Venezuela y Colombia no respetan el Convenio de La Haya en la Restitución Internacional de un menor

Otra vez el Convenio sobre los Aspectos Civiles de la Sustracción Internacional de Menores vuelve a ser mal aplicado y, otra vez, un menor, objeto de protección del mismo, bien supremo de toda sociedad; vuelve a estar expensas de las “competencias” -más bien pocas─ de algunos operadores administrativos y de justicia de los países suscriptores

Esta vez se trata de E.L.B.L, a punto de cumplir 4 años de edad, quien desde enero de 2019 vive en Colombia con su madre, Cecilia López Vuelbas. A mediados de enero de 2020, Lopez Vuelbas, fue citada por Bienestar Familiar de Colombia, Autoridad Central del Convenio de La Haya; desde Venezuela, el padre de su hijo, Yerson Bastidas Marmole, había presentado una solicitud de Restitución Internacional del menor.

López Vuelbas acudió a la cita y allí le hicieron firmar una conciliación para entregar a su hijo este 2 de marzo en Cúcuta, ciudad frontera entre Colombia y Venezuela. «Yo firme porque las autoridades de la oficina de Bienestar de Familia de Colombia me dijeron que si no lo hacía el padre de mi hijo se lo llevaría en el acto y yo no quería eso, hubiese sido muy violento para él. Además, me dijeron que no podían hacer nada, sólo devolver a mi hijo, porque se trataba de un proceso internacional».

Autoridades centrales ¿confundidas?

En este caso las Autoridades Centrales de Venezuela y Colombia habrían actuado erróneamente. La de Venezuela por enviar la solicitud de Restitución Internacional pasado el año de plazo para poder hacerlo y la de Colombia por aceptarla. Según el primer párrafo del artículo 12 del Convenio, este sólo se puede aplicar si “no hubiera transcurrido un año desde que el menor fue trasladado o sustraído de su lugar de residencia habitual”.

En el caso de E.L.B, el menor salió de Venezuela con sus padres en febrero de 2018 y la Restitución Internacional fue presentada en diciembre de 2019; así que lo que correspondería es aplicar el segundo párrafo del artículo 12 del Convenio y reclamar la restitución del niño a través de las autoridades judiciales o administrativas y esta se concedería, o no, dependiendo de “si el menor ha quedado integrado en su nuevo ambiente”.

Además, según afirma López Vuelbas, la Autoridad Central colombiana no le informó que la solicitud había sido mal presentada, por el contrario, participó en la firma de la conciliación y la conminó a firmar diciéndole que si no lo hacía el padre se llevaba al pequeño en ese mismo momento. «Además en todo momento me han dicho que Colombia no puede hacer nada porque se trata de un niño venezolano». Sin embargo, López Vuelbas tiene nacionalidad colombiana, ergo, su hijo también.

¿Cómo llegaron hasta aquí?

Según Cecilia López, desde abril de 2019, Yerson Bastidas sabía que ella y su hijo estaban en Medellín, Colombia . «Él, por mis redes, supo donde trabajaba y llegó a comunicarse con mi jefa para decirle que yo había secuestrado a mi hijo; me comuniqué con él, le confirmé dónde estábamos, pero la mayor parte del tiempo lo bloqueaba porque en lugar de preguntarme por el bebé sólo peleaba conmigo».

Luego de eso, López Vuelbas asegura que le pidió al padre de su hijo que la ayudara con los gastos del menor: «Pero me dijo que yo no tenía derecho de reclamar eso porque yo tenía al niño privado de comunicación con él. Me dijo, literalmente: “Búscate un marido que te mantenga tu hijo” […] «Nunca se preocupó si el niño estaba bien, si necesitaba ropa comida porque un niño no se alimenta sólo de palabras bonitas».

Y la pregunta cae de madura: ¿si Bastidas supo del paradero de su hijo desde abril de 2019, porque presenta la solicitud de Restitución Internacional en diciembre de 2019, por qué no lo hace antes? Lamentablemente no podremos saberlo en esta nota porque Yerson Bastidas declinó declarar para teleoLeo.com

Cecilia López, si aceptó hablar con teleoLeo.com y explicó desde la salida familiar de Venezuela hacia Colombia, hasta la migración a Perú, donde ─según refiere─ la relación con su esposo y padre de su hijo se deterioró. Según afirma López Vuelbas, ella fue víctima de maltrato psicológico y de abandono. «En Perú Yerson me trataba muy mal. Me dejó sola con mi hijo para irse con otra mujer y ahora, valiéndose de trampas, quiere llevarse a mi hijo y la justicia colombiana lo permite. No es justo».

Según también refiere López Vuelbas, en la entrevista, ella huyó con su hijo de Perú, escapando del maltrato psicológico de su esposo que ─afirma─ no habría cesado ni cuando se fue de casa con una nueva pareja. Testigo de este maltrato psicológico fue un familiar de su esposo, Jhonny Vargas, quien, además, los había ayudado a migrar a Perú. Él también dio su testimonio a TeleoLeo.com.

En una publicación de Instagram de Yerson Bastidas, en la que habla de la ausencia de su hijo y de su triunfo ─en Colombia─ en la lucha por recuperar a su hijo, otra persona confirma la versión dada en el vídeo anterior por Jhonny vargas, su primo.

Yerson Bastidas Marmole, aunque no aceptó dar una entrevista a teleoLeo.com, negó la acusación de maltrato psicológico que le atribuye la madre de su hijo: «esa mujer ha mentido mucho». Por otro lado agradeció haberlo contactado para tener su versión, pero apuntó: «Póngase en contacto con mi abogada» […] «Si mi abogada determina que usted es digna de hablar sobre mi hijo, lo haré» ─aseguró.

Sin embargo, consultada la abogada no me vio “digna” y no aceptó dar ninguna declaración sobre la solicitud de restitución del menor , sólo manifestó que a Cecilia López la espera un proceso de divorcio en Venezuela y que me dirigiese a las autoridades centrales de Venezuela y Colombia para tener más información sobre el caso. Ante mis repreguntas la abogada me envió un audio bastante esclarecedor.

«Vea las dos versiones, no se puede quedar sólo con la versión de la madre porque siempre hay que escuchar las dos versiones. Y si un país decide algo es porque el requirente tiene la razón», estas palabras son parte de la respuesta que la abogada de Yerson Bastidas Marmole dio a teleoLeo.com cuando fue consultada para tener una entrevista con su cliente.

Sin embargo, cómo pretende la abogada de Bastidas Marmole que obtenga la versión de ambas partes si cuando se le pide poder entrevistar a su cliente ella contesta: «Respecto a su planteamiento lo que puedo indicarle, es que no voy a darle ningún tipo de información al respecto».

Sin fiscalización

Es lamentable que el Convenio sobre los Aspectos Civiles de la Sustracción Internacional de Menores no tenga un ente fiscalizador al cual poder recurrir las solicitudes mal presentadas o mal aplicadas, esto permite que las Autoridades Centrales de los países firmantes, encargadas de aplicarlo, actúen a discreción, interpretándolo y aplicándolo a conveniencia, sin tener en cuenta que el objeto de su aplicación son niñas y niños: materia extremadamente sensible.

También es lamentable que las separaciones de las parejas acaben en pelea por la custodia de los hijos, pero, lo es más, que a pesar de existir mecanismos legales, para resolver situaciones en las cuales uno de los progenitores siente que sus derechos han sido vulnerados, estos no se apliquen conforme a ley y se recurra a estratagemas para conseguir “hacerse con el trofeo”: el menor, el bien supremo a proteger en todas las legislaciones.

Sólo queda esperar al día 2 de marzo. Desde la firma de la conciliación y de saber que la solicitud de restitución de su hijo ─tal y como ha sido presentada─ no corresponde, Cecilia López ha intentado que la Autoridad Central colombiana anule el documento, sin embargo, la respuesta es la misma: «El 2 de marzo lleve a su hijo a la frontera, nosotros no podemos intervenir, es un asunto internacional». Pero el trabajo de la Autoridad Central es justamente ese, mediar en conflictos internacionales.

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Cuando el Convenio de La Haya para la Restitución Internacional de Menores no se aplica bien, todo puede salir mal [AUDIO]

Los padres de Nina, una niña de 8 años sacada del Perú sin permiso de su padre y devuelta por el Convenio supranacional, siguen disputándose su custodia en los juzgados. Si este mecanismo legal hubiese sido respetado 2 años de padecimientos se habrían ahorrado

El martes 9 de abril, Natalia Breso y Gerardo Cárdenas asistieron a una audiencia en el décimo quinto Juzgado de Familia de Lima, donde se ve el pedido de Variación de Tenencia presentado por Cárdenas para obtener la custodia de la hija de ambos. Pero Virginia Arroyo, la jueza a cargo, suspendió la sesión porque Nina no fue llevada a la cita. Su padre no la llevó.

En anterior audiencia la jueza había señalado que en la próxima cita quería hablar con la niña para escucharla y saber cómo estaba. La niña, es Nina tiene 8 años de edad y  es hija de la ciudadana argentina Natalia Breso y el ciudadano peruano Gerardo Cárdenas, ella nació en Argentina el año 2010, sus padres se separaron en 2013, y vía conciliación judicial Breso obtuvo la custodia de su hija.

TeleoLeo.com conversó con Doris Blas Ramírez del Estudio Iqualia, abogada de Natalia Breso, para que nos explique qué ocurrió en la audiencia truncada.

Resúmen del caso

En 2016, y según afirma Breso, debido a que su padre se encontraba muy enfermo ella le pide a Cárdenas permiso para viajar con su hija a Argentina, Cárdenas niega la salida de la menor, sin embargo, Breso marcha y luego se va a Bélgica con su nueva pareja. Cárdenas interpone el Convenio de La Haya para la Restitución Internacional de Menores y denuncia en Perú a Breso por sustracción parental.

Leer también: Gerardo Cárdenas exige rectificación y/o despublicación de los artículos que he escrito sobre el conflicto con su expareja por la custodia de su hija

A mediados de 2017 Nina es devuelta al Perú y llega acompañada de una amiga de su madre quien le entrega la niña a Cárdenas. Breso no viaja a Perú con su hija debido al proceso penal que le habían abierto, “—temía ser encarcelada” —afirma—, y hasta no estar segura de que no corría peligro, no vuelve a Perú.

¿Custodia pérdida?

En enero de 2018 Breso llega a Perú, reclama la custodia de su hija pidiendo que se ejecute el Acta de Conciliación. El juez falla que Nina sea devuelta a su madre incluso “bajo apercibimiento de procederse el allanamiento del domicilio sin perjuicio de ser denunciada por violencia o resistencia a la autoridad”.

Este fallo judicial también es coherente con el artículo 19 del Convenio de La Haya para la Restitución Internacional de Menores, pues según el mismo, el que un niño sea devuelto a su domicilio habitual, no afecta la custodia del progenitor que la ostenta. En este caso, el domicilio habitual de Nina era en casa de su madre, pues desde el momento en que Breso y Cárdenas se separan la niña pasa a vivir sólo con su madre.

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El padre da pelea

Cárdenas apela la ejecución del Acta de Conciliación favorable a Breso y gana.  La Segunda Sala Especializada de Familia de la Corte Superior de Lima resuelve que la Conciliación no va porque Breso tiene un proceso penal por sustracción parental en Perú, sin embargo, la sentencia no toma en cuenta que según el Convenio de La Haya, por el cual se devuelve a su hija a Perú, la sustracción de un menor no es delito.

Y no es que los jueces de la Segunda Sala Especializada de Familia de la Corte Superior de Lima, desconozcan el Convenio, sino que en una aplicación cantinflesca de su articulado dicen que la Conciliación no se puede cumplir porque, aunque el Convenio señala que su aplicación no afecta el derecho de custodia, pues ellos, desde su Sala Superior de Lima, saltándose la jerarquía de una ley supranacional, lo afectan.

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¿Y la fiscalización de la aplicación del Convenio: pa’ cuando?

Habría que preguntarles a María del Carmen Santiago Bailetti, al mando de  la Dirección General de la Niña, el Niño y el Adolescente del MIMP, encargada de aplicar el Convenio en Perú y a la jueza de enlace de la Haya para estos temas, Luz María Capuñay Chávez, qué es lo que están haciendo para supervisar el cumplimiento de las decisiones tomadas al amparo de este instrumento legal supranacional del cual Perú es uno de los más de 90 países firmantes.

Por otro lado también habría que preguntarle a Santiago Bailetti por qué aún no remiten a Breso el expediente de restitución de su hija a Perú. El documento ha sido solicitado desde el mes de enero de este año de manera formal, y aparte del compromiso verbal de Bailetti de conceder ‘la gracia’ Breso afirma que aún no recibe nada y que Bailetti ya no le responde las llamadas telefónicas.

Defensoría del Pueblo

El 10 de abril, un día después de la audiencia truncada para la Variación de Tenencia de Nina, solicité información del seguimiento y las acciones que tomará la Defensoría del Pueblo en este caso, sin embargo, aún no he recibido respuesta de la comisionada Luz Barreto, quien en un primer momento me informaron que estaba a cargo del caso.

El 15 de abril a través del messenger de la Defensoría me comunicaron que el mail que había enviado a Barreto había sido trasladado a Karen Martin Palomino, “—nuestra Adjunta para los Derechos Humanos y las Personas con Discapacidades y ella le contestara” —me dijeron, pero estamos a día 23 y aún no recibo la prometida respuesta.

El futuro se decide en mayo

La próxima audiencia para decidir la custodia de Nina será en mayo —y esta vez sí Cárdenas no lleva a su hija será apercibido y multado. Sin embargo, este proceso no tendría razón de ser pues se basa en una denuncia penal improcedente, la de sustracción parental cuando el caso fue resuelto por la vía civil a través de la restitución internacional.

Esperemos a ver qué ocurre, en maro, a ver si de una vez la justicia peruana respeta las decisiones tomadas al amparo del Convenio que el Perú se comprometió a cumplir, y las autoridades competentes en la materia hilan de forma delicada y precisa para velar por el cumplimiento de sus normas, porque comprometerse a aplicar un mecanismo legal y no cumplir tiene muchos nombres y ninguno tiene que ver con impartir justicia.

 

 

 

Madres migrantes maltratadas en Perú

Natalia Breso, es una de esas madres, ella es argentina, se fue del Perú con su hija, pero la niña fue reclamada por su padre, el periodista Gerardo Cárdenas. Ahora, aunque Natalia tiene la custodia y un fallo a su favor, Nina, su hija, sigue con su padre, quien ya no permite que la vea

«Sólo puedo ver a mi hija dos horas los fines de semana. Le he pedido a su padre verla más, pero me dice que no, que la nena tiene actividades extracurriculares. La última vez que la vi, le pregunté qué actividades hacía y no sabía de qué le hablaba, porque no tiene ninguna actividad. Le dije que me parecía que su padre me mentía para que no la vea, él comenzó a gritarme y discutimos muy fuerte, tan fuerte que mi hija nos pedía que callemos. Él me jaloneo y me sacó de su casa a la fuerza”.

Natalia Breso sigue en problemas con Gerardo Cárdenas, periodista de RPP. Natalia es la madre de Nina, la niña que hace 8 años tuvo con Cárdenas. Natalia es argentina y luego de salir un tiempo con Gerardo, en Perú, y de quedar embarazada regresó a su país; según  afirma ella: «Él no quería hacerse cargo de la niña y yo decidí tener a mi hija sola, así que preferí volver a Argentina parar tener a mi hija al lado de mi familia».

Meses después Gerardo fue Argentina y le pidió a Natalia que volviesen a Perú para intentar formar una familia, ella aceptó y volvió a Perú con su hija en brazos. Natalia y Gerardo convivieron en Perú desde 2011 hasta el 2013, año en que ella decidió dejarlo por ser víctima de «maltrato físico y psicológico» […] «Yo lo denuncié pero el caso se archivó porque me programaron la prueba del médico legista para después de 6 meses y yo tuve que irme antes a Argentina, mi padre estaba muy enfermo».

En diciembre del año pasado, teleoLeo.com publicó la historia de Natalia y Nina, una historia relacionada con el Convenio de La Haya para la Sustracción Internacional de Menores, y es que Natalia, ejecutando el ‘acta de conciliación’ firmada con Cárdenas, cuando se separaron —en la cual el periodista le otorgaba la custodia completa de su hija— abandonó el Perú para ir a Argentina al lado de su padre enfermo. Luego de unos meses le comunicó a Cárdenas que se iba a vivir a Bélgica con su hija, pero él no estuvo de acuerdo.

Audio de entrevista realizada a Natalia Breso en diciembre de 2018 y nada ha cambiado.

 

En diciembre de 2018 intenté ponerme en contacto con Gerardo Cárdenas para que pudiese dar su versión a teleoLeo.com, sin embargo, no obtuve respuesta. Hace una semana volví a intentarlo, pero, esta vez, tampoco he tenido suerte .

De Bélgica a Lima vía convenio de La Haya

Ante su negativa a que Nina viviese en Bélgica, Gerardo Cárdenas invocó el ‘Convenio de La Haya para la Restitución Internacional de Menores‘ del cual Perú es uno de los 99 países firmantes. El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), que es la autoridad encargada de aplicar el Convenio en Perú, no analizó la situación de la niña antes de solicitar su devolución a Bélgica. El MIMP no tomó en cuenta que al momento de salir del país, Nina vivía sola con su madre desde 2013 y que era ella quien tenía su custodia efectiva.

Que el menor sustraído conviva con la madre o el padre que lo reclama es requisito básico para que se aplique del convenio de La Haya, así que el MIMP actuó de forma fraudulenta en este caso, pues a sabiendas de que esta condición no se cumplía envió la solicitud de restitución a Bélgica, y allá tampoco hicieron su trabajo.

La justicia belga no tomó en cuenta que Nina no vivía con su padre al momento de la supuesta ‘sustracción’ y devolvieron a la niña a Perú. Natalia regresó al Perú para recuperar a su hija y para ejercer su custodia, ya que, el convenio de la Haya devuelve a los niños al domicilio del que fueron “sustraídos” —entrecomillo sustraído porque Nina no fue sustraída, ella, como ya dije antes, antes de salir de Perú ya no vivía con su padre— pero no retira la custodia al progenitor que la ostenta. Estamos a febrero de 2019 y Natalia sigue sin recuperar a su hija.

En agosto de 2018, el 20º Juzgado de Familia de Lima emitió una orden de ‘Ejecución del acta de conciliación’ en la dice que Nina debe ser entregada a su madre, pero esta orden no se ha cumplido.

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¿Por qué no se cumple la sentencia?

1- El Convenio de La Haya invocado en este caso no tiene un ente fiscalizador de su cumplimiento, así que cada país lo aplica como mejor le parece y el que sufre sus fallos y consecuencias no tiene una oficina de La Haya donde explicar sus penas.

2- ‘Al parecer’ la justicia peruana no protege a las madres inmigrantes que tienen hijos con ciudadanos peruanos. Pero tampoco protege a las madres peruanas. Esta semana hemos conocido el caso de María Grazia Gonzalez, a la que su expareja le ha quitado a sus hijos y no hay justicia que se los devuelva. Pero hay más mujeres sufriendo por lo mismo y sobre las cuales les iré explicando en próximas notas.

En conclusión, la justicia peruana no protege a las madres, porque tampoco protege a las mujeres —y de eso tenemos sobrados ejemplos, el más espeluznante es el audio del juez Hinostroza negociando la libertad del violador de una niña en la medida de si la penetró, o no— y no importa si son mujeres pobres, o no; con instrucción, o no; el maltrato de la justicia peruana hacia la mujer es absolutamente general y transversal.

Denuncia penal por sustracción ilegal

Al mismo tiempo que Cárdenas invocó el convenio de La Haya, denunció a Natalia por sustracción de menores en Perú y le abrieron un proceso penal, sin embargo, este proceso debería ser archivado pues en cuanto se pone en marcha el convenio de La Haya para la Sustracción Internacional de Menores, cualquier otro proceso en relación al menor se paraliza.

El 14 de enero de 2019 se celebró una vista del proceso penal por sustracción de menores, en esa ocasión, la Defensoría del Pueblo presentó una carta explicando todas las irregularidades cometidas con Natalia Breso, señalando, además, que no podía haber un proceso penal en su contra porque su caso se había resuelto a través del convenio de La Haya. Pero el proceso ¡ay! siguió viviendo. Natalia se encuentra ahora a la espera de la resolución del Poder Judicial. El fiscal pide para ella 8 meses de prisión efectiva.

Madre sin hija

Natalia está desesperada,  no tiene a su hija consigo, y todo por una serie de irregularidades tanto del MIMP como de la justicia belga, pero, además, tampoco la puede ver de manera regular, sólo los sábados y domingos que le van bien a Gerardo Cárdenas. Cuando Natalia logra ver a Nina, tiene que hacerlo en presencia de Cárdenas, con lo cual, no se respeta la orden de alejamiento que Natalia pusó en su contra y madre e hija no pueden hablar con libertad. Natalia asegura que su hija no se comporta igual que antes, cuando mantenían una relación de madre e hija sin condicionantes.

Cuando Natalia denunció la última agresión sufrida en casa de Cárdenas y se quejó ante la policía de la presencia de Cárdenas durante las visitas a su hija, la policía le dijo que era ella la que no debía ir a casa del periodista, porque sino incumplía la orden de alejamiento —Cárdenas debe mantener una distancia de 300 metros— así que, como el periodista se niega a que Natalia vea a su hija fuera de su casa y la justicia no hace su trabajo, Natalia no puede ver a su hija.

“Las visitas son totalmente arbitrarias es horrible, sólo veo a Nina los sábados y domingos, 2 horas, en la casa de los abuelos con el padre presente y el abuelo filmandonos, él me obliga a tener que ver a mi hija en su presencia, a pesar que tiene una orden de alejamiento, y ahora la policia me dice que la que viola esa medida soy yo por ir a su casa. Yo sólo quiero estar con mi hija y aunque tengo una sentencia que dice que me la tiene que devolver, nadie me hace caso”, dice Natalia.

Desde el 2 de febrero Natalia no puede ver a Nina, y Gerardo Cárdenas, obviando que ella tiene la custodia, pasando por encima del fallo del juzgado de familia que ordena que Nina sea devuelta a su madre, le contesta a su abogada que las visitas se harán como y cuando él quiera…

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…o sino, ya se verán en un juzgado.

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El bien mayor: ¿el menor sustraído?

Y lo que le pasa a Natalia, como ya apunté antes, le pasa por la aplicación del Convenio de la Haya para la Sustracción Internacional de Menores. En Perú y el mundo, la aplicación de este convenio está dejando mucho que desear. Hace un mes publiqué el caso de Joanna, una mujer polaca que tuvo una hija con un peruano, ella salió del Perú con su hija y decidió no volver por diferencias con el padre de la niña.

El padre solicitó la aplicación del convenio de La Haya al Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) —autoridad designada para estos casos— que presentó documentos falsos ante la justicia en Inglaterra, donde vivía Joanna con su hija. La justicia inglesa le sugirió a Joanna llegar a un acuerdo porque sino ellos, devolverían a la niña en 60 días, «así lo exige el convenio», le dijeron.

Joanna, al igual que Natalia firmó un ‘acta de conciliación’ por la cual el padre aceptaba que la niña continuase viviendo en Inglaterra, dentro de la conciliación se estableció un régimen de visitas y una pensión alimenticia para la menor, pero a la hora de la verdad, ni el acta de conciliación, ni las sentencias judiciales sirven porque por arte de magia, en Perú, los padres lo tienen más fácil y Joanna ha tenido que pasar por mil y una denuncias y problemas para poder conservar a su hija.

Natalia y Joanna no han encontrado justicia en el convenio de La Haya, pero ellas no son las únicas. Hay muchísimas madres separadas de sus hijos debido a la aplicación de este documento que, como ya dije, no tiene mecanismos de fiscalización, con lo cual, cada país lo aplica lo hace como quiere, o como le conviene.

Intervención de la Defensoría del Pueblo

Pero el convenio de La Haya no es el único mecanismo que despoja a los niños de sus madres, en Perú esto es muy recurrente, sobre todo, entre las madres migrantes, por eso, ellas se han visto obligados a agruparse para protestar. Hace unos días presentaron un documento ante la Defensoría del Pueblo reclamando la ayuda que necesitan, allí desde la oficina de Derechos Humanos se está viendo el caso de Natalia y de otras madres migrantes a las que les han quitado a sus hijos.

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El caso de la otra mujer incluida en la carta la justicia peruana tampoco ha actuado correctamente. Muchas de las madres inmigrantes que viven en Perú y que han tenido hijos con ciudadanos peruanos, se encuentran indefensas, pues a la situación irregular de algunas, se suma violencia física y psicológica, así como el incumplimiento del pago de la pensión alimenticia por parte de sus exparejas y encima, en el ‘clímax’ de todos los males, les arrebatan a sus hijos y la justicia las desampara con su falta de atención.

Arte por lágrimas

Por todo esto, el colectivo de Madres Migrantes Maltratadas Perú hace unos días, realizó una muestra de arte itinerante frente a la Superintendencia de Migraciones y el Ministerio de la Mujer. El objetivo: evidenciar la falta de apoyo de estas instituciones que no atiende de manera adecuada a las mujeres inmigrantes maltratadas y despojadas de sus hijos por sus parejas peruanas. 

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La muestra se sirvió de la representación de la maternidad en la pintura y la escultura. 

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#PorNina: Ella sólo quiere recuperar a su hija [Audio y video]

Natalia Breso, ciudadana argentina, sustrajo a su hija de Perú, tras una denuncia del padre la menor fue retornada al país, pero ella podría afrontar 8 meses de prisión. Ahora Natalia sólo quiere que la justicia peruana respete su derecho a mantener la custodia de su hija

Nina

Hace más de un año que Nina, una niña de 8 años de edad, nacida en Argentina, ha sido privada de vivir con su madre, con quien siempre ha vivido. Hace más de un año que Natalia Breso, madre de Nina batalla porque le devuelvan a su hija pero la justicia peruana no le hace caso, al contrario, este viernes podría condenarla a prisión de 8 meses y al pago de 2.000 soles de reparación civil a su expareja.

Hace seis años, Natalia, ciudadana argentina que residía en Perú y que mantenía una relación sentimental con Gerardo Martín Cárdenas, se separa porque —según afirma— era víctima de maltrato físico y psicológico por parte de él. “Lamentablemente nunca lo denuncié porque no quería problemas”, afirma Natalia.

Luego de la separación, en agosto de 2016, Natalia se va del Perú con su hija a Argentina, la razón: su padre se encuentra muy enfermo. Según declaró a teleoLeo.com pasan los meses y ella intenta obtener el permiso de Cárdenas para mantenerse con su hija en el exterior, tenía planes de vida en Bélgica y quería realizarlos sin problemas.

Cárdenas denuncia a Natalia por sustracción de menores, gana y Nina es repatriada desde Bélgica a Perú. Según Natalia, hace más de 6 meses que no puede ver a su hija, incumpliéndose así el ‘Acta de Conciliación’ que ella y el padre de sus hija firmaron al momento de separarse, en la que se estipula que la custodia de Nina es concedida a la madre e incumpliéndose también el convenio de la Haya —del cual el Perú es firmante— respecto a la sustracción de menores.

Convenio de la Haya sobre los aspectos civiles de la sustracción internacional de menores 

Artículo 19:  Una decisión adoptada en virtud del presente Convenio sobre la restitución del menor no afectará la cuestión de fondo del derecho de custodia.

Entonces, según el citado artículo, si un niño es sustraído por uno de sus padres, deberá de ser devuelto al país de donde fue sacado, pero esto no significa que el padre que tiene la custodia del menor la pierda, sin embargo, en este caso, esto no se está respetando.

Así mismo, según el artículo 5 del mismo convenio:  a) el “derecho de custodia” comprenderá el derecho relativo al cuidado de la persona del menor y, en particular, el de decidir sobre su lugar de residencia; 

b) el “derecho de visita” comprenderá el derecho de llevar al menor, por un periodo de tiempo limitado, a otro lugar diferente a aquel en que tiene su residencia habitual.

En agosto de 2018, el 20º Juzgado de Familia de Lima emitió una orden de ‘Ejecución del Acta de Conciliación’ en la que concluye que Nina sea entregada a su madre. Han pasado 4 meses y esta orden aún no se cumple.

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TeleoLeo.com entrevistó a Natalia Breso para tener su versión de los hechos. A continuación el audio de la entrevista. 

Natalia también ha grabado un vídeo para explicar su caso y denunciar que, a pesar, de tener la custodia legal de su hija, Gerardo Cárdenas ha aprovechado el proceso de devolución de Nina a Perú para intentar quitársela.

A la espera de la respuesta de Gerardo Cárdenas —teleoLeo.com le ha solicitado una entrevista— les dejo la versión que el periodista publicó en sus redes sobre el litigio que mantiene con Natalia Breso por su hija.

2018-12-19 (4)(Aquí pueden leer la versión completa)

Plantón #PorNina

Este viernes 21 de diciembre, serán leídos los alegatos de las defensas de los padres de Nina, a partir de lo cual el juez tomará una decisión que podría ser:

1.- Ordenar prisión de 8 meses para Natalia, con lo cual,  Gerardo Cárdenas puede entablar un proceso de incapacidad en contra de ella y quedarse así con la custodia de Nina.

2.- O, que el juez respete el convenio de la Haya citado en esta nota, cierre la causa penal en contra de Natalia Breso, pues la menor ya ha sido restituida al territorio de donde fue sacada, y confirme la ejecución del acta de conciliación ordenando la entrega de Nina a su madre.

Por eso, este viernes, desde las 8 de la mañana, Mujer Dispara – Audiovisual Feminista y varios colectivos feministas están convocando a un plantón delante del Poder Judicial para protestar por lo que consideran que no puede ser posible: separar a una hija de su madre.

48391927_2189629057952903_6050312587264917504_n.jpgPor el bien de Nina, por su salud mental, física y emocional, esperemos que la justicia tome la mejor decisión.

Este blog sobre sustracción de menores y cumplimiento de la custodia también ha sido publicado en teleoLeo.lamula.pe