Las cifras bailan hasta que la cartografía habla [Vídeos]

Según estudios cartográficos de la prestigiosa universidad Pompeu Fabra, a la última manifestación catalana no acudieron 350 mil personas como dijo la Guardia Urbana, ni 750 mil como dijo la ANC. Fueron más, muchos más.

La manifestación realizada el domingo 15 de abril de 2018 para pedir la libertad de “los Jordis” y de los demás presos políticos: 7 exconsellers y diputados catalanes, así como diálogo con las autoridades del gobierno español -a fin negociar una salida a la situación que vive Catalunya- ha generado un baile de cifras absolutamente desigual.

Horas después de la multitudinaria cita, que gran parte de la avenida del Paral.lel de Barcelona, y calles adyacentes, la Guardia Urbana cifró los asistentes en trescientas cincuenta mil personas. La Asamblea Nacional Catalana (ANC) en setecientas cincuenta mil, sin embargo, estas estimaciones quedarían cortas.

A casi una semana del evento, la universidad Pompeu Fabra de Barcelona, reconocida desde 2015 como la mejor universidad de España, ha dicho esta boca es mía, y echando mano de sus expertos en cartografía ha modificado completamente estas cifras: ni 350 mil, ni 750 mil, para la universidad, los asistentes a la manifestación fueron 1.650.000.

Para obtener este resultado, los cartógrafos de la Pompeu Fabra ha utilizado herramientas de diseño asistido por ordenador (CAD). Según han informado los expertos de la universidad, el margen de error de la cifra es de +/- 0’5 %. Así que podemos hablar de un éxito más de la sociedad civil catalana, la verdadera, no aquella que llevando el nombre sólo sabe corear en sus manifestaciones arengas de muerte y odio.

La manifestación fue organizada por la plataforma Democracia y Convivencia, creada para la defensa de los derechos y de las libertades ciudadanas, a finales del pasado mes de marzo. Esta plataforma está integrada por diferentes asociaciones catalanas, entre ellas la ANC, así como entidades sociales, sindicatos y asociaciones vecinales.

La manifestación estuvo encabezada por representantes de las entidades soberanistas, y -por primera vez- por representantes de importantes sindicatos: Comisiones Obreras y UGT. También participó la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, cuya agrupación pide la celebración de un referéndum pactado con el gobierno español para permitir que los catalanes decidan lo que quieren para su territorio.

A continuación algunas voces de los que se dieron cita en la primera mañana primaveral, luego de 5 días de intensas lluvias en todo el territorio catalán. Hasta el sol confabuló con el pueblo y salió a iluminar una jornada de reivindicación y de lucha pacífica, porque las manifestaciones independentistas catalanas siempre han sido así: pacíficas, familiares y festivas. Y quien diga lo contrario es porque no ha participado en ninguna de ellas.

Moncloa, ¡tenemos un problema!

Los presos políticos catalanes y la falta de respeto a derechos como el de la libertad de expresión enfadan a colectivos españoles que ya alzan su voz en calles y plazas

España despierta. En Madrid una marcha por la libertad de los presos políticos catalanes ha acabado congregando este sábado a centenares de personas. No es la primera vez que el colectivo “Madrileños por el derecho a decidir” se manifiesta en la capital del reino por el derecho a decidir de los catalanes, sin embargo, esta vez también reclaman ese derecho para sí mismos.

Elena Martínez, la portavoz de la organización, dice que han salido a las calles en demanda de la libertad de los presos políticos, por la democracia y por la República y porque ellos también quieren decidir si monarquía o República para toda España. Según Elena, es necesario acabar con el “régimen del 78”, que no es otra cosa que la llamada transición y los posteriores gobiernos que ha tenido España tras la muerte del dictador Francisco Franco.

A diferencia de países como el Perú, y otros, en España no se ha pasado cuentas por los abusos, ejecuciones y violaciones de derechos humanos cometidos durante el franquismo, no ha habido ninguna investigación, ni comisión de reconciliación, ni nada; contrariamente, lo que hubo fue una amnistía que so pretexto de liberar y exculpar a los presos políticos de la dictadura, sirvió también para evitar que fueran juzgados los protagonistas de las violaciones de derechos humanos practicadas durante el gobierno que mantuvo a España durante casi  4 décadas bajo la bota “del caudillo”.

El 10 de febrero de 2012, Navanethem Pillay, representante de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, hizo una petición formal a España: la derogación de la ley de amnistía por incumplir la normativa internacional sobre derechos humanos. Al día de hoy el pedido no ha sido atendido pues esta ley continúa vigente en el Estado español.

Desde la realización del referéndum de autodeterminación de Catalunya, el Estado español no ha hecho nada más que mostrar su cara más reaccionaria, ha encarcelado de manera preventiva a 7 políticos y dos activistas catalanes, y ante el pedido de libertad de algunos, la justicia española ha contestado que no les abre la celda porque no han cambiado su manera de pensar y en cualquier momento podrían verse tentados a cometer el mismo delito: declarar la independencia. Sin embargo, el código penal español no contempla castigo ni pena para quien declara la independencia en ausencia de violencia.

España despierta. Esta no es la primera manifestación a favor de la causa catalana, dentro del territorio español, desde otros puntos -como Granada o el País Vasco- también ha salido a protestar por las porras del 1 de octubre y por la falta de respeto a las libertades fundamentales, y es que las pretensiones independentistas de Catalunya están dejando a España -y con España me refiero al gobierno y a la monarquía- con el fustán al aire.

La retirada del delito de rebelión en la euroorden emitida contra Carles Puigdemont, realizada por el juzgado alemán, ha sido una terrible estocada para el gobierno de Mariano Rajoy, cuyo portavoz en el Parlamento Europeo ha dicho este fin de semana que, “si la euroorden no funciona, el tratado de Schengen no tiene sentido”. O sea que el golpe ha sido tan devastador y la herida tan profunda que España podría -incluso- estarse planteando abandonar la Unión Europea.

(Este blog también se ha publicado en LaMula)