Carmen, raptada al año de edad, violada a los 7, lisiada a los 13, abusada por su pareja desde los 31; a pesar de todo, aún ve la vida con esperanza

Según esta gran mujer todos tenemos un propósito en la vida y eso la ayuda a seguir adelante, a pesar de los delitos que contra ella se cometieron: pederastia, secuestro y maltrato; entre otros

Esta es la historia de una mujer separada de su madre al año de edad, violada a los 7 por su tío y maltratada hasta los 21. Ella es Carmen, es mexicana, y producto de una gran golpiza dice que murió una vez. A los 13 años sus hermanastros le jugaron una “broma”, cayó y se fracturó el fémur, pasaron casi 15 días antes de que recibiera atención médica, llegó al hospital con la pierna hinchada y morada, por eso ahora no camina bien y tiene una prótesis en la cadera.

A Carmen le encargaron las labores de la casa desde los 6 años de edad, le daban de comer poco y mal, por eso siempre estuvo anémica y se desmayaba todo el tiempo. Vestía harapos. Nunca le compraron un cepillo de dientes así que ha perdido varias piezas. Cuando tenía la regla le daban trapos y, a pesar de todo, o posiblemente porque el dolor no logró deshumanizarla, ella perdonó a una de las personas que más daño le hizo. Hoy educa a sus dos hijos rompiendo el círculo del dolor.

La historia de Carmen es terrible, no tuvo infancia, ni amor, ni protección a la edad que más lo necesitaba, y está tan cargada de tragedia que su vida parece casi un guión de telenovela.

Érase una vez una niña….

“Un día ese hombre me quitó la ropa interior y me violó, mientras lo hacía yo lloraba y le decía que no. Él me cubrió la boca y siguió haciéndolo”.

Carmen sólo tenía 7 años cuando fue abusada y el hombre que la ultrajó fue su tío. Carmen ahora tiene 52 años y contó su historia a teleoLeo.com porque quería exorcisar el pasado para poder seguir adelante.

“Mis padres se divorciaron cuando yo tenía un año. Mi papá se peleo con mi mamá y un día que ella no estaba en casa  me raptó. Me llevó a casa de mi abuela, su madre, que vivía en la ciudad de Puebla, nosotros vivíamos en México capital. Mi madre fue a buscarme, entró a casa de mi abuela para sacarme de allí, pero la denunciaron por allanamiento de morada, estuvo detenida 3 días; eso me explicó fue lo que me explicó mi madre años más tarde”. Así comienza la historia de Carmen.

Al salir de la cárcel, la madre de Carmen desistió de recuperarla, en la capital la esperaban 5 niños más. “Mi mamá jamás volvió a buscarme y me dejó en el peor lugar que me podía dejar, donde, desde que tengo uso de razón, sólo fui la sirvienta”. (Carmen)

La tía Ester= El amor

En sus primeros años de vida Carmen fue criada por una de las hijas de su abuela, de ella recibió cuidados y amor; luego todo cambió.

Hasta los 6 años Carmen fue criada por su tía Ester, una de los 7 hijos de su abuela, ella fue la única que le dio cariño, pero un día se casó y en casa sólo quedaron su abuela y 5 tíos de sus tíos; en ese momento las cosas comenzaron a ir mal. “En cuanto mi tía se fue de casa mi abuela me llevó a cortar el cabello como a un niño, me dejo ‘pelona’; los niños se burlaban de mí, me decían que parecía hombre” —dice Carmen.

Pero las cosas podían empeorar y empeoraron. “Mi abuela me puso a hacer los quehaceres y cuando los hacía mal me pegaba con la escoba. Una vez me pegó con una olla por no lavarla bien; otro día se me cayeron unos platos, mi abuela se enfadó y le dijo a uno de sus hijos que me pegara, él se sacó el cinturón y me azotó muchas veces; yo gritaba, pero nadie me ayudó”.  Cuando el tío terminó de pegarle, la abuela también le pegó: “Para que aprendas” —le dijo.

“Cuando me pegaban, que era casi siempre, yo los veía como gigantes. La última vez que los vi se me hicieron pequeños, viejos, débiles”. (Carmen)

Violación

Cuando Carmen tenía sólo 7 años el tío que la golpeaba también la violó

“Un día de buenas a primeras ese hombre me encerró en su cuarto y me pego con el cinturón, me quitó la ropa interior y me violó, mientras lo hacía yo lloraba, le decía que no, pero él no paró. Era chiquita y sentía como un gigante me golpeaba y me hacía algo que yo no quería, me hacía sentir sucia, avergonzada, culpable. Cuando acabó me dijo que si decía algo me golpearía más fuerte. Yo vivía todo el tiempo con miedo” —explica Carmen.

Palizas

Cualquier pretexto era bueno para golpear a Carmen hasta la extenuación. Ella cree que murió unos minutos para renacer luego en el mismo infierno

La abuela de Carmen heredó una casa y se mudaron, y allí fue aún más infeliz. “Cuando nos mudamos el hijo de mi abuela comenzó a pegarme a diario, él se iba a trabajar y cuando volvía mi abuela le decía lo que yo no había hecho bien, él se sacaba el cinturón y me pegaba, yo gritaba mucho y aunque mis otros tíos estaban presentes, nunca nadie me ayudó” —explica Carmen.

Carmen dice que iba mal calzada con zapatos de plástico y con las medias llenas de huecos, eso fue motivo de otra golpiza. “Un día, yo ya tenía 10 años, estaba en la puerta de casa y pasó un señor que vendía medias, al ver las mías me regaló un par; en eso llegó mi tío y botó al hombre, me agarró del cabello me arrastró y me pateó mucho. Yo rodaba con  cada patada hasta que caí en un hueco del patio y perdí el conocimiento”. 

La niña perdió unos minutos de su vida, no sentía, no sufría. “Sólo recuerdo que caí en un agujero y tuve un sueño, iba por camino como de arena y una mano bajaba de lo alto y me empujaba. Desperté al tercer empujón, en ese momento sentí como si volviese a respirar, estaba en la cama, me senté y vomité sangre; y escuché que alguien hablaba con mi abuela por la ventana”.

Dos vecinas le preguntaban a la abuela de Carmen qué había pasado, le decían que habían escuchado los gritos de una niña. “Ella contestó que era yo, que me había portado muy mal y me habían pegado porque me lo merecía”. Las mujeres le dijeron que llamarían a la policía, la abuela les pidió que no lo hicieran: “Hablaré con mi hijo para que no le vuelva a pegar —dijo mi abuela”.

La brutal paliza le dejó a la niña moretones en todo el cuerpo, dolor de mandíbula y costillas, además mucha dificultad para caminar. “No me llevaron al doctor, ni siquiera mi abuela me curó, era una piedra, no sentía nada por mi, me miraba con odio y siempre me decía que merecía todo lo que me pasaba”. Sin embargo, el ‘aviso’ de las vecinas sirvió, el tío de Carmen no volvió a golpearla, por lo menos por un tiempo.

¿Por qué tanto odio?

Los maltratos de los que Carmen fue víctima podrían deberse a una mentira dicha por su madre

Carmen cree que su abuela la maltrataba porque cuando sus padres se separaron su madre le dijo que ella no era su hija. “Mi abuela siempre me decía “inútil, no sirves para nada” y me repetía constantemente que mi madre me había abandonado porque no me quería. Crecer así, sabiendo que no le importas a nadie, pero sobre todo, escuchando cada día que tu madre no te quiere es muy duro”. 

Años más tarde su madre le confesó que había mentido para evitar que él se la llevará, sin embargo, cuando eso ocurrió y él se la llevó, no dijo la verdad.

Abandono

La niña creció como una animal. A parte de maltratarla no la alimentaban bien, ni la vestían, incluso descuidaron los aspectos más básicos de su higiene

“Mi tío dejó de pegarme porque se casó con una buena mujer, entonces volvió a hacerlo mi abuela y aunque mi padre le daba dinero para mi, me vestía con harapos, me compraba zapatos plásticos y cuando me crecía el pie les tenía que cortar la punta y les ponía lazos para que se vieran bonitos” —dice Carmen.

Una anemia perniciosa hacía que se desmayara continuamente. “Mi abuela no me alimentaba, me daba a comer huesos con una pizca de carne y a sus hijos un buen trozo; yo tomaba café y sus hijos leche. Por las noches me levantaba a robar comida de la nevera. Era tan flaca que una de mis tías le decía a mi abuela que me diera de comer más”.

Carmen también recuerda que nunca le compraron un cepillo de dientes, pero eso la hizo conocer a la única persona que la ayudó cuando vivía con su abuela. “Yo ya tenía 17 años y un dolor insoportable en una muela, tenía que ir al dentista, pero no tenía para pagar así que todas las mañanas salía a buscar cascarones de huevos y con ellos hacía manualidades que luego vendía en las calles del centro”.

La chica junto algo de dinero y se fue en busca de un dentista, todos lo que encontraba eran hombres y eso le daba miedo, así que entró a la consulta de la primera dentista mujer que encontró. “Le dije que tenía dolor de muela pero que no podía pagarle mucho, ella me dijo que no me preocupe, me sacó la muela y al acabar me preguntó que tenía en la cajita que llevaba en las manos”. 

Carmen abrió la cajita y le enseñó las figuras que hacía para vender y tener algo de dinero. “La doctora me dijo que estaban bonitas y me recomendó con su vecino que tenía una tienda de regalos, luego me recomendó para trabajar en una fábrica. En ese tiempo ya no hablaba con mi abuela ni con nadie de la casa, sólo llegaba a dormir”. 

Carmen explica que a causa de la mala higiene dental perdió muchas piezas que sólo pudo reponer cuando fue adulta y las pudo pagar. “Estaba llena de caries, mi boca daba pena, no podía ni sonreír”. La menstruación fue otro tema. “Cuando tuve mi primera regla me pegaron, mi abuela me dijo “qué has hecho”. No me compraba toallas higiénicas, sólo me daba trapos”.

A la niña le desarrollo el busto y ese fue otro problema. “Mi abuela nunca me compró un sostén; un dia, una de mis tías vino a quedarse con sus hijas, todas usaban sostén, por la noche cuando dormían les cogí uno y me lo puse para saber qué se sentía y me dormí con el. A la mañana siguiente mi tía me lo quitó muy groseramente, me dijo que no cogiera las cosas de sus hijas” —explica Carmen.

El Señor Diputado

El padre de Carmen fue diputado del PRI de México, Arturo Ávila Marín se llamaba y nunca cuido de ella, sólo enviaba dinero. Para él su carrera política y la familia que estableció eran más importante

Carmen dice que cuando era pequeña su padre iba a visitarla, “pero cuando iba mi abuela y mi tío se cuidaban de que no hablase con él, además yo era muy tímida, miedosa y en las pocas oportunidades que pude, nunca me atreví a decirle todo lo que me hacían, nunca le conté como me pegaban, ni que mi tío me había violado”.

Cuando Carmen tuvo 13 años, su padre la llevó a vivir con él. “Él ya era todo un diputado, llegó un domingo a casa de mi abuela con su esposa, estaba casado hacía algunos años y tenía 3 hijos; me dijo que viviría con él, que me compraría una bicicleta y que iría a una escuela bonita. Se acabó mi martirio, fue lo primero que pensé; pero no”.

Las esperanzas de Carmen se disiparon en 24 horas. Cuando el lunes despertó en casa de su padre, su madrastra le dijo que se iban a trabajar y que ella se ocuparía de la casa: limpiar, poner la ropa a lavar y cuidar a sus hijos, todos entre 5 y 7 años. Carmen acostumbrada a los quehaceres no vio nada raro en el pedido, sin embargo, la cosa no fue bien.

“Mis hermanastros tiraron agua con detergente de la manguera de la lavadora en el piso de la cocina, cuando entré me caí, sentí un dolor indescriptible y no pude ponerme en pie”. Los niños, al ver la gravedad del asunto, llamaron a un vecino para que pedir ayuda y luego le avisaron a su madre.

“Ella y mi padre volvieron a casa, él quería llamar una ambulancia, pero su mujer le dijo que no, que por su cargo eso sería un escándalo porque vendría la prensa.  Así que trajeron a una curandera que me agarraba la pierna la subía y la bajaba, me puso cebollas calientes; yo gritaba de dolor y ella decía que era por el golpe, que no tenía nada roto” —explica Carmen.

La niña lloró de dolor toda la noche, al día siguiente su padre la devolvió a casa de su abuela. “Yo ya no sabía donde estaría peor. A mi abuela le dijeron que me había caído, que solo tenía un golpe y que yo quería regresar con ella”. Allí tampoco la llevaron a el doctor. “Pasaron los días y mi pierna estaba hinchada y morada así que me llevaron a otro curandero, él dijo que tenía una fractura”. 

Carmen tenía el fémur fracturado, 15 días después la operaron, le pusieron pesas porque se le había encogido el tendón, también le pusieron clavos. “Mi fémur y cadera se juntaron por estar fuera de lugar mucho tiempo, no podía ni doblar la pierna, caminaba como un robot. Ya no podía volver a correr. Alguna vez había soñado con ser deportista o bailarina, pero ahora ya no podría”.

“En una oportunidad” —dice Carmen, “mi padre le dio a mi abuela 30.000 pesos, mucho dinero para la época, yo pensé que me compraría zapatos y ropa, pero no fue así, uno de sus hijos iba a construirse su casa y ella le dio ese dinero para los cimientos; mientras, yo seguía igual: con anemia, con la boca llena de caries, mal vestida y mal calzada”.

Carmen también dice que su padre era “hostil” con ella, que nunca se preocupó por cómo estaba e incluso le molestaba que lo llamase. “Mi padre nunca más intentó llevarme con él. Cuando cumplí 15 años le pedí que fuera a verme, fue con su esposa y me llevaron a comprarme un par de vestidos, luego de regreso a casa de mi abuela me dijo que no le estuviera llamando para celebrar cumpleaños”.

Rebelión

La violencia de la que fue víctima Carmen engendró violencia y estuvo a punto de acuchillar a su tío. 

Según dice Carmen, luego del problema con su pierna los maltratos por parte de su abuela cesaron, sin embargo, dos años después, cuando la mujer de su tío lo dejó, los golpes y regaños -por parte del tío- volvieron. “Él se quedó con sus dos hijos pequeños y me dijo que yo tenía que cocinarles y lavar su ropa y la de él; mi abuela estuvo de acuerdo”.

Un día el tío de Carmen la mandó a bañar a sus hijos, ella fue al pozo a buscar agua y al intentar sacar la cubeta quedó colgando de la cuerda. “Grité, pedí ayuda, el pozo tenía 22 metros de profundidad y si no pedía auxilio hubiese podido morir. Cuando me sacaron mi tío me volvió a dar una paliza con su cinturón”.

Cansada de tanto maltrato Carmen se rebeló. “Un día, yo tenía 17 años, hablaba con una amiga y le dije: —Voy a hacer la comida a los chamacos, mi tío escuchó, me cogió del cabello y me gritó que a sus hijos no los llame así. Sentí un calor que me recorría todo el cuerpo, cogí un cuchillo que tenía a mano, me sentí poderosa, se lo iba a clavar, pero me detuvieron mis tías y sus hermanos”. 

Carmen se fue a llorar a su habitación, una tía la siguió y le preguntó qué había pasado. “No pude más y le dije todo, le dije que ese desgraciado me había violado y mi tía, que estaba harta de que me golpeara lloró conmigo. Luego hicieron una reunión para que dijera lo que me había hecho, pero mi abuela lo defendió, dijo que yo mentía”. Mi padre no estuvo presente, tampoco la tía que me cuidó de pequeña. 

La reunión tenía como fin desenmascarar al abusador y maltratador, sin embargo, eso no era necesario, todos en casa de la abuela sabían lo que pasaba. “Mis otros tíos hombres sabían todo y nunca hicieron nada. Es más cuando tenía entre 18 y 20 años me espiaban mientras me duchaba; era espantoso pensaba que un día también me violarían, menos mal que nunca lo hicieron”.

Según Carmen, de niña, en el único lugar en el que era feliz era la escuela, pero sólo estudió primaria, según su padre: siendo mujer no era necesario más. “Cuando iba al colegio era libre por eso nunca le dije a nadie lo que sufría. Era tan feliz saliendo de esa casa que no quería hablar del tormento que vivía para no manchar el momento ni el lugar”. 

La madre que no supo serlo

Con 20 años cumplidos Carmen le exigió a su padre que le dijera dónde estaba su madre, él lo hizo y ella fue feliz, recuperó la ilusión, iba a conocer al ser que más amor había de darle, pero el encuentro no fue grato

Cuando cumplió 20 años Carmen volvió a ver a su padre y le pidió que le dijera dónde estaban su madre y sus hermanos. “En ese momento mi abuela le dijo que me dijera que no era su hija, mi padre le pidió que callara. También me enteré que mi abuela había sabido todo el tiempo el paradero de mi madre y nunca me lo dijo, cuando le preguntaba sólo decía que ella no me quería, que por eso me había abandonado”. 

El padre de Carmen le dijo donde encontrar a su madre y a sus hermanos. “Cuando conocí a mis hermanos, me abrazaron, yo era la más pequeña de los 6 hijos que tuvieron mis padres (4 mujeres y 2 hombres). Mis hermanos me contaron que siempre preguntaban por mí y que mi padre les decía que estaba bien. Mis hermanos me pidieron irme a vivir con ellos, sin pensarlo fui a por mis cosas”. 

La madre de Carmen vivía en Estados Unidos desde hacía varios años así que su hermano mayor le arregló sus papeles para que fuese a su encuentro. “Fui muy ilusionada a conocer a mi mamá, pero no fue lo que esperaba, ella ya no sabía quererme, fue fría. Yo deseaba un abrazo que me hiciera sentir que a su lado todo iba a estar bien, que no sufriría nunca más; pero no fue así”. 

Carmen dice que su madre no la apoyó y que aunque la vio enferma le dijo que se buscase un trabajo. “Yo quería estudiar pero, sobre todo, necesitaba operarme. Nunca quedé bien de la rotura de fémur, sufría mucho dolor y tenía una pierna más corta, pero a ella no le importó. Así que busqué y encontré trabajo como servicio doméstico, después trabajé como dependienta en algunas tiendas”.

“En 1998 me operaron y me pusieron una prótesis en la cadera para poder caminar mejor y sin dolor y todo fue posible gracias a unas personas que conocí. Ellos, a diferencia de mi madre, me ayudaron mucho” —señala Carmen

Carmen le preguntó a su madre si alguna vez la buscó, ella le explicó la denuncia, los 3 días en la cárcel y le dijo que no volvió porque tenía 5 bocas más que alimentar y pensó que estaría bien. “Pero no, le dije que no estuve bien, le conté todo lo que me habían hecho y me dijo que quizás me gustaba vivir así porque nunca me escapé; le dije que yo era una niña, que tenía mucho miedo; qué quería que hiciera, no entiendo”.

Relación tóxica

La falta de cariño de su madre y todos los maltratos recibidos durante la infancia hicieron que Carmen buscase cariño en la persona equivocada y volviera a ser víctima de maltrato y de abuso sexual.

“En 1999, con 31 años, conocí al padre de mis hijos (una niña y un niño). Él era muy vivido, yo muy tímida y tonta, se aprovechaba de mi, me quitaba el dinero y también era un abusador. Me pegaba, yo le tenía miedo no sabía defenderme y además estaba acomplejada por mi pierna; creía que nadie más se fijaría en mí” —dice Carmen.

La pareja de Carmen era un hombre dominante.“Cuando llegaba borracho abusaba sexualmente de mí; lo denuncié varias veces, pero retiraba la denuncia porque él amenazaba con golpearme y llevarse a mis hijos. Aguante hasta que me deportaron: No pude ir a la cita en migraciones, él se llevó el auto, yo no tenía ni para un taxi; un día me detuvieron y me enviaron a México con mis hijos”.

“Cuando me deportaron me quería suicidar” —dice Carmen. Ella lo había perdido todo: su trabajo, su fuente de manutención, sus cosas; pero volver a su país le permitió cerrar heridas. “Fui a ver a mi abuela, le reclamé el daño que me había hecho, me dijo que me quería como a una hija; pero no ella siempre me trató como un animal y permitió que su hijo me dañara”.

A pesar de todo el daño que sufrió Carmen perdonó a su abuela. ” A los 8 días de verla, murió, pero yo ya la había perdonando. Mi padre había muerto mientras yo vivía fuera, lloré su muerte de rabia, pero no de dolor. Lloré porque ya nunca me diría por qué se vengó de mi madre jodiéndome la vida”. 

Presente

Carmen se encuentra postrada pero con ánimos, está a la espera de una operación por la lesión que sufrió en el fémur, ahora sólo quiere recuperarse física y emocionalmente para poder seguir adelante por sus hijos

“Ahora estoy en cama, mi prótesis se movió y me la tienen que cambiar, espero que me operen pronto, tengo que mantener a mis hijos”. Desde que volvió a México ella se dedicó a hacer joyería y a pintar cerámica. “Puse un bazar donde vendo lo que hago, pero lo he cerrado hasta estar bien; por ahora mi hermano mayor me ayuda con los gastos”.

El problema es que, a pesar de la ayuda de su hermano, Carmen no tiene todo el dinero para pagar la prótesis y sus hermanastros, los responsables de su estado, ya son adultos pero no tiene buena relación con ellos y ni piensan en ayudarla. “Ellos están enfadados conmigo porque dicen que mi padre era bueno, que los cuidó, les dio amor, educación y todo lo que necesitaban; y yo pienso: bien por ellos, pero a mi me abandonó y me desgració la vida”.

Carmen dice que ha acudido a grupos de apoyo en busca de sanación, pero lo único que he sacado en claro es que hay un propósito para ella, “lo estoy buscando, no puedo haber sufrido tanto por nada, por eso he ayudado a niños maltratados, hablo con sus madres, los defiendo; también ayudo ‘animalitos’ abandonados, todo eso me hace sentir bien, todo eso me ha hecho ser la persona que soy ahora”.

“Recordar como fui maltratada de pequeña, como fui tratada por mis padres y por el padre de mis hijos me da mucha tristeza. Ahora estoy sola, pero me siento segura y luchó por ser una buena madre; mis hermanos me apoyan y sé que mis hijos tendrán una historia diferente, yo los abrazo y les digo cuanto los amo, no repito historia. Rompo las cadenas”.

Carmen desde el dolor

  • “Sólo las que hemos vivido tanto dolor sabemos de lo que se trata y lo duro que es abrirse a explicarlo, pero ahora que lo he hecho reconozco que es sanador, porque lo sacas de dentro y de eso se trata. Es muy difícil salir adelante con semejantes recuerdos enterrados en la memoria”.
  • “Me hubiera gustado escribir un libro, ver si explicando lo que viví podía ayudar a alguien, por eso agradezco que cuentes mi historia, la de una niña a la que su padre le cambió el destino sólo por venganza y por despecho. Es muy doloroso que los padres al separarse utilicen a sus hijos como armas, eso hizo mi padre conmigo y me destrozó la vida física y emocionalmente”. 

Fibromialgia del mal

Ahora Carmen, como muchas mujeres abusadas y violadas durante la infancia padece de fibromialgia y de hipertensión. Según varios estudios, entre ellos un trabajo monográfico llamado: Fibromialgia e Histeria, un camino de incertidumbre : “Las mujeres que padecen fibromialgia han sufrido durante la infancia hechos de violencia tanto física, como sexual y-o psíquica”.

En el 99.9% de mujeres abusadas, violadas y maltratadas que he entrevistado para teleoLeo.com padecen de fibromialgia, fatiga crónica o hipertensión. Algunas como Carmen sufren más de una dolencia.

En otros estudios, los investigadores han encontrado que: “[…] las mujeres (y algunos hombres) que han denunciado el abuso infantil (sexual o físico ) tienen el 65 por ciento de probabilidades de tener fibromialgia y el doble de probabilidades de tener síndrome de fatiga crónica”.

Así que sí, la violencia física y psicológica dejan marca imborrable en la esencia de las víctimas, las modifica y las convierte —en la mayoría de los casos— en sus propios verdugos pues sus cuerpos somatizan el dolor hasta convertirlo en enfermedad, en autocastigo por no haber podido evitar la agresión.

La satisfacción del agresor es inmediata y pasajera. El agresor disfruta cuando castiga, cuando viola, cuando ejerce su poder sobre la víctima, y lo hace con alevosía porque la sabe débil. El sufrimiento de la víctima, en cambio, es permanente al punto que como ya he comprobado, en varios testimonios, puede transformarse en enfermedad.

Gracias por tu generosidad Carmen

Cifras escalofriantes

Según un informe de la OCDE (Organización para la Cooperación Económica y Desarrollo económico) de 2017, México ocupa el primer lugar en abuso sexual, violencia física y homicidio de niños que aún no han cumplido los 14 años de edad. La organización dice que 4,5 millones de menores son víctimas de actos de violencia y que sólo se denuncian un 2% de estas agresiones.

Este blog sobre pederastia, abuso, maltrato y violencia de género también ha sido publicado en teleoLeo.lamula.pe

Si no “te metes”, la pueden matar

La discusión violenta de una pareja en un espacio público no puede seguir siendo considerada un acto íntimo. No cuando a las mujeres nos están quemando, violando y matando. No cuando nos degüellan a vista y paciencia de todo mundo. Comerse el pleito puede salvar una vida

En Lima, Perú, el martes 4 de septiembre de 2018 una mujer fue degollada y, si bien es cierto, los testigos intervinieron para ayudar en la captura del feminicida, me pregunto: ¿por qué no lo hicieron antes de ver sangre?

El miedo a nuestra integridad no puede ni debe paralizarnos para socorrer a alguien en peligro, no es fácil, pero siempre hay algo que podemos hacer.

“Algo no va bien contigo, nunca, nadie me ha tratado como lo haces tú”. Era un lunes por la noche y volvía de unas lindas vacaciones con mi marido. En el vuelo, detrás nuestro, venía una pareja joven, reían y se lanzaban frases hirientes. No más de 30 años les calculé. Aterrizamos y la cosa se puso peor.

“Te has puesto de esa manera sólo para mirarla” —le increpó ella a él. Al parecer su chico había mirado con ojos de deseo a otra mujer. —“No he hecho eso, estás loca”, contestó él; y siguieron hablando y riendo hasta que ella un poco más seria le dijo: “Cuando madures lo entenderás”. Él rió socarronamente.

Subimos todos al autobús que nos llevaría del avión a la sala de desembarque, ya no se hablaban, él lo intentaba pero ella le giraba la cara. Al descender del autobús él espero que no hubiese mucha gente y la cogió de los antebrazos por detrás, atrayéndola hacia sí, ella se quedó inmóvil y yo me puse alerta.

No avance, no quería hacerlo, en esa zona del aeropuerto y siendo ya casi medianoche no había nadie más; le dije a mi marido lo que pasaba y fuimos retrasando nuestro paso para no dejarla sola.

Comenzaron a caminar, ella quería adelantarlo, él le cerraba el paso con la maleta, le metía la cara para obligarla a hablar. Ella le rehuía, se la veía contrariada. Él le cogió la maleta y la retuvo, mi marido y yo pasamos delante de ellos, los miramos para que supieran que estábamos allí.

Mi marido se adelantó en busca de ayuda por si pasaba algo, yo me quede como a 10 o 20 metros de ellos, los veía discutir, ella se llevaba las manos a la cara, parecía secarse las lágrimas y movía la cabeza en señal de negación.

Pasaron por delante de ellos un grupo de sobrecargos, 4 hombres y dos mujeres. Les comenté la situación y me dijeron que no se podían meter, pero, “no se preocupe, en todo el aeropuerto hay cámaras”, agregaron.

Y pensé, qué importarán las cámaras cuando él la haya golpeado o matado, claro, sirven para hacer la denuncia, pero el daño ya está hecho, por qué no actuar antes de que ocurra algo lamentable; por qué no podían simplemente acercarse y preguntar si todo iba bien.

No podían porque nadie quiere comerse el pleito de otro y es esta falta de solidaridad la que nos lleva a tener cada día más mujeres maltratadas, quemadas, violadas y asesinadas.

Seguí en mi sitio de guardia, esperaba que todo se calmase y me daba yo misma valor para intervenir, no es la primera vez que lo hago, pero siempre tengo algo de temor. Ambos comenzaron a caminar hacia mi, me hice la que esperaba algo, miré mi reloj, él entró al lavabo, yo aproveché ese momento y me acerqué a ella que lo esperaba fuera.

Estás bien” —le pregunté. “Sí todo está bien” —contestó. Me ofrecí a llevarla a su casa para que pudiese deshacerse de él, pero me dijo que no, que muchas gracias, los ojos le brillaban. Insistí en ayudarla, se volvió a negar. —”Estoy bien, ya te vi que mirabas y me cuidabas, gracias, pero ya estoy bien”, dijo.

Espero, en verdad, que todo se haya arreglado y no me refiero a que ahora estén felices comiendo perdices —luego de ver el trato dominante de él, no creo que haya nada saludable entre ellos— me refiero sólo a que ella esté a salvo en su casa.

Rescato el haber actuado, el haber superado mi temor, el haber sido solidaria y haberle hecho ver que no estaba sola, eso también empodera a quienes están pasando por una situación difícil, les hace saber que hay gente que está dispuesta a hacer algo.

Me enfada y asusta mucho que la gente pase al lado de una pareja que está discutiendo fuertemente y nadie haga algo, sólo una mujer se los quedó mirando, pero siguió su camino.

Me enfada y asusta mucho que, incluso, el grupo de trabajadores de una línea aérea, que pasaron al lado de la pareja no hayan querido intervenir; ni siquiera las dos mujeres que iban con ellos y que ellas mismas afirmasen: “Nada podemos hacer”.

Si no nos ayudamos, cómo podemos seguir adelante. Si no nos solidarizamos con los que sufren violencia o acoso cómo podemos exigir una sociedad más justa, cómo podemos volver a casa con nuestras familias y sentirnos tranquilos o tranquilas.

La violencia no desaparecerá como por arte de magia y, en particular, la violencia contra la mujer tampoco lo hará si no nos comprometemos a intervenir , a ayudar, si no nos comemos un poquito el pleito e intentamos frenar desenlaces terribles.

“Hay cámaras de seguridad”, es la frase de los sobrecargos que me quedó grabada y mientras pensaba, por ejemplo, en Arlette Contreras, mujer peruana a la que su expareja arrastró por el pasillo de un hotel para volver a meterla en la habitación donde la estaba maltratando.

Saber que podía estar siendo grabado por las cámaras del hotel no detuvo al abusador de Arlette y lo registrado tampoco han servido para condenarlo por el repudiable hecho.

Y me pregunto, si a un hombre no le importa retener por la fuerza a su pareja en un espacio público, si a un hombre no le importa sujetarla con violencia y cerrarle el paso en un lugar donde sabe que puede estar siendo grabado: ¿le importarán las cámaras de seguridad para hacer lo que le quiera?

Así que la próxima vez que veas un acto de violencia contra una mujer —o contra otra persona— piensa dos veces antes de seguir tu camino, mírate en aquel que está siendo violentado y piensa si no te gustaría que alguien pudiese ayudarte.

Un día el sujeto de violencia puedes ser tú y ahí quiero ver como se te atraganta el “no me puedo meter”.

Este blog sobre violencia de género también ha sido publicado en: teleLeolamula.pe

La policía catalana salva a una menor de ser víctima de una mutilación genital

La aplicación del protocolo para evitar la mutilación genital ha evitado que, en lo que va del año, 12 menores sean mutiladas. Esto demuestra la importancia de la aplicación de protocolos para la atención de casos donde la vida de mujeres y niñas está en peligro. Ojalá el Perú lo entendiera. (Foto: El País)

Escribe: Leonor Pérez-Durand

Los protocolos si funcionan. Esta semana los Mossos d’Esquadra —la policía catalana— ha evitado la mutilación genital de una niña en el país de origen de sus padres. Esto ha sido posible gracias al cumplimiento del protocolo para estos casos, establecido oficialmente desde 2002. En cuanto la policía tuvo conocimiento de los planes de viaje de la familia citó a los padres para decirles que la mutilación genital es ilegal en España y que tampoco puede practicarse en ciudadanas y residentes de este país, estén donde estén.

Activación del protocolo

En junio, la policía se enteró que la menor iba a viajar a Guinea en compañía de sus padres y eso fue suficiente para que el protocolo fuese activado. Los padres fueron informados de las consecuencias para la salud de su hija y de las consecuencias legales si se atrevían a mutilarla. La niña fue sometida a un control pediátrico para verificar su estado, además, se informó a los padres que al volver sería revisada nuevamente y en caso de haberla mutilado, serían juzgados por delitos de lesiones.
La mutilación genital femenina está catalogada como un delito contra de los derechos humanos.
Art. 149.2 Código Penal español: El que causara a otro una mutilación genital en cualquiera de sus manifestaciones será castigado con la pena de prisión de seis a 12 años. Si la víctima fuera menor o persona con discapacidad necesitada de especial protección, será aplicable la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento por tiempo de cuatro a 10 años, si el juez lo estima adecuado al interés del menor o persona con discapacidad necesitada de especial protección.
En el marco del protocolo, a los padres también se les hace firmar el “compromiso preventivo”, documento que pueden utilizar en su país de origen para impedir que sus hijas sean mutiladas, también se archiva una hoja clínica que certifica el estado de las menores antes de viajar y en la que se les informa del examen posterior al viaje. Si, a pesar de todo esto, las autoridades sanitarias viesen riesgo de mutilación, lo comunican a la Entidad Pública de Protección de Menores correspondiente y al Ministerio Público que pondría en marcha un proceso para activar medidas cautelares que eviten la salida de la menor del país.
En lo que va del año, en Catalunya, 12 niñas han sido salvadas de esta aberración. Según cifras de la Generalitat en 2017,  fueron detectados y evitados un total de 132 casos gracias al protocolo establecido para evitar esta práctica. Además, en todo el territorio, se realizan talleres informativos y de trabajo con participación de profesionales de la salud y con la población que potencialmente podría verse afectada con esta práctica.  Sin embargo, algunas organizaciones que trabajan este tema demandan mayor esfuerzo y trabajo divulgativo para evitar que más niñas sean mutiladas.

Actores del protocolo

Este protocolo para la prevención de la también llamada ablación, está pensado para ser ejecutado desde varios frentes: la escuela, los centros de salud y la policía. En cuanto los maestros saben que alguna niña va a viajar a su país de origen o el de su familia, donde se practica la mutilación genital, deben dar la voz de alerta a la policía y al centro de salud de su localidad que verificará el estado de la menor antes y después del viaje. Este tipo de coordinación podría ser emulado en Perú para evitar o detectar casos de abusos y  de violencia infantil, así como para tratar los casos de violencia contra las mujeres.
Los maestros son los que están más cerca de los niños y son los que pueden detectar cambios de conducta y de comportamiento que podrían ser significativos de que algo está afectando al menor, ellos podrían convertirse en una fuente de información para la policía comunicandoles lo que ocurre a fin que investiguen. Los pediatras también podrían coordinar con la policía ante la más mínima sospecha de cualquier acto irregular.

…Y mientras tanto en Perú…

Ojalá nuestras autoridades se diesen cuenta de la importancia de tener protocolos de actuación que garanticen un adecuado tratamiento tanto en la recepción de las denuncias, como en la recabación de pruebas. Hace poco publiqué el caso de una joven violada que sospechaba haber sido drogada, ella es una de las víctimas de la falta de rigor de la policía.
Al día siguiente de la violación, en horas de la mañana, ella presentó la denuncia ante la policía que le practicó el dosaje etílico 18 horas después y no le hicieron una prueba de drogas específica para cada sustancia que le podrían haber suministrado.
A raíz de este caso una fuente del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables me confirmó que en el Perú los operadores de justicia no trabajan con un protocolo de actuación porque no lo tienen, luego me dijo que lo estaban elaborando, que me enviaría el borrador, pero no, al final no, porque no estaba acabado y no sabía para cuando estaría.
En Catalunya y en todo España se han salvado cientos de niñas de ser mutiladas por la aplicación de un protocolo que se originó en los años 90, en la consulta de una pediatra catalana, Inma Sau.
Una madre africana le confesó a la doctora Sau, que su marido quería llevarse a sus hijas para mutilarlas; la doctora llamó al padre de las niñas y elaboró un documento en el que decía que, en caso de viajar, las niñas debían volver al país tal como habían salido, lo llenó de varios sellos que encontró en el hospital y se lo hizo firmar.  Al volver del viaje la doctora examinó a las menores, estaban intactas. La iniciativa había funcionado, así que se formalizó y ahora se aplica en todo el país.

Ojalá

En Perú miles de niñas también podrían salvarse, en su caso, de abusos y violaciones. Si hubiese un protocolo de actuación entre las escuelas, el sistema sanitario, la policía y el Ministerio Público esto sería posible. Las mujeres también podrían ser atendidas adecuadamente cada vez que realizan una denuncia por maltratos o violaciones, incluso los casos de feminicidio serían tratados correctamente. Por ahora eso no pasa y cada operador de justicia actúa como cree o le conviene, siendo las únicas perjudicadas las víctimas, mujeres y las niñas que no encuentran en el Estado la ayuda que necesitan.
Las mujeres necesitamos leyes que nos protejan y protocolos de actuación que no nos victimicen. Esta es una tarea que en nuestro país ningún gobierno ha atacado con eficiencia, ni decisión; ahora, que el actual gobierno en su mensaje del 28 de julio habló de políticas con enfoque de género, a ver si hace bien la tarea y se rodea de profesionales competentes que elaboren planes de actuación coordinada y efectiva entre los diferentes operadores de justicia y operadores sociales para hacer frente a tanto maltrato y a tanto dolor.

En el caso Pickadeli, el ministro de Trabajo hace su trabajo

Hace unos días la empresa Pickadeli despidió a una trabajadora por estar embarazada. La repercusión del caso ha hecho que el ministro Christian Sánchez intervenga, quiere sentar precedente y enviar un mensaje a las empresas

“Sé que no soy la primera y lamentablemente no seré la última mujer embarazada a la que las empresas le cierran las puertasSi sigo luchando es porque quiero que los empleadores piensen dos veces antes dejar a una mujer sin trabajo, porque somos o vamos a ser madres“.

– ¿Hola qué tal? -le digo. Ella agradece la primera nota que publiqué sobre su caso. Se trata de la mujer a la que Pickadeli, la empresa de comida rápida, dejó sin trabajo por estar embarazada. Ella no quiere que su nombre sea revelado, teme que eso le impida conseguir empleo a futuro. “No quiero que se sepa quien soy, lo único que me interesa es que nadie vuelva a pasar por lo mismo”.

Pero esta vez, las cosas podrían ser diferentes. El propio ministro de Trabajo, Christian Sánchez, y el director regional de esta cartera, se reunieron con la agraviada este viernes y le expresaron su indignación por lo ocurrido. También estuvo presente la congresista Indira Huilca, artífice del encuentro.

“El ministro me dio todo su apoyo, me preguntó cómo quería proceder y me dijo que intervenía porque quería que se supiera que el Ministerio de Trabajo no permite prácticas que atenten contra nuestros derechos”. La Defensoría del Pueblo también se ha contactado con la trabajadora y le ha manifestado que tomarán las acciones del caso.

Recordemos que hace unos días la empresa de comida Pickadeli rompía relación laboral con una mujer porque está embarazada.  Ante la difusión del caso en las redes y blogs como este, Pickadeli emitió un comunicado en el que decía que la denunciante no era trabajadora suya, razón por la cual, no podían haberla despedido. Ni lo volverían a hacer.

En el comunicado la empresa también manifiesta que ellos respetan la diversidad y por eso,  “cerca del 50% de la familia Pickadeli son mujeres, algunas con hijos y otras sin ellos”. O sea, ¿contratar mujeres es un mérito?, ¿se lo agradecemos?Decían, además, que “tras lo sucedido iniciaban una investigación para esclarecer las circunstancias de este hecho y tomar las acciones correctivas correspondientes”.  Pero si no han procedido mal, ¿qué es lo que corregirán?

Otra de las cosas que llama la atención es que en su comunicado Pickadeli dice: “somos respetuosos de la ley y como empresa cumplimos con nuestras obligaciones éticas, laborales y tributarias”. ¿Era necesario mencionar esto? Cumplir con la ley no es un mérito, es una obligación.

Pickadeli se contradice cuando en su comunicado afirma que la agraviada no era trabajadora de la empresa, ella cuenta con copias de pantalla de su cuenta de whatsapp -adjuntadas en el primer blog que publiqué sobre el tema-  en las que la empresa le da la “bienvenida a la familia Pickadeli” y le dice que comenzaría a trabajar el pasado lunes 2 de julio.

La empresa hace esta afirmación porque dice que no había contrato de por medio, y faltan a la verdad. Según afirma la trabajadora, la empresa le había dicho que los primeros tres meses no le harían contrato porque estaría en periodo de prueba y cobraría a través de “recibos por honorarios”.

Según SUNAT, el pago con recibos por honorarios está destinado a las personas naturales que prestan servicios de forma independiente. Lamentablemente, muchas empresas trabajan de esta manera para no pagar beneficios sociales a su trabajadores: vacaciones, CTS y seguridad social.

Así que en este punto Pickadeli también se equívoco. ¿También revisará este procedimiento? Pagar durante 3 meses con “recibos por honorarios” no es lo que corresponde a una trabajadora o trabajador en régimen de jornada completa o de media jornada.

Por otro lado, existe una copia de pantalla en la que el dueño de la empresa dice que todo es producto del error de uno de sus colaboradores, que él no tiene nada que ver con lo ocurrido y que quiere hablar con ella. Y sí, tendrá la oportunidad de hacerlo. Este lunes, el dueño de Pickadeli se reunirá con la trabajadora en las instalaciones del Ministerio de Trabajo.

Curriculum Vitae

La trabajadora rechazada iba a ocupar el cargo de gerenta en una de las tiendas de Pickadeli. Ella es egresada de la escuela “Le Cordon Bleu Perú”, donde se tituló en  la carrera de Administración de Hoteles y Restaurantes. “Hice toda mi carrera becada debido a mis buenas notas, a pesar que tuve que alternar estudios y trabajo para poder mantenerme”. 

Esta trabajadora ha ejercido en cargos de gerencia desde muy joven y según manifiesta tiene amplia experiencia en el rubro de alimentos y bebidas. “Creo que Pickadeli se lo perdió” -dice, y yo, viendo sus recomendaciones, también lo creo. Pero lamentablemente así son las cosas: si eres mujer y vas a ser madre, tu valor cae en picado y te vuelves ‘mercadería de segunda’ para las empresas.

Esperemos que este caso, en el que el propio ministro de Trabajo se ha involucrado,  siente un precedente para que las mujeres no sigamos siendo discriminadas por ser madres, no es lógico, si las mujeres no parimos no hay renovación poblacional. Además, todo es sumamente contradictorio, por un lado, si no formamos una familia nos dicen que se nos pasa el arroz y, por el otro, cuando la formamos, el mercado laboral nos cierra las puertas.

Artículo 3, Título 1 de la Ley General del Trabajo: En la convocatoria y contratación está prohibida y penada la discriminación por razón de origen, raza, edad, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de otra índole. El postulante discriminado podrá hacer valer su derecho en la vía correspondiente.

Como dice el vals, Pickadeli debe una explicación “por su mal proceder” y por lo menos, una disculpa a la mujer a la que ha rechazado por estar embarazada. Por su parte, el Estado nos debe a todas el hacer respetar la ley e impedir que seamos discriminadas y despedidas por razones ajenas a nuestro desempeño laboral.

Otra de las cosas en las que debería intervenir el Estado es en impedir que por el mismo trabajo que realiza un hombre, se le pague menos a una mujer. Sin embargo, como todo esto puede sonar utópico, podría comenzar por algo más factible, regular el uso de los eufemísticos “recibos por honorarios”.

...Seguiremos informando…

Este blog también ha sido publicado en teleoLeo.lamula.pe

#EspañapaísdeVioladores

La falta de contundencia en las sentencias en contra de las violaciones sexuales, podría hacer que España acompañe a Perú en la vergüenza

#EspañapaísdeVioladores este podría ser un nuevo hashtag, por lo menos así lo piensa uno de los presentadores más conocidos en el Estado español. Así lo acabo de descubrir mientras busco información sobre una nueva Manada española.

Mientras escribía este blog, se daba a conocer que uno de los violadores de “La Manada”Antonio Manuel Guerrero, el guardia civil del ‘grupo’, intentó este lunes obtener un pasaporte. Este es uno de los documentos consignados ante la justicia al momento de su liberación provisional para evitar su huída del país.

El presentador, Risto Mejide es su nombre, ha sido crucificado por decir que España es un país de violadores.  Luego de la laxa sentencia en contra de “La Manada”, y antes de su liberación, dijo que ahora los turistas podían venir a España a violar mujeres porque aquí podían actuar con total impunidad.

Un bloguero ibérico lo refutó indignado, tan indignado y asqueado como los machirulos de Perú a los que #PerúpaísdeVioladores les arde. El bloguero intenta rebatir la afirmación de Mejide, escudándose en las estadísticas de los países nórdicos, cuyas tasas de denuncia de de violaciones sexuales son mucho más altas que las de España.

Sin embargo, la afirmación tiene truco. Si tomamos a Suecia como referente, la tasa de violaciones es mucho más alta que la de España, porque la legislación respecto a los abusos y violaciones sexuales es más contundente que la española.

Primero, los suecos sí que llaman a las cosas por su nombre y una violación es una violación, no una agresión como la considera el Código Penal español. Además consideran como tal: cualquier acto sexual realizado sin consentimiento expreso.

Es más, en Suecia se bromea con el hecho de que para tener sexo es mejor firmar un contrato, pues, aunque se trate de un acto consentido, si en algún momento alguna de las partes duda o se arrepiente y lo expresa, se considera violación si la otra parte no respeta el cambio de decisión y continúa con el acto.

Es por eso que Julian Assange está acusado de violación en Suecia, él tuvo una relación consentida con una mujer pero luego tuvo sexo con ella mientras estaba dormida.

Así que hay que ponderar mucho al defender a España o Perú, porque no todo vale para intentar quitarles el ‘maldito’ hashtag de encima. Para saber si en verdad en Suecia violan más, tanto España como Perú tendrían que tener leyes más contundentes respecto a la violencia machista.

Al día de hoy lo único que podemos afirmar es que en Suecia las leyes protegen más a la mujer y allá sólo el SÍ es el que valida una relación sexual. Así que si un país con una legislación garantista para las mujeres registra más denuncias por violación, no quiere decir que en ese lugar violen más, quiere decir que las mujeres acuden a denunciar más, porque saben que sus casos serán atendidos.

Al otro lado de este razonamiento, si un país con una legislación poco garantista para las mujeres, como los son España o Perú, registra una tasa menor, no quiere decir que en estos territorios se viole menos, sólo quiere decir que las mujeres no nos sentimos lo suficientemente protegidas y que muchas no denuncian porque saben que serán revictimizadas y los culpables no recibirán un castigo justo.

Las semejanzas en el desprecio por la mujer tanto en España como en Perú tiene factores comunes que podrían explicarla. En ambos países la religión aún tiene demasiada influencia, ambas culturas creen que cuando una mujer dice que no, no siempre dice que no.

Otra de las cosas que nos une en el tema de violencia de género es que, en ambos países, la educación sexual brilla por su ausencia en las escuelas. Por otro lado, si bien es cierto, en España, el #EnfoquedeGénero es un tema del que se habla y se han dictado algunas leyes para reflejarlo en la vida cotidiana, en Perú este tema aún es caca, pedo, pipi.

Por eso, este viernes, en Perú, volvemos con el tuitazo #EnfoquedeGénero . Por un país con mayor justicia para las mujeres, por un país donde podamos vivir y desarrollarnos tranquilas y en igualdad, por un país mejor para nosotras y para las que están por venir y por un país en el que el gobierno no osé decirnos cuándo y cómo vivimos nuestra sexualidad, tuiteemos este viernes #EnfoquedeGénero de 12:00 a 15:00 horas.

Hoy gran tuitazo por el #EnfoquedeGénero

Vivas y felices nos queremos y para ello una sociedad igualitaria y respetuosa hemos de construir

Desde hace un par de semanas las feministas peruanas se han puesto las pilas y han iniciado un campaña en twitter para fomentar el #EnfoquedeGénero, si género, una de las palabras más estigmatizada por el común de los peruanos. Ha sido motivo de la destitución de un ministro de Educación y es la causa del desgarro de vestiduras de gran parte de la población de nuestro país.

La idea es concienciar a los peruanos de la importancia de educar a nuestras niñas y niños, sí he escrito “nuestras”, porque si por toda la vida las mujeres nos hemos sentido concernidas en el genérico masculino, los hombres, que dicen estar al lado de las mujeres en la lucha por la igualdad, y que niegan con sangre sudor y lágrimas que Perú sea un país de violadores, también se pueden sentir concernidos en el genérico femenino. Y no pasa nada por eso, no es causa de homosexualidad, se los prometo.

Por qué es necesario el #EnfoquedeGénero

El comportamiento infame de los machos sudamericanos en el Mundial de fútbol tiene que hacernos recapacitar y hacernos pensar en qué es lo que estamos haciendo hasta las patas en la educación y socialización de los hombres de nuestros países. La única respuesta es que el patriarcado está con la testosterona subida y hay que bajarla porque nos está intoxicando a “todas” y la única manera es con una educación en igualdad y respeto.

Si nos circunscribimos a nuestro país, la derecha política y las diferentes confesiones religiosas  han inoculado en vena, que la palabra “género” no sólo fomenta la homosexualidad y la transexualidad, sino que además las crea. También han difundido que una educación con #EnfoquedeGénero nos convertiría en Sodoma y Gomorra con niños fornicando desde la más tierna edad.

Demostración de que la derecha nos domina y la religión también: En las últimas elecciones presidenciales, Keiko Fujimori obtuvo el 49,88% de votos, o sea la mitad del país es fujimorista y el 50,2% voto por PPK o sea la otra mitad también es de derechas. Según la encuesta “Religiones y religiosidad en el Perú de hoy” elaborada y publicada en diciembre pasado por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), el 86,9% de peruanos se confiesa creyente.

Desmintiendo mitos

Primero, la homosexualidad y la transexualidad ni se fomentan, ni se crean, una persona tiene determinada orientación sexual, viene con eso de fábrica y lo único que ocurre durante su paso por la vida y por la escuela es que aprende cómo expresarla, o reprimirla, dependiendo en la sociedad en la que viva. En nuestro Perú, lamentablemente muchos han tenido que aprender a vivir fingiendo ser lo que no son.

Todos nacemos con unas características físicas que nos colocan en la fila de las mujeres o la de los hombres, si eres ella tienes vulva, si eres él tienes pene, sin embargo, dentro de estas características visibles hay un mundo de posibilidades que no es necesario mencionar porque todos ya conocemos.

Entonces quedémonos con la primera lección, quién tenga ojos, que lea. Sabemos que el sexo viene determinado por la naturaleza, una persona nace con sexo masculino o femenino, sin embargo, el género varón o mujer, es una construcción social y cultural que se aprende.

Y esto es así porque el género interviene en los comportamientos que cada sociedad otorga como propios y naturales a sus mujeres y hombres, y acaba definiendo las diferentes características emocionales, afectivas e intelectuales. Por ejemplo en culturas matriarcales -excepcionales- las mujeres son las fuertes y las que dominan en todos los ámbitos y en las culturas patriarcales -las comunes- es al revés.

Así las cosas, si queremos una sociedad donde las mujeres y los hombres valgamos lo mismo, donde los niños y las niñas crezcan respetándose, donde todos cobremos lo mismo y podamos ir de fiesta, vestir como nos dé la gana, subir a un autobús sin estar cuidándonos de las punteadas, y expresar nuestra sexualidad como nos salga de las tripas, pues apuntémonos a luchar por el desarrollo del #EnfoquedeGénero y participemos del tuitazo #EnfoquedeGénero hoy viernes desde las 12:00 del mediodía hasta las 15:00 horas.

“La Manada” otra vez en las calles

Los integrantes de “La Manada”, los cinco hombres que violaron en grupo a una mujer durante los Sanfermines de 2016, en España, quedarán en libertad provisional en las próximas horas.  La vida y la integridad de las mujeres no vale nada en ningún sitio. La calle se volverá a calentar y previsiblemente las mujeres volverán a manifestarse.

En Navarra y Barcelona los colectivos feministas ya han salido a manifestarse

Este lunes la Audiencia de Navarra revisó la permanencia en prisión de los integrantes de “La Manada”, condenados a 9 años de prisión por “abuso sexual continuado”. La víctima, una joven de 18 años. Según los magistrados no hubo “agresión” – el Código Penal español no contempla el delito de violación- porque no hubo uso de violencia ni de intimidaciónSin embargo, 5 hombres de entre 25 y 30 años, dos de ellos con formación militar, obligando a una joven a tener sexo en contra de su voluntad es en sí mismo un acto de violencia e intimidación.

La libertad provisional de estos hombres, entre los cuales hay un Guardia Civil y un militar, ocurre por un tecnicismo legal. Este 7 de julio cumplen 2 años de prisión preventiva y ese es el límite máximo que alguien puede ser reo preventivo en España. La sentencia que pende sobre ellos no es firme, aún hay dos instancias ante las que pueden recurrir.

Este lunes la Audiencia de Navarra, el tribunal que los juzgó en primera instancia, decidió otorgarles la libertad provisional a la espera de la sentencia definitiva. Esta noche “La Manada” ya no dormirá en prisión, y la víctima que los llevó a juicio talvez no podrá dormir. Durante el proceso sus datos personales y su fotografía circularon por cierta prensa española y son de dominio público.

A los acusados se les ha impuesto una fianza de 6.000 euros y como medidas cautelares, tales como no poder entrar en la Comunidad de Madrid que es donde vive la víctima, tampoco pueden comunicarse con ella, se les ha retirado el pasaporte y no pueden salir de España sin autorización judicial y además deben comparecer todos los lunes, miércoles y viernes al juzgado donde vivan.

Los integrantes de “La Manada” han sido puestos en libertad este jueves 21 de junio a pocas horas de haberse iniciado el verano ibérico, estación del año en la que se realizan fiestas por todo el territorio, y según lo que hemos sabido la estación favorece las actuaciones de este grupo.

Además de la joven violada en los Sanfermines, 4 de los depredadores tienen pendiente otro juicio por abusos sexuales cometido durante unas fiestas en Pozoblanco. 

Cuando durante el juicio, la jueza les mostró un vídeo grabado por ellos mismos, donde se les veía tocando a una joven dormida en el interior de un auto mientras conducían, lo único uno de ellos atinó a decir fue que “íbamos mucho de fiesta y aquella noche no fue diferente a otras”. O sea, la normalización total de la violencia de género.

La justicia ha dejado de ser sólo ciega, se ha vuelto tonta, indolente, inmadura, irracional, no puede ser que a 5 hombres que violan a una mujer, abusando de su superioridad numérica y física, les salga tan barato tratarnos como un pedazo de carne, como muñecas sin voluntad, o como seres creados para que hagan con nosotras lo que les dé la gana.

El machismo es la lacra contra la que tenemos el deber de luchar, no podemos seguir permitiendo que nos sigan violando, abusando y matando, y no podemos seguir siendo transparentes para la justicia. No es posible que incluso durante una cita deportiva como el Mundial seamos presas de sus bajos instintos.

No puede ser que vivamos en el imperio de la testosterona y que todas seamos víctimas potenciales de los depredadores y que encima no tengamos a ningún poder del Estado que nos proteja. Las mujeres merecemos respeto. Queremos vivir tranquilas, sin miedo y saber que si nos pasa algo, alguien lo pagará; pero me temo que ese tiempo aún no ha llegado.

Si protestas y eres mujer, eres una terruca

Insultar a la policía o grabar un acto vandálico o incluso alentarlo, no puede ser considerado terrorismo. Un acto vandálico no es terrorismo. 

La ONU, lucha contra el terrorismo desde hace 30 años, pero no tiene aún una definición oficial para este delito. Según expertos de este organismo -si todos los países integrantes se pusieran de acuerdo, terrorismo sería: “cualquier acto destinado a causar la muerte o lesiones corporales graves a un civil o un no combatiente cuando el propósito de dicho acto, por su naturaleza o contexto, sea intimidar a una población u obligar a un gobierno o a una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo”. 

En un informe del Ministerio Público peruano, sobre Terrorismo y Derechos humanos, la definición más aceptada de terrorismo es la de la CIDH según la cual: “terrorismo es el uso de la violencia para generar temor en el público para la consecución de objetivos políticos”. 

Según el documento, “Terrorismo, su regulación legal en el Perú”, según el  Centro de Asesoría y Estudios Sociales“el terrorismo es la sucesión de actos violentos. Dominar por temor. Forma violenta de política dirigida contra un gobierno, un estado, un grupo, una organización social o una población”

Dicho todo esto, la izquierda debe entender que para ser tomada en serio y evitar reportajes en los que sea criminalizada, como ha sido el caso, lo mejor siempre será la protesta pacífica, porque sino la primera palabra que saldrá de boca de sus detractores será: “terrorismo”.

Érase una vez…

“Está explotando el carro de los perros” […] “¿Quién es esta  muchacha que le dice perros a la policía y llama a más violencia entre la turba de quienes queman el vehículo?” Así comienza un reportaje realizado por Fabricio Escajadillo, que denuncia la participación de una feminista, a la que el reportero llama “señorita radical anarquista”, en la quema del vehículo de la policía durante la última marcha delante del Congreso peruano.

Por decirle perros a la policía, y por grabar lo ocurrido, el reportero identifica con pelos, señales, y redes sociales a una mujer, la llama “muchacha” de manera despectiva y se indigna porque sobre ella no hay denuncia, ni expediente abierto. Así que él se erige en juez y parte; dizque investiga y la señala. Es decir, donde la propia policía insultada no ve nada, él ve a una ¿”terruca”?

“Una mujer con el pelo teñido de lila y chalina lila, también” […] “Alrededor de todos estos rostros se encuentra ella“, dice el periodista y da su nombre completo. Yo sólo la llamaré por sus iniciales K.F. Escajadillo también revela que ella es estudiante de derecho y “según ella misma dice, es trabajadora de la Fiscalía de la Nación” […] “Empleada con un sueldo que pagamos todos”, agrega.

Toda esta sobreexposición ha hecho que KF, “la señorita feminista”, como también la señala el periodista, haya tenido que cerrar sus cuentas en Facebook y Twitter. Sólo durante esta mañana ella ha sido objeto de toda clase de insultos, desde terruca a feminazi, y otras palabrejas propias de nuestro acervo más vulgar.

La avalancha de comentarios en su contra ha sido tal, que incluso la siempre congresista Luz Salgado, que avala el gasto de más de 84 mil soles -dinero de todos los peruanos- en arreglos florales por parte del Congreso, ha puesto el dedo en twitter y también ha lapidado a K.F.

El periodista también se indigna porque K.F en un mensaje en su Facebook  llamó “compañero” al detenido por la quema del vehículo, con esto él ratificaría todo lo “terruca” que es la feminista. Con voz impostadísima, él la sigue señalando como culpable por llamar perros a la policía, frase que puede agradar más o menos, pero que está dentro del ejercicio de la libertad de expresión.

Pero para Escajadillo, cuyo historial de ofensa a las mujeres, sobre todo a las feministas, es ya conocido, K.F sería una terruca, porque claro, además es una “anarquista radical”. Y aquí hago un aparte como en el teatro para explicarle al ¿compañero?, que  el anarquismo es en sí mismo radical, porque propugna la desaparición del Estado y la eliminación de todo poder que impida la libertad individual.

A Escajadillo le molesta, el lenguaje de K.F, el que grabe la quema de un vehículo, el que tenga el pelo lila, su chalina lila, y el que sea una feminista “anarquista radical”. Y es que a él lo que le molesta es que las mujeres nos expresemos. Hace dos semanas también atacó a otra mujer feminista “zurrándose”, como denuncié en esa oportunidad, en algo tan elemental como el respeto a los derechos de autor.

A pocas horas del anuncio de la muerte de Eyvi, Kimi, una ilustradora feminista que ha participado con su trabajo en varias de las campañas realizadas en contra de la violencia machista, realizó un afiche en el que ponía “Todas Contigo Eyvi” y él, junto con otros famosillos publicaron en sus redes el trabajo censurado.

Tacharon la palabra “Todas” y pusieron “Todos”, sea por las razones que fuere no tenían justificación para hacerlo. Tanto Peluchín, como la voz del grupo Dolores Delirio -dos de los que replicaron el cartel censurado- dándose cuenta que habían metido la pata hasta el fondo, pidieron disculpas por lo ocurrido, y aunque esto no subsana la falta cometida, por lo menos dieron la cara.

Escajadillo, además, al publicar la ilustración acusó a Kimi de hacer política con el cartel y la llamó “señorita feminista”, frase que también usa contra K.F. Pero esto no quedará aquí, las feministas ofendidas han emprendido acciones en la red y han convocado una marcha en contra de la misoginia de este señorito ¿machista?

Y aquí otra perla de Escajadillo en contra de las feministas. Él afirma que “en España se ha pedido prohibir la práctica del fútbol en las escuelas”, sin embargo, aquí nadie ha hecho tal cosa de manera formal. Esta afirmación sale de un artículo publicado en una revista sindical, en el que dos mujeres feministas sugieren la suspensión de deportes excluyentes en los patios de las escuelas.

Los diarios de la derecha más a la derecha en España, que hacen campaña en contra de una educación con enfoque de género y en contra del feminismo, aprovecharon este artículo para decir que se estaba pidiendo que en las escuelas no se juegue al fútbol, sin embargo, vuelvo a repetir, esta no ha sido una petición formal, ni informal, fue una idea lanzada al viento que no ha tenido repercusión.

Y esto lo afirmo porque soy madre de una niña escolarizada en una escuela catalana -o sea, aún española- y aquí no ha habido ninguna información oficial en ese sentido. En el colegio de mi hija, niños y niñas juegan al fútbol si así lo quieren. Es más, en casi todos los pueblos hay un equipo de fútbol masculino y uno femenino. En el mío, las chicas son unas cracks.

Y la galería de desprestigio en contra del feminismo suma y sigue, porque para este señor, ser feminista es sinónimo de ser totalitaria y terruca, como lo es para gran parte del país, según demuestran todos los comentarios a favor de su reportaje.

Leer más:

Una artista se solidariza con la muerte de Eyvi Ágreda y su obra es vandalizada

No callemos más. Enfrentemos el acoso en las calles

Las mujeres tenemos derecho a caminar sin temor, las mujeres tenemos derecho a disfrutar del espacio público. Luchemos unidas en contra de cualquier tipo de acoso del que seamos objeto y del que seamos testigo

Este lunes por la tarde, luego de ir de compras con mi hija y no acabar, por primera vez, con los nervios de punta, fuímos a comer unas creps a un restaurant del centro de la ciudad en la que vivimos, es en el único sitio donde las hacen tan buenas y mi hija siempre aprovecha para pedirlas y disfrutar con ellas. Mi marido y yo también disfrutamos, aunque cada día toleramos menos el exceso de azúcar en nuestro cuerpo.

Cuando bajábamos del auto, en la acera de enfrente, cuatro chicos no dejaban pasar a una chica que iba sola. Ella intentaba esquivarlos y ellos, mientras reían y le decían cosas, iban impidiendo su paso. Ella nerviosa no sabía qué hacer. Los muy machitos se apartaron cuando les dio la gana y yo indignada les grite “imbéciles”; lástima, el ruido de la calle no permitió que me escucharan y siguieron su camino riendo a carcajadas.

Cuando llegue a la acera le dije a la chica, por qué no les has dicho nada, ella sólo me miró, sonrió nerviosa, siguió su camino y me vi reflejada en ella, actuando igual que ella cuando era una adolescente como ella. Mi madre siempre me enseñó a no contestar si me decían algo por la calle. “No les digas nada, mientras no te toquen no pasa nada, no les des el gusto de darles importancia”, me decía.

Y los acosadores saben eso, saben que en la mayoría de los casos sus actos no sólo quedarán impunes, sino que además no se llevarán ni la protesta de sus víctimas, porque así nos educaron y nos siguen educando. Callar sigue siendo el consejo. Y eso tiene que parar. Tenemos que ser reactivas, tenemos que enseñarles a nuestros hijos a no molestar a nadie en la calle y a nuestras hijas a rebelarse, a gritar y a contestar.

Puede ser peligroso, sí, pero en la mayoría de los casos los acosadores son cobardes, tan cobardes que se ven impotentes para abordar a una mujer cara a cara, tan cobardes que sólo son capaces de actuar desde el anonimato y en grupo. Tan cobardes como estos 4 tipejos que no piensan en cómo se sentirían ellos si su paso fuese bloqueado como bloquearon el paso de esta chica.

Para mayor información, la chica de la que hablo no pasaba de los 15 años, iba sin maquillaje, con una gorra, con tejanos, camiseta básica y chaqueta, y no hacía nada que para algunos machos pudiese resultar provocativo, ella sólo iba mirando su teléfono y con los auriculares puestos. Tampoco caminaba por una calle oscura y solitaria por donde, según algunos, “no debería ir una mujer”.

Así que asumamos que las mujeres vivimos con el riesgo de ser víctimas del machismo en cualquier lugar del mundo, a cualquier hora y en cualquier circunstancia, y eso no es justo. Tenemos derecho a vivir y deambular con libertad, tenemos derecho a no tener que andar a la defensiva y tenemos derecho a protestar y a levantar la voz cuando no nos lo permitan.

El fallo contra “La Manada” vuelve a dejar en rídiculo a la justicia española. La ONU y la UE se pronuncian

Psicólogos, sociólogos coinciden que en el caso de “La Manada”, el fallo por abuso sexual es insuficiente y que si ella no dijo que no, es porque no pudo, tal y como señala la sentencia de más de 300 páginas

La ONU y la Unión Europea se han pronunciado posicionándose en contra del fallo judicial en el caso de “La Manada”. La ONU dice que la sentencia subestima la gravedad del delito de violación y desde el parlamento europeo, la comisaria de Justicia ha dicho que no quiere criticar la justicia española, pero que espera que cuando la sentencia sea recurrida a los tribunales superiores, se haga justicia de manera justa y rápida.

En el debate realizado en el parlamento europeo, la conclusión ha sido que España debe de retocar su Código Penal en lo referente a los delitos sexuales, y que debe de equipararlo al Convenio de Estambul, en el que se estipula que si no hay consentimiento explícito, una agresión sexual es una violación. Los parlamentarios han concluído que la justicia española da muy mal ejemplo con esta sentencia. 

Por su parte, mil ochocientos psicólogos y psiquiatras de todo el Estado español han enviado una carta abierta al ministerio de Justicia rechazando la sentencia y manifestando que aunque la joven no opusiera resistencia, eso no significa que estuviese de acuerdo con lo que ocurría. “La paralización es la reacción normal delante de una agresión, amenaza de muerte o violación sexual”, y por lo tanto, “no tiene sentido plantear la cuestión del consentimiento o resistencia de la víctima, como tampoco ayuda preguntarle por su reacción posterior porque eso la revictimiza”.

Desde la indigna sentencia por el caso “La Manada”, España se ha puesto de pie. Miles de personas han salido a las calles a protestar por el fallo en que los jueces sólo ven abusos y no una violación colectiva en el caso de la joven atacada por 5 depredadores en la fiesta de los sanfermines de 2016. Estos depredadores son sólo una parte de los integrantes del grupo autodenominado “La Manada”que, según se deduce por su grupo de whatsapp, “The Manada”, cuenta con 21 integrantes.

En dicho grupo,  todos los “lobos”, que es así como se hacen llamar los integrantes, comparten tácticas para violar chicas, hablan de las drogas que utilizan para despojarlas de voluntad y hacer con ellas lo que quieran. También comentan sobre los lugares y las actividades que realizan para ‘divertirse’ y pasárselo bien a costa del dolor y del daño que infligen. Los que violaron a la chica en los sanfermines además tenían un grupo particular denominado “veranito”.

En los chats de “La Manada”, no se habla de relaciones consentidas, se habla de forzar, de drogar y de someter, también hay referencias a robos y a armas. Cuatro de los 5 “lobos” de los sanfermines tienen antecedentes penales por robo, lesiones, riñas tumultuarias y desorden público. Sin embargo, estas conversaciones no fueron tomadas en cuenta por los jueces durante la investigación del caso.

Para muestra, unas frases de los chats: “Quillo, en verdad follarnos a una gorda entre los cinco en San Fermín sería apoteósico” […]“Estas vacaciones son la prueba de fuego para ser un lobo” […]“¿llevamos burundanga?” […] “tengo reinoles tiraditas de precio. Para las violaciones” (reinoles, es el nombre del Flunitrazepam, un fármaco hipnótico), “hay que empezar a buscar el cloroformo, los reinoles, las cuerdas… para no cogernos los dedos porque después queremos violar todos”, “violaría una rusa que vea despistada y palizón a un niño de 12 años inglés. 2-0 y pa casa”.

Indignación absoluta

La indignación por la sentencia ha sido tal, que este 1 de mayo, las manifestaciones no sólo han reivindicado los derechos laborales de los trabajadores, la marea lila también tomó las calles poniendo de manifiesto la demanda feminista de igualdad entre mujeres y hombres. Durante el fin de semana también se organizaron lecturas públicas y colectivas de la sentencia de más de 300 páginas.

Yo también he leído toda la sentencia y he quedado petrificada y sorprendida por lo que explica, por cómo está redactada y por cómo -a pesar de todo lo que señala- dos de los tres magistrados a cargo del caso -entre ellos una mujer- sólo han reconocido la existencia de abusos sexuales pero no de una violación, y el tercero no ve delito, para él todos estaban en una orgía, a continuación uno de los párrafos del voto particular que califica como relato pornográfico.

“La denunciante entró en compañía de los 5 acusados al portal y tras atravesar una puerta llegó, junto con aquellos, a una especie de rellano que da acceso a los cuartos de servicio de agua y electricidad donde mantuvieron una serie de relaciones sexuales consistentes en felaciones a todos los varones, penetraciones vaginales realizadas por José Ángel Prenda, Alfonso Jesús Cabezuelo y Jesús Escudero quien también la penetró analmente; asimismo José Ángel Prenda practicó un “beso negro” a la denunciante y esta otro a él, sin que dicha denunciante les expresase ni de palabra ni con gestos, ni de ninguna otra manera, su disconformidad, creyendo en todo momento, los dichos cinco acusados, que ella estaba conforme con los actos sexuales que entre ellos mantuvieron, ni, por lo demás, conste acreditado que la denunciante durante las referidas relaciones sexuales se encontrase en una situación de shock o bloqueo que le hubiese impedido comunicar a los cinco acusados, si así lo hubiere querido, que su deseo no era el de mantenerlas”. (extracto del voto particular)

Y el juez continúa, y con sus palabras sigue negando que la joven de 18 años, penetrada por vía anal y vaginal 11 veces -y sin preservativo- por 5 hombres que le doblaban la edad haya sufrido una violación. “No aprecio en ninguno de los vídeos y fotografías signo alguno de violencia, fuerza, o brusquedad ejercida por parte de los varones sobre la mujer. No puedo interpretar en sus gestos, ni en sus palabras (en lo que me han resultado audibles) intención de burla, desprecio, humillación, mofa o jactancia de ninguna clase. Sí de una desinhibición total y explícitos actos sexuales en un ambiente de jolgorio y regocijo en todos ellos, y, ciertamente, menor actividad y expresividad en la denunciante” […] “los gestos, expresiones y sonidos de la víctima que apreciamos en el vídeo, sugieren excitación sexual”.

Sin embargo, luego del “jolgorio y regocijo” que señala el magistrado, a la joven, a la que no pudo decir que no, porque 5 hombres que la doblaban en tamaño y edad la acorralaron en una habitación pequeña, a la que tuvo que sentir como 10 manos enormes y no deseadas la desnudaban, la manoseaban y la obligaban a meterse sus penes en la boca, a la que según el infame juez disfruto de una “desinhibida sesión sexual”, fue luego víctima de un robo por sus ‘compañeros de orgía’.

Y es que según los cánones machistas, si una mujer o una joven salen de fiesta, beben o consumen alguna sustancia, lo que quiere es que las arrastren 5 desconocidos, o 6, o 10, dentro de un portal y le cojan por la mandíbula y se la acerquen a sus penes, y quiere que entre los 5 -sin que ella diga nada-  la penetren por delante y por detrás una y otra vez, y que luego la dejen tirada cual despojo.

Además, esa misma puta libidinosa sabe que lo normal después del “jolgorio y regocijo”, es que le roben el teléfono móvil y le quiten las tarjetas para evitar su identificación. Porque, todos sabemos que cuando se tiene sexo consentido, y se disfruta de una “desinhibida sesión sexual” lo normal es robarle el teléfono al, o a la que consintió disfrutar contigo.

-¿Mamá los que violaron a esa chica estaban borrachos o drogados?

Esta mañana, mientras desayunábamos, zumo de naranja, avena y noticias, mi hija de 12 años vio en el telediario una de las muchas notas emitidas sobre la sentencia de “La Manada”, y lo primero que me preguntó fue si los cinco hombres que violaron a la joven de los Sanfermines, estaban bajo los efectos de alguna sustancia. Mi hija no entendía que alguien pudiese hacerle mal a otra persona de esa manera, sino lo hacía enajenado.

“No sé si estaban borrachos o drogados, sólo sé que eran cinco hombres y por más alcohol o drogas que hubiesen consumido, si fuesen buenas personas, en algún momento del acto, alguno de ellos tendría que haberse dado cuenta del daño que le estaban haciendo a esa chica”, le contesté, “pero eso no pasó porque algunos hombres creen que tienen derecho de hacer lo que quieren con las mujeres”, le respondí.

-Ah son machistas, contestó mi hija. Ella son sólo 12 años ya sabe en el mundo en el que vive

Pero no sólo el voto particular es una ignominia para las mujeres, porque la chica de los Sanfermines somos todas. Ninguna de nosotras, ni nuestras hijas o amigas o demás mujeres, ninguna estamos a salvo, no sólo por los peligros a los que estamos expuestas, maltrato, abuso, violaciones, asesinatos, sino que también estamos expuestas a la injusticia de la justicia.

Hechos probados

En el apartado de “hechos probados” de la sentencia, los magistrados que votaron a favor del “abuso sexual continuado” señalan: “…al encontrarse en esta situación, en el lugar recóndito y angosto descrito, con una sola salida, rodeada por cinco varones, de edades muy superiores y fuerte complexión […] ‘la denunciante’ se sintió impresionada y sin capacidad de reacción” […] “en ese momento notó como le desabrochaban la riñonera que la llevaba cruzada, como le quitaban el sujetador sin tirantes abriendo un clip y le desabrochaban el jersey que tenía atado a la cintura; desde lo que experimentó la sensación de angustia, incrementada cuando uno de los procesados acercó la mandíbula de la denunciante para que le hiciera una felación y en esa situación, notó como otro de los procesados le cogía de la cadera y le bajaba los leggins y el tanga”. Y yo me pregunto: ¿No es esta la narración de una violación?

Y aquí debemos de reconocer que estos jueces ganarían en un concurso de funambulismo, pues hacen impensables equilibrios verbales para no mencionar la palabra intimidación en la redacción de la sentencia. Hablan de “angustia”, afirman que “la denunciante se sintió impresionada y sin capacidad de reacción” pero en el indignante fallo nunca mencionan la palabra prohibida: “intimidación”.

Y la intimidación la evitan para justificar el fallo por abuso, pues para que se produzca una condena por agresión sexual o violación, el Código Penal español exige el uso de la “violencia y la intimidación”. Pero siendo mujer estoy segura que delante de 5 “lobos” que me tienen acorralada no podría sentirme más que intimidada y asustada, a tal punto que no sabría cómo reaccionar. Además dos de los “lobos” son un guardia civil y un militar, es decir,  individuos con el entrenamiento y la fuerza necesarias para someter a una persona.

En otra parte del fallo mayoritario a partir de las declaraciones de los peritos los jueces señalan, “la denunciante reaccionó de modo intuitivo, la situación en que se hallaba y los estímulos que percibió , provocaron un embotamiento de sus facultades de raciocinio y desencadenaron una reacción de desconexión y disociación de la realidad, que le hizo adoptar una actitud de sometimiento y pasividad , determinándole a hacer lo que los procesados le decían que hiciera , manteniendo, como hemos comprobado los ojos cerrados en todas las grabaciones ; quedando ocultos por los glúteos del procesado en las dos fotos.” A pesar de esto, para los magistrados no hay ni intimidación, ni violencia, ni violación.

Según Amparo Díaz, abogada especialista en violencia machista, “la mayoría de mujeres cuando sufren una agresión sexual colaboran con el agresor para evitar mayores daños físicos y para evitar poner en peligro su vida, por tanto no podemos confundir un video donde no se ve una violencia física con un video en el que hay un consentimiento de una práctica sexual”.

Así las cosas, que no se vea violencia física en el vídeo grabado por los violadores, no quiere decir que la víctima hubiese dado su consentimiento, ni que partícipase del acto de manera voluntaria. Simplemente, la chica de los Sanfermines, no dijo que no, no luchó, no arañó, ni pateó, ni siquiera gritó, pero no porque estuviese participando de una orgía, sino porque no podía, porque quedó en shock, y como ella misma ha declarado a los jueces, “sólo quería que todo acabase rápido”.

No es no, pero sobre todo: no decir no, no es decir sí

Y esto lo han entendido muy bien en Suecia, donde algunos hacen bromas y dicen que, para tener relaciones sexuales es mejor firmar un documento conforme son relaciones consentidas. A finales de 2017, el primer ministro de ese país declaró que, “el sexo no consentido es ilegal y punible”[…]”el sexo debe ser voluntario”, estas afirmaciones fueron la antesala del proyecto de ley firmado luego por el ministro de justicia, según el cual el delito de violación no requiere violencia y es simplemente el “sexo sin consentimiento”. Para Suecia, sólo sí quiere decir sí.

No sólo los suecos han comenzado a considerar el “consentimiento activo” en los actos sexuales, en algunos estados de Estados Unidos se han establecido reglas similares para evitar abusos y violaciones en los campus universitarios.

Y algunos dirán, que Suecia es uno de los países con más denuncias de violaciones sexuales, y sí, lo es, pero eso ocurre no porque en Suecia se viole más, sino por su legislación. En ese país, incluso con el consentimiento de las partes, si en medio de una relación sexual uno de los dos se arrepiente, dice no, y el otro continúa, eso da orígen a una denuncia por delitos sexuales.

Por otro lado, si una mujer es violada reiteradamente por su pareja, cada acto es contado como una denuncia. “Cuando una mujer va a la policía y dice que su esposo o novio la violó casi todos los días durante el último año, la policía registra cada uno de esos actos, lo que supondría más de 300 denuncias. En muchos otros países eso sería sólo un registro”, dice la socióloga Klara Selin, del Consejo Nacional para la Prevención del Delito de Estocolmo. Es por esto que en Suecia violan más.

Según la socióloga, “en Suecia hay una intención explícita de registrar todos los casos de violencia sexual por separado, para que sea visible en las estadísticas”, esto -según Selin- ha generado  “el debate público sobre este tipo de delito durante las últimas dos décadas y ha tenido el efecto de despertar la conciencia y alentar a las mujeres a acudir a la policía si sufren un ataque”.

El alto índice de denuncias en Suecia, también se debe a que en 2005 modificó las leyes de delitos sexuales y amplió su definición. Entre los cambios también se tipificó como violación el tener relaciones sexuales con una persona dormida, inconsciente, o bajo el efecto de cualquier sustancia que pudiese alterar sus sentidos. Estos condicionantes también lo contemplan otros códigos penales como el peruano, pero no el español. Para este último si una mujer está dormida o inconsciente seguiríamos hablando de abuso sexual, más no de agresión sexual, ergo, de violación.

Uno de los acusados al amparo de los cambios de la ley sueca es Julian Assange, quien en agosto de 2010 tuvo relaciones sexuales con dos mujeres, que luego lo denunciaron por sendas relaciones sexuales que de consentidas, pasaron a no serlo. Assange está denunciado en Suecia por “coerción ilegal” al haber sujetado a una mujer, “acoso sexual” por no aceptar usar un condón, “acoso deliberado” y “violación” de una de las mujeres, pues mantuvo sexo con ella mientras dormía y lo hizo sin utilizar preservativo.

Según un abogado sueco, si el sexo no es consentido se trata de una violación, por ello, la violencia no es requisito indispensable para ser acusado de este delito, “eso es lo que la gente suele pensar, pero en la práctica si uno fuerza a alguien a tener sexo sin consentimiento no se necesita usar violencia del todo. El que comete el crimen puede estarse aprovechando de una difícil situación de la mujer en cuestión”.

Y es que la violación en Suecia tiene tres grados, la más seria incluye violencia directa, la violación regular que incluye violencia más suave y la coerción ilegal que considera una violación a una relación sexual basada en presionar emocionalmente a una persona para aprovecharse de ella. Las tres categorías son condenadas con prisión, de diez, seis y cuatros años respectivamente.

Alrededor de las 03:25 horas, los acusados se vistieron y fueron abandonando el portal de forma escalonada, dejando en él a la denunciante, sola y medio desnuda. Antes de abandonar el lugar, Antonio Manuel Guerrero Escudero se apoderó, en su propio beneficio, del teléfono móvil Samsung Galaxy con IMEI , valorado en 199,19€, que la denunciante portaba en su riñonera, para lo que solo tuvo que abrirla, quitándole la funda y extrayendo del terminal la tarjeta SIM y la tarjeta de memoria, que arrojó al suelo antes de marcharse. La denunciante tuvo conocimiento de este hecho después de que todos los acusados abandonaran el portal”.

Según la fiscalía este caso amerita una condena por agresión sexual, según los jueces no. Según la opinión pública la violación es un hecho, por todo eso el ministro de Justicia ha anunciado una reforma del código penal para una correcta tipificación y castigo de los delitos sexuales, sin embargo, en la sentencia de “La Manada” el problema no es el código penal sino la interpretación del mismo, pero el gobierno sale raudo a anunciar una reforma, la marea del 8 de marzo con cientos de miles de mujeres en las calles exigiendo igualdad y respeto así lo exige, ellas podrían decantar la balanza en las próximas y, posiblemente, no lejanas elecciones.

A propósito, para evitar confusiones en cuanto al consentimiento o no consentimiento de una relación sexual, Holanda ha creado una app mediante la cual antes de la cita, las partes involucradas dejan constancia de su consentimiento para el encuentro sexual.

Este blog también ha sido publicado en  LaMula.pe