81% de niñas, niños y adolescentes peruanos dice necesitar apoyo psicológico [VIDEO]

“Nuestros derechos importan: niñas y adolescentes luchando en el contexto del COVID 19”, es la investigación elaborada por Girl Gov Perú en Acción, donde los adultos pueden leer cómo afecta la pandemia y el confinamiento a este sector del país: «No confiamos en la policía» es una de las conclusiones del estudio

«A falta de acción por parte del Estado, las adolescentes de esta colectiva hemos realizado un arduo proceso de investigación, de 4 meses aproximadamente con más de 150 horas invertidas. Ante la crítica situación, que nos ha afectado directamente durante el proceso de ejecución de medidas tomadas por el Estado frente al COVID 19, nos vemos en la urgencia de tomar acción por nuestros propios medios».

Veintitrés adolescentes peruanas que se reconocen como privilegiadas por tener acceso a internet y a educación en el Perú, han invertido 4 meses de su vida para investigar cómo la pandemia ha afectado a niñas, niños y adolescentes. Ellas son jóvenes que participaron del programa Girl Gov Perú, programa de empoderamiento y liderazgo político para niñas y adolescentes entre 13 y 17 años de edad, que cursan estudios secundarios.

«Nosotras somos parte de la primera promoción de Girl Gov y durante la pandemia nos reunimos de virtualmente para hacer algo. Llegamos a la conclusión que debíamos visibilizar nuestra situación durante la pandemia». Para analizar cómo les afectaba el confinamiento reconocieron que su experiencia no era la única, que las y los chicos del interior del país vivían una realidad completamente diferente y su voz también debía oírse.

Así que se pusieron manos a la obra, identificaron los problemas que más les afectan: educación, salud mental, violencia sexual y necesidades básicas; y elaboraron un cuestionario que han respondido 259 niñas, niños y adolescentes ─entre 12 y 18 años de edad─ de 25 regiones del país. Luego procesaron los datos y elaboraron el informe  “Nuestros derechos importan: niñas y adolescentes luchando en el contexto del COVID 19”.

En esta investigación, las Girl Gov Perú en Acción han identificado que durante el confinamiento por la pandemia, el 35% de los jóvenes participantes decía haber tenido problemas de ansiedad; más del 25% denunció haber sido maltratado física y psicológicamente y la mayoría de dijo: «No confiamos en la policía porque no nos cuidan». Además el 81% manifestó que necesitaba apoyo psicológico.

Ellas también hablan de cómo la pandemia ha afectado a la educación y cuáles han sido las carencias que las niñas, niños y adolescentes de todo el Perú han enfrentado durante este tiempo. Además sugieren que la plataforma “Yo aprendo en Casa” sea un vehículo para difundir las vías a través de las cuales lxs menores pueden denunciar si están siendo víctimas de cualquier situación de violencia.

TeleoLeo.com tuvo el privilegio de conversar con parte de las Girl Gov en Acción: Marcela, Rosalyn, Jimena, Alejandra, Andrea, Milene, Sandra y Mia; y fue realmente grato poder escucharlas, poder aprender de ellas, poder entender parte de la problemática de nuestros jóvenes y poder compartir sus reflexiones, de manera tan distendida que en algún momento la broma no faltó, ‘mea culpa’.

Ojalá, las autoridades que han recibido la investigación elaborada por Girl Gov en Acción, tomen en cuenta su inquietudes y necesidades y, sobre todo, tome en cuenta a este importante sector de la población al momento de elaborar políticas en su beneficio. Como dijo Andrea: «Dicen vamos a trabajar por los adolescentes y se reúnen señores de 45 años que hace tiempo que no lo son y ni siquiera saben lo que es ser adolescente hoy».

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Girl Gov Perú da vida a Girl Gov en Acción: 23 adolescentes que han realizado un informe sobre la situación de niñas, niños y adolescentes durante la pandemia

Tejer feminismo con niñez y adolescencia es el objetivo de este programa, porque darle voz a las niñas y adolescentes es el comienzo de un gran futuro. Creando lideresas las sociedades crecen. Potenciando al 50,34% de la población sometida al patriarcado, todas y todos ganamos

«Teniendo en cuenta el contexto actual de aislamiento social y cuarentena, producto del COVID-19, nos vemos en la urgencia de pronunciarnos frente a las situaciones de vulnerabilidad que como niñas, niños y adolescentes nos están tocando experimentar. La manera en la que cada población se ve afectada es distinta, por lo que sentimos la necesidad de visibilizar las realidades y problemáticas que lxs niñxs y adolescentes enfrentan».

Así comienza el informe de la investigación titulada “Nuestros derechos importan: niñas y adolescentes luchando en el contexto del COVID 19”, realizada por 23 adolescentes peruanas pertenecientes a la primera promoción de Girl Gov Perú, programa de empoderamiento y liderazgo político para niñas y adolescentes entre 13 y 17 años que cursan estudios secundarios. Este programa ha sido implantado en Perú por 3 profesionales feministas peruanas.

Gianina Marquez, Beatriz Córdova y Karina Nuñez, especializadas en temas de educación, género y comunicaciones profesionales son las creadoras de Girl Gov Perú. «Vimos la necesidad de fomentar una conciencia feminista desde la niñez y así encontramos el programa Girl Gov de la Women and girls Fundation (WGF)». Ellas, que ya tenían un vínculo con esta entidad, fueron convidadas a su sede en USA para conocer el programa y desarrollarlo en Perú.

En 2019 salió la primera promoción de ‘GIRLGOVERS’ peruanas, conformada por 70 menores limeñas, de ellas, 23 formaron el colectivo Girl Gov en Acción y a partir de un webinar, realizado en abril de este año, en el que hablaron sobre su situación durante la pandemia, decidieron investigar sobre la problemática de su grupo etáreo y acabaron realizando una investigación y elaborando un documento donde dan a conocer al gobierno los problemas que les afectan.

Luego de la publicación del estudio donde las adolescentes dan a conocer los resultados de su investigación dividida en 4 grandes temas: educación, salud, necesidades básicas y violencia, lo repartieron entre las autoridades con poder de decisión en asuntos de menores, aún no reciben respuesta. TeleoLeo.com hablo con las impulsoras de Girl Gov Perú sobre sus objetivos, su metodología, y sobre el estudio realizado por sus aventajadas pupilas.

Futuro del futuro

El resultado del trabajo de Girl Gov Perú ha sido tan importante y satisfactorio que, con la tecnología gobernando nuestras vidas más que nunca, el programa de empoderamiento se ha trasladado a la red y eso permite que este 2020 sean más niñas y adolescentes las que participen del programa: de 70 han pasado a 100, y que se puedan incorporar a niñas y adolescentes de todo el Perú.

Salud mental: una de las facturas de la cuarentena en las y los menores de edad

«El estrés postraumático es cuatro veces mayor en los niños que han pasado por una cuarentena».

«Esta pandemia y las medidas de contención sin precedentes, derivadas de ella, están afectando a todos los aspectos de la vida de los niños, niñas y adolescentes: su salud física, su desarrollo, sus posibilidades de aprendizaje, su comportamiento, la seguridad económica de sus familias y su protección frente a la violencia y el abuso; y, por supuesto, también impactan en su salud mental. La situación vivida en España y en el mundo con la pandemia es tan excepcional, que no existen aún respuestas concluyentes sobre cuál será la afectación psicológica de niños, niñas y adolescentes en el corto, medio y largo plazo.

No obstante, la experiencia acumulada en crisis humanitarias y situaciones de confinamiento, así como los incipientes estudios realizados, llevan a los expertos a afirmar la especial vulnerabilidad que tienen los niños, niñas y adolescentes y la
necesidad de reforzar la detección y prevención de los problemas. Hay expertos que señalan que los niveles de estrés postraumático son cuatro veces mayores en los niños que han pasado por una cuarentena, y que estos episodios pueden llegar a darse hasta tres años después». (UNICEF, España)

Por dizque asintomáticos pagan pato

En nuestro país, los grandes olvidados de la pandemia son niñas, niños y adolescentes, quienes por su edad no han sido tomados en cuenta en la toma de decisiones . El confinamiento se ha prolongado hasta finales de agosto y los menores de 14 años, por el crecimiento de contagios vuelven a restricciones como salir sólo 30 minutos, no alejarse más de 500 metros de casa y no sacar a la calle patinetes o algún otro juguete, lo cual es duro para los más pequeños.

Retomar estas restricciones, según las autoridades sanitarias peruanas, se debe al aumento de contagios, lo cual, en parte, atribuyen a que los menores al salir interactúan y se contagian convirtiéndose en pacientes asintomáticos, contagiando a las personas mayores con las que conviven. Y otra vez se penaliza a los menores, cuando lo que hace daño no es que ellos salgan, sino que no se sigan las medidas recomendadas: mascarilla y distancia física, que no social.

Las y los menores merecen ser escuchados y atendidos. Ellas y ellos son el futuro y para que sus vidas afecten de manera positiva a la sociedad, su desarrollo presente tiene que darse en las mejores condiciones posibles. La pandemia nos afecta a todos, pero más a ellas y ellos porque están viviendo una situación para la que ni los adultos estamos preparados; por eso saber qué piensan, cómo se sienten y qué necesitan es vital, esperemos que las autoridades que han recibido el informe de Girl Gov en Acción lo hayan leído y comiencen a utilizarlo.

Hospital de EsSalud Moquegua hace que pacientes con COVID vayan a recoger sus medicinas

Utilizar mascarilla, lavarse constantemente las manos y no salir de casa, en caso de estar contagiada o contagiado, son las recomendaciones para prevenir la propagación del mortal virus. En Perú, a pesar que el presidente repite esto constantemente, por lo menos, un hospital de la red de la seguridad social no estaría cumpliendo estas directrices

«Este lunes fuimos al hospital de EsSalud de Moquegua a recoger mis medicinas porque estoy con COVID-19. Fui con mi esposa para que le hagan la prueba porque cuando vinieron de EsSalud a hacerme la segunda prueba a casa, a pesar, de que ella tenía síntomas y de que es diabética, hipertensa y sufre de la hipertiroidismo, no quisieron hacérsela, nos dijeron que habían venido por mí y que a ella le harían la prueba otro día».

Hace 15 días, él, José Luis Pino, comenzó a sentir dolor en todo el cuerpo, fiebre y dificultad para respirar, le hicieron la prueba para el COVID-19: salió negativo, días después perdió el olfato y del gusto. El miércoles 15 de julio, le hicieron la segunda prueba en casa, positivo fue el resultado, pero a su esposa, Maria Elena Corrales, la mujer que come, duerme y vive con él no le quisieron hacer la prueba porque la orden era hacérsela a él y no a ella.

José Luis y Maria Elena viven en la región Moquegua, en Perú, el paraíso del aguacate, pero, al parecer, no de la atención médica; en general, ningún lugar del Perú lo fue, ni lo es ahora, pues si no puedes pagar por atención médica adecuada, lo más probable es que no la tengas. El COVID-19 ha hecho que años de corrupción revienten en la cara al actual gobierno evidenciando, aún más, las carencias asistenciales, incluso, de quienes, con descuentos salariales, han pagado el seguro médico estatal.

El personal de EsSalud que fue a casa de esta pareja les dijo que entre viernes o sábado del fin de semana pasado, les llevarían los medicamentos para tratar a José Luis, sin embargo, no lo hicieron. Él se comunicó con el hospital para saber qué pasaba y, según explicó a teleoLeo.com, aún sabiendo que es un paciente positivo, le dijeron que debía ir al hospital a recogerlos, porque nadie se lo podía llevar.

«El lunes fui al hospital con mi esposa, ella no podía ir sola porque también está mal, además, sus enfermedades previas la hacen paciente de riesgo y teniendo síntomas, no puede estar sin tratamiento, así que fui con ella para que le hicieran la prueba. Tanto hemos pagado toda la vida a EsSalud, para que ahora nos traten con esta dejadez. Dicen que los contagiados deben quedarse en casa y a mí me hacen ir al hospital».

Este lunes 20 de julio, José Luis y su esposa fueron al hospital hicieron cola para que los atiendan desde las 10 de la mañana hasta las 7.30 de la noche. «Había 2 consultorios y en cada uno había como 100 personas, nos han tenido allí todo el día, sin distancia social, esperando a que nos den medicinas y nos vean. Ahora hay demasiados pacientes, además, mientras esperábamos los llamaban para atender a personas ingresadas. Mientras estuvimos allí murieron 4 pacientes».

José Luis logró que a su esposa le hicieron la prueba y que le diesen los medicamentos para tratarse. «Yo le dije a la doctora que sí que le debían hacer la prueba, pero le pedí que de una vez la medicasen porque ella ya ha perdido el olfato y el sentido del gusto, menos mal, que fue amable y nos dio todo. Sin embargo, nos dijeron que nos llamarían para monitorearnos y no lo han hecho, recién el jueves vinieron a vernos a casa, no entendemos con no hacen lo que dicen».

Según José Luis, él y su esposa ya están mejor, sin embargo, a María Elena aún no se le va el dolor del pecho y las dificultades para respirar. «Aquí en Moquegua hay demasiada gente contagiada, pero EsSalud debería cumplir con el protocolo de atención que tanto publicitan, sólo queremos que nos llamen, que vean cómo estamos tal y como se comprometieron, pero no, repito, tantos años pagando seguro y ahora ante esta emergencia nos sentimos desprotegidos».

Además de estar enfermos, María Elena y José Luis atraviesan otro problema, que es el de muchas y muchos peruanos, la pérdida del empleo debido al estado de emergencia decretado en el país y que significó el paro de actividades durante casi 4 meses. Sin ingresos, han tenido que acabar de echar mano del dinero de la AFP de José Luis, retirado el año pasado: «14 mil soles que ya se acabaron, mi esposa recibió el bono de 700 soles por ser trabajadora independiente, pero ya no tenemos nada».

Hasta este 24 de julio Perú contaba con 371.096 casos y 17.654 muertos, muchos están muriendo en las calles y sin atención y estas muertes no son sólo responsabilidad del COVID-19. La codicia de quienes hacen su ‘agosto’ maś perverso con el incremento estratosférico del precio de medicamentos y del oxígeno también han colaborado. Pero, sobre todo, los muertos del Perú también se deben a años de corrupción y a la falta de planificación de un país “peruanofriendly” por parte de los diferentes gobiernos.

Esperemos que este maldito virus cambie las cosas, que la solidaridad y la honestidad sean ley. Esperemos que gente como Maria Elena y José Luis, contagiados y focos de infección, no tengan que volver a salir a la calle para recibir la atención y los medicamentos que merecen. Esperemos que los propios protocolos dictados por el gobierno se cumplan, porque quedan lindos en vídeo y sobre el papel, pero si no se cumplen no existen. Son papel mojado y gasto innecesario.

Trabajadores de limpieza de Hospital Regional de Huacho denuncian discriminación y abuso [videos]

Hospital Regional de Huacho investigado por negligencia médica por no ofrecer asistencia adecuada a un trabajador de limpieza contagiado de COVID-19. La muerte de Fernando Bernal ha sido, además, el caldo de cultivo para que los trabajadores salgan a protestar por las condiciones en las que trabajan: sin protección adecuada y muchos de ellos jugándose la vida por menos del sueldo mínimo

Desde las 8 de esta mañana, los trabajadores de limpieza del Hospital Regional de Huacho protestan por lo que lo ellos llama discriminación y abusos. Cada día enfrentan a la muerte, trabajando directamente con el virus porque, aunque no son personal médico, cada día tocan el COVID-19 con sus manos. De su trabajo depende mantener a raya el contagio, pero no cuentan con los equipos de protección adecuados, tampoco han sido capacitados para esta labor y hacen todo por intuición. El 10 de junio, ante la vista impertérrita del personal médico, murió un trabajador, Fernando Bernal, y con él murió el silencio.

El día de la muerte de Bernal, uno de sus compañeros se sentía mal y no quería exponerse a ir a trabajar porque desde que comenzó la pandemia el hospital se negaba a hacerles pruebas rápidas o moleculares, «nos decían que no tenían». Sin embargo, horas después de la trágica muerte, las pruebas rápidas aparecieron y se las hicieron a todos los trabajadores, como resultado, otra de las trabajadoras de limpieza dio positivo, ella ha sido enviada a hacer la cuarentena a casa y los compañeros que han estado en contacto con ella continúan trabajando.

«Ustedes tienen toda la protección, las botas, el casco […] ¿No vas a trabajar? […] Tenemos que cumplir […] Lamentablemente tú eres autónomo, tú tienes que venir a cumplir con tus labores, tú no eres estable, ni siquiera puedes decir voy a denunciarlos, tú estaś haciendo abandono de trabajo […] Necesitamos que continúe la limpieza, todo eso está contaminado, va a ir un personal a limpiar pero estamos abandonando los servicios de piso[…] Tendremos que poner que no tomar algunas acciones y tu no eres ni nombrado para decirme falto, a ti se te ha contratado para realizar un función».

Con estas palabras, Nelly Loza Samanamud, directora administrativa del Hospital Regional de Huacho, increpaba a un trabajador de limpieza, que la llamó para decirle que no se sentía bien y que no podía ir a trabajar. Él, que prefiere no dar su nombre por temor a represalias, es uno de los trabajadores autónomos, del Hospital Regional de Huacho, es decir no tiene contrato, ni seguridad social y cobra 840 soles por 150 horas al mes. Este trabajador, además, es de limpieza de planta, no ha sido contratado para el área COVID, sin embargo, asegura, que cuando toca limpiar en COVID y no hay nadie más, pues también tiene que hacerlo.

Aquí el audio completo enviado a teleoLeo.com por el propio trabajador

COVID o no COVID

El hospital contrató personal específico para la limpieza del área donde se trata a los pacientes contagiados de COVID-19 con un sueldo de 2500 soles, sin embargo, según los trabajadores de limpieza de planta, el hospital se ha convertido en hospital 100% COVID y esta distinción ya no cabría. «En todo el hospital hay pacientes contagiados y mueren en todo sitios, la situación se ha desbordado y por eso todos deberíamos cobrar lo mismo, además a todos nos manda a limpiar todo» ─aseguró a teleoLeo.com Cristian Díaz, otro trabajador de esa área.

La muerte, la semana pasada de un trabajador de limpieza, Fernando Bernal Cordero, ‘Chingolo’ para los amigos, delante del personal médico sin recibir la atención médica debida, tal y como quedó registrado en un vídeo, ha desatado la indignación de los trabajadores del hospital que luego de despedir el féretro de ‘Chingolo’, protestaron a las puertas del mismo exigiendo mejores condiciones de trabajo, un contrato laboral, seguridad social, un salario acorde con el riesgo que corren y equipos de protección adecuados.

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A la protesta acudió el fiscal de Prevención del Delito de Huaura, José Carlos Bautista, él los acompañó a hablar con el director del hospital, Juan Carlos Nicho Virú, para ─según dijo Bautista─ «tender puentes y encontrar soluciones»; pero, nada lograron. «El director dijo que no podía hacer nada porque el gobierno no da dinero y que si todo sigue así, él renunciaría. Pero aquí alguien miente porque el gobierno y el premier dicen que ya dieron dinero para la atención del COVID en los hospitales» ─aseguró a teleoLeo.com Cristian Díaz.

Veinticuatro horas después de la protesta, el Hospital Regional de Huacho entregó nuevos equipos de protección a los trabajadores. «Una burla fue lo que nos dieron, mandil y gorro casi de papel, mascarilla delgada y guantes quirúrgicos, si algo se rompe nos las tenemos que ingeniar para acabar la jornada, porque no nos reponen nada hasta el día siguiente. Para limpiar usamos trapos con lejía y trapeadores que no se esterilizan, ni desinfectan, de manera especial, además ni siquiera nos han capacitado para hacer este trabajo».

Pero los trabajadores de limpieza no son los únicos que carecen de equipos de protección adecuados

No a la discriminación laboral

Por eso este miércoles 17 de junio, ante la visita del premier Vicente Zeballos quien acude al Hospital Regional de Huacho para inaugurar una carpa con 100 camas totalmente equipadas para pacientes COVID, los trabajadores del nosocomio están protestando para hacer llegar sus demandas y contrastar lo dicho por el director Juan Carlos Nicho Virú respecto a que no puede hacer caso a ninguna de sus demandas porque no tiene el tan ansiado dinero prometido por el Estado.

Los trabajadores de limpieza de este nosocomio demanda a saber:

  • Contrato CAS para los autónomos, así pasarían a tener seguridad social, AFP y horas extras, entre otros beneficios.
  • Equipos de protección adecuados para la limpieza en área COVID.
  • Equiparación de salarios entre todos los trabajadores de limpieza del hospital porque consideran que todas las instalaciones son ya área COVID-19.
  • Bono y seguro de vida del gobierno para los trabajadores del área de salud que ahora les es negado porque según el director del hospital, sólo corresponde a quienes tratan a los pacientes.

Entrevista completa a Cristian Díaz

«Si no nos hacen caso, nos iremos con todo, porque no puede ser que abusen de esta manera de nosotros, la discriminación por el trabajo que hacemos debe parar, también somos personas, tenemos familia y merecemos trabajar en buenas condiciones y sabiendo que el hospital nos protege, cómo es posible que haya trabajadores que permanecer como autónomos luego de 7 años o más de trabajo en el hospital, ojalá que el ministro Zeballos nos escuche» Todo esto y más manifestó Cristian Díaz en entrevista concedida a teleoLeo.com

Resulta increíble es que el Estado peruano tenga trabajadores informales bajo su mando, es decir, ¿cómo puede un gobierno tener personal desempeñándose en dependencias públicas sin un contrato formal, cobrando por recibo por honorarios cuando tienen una jornada de 150 horas al mes, sin tener un seguro social que los cubra en caso de enfermedad. Y cómo puede ocurrir esto justamente con trabajadores que están en primera línea de lucha contra el COVID-19?

Estado calamitoso del hospital Regional de Huacho: ventanas sin vidrios cubiertas por cartones, ascensores malogrados que obligan a que en el mismo ascensores transporte a todos los pacientes, incluídos los contagiados con COVID-19 y cañerías al descubierto que gotean agua dentro de los pasillos del hospital

Sala de descanso de trabajadores de limpieza. Ventanas tapadas con cartón y con un único sofá roto

Muere trabajador de limpieza del hospital regional de huacho ante la inacción del personal médico

Quien tiene como profesión el cuidado de la salud de las personas, está para atender a todos por igual y cuando sea necesario, porque estudian y se preparan para salvar vidas, no para ver como muere alguien, ante sus ojos, sin hacer nada

Un vídeo ha indignado a la población de Huacho en Perú. En el mismo se ve a un hombre deambulando de un lado a otro de las instalaciones del Hospital Regional de Huacho, delante del personal de salud. Se puede ver que le falta el aire, pero nadie lo ayuda, nadie se acerca a ver cómo está hasta después de un rato y ni siquiera le dan el auxilio que necesita. A consecuencia de la negligencia médica, que se debe investigar, él hombre muere. Su nombre: Fernando Bernal Cordero, trabajador de limpieza pública de ese nosocomio.

«Nadie se ha acercado, nadie me ha explicado nada, el director sabe que estoy aquí desde ayer y no salido ni a darme el pésame, ni ha venido a decirme nada. Ahí se ve el trato que tienen con los trabajadores de limpieza pública. Nos están tratando mal, pero esto no se va a quedar así, ya le va a llegar su papel la próxima semana» ─declaraba indignado Fernando Bernal ─hijo del fallecido─ a ETP Huacho, cuando salía en la carroza fúnebre acompañando el cuerpo de su padre. En la puerta del hospital lo esperaban los compañeros de padre.

Fernando Bernal tenía 37 años y según sus compañeros estaba sano, su último turno fue este miércoles 10 de junio. «Sabemos que no se puede velar un enfermo de COVID-19 o a un sospechoso, pero el director del hospital ─estando allí─ ni siquiera ha salido a despedir el cuerpo del trabajador, ni unas palabras lamentando lo sucedido, nada. ¿Será porque se trata de un trabajador de limpieza? No es justo» ─dijo a teleoLeo.com una doctora que este viernes tuvo que acercarse el Hospital Regional de Huacho.

Derecho al trabajo y a la salud

«Estamos aquí para protestar por la muerte de nuestro compañero, porque lo que se ha cometido con él es una injusticia y una negligencia, él necesitaba oxígeno y no lo conectaron habiendo 4 máquinas nuevas para hacerlo. Lo peor es que estaba delante de personal médico que lo conocen porque como yo llevaba trabajando aquí 20 años, ¿qué somos nosotros?, ¿por qué le han hecho esto?» ─declaraba a ETP Huacho, dolido e indignado uno de los trabajadores que participaba en la protesta.

Otro de los trabajadores denunciaba, además, las precarias y peligrosas condiciones en las que laboran. «Todos nosotros estamos en contacto con el virus cada día, de nuestro trabajo bien hecho depende su contención, porque este es un hospital COVID, aquí el virus está por todos lados y nosotros cada día lo tocamos sin equipos de protección adecuados, sólo una máscara de tela, unos guantes y un mandil para todo el día, si algo de eso se rompe, igual tenemos que seguir trabajando».

También se quejan de no haberles hecho pruebas para descarte del COVID-19 hasta horas después de la muerte de Bernal Cordero. «Cuando pedimos que nos hicieran análisis de sangre y pruebas rápidas nos dijeron que nos las harían por turnos y nunca hicieron nada. Este jueves, horas después de la muerte de nuestro compañero, no pincharon a todos». Uno de los trabajadores que no fue a trabajar ese día se quejaba de que 24 horas después, al ir al hospital, había pedido que le hicieran la prueba y le dijeron que ya no había.

Los trabajadores también denunciaban trabajar sin contrato y por un sueldo exiguo. «Sin contrato, cada fin de mes nos hacen firmar una declaración jurada donde consignan nuestros nombres, dirección y que no trabajamos en otro lugar. Y todo por 850 soles, por 150 horas al mes y encima nos pagan cada 4 meses. Si queremos ganar más, tenemos que hacer maś de 30 turnos» […] «En una reunión el director del hospital nos dijo que si no nos gustaba como nos pagaban que podíamos irnos, que más gente que quería trabajar».

48 son los trabajadores de limpieza del Hospital Regional de Huacho: 30 tienen contrato y ganan 2500 soles, 18 son autónomos y ganan 850 soles; y todos se exponen cada día al contagio y a la muerte por COVID-19, sin embargo, el peligro más grande que enfrentan es la desatención, la indiferencia del personal médico: el fallecimiento de Fernando Bernal lo demuestra. Ellos también están en primera línea de batalla contra el virus porque, como ellos mismos dicen, ese es un hospital COVID. «Todos nos exponemos, no se entiende la diferencia».

Los trabajadores también se quejan de no haber recibido el bono dado por el Estado para los trabajadores de salud. «El director nos dijo que no nos tocaba porque nosotros no somos médicos, ni enfermeros y no tocamos pacientes directamente; pero nosotros, igual que ellos, estamos expuestos al contagio, estamos expuestos cada día al virus y encima mal equipados. Además, el gobierno dijo que el bono era para todo el personal del sector salud, deben de contarnos a nosotros también».

Otra de las quejas sorprendente, por la negligencia que demuestra, es la falta de capacitación del personal de limpieza para enfrentar la pandemia. «A nosotros no nos ha capacitado para hacer nuestro trabajo en este nueva etapa, no nos han dicho qué medidas seguir, ni cómo protegernos. En la prueba que nos han hecho este jueves, 3 han dado positivo y nada nos dicen. Un compañero se pinchó en UCI, lo mandaron a su casa sin seguimiento, le dieron medicinas y le dijeron que él sólo se inyecte: ¿Qué somos nosotros?»

Fiscal al rescate

Todas estas denuncias fueron expresadas por los trabajadores delante del Fiscal de Prevención del Delito de Huaura, José Carlos Bautista Rubio, quien en diálogo con ellos, comenzó lamentando la muerte de Bernal Cordero, pero les informó que el posible delito de negligencia médica por su fallecimiento era competencia de la fiscalía penal, que luego de la denuncia deberá comenzar el trabajo de investigación junto con la policía. Sin embargo, ya que había comparecido ante su llamado les propuso una solución.

«Veo que además de la denuncia por la muerte de su compañero, ustedes reclaman sus derechos laborales y la falta de equipos de protección, todo eso debería verlo SUNAFIL, pero estamos en un momento en el que debemos actuar rápido y les propongo tender puentes, así que acompañaré a una comisión elegida por ustedes para hablar con el director y las autoridades del hospital para ver cómo se pueden atender su reclamos, porque su trabajo es tan importante como el del personal de salud» ─dijo el fiscal.

Los trabajadores aceptaron, no sin antes manifestar su escepticismo de que algo bueno salga de la reunión, pues dicen que ni el director ni sus jefes directos les hacen caso. Esperemos que la muerte de Fernando Bernal Cordero no sea una muerte inútil, que los responsables directos sean sancionados y que la dirección del Hospital Regional de Huacho haga bien su trabajo, sin discriminación de ningún tipo, y protegiendo, y pagando a tiempo de manera justa a todos sus trabajadores.

A teleoLeo.com también llegó otra denuncia sobre el Hospital Regional de Huacho, esta vez por la falta de atención de una paciente. «Hace una semana una señora de bajos recursos fue allí y aunque tenía SIS (Seguro Integral de Salud) no la atendieron, ni siquiera le abrieron una historia clínica. Porque claro si dejan morir a un trabajador y no pasa nada, pues se da carta carta blanca al hospital para actuar con desidia ante cualquier paciente» ¿Será este el único caso, o talvez haya más personas y personal desatendidos en este hospital?

Hasta el cierre de esta nota, ni el director ejecutivo del hospital, Juan Carlos Nicho Virú; ni el subdirector, Hugo Segami Salazar; ni la directora administrativa, Nelly Loza Samanamud; se habían dirigido a la familia, ni para presentarles sus condolencias, menos aún para explicarles lo ocurrido. Así lo manifestó Fernando Bernal, hijo, cuando salía del hospital acompañando el cuerpo de su padre.

DOS BEBÉS MUEREN EN HUAMPANÍ. UNA AL NACER, EL OTRO EN EL VIENTRE DE SU MADRE. NINGUNA TUVO ATENCIÓN MÉDICA A TIEMPO. POR ESO Y PORQUE YA NO SOPORTAN EL ENCIERRO, “LOS CAMINANTES” RECLUIDOS EN ESTE CENTRO ESTAŃ EN PIE DE LUCHA

Dos madres confinadas se han quedado “con los pechos llenos de leche y amor”, como decía la canción. Sus hijos han muerto sin apenas haber vivido. Estas dos madres son parte de los ciudadanos peruanos ─casi 1000─ recluidos, desde finales de abril, en el Centro Recreacional Huampaní. Ellas son parte de los miles de personas del interior del Perú a los que el COVID-19 los cogió fuera de su casa y con lo justo

Ellos sólo quieren volver a casa, Lima ya no les es grata, se ha convertido en la prisión en la que no merecen continuar, porque no han cometido ningún delito. Y por eso, porque quieren volver a casa, pero son retenidos en este centro, pero también en 4 más a las afueras de la ciudad, este primer día de junio ellos se levantaron. No han hecho caso a la prohibición de salir de sus habitaciones y desde primeras horas de la mañana se han apostado en los jardines del lugar. Exigen que la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) les digan cuando los trasladarán.

La protesta ha comportado la presencia de más militares de lo normal y de policías que han pretendido someterlos a punta de bombas lacrimógenas y de disparos al aire. «7 bombas nos han tirado, 4 de nosotros, incluyendo una niña, han acabado en el tópico. Esto no es justo, no somos delincuentes, sólo queremos que nos digan cuándo nos llevan a casa. El gobierno de nuestra región, Loreto, nos ha dicho que ya han arreglado todo y que sólo falta que el PCM coordine y eso queremos que hagan, que coordinen y dejen de mecernos».

Zoilita Aguirre, es la dueña de estas palabras. Ella es la coordinadora del edificio número 2 de Huampaní. TeleoLeo.com habló con ella


#ACTUALIZACIÓN: 24 horas después de las protestas del lunes “los caminantes” de Huampaní, aún no reciben ninguna comunicación respecto a cuándo los trasladarán a su región. Los ciudadanos de Loreto durmieron la noche del lunes en los jardines de este centro recreacional, allí estuvieron familias enteras con niños, tapados con mantas y lo que pudieron para guarecerse del frío que ya ha llegado a Lima. Además han anunciado que harán huelga de hambre hasta que atiendan su pedido.

A continuación uno de los videos que los recluidos en Huampaní han hecho llegar a teleoLeo.com

¿Negligencia médica?

«Aquí no podemos seguir más, un bebé ha muerto o ha nacido muerto, no lo sabemos». La semana pasada y durante, por lo menos, 3 días, una mujer entró en trabajo de parto; el viernes pasado, por la tarde, ‘rompió aguas’ y no fue atendida de inmediato por un médico. «A las 4 de la mañana del sábado la vinieron a buscar, se la llevaron y recién la hicieron dar a luz el sábado a las 4 de la tarde, pero el padre nos ha dicho que ni a él ni a su pareja les dejaron ver a la bebé y este lunes les han dicho que estaba muerta». ¿Alguien responderá por esto?

Sin embargo este no es el único bebé muerto, otra mujer embarazada ha perdido a su hijo, a ella aún no le tocaba parir, pero pasó varios días con dolor hasta que un día sangró y supo que lo había perdido. Ambas madres ya no se encuentran en Huampaní, sus familias tampoco. «No sabemos en qué hospital estarán, sólo sabemos que esto pasó porque, por más que nos quejamos, ellas no fueron atendidas por un médico y eso no es justo, dos criaturas han perdido la vida, nosotros qué somos, peor que animales nos tienen» ─dijo Zoilita Aguirre.

TeleoLeo.com también habló con Zoilita Aguirre sobre el bebé que murió al nacer

Duelo

No hay derecho para que 2 vidas se pierda por falta de atención médica en un centro donde, las autoridades a cargo de las acciones para enfrentar la pandemia, han encerrado a la gente que lo único que quería era volver a casa. Se creó un protocolo según el cual estas personas serían trasladadas a sus zonas de origen o residencia y allí harían la cuarentena, cerca a los suyos, sin embargo, nada se ha hecho como se estipuló, sólo se ha reaccionado sobre la marcha. Y sobre la marcha podrían haber matado a una bebé.

En pie de lucha

Al cierre de esta nota, la protesta continúa, los ‘inquilinos forzados’ de Huampaní exigen la presencia de alguien del PCM para que les expliqué qué será de ellos, muchos llevan allí más de un mes. «No entraremos a nuestras habitaciones hasta que no venga alguien y hable con nosotros, estamos decididos, todos estamos decididos», dijo a teleoLeo.com un hombre cuya mujer también está embarazada y viendo lo ocurrido este fin de semana, teme por la suerte que puedan correr.

La protesta en imágenes

Según el MIDIS, 1971 peruanos están recluidos en centros a las afueras de Lima. Llevan más de un mes en cuarentena por COVID-19 y nadie les dice cuándo saldrán

Este miércoles 27 de mayo, 200 piuranos recluidos ─desde finales de abrilen uno de esos centros, han sido trasladados a su ciudad. Sin embargo, el viaje parece más un castigo por la protesta organizada este lunes. Desde que embarcaron, hace ya 24 horas, no les han dado nada de comer y entre ellos también hay niños pequeños

¿Qué tienen en común Huampaní, Ñaña, Punta Hermosa, Lurín y Ricardo Palma? Además de ser todas, poblaciones donde los limeños que pueden huyen del mundanal ruido, todas albergan centros recreacionales del Comité de Administración del Fondo de Asistencia y Estímulo de los Trabajadores del Sector Educación (CAFAE-SE), que durante la pandemia por el COVID-19 se han convertido en quasi prisiones donde se ha recluido a “los caminantes”.

«Por fin estamos en el bus que se supone nos lleva a Piura, sólo nos han dado el desayuno, nos están metiendo aquí a todos juntos, sin distancia de seguridad, pero por fin nos llevan a casa, hemos estado en Huampaní desde los primeros días de mayo, mal alimentados, encerrados como presos. Los militares que nos cuidaban nos hacían meter a las habitaciones cuando nos veían fuera, ni 10 minutos nos dejaban salir a estirar las piernas».

A partir de la nota exclusiva de teleoLeo.com, sobre las 1000 personas recluidas en el CAFAE-ES de Huampaní, fuentes del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS) entregaron a esta página, la relación de todos los ingresados en estos 5 centros de los trabajadores del sector Educación. Desde ese momento, teleoLeo.com ha venido recopilando algunos testimonios de estas personas. Muchos de ellos afirman que fueron llevados a esos lugares con engaños.

Hasta el fin de semana pasado había 1971 personas ingresadas en estos lugares de las cuales nadie dijo nada, ni el presidente Martín Vizcarra ─en su habitual rueda de prensa diaria─, hasta que varios de ellos protestaron en los jardines del Centro Recreacional Huampaní . ¿Es así como funcionan las cosas?

Según el MIDIS, la mayoría de ingresados en los centros del CAFAE-SE, son de la región San Martín, 590; le sigue la región Loreto, 507; Huánuco 156; Piura, 148 ─220 según las personas de esta región─; Tumbes 119; Cuzco, 83; Huancavelica, 60; Tacna, 55; Ica, 37; Apurímac 36; Puno, 35; Madre de Dios, 22; Ayacucho, 18; Pasco, 14; Lambayeque,13; Arequipa 11 ─en su mayoría estudiantes repatriados de Estados Unidos─; Moquegua, 7 y Junín, 4.

Hartos

«Este lunes, salimos de las habitaciones con nuestras cosas exigiendo irnos, pero nada, los militares no nos dejaron ni acercarnos a las puertas, así que nos quedamos en los jardínes porque ya no aguantamos más aquí. Vino la prensa y por eso es que nos están llevando a Piura». ¿Pero una pandemia se maneja de así? ¿Por qué estas personas han estado encerradas tantos días sin que nadie hiciera nada y se ha esperado a que las cámaras los pusieran en foco para reaccionar?

En ruta

Este miércoles 27 de mayo, desde horas de la mañana 5 buses llegaron hasta Huampaní para trasladar a todos los de la región Piura a su departamento. «Si no nos ponemos fuertes y protestamos aún nos tendrían encerrados, como presos, cuando lo único que queríamos era volver a nuestras casas, algunos porque estaban de paso en Lima y otros porque por el virus nos ha dejado sin trabajo y ya no teníamos ni que comer».

El engaño

Con la declaración de pandemia y el decreto del estado de emergencia en el Perú, este hombre, al que llamaremos Juan, perdió su trabajo, el cuartito en el que vivía ya no podía pagarlo, así que se inscribió en la lista de su gobierno regional para poder volver a casa. «Un día me llamaron y me dijeron que íbamos a viajar y que fuésemos a la Plaza Manco Cápac de la Victoria, allí nos tuvieron 15 días durmiendo en carpas. El 2 de mayo gente del Ejército nos fue a hacer la prueba, para volver a Piura».

Luego de la prueba y ante el resultado negativo les hicieron firmar un documento según el cual harían la cuarentena en su región. «Firmamos porque nos dijeron que nos llevarían a Piura y que allá haríamos la caurentena en un hotel o en un cuartel, luego de firmar nos dijeron que no había autobuses para viajar y que nos llevarían a pasar la noche a un campamento al norte y de allí nos recogerían para llevarnos a nuestra ciudad».

Pero el destino no era Piura, ni ninguna lugar del norte del Perú. «Nosotros contentos, subimos confiados en lo que nos dijo el comandante y nos quedamos dormidos, estábamos cansados y hambrientos, no nos habían dado de cenar nada. A las 5:30 de la mañana el chofer nos dijo que ya habíamos llegado ─¿a dónde? ─le preguntamos? ─A Huampaní, ─contestó. Y nos pareció raro, Huampaní no está hacia el norte. “Aquí los recogerán y los llevarán a Piura” ─nos dijo y nos quedamos nomás».

Los bajaron de los buses y los hicieron sentarse sobre el pasto húmedo hasta las 9 de la mañana que llegó el administrador del lugar. «Él nos dijo que allí haríamos la cuarentena y no en Piura, como nos habían dicho, que tendríamos habitaciones con baño propio, elementos de limpieza y televisión para no aburrirnos, pero mentira, nunca nos dieron nada para desinfectar los cuartos, ni para asearnos. A veces ni agua teníamos y lo de la televisión también fue mentira».

Este joven se queja también de la falta de medicinas y de la comida«En Huampaní hay bebés, niños, mujeres embarazadas, personas operadas, y no los atienden. Meten gente a la que no le han hecho la prueba y a contagiados también, y por más de nos obligaban a estar en las habitaciones encerrados, al recoger la comida nos juntábamos todos. Además, a los militares de aquí hace 2 días les hicieron la prueba y como 30 han dado positivo y nosotros teníamos contacto con ellos».

Más mentiras

Otro hombre de la región Piura recluido en Huampaní también se queja de haber sido engañado. «A mí y a mi familia no nos dejaron viajar porque nos hicieron la prueba y yo di positivo, a los tres nos llevaron a la Villa Panamericana, como ellos no estaban contagiados, los tuvieron aislados de mí, a los 7 días les hicieron la prueba y como seguían negativos, los trasladaron a Piura y a mí me tuvieron allí 17 días».

A Oscar le dieron de alta el 5 de mayo y dice que fue engañado por los doctores. «Arregla tus cosas que te vas Piura ─me dijeron. Contento subí al bus y acabé en Huampaní. Mi esposa a dado a luz y está sola con nuestros hijos, sin dinero. Aquí, aunque sea mala, yo tengo comida, pero ellos qué comen, si no trabajo nadie los mantiene». Oscar, su esposa y su hijo de 4 años estaban en Lima porque al pequeño le hacían quimioterapia. Aquí su testimonio para teleoLeo.com antes del viaje.

Pero no todos los piuranos han podido volver a su región, los que han dado positivo de COVID-19, se han tenido que quedar en Huampaní a seguir con la cuarentena.

Traslado o castigo

Este miércoles 27 de mayo en 5 autobuses metieron a 200 personas, todos de la región Piura. Como única protección llevaban sus mascarillas, usadas más del tiempo recomendado. «Durante el mes que he estado encerrado, sólo he tenido 2 mascarillas, es que las teníamos que comprar a 1 sol, sí, pero no tenemos dinero». A las 5 de la mañana de este jueves, luego de 14 horas de viaje, ellos han llegado, por fin a su ciudad.

Pero, al cierre de esta nota, 8 de la mañana hora de Perú, Juan y sus paisanos, aún no bajan del autobús, uno de ellos se ha averiado en el camino y esperan su llegada para hacerlos bajar a todos. El problema es que llevan casi 24 horas sin probar alimento. Su última comida ha sido el desayuno del miércoles y en esos buses también hay niños y bebés. ¿Qué clase de trato es este? ¿Cómo INDECI, MINSA, SUTRAN, el gobierno regional de Piura y el propio gobierno central permiten esto?

Esas personas son ciudadanos peruanos que ya han sido agraviados por las instituciones a cargo de su cuidado, al confinarlos con engaños, al tenerlos más de los 15 días reglamentarios alejados de sus casas; mal alimentados, en habitaciones sin desinfectar, sin respetar la tan mentada distancia de seguridad, sin información de ningún tipo y ahora los hacen pasar hambre. Desde que han llegado a Piura, los funcionarios y el chofer a cargo del viaje, han descendido de los autobuses ¿será que ellos sí que han ido a comer?

TeleoLeo.com continuará publicando los testimonios de maś personas confinadas en los diferentes centros designados por el Estado peruano, además, estaremos pendiente de las condiciones en las que ─en este caso─ el gobierno regional de Piura hace pasar la cuarentena a sus ciudadanos.

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Alrededor de 1000 peruanos que desean volver a sus regiones han sido confinados en el Centro Vacacional Huampaní, cercados por militares y sin fecha de retorno

Y la incertesa crece cuando además 4 regiones del Perú han sido cerradas y nadie puede salir, ni entrar en ellas por el alto número de contagios y de muertes que sufren. Sin embargo, esto no justifica que las personas que quieren volver a sus lugares de origen sean infantilizadas y se las recluya sin informarles los planes que se tiene para ellas

«Somos como 1000 los peruanos de todas las regiones que estamos encerrados en el Centro Vacacional Huampaní, 180 somos de la región Loreto. No tenemos atención médica, estamos vigilados todo el día por militares armados que no nos dejan salir ni al jardín, ni siquiera dejan salir a los niños para que jueguen un ratito. Estamos peor que presos, ellos tiene una hora de patio al día, nosotros nada, nos han dejado aquí tirados y nadie nos dice cuándo podremos volver a nuestras ciudades».

Dictado el estado de emergencia en el Perú por el COVID-19, según cifras oficiales, más de 167 mil peruanos intentaron volver desde la capital, Lima, donde se encontraban por cita médica, trámites o vacaciones; a sus casas en el interior del país. Entre los que querían volver también se encontraban muchos que ─aunque el presidente dijo que no se despediría a nadie─ fueron echados de sus trabajos y ya no tenían ni para comer, menos para pagar el alquiler.

Ante la vulnerabilidad de estas personas, el presidente Martín Vizcarra mediante decreto de urgencia ordenó que los gobiernos regionales, INDECI (Instituto Nacional de Defensa Civil) y el MINSA (Ministerio de Salud), debían encargarse de su traslado, pagado por el Estado en el caso de las personas sin recursos. Los gobiernos regionales, con una partida de 20 millones de soles, debían contratar servicios para el alojamiento durante la cuarentena ─14 días─ así como, para la alimentación de los retornados.

Por su parte, el MINSA en coordinación con los gobiernos regionales debía realizar las pruebas rápidas a los viajeros. Los gobiernos regionales también debía señalar el medio de transporte más adecuado y garantizar el cumplimiento de los protocolos específicos de sanidad, de conformidad con los “Lineamientos para el traslado y cuarentena de personas que se encuentran fuera de su domicilio habitual, como efecto de las medidas de aislamiento social por la Emergencia Nacional por el COVID – 19”.

Ante esto, cientos de peruanos se apostaron en el Grupo Aéreo N° 8 ─base de la Fuerza Aérea del Perú─ allí, más de dos semanas, durmieron en la calle; entre ellos, incluso, madres con bebés. «Pero sólo volaron los que tenían dinero o familiares de militares, los que no teníamos recursos, no. Protestamos la avenida Faucett, la policía nos pegó, el 29 de abril nos llevaron al Centro Recreacional CAFAE de Punta Hermosa y dijeron a la prensa que nos habían enviado a nuestras regiones. Mentira».

En Punta Hermosa los tuvieron hasta el 3 de mayo, de allí los llevaron a Huampaní. «Nos llevaron sin respetar la distancia social, sin que nos revise el médico, sin hacernos la prueba. Y aquí nos dejaron dicen que según el gobierno regional tenemos que hacer la cuarentena antes de viajar. Pero la cuarentena dura 14 días y ya han pasado más de tres semanas desde que nos encerraron y nadie nos dice nada. Este viernes un congresista vino para vernos, los militares no lo dejaron pasar».

Según los testimonios recogidos por teleoLeo.com, la administración del Centro Vacacional Huampaní les ha dicho que allí podrían estar hasta fin de año. «No podemos estar encerrados más, hasta la comida es mala, hoy nos dieron de desayuno una jamonada amarilla, nos dan jugos podridos; el arroz crudo. No queremos lujos, aunque sea arroz con huevo, pero bien hecho. Tenemos enfermos, los niños también están enfermando y para cualquier cosa nos dan un paracetamol y se acabó».

Otra de las quejas de las personas ‘confinadas’ en el Centro Vacacional Huampaní es que no cuentan con productos de limpieza, ni para su aseo personal. «No tenemos jabón para lavar la ropa, ni para ducharnos o lavarnos las manos, no tenemos pasta de dientes, no tenemos ni detergente o lejía para limpiar las habitaciones, dicen que para este vitus hay que tener todo limpio y que debemos lavarnos mucho las manos, pero nosotros no podemos hacerlo».

TeleoLeo.com entrevistó a un grupo personas recluidas en Huampaní

Testimonios de personas de la región Loreto enviados a teleoLeo.com

«Nos tienen abandonados. Esto es injusto, queremos volver a nuestras casas. Señor presidente apiadese de nosotros. Estoy enferma tengo una fuerte infección de faringe, sólo me han dado paracetamol, no me ha atendido ningún médico, por qué nos tienen abandonados, no puedo comprar ni mis medicinas, esto es muy injusto, queremos volver a nuestras casas. Señor presidente apiadese de nosotros. No atenten contra nuestros derechos humanos».

«Estamos aquí en Huampaní sufriendo maltratos, yo estoy mal, no puedo ingerir alimentos, a mi hijo no le baja la fiebre. Hace más de dos meses que estamos así, nos dan la comida cruda, jugos en mal estado. Ayer pedí medicinas porque mi hijo y yo volábamos en fiebre, después de 24 horas me trajeron dos pastillas, nadie ha venido a vernos. […] Mi esposo salió, los militares lo detuvieron. […] Para morirme, me quiero ir a morir a mi pueblo. Ayúdennos».

«Estamos siendo atropellados, necesitamos ayuda de los medios de comunicación» […] «Tenemos más de 80 familias enfermas, no de COVID-19, están con infecciones, con dolor de cabeza y aquí no viene ningún médico a examinarnos, aquí hay un tópico con una enfermera, pero nadie nos atiende» […] «Queremos que alguien venga y nos entreviste, a nosotros no nos dejan ni asomarnos a la ventana, queremos que nos socorran. El Estado dice que ya hemos vuelto a nuestra región pero eso es falso, estamos aquí apresados».

Y los niños también sienten los efectos del encierro, se aburren: «Los soldaditos nos riñen si salimos, aquí hay parque hay todo, pero no nos dejan salir, la comida es fea, nos dan papaya fermentada» ─dicen. Además por su situación de itinerancia no pueden seguir el curso escolar por televisión, ni por computadora. En el centro recreacional no hay ni un sólo televisor, ni siquiera una radio y esa también es otra queja de las personas allí recluidas, pues dicen que no se enteran de lo que pasa afuera.

El problema es que estas personas quizás no puedan volver a sus casas tan rápido como desean. Según declaró el congresista de Loreto, Geovanni Acate, a teleoLeo.com hay 4 regiones de las que por ahora nadie puede entrar ni salir. «Las regiones Loreto, Lambayeque, Tumbes y Piura han sido cerradas por gran cantidad de infectados y de fallecidos».

Y si hay regiones cerradas: ¿qué ha previsto el gobierno para estas personas? Quizás sería necesario un subsidio para ellos, pero el gobierno deberá afinar muy bien si no quiere dejarlos en la desprotección, pues deberá contar que fuera de sus ciudades, necesitan un lugar para vivir ─no para encerrarlos─ alimentación y ayuda económica mientras no encuentren trabajo en la capital. Esperemos este lunes, a ver si en el diario mensaje presidencial, Martín Vizcarra se refiere a esta problemática.

Desayuno y el almuerzo que este domingo tuvieron las personas confinadas en el Centro Vacacional Huampaní. «De desayuno nos dieron un pan duro con jamonada toda amarilla y con mal aspecto y jugo fermentado. De almuerzo nos han dado arroz crudo con menestras y así cada día, no queremos riquezas, aunque sea un arroz con huevo, pero bien hecho. Hay mucha gente que no está comiendo porque la comida es mala».

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SIN TRABAJO, SIN COMIDA Y SIN TECHO. MÁS DE 2000 INDÍGENAS AMAZÓNICOS QUIEREN VOLVER A CASA

Más de 90 yurimagüinos abandonados en Lima por el gobierno regional de Loreto

Eran 1000 los que esperaban ser traslados. Los más fuertes y sanos han hecho la migración inversa y han vuelto a Yurimaguas caminando. El resto permanece en Lima pues ni su salud, ni su situación personal ─muchos son madres y padres con niños pequeños─ les permite recorrer más de 1000 kilómetros a pie. Ellos exigen que sus autoridades hagan su trabajo

«Me han sacado el útero y no puedo caminar». «Mi esposo y yo vinimos a Lima por su control médico, es diabético y lo han operado de varices en las piernas». «Mi hijo tiene hidrocefalia mielomeningocele, asma bronquial, infecciones urinarias, anemia, desnutrición e hinchazón de piernas. Vinimos a Lima por su salud, el alcalde de Yurimaguas nos dio los pasajes, pero ahora necesitamos que él y el gobierno regional nos ayuden, no podemos regresar caminando».

Actualización

La cifra del titular con la que se publicó esta nota originalmente ha cambiado porque, según el consejero del gobierno regional de Loreto, el doctor Francisco López, ellos tienen registradas más de 90 personas para ser trasladadas de Lima a Yurimaguas. «Hemos enviado esta lista a la Dirección Regional de Transporte y se está coordinando con los congresistas de la región, con el MINSA y las instancias pertinentes del gobierno regional para efectuar el traslado de estas personas»

Desde el inicio de la pandemia por el COVID-19 y decretado el estado de emergencia, miles de ciudadanos peruanos que se encontraban en Lima por vacaciones, citas médicas o trámites varios, quedaron atrapados en la capital, muchos se tiraron a las carreteras con sus pertenencias y emprendieron extenuantes caminatas hasta llegar a casa: ‘los caminantes’ les llamaron. Entre los que querían volver también estaban las personas de provincia que habían perdido sus trabajos en Lima.

Producido el fenómeno, el gobierno central reaccionó y anunció que daría una partida a los gobiernos regionales de todo el Perú para que gestionasen el retorno de sus paisanos. Desde ese momento, los gobierno regionales debían elaborar un padrón con los nombres de los que querían volver a su zona, así como, acondicionar espacios y garantizar alimentación para que los retornantes pudiesen hacer cuarentena en su destino.

El gobierno regional también debía coordinar con el MINSA (Ministerio de Salud) e INDECI (Instituto Nacional de Defensa Civil), para que quien quiera volver pase la prueba rápida, pero las semanas han pasado, estamos a casi 60 días de confinamiento y los ciudadanos del interior del Perú siguen caminando de retorno a sus casas. Es el caso más de 900 yurimagüinos que han preferido caminar los 1098 kilómetros que separan Lima de Yurimaguas, a esperar de brazos cruzados y con los bolsillos vacíos.

Obstetra en pie de lucha

«En Lima hemos quedado 77 personas, los que no pueden volver caminando. Algunos tienen más de 70 años, otros están enfermos, también hay niños y ellos no puede caminar tanto. Yo soy obstetriz, me podría haber ido con ‘los caminantes’, pero no puedo dejar a toda esta gente atrás. Aquí en Lima, estoy hablando con los congresistas de Yurimaguas, estoy llamando al gobierno regional de Loreto para que nos hagan caso, pero nada».

Esta declaraciones son de Jeny Vásquez Kuquian, obstetriz de Jeberos, distrito del Alto Amazonas, ubicado en el departamento de Loreto. «Nos inscribimos en la página web de la región y nos dijeron que nos llamarían para las pruebas rápidas, pero nunca nos llamaron. Luego nos dijeron que faltaba la autorización de INDECI, fuí a sus oficinas y me dijeron que el gobierno regional tenía que enviar la lista con los nombres de los que viajábamos. Al final no sabemos quien miente».

La obstetra está muy preocupada por los yurimagüinos que permanecen en Lima, su salud y su situación no les permite realizar viaje tan largo. Pero tampoco pueden seguir mucho tiempo más en la capital porque se están quedando sin dinero. «Yo como personal de salud no puedo ver como estas personas, mayores, enfermas o niños están aquí sin que nadie se preocupe por ellos. Estamos, incluso, dispuestos a pagar nuestros pasajes».

Sin embargo, el viaje de estas personas no sólo depende de los pasajes, también, de que se les pueda hacer las pruebas rápidas y de que el gobierno regional de Loreto garantice lugares donde hagan la cuarentena al llegar a destino. «Se ha de cumplir con el protocolo para que podamos viajar, sí, pero a las personas de Iquitos varadas en Lima el gobierno regional les ha dado preferencia, a ellos se los han llevado en avión. No es justo que nos traten así a nosotros».

TeleoLeo.com entrevistó a Jeny Vásquez Kuquian quien nos explicó la situación de las personas de Yurimagüas varadas en Lima

Testimonios

TeleoLeo.com también recogió los testimonios de algunas y algunos de los yurimagüinos que se encuentran en Lima a la espera de las gestiones de su gobierno regional. «No podemos seguir más tiempo en esta situación, igual que nuestras autoridades nos pidieron el voto, ahora deben escucharnos y atendernos». Esta frase la repiten algunas de las personas que gentilmente aceptaron hablar para esta nota.

Las gestiones, las llamadas y la preocupación de la obstetra continúan. Mientras hago esta nota ella me envía información actualizada, me pregunta cómo voy y me pide que por favor la ayude, que necesita que se difunda el maltrato del que está siendo víctima su gente, «yo ya no sé qué más hacer para que nos escuchen» ─me dice. Esperemos que su pedido y su reclamo, y el de las personas que han hablado en esta nota llegue adonde tiene que llegar y sea atendido a la brevedad posible.

Este es Tiago Zegarra, el niño aquejado de hidrocefalia mielomeningocele, asma bronquial, infecciones urinarias, anemia, desnutrición e hinchazón de piernas. Las autoridades competentes deben hacer su trabajo, ellos viven ya un drama familiar, no pueden ser unos olvidados más.

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Cantagallo, 20 años de precariedad y abandono político: 80% de contagiados de COVID-19

La comunidad shipibo-konibo de Lima sufre el contagio generalizado del virus. La falta de salubridad en la que viven: sin agua, desagüe ni servicios higiénicos propios, los ha convertido en víctimas propicias para un virus que se combate con limpieza y desinfección constantes

«Estoy muy mal física y psicológicamente. Me duele todo el cuerpo, la cabeza, tengo el pecho cerrado, no respiro bien, tengo COVID-19. Me duele mucho la vejiga, creo que también tengo infección urinaria. Mi esposo y mis 3 hijitos también están contagiados. En Cantagallo el 80% hemos dado positivo a la prueba rápida. Acabaremos todos contagiados».

Metsa Wesna, Hermosa mujer, así la llamaron sus padres al nacer, en Lima le pusieron otro nombre, pero ella prefiere ser llamada por el original. Hija de shipibos-konibos ha crecido y estudiado en Lima. Al terminar la secundaria se presentó a la “beca18“, ganó y el Estado le pagó los estudios, manutención y todos los gastos durante su paso por la universidad. A finales de 2019 egresó como maestra de Educación Intercultural Bilingüe para Pueblos Shipibos.

Metsa Wesna tenía como objetivo volver a la tierra de sus ancestros, a Ucayali, y volcar sus conocimientos allá, donde más la necesitan, porque aunque algunos, desde la capital, se esfuercen en negarlo ─sobre todo, los pertenecientes a las clases más acomodadas─ en Perú, ser de un etnia diferente a la dominante es fuente de discriminación y miseria─. Pero no pudo volver, le faltaban unos exámenes y llegó la pandemia.

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«En Cantagallo estamos sufriendo, el COVID-19 impide que nuestros artesanos puedan vender sus trabajos y mantenerse, la mayoría está pasando hambre, no tenemos dinero ni para medicinas básicas y tampoco podemos salir a comprarlas, el ejército ha hecho un perímetro y no nos permite salir fuera. Hemos recibido algunas donaciones de alimentos, pero no es suficiente, necesitamos comida, medicinas, gel hidroalcohólico para las manitos de los niños».

Según Metsa Wesna, sólo a principios de la pandemia, la municipalidad de Lima les llevó alimentos en dos oportunidades, les habían prometido camiones cisterna de agua dos veces por semana, pero sólo cumplieron las primeras semanas. Y entonces: ¿cómo puede la gente de Cantagallo cumplir con lavarse las manos constantemente con agua y jabón durante 20 segundos? Defensa Civil y amigos de la comunidad también les han llevado comida.

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«Esta semana han hecho la prueba rápida a toda la comunidad y el 80% está infectado. Estamos preocupados, no hay seguimiento de nuestros casos, por lo menos no del mío, ni de mi familia. A mí sólo me han dicho como limpiar la casa, los utensilios, pero nada más. Hace unos días mi esposo tuvo fiebre, le di paracetamol que unos vecinos nos regalaron. Nos estamos tratando sólo con eucalipto, mentol y limón».

Pero en Cantagallo, la precariedad no es sólo sanitaria, también carecen de servicios básicos. Las 238 familias que viven en este asentamiento humano no tienen agua, ni desagüe en sus casas. No tienen baño propio. Antes del estado de emergencia ni siquiera tenían baños dentro de la comunidad. «Nos han puesto baños después de mucho pedirlo, pero todos, sanos y enfermos, los utilizamos por igual y eso también es foco de contagio».

Otro problema que están enfrentando, según explicó Metsa Wesna a teleoLeo.com es el aumento de roedores. «Mi casita, como la de todos, es de madera, el techo es de plástico, el piso de tierra y ahora estamos infestados de roedores. Hay ratones y si hay ratones hay ratas. Yo tengo miedo, nos pueden morder, además, cuando me queda comida como no tengo refrigeradora la tapo bien, pero igual los roedores pueden estar comiendo lo que yo al día siguiente le doy a mis hijos».

La situación de los pobladores de Cantagallo es terrible, según Metsa Wesna, ella ha recibido los dos bonos que ha entregado el Estado para las familias vulnerables, un total de 760 soles para mantenerse durante los dos meses que está durando el estado de emergencia en Perú: 220.00 dólares o 203.00 euros. «Pero a muchos no les ha tocado, por ejemplo, mi madre y mi suegra, madres solteras con niños a cargo, no han recibido nada».

TeleoLeo.com recogió el testimonio de Metsa Wesna

S.OS. Cantagallo

Grupos de amigos de la comunidad de Cantagallo están organizando varias colectas para poder llevarles alimentos y lo que les haga falta. Uno de esos grupos es el capitaneado por Margarita Osterling a través de la página de Facebook Reconstruyéndo-nos Juntos. «La página fue creada luego del incendio que sufrió Cantagallo en 2016 y que dejó a sus pobladores con lo puesto y en la calle».

Margarita ha sido maestra de Metsa Wesna y sufre al verla contagiada a ella y a su familia, pero además sufre por ver morir a los integrantes de esta comunidad, hasta el momento 3 personas han fallecido. También lamenta la gran cantidad de contagiados. «Lo peor es que como están casi todos enfermos, hay un cerco militar que no los deja salir a comprar nada, ni alimentos, ni medicinas, si no los ayudamos esto va a ser una tragedia».

Margarita entiende que los pobladores de Cantagallo no puedan salir porque son en sí mismos focos de infección, lo que ella, ni nadie ─consciente de la realidad de estas personas─ entiende es que no reciban la ayuda que necesitan. TeleoLeo.com ha conocido el caso de un enfermo grave que tenía una receta médica, que no ha podido surtir hasta no ha contactado con personas de fuera que se la puedan comprar.

Y aquí se ha encontrado con otro problema, en Perú desde el inicio de la pandemia, hay medicamentos que se anunciaron como curas milagrosas para el COVID-19 que han sido acaparados y ahora no se encuentran en las farmacias y son vendidos por fuera a precios exorbitantes.

«Por eso estamos haciendo una colecta, somos 4 grupos ‘amigos de Cantagallo’ que nos hemos organizado. Estamos recibiendo donaciones, pero necesitamos más, estas personas necesitan alimentos, medicinas, desinfectante, todo para cuidarse. Pensábamos llevar la ayuda este sábado, pero tenemos que planificar bien las entregas, así que estaremos recibiendo donaciones hasta este martes 19 de mayo»

Cuentas para donaciones

Cuenta Interbank

Margarita Osterling Salas/ DNI 07624515

CCI 003-122-013090779054-92

Cuenta: 1223090779054

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Cuenta BCP

Margarita Osterling Salas/ DNI 07624515

CCI 00219319855577908917

Cuenta: 193-98555779-0-89

Cuenta Yape: 948582079

20 años de violencia institucional

Cantagallo es un asentamiento humano formado por integrantes de la etnia shipibo-konibo que desde Ucayali llegaron el año 2000 a Lima invitados por Alejandro Toledo, el entonces candidato a la presidencia del Perú. Ellos llegaron caminando ─497 kilómetros separan Ucayali de Lima─ para apoyar la “Marcha de los 4 Suyos”, convocada con el objetivo de derrocar la dictadura de Alberto Fujimori.

A su llegada a la “gran ciudad” y hasta que Toledo asumió la presidencia, los shipibo-konibo tuvieron alojamiento subvencionado, sin embargo, una vez que el nuevo presidente asumió el mando, perdieron la ayuda. Como no conseguían trabajo, ni tenían dinero para volver a casa, recurrieron a la primera dama, quien los instaló en un terreno baldío, destinado a ser relleno sanitario. Allí, con cartones, maderas y plásticos hicieron sus casas y se dedicaron a la producción de artesanía para poder sobrevivir.

En 2011 llega Susana Villarán a la alcaldía de Lima y promete “Río Verde”, para la ciudad, un proyecto de parque público para la recuperación de la ribera del Río Rímac que integraría Cantagallo. A los habitantes del asentamiento humano se les prometió un espacio dentro del proyecto para su producción cultural y artística, y reubicarlos en un complejo multifamiliar en las inmediaciones.

Pero el proyecto no se llevó a cabo, la gestión de Susana Villarán fue recusada, entró Luis Castañeda Lossio ─ex alcalde de Lima envuelto en casos de corrupción─ y ‘dirigió’ los recursos de “Río Verde” a la construcción de un by pass, un nudo más para el enmarañado tránsito vehicular limeño. En 2016, un incendio devastó Cantagallo, más de 400 familias shipibo-konibo quedaron en la calle. Sin pertenencias, ni sus talleres de producción, quedaron en la miseria absoluta.

En 2019 Perú fue el invitado de la feria ARCO de Madrid y envió lo mejorcito que tenía, se trataba de un evento de renombre internacional. Entre los representantes de la cultura peruana estuvieron Olinda Silvano y Silvia Ricopa, ambas artistas de shipibas de Cantagallo, pintaron un gran mural Kene, precioso, admirable, el mundo conocía el arte amazónico y el Perú presumía de algo más que el ceviche y Machupicchu.

Olinda y Silvia conocieron a los reyes de España, por unos días se codearon con la crème de la crème y tuvieron baño privado y hasta agua caliente. Pero al volver de la aventura, las dos grandes artistas shipibas representantes del Perú, se volvieron a enfrentar a la precariedad en la que en Lima, a pocos metros del Palacio de gobierno, viven con su gente desde hace 20 años, desde el día que confiaron en que un político cuidaría de ellos.

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