«El precio que pagó mi bebé al nacer: la muerte» [VÍDEO]

Escrito por: Leonor Pérez-Durand

La violencia obstétrica se ha cobrado una vida en Perú. Este lunes 26 de octubre un bebé ha muerto por falta de atención de un hospital de ESSALUD. Eleazar habían decidido llamarlo sus padres. Sus hermanos también lo esperaban con ansias, hoy todo es dolor e indignación en la familia Flores Montoya

«Tuve que dejar a mi esposa ingresada en el hospital e ir a la morgue. Vestí a mi bebé, lo puse en su cajón y me lo llevé a casa, allí mi familia y yo estuvimos con él, vimos como se nos parecía. Estaba dormidito mi bebé, yo lo miraba y parecía dormido. Luego lo enterramos. Eleazar le habíamos puesto, hoy tendría que estar hoy en mis brazos, pero no lo está porque a mi esposa no la atendieron bien. Mi hijito nació vivo y si está muerto es por negligencia médica».

Víctor Hugo Flores tiene 2 hijos, esperaba el tercero, su esposa, Ana Cecilia Montoya, estaba de 32 semanas y la ilusión era grande, tanto en su casa, como en la de sus familiares. Eleazar estaba pronto a nacer y desesperaban con la espera. Todo iba bien, hasta que este lunes 26 de octubre, su esposa tuvo un pequeño sangrado durante la madrugada, él no podía llevarla al hospital porque se encontraba en Lima por trabajo, así que le encomendó la tarea a su hermano.

Víctor Hugo y Ana Cecilia Montoya, su esposa viven en San Pedro de Lloc, distrito de la provincia de Pacasmayo ubicado en la región La Libertad en Perú y cuando ella se puso mal él estaba en Lima, a 11 horas en auto hasta Pacasmayo, por eso su hermano y su esposa se hicieron cargo de la situación, y llevaron al hospital a Ana Cecilia y allí comenzó la tragedia, pues a pesar del sangrado que sufría y de los dolores que tenía, la hicieron esperar 1 hora antes de atenderla.

Duelo de madre

Ana Cecilia no pudo hablar con teleoLeo.com pero nos envío su testimonio sobre todo lo vivido desde la trágica madrugada en la que por falta de atención médica perdió a su querido Eleazar.


El día 26 de octubre de 2020 aproximadamente a las 5 de la mañana, mi cuñado me trasladó a emergencias del Hospital ESSALUD de Pacasmayo ya que tenía contracciones con pequeño sangrado de mi embarazo de 32 semanas y como madre sabía que era una señal de que mi bebé estaba por nacer. Al llegar me hicieron preguntas sobre lo que presentaba pasándome luego a “observación” a pesar de que era evidente que requería una operación de emergencia por el sangrado que presentaba y porque mi bebé aún no cumplía los 9 meses.

Estuve más de una hora en “observación”, el equipo de enfermeros se acercaba a verme de rato en rato supuestamente monitoreando los latidos de mi bebé los cuales pude escuchar mediante un ultrasonido, que por cierto, estaba en pésimas condiciones ya que se me resbalaba a cada rato del vientre, mientras las contracciones se hacían más dolorosas y la pérdida de sangre iba aumentando y lo sé porque la enfermera al cambiarme de ropa dijo: “está perdiendo mucha sangre”.

Hasta ese momento ningún doctor se acercó a verme para diagnósticarme. Luego llegó un hombre vestido de enfermero y dijo: «Que la lleven de inmediato al Hospital Lazarte de Trujillo». Me subieron a la ambulancia y dejándole toda la responsabilidad al chofer escuché que uno de ellos le dijo: «Vuelas». En la ambulancia me acompañaba mi hermana y un enfermero el cual solo llevaba un tensiómetro y algunas medicinas para ponerle al suero, por el camino me dijo que tenía que tomar una pastilla la cual no pude tomar porque no había agua.

En el camino las contracciones iban aumentando cada vez más y la pérdida de sangre era abundante, el enfermero al ver eso hace llamadas telefónicas informando a alguien mi estado. Ante esta situación crítica deciden parar en el Hospital de ESSALUD de Chocope para que me atiendan, créanme que entre tanto dolor sentí un poco de alivio porque por fin ya me imaginaba siendo auxiliada por algún médico de turno, ese corto alivio se convirtió en pánico al escuchar que no podían recibirme porque la referencia era para el hospital Lazarte.

Y aquí quiero hacer un reflexión: ¿Es que acaso tenía que bajar yo de la ambulancia a implorar que me atiendan? créanme que lo habría hecho una y mil veces, pero mi estado crítico y el inmenso dolor no me lo permitían (las mujeres que son madres y han dado a luz por parto natural saben de lo que estoy hablando). AL negarme la atención, el chofer no tuvo otra opción que seguir camino a Trujillo, 50 minutos más, y era obvio que mi bebé nacería en cualquier momento ya que me encontraba en pleno trabajo de parto.

Minutos después nació vivo mi bebé, yo sentí sus movimientos y mi hermana que estaba a mi lado también me lo confirmó. Pero la alegría y calma de saber que mi bebé por fin había nacido, se desvanecía y convertía en desesperación, cuando veía todo lo que faltaba para llegar a Trujillo, obviamente mi hijito debía ser atendido de inmediato con los cuidados necesarios que requiere un bebé prematuro, los cuales no se los podían dar en una ambulancia. Minutos después, el enfermero trató de darle los primeros auxilios.

Luego el enfermero comenzó a darle masajes de reanimación y luego la tragedia. El enfermero me hizo señas de que mi niño estaba muriendo. Mi bebé llegó al hospital de Trujillo sin signos vitales, allí certificaron su deceso y procedieron a darme los primeros auxilios, pero yo ya no sentía dolor físico, era el alma la que me dolía por haber perdido a mi hijito. Ya nada podía calmarme ni quitarme el sufrimiento por la pérdida irreparable de mi niño. Han pasado sólo 3 días y cuando logro dormir despierto pensando que todo es un sueño.

Pero no, lamentablemente todo es real y que no quiero que siga pasando con vidas inocentes. Soy maestra de profesión y trabajo con niños que son la alegría de sus hogares y no quiero que ninguno más falte a sus padres. Solo espero que mi caso sirva de reflexión y para que muchas madres como yo tengan en cuenta que no siempre los demás son solidarios y empáticos. Lamentablemente hay mucha indiferencia y negligencia en nuestros hospitales. No es justo, que tengamos que pasar por esto.


Sé que nada hará que mi bebé regrese a la vida pero quiero dejar este testimonio doloroso que me ha tocado vivir y quiero compartirlo para que no le pase a ninguna madre que a pesar de los sacrificios y sufrimientos espera con ansias y amor incondicional a sus bebés. Hasta siempre mi amado hijito Eleazar Flores Montoya. Te llevas nuestros corazones y nos dejas un inmenso vacío en el alma a papá y mamá. Nuestro duelo por ti será eterno porque el amor de tus padres y de toda tu familia lo es.

«Mi esposa al tener el seguro que tiene puede atenderse en cualquier hospital de la red de ESSALUD. ¿Por qué le negaron la entrada al hospital de Chocope, por qué dejaron morir a mi hijito; por qué demoraron tanto en atenderla en el hospital de Pacasmayo; por qué allí nunca la vio un médico; por qué la mandaron en una ambulancia con un enfermero que no estaba preparado para estas contingencias?». Estas y más preguntas revolotean en la cabeza de Victor Hugo.

TeleoLeo.com habló con este padre, quien además de estar indignado por la manera en la que ESSALUD ha tratado a su esposa, se siente impotente por el trato recibido cuando ha quiso denunciar lo ocurrido. «Luego de enterrar a mi bebé fui a la comisaría de Pacasmayo y no me quisieron recibir la denuncia, me dijeron que tenía que llevar el informe médico, así que con mi dolor a cuestas estoy recabando toda la documentación y me pelotean de una oficina a otra».

Victor Hugo también dijo a teleoLeo.com que el hospital tenía especial interés en que se lleve a su hijo para enterrarlo. «Yo no sé de leyes, yo soy un hombre de trabajo y ahora que consulto qué debo hacer para denunciar esta tremenda negligencia médica, me dicen que tenía que haber dejado a mi hijito para que le hicieran la autopsia y determinasen la causa de la muerte, pero yo no sabía, yo sólo quería hacer las cosas bien y darle sepultura, era lo único en lo que pensé».

Entrevista de teleoLeo.com con Víctor Hugo Flores, padre de Eleazar

Esperemos que ESSALUD diga algo respecto a esta gravísima denuncia y sancione a los responsables. El trato recibido por esta madre y su bebé no es humano, ni responde al compromiso médico. No es correcto dejar sin atención a una paciente que está a punto de parir, que además debido al sangrado que tenía acusaba complicaciones y que estaba apunto de tener un bebé prematuro. Nada justifica que Eleazar habiendo nacido vivo esté hoy muerto porque a su madre no le abrieron las puertas de un hospital. ¡Que pague quien tenga que pagar!

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