Confiesa haber violado a su hija y la policía lo deja en libertad

Una vez más, la policía peruana demuestra no estar a la altura para tratar las denuncias de violencia de género. Dejar en libertad al violador confeso de una menor es poco menos que una aberración

Alberto Arirama Guabloche viola a su hija de 11 años, la deja embarazada, el delito es denunciado en comisaría, él se confiesa culpable y la policía lo deja en libertad. “Espere en su casa que lo llamen de la fiscalía” —le dicen.

Pero esperar a qué, por qué alguien que ha violado a una menor de 13 años, delito condenado con cadena perpetua en Perú, está hoy libre, en posibilidades de ir a donde le dé la gana y de seguir dando rienda suelta a su brutalidad.

Código Penal, Artículo 173.- Violación sexual de menor de edad

El que tiene acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal o realiza cualquier otro acto análogo con la introducción de un objeto o parte del cuerpo por alguna de las dos primeras vías, con un menor de catorce años, será reprimido con pena de cadena perpetua.

Los hechos ocurrieron en Tamshiyacu, pequeña localidad del distrito de Fernando Lores en la provincia de Maynas. Este 27 de septiembre M.S llevó a su hija a la posta médica, la niña empezó a menstruar hace poco y tuvo una falta, su madre se preocupó y la llevó para que la revisaran.

Resultado: la menor identificada como X.A.S está embarazada. En ese momento la doctora preguntó qué había pasado y la niña lo dijo todo. Dijo que desde hace dos meses su padre la viola y que no le había dicho nada a su madre ni a nadie porque él, Alberto Arirama Guabloche, la tenía amenazada.

La madre de X.A.S salía a trabajar cada día tranquila dejando a sus tres hijos (2 niñas y un niño) al cuidado de su esposo y eso le permitía e Arirama hacer lo que le daba la gana con su hija. Él mismo ha confesado haber violado a la menor.

En cuanto la madre y los familiares de la niña supieron lo que ocurría, presentaron la denuncia ante la comisaría de la localidad y allí, pese a la confesión de Arirama, la respuesta fue: “Como los hechos han ocurrido hace dos meses, no hay flagrancia, entonces vaya a su casa y espere que se inicie el proceso en la fiscalía”.

Así que, ayer mismo, según los familiares, luego de pasar unas horas Arirama terminó cenando con su hermana como si nada hubiese pasado.

La denuncia la dio a conocer Cynthia Bobadilla, empleadora de la abuela de X.A.S, teleoLeo.com habló con ella y, entre otras cosas, manifestó su rabia y el sentir de la abuela de la menor: “La abuela está destrozada. He hablado con la madre, ella quiere justicia y a ese hombre lejos del alcance de sus hijos, por eso y ante la inacción policial también han presentado denuncia ante el Ministerio Público”.

Esta noticia me deja varias interrogantes:

-¿Cómo la policía deja libre a Alberto Arirama Guabloche después de confesar ser culpable de una violación sexual?

-¿Por qué la policía peruana reacciona de manera benevolente con el culpable de la violación de una persona?

-¿No sabe la policía peruana que todo delito de violación tiene pena de cárcel y que cuando se trata de una menor de 14 años la pena es cadena perpetua?

-¿Cómo la policía no detiene a Alberto Arirama Guabloche y lo pone a disposición del Ministerio Público para que sea la justicia la que decida lo que se hace con él, habida cuenta que ya se declaró culpable de la violación de su hija?

Esperemos que se haga justicia para X.A.S y que esta incluya la condena de su violador y la sanción correspondiente a los malos policías que atendieron su caso.

Este blog sobre la violación de una menor por parte de su padre también ha sido  publicado en teleoLeo.laMula.pe

Baldo Olivares, rector de la UNAC, decidirá si suspende alumno denunciado por violar a una compañera de estudios

El Tribunal de Honor de la Universidad del Callao ha dictaminado la separación de José Eduardo Pachas, el alumno denunciado, ahora la oficina de Asesoría Legal que depende del rectorado deberá pronunciarse

Escribe: Leonor Pérez-Durand

teleoLeo.com

“Siento que mi universidad me ha fallado, no me ha protegido. Me violó un compañero y después de 6 meses de haber solicitado una orden de alejamiento, aún no toman una decisión definitiva. El nuevo ciclo de estudios ya ha comenzado y yo sigo sin poder ir a clases porque no puedo estar en la misma aula de quien me violó. Yo soy la víctima y soy la que ha tenido que encerrarse a estudiar desde casa mientras él hace vida normal. Eso no es justo”. 

La orden de alejamiento no priva al denunciado de seguir sus estudios. De aprobarse, José Eduardo Pachas, continuaría sus cursos desde su casa y acudiría a la universidad para presentar trabajos y rendir exámenes, tal y como hizo la joven abusada el ciclo pasado.

Lezly Carrasco, intentó seguir sus estudios luego de haber sido violada por un compañero de clase pero no pudo, temblaba y sentía pánico en cuanto veía a José Eduardo Pachas, su abusador. No soportaba la idea de tener que compartir aula con él, no podía, recordaba como se había quedado dormida luego que le diera a beber un vaso de vino; recordaba cómo despertó en su cama con él encima penetrándola por donde le dio la gana; recordaba como le había mordido el cuello hasta dejarla adolorida y con un moretón enorme. Ella recordaba todo al verlo y no podía ni respirar.

Hace unas semanas Lezly contactó conmigo y me explicó su historia que publiqué en teleoLeo.com: “¡No es no! Pero, la justicia tampoco lo entiende

En un intento de continuar con sus estudios, Lezly pidió una orden de alejamiento para su agresor, la Oficina de la Secretaría General a nombre del rector, Baldo Andrés Olivares Choque,  le dijo que no, porque el acto no había ocurrido dentro de la universidad, porque los hechos aún se estaban investigando y porque “ni la Constitución ni otros instrumentos legales de carácter internacional lo permitían”.

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Sin embargo, no es cierto que “los instrumentos internacionales” no permiten la suspensión del abusador. Diferentes protocolos internacionales en contra de la violencia sexual dentro de la comunidad universitaria contemplan la suspensión del denunciado. Ejemplo de ello son: el Protocolo de acoso moral, sexual y por razón de sexo de la Universidad Autónoma de Madrid; y  la Guía de Prevención y Atención  la Violencia de Género en las Universidades, elaborada también en España.

Tribunal de Honor en acción

Luego de la respuesta del Rectorado, el caso pasó al Tribunal de Honor de la UNAC, que luego de las declaraciones de Lezly y de Pachas se ha decantado por la suspensión del denunciado. Y ahora se está a la espera de la decisión final, la de la oficina de asesoría legal del Rectorado, la que en un primer momento dijo que la suspensión no procedía. 

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Sin embargo, este ente en sus actuaciones cometió un atropello flagrante contra Lezly, pues mientras ella fue citada para declarar de manera presencial, al abusador le enviaron las preguntas a su casa para que responda con toda calma y ‘alevosía’.

A principios de agosto compareció Lezly, ella acudió a la cita con mucho miedo por revivir lo ocurrido; su abogado pidió a los integrantes del tribunal que no la revictimizasen con sus preguntas porque ella estaba aún muy frágil. El abogado de la joven es su hermano y sabe de primera mano que debido a la violación Lezly intentó suicidarse dos veces y que aún está en tratamiento psiquiátrico.

Sin embargo, zurrándose en todas las advertencias el Tribunal de Honor, presidido por Alfredo Guerrero Roldán, quiso conocer cada detalle de lo ocurrido. “Queremos saber el orden en que ocurrieron los hechos ese día, queremos saberlo todo para hacernos una idea”. Así que procedieron a hacer lo que el abogado de Lezly había pedido que no hicieran: revictimizaron a la joven y la auscultaron con lupa.

Le preguntaron si Pachas la había “pretendido públicamente”; “de quién fue idea de ir a su casa y porque fueron”; “si acostumbraba a tomar licor”; “qué hicieron toda la tarde juntos”. Lezly contestó a cada una de las preguntas, dijo que no, que Pachas nunca la había pretendido; que la idea de ir a su casa había sido de él porque quería mostrarle un proyecto de negocio. También dijo que sí, que habían bebido pero que no acostumbra a tomar tanto licor; y que hablaron y bailaron porque ella es profesora de danza. —¿Qué bailaron? — le preguntaron;  —marinera  —respondió.

Hasta ahora no entiendo la razón de esta última pregunta. Será que los integrantes del Tribunal de Honor creen que hay bailes que incitan a la violencia sexual. O sea, ahora, ya no es sólo debemos de cuidarnos de no “exhibirnos” en minifalda, ni de usar escotes de “infarto”, o de no consumir alcohol, también debemos de tener muy en cuenta que bailamos porque nos exponemos a ser sujeto del deseo irracional de los machos que nos rodean y los incentivamos a que nos violen. ¡Plop y replop!

Antecedentes del interrogatorio vejatorio

Cuando Pachas violó a Lezly, cerró con llave la puerta del cuarto donde vive, ella sólo pudo salir de allí porque se encerró en el baño con su teléfono y llamó a un amigo. Los catedráticos le preguntaron si en el pasado “había tenido una relación sentimental con ese amigo”, le preguntaron “por qué durmió en su casa y por qué no había vuelto directamente con su familia, con quién y cómo fue a hacer la denuncia […] por qué le hicieron el dosaje etílico y de drogas a las 18 horas de la violación.”

Ante el Tribunal de Honor, Lezly respondió que había sí había tenido una relación sentimental con su amigo para evitar ser juzgada porque luego de la violación tuvo relaciones sexuales con él. Pero en verdad nunca estuvieron ligados sentimentalmente.

La joven también manifestó que había dormido en casa de su amigo porque no quería que su madre, acabada de operar, y su padre, de duelo por la muerte de su abuelo, la vieran con las marcas que le había dejado Pachas en el cuello; dijo que cuando despertó hizo que su amigo la llevará a casa de su mejor amiga, le preguntaron —incluso— la dirección de su amiga. La joven también dijo que fue a presentar la denuncia acompañada de ellos la mañana siguiente a la violación y que fue la policía la que retrasó el dosaje etílico y la prueba de drogas.

Lezly en su declaración de los hechos ante la psicologa del Ministerio Público manifestó que horas después de la violación tuvo relaciones sexuales con el amigo que la rescató y esto se ha convertido en motivo para juzgar su conducta y no la de su agresor. Pero, el Tribunal de Honor y posiblemente la Fiscalía no tengan en cuenta que en su denuncia ella declaró que se quedó dormida inmediatamente después que Pachas le dió a beber un vaso de vino de una botella que sacó de su nevera. Ambos habían estado bebiendo durante la tarde y él siempre había ido a comprar el vino a la bodega del barrio.

Este punto es importante, porque si Pachas le suministró alguna de las llamadas “drogas de la violación”, estas pueden producir desinhibición y consecuentes conductas promiscuas en las víctimas. Sin embargo, eso no lo sabremos por la negligencia policial. En la realización del exámen toxicológico, la policía no hizo los exámenes específicos para cada tipo de sustancia que Pachas le podría haber suministrado y cuando lo detuvieron en su casa, a pesar que encontraron el sostén de ella, no buscaron pruebas que pudiesen corroborar la denuncia de la joven.

“Pero el hecho de que una persona dé negativo en los análisis toxicológicos no descarta la agresión sexual. La demora que se produce hasta que la víctima acude al hospital es fundamental, y una de las causas de que muchos resultados toxicológicos salgan negativos […] Y añade que el agresor suele elegir una droga que tenga efectos de sedación y amnésicos, y a veces también se utilizan sustancias que producen desinhibición para facilitar la agresión sexual.”

“La hipersexualidad es un efecto secundario común de un trauma sexual (al igual que evitar tener relaciones sexuales de cualquier tipo) […] Mi lógica era muy simple: si soy capaz de acostarme con personas aleatorias significa que estoy bien. Significa que mi trauma no me afecta.”

De una vez por todas debemos entender que NO es NOSuecia la tiene clara, allá si en medio de una relación consentida, alguna de las partes se retracta, el acto se detiene, se acabó, finish, finito. Metámonos en la cabeza que la voluntad de una mujer cuenta, porque si no, las prostitutas no podrían ser víctimas de una violación o de una agresión por parte de sus clientes o de quién sea y eso no es así. A las pruebas me remito: “La Audiencia de Zaragoza ha impuesto penas que totalizan 19 años y 2 meses de cárcel a Iñaki Gómez Floría como autor de la violación de una prostituta, de sendas agresiones sexuales a otras dos mujeres, de un delito de robo y de dos faltas de lesiones”.

Publicidad ingrata

Luego vendría la pregunta definitiva: “¿Considera que la publicidad de su caso en las redes sociales afecta a la imagen institucional de la universidad? […] “¿Como miembro de la UNAC cómo le afecta hacer público su caso  y haberse convertido en juez de la universidad?” Esta pregunta y repregunta se deben a que Lezly publicó en Facebook la desidia de la universidad en su caso, denunció que siendo ella la víctima había tenido que recluirse y estudiar en casa, mientras que su violador había continuado yendo a clase como si nada.

Días antes de la presencia de Lezly en el Tribunal de Honor sus publicaciones en sus redes sociales respecto al comportamiento de la UNAC encendió los ánimos. La vicerrectora de investigación de la UNAC, Ana León, llegó a intervenir en el muro de Lezly negando la inacción de la universidad en su caso, aseguró que la universidad la había protegido y que el Tribunal de Honor se estaba encargando de su solicitud. Lezly le contestó que quería saber si su caso sería enviado a la SUNEDU, que ha pedido a las universidades le presenten todas las denuncias de abusos sexuales que tienen.

La vicerrectora no contestó a la pregunta de Lezly, tampoco respondió cuando se la hice yo, es más, me dijo que yo no era periodista y que era otra mentirosa.

La calificación a mi trabajo vino luego de una conversación telefónico que sostuve con la que tuve con la vicerrectora, en la que mostrando un total desconocimiento del caso de Lezly me afirmó que el Poder Judicial había archivado su denuncia, sin embargo, esto es falso,  el caso aún está siendo evaluado por el Ministerio Público para saber si aceptan juzgarlo o no. León también me aseguró que Lezly y Pachas era pareja: “Pachas declaró ante el Poder Judicial que ellos eran pareja, que estaban en su cuarto y que ella le pidió de tomar”

—¿Pero eso tampoco no justifica una violación? —le dije

—No pues, pero el Poder Judicial lo ha dejado libre, ese expediente ya está cerrado, siguió afirmando la vicerrectora.

Sin embargo, Pachas nunca ha dicho que él y la joven fuesen novios, al contrario, ante la policía manifestó que él tenía novia y que Lezly era sólo una amiga.

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León también afirmó que no tenía ningún expediente en el que Lezly hubiese pedido una orden de alejamiento dentro de la universidad para Pachas. “Lo peor es ella publica cosas en las redes, le hacen caso y nosotros no tenemos tiempo para ver lo que publica, ella miente, miente y miente.” Sin embargo eso tampoco es cierto, es debido a la presentación de su caso a la UNAC que desde la oficina de Asesoría Legal le responden con un “no” a su pedido (tal y como hemos visto en el primer documento adjuntado en este blog). Entonces me pregunto yo: ¿quién miente?

Rector no habido

Intente también hablar con el rector de la UNAC, Baldo Olivares, le dejé varios mensajes en su celular y sé que los vio, whatsapp me mostraba el doble check, pero nunca me contestó, supongo que como la vicerrectora dice que no soy periodista y que soy una mentirosa, pues no le pareció “oportuno” contéstarme un par de preguntas:

—¿Por qué desde su oficina se negaron a ordenar la orden de alejamiento del estudiante acusado de violación?,

—¿Porque dijeron que no había normas internacionales al respecto, y si el caso de Lezly será enviado a la SUNEDU?

Alegato

Recientemente la Subprefectura de la Gobernación ha otorgado medidas de protección ordenando que José Eduardo Pachas se mantenga a una distancia prudencial de Lezly, así lo aseguró su abogado durante el interrogatorio del Tribunal de Honor, “esto les va permitir a ustedes tomar cartas en el asunto, nosotros solicitamos una medida para que se resguarde a mi hermana dentro de la universidad, ambos tienen derecho a estudiar pero debido a la agresión son los derechos de mi hermana los que deberían de ser tutelados porque ella es la víctima” —concluyó. 

Así que ahora todo vuelve a estar en manos del rector, y por eso mismo Lezly no está contenta, la oficina que ahora tiene que decidir es la misma que hace unos meses le dijo que no podían suspender de clases a su agresor, además, en unos días se cumple la fecha límite para que la Fiscalía se pronuncie sobre su caso y si es desestimado eso será un factor para que se deniegue la suspensión de Pachas, lo cual la volvería a obligar hacer el último ciclo de su carrera encerrada en casa, como si fuese ella la culpable de haberse ‘dejado’ violar.

¡No es no! Pero, la justicia tampoco lo entiende

“Cuando desperté, mi cuerpo no reaccionaba, estaba en su cama, no sabía qué había pasado, él me estaba penetrando la vagina y sólo pude decirle —suéltame, no quiero; pero no me hizo caso y continuó. Me penetró en el ano, y grité…”

Esta es la historia de una violación, la de Lezly Carrasco de 24 años de edad. Ella fue ultrajada por un compañero de la Universidad del Callao, donde ambos estudian. Según explica la joven, so pretexto de proponerle un proyecto de trabajo, José Eduardo Pachas Quispe, la citó y la llevó a su departamento, donde le dio a beber alcohol y, probablemente, la drogó para hacer poder someterla.

“Mi nombre es Lezly Carrasco Solis, el día 6 de febrero del 2018, me reuní cerca a la universidad con José Eduardo Pachas Quispe, me propuso un proyecto de trabajo  y acepté. Almorzamos juntos, luego fuimos a su departamento donde iba a enseñarme las muestras del producto a elaborar”.

A las 4 de la tarde Lezly quiso irse a la universidad, tenía clases. Pachas la convenció para seguir conversando, “me ofreció tomar vino, y yo acepté”. Según la joven, Pachas salió a comprar y volvió con dos botellas. “A las 7 de la noche le dije que me iba, pero me invitó a comer, acepté y volvió a salir a comprar”. Pachas volvió con 2 botellas más y algo para picar.

¿Sumisión química?

“A las 9 de la noche, él sacó otra botella de vino, pero esta vez de su refrigeradora, me sirvió un vaso, tome un poco y me quede dormida, antes comencé a ver todo borroso, no sentía las palmas de mis manos, ni mi cuerpo; perdí la conciencia”. La joven dice que cuando despertó se sentía desorientada, “veía lo que pasaba pero no podía hacer nada”, afirma. 

Lezly despertó en la cama de Pachas. “Él estaba encima mío, desnudo sujetando mis piernas con sus hombros, me había bajado el pantalón y la truza hasta las rodillas, tenía la camiseta subida hasta el cuello y no tenía mi sostén. Él estaba penetrando mi vagina, no podía moverme, mi cuerpo no respondía, —suéltame, no quiero —le dije; pero no hizo caso, continuó. Me penetro en el ano, y grité”, manifiesta la joven.

“Luego se echó en la cama y me jaló hacia él, yo sentía que me caía. Él sujetó mis manos y me mordió en el cuello muy fuerte, me hizo daño. Yo grité y le volví a decir —suéltame, no quiero; me dio dos cachetadas. —Dí mi nombre —me dijo. —¿Cómo me llamo?; y comencé a llorar.”

José Eduardo Pachas Quispe en su declaración ante la policía ha dicho: “Ella sabía que ambos queríamos tener sexo.” Con esta afirmación, hecha ante la Policía, Pachas, asume que penetró vaginal y analmente a Lezly Carrasco, sin mediar consentimiento expreso. Porque “ella sabía”, no es lo mismo que: ella dijo sí.

Lezly dice que sólo pudo ponerse de pie cuando él la soltó. “Mi mente se apagaba por momentos, vomité, comencé a llorar; estaba desorientada. Vi mi celular, lo cogí, caminé como pude al baño, me encerré; volví a vomitar. Lloraba, temblaba, veía todo borroso, sólo quería estar a salvo”. Lezly dice que le envió un mensaje a una amiga, pidiendo ayuda , pero no le contestó.

Un amigo va al rescate

Lezly logró comunicarse con un amigo, que fue a buscarla; la encontró sentada en el suelo: “Al verlo me aferré a sus pies y empecé a llorar a gritos, no podía hablar bien, ni siquiera podía contarle lo que me había pasado, sólo lloraba, sentía mucho miedo, estaba desorientada, adolorida, devastada. Había pasado por el momento más horrible de mi vida; subimos en un taxi y me volví a quedar dormida”, afirma la joven.

Esa noche, Lezly durmió en casa de su amigo: “Estaba en shock, no quería hablar con nadie, cuando logré contarle lo que había pasado, le pedí que durmiera conmigo, no quería sentirme desprotegida. Horas después desperté y le pedí que me hiciera el amor, no sé ni por qué lo hice, yo no soy así; sólo quería borrar lo que me había pasado, quería acabar con esa sensación de asco, de haber sido utilizada”.

¿Sexo después de una violación?

Decir la verdad ha hecho que la pericia psicológica del Ministerio Público ponga en duda la violación de Lezly: “Es muy extraño que una mujer violada sostenga relaciones sexuales luego de unas horas.” Sin embargo, según diversos estudios psicológicos no hay un patrón y cada mujer reacciona de manera diferente al abuso.

Este es el ejemplo de una mujer que mantuvo relaciones sexuales luego de haber sido violada. El caso de Lezly, no es el único: “El proceso de Sandy, de 41 años, quien fue violada por un amigo, fue muy distinto. Tras el suceso, empezó a tener sexo con todos los hombres que podía”.

Dos intentos de suicidio

Luego de la violación, Lezly se encerró en su habitación, es donde se sentía y, aún ahora, siente segura, pero también es donde intentó suicidarse dos veces. Desde febrero está en tratamiento psiquiátrico, tiene revisiones periódicas y le han prescrito varios antidepresivos.

“Sólo con las pastillas estoy mejor, pero el dolor no pasa, por eso me encierro en mi habitación. Ni siquiera puedo ir a la universidad, él sigue yendo y cuando lo veo tiemblo, lloro…”.

Inacción de la universidad

Lezly informó de lo ocurrido a la Universidad del Callao, pidiendo el alejamiento o suspensión de Pachas; el rector, Baldo Andrés Olivares Choque, con el visto bueno de la oficina de Asesoría Jurídica del centro, le contestó que no podía hacer nada, “de conformidad con la Constitución Política del Perú y otros instrumentos legales de carácter internacional”.

Sin embargo, la universidad miente. He buscado párrafo, artículo, título o frase, de la Constitución Política del Perú respecto a este tema y no he encontrado nada. Lo que sí he encontrado es que cada vez hay más universidades, a nivel mundial, que toman medidas respecto al abuso sexual cometido por personas de su comunidad.

Si el rector Olivares “googlea” encontrará sin problemas diversos “instrumentos legales de carácter internacional” de los que él y sus abogados dicen que no existen. Por aquí le dejo uno, de tantos: el protocolo elaborado por el Ministerio de Educación de Chile para separar a los integrantes de su comunidad denunciados por abuso sexual.

Sin embargo, hace unos días, el Tribunal de Honor Universitario, le ha comunicado a Lezly  que interpondrán en proceso administrativo para ver si procede, o no sanción administrativa contra Pachas. Pero, esto, la asusta: “tengo miedo, de cómo hagan ahora las cosas, el tribunal podría citarme a declarar, incluso delante de Pachas. Me expondrán, me harán revivir todo y lo más probable es que me vuelvan a juzgar”.

(Hasta aquí la historia de Lezly, la segunda parte de este blog contiene los documentos que la joven me hizo llegar y que demostrarían que —hasta el momento— la investigación de su caso no ha sido bien realizada)

Investigación policial deficiente y errada

Todo el proceso de denuncia y verificación de pruebas ha sido realizado con poca profesionalidad. Los documentos que adjunto a continuación, así como,  el informe de un perito particular lo demuestran.

Denuncia policial
Al día siguiente, de la violación, Lezly presentó denuncia en la comisaría de La Perla-Callao, a las 10:45 de la mañana

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Exámenes

Médico legista: lesiones vaginales y anales, marcas de succión en el cuello y rozaduras en las rodillas

Toxicológico

No encuentran restos de alcohol ni drogas 

Errores del examen toxicológico

Según el ex Perito Forense del Laboratorio de Criminalística de la PNP, Domingo Santiago Figueroa, el examen toxicológico está plagado de errores:

1-. Demoraron 7 horas en obtener la muestra de orina (la denuncia fue presentada a las 10:45 de la mañana y el examen fue realizado a las 18:10 de la tarde).

2.- Se basa sólo en una prueba de orina para descartar la presencia de alcohol. Según estipula criminalística, tenían que haberle hecho una prueba de sangre

3.- No se respetó la cadena de custodia en la manipulación y conservación de la orina

4.- El examen da negativo para drogas, pero no dice para cuáles, a pesar que el  examen de cada droga requiere una prueba específica

5.-El análisis de drogas mal hecho —perjudica a Lezly— impide saber si le dieron alguna sustancia para someterla

6.- El examen del sarro ungueal (restos bajo las uñas) tampoco es preciso. Para el perito es NULO

7.- Tras la denuncia José Pachas fue tenido. En la lavadora de su casa se encontró el sostén de Lezly, pero, la policía no buscó pruebas, como las botellas de alcohol —que habían bebido— o los medicamentos con los podría haberla dormido

Pericia Psicológica

A todos los errores e ineficiencia de la investigación policial, se suman los prejuicios de la pericia psicológica del Ministerio Público, realizada por la doctora Rosa Vega Miranda. 

1.- Según la psicóloga, Lezly no está psicológicamente afectada por la violación

Sin embargo, tras DOS INTENTOS DE SUICIDIO, la psiquiatra particular que la le diagnostica depresión y la medica. 

2.-La psicologa del Ministerio Público afirma que Lezly no sufre daño psicológico, porque luego de haber sido violada tuvo sexo con un amigo.

Sin embargo, la OMS, en su informe, “Comprender y abordar la violencia contra las mujeres”, señala que tras una violación, cada mujer tiene reacciones diferentes: “algunas se exponen a conductas sexuales de riesgo y hasta intentan suicidarse”

Otra cosa que podría explicar la conducta sexual de Lezly, luego de haber sido violada, podría ser “la sumisión química”, en la que normalmente se utilizan “benzodiazepinas (valium, orfidal, tranxilium, diezepan), escopolamina(conocida comúnmente como burundanga), éxtasis líquido o rohypnol. Sustancias que provocan somnolencia o desinhibición del comportamiento…”.

3.- La pericia psicológica dice —alegremente— que Lezly muestra sentimientos de culpa

La psicologa del Ministerio Público desconoce que las mujeres violadas, siempre se sienten culpables. Según una investigación de la Universidad de Málaga- España, las víctimas de violencia sexual experimentan culpa debido a la “cultura del honor”basada en la fidelidad femenina y en la importancia de una buena reputación.

4.- La psicologa cuestiona la madurez sexual y emocional de la joven porque sale a beber con amigos, y porque no usa protección ni métodos anticonceptivos

Y, me pregunto, ¿qué tiene que ver todo eso con haber sido violada? ¿O sea, si sales, bebes con amigos, no usas métodos de prevención, ni pastillas y te fuerzan a tener sexo: estás pidiendo a gritos que te violen?… ¡Plop y replop!

Ineptitud y falta de preparación

Después de la violación y de la estigmatización que ha sufrido Lezly por explicar su verdad sin tapujos, una vez más, ha quedado claro, que:

1.- Los operadores de justicia del Perú no están preparados para atender a una mujer víctima de violencia machista. Continúan mirándola como la que “provocó”la situación de peligro. Aún no les entra en la cabeza que NO es NO.

Deberíamos aprender de Suecia, donde sólo sirve el consentimiento positivo de una mujer para mantener una relación sexual, donde, si a la mitad del acto, la mujer dice que no y el hombre continúa esto ya es una violación. Por eso, si Suecia tiene una de las tasas más altas de violencia sexual, no es porque violen más, sino porque la justicia de ese país protege la integridad de las mujeres.
Julian Assange está acusado de violación en Suecia, él tuvo una relación consentida con una mujer pero luego tuvo sexo con ella mientras estaba dormida.

2.- En Perú aún no hay un protocolo oficial para atender las denuncias contra los delitos de violencia de género, no lo tiene la policía, ni lo tiene el Ministerio Público. Una fuente del Ministerio de la Mujer así me lo confirmó, además, me dijo:  —”por más que hagamos cursos a los policías estos siempre son cambiados de destino y así nunca hay efectivos verdaderamente formados y con experiencia para atender estos casos”.

Todo esto es muy grave, porque si una mujer no va acompañada de un abogado o de alguien que sepa sobre el tema, la pasará lo que a Lezly, le harán lo exámenes mal y a destiempo; y así estos delitos machistas siempre quedarán impunes.

Este blog también ha sido publicado en: teleoleo.lamula.pe

#EspañapaísdeVioladores

La falta de contundencia en las sentencias en contra de las violaciones sexuales, podría hacer que España acompañe a Perú en la vergüenza

#EspañapaísdeVioladores este podría ser un nuevo hashtag, por lo menos así lo piensa uno de los presentadores más conocidos en el Estado español. Así lo acabo de descubrir mientras busco información sobre una nueva Manada española.

Mientras escribía este blog, se daba a conocer que uno de los violadores de “La Manada”Antonio Manuel Guerrero, el guardia civil del ‘grupo’, intentó este lunes obtener un pasaporte. Este es uno de los documentos consignados ante la justicia al momento de su liberación provisional para evitar su huída del país.

El presentador, Risto Mejide es su nombre, ha sido crucificado por decir que España es un país de violadores.  Luego de la laxa sentencia en contra de “La Manada”, y antes de su liberación, dijo que ahora los turistas podían venir a España a violar mujeres porque aquí podían actuar con total impunidad.

Un bloguero ibérico lo refutó indignado, tan indignado y asqueado como los machirulos de Perú a los que #PerúpaísdeVioladores les arde. El bloguero intenta rebatir la afirmación de Mejide, escudándose en las estadísticas de los países nórdicos, cuyas tasas de denuncia de de violaciones sexuales son mucho más altas que las de España.

Sin embargo, la afirmación tiene truco. Si tomamos a Suecia como referente, la tasa de violaciones es mucho más alta que la de España, porque la legislación respecto a los abusos y violaciones sexuales es más contundente que la española.

Primero, los suecos sí que llaman a las cosas por su nombre y una violación es una violación, no una agresión como la considera el Código Penal español. Además consideran como tal: cualquier acto sexual realizado sin consentimiento expreso.

Es más, en Suecia se bromea con el hecho de que para tener sexo es mejor firmar un contrato, pues, aunque se trate de un acto consentido, si en algún momento alguna de las partes duda o se arrepiente y lo expresa, se considera violación si la otra parte no respeta el cambio de decisión y continúa con el acto.

Es por eso que Julian Assange está acusado de violación en Suecia, él tuvo una relación consentida con una mujer pero luego tuvo sexo con ella mientras estaba dormida.

Así que hay que ponderar mucho al defender a España o Perú, porque no todo vale para intentar quitarles el ‘maldito’ hashtag de encima. Para saber si en verdad en Suecia violan más, tanto España como Perú tendrían que tener leyes más contundentes respecto a la violencia machista.

Al día de hoy lo único que podemos afirmar es que en Suecia las leyes protegen más a la mujer y allá sólo el SÍ es el que valida una relación sexual. Así que si un país con una legislación garantista para las mujeres registra más denuncias por violación, no quiere decir que en ese lugar violen más, quiere decir que las mujeres acuden a denunciar más, porque saben que sus casos serán atendidos.

Al otro lado de este razonamiento, si un país con una legislación poco garantista para las mujeres, como los son España o Perú, registra una tasa menor, no quiere decir que en estos territorios se viole menos, sólo quiere decir que las mujeres no nos sentimos lo suficientemente protegidas y que muchas no denuncian porque saben que serán revictimizadas y los culpables no recibirán un castigo justo.

Las semejanzas en el desprecio por la mujer tanto en España como en Perú tiene factores comunes que podrían explicarla. En ambos países la religión aún tiene demasiada influencia, ambas culturas creen que cuando una mujer dice que no, no siempre dice que no.

Otra de las cosas que nos une en el tema de violencia de género es que, en ambos países, la educación sexual brilla por su ausencia en las escuelas. Por otro lado, si bien es cierto, en España, el #EnfoquedeGénero es un tema del que se habla y se han dictado algunas leyes para reflejarlo en la vida cotidiana, en Perú este tema aún es caca, pedo, pipi.

Por eso, este viernes, en Perú, volvemos con el tuitazo #EnfoquedeGénero . Por un país con mayor justicia para las mujeres, por un país donde podamos vivir y desarrollarnos tranquilas y en igualdad, por un país mejor para nosotras y para las que están por venir y por un país en el que el gobierno no osé decirnos cuándo y cómo vivimos nuestra sexualidad, tuiteemos este viernes #EnfoquedeGénero de 12:00 a 15:00 horas.

“La Manada” otra vez en las calles

Los integrantes de “La Manada”, los cinco hombres que violaron en grupo a una mujer durante los Sanfermines de 2016, en España, quedarán en libertad provisional en las próximas horas.  La vida y la integridad de las mujeres no vale nada en ningún sitio. La calle se volverá a calentar y previsiblemente las mujeres volverán a manifestarse.

En Navarra y Barcelona los colectivos feministas ya han salido a manifestarse

Este lunes la Audiencia de Navarra revisó la permanencia en prisión de los integrantes de “La Manada”, condenados a 9 años de prisión por “abuso sexual continuado”. La víctima, una joven de 18 años. Según los magistrados no hubo “agresión” – el Código Penal español no contempla el delito de violación- porque no hubo uso de violencia ni de intimidaciónSin embargo, 5 hombres de entre 25 y 30 años, dos de ellos con formación militar, obligando a una joven a tener sexo en contra de su voluntad es en sí mismo un acto de violencia e intimidación.

La libertad provisional de estos hombres, entre los cuales hay un Guardia Civil y un militar, ocurre por un tecnicismo legal. Este 7 de julio cumplen 2 años de prisión preventiva y ese es el límite máximo que alguien puede ser reo preventivo en España. La sentencia que pende sobre ellos no es firme, aún hay dos instancias ante las que pueden recurrir.

Este lunes la Audiencia de Navarra, el tribunal que los juzgó en primera instancia, decidió otorgarles la libertad provisional a la espera de la sentencia definitiva. Esta noche “La Manada” ya no dormirá en prisión, y la víctima que los llevó a juicio talvez no podrá dormir. Durante el proceso sus datos personales y su fotografía circularon por cierta prensa española y son de dominio público.

A los acusados se les ha impuesto una fianza de 6.000 euros y como medidas cautelares, tales como no poder entrar en la Comunidad de Madrid que es donde vive la víctima, tampoco pueden comunicarse con ella, se les ha retirado el pasaporte y no pueden salir de España sin autorización judicial y además deben comparecer todos los lunes, miércoles y viernes al juzgado donde vivan.

Los integrantes de “La Manada” han sido puestos en libertad este jueves 21 de junio a pocas horas de haberse iniciado el verano ibérico, estación del año en la que se realizan fiestas por todo el territorio, y según lo que hemos sabido la estación favorece las actuaciones de este grupo.

Además de la joven violada en los Sanfermines, 4 de los depredadores tienen pendiente otro juicio por abusos sexuales cometido durante unas fiestas en Pozoblanco. 

Cuando durante el juicio, la jueza les mostró un vídeo grabado por ellos mismos, donde se les veía tocando a una joven dormida en el interior de un auto mientras conducían, lo único uno de ellos atinó a decir fue que “íbamos mucho de fiesta y aquella noche no fue diferente a otras”. O sea, la normalización total de la violencia de género.

La justicia ha dejado de ser sólo ciega, se ha vuelto tonta, indolente, inmadura, irracional, no puede ser que a 5 hombres que violan a una mujer, abusando de su superioridad numérica y física, les salga tan barato tratarnos como un pedazo de carne, como muñecas sin voluntad, o como seres creados para que hagan con nosotras lo que les dé la gana.

El machismo es la lacra contra la que tenemos el deber de luchar, no podemos seguir permitiendo que nos sigan violando, abusando y matando, y no podemos seguir siendo transparentes para la justicia. No es posible que incluso durante una cita deportiva como el Mundial seamos presas de sus bajos instintos.

No puede ser que vivamos en el imperio de la testosterona y que todas seamos víctimas potenciales de los depredadores y que encima no tengamos a ningún poder del Estado que nos proteja. Las mujeres merecemos respeto. Queremos vivir tranquilas, sin miedo y saber que si nos pasa algo, alguien lo pagará; pero me temo que ese tiempo aún no ha llegado.

Laia tenía 13 años. Su ‘depredador’ la violó, acuchilló y asfixió

En España, de enero a junio de 2018, se han registrado 39 feminicidios. En Perú, 43. No importa en qué latitud vivamos, a las mujeres nos están matando sólo por ser mujeres (foto: El Español.com)

“Si hice algo malo, que me maten o entreguen a esa familia”. No recuerda nada, no sabe nada, él nunca haría eso. Pero pide perdón a la familia porque no actuó bien. “Sólo recuerdo que estaba delante de la niña intentando reanimarla”.

Joan Francesc López violó, acuchilló y asfixió a Laia Alsina López, una niña de 13 años con autismo leve. Laia fue encontrada en casa de su ‘depredador’ semidesnuda y oculta bajo una cama. El hombre ya se encuentra en prisión provisional sin fianza.

Los que le conocen, dicen desde hace un tiempo Joan Francesc sufre de brotes psicóticos, que escucha voces, que dice que lo persiguen. Por su parte él se justifica y dice que no se acuerda de nada porque estaba bebido y drogado. Todo esto ha hecho que el juez ordene recluirlo en el pabellón psiquiátrico de la cárcel.

Según ha declarado el acusado -de asesinato u homicidio y de agresión sexual- él salió de la ducha y se encontró a la niña dentro de su casa. Sin embargo, todo hace suponer que fue él quien la hizo entrar a la fuerza.

Este lunes, como cada día, Laia pasaba la tarde en casa de sus abuelos. A las 7, como cada día, su padre le envió un mensaje y le dijo que baje al portal del edificio, que estaba llegando a recogerla. El martes ella marchaba de viaje de fin de curso y había que ir a casa a hacer la maleta.

Cuando el padre llegó a la puerta, la niña no estaba, temiendo que se hubiese entretenido, subió a buscarla, los abuelos le dijeron que ya había bajado. El padre fue caminando hasta su casa pensando encontrar a Laia por el camino. No la encontró.

Dos horas después de buscarla infructuosamente por las calles de Vilanova y la Geltrú, ciudad de la provincia de Barcelona donde ocurrieron los hechos, la policía concluyó que Laia nunca salió del edificio. La buscan dentro del bloque. Los vecinos dicen que no la han visto. Un hombre del primer piso acabado de salir de la ducha dice que no, que tampoco la ha visto.

La policía acompañada de los tíos de la niña sigue tocando puertas. A uno de ellos el estómago, o la intuición, le dice que el hombre miente. Vuelven a tocar su puerta. No abre. Lo amenazan con tirarla abajo. Abre. Entran, “yo no he hecho nada” grita Joan. “Laia” gritan los que buscan a la niña. Silencio.

A pesar de no obtener respuesta la siguen llamando, la casa está desordenada, parece que ha habido un forcejeo. Debajo de una cama aparece Laia, acuchillada, muerta. Según los forenses también había sido asfixiada y encuentran  indicios de una posible agresión sexual.

Acción judicial

El juez que instruye el caso,  ha ordenado pruebas de ADN para confirmar los indicios de agresión sexual. Según la defensa de López, este podría haber atacado a Laia a causa de un brote psicótico originado porque consume en exceso y de forma habitual cocaína y alcohol.

La defensa del detenido también intenta presentar como atenuante que él no tuvo intención de cometer el crimen porque no conocía a la niña, además hace hincapié en que no recordaba nada de lo ocurrido y que hubo un intento de reparar el daño al socorrer a la víctima intentando reanimarla.

Pero, un gran pero: cuando el cuerpo de Laia fue encontrado, Joan acababa de ducharse y de limpiar el departamento, lo cual indica intención de ocultar el crimen.  Y limpió tanto, que los peritos han tenido que utilizar substancias especiales para la recuperación de pruebas, tales como manchas de sangre.

Perfil del ‘depredador’ de Laia

Joan Francesc López, 42 años, cocinero de profesión, tiene una hija de 13 años, igual que Laia y, según algunas informaciones, está obsesionado con China, incluso su última novia era de ese país. Laia también era una niña china adoptada por padres catalanes. 

Joan Francesc López, desde hace pocos meses vive en casa de sus padres. Según los vecinos tenía fuertes discusiones con su madre. Su padre dice que quería echarlo de casa, pero esperaba que su esposa estuviese bien.

La madre del asesino se encontraba ingresada en un hospital por una enfermedad cardíaca, la noche del martes, 24 horas luego del crimen, la mujer murió.

Pena

El asesino de Laia podría enfrentarse a la “prisión permanente revisable”, pena contemplada en el Código Penal español desde 2015 y por la cual, la prisión es por tiempo indefinido sujeta a revisiones periódicas a fin de establecer si el reo se ha rehabilitado.

La prisión permanente revisable sólo puede aplicarse por asesinatos con determinados agravantes, y uno de ellos es que la víctima sea menor de 16 años de edad, o se trate de una persona especialmente vulnerable. Laia cumple estos condicionantes, pues tenía 13 años y sufría de autismo leve.

Stop FEMINICIDIOS

Desde que conocí esta terrible noticia, no pude evitar pensar en mi hija que tiene 12 años, uno menos que Laia, y no puedo ni imaginarme el dolor de perderla y menos de una manera tan cruenta.

Y todo pasa porque en todo el mundo, a las mujeres nos están , maltratando, violando, quemando. Somos simples objetos de satisfacción y si nos oponemos, si decimos que no, nos matan.

En lo que va de 2018 en España ya se cuentan en 39 los feminicidios. De ese total, según Feminicidio. Net, 4 ha sido feminicidios infantiles:

1.- 16/01/2018. Recién nacida (neonata). Alhendín (Granada, Andalucía). Feminicidio infantil. Asesinada por su abuelo (también fue detenida la madre de la bebé, ambos acusados de homicidio). Cifra no oficial.

2.- 20/03/2018. Marina Gálvez, 8 años. Getafe (Comunidad de Madrid). Feminicidio infantil. Asesinada por su padre. Cifra no oficial.

3.- 27/05/2018. Nombre y apellidos no conocidos, 5 mesesLa Matanza de Acentejo (Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias). Feminicidio infantil. Asesinada por la pareja de la madre. Cifra no oficial.

4.- 04/06/2018. Laia, 13 años. Vilanova i la Geltrú (Barcelona, Catalunya).

…Y mientras tanto en América Latina y el Caribe….

América Latina y el Caribe es la región más peligrosa del mundo para la mujer, según se desprende del último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) de 2017.

A finales de 2016, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ya había dicho que al menos 12 mujeres son asesinadas a diario en la región “por el simple hecho de ser mujeres”.

…Y en Perú qué…

Según el Ministerio de la mujer y Poblaciones Vulnerable de Perú, entre enero y abril de 2018 se han registrado 43 feminicidios. Y entre el 2009 y lo que va del 2018, se han registrado 1.046.

Así que sí, amigo, amiga, que en todo el mundo te llenas la boca en decir que las muertes son todas iguales, pues no, a ver si te enteras de una buena vez, que a las mujeres -en su mayoría- nos matan por ser mujeres.

Leer más: 

Matar a una mujer que dijo NO, es un feminicidio no un designio #PerúPaísdeVioladores

teleoLeo.wordpress.com

teleoLeo.laMula.pe

Abusada, violada y maltratada por su pareja. Ella denunció y contuvo a su agresor #PerúPaísdeVioladores

De enero a abril de 2018, más de cuarenta mil denuncias de maltrato y abuso han sido registradas por el MIMP, y a través de ellas sólo se confirma lo que ya sabemos: en Perú, ser mujer o niño es factor de riesgo 

“Esta es mi historia. Conviví apróximadamente 3 años con el padre de mi hija, todo ocurrió muy rápido, yo era bastante inexperta y tenía la autoestima muy baja…” Así comienza el relato de otra mujer que decidió abrirse y explicarme su historia de abuso.

“Me dejé impresionar por todas las obras sociales y animalistas que él realizaba. Al principio admiraba su buen corazón, pero con el tiempo me di cuenta que sólo lo hacía para impresionar a los demás. Rescatamos a muchos perros y los curábamos y dábamos en adopción. Realmente era una relación muy humana, había cumplido con mi sueño de encontrar alguien así”.

Adriana, que así llamaremos a esta mujer, nunca sospechó que el hombre tan ‘humano’ con el que había tenido la suerte de tropezar, se convertiría en su maltratador. “Al poco tiempo de estar juntos quedé embarazada, y comenzamos a discutir mucho, la causa, él permitía que sus mejores amigos me faltasen al respeto”.

‘Cachuda’

Ella tuvo que escuchar comentarios como: “bueno tú no conoces a tu maridito, pregúntale qué hace cuando va a los masajes; todos reían, incluído él y cambiaba el tema claro. Yo era la tarada que no sabía nada. También hacían comentarios como: por qué mejor no le preguntas a tu esposito que sabe muy bien como son las putas”.

Ante estas frases Adriana reaccionó. “Empecé a decirle que él aceptaba que sus amigos me falten el respeto y que yo quedase como la ‘cachuda’, pero él decía que eran sólo bromas”. Luego la cosa empeoró. “Él comenzó a desautorizarme delante de los demás, me decía, no opines de ese tema, si no tienes un título es mejor que te calles porque me haces quedar mal”.

Embarazada como estaba, Adriana comenzó a subir de peso y él no se lo perdonó, se había unido a una mujer guapa y esbelta y no quería perder eso. “Me decía no quiero tirar contigo, estás gorda, me da asco tu trasero gordo. Yo lloraba o le decía eres un imbécil”, y cada vez era más hiriente, no le importaba que yo fuese la madre de su hija y que por eso mi cuerpo estuviese cambiando”.

Abandono

Al poco tiempo él ‘animalista’ viajó al extranjero, inició allí una relación paralela y dejó a Adriana sola durante 2 meses, coincidiendo con la etapa final de su embarazo. “Cuando regresó ni tocó mi barriga, me ignoraba todo el tiempo, a los pocos días me enteré de tenía otra mujer; muerta de celos le hice un escándalo, le dije que lo dejaba, que ésto no funcionaba” –pero él no reaccionó bien- “me empujó tan fuerte que me sentó en el suelo”.

Adriana estaba de 8 meses de embarazo y la agresión de su pareja le provocó fuertes dolores, ella temía por la vida de su hija. “Al mes nació mi bebé. Tuvieron que operarme, el postoperatorio fue muy doloroso, pero a él no le importó y eso fue el detonante para sufrir una depresión postparto, que me llevó directa a la consulta del psiquiatra. Tuve que ser medicada”.

Ella no quería atender a su hija, quería morir, se sentía sola, no amada, no respetada, “sentía que era un cero a la izquierda como persona, como profesional, me sentía fea, una escoria. Luego de ir alpsiquiatra y tras casi un mes de tratamiento tome las riendas de mi hogar, empecé a atender a mi hija, empecé a cuidarme, hice dieta y ejercicios, pero ya él ni me tocaba”.

Indiferencia

Adriana tuvo que vivir con la indiferencia total del padre de su hija, él ya ni siquiera le hablaba. “Mi hija cumplió 1 año y él seguía sin tocarme, siempre llegaba tarde a casa con la excusa del trabajo, yo lo buscaba para tener relaciones, pero él me rechazaba. Sentía que nada de lo que yo hacía servía. Sentía que no era lo suficientemente hermosa o inteligente para él”.

Ante el rechazo constante, Adriana hizo un último intento, darle a su pareja donde más le podía doler. Atacó su hombría. “Seguro te has vuelto gay y no lo quieres aceptar, dime la verdad, sal del closet” -le dijo- pero eso sólo desató la furia del macho herido. “Enfurecido me empujo, me jaló, me cacheteo, me arrastró, rompió mi ropa y me obligó a tener sexo con él”.

Violación

Adriana evita decir me violó, le cuesta repetir la palabra. “Eyaculo en mí, cosa que yo nunca permití, sólo cuando tuvimos a nuestra hija. Yo le decía llorando que no, que parara, pero él seguía y me decía, esto es para que veas que de gay no tengo nada y dejes de joderme. Cuando terminó lo pateé y me encerré en el baño a llorar toda la noche. Me sentía sucia, que no valía nada. Él tocaba la puerta pidiendo perdón, pero le dije que se largará que no lo quería ver”.

Al día siguiente Adriana le pidió a su pareja que se cambiara de habitación y le dijo que ella se iría con su hija. “Pasaron unos meses yo vivía con mi hija en otro lugar, él pagaba el alquiler y me dijo que no podía recibir recibir visitas, yo le dije que no le haría caso, entonces me cogió por el cabello y me arrastró por el piso, no le importó que tuviese a nuestra hija -que ya tenía 2 años- dormida en mis brazos. Ella se despertó llorando y se orino del susto”.

Denuncia

Ese día Adriana no pudo más y tomó medidas en contra del hombre ‘tan humano’ que un día conoció. “Ver lo que fue capaz de hacerme delante de mi hija me dió la fuerza para denunciarlo, eso fue lo mejor que pude hacer, desde ese día, el salvaje no ha vuelto a ponerme la mano encima. Con el tiempo he podido curarme, a pesar que él sigue torturándome psicológicamente cuando le apetece”.

Según Adriana, el pagaba el lugar donde ella y su hija vivían porque así lo habían convenido en el ‘acta de conciliación de mutuo acuerdo’, sin embargo, al poco tiempo tuvo que dejar el apartamento. “Él no cumplió con pagar el alquiler, me iban a desalojar y yo no quería que mi pequeña pasara por eso. De todo lo que firmamos -aunque él tiene mucho dinero- sólo cumple con pagar el colegio y el seguro médico de mi hija”.

A diferencia de otras mujeres que se quejan del trato recibido en comisaría -al momento de presentar la denuncia en contra de su pareja- Adriana dice que fue tratada bien, sin embargo, “cuando mi ex fue a dar su descargo le ‘bajó’ dinero al suboficial que tomó mi denuncia y el suboficial no envió mi expediente a la fiscalía. Me enteré porque un tío mío es Coronel y obligó al suboficial a presentar mi denuncia”.

Debido a la denuncia de agresión presentada por Adriana su pareja fue conminada a ir a terapia psicológica. “El juez obviamente le prohibía volver a agredirme. Además le hice una ejecución del acta de conciliación para que el juez lo obligase a cumplir con todo lo que habíamos acordado so pena de cárcel, aunque, como ya te he dicho, no cumple con todo”.

Desamparo

Adriana también se queja de sus padres. “Cuando le conté a mi madre que él me había forzado, me dijo: no es lo mismo que te viole un desconocido, él era tu marido. Cuando discuto con él por teléfono y mi madre está presente me dice: pobrecito, por qué lo gritas. Tampoco he tenido el apoyo de mi padre, supongo que porque él también maltrataba a mi madre”.

Adriana recuerda que en su casa los golpes y los insultos hacia su madre no faltaban. “Mis padres están enfermos, mi madre por aguantar y mi padre por abusador e infiel. Mi madre siempre lo soportó todo, las únicas que me han apoyado han sido mis hermanas, ellas han sido las únicas de mi familia que me han entendido”.

Adriana separándose y denunciado ha roto el círculo de dolor. Muchas de las víctimas de violencia machista provienen de hogares en los que el abuso ha sido normalizado, por eso es tan importante estar alertas a las señales, huir tan rápido como sea posible de toda situación de maltrato y abuso, y sobre todo educar a los niños y niñas en una cultura de igualdad, respeto y tolerancia.

Cifras

Según estadísticas del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), de enero a abril de 2018, han atendido 40.212 denuncias de “personas afectadas por hechos de violencia contra la mujer, los integrantes del grupo familiar y personas afectadas por violencia sexual en los CEM a nivel nacional”. Del total de denuncias, 34.063 (el 85%) han sido presentadas por mujeres y 6.149 (el 15%) por hombres.

De todas las denuncias registradas por el MIMP, 20.485 eran por violencia psicológica, 15.974 por violencia física y 3.532 por violencia sexual, y lo más terrible es que la mayor cantidad de denuncias por delito sexual, 1.528, es por abusos sexuales cometidos contra menores entre 12 y 17 años.

A ver ahora quién se atreve a seguir diciendo que la violencia de género no existe, que la violencia machista no existe. A ver quién se atreve a seguir diciendo que el feminicidio no existe, que el Perú no es un país de violadores, y que las mujeres y los niños no son los seres más vulnerables de nuestra sociedad. A ver quién es el valiente que reta las cifras oficiales y sigue negando la verdad que se le estampa contra la cara.

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No violación, sólo abuso. La sentencia en el caso de La Manada escandaliza a España [Vídeo]

Una mujer denuncia una violación en grupo, pero como no gritó, ni se quejó, los jueces sólo condenan a los  acusados por delito de “abuso sexual continuado”

Le abrieron la boca para obligarla a tener sexo oral, la penetraron vaginal y analmente, en algunos momentos lo hicieron a la vez, y eran cinco. Cuando terminaron la dejaron tirada, le robaron el teléfono para que no pudiese pedir ayuda y se fueron a seguir la fiesta. Sin embargo para la justicia española no hubo violación sólo “abuso sexual continuado” porque: “no hubo violencia ni intimidación”.

Este mediodía, ha sido leída la sentencia del caso “La Manada”. Cinco hombres violan a una mujer en las fiestas de los Sanfermines el 2016, pero dicen que fue “sexo consentido”, que aunque ella no lo dijo, quería hacerlo con todos a la vez. Sí pues, ella no es una víctima, ella quería ‘pasárselo bien’ y si los denunció, fue porque luego “se arrepintió”, según dijeron ellos durante el juicio.

“No es abuso, es violación”, gritaba la gente delante del tribunal que este mediodía emitía la sentencia del caso. Y mientras, dentro de la sala, el juez negaba la violación en grupo y sentenciaba a los responsables por abusos, con lo cual, sólo han sido sancionados a 9 años de prisión, orden de alejamiento no menor de 500 metros, prohibición de cualquier tipo de contacto con la víctima durante 15 años y 50 mil euros de indemnización conjunta.

Si la sentencia hubiese sido por violación en grupo, la pena podría haber sido de 22 años de cárcel como pedía la fiscalía. Y es que mientras la defensa de La Manada alegaba el consentimiento de la víctima porque, “en su comportamiento no se apreció asco, ni dolor, ni sufrimiento”, la fiscal sostenía que para ella “no había opción más razonable que dejarse” […] “la relación sexual se produjo sin consentimiento y bajo violencia e intimidación”.

“Ella no dijo que no, no gritaba, no se quejaba”, dijeron los acusados durante el juicio, y como no lo hizo ellos siguieron. Ella dijo que se había quedado en shock, que no quería que le hicieran daño, “sólo quería que acabaran rápido”. Sin embargo, para los tres jueces encargados del caso, lo que ella manifestó durante el juicio tendría muy poco valor. Es más uno de los jueces no ve ningún delito y pide la absolución.

Ella no gritó, ergo, consintió

La sentencia ha tardado 5 meses en llegar y todos creíamos que, al haber una mujer entre los jueces, había algún voto disidente a favor de la víctima y les costaba llegar a un acuerdo, pero no. Por la crueldad del caso se esperaba una sentencia histórica y ejemplar, sin embargo, sólo ha sido una reafirmación de que las mujeres no valemos nada para nadie en ningún lugar del mundo.

Las mujeres estamos sobre la faz de la tierra para que nos usen, abusen, exploten, maltraten, violen y asesinen, y aunque denunciemos, no pasará nada, o el castigo será tan leve, que los que se creen con derecho de convertirnos en objeto de satisfacción y placer, continuarán, porque saben que nada se interpondrá entre el ejercicio de su poder y nuestra frágil posición en un mundo machista y patriarcal.

En Lima hace dos días una chica fue quemada en un autobús y los medios de comunicación han publicado su foto como si ella fuese la delincuente, violando su intimidad sin pudor alguno, también hablan de si era tímida, o no. Y eso ¿importa? De la víctima de La Manada se dijo que no había sido violada porque siguió con su vida ‘normal’ y posteaba fiestas y viajes en las redes. Culpables: las mujeres, una por tímida, la otra por hacer vida normal. 

En Lima el hombre que roció gasolina y prendió fuego a la mujer que deseaba declaró a la policía que lo hizo porque estaba enamorado de ella y no era correspondido. La Manada dice que la chica de los Sanfermines no se quejó y se lo pasó bien. Culpables: las mujeres, una por no aceptar ‘amor’ y la otra por no decir que no, y por no gritar mientras cinco hombres le abrían la boca para tener sexo oral, la penetraban vaginal y analmente, y a veces lo hacían a la vez.

Las mujeres hemos alcanzado algunas metas, hemos llegado a algunos lugares, pero siempre está el techo de vidrio que no nos permite elevar nuestras expectativas profesionales, ni sociales, por encima de las de los hombres, salvo contadas excepciones; pero cuando pasan cosas como la indigna sentencia por el caso de La Manada o vemos como se intenta matar a las mujeres sólo por no aceptar la voluntad de los hombres, caemos en la cuenta de que no hemos avanzado nada.

La verdadera revolución de la humanidad será feminista o no será, porque sólo educando en igualdad, en valores, en respeto y en tolerancia podremos luchar contra el machismo, contra el poder de aquellos que se sienten dueños de nosotras, de nuestros actos, de nuestras decisiones y hasta de nuestros cuerpos. Sobre todo de nuestros cuerpos.

Y para aquellos que se indignan con hashtags con los que se intenta visibilizar la urgencia de actuar en contra de las violaciones, el maltrato y el asesinato de mujeres, porque dicen, “yo no soy nada de eso”; no pierdan tiempo en defenderse, no interesa, ustedes no son las víctimas, lo somos las mujeres, por eso hay una ley en contra del feminicidio no del ‘masculinicidio’. La única acción posible para cortar con el machismo ergo, contra el dolor y el asesinato de las mujeres, es la lucha por la igualdad, solidaria y enérgicamente.

Lectura de la sentencia

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Cynthia. La historia de otra de las miles de niñas peruanas abusadas por un familiar #Perúpaísdevioladores

“Comenzó a tocarme cuando yo tenía 6 años. Comenzó besándome en la boca, luego tocándome las tetas, y el pubis, y decía que lo hacía porque me quería mucho”. Esta es la historia de Cynthia, otra mujer abusada por un familiar cuando aún era una niña. Ella es otra mujer cuya vida fue rota por alguien en quien ella confiaba, por alguien que en lugar de cuidarla abusó de su inocencia.

Cynthia

“Hola! Adelante, escribe mi historia. Todo lo necesario para que más gente no pase por lo mismo. Pregunta lo que quieras, soy un libro abierto”. Así fue el primer contacto con Cynthia. Este no es el primer testimonio sobre abusos sexuales que escribo y todos han sido casos de pederastia en los que el responsable es un familiar de la víctima. La diferencia en esta historia es que la protagonista ha aceptado contarme su historia a cara descubierta.

Cynthia se llama y ya no tiene miedo de hablar, ella sólo quiere empoderar a otras que han pasado por lo mismo, para que griten y denuncien; y se liberen del dolor que las carcome y hasta las enferma. “Empecemos” – me dijo resuelta- y empezamos. “La verdad no recuerdo mucho, era pequeña y he borrado muchas cosas”. Las mujeres víctimas de abuso infantil con las que he hablado dicen lo mismo: “hay cosas que he borrado”.

Una de las etapas por las que pasan las mujeres abusadas en la edad adulta o durante la niñez, es el bloqueo de lo ocurrido. Muchas se sienten tan avergonzadas o culpables, que anulan detalles de los abusos sufridos y sólo podrán recordarlos, o no, ante un estímulo o vía terapia.

Padrastro

“El abusador fue mi padrastro. Él y mi mamá se conocieron cuando yo tenía aproximadamente 6 años. Cuando yo tenía 8 o 9 años, mi mamá -que trabajada durante la semana- comenzó a trabajar también los sábados y él se encargaba de cuidarme. Pepe me recogía en Pueblo Libre que era donde yo vivía con mi madre y me llevaba a su casa, en Surco”.

Cynthia no se explica porque eran así las cosas, por qué simplemente él no iba a su casa y se quedaba con ella allí, mientras su madre trabajaba. “Nunca pregunté por qué me llevaba a su casa, tampoco no recuerdo si era cada sábado”. Al principio el tiempo que pasaba con Pepe era bueno. “Alquilábamos películas de dibujos animados y pasábamos el sábado viéndolas”.

Pepe tiene 3 hijos de una relación anterior, pero muy pocas veces Cynthia coincidió con ellos en su casa, pues los fines de semana lo pasaban con su madre. Así que los sábados Cynthia y su padrastro se pasaban el día completamente solos. “Un día me dijo que me quería mucho y me besó en la boca. Yo no entendía qué pasaba, sentía que eso no estaba bien, pero él decía que lo hacía porque me quería. El cariño siempre fue su excusa”.

Los niños pequeños confían en los adultos que les rodean y más si estos son una figura de poder y de protección. Por eso es necesario enseñarles que nadie tiene derecho de tocarlos ni de hacerles nada que les incomode y los invada. Además hay que decirles que si eso pasa tienen que explicarlo de inmediato a alguien de confianza.

Besos

Cynthia explica que los abusos se desarrollaron de forma progresiva. “De los besos en la boca la cosa pasó a mayores. Comenzó a tocarme los senos, el pubis y ya no sólo decía que lo hacía porque me quería, sino porque no tenía hijas mujeres y quería saber como eran. No sé durante cuánto tiempo estuvo abusando de mí, sólo sé que fueron varios años”.

Pepe me decía que después de él sólo mi enamorado me podía besar. También se sentaba en la silla del comedor, me atraía hacia él, tocaba mis tetas que estaban creciendo y me decía “te están creciendo tus tetitas”.

Y mientras todo esto pasaba, la madre de Cynthia lo ignoraba todo. “Siempre tuve buena relación con ella, pero nunca me atreví a contarle nada. Alguna vez me preguntó qué hacíamos, yo le decía que veíamos películas. Nunca le dije lo que él me hacía, la veía feliz y me daba miedo que por mi culpa dejase de serlo, no quería verla sola otra vez”.

Confesión

La única persona en la que Cynthia confió fue su prima y nunca pensó en lo que iba a descubrir. “A mi me hace lo mismo”, le confesó.  Pero Cynthia ya había normalizado la situación. “Cuando mi prima me dijo que Pepe también abusaba de ella le dije, lo que él me decía: lo hace porque no tiene hija mujer y no sabe cómo es, y porque nos quiere mucho. Yo realmente creía lo que él me decía y lo justifique por años”.

Cynthia y su prima son de la misma edad y pasaban mucho tiempo juntas. “Nosotras éramos uña y mugre, casi siempre estábamos juntas, él a veces la llevaba a su casa y aprovechaba esos momentos para abusar de ella en su auto”.

Sin embargo, cuando las niñas hablaron del tema y compartieron sus experiencias, terminaron reconociendo que por mucho cariño que Pepe les tuviese, no les gustaba lo que él les hacía; así que decidieron decírselo. “Mi prima y yo le escribimos un ‘mail’ diciéndole que no nos tocase más porque no nos gustaba. Él dijo que no lo volvería a hacer y así fue”.

Enemigo en casa

Cuando Cynthia tenía 12 años, su madre y Pepe se casaron, ella quiso decirle a su madre lo que había ocurrido por tanto tiempo, pero nació su hermana. “Si mi mamá se divorciaba hubiese sido una locura. No quería que mi hermana creciera sin un padre como me pasó a mi, además, en ese momento, mi mamá ya no trabajaba y era mi padrastro quien nos mantenía”.

Pepe pagó el colegio, la universidad y hasta las salidas de Cynthia, por eso, durante mucho tiempo, ella se sintió en deuda con él. “Hasta ahora creo que le debo mucho, por eso a veces me siento culpable cuando explico lo que me hizo. A mi madre se lo dije hace 3 meses, aunque mi prima ya se lo había dicho. Mi abuela un día le confesó a mi prima: no aguanto más, cuando estoy distraída Pepe me toca el poto. Mi prima se indignó y le contó lo que él le había hecho”.

Cuando la abuela de Cynthia se enteró confrontó al abusador. “Mi abuela le dijo de todo y él, delante de mi prima, tuvo el descaro de negar las acusaciones; le dijo que era una mentirosa, que había destruido su familia y otras cosas horribles. A mi no me metieron en el tema, yo le dije a mi prima que no quería saber nada. Aún no lograba aceptar que nos había hecho daño y prefería mantenerme al margen”.

Cuando la madre de Cynthia se enteró, echó a su marido de casa, pero él volvió. “Días después mi mamá habló conmigo, quería saber mi versión. Yo tenía miedo y aunque le dije que mi padrastro nos había tocado, seguí justificándolo, le dije que seguro lo había hecho por cariño; que era una buena persona, y que ya no quería hablar más del tema. No sabes cómo me arrepiento de no haber gritado todo en ese momento”.

Cynthia no sabe lo que ocurrió después entre su madre y su padrastro, sólo sabe que ahora están muy metidos en un grupo católico y que siguen juntos.

Mamá

“Hace un par de meses le mandé a mi mamá un mensaje de voz, le dije que no había sido sincera con ella, que mi padrastro si nos tocaba, a mi y a mi prima, y no de una manera inocente; y que no quería verlo más. Me respondió diciendo que le daba pena que sus dos amores estuvieran divididos, pero que ahora han encontrado la paz en su grupo religioso y que está harta de todas estas SANDECES”.

La madre de Cynthia le habla todo el tiempo de la paz, de perdón y de rencor. “Siempre responde en cristiano, o me dice que me ama y que daría lo que fuera porque no me sintiera así, pero NO toma partido por mi”. En medio de esta historia está la hermana menor de Cynthia. “Sé que a ella no le ha hecho nada, ella es extrovertida. Él abusaba de mi prima y de mi porque somos calladas y reservadas. Presas fáciles”.

Cynthia no pretende denunciar a su padrastro, nunca quiso hacerlo para no hacer infeliz a su madre, dice que le bastaría con que ella reconociese su dolor. “He estado yendo al psicólogo y por eso decidí contárselo todo, pero al ver su actitud lo único que puedo hacer es apartarla de mi vida. Me da pena, pero no voy a seguir gastando energías. Ahora soy yo, mi vida, mis planes y la gente que sí me quiere. Si mi madre no quiere aceptar la verdad no hay nada que pueda hacer”.

“Cuando era adolescente caminé encorvada por mucho tiempo porque me avergonzaba de mis tetas, y sé que eso me pasó por culpa del abuso. Además sufro de fibromialgia, me la detectaron a los 24 años, o sea hace 5. Tengo una amiga que también fue abusada de pequeña y también la padece. A mi prima, con 20 años,  le diagnosticaron hipertensión”.

De todas las mujeres abusadas durante la infancia, a las cuales he entrevistado, el 99.9% sufre fibromialgia, dolor crónico y dolor articular. Según una investigación,  sobre esta enfermedad, “la presencia de abuso sexual era de un 75% en las pacientes con fibromialgia, y había un aumento en la percepción de dolor, mayor fatiga e inhabilidad funcional en estas mujeres que en las pacientes con fibromialgia que no habían experimentado abuso sexual”.

Protección

Antes de su actual pareja Cynthia tuvo dos novios, la primer fue una relación de “chibolos”, dice; y la segunda duró 7 años y fue bastante tóxica. Su pareja se encargaba de menospreciarla y de humillarla. “Siempre ha buscado protección y aceptaba todo con tal de sentirme cuidada”. Según explica Cynthia, su novio era muy machista y ella dependía completamente de él.

“Él me aisló por completo de mis amigos. Terminaba conmigo y regresaba cuando quería y yo siempre estaba ahí. Todo lo que pasaba era mi culpa. Cuando estaba flaca me decía que estaba muy flaca, cuando engordaba me decía que estaba gorda. Quería que siempre usara cerquillo, una vez me hice una trenza francesa con todo el cabello hacia atrás y me dijo ¿por qué te peinas así? le vas a hacer pensar a la gente que te crees bonita. Tienes mucho ego”.

Esperanza

El tiempo ha pasado y Cynthia ahora se siente fuerte. Ella estudió arquitectura pero actualmente es ilustradora. El dibujo que acompaña este blog es suyo y la representa siendo abusada por su padrastro. “Recuerdo que cuando era niña mi madre encontró dibujos míos de escenas sexuales, me preguntó por qué hacía esas cochinadas y los botó. No recuerdo ni qué le respondí. Solo recuerdo la escena. Espero que explicar mi historia sirva de algo”.

Esperemos que la valentía de Cynthia sirva, , para que otras mujeres se animen a denunciar a aquellos que no tienen ningún escrúpulo en abusar de la inocencia y de la fragilidad de un niño. Conocer estos casos debería hacer que como sociedad todos estemos alertas con lo que ocurre, seamos empáticos, y ante la más mínima señal de riesgo de la integridad de alguien alcemos la voz. Porque las cifras de abusos sexuales a menores en nuestro país son muy preocupantes.

Según los Centros de Emergencia Mujer (CEM), del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables del Perú, sólo entre enero y noviembre de 2017 habían atendido 5.958 denuncias por abusos sexuales. De estas, 461 correspondían a abusos cometidos a niños y niñas de entre 0 y 5 años de edad; 1.886 a niños entre 6 y 11; y 3.611 a niños entre 12 y 17 años.

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Hace unas semanas que publicó testimonios de mujeres que de niñas fueron víctimas de abusos sexuales. Las historias han ido llegando a mi y lo que más me llama la atención es que en todas ellas el culpable siempre es un familiar y su delito ha quedado impune, bien por la bendita prescripción del delito, o porque al ser alguien cercano, la familia o la víctima prefieren no denunciar para no romper el vínculo.

“Siempre fui muy insegura” dice la pequeña que ahora es una mujer y madre de dos hijos, y luego, como si quisiera marcarlo a fuego confiesa que ama a su madre pero que la descuidó cuando más la necesitaba, cuando era más vulnerable. Al convertirse en una joven, su madre no la dejaba salir para cuidarla. Un día cansada de tanta prohibición, Juana -que así llamaremos a este nuevo testimonio- explotó.

“Me cuidas ahora que ya sé cuidarme, pero no lo hiciste cuando era pequeña”, la madre de Juana no sabía de qué hablaba y le preguntó, y ella se lo contó y me lo contó. “Tenía 5 años, estaba con mis 2 hermanos en casa de mis abuelos y mi tío, el hermano de mi madre que tendría 16 años metió su pene en mi boca y se masturbó y eyaculó y no había nadie allí para cuidarme”.

Juana sigue, “recuerdo el semen como una gelatina blanca y caliente en mi boca, supongo que de alguna manera eso cambió mi vida, siempre tuve miedo a todo, y sé que soy cobarde porque no quise denunciar, pero es que no quiero hacer sufrir a mi madre. Además ahora tengo problemas personales y de salud, me detectaron fibromialgia y debo dedicarme a mi y a mis hijos”. Juana dice que por amor prefiere llevar la procesión por dentro.

Sin embargo el abuso sufrido y el silencio siempre pasan factura y salen a la luz. Coincidiendo con el primer testimonio sobre niñas violadas que escribí, Juana sufre fibromialgia, esto me causo mucha curiosidad, así que busqué información y encontré diversos estudios que apuntan al abuso sexual como uno de los desencadenantes de este síndrome causante de dolor en músculos y en el tejido fibroso.

Según algunas investigaciones sobre los factores psicosociales que podrían influir en la aparición de la fibromialgia, se ha llegado a establecer que en las pacientes con este síndrome, existe una mayor prevalencia de abusos sexuales, físicos y psicológicos. Uno de ellos señaló que el 57% de las mujeres que padecían fibromialgia referían historias de abuso sexual y/o físico.

Juana me cuenta que tiene dos niños, uno con leucemia y otro con autismo, y que se muere de miedo por ellos, “puede que sea exagerada pero no los dejo solos para nada, mientras no estoy, están con mis padres, y nunca juegan en casa ajena porque en cualquier momento puede ocurrir una desgracia”. Juana se muere de miedo que alguien pueda abusar de sus hijos como abusaron de ella.

“Siempre les digo a mis hijos que nadie los debe tocar y aunque sé que mis padres los cuidan bien, igual soy muy explícita al respecto”.

Juana es la última de 3 hermanos, y en su casa todos saben lo ocurrido. “Tendría 17 años cuando dije lo que me había pasado. Lo grite y fue una conmoción. Mis padres y mis hermanos se quedaron helados. Mi padre comenzó a gritar a mi mamá, ella se sentó y sólo lloraba agachada. Mi padre y mi madre discutieron, se sacaban cosas en cara, mi madre le echaba la culpa a mi padre, y mi padre a ella”.

Las culpas cruzadas tienen orígen en una infidelidad, el padre de Juana tenía una amante y su madre, que sospechaba del asunto, comenzó a dejar a Juana y a sus hermanos en casa de sus padres para seguir a su esposo y encontrarlo con las manos en la masa. Juana era pequeña y en casa de sus abuelos estaban sus otros tíos que 11 y 12 años y con sus hermanos, el tío que abuso de ella también vivía allí y tenía 15 o 16 años.

“Mis abuelos tenían una chacra, cerca había un río, por las mañanas todos se iban a trabajar y los niños nos quedábamos solos. Un día mis hermanos y mis tíos se fueron a jugar al río, cuando me di cuenta quise seguirlos, pero no lo hice porque me dió miedo cruzar sola por entre las vacas, en la casa nos quedamos mi tío el de 16 años y yo, no había nadie más y fue en ese momento  cuando aprovechó para masturbarse en mi boca”. 

Juana dice que su tío volvió a intentar hacerlo, “pero sólo recuerdo que pasará una vez porque luego nunca me volví a quedar a solas con él”. Juana era pequeña pero sabía que lo ocurrido no estaba bien y dice que sólo entendió todo a medida que fue creciendo. “No recuerdo nada solo tengo grabado que mi tío me hacía agarrar su pene y lo metia en mi boca, y luego la sensación asqueante de gelatina caliente en mi boca”.

El miedo a estar sola no ha salido del cuerpo de Juana. “No me gusta estar sola, y de noche es peor, me muero de miedo sola de noche en la calle, hoy tengo 45 años y no disfrute de la vida como cualquier chica joven lo hacía porque crecí y viví y vivo con miedo”.  Y no es para menos a Juana como miles de niñas y niños de nuestro país aprendió de muy pequeña que no podía confiar ni en aquellos que debían cuidarla.

Según los centros de Emergencia Mujer, del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables del Perú, sólo entre enero y septiembre del 2017 habían atendido 6118 denuncias por abusos sexuales, de estas, 4462 correspondían a abusos cometidos contra niños y niñas: 356 niños de entre 0 y 5 años de edad; 1420 entre 6 y 11; y 2686 entre 12 y 17 años.

Cuando Juana reveló a sus padres lo que su tío le había hecho, ellos le propusieron presentar denuncia, pero ella no quiso, “tenía miedo y no quería romper la familia” -dice. “Mi mamá me contó que ella encaró a mi tío, y que él le pidió perdón llorando, le dijo que era joven y que no sabía lo que hacía”.  Sin embargo esta afirmación es falsa, pues él espero que no hubiese nadie en casa para abusar de la pequeña.

“Donde vivíamos el terrorismo era fuerte” -explica Juana- “eso hizo que nos mudasemos a Lima, y dejase de estar al alcance de mi tío, años después, cuando yo tenía 20, lo volví a ver en el entierro de otro tío, él vino a casa a avisarle a mi mamá, al verlo me sentí incómoda, lo salude y me encerré en mi cuarto, para ese entonces ya habían pasado 3 años de mi ataque de sinceridad con mis padres”.

Hace 5 años Juana volvió a ver a su tío, “mi mamá hizo una pollada para ayudarme con el tratamiento de mi hijo que tiene leucemia, pero nunca hemos hablado de lo ocurrido, sé que él ha dañado mi autoestima de por vida, pero siempre he temido que si hablaba, si denunciaba, aparecería en una bolsa plástica o en una maleta, muerta, él nunca me amenazó, pero son mis miedos”.

Juana es ahora una mujer adulta y sigue guardándose el dolor para ella, “de qué me serviría denunciar ahora, él ya tiene 70 años y está mal del corazón, además yo amo a mi familia y no quiero destrozarla, quiero demasiado, sus hermanas, mis tías y eso sería un disgusto muy grande para ella, además mi madre también tiene 70 años ya, de qué serviría removerlo todo”. 

Juana dice que el abuso que ha sufrido, no es tan grave como lo que sufren otras niñas abusadas, pero su dolor es igual de profundo. “Lo que me ocurrió me afectó y me afecta, pero soy consciente que por amor a mis padres quedará ahí, además ahora tengo muchos problemas personales como para dedicar tiempo y dinero a denunciar nada, ya aprendí a vivir con esto y ahora voy a terapia para sanarme”.

Recuerdos

¿Cómo fue tu juventud, te fue fácil entablar relaciones de amigos, de pareja?

-“Como ya te dije yo era bastante insegura, siempre cuide de no estar sola, mis hermanos eran amigos de mis amigos y eso era bueno , salíamos en un grupo grande, en mis tiempos íbamos más a fiestas en casas que a discotecas.

-Use minifaldas y escotes, me enamore a los 17 de mi esposo, solo tuve dos parejas y siempre fueron temporas largas. Te cuento que deje a mi esposo después de mi primera vez, por miedo a quedar embarazada, tenía miedo de tener niños y no poder cuidarlos.

-En mi época universitaria me la pase casi todo el tiempo sola, estuve año y medio con un chico con el que nunca paso nada, me gustaba pero nada más. A mi segunda pareja la conocí trabajando y cuando se puso muy insistente con la idea de matrimonio también lo deje también.

-En el 99 volví a reencontrar a mi primer novio, nos casamos y ya no nos separamos, pero nunca me perdonó que lo hubiese dejado, ahora estamos separados pero seguimos juntos.

-Cuando nacieron mis mellizos pensé que me quedaría en casa a criarlos, pero a uno de mis gorditos le autismo y en menos de un año a mi otro gordito leucemia, fue duro así que apenas pude, tuve que dejarlos para ir a trabajar y ahora se quedan con mis padres que siempre están pendientes de ellos”.

“Esta es la tercera vez que hablo de todo esto y la verdad ahora me pregunto tantas cosas y me entiendo por tantas cosas, creo que recordar y contarte fue bueno”.

Espero que estos testimonios nos sirvan para entender que una persona abusada o violada no es culpable de nada. Que ni la ropa, ni la actitud, ni la hora, ni la fiesta, ni el alcohol hacen a un violador, porque al abusador no le importa nada, una niña o un niño de 5 años no se ponen en un escaparate como alguna vez dijo el Obispo de Lima, e igualmente cae en las garras de violadores.

Otra cosa que sería importante es que todos tomásemos en nuestras manos la responsabilidad de las criaturas que nos rodean, primero los padres, estando pendiente de lo que les pasa, educándolos para que sepan que su cuerpo es su dominio y nadie tiene porque tocarlos, amándolos para que sepan que siempre pueden contar con nosotros y como comunidad estando pendiente para denunciar ante cualquier sospecha.

Testimonios anteriores: 

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