras

Otro hombre de la región Piura recluido en Huampaní también se queja de haber sido engañado. «A mí y a mi familia no nos dejaron viajar porque nos hicieron la prueba y yo di positivo, a los tres nos llevaron a la Villa Panamericana, como ellos no estaban contagiados, los tuvieron aislados de mí, a los 7 días les hicieron la prueba y como seguían negativos, los trasladaron a Piura y a mí me tuvieron allí 17 días».

A Oscar le dieron de alta el 5 de mayo y dice que fue engañado por los doctores. «Arregla tus cosas que te vas Piura ─me dijeron. Contento subí al bus y acabé en Huampaní. Mi esposa a dado a luz y está sola con nuestros hijos, sin dinero. Aquí, aunque sea mala, yo tengo comida, pero ellos qué comen, si no trabajo nadie los mantiene». Oscar, su esposa y su hijo de 4 años estaban en Lima porque al pequeño le hacían quimioterapia. Aquí su testimonio para teleoLeo.com antes del viaje.

Pero no todos los piuranos han podido volver a su región, los que han dado positivo de COVID-19, se han tenido que quedar en Huampaní a seguir con la cuarentena.

Traslado o castigo

Este miércoles 27 de mayo en 5 autobuses metieron a 200 personas, todos de la región Piura. Como única protección llevaban sus mascarillas, usadas más del tiempo recomendado. «Durante el mes que he estado encerrado, sólo he tenido 2 mascarillas, es que las teníamos que comprar a 1 sol, sí, pero no tenemos dinero». A las 5 de la mañana de este jueves, luego de 14 horas de viaje, ellos han llegado, por fin a su ciudad.

Pero, al cierre de esta nota, 8 de la mañana hora de Perú, Juan y sus paisanos, aún no bajan del autobús, uno de ellos se ha averiado en el camino y esperan su llegada para hacerlos bajar a todos. El problema es que llevan casi 24 horas sin probar alimento. Su última comida ha sido el desayuno del miércoles y en esos buses también hay niños y bebés. ¿Qué clase de trato es este? ¿Cómo INDECI, MINSA, SUTRAN, el gobierno regional de Piura y el propio gobierno central permiten esto?

Esas personas son ciudadanos peruanos que ya han sido agraviados por las instituciones a cargo de su cuidado, al confinarlos con engaños, al tenerlos más de los 15 días reglamentarios alejados de sus casas; mal alimentados, en habitaciones sin desinfectar, sin respetar la tan mentada distancia de seguridad, sin información de ningún tipo y ahora los hacen pasar hambre. Desde que han llegado a Piura, los funcionarios y el chofer a cargo del viaje, han descendido de los autobuses ¿será que ellos sí que han ido a comer?

TeleoLeo.com continuará publicando los testimonios de maś personas confinadas en los diferentes centros designados por el Estado peruano, además, estaremos pendiente de las condiciones en las que ─en este caso─ el gobierno regional de Piura hace pasar la cuarentena a sus ciudadanos.

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